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Hace varios años propuse al saxofonista y clarinetista bajo
(amén de manipulador de objetos varios en general y tocadiscos
en particular) Pelayo Fernández Arrizabalaga
la realización de una entrevista. Por aquel entonces llevaba
poco en Suiza y me acababa de enviar el cd de un músico amigo
suyo (“Details” a nombre de Daniel Studer). Me dijo
el clásico “sí, ya lo vamos haciendo”,
pero la cosa la verdad es que nunca pareció que fuera en
ninguna dirección. Tras un encuentro en Barcelona hubo un
atisbo de esperanza de que la cosa iba. Quizá no es que fuera
(a ninguna parte) pero allí estaba. Hace tan solo unas semanas
(¡que son estas semanas comparadas con estos años!)
me entregaba un montoncito de folios y cuartillas escritas con diferentes
bolis y letra, sus correspondientes tachones, correcciones y la
inefable indicación de “ver…”. Allí
se explayaba a gusto sobre las líneas generales que yo le
había indicado que me interesaban para centrar la entrevista.
Pelayo, hace cosa de una década, marchó a Suiza,
estableciendo base en Zug (“En Zug, salvo el WIN -Taller de
Música Improvisada-, es el desierto, no hay movida. Niebla.
Estudio escalas e intento desarrollar mi mala lectura. Niebla”)
donde integrado en el colectivo de improvisadores locales (organizan
su propio festival y programación regular) ha alternado el
estudio y la colaboración en proyectos tanto en nuestro país
como en Suiza. Por aquel entonces me interesaba (independientemente
de que me diera nuevas de lo que andaba haciendo por esas montañas)
profundizar por una época que me parecía tan fascinante
como desconocida/ignorada, la del free madrileño de fin de
los setenta y primeros ochenta, así como la loca aventura
de Clónicos.
Orgón, el grupo fundado por el trompetista Alfredo Cardá,
-a quien nunca llegue a ver en directo pero que me marcó
muy profundamente durante una intervención en RNE haciendo
una apología sobre Louis Armstrong-, y el Music Inc de David
Thomas -al que si llegue a ver, aunque con otros grupos, como el
quinteto de Juan Muro o un interesante dúo junto a Jorge
Sylvester- compartían mis intereses junto al proyecto de
“fusión flamenca” de Jose Antonio Galicia y por
supuesto Clónicos. De todo ello Pelayo escribe siguiendo
aquellas indicaciones generales que no llegamos a concretar. Tras
disfrutar de su lectura tuve claro que mutilar los textos originales
para adecuarlos a unas preguntas que no se llegaron a plantear me
parecía absurdo por lo que me he limitado a la trascripción
casi literal. Tan solo algún tiempo verbal que me parecía
oportuno cambiar o un cortar y pegar de fragmentos que venían
referidos en un par de ocasiones ha sido toda mi aportación.
jesusmoreno huesca noviembre 2005

Pelayo Fernández Arrizabalaga
Perteneciente a la colección de Pelayo Fernández
Arrizabalaga
Nací en Laredo, en 1949. A los diez años, en las sobremesas
de la rama familiar materna (los Arrizabalaga) que eran muy musicales,
pues todos tocaban instrumentos, imitaba la trompeta de Louis Armstrong
con la boca, mientras mi hermano, acompañándome golpeaba
tapas de ollas y cazuelas con mucho swing; nos gustaba el jazz.
A los 15 años empecé a tocar en grupos de rock más
o menos desconocidos y después blues con armónica
incorporada. Lo mas notorio fue tocar con los Smash, Cecilia y Nacho
Sainz de Tejada.
