www. tomajazz. com | A CHAMINERA DE CASA MIA

 
PIRINEOS JAZZ 2006
 
   

Texto aparecido en el número 18 de la revista Oro Molido: http://www.oromolido.com

Cuenta la leyenda que Gerión, monstruo de tres cabezas, quitó la corona al rey íbero Tubal. La hija de éste, Pirene, buscó refugio en las montañas. Para deshacerse de ella, Gerión no dudó en destruirlas prendiéndoles fuego. Cuando Hércules llegó en auxilio de Pirene poco pudo hacer por ella: el semidiós sobre las cenizas de la princesa volvió a amontonar las montañas construyéndole un mausoleo: los Pirineos.

Parece ser que las semillas de festivales de jazz/improvisación/riesgo debieron quedar en la cara norte de las majestuosas montañas al ver la programación festivalera cada verano.

Oloron-Ste. -Marie.


del Campo - Folmer

Durante años el festival de la villa medieval de Oloron, en el alto Béarn, ofrecía para disfrute de los más sibaritas los solos de destacados improvisadores, en ocasiones en marcos de gran belleza en los pueblecillos de los alrededores. Imposible olvidar a Ernst Reijseger en el claustro de Sarrance, a Iva Bitova en el patio de lo que fue un caserón-castillo bearnés en Précilhon, a Gerry Hemingway, a Didier Petit, a Paul Roger o al alocado Han Bennink. Tras un año sabático esta propuesta desaparecía el pasado año de la programación de “Des Rives et des Notes”. En la edición de 2006 del festival pudimos evocar esos momentos con el dúo programado bajo el titulo “de rive à rive” (“de orilla a orilla”). A las cinco de la tarde, situados a ambos lados de la “gave d’Aspe”, dos saxofonistas que en la tarde-noche actuarían al frente de sus propios grupos entablaban conversación. John Tchicai, saxo free de la primera hora, en el tendido de sombra; Sylvain del Campo, joven ortodoxo, al sol. Tras unos pitidos a modo de saludo, fue Sylvain quien tomó la voz cantante construyendo la frase sobre la que irían evolucionando. La breve “contienda” respondió al esquema de llamada-respuesta, no llegándose a trenzar un discurso común. Tchicai puso fin al encuentro en la distancia animando al publico a jalear a Sylvain para que realizara un solo. Solo en el que quedo claro su saxofonismo hard bop del que posteriormente daría buenas muestras al frente de su cuarteto y con el trompetista Nicholas Folmer de invitado. Como “propina” miembros de “Jazz à Oloron” en el cauce del río y entre el publico leyeron poesía fonética de inspiración jazzy.


Gave d'Aspe

Si Tchicai no se desmelenó en el encuentro saxofonistico tampoco lo hizo en la actuación al frente de su trío (Vitold Rek al contrabajo y Masaya Ntshoko a la batería). El saxofonista hizo gala de calma y serenidad en su discurso. Lirismo alejado del tipico alarido free. Impresionante su estampa, algo así como “El Viti” del saxofonismo free.


John Tchicai

Jazz à Luz.

El festival de “Altura” en pleno “territorio Tour” (el Aubisque, el Tourmalet… en sus cercanías) en los “Altos Pirineos” dedicaba la edición de este año al “souffle” por lo que el “soplo” de la voz y la trompeta copaban las propuestas.


Keller - Capozzo

No Try no Fail (Leandre, Leimgruber, Hauser) con Laura Newton como invitada superaron de largo su prestación del disco para hatOLOGY. El añadido de la voz abrió el discurso, dándole mas aire (¿de eso se trataba, pues?), que en todo momento fue calmo (que no relajado). Si de Leandre podemos decir que ninguna sorpresa –un valor seguro con un ataque totalmente distintivo y personal– sí hay que llamar la atención sobre Hauser, que hizo un gran trabajo, tan imaginativo como efectivo. Tras este primer plato fuerte, la “Asociación Cultural y Musical Municipal Balcánica” con el prometedor Livio Minafra al frente (atención a su presentación a solo chez Leo), sin mayores pretensiones, hicieron bailar a los pies mas calientes. La impecable actuación y las tablas de la Newton (¡como olvidarla alineada con las trompetas en la VAO!) no se lo ponía muy facil a una joven Geraldine Keller, que en compañía del trompetista Jean-Luc Capozzo (cosecha ARFI) se presentaba en “la Maison de la Vallée” en horario matinal. Para mí, la revelación de lo que tuve ocasión de ver. Dos alientos en plena comunión. Veteranía y juventud unidas en una actuación intima que terminó al aire libre con la Keller sobre unas rocas –a modo de montañas, encarada a los Pirineos– y su voz sobrevolando la trompeta de Capozzo, soplando en “la tierra plana”.


