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TERENCE BLANCHARD – La música de las películas de Spike Lee
31º Festival de Jazz de Vitoria-Gasteiz.

  • Fecha: 19 de julio de 2007.
  • Lugar: Polideportivo de Mendizorroza (Vitoria).
  • Componentes:
    Spike Lee: maestro de ceremonias.
    Terence Blanchard: trompeta.
    Brice Winston: saxo tenor y soprano.
    Fabian Almazan: piano.
    Dereck Hodge: contrabajo.
    Kendrick Scott: batería.

    Orquesta de Cámara de Vitoria dirigida por Íker Sánchez Silva.

  • Invitados:
    Patti Austin: voz.
    Bilal: voz.
    Hil St. Soul: voz.


Spike Lee

Terence Blanchard
  • Comentario: Spike Lee es el director negro por excelencia. Su discurso de marcado carácter racial y su denuncia social en defensa del pueblo afro-americano le ha convertido en la voz de la conciencia de la sociedad estadounidense. ¿Su relación con el jazz? La maravillosa Mo'Better Blues de 1990 y el hecho de que sus bandas sonoras estén generalmente compuestas e interpretadas por el trompetista de Nueva Orleáns, Terence Blanchard.

    El pasado 19 de junio el cine de Lee y la música de Blanchard inundaron Vitoria. Cine que se escucha, música que se ve. Confluencia de artes y de estilos. La fabulosa Orquesta de Cámara de Vitoria (excelente resultado para un solo ensayo) biselaba la partitura cinematográfica, mientras Blanchard, al mando de su quinteto, daba coherencia al espectáculo, aumentado por la presencia de los cantantes Bilal, Hil St. Soul y una impresionante Patti Austin por la que parece que no pasan los años.

    Si bien la acogida del público fue irregular, los aficionados al cine de Spike Lee disfrutaron de lo lindo, y es que la noche deparó mucha emoción. Tras la breve presentación del realizador, embutido en una camisa del F. C. Barcelona con el 14 de Thierry Henry, y las merecidas referencias al "telonero" McCoy Tyner, un desfile de música acompañó a las imágenes de las películas de Lee, proyectadas en dos pantallas a ambos lados del escenario. Cada película es un mundo, y el clima de Mendizorroza no dejó de cambiar. Más o menos así fue la cosa:

    Bamboozled (2000). Siempre provocativo, en esta cinta Lee atacó el mundo de la televisión. El guionista de color Pierre Delacroix presentaba un espectáculo de minstrels donde los propios negros se pintarían de negros para actuar en el marco de una plantación sureña. La orquesta interpretó el tema principal de la película mientras las imágenes de los actores negros Mantan y Sleep 'N Eat, caracterizados para la ocasión, llenaban las pantallas del fondo. Patti Austin se encargó de caldear el ambiente con "Shadowlands", composición de Bruce Hornsby también perteneciente a la banda sonora original.


    Patti Austin

    Inside Man (2006). No tan controvertida, se trata de un thriller sobre atracos cuyo mayor interés reside en ver a Denzel Washington trabajando de nuevo con el maestro de Atlanta. ¿El motivo de su inclusión en el espectáculo? Es la película más reciente, y hay que promocionar. Las dulces cuerdas y el sonido claro y lírico de Terence Blanchard interpretaron el decadente "Hostage Breakdown".

    Clockers (1995). La británica Hil St. Soul (nacida en Zambia) deleitó con su potente voz en "People In Search Of A Life" ("Gente en busca de una vida"), título que se ajusta a la perfección al argumento de Clockers, drama urbano sobre el traficante de barrio Strike, la vida, el honor y la supervivencia. "Strike Packs Up" devolvió el protagonismo a la orquesta, bajo la excelente dirección de Íker Sánchez Silva.

    Malcolm X (1992). Uno de los momentos más emotivos de la noche. La biografía cinematográfica del activista afro-americano Malcolm X levantó ampollas en su presentación estadounidense, y su banda sonora arrancó aplausos espontáneos entre el público alavés, ganando protagonismo las imágenes proyectadas sobre la propia música. Denzel Washington, en una de sus mejores actuaciones, llenó las pantallas de Mendizorroza. El tema de los títulos de crédito dio paso a un pequeño documental con imágenes reales del propio Malcolm. Los músicos callaron por un momento. La lucha por los derechos civiles de la raza negra invadió los corazones de los presentes. El final del vídeo, una charla a cargo de Nelson Mandela, constituyó un instante mágico. Por desgracia, la ausencia de subtítulos impidió que gran parte del público pudiera sensibilizarse con la causa.