Cuado regresé a Madrid de la mili, que hice en Euskadi,
conocí a Tomás San Miguel (piano) que estudiaba como
yo en la Escuela de Bellas Artes. El me habló de Jorge Pardo,
Alfredo Cardá (trompeta) y de Orgón, claro. Me dio
el teléfono de Alfredo, lo llamé y me presenté
una tarde en el local donde ensayaban (en ese momento Orgón
lo integraban Alfredo, Pepe Bellisco al saxo tenor, Miguel Angel
Chastang al contrabajo y Antonio Delgado a la batería). Me
senté en el suelo a escuchar y me quedé clavado. Aquello
me gustaba mucho. Repetí muchas veces. Por aquella época
apareció también Valentín Alvarez (flauta,
saxo alto y barítono). Tocaron en el Festival de San Sebastián
(1974) con Jorge Pardo al saxo mas Tomas San Miguel al piano y Sean
Levitt, que era hijo del famoso batería americano Al Levitt,
a la guitarra.
Valentín tocaba la flauta y yo tenía un alto recién
comprado del cual extraía algún que otro sonido “articulado”.
Poco a poco nos incorporamos al grupo. Antonio Delgado se fue a
Copenhague y quedamos como formación base Alfredo, Valentí
y yo; tres vientos a los que se sumaban, según la ocasión,
la batería de Antonio Perucho, Pedro Esteban con la percusión,
Chastang con el contrabajo o Alex Kischner con el piano. Fueron
años de fuertes sesiones de improvisación; después
vino el Colectivo de Música Improvisada en la calle Tablada,
las sesiones de la Fidula, conciertos-performance en galerias de
arte como Skira…. (El San Juan Evangelista no nos quería
por extremistas, por no hacer concesiones).

Enviamos una cinta al Festival de Jazz de San Sebastián,
nos seleccionaron y ganamos la Mención Especial del Jurado
en el Concurso de Grupos que se celebraba entonces (1981). De allí
salió la única grabación editada de Orgón,
una versión del “Fables of Faubus” de Mingus
arreglada por Alfredo y que aparece en el disco recopilatorio “Donostiako
16 Jazzaldia” (Iz). Además de Alfredo estábamos
Valentín y yo a los vientos, Chastang y Jose Antonio Galicia
a la batería.
En esa etapa del trío de vientos, no muy conocida pero sí
muy interesante, se sucedieron una serie de conciertos en La Fídula,
en los que participaba gente diversa como José Luis Themes
del Grupo de Percusión de Madrid y cuyo público iba
desde los incondicionales free hasta gente de la clásica
contemporánea. Esperanza Abad (voz) era una de las habituales.
Las sesiones eran sin concesiones, potentes, demasiado quizás
para el público de la Fídula. Un día, Alfredo,
que no sólo tocaba la trompeta sino también la batería
y el piano lo dejó todo lleno de sangre y eso en un lugar
que estaba especializado en música clásica…
En Tablada nos empezamos a reunir músicos improvisadores
para realizar espontáneas sesiones de improvisación.
Tablada era un lugar de locales de ensayo que se nos ofreció
gentilmente para ocupar su espacio donde estaba la cafetería
y hacer un concierto espontáneo cada equis tiempo. Eran los
años de la llamada “movida madrileña”,
allí ensayaban muchos grupos, como Alaska y Pegamoides, Derribos
Arias… que nos debían tomar por “extraterrestres”.
El sistema de trabajo era sencillo. Alguien del colectivo tenía
una idea y llamaba por teléfono a la persona o personas con
las que quería tocar, se quedaba allí y se tocaba.
Recuerdo una vez en que yo invité a Billy Smith (trombón),
el cual vino a la sesión, se tumbó en un banco a escuchar
mientras los otros tocaban y cuando nos tocó fue genial.
Teníamos la posibilidad de tocar músicos menos experimentados
con otros más, roqueros con jazzeros, improvisadores con
clásicos abiertos, etc. Una experiencia muy enriquecedora.
No había dinero de por medio. Este primer Colectivo Madrileño
de Improvisación tuvo una corta vida y terminó por
la fatiga de los que lo organizábamos. Si hubiese habido
un mayor numero de implicados en el aspecto organizativo podría
haber sobrevivido.
