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PELAYO FERNANDEZ ARRIZABALAGA “A SOLO”
 
   


Hace varios años propuse al saxofonista y clarinetista bajo (amén de manipulador de objetos varios en general y tocadiscos en particular) Pelayo Fernández Arrizabalaga la realización de una entrevista. Por aquel entonces llevaba poco en Suiza y me acababa de enviar el cd de un músico amigo suyo (“Details” a nombre de Daniel Studer). Me dijo el clásico “sí, ya lo vamos haciendo”, pero la cosa la verdad es que nunca pareció que fuera en ninguna dirección. Tras un encuentro en Barcelona hubo un atisbo de esperanza de que la cosa iba. Quizá no es que fuera (a ninguna parte) pero allí estaba. Hace tan solo unas semanas (¡que son estas semanas comparadas con estos años!) me entregaba un montoncito de folios y cuartillas escritas con diferentes bolis y letra, sus correspondientes tachones, correcciones y la inefable indicación de “ver…”. Allí se explayaba a gusto sobre las líneas generales que yo le había indicado que me interesaban para centrar la entrevista.

Pelayo, hace cosa de una década, marchó a Suiza, estableciendo base en Zug (“En Zug, salvo el WIN -Taller de Música Improvisada-, es el desierto, no hay movida. Niebla. Estudio escalas e intento desarrollar mi mala lectura. Niebla”) donde integrado en el colectivo de improvisadores locales (organizan su propio festival y programación regular) ha alternado el estudio y la colaboración en proyectos tanto en nuestro país como en Suiza. Por aquel entonces me interesaba (independientemente de que me diera nuevas de lo que andaba haciendo por esas montañas) profundizar por una época que me parecía tan fascinante como desconocida/ignorada, la del free madrileño de fin de los setenta y primeros ochenta, así como la loca aventura de Clónicos.

Orgón, el grupo fundado por el trompetista Alfredo Cardá, -a quien nunca llegue a ver en directo pero que me marcó muy profundamente durante una intervención en RNE haciendo una apología sobre Louis Armstrong-, y el Music Inc de David Thomas -al que si llegue a ver, aunque con otros grupos, como el quinteto de Juan Muro o un interesante dúo junto a Jorge Sylvester- compartían mis intereses junto al proyecto de “fusión flamenca” de Jose Antonio Galicia y por supuesto Clónicos. De todo ello Pelayo escribe siguiendo aquellas indicaciones generales que no llegamos a concretar. Tras disfrutar de su lectura tuve claro que mutilar los textos originales para adecuarlos a unas preguntas que no se llegaron a plantear me parecía absurdo por lo que me he limitado a la trascripción casi literal. Tan solo algún tiempo verbal que me parecía oportuno cambiar o un cortar y pegar de fragmentos que venían referidos en un par de ocasiones ha sido toda mi aportación.


jesusmoreno huesca noviembre 2005


Pelayo Fernández Arrizabalaga
Perteneciente a la colección de Pelayo Fernández Arrizabalaga


Nací en Laredo, en 1949. A los diez años, en las sobremesas de la rama familiar materna (los Arrizabalaga) que eran muy musicales, pues todos tocaban instrumentos, imitaba la trompeta de Louis Armstrong con la boca, mientras mi hermano, acompañándome golpeaba tapas de ollas y cazuelas con mucho swing; nos gustaba el jazz.

A los 15 años empecé a tocar en grupos de rock más o menos desconocidos y después blues con armónica incorporada. Lo mas notorio fue tocar con los Smash, Cecilia y Nacho Sainz de Tejada.

