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E. S. T. (Esbjörn Svensson Trio)
VI Festival Músicas del Alma

  • Fecha: 6 de mayo de 2006.
  • Lugar: Carpa del Parque Almansa (San Javier, Murcia).
  • Componentes:
    Esbjörn Svensson: piano.
    Dan Berglund: contrabajo.
    Magnus Öström: batería.

  • Comentario: Europa está de enhorabuena. El jazz se encuentra cada día más integrado en ella y sus músicos huyen de la imitación para expresar su visión más personal a través de los recursos que les ofrece lo que en su día era una música genuinamente americana.  Al frente del tren jazzístico del Viejo Continente se encuentra sin duda E. S. T., formación veterana y, a la vez, siempre sorprendente, que ha sumado a su haber la portada de la revista Downbeat del mes de mayo, siendo el primer grupo de jazz europeo que lo consigue en la historia de la publicación.

    A pesar de tan consistente tarjeta de presentación, el grupo aún sigue siendo un desconocido para gran parte del público.  No fue así en San Javier, donde, a raíz de su triunfo en la pasada edición del Festival de Jazz, había una cierta expectación que fue colmada con creces.  Los suecos ofrecieron otro de sus espectaculares conciertos, lleno de fuerza y delicadeza a partes iguales, sonoridades a veces clásicas y a veces rockeras siempre en clave de jazz, con improvisación a raudales y expresando su concepto artístico a través de sus temas, de sus instrumentos, de sus cuerpos, trazando frases musicales como si de pinceladas impresionistas se tratara, rebosantes de sensibilidad y dotando de poder a los detalles.

    Otro elemento a tener en cuenta es la amplitud de repertorio del grupo, amplitud que les permite variarlo en cada concierto y elegir composiciones de toda su trayectoria discográfica.   Así, la delicada "Why She Couldn't Come" sirvió de larga entrada al intenso 3/4 de "Eighty-Eight Days in My Veins" (del último trabajo del grupo, Viaticum), cuyo inicio toma un especial énfasis en directo gracias a la tensa y ambigua introducción que lo precede.  Una de las tarjetas de presentación de E.S.T. es su combinación de sonidos acústicos y eléctricos, y estos últimos hicieron su aparición en el espectacular "Mingle in the Mincing-Machine", donde el brutal solo de Dan Berglund demostró cómo un contrabajo puede sonar igual que una guitarra eléctrica con pedal de wah-wah.  Otra balada, "Believe, Beleft, Below", permitió apreciar el lado más lírico de Esbjörn Svensson, pianista de toque suave y elegante, en cuya música el fraseo incontrolado y los clichés aprendidos dejan paso a la nota caprichosa, exacta en altura, tiempo y duración, la mejor elección en cada momento, la imagen que vale más que mil palabras.

    Tras las presentaciones de rigor, el colosal "When God Invented the Coffebreak" permitió a pianista y bajista entrecruzar sus discursos, mientras Magnus Östrom daba otra lección de acompañamiento preciso y dedicado al bien del grupo, sin destacar pero tornándose imprescindible.  El nivel de entendimiento entre los tres músicos es el excelente fruto de casi década y media de trabajo en común, y a buen seguro que ha merecido la pena. "Definition of a Dog" sirvió de pretexto para unas elegantes frases arpegiadas de Svensson y un solo increíble de Berglund, donde esta vez el efecto wah-wah dejaba paso a sonoridades del mundo del heavy metal, power chords ejecutados en perfecta secuencia bajo la atenta mirada de sus compañeros, y que robaron sentidos aplausos a los asistentes.  Por si fuera poco, el contrabajista (ya habituado a ser el que más admiración obtiene en directo) interpretó una delicadísima introducción clásica con su arco francés al atmosférico "From Gagarin's Point of View", siendo éste el punto culminante de la actuación.  Por supuesto los escandinavos se vieron obligados a regalar un par de temas más, el divertido y marchoso "Spam-Boo-Limbo" donde Esbjörn conduce su solo ascendentemente sobre obsesivo acompañamiento de contrabajo, y el monkiano "'Round Midnight", versión extraída de su E.S.T. Plays Monk que calmó la ansiedad del público y puso el broche de oro a una noche musicalmente redonda.

    E. S. T. es el jazz actualizado y hecho perfección, pero reinventado día tras día, noche tras noche, disco tras disco, actuación tras actuación.   E. S. T. es prueba fehaciente de que el jazz hace tiempo que dejó de ser una música americana para convertirse en universal, admitiendo a cualquiera que tuviera algo que decir, que tuviera algo de su bagaje cultural que expresar.   En junio el trío sueco continuará su gira al otro lado del Atlántico y volverá a afrontar su asignatura pendiente: triunfar en EE UU.  Esperemos que tengan suerte.  Por el momento, de una cosa podemos estar seguros: Europa está de enhorabuena.

    Texto y fotos © 2006