Así como Tablada fue la nota privada, apoyada solo por el
esfuerzo de los músicos y sostenido por la colaboración
de unos pocos verdaderos aficionados, paralelamente se sucedían
los Encuentros de la Libre Creación Sonora bajo el patrocinio
del Aula de Música de la Ciudad Universitaria con la inteligente
selección, ojo y buen gusto experimental de Llorenç
Barber y Fatima Miranda.
En esos “Encuentros” tuvimos la suerte de conocer a
figuras muy interesantes de “las músicas contemporáneas”
como Barre Phillips o Malcolm Goldstein, Hidalgo, Marchetti, etc.
En uno de los “Encuentros” tocamos Orgón con
Dave Thomas. Tengo aún la grabación en un casette,
el sonido es malo pero es de una fuerza brutal. En ese concierto
estaba entre el público Markus Breuss, casi recién
llegado de Suiza o de la India, ya no sé bien y contactó
con nosotros. Ese quizás fue nuestro primer contacto, luego
tocaríamos juntos en el Festival de Madrid.
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Valentín Alvarez,
Peter Bastian, Pelayo |
Valentín, Bastian,
Pelayo, Cardá, Breuss |
Orgón. Festival de Jazz de Madrid. 1982
Perteneciente a la colección de Pelayo Fernández Arrizabalaga
Nos programaron en el Festival Internacional de Madrid. ¡Y
delante del Art Ensemble of Chicago! Ahí la formación
fue grande; Valentín, Peter Bastian (un tenor holandés
que amaba y sonaba como Chalie Rouse) y yo a los saxos y clarinetes;
Alfredo y Markus, trompetas y Antonio Delgado (venido de Copenhague)
a la batería. David Thomas iba a tocar el contrabajo pero
enfermó y lo sustituyó Chastang. Aquello fue un conciertazo
y casi la despedida.
Con la diáspora de Orgón, mientras yo comencé
a colaborar con José Antonio Galicia, Valentín y Markus
forman OCQ junto a Titi Moreno (contrabajo) y Roper (batería)
un cuarteto mucho más moderno que la mayoría de los
actuales con composiciones propias algunas de las cuales versioneamos
en la actualidad con el Breuss-Arrizabalaga Quintet, y temas de
Cherry, Ornette, AEOC…. Alfredo y David Thomas siguen en contacto
y se crea la David Thomas Magic Soundtrack o David Thomas Inc en
el que me invitaron a participar . Los conciertos son fuertes. Para
mí, una continuación de Orgón, pero con un
“maestro” al bajo, un pulso constante del que ya no
te podías apear. Era el feeling y la energía lo que
interesaban. Recuerdo que tocábamos el “Freedom Jazz
Dance” y yo siempre fallaba algunas notas del tema; al final
venia Dave y me decía “no me importa si las metes a
tiempo”.

Dave Thomas Music Inc
Carda, Roper, Thomas, Pelayo, Dekler
Crítica aparecida en El País, 1987
Cuando murió Dave tuve dos fuertes sentimientos, uno la
perdida de una gran persona, un amigo que incluso en su enfermedad
se interesaba por tus proyectos y el otro el haberme quedado huérfano
de un grupo con el que podía haber desarrollado un poderoso
lenguaje y aprendido mucho. Dave se llevo el grupo al más
allá. Además siempre apoyó a Orgón.
Orgón fue siempre “outsider” de la escena del
jazz madrileña. Entonces se hacía mucha “fussion”
que se vendía muy bien en los clubes. A Orgón nos
dejaban tocar una vez pero después los que tocaban siempre
eran los de los “Standard”, Weather Report´s,
Coreas revisited etc…. Nos teníamos que buscar la vida
tocando en Galerias de Arte, Pubs de Clásica o el Rastro.
Ahí nos vieron Fernando Trueba y Oscar Ladoire y nos contrataron
para “Opera prima”, ¡nuestra única aparición
en celuloide!
José Antonio Galicia me llamó para tocar en su proyecto
de flamenco jazz. Por entonces tenía un trio (sin batería)
con Pedro Sarmiento (piano) y Luis G. Escribano (contrabajo), Espacio
Interior, con el que tocábamos standard modernos, música
de Dolphy, Monk, Coltrane… y nos integró en sus proyectos.