Cuado regresé a Madrid de la mili, que hice en Euskadi, conocí a Tomás San Miguel (piano) que estudiaba como yo en la Escuela de Bellas Artes. El me habló de Jorge Pardo, Alfredo Cardá (trompeta) y de Orgón, claro. Me dio el teléfono de Alfredo, lo llamé y me presenté una tarde en el local donde ensayaban (en ese momento Orgón lo integraban Alfredo, Pepe Bellisco al saxo tenor, Miguel Angel Chastang al contrabajo y Antonio Delgado a la batería). Me senté en el suelo a escuchar y me quedé clavado. Aquello me gustaba mucho. Repetí muchas veces. Por aquella época apareció también Valentín Alvarez (flauta, saxo alto y barítono). Tocaron en el Festival de San Sebastián (1974) con Jorge Pardo al saxo mas Tomas San Miguel al piano y Sean Levitt, que era hijo del famoso batería americano Al Levitt, a la guitarra.

Valentín tocaba la flauta y yo tenía un alto recién comprado del cual extraía algún que otro sonido “articulado”. Poco a poco nos incorporamos al grupo. Antonio Delgado se fue a Copenhague y quedamos como formación base Alfredo, Valentí y yo; tres vientos a los que se sumaban, según la ocasión, la batería de Antonio Perucho, Pedro Esteban con la percusión, Chastang con el contrabajo o Alex Kischner con el piano. Fueron años de fuertes sesiones de improvisación; después vino el Colectivo de Música Improvisada en la calle Tablada, las sesiones de la Fidula, conciertos-performance en galerias de arte como Skira…. (El San Juan Evangelista no nos quería por extremistas, por no hacer concesiones).

Enviamos una cinta al Festival de Jazz de San Sebastián, nos seleccionaron y ganamos la Mención Especial del Jurado en el Concurso de Grupos que se celebraba entonces (1981). De allí salió la única grabación editada de Orgón, una versión del “Fables of Faubus” de Mingus arreglada por Alfredo y que aparece en el disco recopilatorio “Donostiako 16 Jazzaldia” (Iz). Además de Alfredo estábamos Valentín y yo a los vientos, Chastang y Jose Antonio Galicia a la batería.

En esa etapa del trío de vientos, no muy conocida pero sí muy interesante, se sucedieron una serie de conciertos en La Fídula, en los que participaba gente diversa como José Luis Themes del Grupo de Percusión de Madrid y cuyo público iba desde los incondicionales free hasta gente de la clásica contemporánea. Esperanza Abad (voz) era una de las habituales. Las sesiones eran sin concesiones, potentes, demasiado quizás para el público de la Fídula. Un día, Alfredo, que no sólo tocaba la trompeta sino también la batería y el piano lo dejó todo lleno de sangre y eso en un lugar que estaba especializado en música clásica…

En Tablada nos empezamos a reunir músicos improvisadores para realizar espontáneas sesiones de improvisación. Tablada era un lugar de locales de ensayo que se nos ofreció gentilmente para ocupar su espacio donde estaba la cafetería y hacer un concierto espontáneo cada equis tiempo. Eran los años de la llamada “movida madrileña”, allí ensayaban muchos grupos, como Alaska y Pegamoides, Derribos Arias… que nos debían tomar por “extraterrestres”.

El sistema de trabajo era sencillo. Alguien del colectivo tenía una idea y llamaba por teléfono a la persona o personas con las que quería tocar, se quedaba allí y se tocaba. Recuerdo una vez en que yo invité a Billy Smith (trombón), el cual vino a la sesión, se tumbó en un banco a escuchar mientras los otros tocaban y cuando nos tocó fue genial. Teníamos la posibilidad de tocar músicos menos experimentados con otros más, roqueros con jazzeros, improvisadores con clásicos abiertos, etc. Una experiencia muy enriquecedora. No había dinero de por medio. Este primer Colectivo Madrileño de Improvisación tuvo una corta vida y terminó por la fatiga de los que lo organizábamos. Si hubiese habido un mayor numero de implicados en el aspecto organizativo podría haber sobrevivido.

