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Y EL MAMBO SE HIZO POST-FREE
 
   


© Alvaro Calvo, 2006
Cedida por el blog del capitán Lillo http://ww. capitanlillo. blogspot. com

Periferias, abanderado de la programación cultural en el otoño oscense, siempre ha mostrado un exquisito gusto a la hora de incluir formaciones de jazz o improvisación. El festival es temático, cada edición va cambiando el tema sobre el que giran las diversas propuestas que se pueden ver y escuchar (“el cosmos”, “las versiones”, “los exilios”. . . y “la fiesta” en su edición de 2006). El estar abierto a todos los estilos y campos creativos cubriendo desde el teatro/animación infantil a la vanguardia más radical lo hace merecedor de la denominación de “festival de amplio espectro”. Así pues, que año tras año las propuestas de jazz/impro estén entre lo mas destacado e interesante del programa es algo que los aficionados podemos agradecer (Sun Ra Arkestra, Ramón Lopez – Songs of Spanish Civil War Quintet, Agustí Fernández, Arrizabalaga-Balanya, Dondestan (con Kassap y Courtois entre otros), etc.

Para esta última edición la apuesta era arriesgada, la presentación de un proyecto en un principio ideado para ponerlo a rodar en la primavera de 2007 en el que el octeto del guitarrista y contrabajista Joe Morris rinde homenaje al mambo y su principal representante Pérez Prado, Go Go Mambo!! (cabe recordar que Prado incluyó en sus bandas y para grabaciones para RCA/Victor como The Voodoo Suite a jazzmen de la talla de Shorty Rogers). El hecho de adelantar la presentación hizo que no pudiera hacerse tal y como estaba previsto. Al octeto de músicos bostoniano debían de añadirse un par de músicos barceloneses (el trompetista Bárbaro Torres –Sierra Maestra y P18– y el multiinstrumentista Muñeco) pero la falta de fechas libres de los músicos que hubieran hecho posible el ensamblaje hizo que la presentación se hiciera sólo (¡¡¡sólo!!!!) con el octeto de Morris.


© Jesús Moreno, 2006

Este tipo de proyectos, surgidos de un promotor (en este caso de Sergio Merino y Arco y Flecha), suelen crear recelos por aquello de que no se sabe si responden al interés de los músicos o es una manera de sacar unos bolos. “Go Go Mambo”se anunciaba como un homenaje a Pérez Prado y la falta anterior de veleidades latinas de Morris hacía difícil aventurar como podía ser o sonar la cosa. Así que todos los que asistimos al estreno fuimos básicamente con los oídos vírgenes y sin ideas preconcebidas. Tras el concierto, en los camerinos, Joe Morris, comentaría que la pasada primavera en la que actuó en Barcelona, tenía unas horas libres y en lugar de hacer turismo se acercó a la oficina de Arco y Flecha. Allí estaba sonando la música de Pérez Prado. A su interés le comentaron que querían montar un proyecto en el que un grupo de jazz (“de vanguardia”) ofrecería su visión en forma de homenaje del repertorio mambero de Prado. Se lanzó a la piscina con un “tengo los músicos que pueden hacerlo”.

¡Vaya si tiene un buen plantel de músicos capaces!Si algo quedó claro a lo largo de su actuación es que había banda y unos magníficos músicos. Morris, sin asumir ningún protagonismo (se reservó un solo en la introducción de un tema ya hacia el final del concierto) junto al batería Luther Gray y el percusionista Aaron Walter estuvieron moderaditos –conservadores para una rítmica free– ocupados en mantener los pies de la audiencia bailando, dando apoyo seguro y propiciando los vuelos de la primera fila de sopladores que desde el inicio se hicieron con el protagonismo y acapararon todas las miradas y aplausos.

