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KEN VANDERMARK & PAAL NILSSEN-LOVE
XI Festival Hurta Cordel

  • Fecha: 31 de enero de 2007.
  • Lugar: La Casa Encendida (Madrid).
  • Componentes:
    Ken Vandermark: saxo tenor y clarinete.
    Paal Nilssen-Love: batería y percusión.
  • Comentario: La Casa Encendida se afianza día a día como escenario alternativo. Su programación diversa y arriesgada atrae a un público inquieto cuya fidelidad a la sala garantiza una entrada mínima. En este caso, además, el aforo se vio completado por aficionados al jazz dispuestos a disfrutar del saxofonista Ken Vandermark sin sus Vandermark 5 y del batería de Atomic, Paal Nilssen-Love, sin su grupo habitual.

    De acuerdo con la idea del festival, ambos músicos enfocaron la actuación desde la libre improvisación, buscando la continua interacción y sugiriendo entornos formales sin hacerlo de modo explícito. Nilssen-Love (con los botones de su camisa abrochados y desabrochados de forma alterna) basaba su discurso en polirritmos o bien ejecutaba obsesivamente patrones descubiertos sobre la marcha. Vandermark combinaba la libertad de los cromatismos con la navegación por armonías más o menos claras, peregrinando incluso por tierras modales; recursos todos ellos que dotaban a su interpretación de significado. El segundo tema fue menos jazzístico y más abstracto. Nilssen-Love jugaba con diversos enseres percusivos (cadenas, bloques de madera, el arco de un contrabajo, platos splash que colocaba sobre la caja y el tambor base,…) mientras su compañero de andanzas, en este caso en función de acompañante, reproducía infinitas frases circulares. Resultaba increíble cómo en un aparente caos sonoro ambos músicos podían encontrar puntos de apoyo comunes donde ejecutar unísonos y silencios de idéntica duración.

    ¿Era el acople de una guitarra eléctrica con distorsión? No, se trataba del clarinete de Ken Vandermark atacando una nota aguda con una precisión envidiable. El de Chicago, con su pierna derecha adelantada y en continuo movimiento, inventaba frases de marcado acento rítmico, algo común a la tercera pieza interpretada por el dúo. Un corto y merecido bis alargó el concierto hasta casi la hora de duración, bajo los aplausos de un público que digirió la actuación entre la sorpresa y la admiración. Tras la tormenta sonora, llegó el reposo con la venta y firma de CDs por parte de ambos músicos.

    © 2007