Así como Tablada fue la nota privada, apoyada solo por el esfuerzo de los músicos y sostenido por la colaboración de unos pocos verdaderos aficionados, paralelamente se sucedían los Encuentros de la Libre Creación Sonora bajo el patrocinio del Aula de Música de la Ciudad Universitaria con la inteligente selección, ojo y buen gusto experimental de Llorenç Barber y Fatima Miranda.

En esos “Encuentros” tuvimos la suerte de conocer a figuras muy interesantes de “las músicas contemporáneas” como Barre Phillips o Malcolm Goldstein, Hidalgo, Marchetti, etc.

En uno de los “Encuentros” tocamos Orgón con Dave Thomas. Tengo aún la grabación en un casette, el sonido es malo pero es de una fuerza brutal. En ese concierto estaba entre el público Markus Breuss, casi recién llegado de Suiza o de la India, ya no sé bien y contactó con nosotros. Ese quizás fue nuestro primer contacto, luego tocaríamos juntos en el Festival de Madrid.

Valentín Alvarez, Peter Bastian, Pelayo
Valentín, Bastian, Pelayo, Cardá, Breuss
Orgón. Festival de Jazz de Madrid. 1982
Perteneciente a la colección de Pelayo Fernández Arrizabalaga

Nos programaron en el Festival Internacional de Madrid. ¡Y delante del Art Ensemble of Chicago! Ahí la formación fue grande; Valentín, Peter Bastian (un tenor holandés que amaba y sonaba como Chalie Rouse) y yo a los saxos y clarinetes; Alfredo y Markus, trompetas y Antonio Delgado (venido de Copenhague) a la batería. David Thomas iba a tocar el contrabajo pero enfermó y lo sustituyó Chastang. Aquello fue un conciertazo y casi la despedida.

Con la diáspora de Orgón, mientras yo comencé a colaborar con José Antonio Galicia, Valentín y Markus forman OCQ junto a Titi Moreno (contrabajo) y Roper (batería) un cuarteto mucho más moderno que la mayoría de los actuales con composiciones propias algunas de las cuales versioneamos en la actualidad con el Breuss-Arrizabalaga Quintet, y temas de Cherry, Ornette, AEOC…. Alfredo y David Thomas siguen en contacto y se crea la David Thomas Magic Soundtrack o David Thomas Inc en el que me invitaron a participar . Los conciertos son fuertes. Para mí, una continuación de Orgón, pero con un “maestro” al bajo, un pulso constante del que ya no te podías apear. Era el feeling y la energía lo que interesaban. Recuerdo que tocábamos el “Freedom Jazz Dance” y yo siempre fallaba algunas notas del tema; al final venia Dave y me decía “no me importa si las metes a tiempo”.


Dave Thomas Music Inc
Carda, Roper, Thomas, Pelayo, Dekler
Crítica aparecida en El País, 1987

Cuando murió Dave tuve dos fuertes sentimientos, uno la perdida de una gran persona, un amigo que incluso en su enfermedad se interesaba por tus proyectos y el otro el haberme quedado huérfano de un grupo con el que podía haber desarrollado un poderoso lenguaje y aprendido mucho. Dave se llevo el grupo al más allá. Además siempre apoyó a Orgón.

Orgón fue siempre “outsider” de la escena del jazz madrileña. Entonces se hacía mucha “fussion” que se vendía muy bien en los clubes. A Orgón nos dejaban tocar una vez pero después los que tocaban siempre eran los de los “Standard”, Weather Report´s, Coreas revisited etc…. Nos teníamos que buscar la vida tocando en Galerias de Arte, Pubs de Clásica o el Rastro. Ahí nos vieron Fernando Trueba y Oscar Ladoire y nos contrataron para “Opera prima”, ¡nuestra única aparición en celuloide!

