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RECUERDOS PERDIDOS
 
   



Portada de "Perdido, un club de Jazz para el recuerdo"

Con cada temporada de actividad jazzística “Avui Jazz”, el Ayuntamiento de Vila-real (Castellón) y a modo de complemento, soporte y difusión, edita una pequeña publicación que recoge además de algunos breves textos (no siempre muy acertados), una serie de fotografías o pinturas de la exposición que junto a las actuaciones musicales conforman su programación en este campo y que dan forma también a un calendario anual.

Para la temporada 2005-2006 ha sido el Club Perdido de Valencia, coincidiendo con los diez años de su cierre el hilo conductor por medio de “Perdido, un club de jazz para el recuerdo”. Las fotografías que conforman la exposición se ven trufadas (¡lastima no se complementen!; tan lastimoso como leer una opinión de Ramón Cardo sobre fondo de Sean Levitt por ejemplo) con el texto “profesional” de Federico García Herranz haciendo repaso al listado de habituales del club valenciano. También deja escapar su lagrimita sentimental y se lanza con algunas anécdotas vividas en el local. Un texto que se complementa con la evocación que de Perdido hacen media docena de músicos valencianos y donde además de la clásica lagrimita sentimental también aparecen los reproches.

A nadie escapa que en la escena jazzistica nacional, Valencia ha sido (y es) centro de actividad y vivero de músicos. Pero no menos cierto es que durante años, ni medios, ni clubs (con claras querencias por el “amigo americano”) apoyaron a esa naciente escena.

En algunos comentarios de los que aparecen en la publicación de Avui jazz se cita a Miguel Pascual como responsable de no pocas grabaciones realizadas en Perdido, que luego sonarían en su programa de radio (“Tirad sobre el pianista” en Radio Klara): alguien que apostaba por “su escena local”.

No recuerdo bien cómo le conocí. Creo que vino con Ximo Tebar o sus músicos habituales –Belda, Llario y Cucciradi que giraban también con otros músicos- en una de esas minigiras Huesca-Monzón-Zaragoza que se montaban a final de los años 80 por esta zona. Además de convertirse en mi proveedor de material valenciano (aún conservo no pocas cintas grabadas en Perdido o en el Festival de Chiva) y receptor de mis cintas de emisiones radiofónicas francesas se convirtió en una de las firmas que colaboraron en el número dos del boletín de la Asociación Contrabajo (se volverá sobre él) publicado en junio de 1989.

Junto a Jorge Ayora, Miguel Pascual proponía en “Valencia Connection” un acercamiento, desde la militancia, a una escena que documentó mucho antes del boom discográfico actual.

 


Valencia Connection.
Publicado en el número 2 de Contrabajo Jazz, publicado en junio de 1989.
Jorge Ayora y Miguel Pascual

 

 

No todo queda “perdido”.

jesusmoreno huesca febrero 2006

   
   
© Jesús Moreno, Tomajazz, 2006