Eso me hizo contactar con un campo nuevo. Me interesó la
rítmica, la energía y un cierto caos que siempre rodeó
los proyectos de José Antonio, por eso nunca han sonado “edulcorados”
como otras suertes de flamencos que triunfan ahora. José
Antonio fue un genial improvisador y le interesaba todo lo nuevo.

Estafä, Zurich.
Cañizares (fuera de imagen), Escribano, JA Galicia, Pelayo
Perteneciente a la colección de Pelayo Fernández Arrizabalaga
En el grupo compartí los vientos con Jaime Muela, Pedro
Ontiveros y Javier Denis. Fue una gozada tocar con los músicos
que Jose Antonio iba catapultando: Gerardo Núñez,
J.M. Cañizares, El Bola, Pepito Montoyita…. y participar
en aquellos grandes eventos “De la alegria y la tristeza”,
“Cantoblepas”, desmesurados, caóticos, pero geniales;
grandes estructuras que se aguantaban con “palillos”
y con la fuerza vital del “maestro” que lo soportaba
todo.
Recuerdo con especial ilusión también aquellos conciertos
y giras con pequeña formación: trío rítmico,
un viento y guitarra flamenca con los que solíamos tocar
en El Central o ir de gira por Irlanda o Suiza. Hacíamos
composiciones suyas (las del disco y otras) interpretadas muy libremente
y de memoria buscando la energía, dejando la forma en un
segundo plano.
Hay una anécdota de la grabación de “Soy tu
amigo” (Cascabel Records) muy significativa. En el tema “Bulería
Balear” yo tenía que hacer un solo; comencé,
hice una vuelta de solo y José Antonio desde la batería
me indicó que lo repitiera. Yo pensé que no debía
de estar bien. Cuando terminé me volvió a indicar
lo mismo y así hasta seis u ocho veces (no recuerdo bien).
Pensé que estaba bien ya que podríamos elegir el mejor.
Lo que no imaginaba era que al idea de José Antonio era superponerlos
todos uno sobre otro. El resultado habla por si solo. Yo los ejecuté
sin saberlo.
Llegó un momento en que me vi obligado a decirle que dejaba
el proyecto por no poder atendera dos proyectos tan fuertes al mismo
tiempo. Había comenzado ya la andadura fuerte de Clónicos.
TIEMPOS CLONICOS

Clónicos
En Espacio P con Tony Moreno en las percusiones
Perteneciente a la colección de Pelayo Fernández Arrizabalaga
Markus y Justo Bagüeste (saxo) experimentaban con cachivaches,
ingenios eléctricos, casettes y cintas manipuladas y escuchaban
música que venía de NY. Yo iba por aquel local que
les prestaba Llorenç Barber y me fascinaba aquel nuevo lenguaje.
Yo era muy malo con los aparatos eléctricos y más
aún con los ordenadores, pero empecé a manejar un
viejo tocadiscos que tenía “de guateque” y discos
a los que no tenía mucho respeto: arias de ópera,
efectos especiales…. Escuchábamos a los Lounge Lizards
y nos gustaba ese arte irrespetuoso de interpretar el jazz; también
a Goebels y Hart, con su versiones libres de las canciones de la
resistencia de la Guerra Civil. Y decidimos romper con las con-“fusiones”
que se estilaban tanto en aquella época así como la
vuelta al tema-standard desarrollado por algunos grupos que exhibían
ya un cierto nivel técnico.

Clónicos
Bagüeste, Pelayo
Festival Jazz Madrid 1985
Perteneciente a la colección de Pelayo Fernández Arrizabalaga
Nos presentamos a un concurso de grupos de jazz (para San Isidro,
en Madrid) mandando una cinta, provocativa, pero sincera con respecto
a lo que se cocinaba por aquel entonces. Había, creo, en
el jurado oídos sensibles y abiertos (no todos) y nos permitieron
actuar. El resultado salió en la prensa. Hubo sobre el escenario
televisores, taladros, sierra mecánica, juguetes, radios,
tocadiscos, casettes, gongs, percusiones, instrumentos convencionales
y no convencionales y cables, muchos cables.