José Antonio Galicia me llamó para tocar en su proyecto de flamenco jazz. Por entonces tenía un trio (sin batería) con Pedro Sarmiento (piano) y Luis G. Escribano (contrabajo), Espacio Interior, con el que tocábamos standard modernos, música de Dolphy, Monk, Coltrane… y nos integró en sus proyectos. Eso me hizo contactar con un campo nuevo. Me interesó la rítmica, la energía y un cierto caos que siempre rodeó los proyectos de José Antonio, por eso nunca han sonado “edulcorados” como otras suertes de flamencos que triunfan ahora. José Antonio fue un genial improvisador y le interesaba todo lo nuevo.


Estafä, Zurich.
Cañizares (fuera de imagen), Escribano, JA Galicia, Pelayo
Perteneciente a la colección de Pelayo Fernández Arrizabalaga

En el grupo compartí los vientos con Jaime Muela, Pedro Ontiveros y Javier Denis. Fue una gozada tocar con los músicos que Jose Antonio iba catapultando: Gerardo Núñez, J.M. Cañizares, El Bola, Pepito Montoyita…. y participar en aquellos grandes eventos “De la alegria y la tristeza”, “Cantoblepas”, desmesurados, caóticos, pero geniales; grandes estructuras que se aguantaban con “palillos” y con la fuerza vital del “maestro” que lo soportaba todo.

Recuerdo con especial ilusión también aquellos conciertos y giras con pequeña formación: trío rítmico, un viento y guitarra flamenca con los que solíamos tocar en El Central o ir de gira por Irlanda o Suiza. Hacíamos composiciones suyas (las del disco y otras) interpretadas muy libremente y de memoria buscando la energía, dejando la forma en un segundo plano.

Hay una anécdota de la grabación de “Soy tu amigo” (Cascabel Records) muy significativa. En el tema “Bulería Balear” yo tenía que hacer un solo; comencé, hice una vuelta de solo y José Antonio desde la batería me indicó que lo repitiera. Yo pensé que no debía de estar bien. Cuando terminé me volvió a indicar lo mismo y así hasta seis u ocho veces (no recuerdo bien). Pensé que estaba bien ya que podríamos elegir el mejor. Lo que no imaginaba era que al idea de José Antonio era superponerlos todos uno sobre otro. El resultado habla por si solo. Yo los ejecuté sin saberlo.

Llegó un momento en que me vi obligado a decirle que dejaba el proyecto por no poder atendera dos proyectos tan fuertes al mismo tiempo. Había comenzado ya la andadura fuerte de Clónicos.

TIEMPOS CLONICOS


Clónicos
En Espacio P con Tony Moreno en las percusiones
Perteneciente a la colección de Pelayo Fernández Arrizabalaga

Markus y Justo Bagüeste (saxo) experimentaban con cachivaches, ingenios eléctricos, casettes y cintas manipuladas y escuchaban música que venía de NY. Yo iba por aquel local que les prestaba Llorenç Barber y me fascinaba aquel nuevo lenguaje. Yo era muy malo con los aparatos eléctricos y más aún con los ordenadores, pero empecé a manejar un viejo tocadiscos que tenía “de guateque” y discos a los que no tenía mucho respeto: arias de ópera, efectos especiales…. Escuchábamos a los Lounge Lizards y nos gustaba ese arte irrespetuoso de interpretar el jazz; también a Goebels y Hart, con su versiones libres de las canciones de la resistencia de la Guerra Civil. Y decidimos romper con las con-“fusiones” que se estilaban tanto en aquella época así como la vuelta al tema-standard desarrollado por algunos grupos que exhibían ya un cierto nivel técnico.


Clónicos
Bagüeste, Pelayo
Festival Jazz Madrid 1985
Perteneciente a la colección de Pelayo Fernández Arrizabalaga

Nos presentamos a un concurso de grupos de jazz (para San Isidro, en Madrid) mandando una cinta, provocativa, pero sincera con respecto a lo que se cocinaba por aquel entonces. Había, creo, en el jurado oídos sensibles y abiertos (no todos) y nos permitieron actuar. El resultado salió en la prensa. Hubo sobre el escenario televisores, taladros, sierra mecánica, juguetes, radios, tocadiscos, casettes, gongs, percusiones, instrumentos convencionales y no convencionales y cables, muchos cables.