Regeb - Gebbia - López

En la pradera de la Colina Solferino, Ramón López, un habitual de Luz se presentaba en un curioso trío junto al saxofonista Gianni Gebbia y la zanfona de Dominique Regeb. Enérgico y entregado, según su costumbre, estuvo especialmente acertado en el tratamiento de la tabla. Regeb dio buenas muestras de que a la tradición y a lo tradicional se le puede dar una vuelta de tuerca.

Además por Luz estuvieron Speeq, proyecto en el que militan Hasse Poulsen, Luc Ex, Mark Sanders y la vocalista Sidsel Endresen; Herb Robertson junto a Frank Gratkowski; el batería Edward Perraud y el trompetista Bart Maris integrados en el proyecto Sex Tet; Ambitronik o el también habitual Luc Bouquet (batería y habitual colaborador de Improjazz) junto a Saadet Turkoz.

Pero no sólo los nombres más o menos (re)conocidos de la escena improvisada se adueñan de las calles y rincones de Luz. Divertidas fanfarrias a lo Lester Bowie Brass Fantasy como Elefanfare sorprenden al viandante sin previo aviso con su mordiente funk. Y la sorpresa puede saltar como fue el caso de Bertille Fertille; trío con vocación multiinstrumentista en la mejor tradición del Art Ensemble of Chicago. Dos sopladores –saxos, clarinetes, flautines, gaitas, chiflos…– doblándose con percusiones y un guitarrista ofreciendo una música de raíces folkloricas y querencias free en la mejor tradición del “etnofree de chinchines”.

Marciac.


Marciac: animación callejera

La-Baish en Tèrra Plana: cada mes de agosto el pequeño pueblo de Marciac se convierte en la capital gascona –y de la France– del jazz. Del jazz más ortodoxo y afín al colorín y los grandes nombres, un montaje que poco tiene que ver con las propuestas anteriores.

En Marciac reina Wynton Marsalis (con su familia y su grupo, este año) y su visión jazzística pero, en cada edición, aunque sólo sea por una noche, pueden tener cabida los nombres de Ornette Coleman o John Zorn. Y Zorn se ha convertido en un triunfador en las dos ultimas ediciones. Si el pasado año el saxofonista neoyorquino arrasaba con su ya clásico cuarteto Masada (eclipsando a un Ravi Coltrane al que en uno de los bises invitaría a salir en un pirotécnico homenaje a su padre) en esta edición y tras unos olvidables Quest (por más que hicieran dos bises, versiones tan zafias de “Lonely woman” deberían de estar prohibidas) repitió pero con su versión eléctrica.

Dirigida al modo “conducción” de sus Cobra (no olvidar que Zorn participó en algunas de las primeras “Conducciones” de Butch Morris) su Electric Masada funcionó como una maquina perfectamente engrasada en lo que fue una orgía eléctrica de tintes rockeros. Un imaginativo Cyro Batista destacaba en la enérgica línea percusiva mientras un Ribot, que “se salía”, se convirtió en el triunfador de la noche. Zorn que oficiaba de sumo sacerdote no paró de darle espacio y protagonismo y el guitarrista, que andaba en vena, lo aprovechó. La carpa, patas arriba.


Take The Trane

El off-festival abarcó desde el pianismo de Laurent Cugny, a la eficaz clonación coltraneana de Take the Trane pasando por el swing y la tradición. En la programación de bares y terrazas, el jazz tradicional o el funk son recurrentes, y paseando hay lugar para la sorpresa como en el caso del dúo del pianista (vertical y abierto) Pascal Neveu con un batería que podía escucharse bajo un magnolio a la entrada de una iglesia (¡la improvisación a la calle!). Ecos del pianismo contemporáneo bien asimilados.


Pascal Neveu

Aquí al lado.

Pirineos Sur, el festival de “músicas del mundo” (Sun Ra quizá sea el único músico que no hubiera tenido cabida en él), que se celebra en el Pantano de Lanuza en una edición dedicada a los Greatest Hits de sus pasadas ediciones programaba a Randy Weston con su proyecto Gnawa. En su primera visita, ya hace unos años, me defraudó lo suyo en una noche fría en la que tocó mas bien poco, pasando entre desapercibido e ignorado, así que además de mostrarme sorprendido por su inclusión en esta edición-revisión evité tropezar dos veces en la misma piedra. ¡Qué pena que se relegue la aportación jazz al relleno y sin mayores pretensiones!

jesusmoreno

   
   
© Texto y fotos: Jesús Moreno, Tomajazz, 2006