La revelación se produjo para mí cuando compre el
lp “Golden Palominos” que ahora uso para scrachttear.
Aquello me fascinó y me sigue fascinando aún. Aquel
grupo estaba formado por Arto Lindsay, Zorn, Cris Cutler, Bill Laswell,
Elliott Sharp, Fred Frith…

Clónico en Tolosa
Pelayo y el avioncito "Supper Constellation"
Perteneciente a la colección de Pelayo Fernández Arrizabalaga
Casi como predestinados se unieron a nosotros dos punk-rockeros,
Celes Albizu, batería por aquel entonces de Los Coyotes,
con una pegada excepcional y una memoria musical prodigiosa capaz
de aprenderse los mas complicados arreglos de Markus; y Victor Vazquez
que capitaneaba por aquel entonces Polansky y el Ardor, la voz de
Clónicos y al que debo la iniciación en el fenómeno
punk. Se había consolidado una bomba, o mejor dicho, un “coctail
Molotov” que explotó después del “Aspetti
Diversi” el más punk de los discos de Clónicos.
Descanso en la grabación de "Figuras Españolas".
De izq a dcha; al fondo: Luis Fornés, José "Roper"
Vazquez, Llorenç Barber, Luis Paniagua, Anton Ignorant, Markus
Breuss tras Juan Crek, Victor Polansky tras Pedro Gabriel, Sergi
Jordá, Jose Luis Dekler y Justo Bagueste (adelantado;
delante: Pelayo entre Rosa Galindo y Celes Albizu, Titi Moreno,
Victor Nubla y Juan Muro.
Perteneciente a la colección de Pelayo Fernández Arrizabalaga
“Aspetti Diversi” (Linterna) es un disco muy fresco,
con mucha pegada. Para mí del que mas sigo aprendiendo. “Figuras
Españolas” (Grabaciones accidentales); un gran trabajo
compositor de Markus y buenísimos solistas. Mío solo
había una buena dirección en el tema “Huellas
de guantes”. “Copa de veneno” (Ediciones Cúbicas)
es un disco muy maduro, muy bien arreglado y producido pero sin
la pegada del primero. Muy buenas composiciones y buen trabajo de
grupo y colaboradores. “Esquizodelia” (Triquinoise)
sigue la tónica del anterior, con un cierto “caotismo”
interesante, irrespetuoso, largo, desproporcionado. Quizá
un buen punto de partida para no caer en un estilo “clónico”
que no sería nada interesante para el grupo.(1)
Portadas de grabaciones de Clónicos
COLABORANDO
Galvana, con Victor Nubla y Jep Nux fue un experimento muy interesante,
un viaje all-u-cinante a lo Rimbaud. Nos pegamos una foto de Hendrix
y otra de Madonna en el diario de trabajo; por la mañana
Victor nos hacía sacar una carta de la baraja de Brian Eno.
Barcelona, calor húmedo, verano; ahora lo ponen en las discotecas
francesas de chillout.
Con Angel Rubio y Pedro López venían las colaboraciones
desde antiguo, desde la antigua formación de Madera; un proyecto
muy corto Madera-Orgón (2), la grabación del “Sufrimos
mucho” (RNE) de Madera. La Big Band del Foro fue otro eslabón
en la cadena de colaboraciones. El mejor recuerdo para mí
fue cuando estrené “Ántrax” que lo tuve
que dirigir porque no estaba muy ensayado. Repartí papelitos
con las partes; como en ellos no había compases escritos
sino simplemente la frase que tenía que tocar cada uno tuve
que ir dando las entradas y salidas visualmente. La versión
del disco (3) está muy bien, también, aunque faltó
el solo de barítono de Valentín Alvarez. Aquella versión
fue muy potente.