La revelación se produjo para mí cuando compre el lp “Golden Palominos” que ahora uso para scrachttear. Aquello me fascinó y me sigue fascinando aún. Aquel grupo estaba formado por Arto Lindsay, Zorn, Cris Cutler, Bill Laswell, Elliott Sharp, Fred Frith…


Clónico en Tolosa
Pelayo y el avioncito "Supper Constellation"
Perteneciente a la colección de Pelayo Fernández Arrizabalaga

Casi como predestinados se unieron a nosotros dos punk-rockeros, Celes Albizu, batería por aquel entonces de Los Coyotes, con una pegada excepcional y una memoria musical prodigiosa capaz de aprenderse los mas complicados arreglos de Markus; y Victor Vazquez que capitaneaba por aquel entonces Polansky y el Ardor, la voz de Clónicos y al que debo la iniciación en el fenómeno punk. Se había consolidado una bomba, o mejor dicho, un “coctail Molotov” que explotó después del “Aspetti Diversi” el más punk de los discos de Clónicos.


Descanso en la grabación de "Figuras Españolas".
De izq a dcha; al fondo: Luis Fornés, José "Roper" Vazquez, Llorenç Barber, Luis Paniagua, Anton Ignorant, Markus Breuss tras Juan Crek, Victor Polansky tras Pedro Gabriel, Sergi Jordá, Jose Luis Dekler y Justo Bagueste (adelantado;
delante: Pelayo entre Rosa Galindo y Celes Albizu, Titi Moreno, Victor Nubla y Juan Muro.
Perteneciente a la colección de Pelayo Fernández Arrizabalaga

“Aspetti Diversi” (Linterna) es un disco muy fresco, con mucha pegada. Para mí del que mas sigo aprendiendo. “Figuras Españolas” (Grabaciones accidentales); un gran trabajo compositor de Markus y buenísimos solistas. Mío solo había una buena dirección en el tema “Huellas de guantes”. “Copa de veneno” (Ediciones Cúbicas) es un disco muy maduro, muy bien arreglado y producido pero sin la pegada del primero. Muy buenas composiciones y buen trabajo de grupo y colaboradores. “Esquizodelia” (Triquinoise) sigue la tónica del anterior, con un cierto “caotismo” interesante, irrespetuoso, largo, desproporcionado. Quizá un buen punto de partida para no caer en un estilo “clónico” que no sería nada interesante para el grupo.(1)


Portadas de grabaciones de Clónicos

COLABORANDO

Galvana, con Victor Nubla y Jep Nux fue un experimento muy interesante, un viaje all-u-cinante a lo Rimbaud. Nos pegamos una foto de Hendrix y otra de Madonna en el diario de trabajo; por la mañana Victor nos hacía sacar una carta de la baraja de Brian Eno. Barcelona, calor húmedo, verano; ahora lo ponen en las discotecas francesas de chillout.

Con Angel Rubio y Pedro López venían las colaboraciones desde antiguo, desde la antigua formación de Madera; un proyecto muy corto Madera-Orgón (2), la grabación del “Sufrimos mucho” (RNE) de Madera. La Big Band del Foro fue otro eslabón en la cadena de colaboraciones. El mejor recuerdo para mí fue cuando estrené “Ántrax” que lo tuve que dirigir porque no estaba muy ensayado. Repartí papelitos con las partes; como en ellos no había compases escritos sino simplemente la frase que tenía que tocar cada uno tuve que ir dando las entradas y salidas visualmente. La versión del disco (3) está muy bien, también, aunque faltó el solo de barítono de Valentín Alvarez. Aquella versión fue muy potente.