Las dosis de locura venían de la mano del alto Jim Hobbs, para algunos quizá un perfecto desconocido y para otros el saxofonista mas destacado de la escena bostoniana. Su aparición en el cuarteto de Joe Morris Beautiful Existence publicado por los portugueses de Clean Feed seguro ha aportado algunas pistas, pero su carrera discográfica viene ya de lejos pese a su juventud. A principio de los noventa cuando el sello sueco Silkheart andabadocumentando “the new American jazz” le publicó dos discos al frente de su banda: The Fully Celebrated Orchestra, un trío con el contrabajista Timo Shanko y el batería Django Carranza, que se ha mantenido hasta nuestros días con el simple añadido en sus dos últimos discos del cornetista Taylor Ho Bynum. Hobbs tuvo querencias por llevar a su instrumento a los terrenos del chillido free. A su izquierda, y compartiendo filiación post-(Ornette)-colemaniana pero soplando algo mas coquetón y chulesco (con esa cosa de los tenores graníticos a lo Rollins) el contrabajista de la Fully o de los cuartetos en los que Morris ejerce de guitarrista (el citado de Clean Feed por ejemplo), esta vez al tenor. Freedom Right Now y el reciente The Charlatan And The Genius ambos para el sello Skycap Records son buenas muestras de esa pasion por Ornette Coleman con escapada calipso del contrabajista metido a saxofonista. Shanko además se ocupó de lanzar en ocasiones a la sección a los ensembles o de organizar apoyo a los solistas siendo “el enlace” con Morris.

Junto a estos dos experimentados músicos, el jovencito trompetista Joe Moffett, (no lo conocía con anterioridad y amén de alguna cita de su participación en grupos de Joe Morris como el Abstract Forest o un grupo con el saxo y clarinetista de alguno de estos ensembles, Michael Winograd, poco he logrado saber de él) soplaba con cierta timidez (que fue perdiendo a lo largo del concierto), pero con claridad y limpieza en la ejecución con algunas referencias a Charles Tolliver y ese toque deudor del corneteo de Don Cherry y Lester Bowie. Y si él era el novel de la sección, la veteranía y buen savoir faire se lo llevaba (y de calle) el trombonista Bill Lowe, uno de esos gregarios de lujo que destilan sabiduría a cada intervención, a cada nota, con cada apoyo. Con un currículo que lo lleva de combos junto a Ed Blackwell, Raphe Malik, Taylor Ho Bynum o Ehram Elisha (su disco CIMP es fácilmente conseguible) a las bandas amplias de Cecil Taylor, Alan Silva o Jabbo Ware. Un sonido amplio y con mordiente en la mejor tradición bigbanera y swingona.

Completando y ladeado, como por libre, el pianista Steve Lantner (colaborador de los Maneri, así como de Morris), espíritu libre de claras querencias libreimprovisadoras que acentuaba elegantemente las partes de ensemble con economía mientras en sus solos –como en sus discos– se iba al discurso quebrado y algo abstracto en el que el free, la libre improvisación y las referencias a las escuelas modernas de la tradición europea se funden. Lamentablemente alguno de sus solos pasó algo deslucido con la entrada en tromba de la sección de vientos y su ardor mambero.

Porque se trataba de eso, de tocar mambo, los mambos de Pérez Prado. Y tras una furiosa descarga de conjunto, a modo de presentación, y que a más de un despistado debió de poner los pelos como escarpias (“¿esto es (fusión) mambo-jazz?”), comenzaron a sonar: “A Go Go”, “Alekum Salem”, “Desconfianza”, “Go, Go Mambo”, “Mambo en Sax” o “Lupita”. Los temas eran expuestos respetuosamente, todo ortodoxia, emulando a las secciones de metales de las orquestas lideradas por Prado. Tras éstas, la cosa ya se abría a base de una serie de sucesiones de solos y el mambo se convertía en lanzadera de solistas incendiarios. Y allí comenzaban a brillar con luz propia Hobbs, Shanko… acaparando continuas salvas de aplausos. Bill Lowe, sorprendió saliendo a hacer una de sus intervenciones solistas desde el fondo de la sala. Hobbs tocó uno de sus solos desde el patio de butacas. Y hubo, también, algunos duetos. Una apología al solismo que dejó sobre todo claro que allí había un plantel de músicos a tener en cuenta.

El concierto había ido ganando en intensidad y al final los músicos estaban tan calientes y excitados como el público. Tras una larga hora y media cuando los músicos se retiraban la consiguiente petición de bis era más que previsible. Los bises, suelen ser un poco de más de lo mismo, lo cual no suele estar nada mal en un buen concierto y es algo de agradecer, pero este bis no fue más de lo mismo sino todo un sorpresón y muy, muy de agradecer.

El grupo regresó a escena con una versión mambera del “Interstellar Low Ways” de Sun Ra –a quien Periferias rindió homenaje en la edición del 2001 con las actuaciones de la Arkestra, Markuss Breuss y los Gaiteros de Tierra Plana– con un Jim Hobbs totalmente en el papel de Marshall Allen.

Una gran tarde de sorpresas. Pedir más habría sido pedir demasiado.

jesusmoreno

 

   
   
© Jesús Moreno, Tomajazz, 2006