El gran problema que tuvo la BB del Foro es que tenía muchas
veces que echar mano de músicos “profesionales”,
en la peor acepción del término, que se limitaban
a interpretar sin poner mucho la carne en el asador. Ese aspecto
negativo tenía también su otra cara, los arreglos
sonaban compactos y los menos entrenados en el arte de leer los
papeles salíamos beneficiados en seguridad a decir verdad.
Ángel Rubio arregló de manera muy inteligente y sus
composiciones fueron brillantes.
RECORDANDO A
Alfredo Cardá. Alfredo ya no hace música, ahora hace
arquitectura. Sería injusto no citar también su importancia
desde la Escuela de Ingenieros, los Talleres de Improvisación
con Dave Thomas… Fundador de Orgón, mantuvo el grupo
contra viento y marea; si colaboraba con otros proyectos lo hacía
solo con experimentadores (Taller de Música Mundana de Llorenç
Barber y Fátima Miranda). Responsable de todos los arreglos
en Orgón, compone piezas polirrítmicas basadas en
ritmos africanos o piezas “chicagoans” como aquel “Como
si”. Me hace estudiar al unísono con afinados los temas
de Ornette. Junto a Valentín Alvarez construye el búnker
de las Calle San Raimundo donde podíamos tocar a la hora
que quisieramos y donde vino Don Cherry a acompañarnos al
piano los temas de Ornette Coleman de madrugada durante su estancia
en Madrid. Tras la Dave Thomas Inc hizo aparecer una vez más
a Orgón con Jorge Silvestre al saxo alto y Chastang al contrabajo
(Valentín entonces tocaba en el Silvestre-Chastang sextet).
Viajó a Londres y tocó con el Colectivo Londinense
de Improvisadores (Louis Moholo…). Organizó un workshop
con Ted Daniel (trompeta de Andrew Cyrille-Maomo) en el búnker
de San Raimundo con concierto final en Tablada donde Ted Daniel
nos dirigió en “Upper and Lower Egipt”. Siempre
estuvo en contacto con Dave Thomas y lo visitó hasta su muerte.
Antonio Perucho. Fue batería de Orgón. Radical por
excelencia, caótico pero que disfrutaba con la libertad energética
en la batería y en la escucha. Tambien colaboró con
Clónicos. Tocar con el duo de baterías Antonio Percucho
- Alfredo Cardá era como “meterse un cohete por el
culo”.
Juan José Gonzalez (Juanito). Ingeniero de telecomunicación
y una de las personas con más vivencias del Jazz que he conocido,
fanático de la improvisación de tripas, venía
y participaba en las sesiones de Tablada y del Café Barbieri
(que también tuvo su trastienda de Jazz) de Orgon con Dave
Thomas. Sus improvisaciones se acercaban al estado de trance del
Gospel. Uno de sus momentos más álgidos que le recuerdo
fue una vez en la que estando tocando Archie Sheep en el San Juan,
no pudo contenerse y se abalanzó a la escena. Archie tocó
un riff acompañando el “solo” de Juanito. Hace
poco me mandó un complejo esquema matemático que tenía
que ver creo con la espiral logarítmica para que compusiese
algo.
SUIZA

Clónicos
Moers Festival
Perteneciente a la colección de Pelayo Fernández Arrizabalaga
Tocar con Clónicos en el Festival de Moers fué para
mí un revelación y una lección; darme cuenta
lo lejos que estaba aún de aquellas figuras con las que estábamos
compartiendo escena (Marylin Crispell, Dave Holland, Steve Coleman,Ned
Rottenberg, Fred Frith, Sclavis... entre otros). Tuve la sensación
de haber estado haciendo un "jazz de andar por casa",
exagerando un poco, y que tenía mucho que aprender. Aquel
ambiente húmedo, nebuloso me acercó a la idea del
estudio y cuando al año siguiente Brigitte, mi compañera
me comentó que le había salido un trabajo en Suiza,
no lo pensé dos veces a pesar que sabía lo difícil
que es comenzar de nuevo en otro país. Y así fue,
realmente difícil para un desconocido pues a pesar que yo
era conocido en la escena del Jazz peninsular, allí era un
"don nadie". Mi primera jam fue de llorar... menos mal
que mi plan no era triunfar rápidamente sino estudiar y en
eso me concentré, estudié composición y me
dediqué a llenar las lagunas que tenía como instrumentista
casi autodidacta. Luego vinieron tiempos mejores y ahora puedo decir
que tengo un buen equilibrio entre conciertos, performances y tiempo
para el estudio y la experimentación.