El gran problema que tuvo la BB del Foro es que tenía muchas veces que echar mano de músicos “profesionales”, en la peor acepción del término, que se limitaban a interpretar sin poner mucho la carne en el asador. Ese aspecto negativo tenía también su otra cara, los arreglos sonaban compactos y los menos entrenados en el arte de leer los papeles salíamos beneficiados en seguridad a decir verdad. Ángel Rubio arregló de manera muy inteligente y sus composiciones fueron brillantes.

RECORDANDO A

Alfredo Cardá. Alfredo ya no hace música, ahora hace arquitectura. Sería injusto no citar también su importancia desde la Escuela de Ingenieros, los Talleres de Improvisación con Dave Thomas… Fundador de Orgón, mantuvo el grupo contra viento y marea; si colaboraba con otros proyectos lo hacía solo con experimentadores (Taller de Música Mundana de Llorenç Barber y Fátima Miranda). Responsable de todos los arreglos en Orgón, compone piezas polirrítmicas basadas en ritmos africanos o piezas “chicagoans” como aquel “Como si”. Me hace estudiar al unísono con afinados los temas de Ornette. Junto a Valentín Alvarez construye el búnker de las Calle San Raimundo donde podíamos tocar a la hora que quisieramos y donde vino Don Cherry a acompañarnos al piano los temas de Ornette Coleman de madrugada durante su estancia en Madrid. Tras la Dave Thomas Inc hizo aparecer una vez más a Orgón con Jorge Silvestre al saxo alto y Chastang al contrabajo (Valentín entonces tocaba en el Silvestre-Chastang sextet). Viajó a Londres y tocó con el Colectivo Londinense de Improvisadores (Louis Moholo…). Organizó un workshop con Ted Daniel (trompeta de Andrew Cyrille-Maomo) en el búnker de San Raimundo con concierto final en Tablada donde Ted Daniel nos dirigió en “Upper and Lower Egipt”. Siempre estuvo en contacto con Dave Thomas y lo visitó hasta su muerte.

Antonio Perucho. Fue batería de Orgón. Radical por excelencia, caótico pero que disfrutaba con la libertad energética en la batería y en la escucha. Tambien colaboró con Clónicos. Tocar con el duo de baterías Antonio Percucho - Alfredo Cardá era como “meterse un cohete por el culo”.

Juan José Gonzalez (Juanito). Ingeniero de telecomunicación y una de las personas con más vivencias del Jazz que he conocido, fanático de la improvisación de tripas, venía y participaba en las sesiones de Tablada y del Café Barbieri (que también tuvo su trastienda de Jazz) de Orgon con Dave Thomas. Sus improvisaciones se acercaban al estado de trance del Gospel. Uno de sus momentos más álgidos que le recuerdo fue una vez en la que estando tocando Archie Sheep en el San Juan, no pudo contenerse y se abalanzó a la escena. Archie tocó un riff acompañando el “solo” de Juanito. Hace poco me mandó un complejo esquema matemático que tenía que ver creo con la espiral logarítmica para que compusiese algo.


SUIZA


Clónicos
Moers Festival
Perteneciente a la colección de Pelayo Fernández Arrizabalaga

Tocar con Clónicos en el Festival de Moers fué para mí un revelación y una lección; darme cuenta lo lejos que estaba aún de aquellas figuras con las que estábamos compartiendo escena (Marylin Crispell, Dave Holland, Steve Coleman,Ned Rottenberg, Fred Frith, Sclavis... entre otros). Tuve la sensación de haber estado haciendo un "jazz de andar por casa", exagerando un poco, y que tenía mucho que aprender. Aquel ambiente húmedo, nebuloso me acercó a la idea del estudio y cuando al año siguiente Brigitte, mi compañera me comentó que le había salido un trabajo en Suiza, no lo pensé dos veces a pesar que sabía lo difícil que es comenzar de nuevo en otro país. Y así fue, realmente difícil para un desconocido pues a pesar que yo era conocido en la escena del Jazz peninsular, allí era un "don nadie". Mi primera jam fue de llorar... menos mal que mi plan no era triunfar rápidamente sino estudiar y en eso me concentré, estudié composición y me dediqué a llenar las lagunas que tenía como instrumentista casi autodidacta. Luego vinieron tiempos mejores y ahora puedo decir que tengo un buen equilibrio entre conciertos, performances y tiempo para el estudio y la experimentación.