    Las imágenes dejaron de sucederse, una X estática quedó impresa en las pantallas, y Bilal cantó "A Change Is Gonna Come" ("Las cosas van a cambiar"), para redondear un paréntesis emocionante.


    Terence Blanchard y Hil St. Soul con miembros del quinteto y la orquesta

    Jungle Fever ("Fiebre salvaje", 1991). Algo más frívolo, pero igualmente polémico fue este montaje en que una historia de amor adúltera entre un afro-americano (Wesley Snipes) y una italiana (Annabella Sciorra) se entrelaza con la decadente existencia del hermano drogadicto del primero (Samuel L. Jackson) y su padre, predicador de ideas firmes (Ossie Davis). La interpretación de sus canciones implicó un peligroso descenso de revoluciones en el caminar del concierto, un exceso de soul al enlazar tres temas vocales seguidos. Hil St. Soul abordó "These Three Words", mientras Patti Austin hizo lo propio con "Make Sure You're Sure".

    25th Hour ("La última noche", 2002). Otro largometraje de tinte comercial, si bien enfoca minimamente el tema de las diferencias raciales. La última noche narra el último día de existencia de un traficante de drogas (Edward Norton) antes de su inminente ingreso en prisión. Dos cortes de la inspirada banda sonora de Terence Blanchard fueron interpretados en el pabellón vitoriano (los títulos de inicio y "One Last Walk"), permitiendo apreciar el tono privilegiado del trompetista. Su sonido dulce, sin apenas vibrato, transportó al público a estados entre relajados y melancólicos.


    Blanchard. Al fondo, una escena de Malcolm X
    Mo'Better Blues ("Cuanto más, mejor", 1990). Bleek Gilliam (trompeta y voz), Shadow Henderson (saxos tenor y soprano), Left Hand Lacey (piano), Bottom Hammer (contrabajo) y Rhythm Jones (batería). Esa era la alineación del quinteto de jazz en torno al que giraba el argumento de una de las cintas más inspiradas en la carrera de Spike Lee (que también aparecía en el papel de Giant, manager de la banda). El quinteto que grabó la música era, por supuesto, el de Terence Blanchard (con Branford Marsalis, el desaparecido Kenny Kirkland, Robert Hurst y Jeff "Tain" Watts). Al fondo, en las pantallas, aparecían los músicos, las parejas de Bleek (Indigo Downes y Clarke Betancourt), su padre Big Stop, el cómico Butterbean, los dueños del club, la involvidable atmósfera que rodea al metraje. La animada melodía pentatónica que da título a la película sirvió de vehículo de expresión a la banda jazzística que acompañó al trompetista, dando un descanso a la orquesta. Especial mención para el contrabajista Dereck Hodge.

    No tan inspirada fue la interpretación de "Pop Top 40" por parte de Bilal, si bien en su descargo se puede argumentar que no era un trabajo fácil. Un pseudo-rap hablado en comunión con la sección rítmica donde el trabajo del cantante consistía en reproducir la voz de Denzel Washington, ni más ni menos. En Mo'Better Blues es uno de los momentos más brillantes; en Mendizorroza no quedó bien, se hizo largo y, nuevamente, se echaron de menos los subtítulos.

    When the Levees Broke: a Requiem in Four Acts (2006). "Cuando los diques se rompieron: un réquiem en cuatro actos". Cuando los diques se rompieron el huracán Katrina campó a sus anchas y arrasó la ciudad de Nueva Orleans. En este documental de cuatro horas de duración, Spike Lee se centra en la tragedia, en el futuro de la ciudad y en la incompetencia de la administración Bush para hacerle frente (de hecho, otro de los momentos de la noche fueron los espontáneos silbidos hacia la imagen de George W. Bush, proyectada tras el escenario). "Funeral Dirge" y "Levee's" pusieron la piel de gallina a los presentes y sirvieron de vehículo expresivo a un Terence Blanchard que estuvo fabuloso toda la noche.


    Iñaki Añúa

    "The Ghost of Congo Square" cerró la velada entre presentaciones, con los jazzmen divirtiéndose, los músicos de la orquesta disfrutando, Spike Lee sobre el escenario y agradecimientos a Iñaki Añúa, director del festival, por su gestión del proyecto. Un proyecto arriesgado con final feliz. Y que haya muchos más.

    © 2007