Escribí a Thomas Kessler a Basilea (por mediación
de Jep Nux) que me recibió muy bien. Comienzo a estudiar
electroacústica, empiezo a escribir algunas pequeñas
piezas con su apoyo… me pide una para estrenarla en Stuttgart.
Esto me anima y allí conozco a músicos interesantes:
Daniel Studer, Yosvany Quintero, Daniel Almada, Jasch. En esa época
paro de tocar en vivo y me concentro más en la composición
y en el estudio.
Continúo los estudios de saxofón, estudiando más
contemporánea y clásica con J.G. Koerper y sigo componiendo.
Voy cada vez más usando los tocadiscos, de uno paso al trío
y a veces al cuarteto.
Conozco a dos alumnos de Braxton: Roland Dahinden, trombón
y Hildegard Kleeb, piano. Con Hildegard toco en dúo desde
hace dos años (4). También conozco a Co Streiff (Irene
Schweizer o Vienna Art Orchestra) y me invita a tocar con su cuarteto
eléctrico. Con Yovany Quintero (La Habana-Basilea) tengo
el proyecto “Frontón” donde unimos performance
y experimentación musical y plástica.
Paralelamente, los últimos años, he mantenido el
contacto con la escena de Barcelona: Sergi Jorda, Cristina Casanova
y fruto de ello ha sido el F Mol Trio con conciertos y varias grabaciones
en el sello Hazard y la música de la película de Eugeni
Bonet “Tira tu reloj al agua” sobre la obra de Valdelomar.

El contacto continuo con Markus ha generado el Breuss-Arrizabalaga
Quintet con el homenaje a Peter Kowald de Experimenaclub (5). Colaboro
con Akafree en Londres (en el Red Rose) y con Bravo-Laginestra-Martinez
en Madrid (Hurta Cordel). La reciente unión Joseph Maria
Balanya-Arrizabalaga “Meeting 49” ha comenzado muy fuerte
(6).

Balanya-Arrizabalaga "Meeting 49"
Festival Periferias. Huesca, 30 Octubre 2005.
© Jesús Alarcón
Notas:
(1) Hay dos grabaciónes de Clónicos a las que Pelayo
no hace referencia, "1996 El mundo del fin del Tiempo",
banda sonora para un espectáculo de la Compañía
Movimiento. Editada en tiempos "recientes" (2001) por
Markus Breuss en su sello Doronko en edición limitada y numerada
(mi copia es la 14) esta grabado en 1986. La formación de
Clónicos incluye a Breuss, Arrizabalaga, Bagüeste, Polasnski
y Albizu, contando con las colaboraciones de Titi Moreno y un "desconocido"
músico chino. También "Burnt Hits" (2002)
un recopilatorio con diversos colaboradores.
(2) Margón Allume en palabras de Angel Rubio.
(3) BB Del Foro “Quiet” (Sufre Records/New Music Productions).
(4) La última en el Porgy & Bess de Viena con la obra
“Fantasia Chromática” el diecinueve de noviembre
de este mismo año (2005). Concierto grabado por la ORF, la
Radio Nacional Austriaca.
(5). Breuss, tp, perc; Pelayo, sa, clb; Tsukiko Amakawa, p; Miguel
Rodrigañez, cb; Javier Carmona, bt. La grabación del
Experimenta 2002 publicada originalmente en copias limitadas por
Doronko, el sello de Markus, está editada por Hazard Records
“Concert For Kowald”.
(6) Presentación en la sexta edición del Festival
Periferias. Huesca. 30 Octubre 2005.
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