Escribí a Thomas Kessler a Basilea (por mediación de Jep Nux) que me recibió muy bien. Comienzo a estudiar electroacústica, empiezo a escribir algunas pequeñas piezas con su apoyo… me pide una para estrenarla en Stuttgart. Esto me anima y allí conozco a músicos interesantes: Daniel Studer, Yosvany Quintero, Daniel Almada, Jasch. En esa época paro de tocar en vivo y me concentro más en la composición y en el estudio.

Continúo los estudios de saxofón, estudiando más contemporánea y clásica con J.G. Koerper y sigo componiendo. Voy cada vez más usando los tocadiscos, de uno paso al trío y a veces al cuarteto.

Conozco a dos alumnos de Braxton: Roland Dahinden, trombón y Hildegard Kleeb, piano. Con Hildegard toco en dúo desde hace dos años (4). También conozco a Co Streiff (Irene Schweizer o Vienna Art Orchestra) y me invita a tocar con su cuarteto eléctrico. Con Yovany Quintero (La Habana-Basilea) tengo el proyecto “Frontón” donde unimos performance y experimentación musical y plástica.

Paralelamente, los últimos años, he mantenido el contacto con la escena de Barcelona: Sergi Jorda, Cristina Casanova y fruto de ello ha sido el F Mol Trio con conciertos y varias grabaciones en el sello Hazard y la música de la película de Eugeni Bonet “Tira tu reloj al agua” sobre la obra de Valdelomar.

El contacto continuo con Markus ha generado el Breuss-Arrizabalaga Quintet con el homenaje a Peter Kowald de Experimenaclub (5). Colaboro con Akafree en Londres (en el Red Rose) y con Bravo-Laginestra-Martinez en Madrid (Hurta Cordel). La reciente unión Joseph Maria Balanya-Arrizabalaga “Meeting 49” ha comenzado muy fuerte (6).


Balanya-Arrizabalaga "Meeting 49"
Festival Periferias. Huesca, 30 Octubre 2005.  
© Jesús Alarcón


Notas:

(1) Hay dos grabaciónes de Clónicos a las que Pelayo no hace referencia, "1996 El mundo del fin del Tiempo", banda sonora para un espectáculo de la Compañía Movimiento. Editada en tiempos "recientes" (2001) por Markus Breuss en su sello Doronko en edición limitada y numerada (mi copia es la 14) esta grabado en 1986. La formación de Clónicos incluye a Breuss, Arrizabalaga, Bagüeste, Polasnski y Albizu, contando con las colaboraciones de Titi Moreno y un "desconocido" músico chino. También "Burnt Hits" (2002) un recopilatorio con diversos colaboradores.

(2) Margón Allume en palabras de Angel Rubio.

(3) BB Del Foro “Quiet” (Sufre Records/New Music Productions).

(4) La última en el Porgy & Bess de Viena con la obra “Fantasia Chromática” el diecinueve de noviembre de este mismo año (2005). Concierto grabado por la ORF, la Radio Nacional Austriaca.

(5). Breuss, tp, perc; Pelayo, sa, clb; Tsukiko Amakawa, p; Miguel Rodrigañez, cb; Javier Carmona, bt. La grabación del Experimenta 2002 publicada originalmente en copias limitadas por Doronko, el sello de Markus, está editada por Hazard Records “Concert For Kowald”.

(6) Presentación en la sexta edición del Festival Periferias. Huesca. 30 Octubre 2005.

   
   
© Jesús Moreno, Tomajazz, 2005