>> VOLVER A TOMAJAZZ

 
 

 

   

MADELEINE PEYROUX
XXIII Jazz en la Costa

  • Fecha: 21 de julio de 2010.
  • Lugar: Parque El Majuelo, Almuñécar (Granada).
  • Componentes:

    Madeleine Peyroux: voz y guitarra
    Jon Herington: guitarra
    Gary Versace: teclados
    Barak Mori: contrabajo
    Darren Beckett, batería
  • Comentario:



    Jazz en la Costa reserva en cada edición un espacio para las voces femeninas del jazz. Si en los últimos años nombres como Stacey Kent, Bettye Lavette, Dianne Reeves, Rosa Passos o Rebekka Bakken deslumbraron con su voz al auditorio de El Majuelo, anoche fue el turno de la estadounidense Madeleine Peyroux, nacida en los USA, pero para la música en las calles de París, donde tocaba a pie de acera hasta que, a finales de los noventa se reveló como voz de alcance planetario. Una voz, no obstante, alejada de la dulzura que desprenden las vocalistas al uso, más desgastada pero a la vez sugerente. Madeleine Peyroux, millonaria en ventas de discos y multimillonaria en seguidores en todo el mundo es una artista que cerraría cualquier Festival, en Jazz en la Costa, anoche, fue la estrella que ha señalado el brillante ecuador de la presente edición de la muestra sexitana.

    Con un repertorio ajustado a su último disco, Bare Bones, salpicado con sus habituales versiones de Dylan (“You’re gonna make me lonesome”), el cinematográficamente actual Gainsbourg (“La Javainese”) o Cohen (obligatoria y excelsa su versión de “Dance me to the end of love”), Madeleine robó el corazón del audiencia, sin concesiones al espectáculo, con naturalidad y cierta humildad escénica.



    La cantautora estadounidense trajo a Almuñécar la melancolía de un repertorio que ella interpreta con ternura, calidez y delicadeza, acercándose al borde del escenario e incluso rompiendo la formación para situarse, como lo hacían en la calle, todos juntos, en apenas un par de metros cuadrados. Dialogante, amiga de las penumbras emocionales y reales, se presentó muy bien acompañada por el grupo que integran Gary Versace (teclados), Jon Herington (guitarra), Barak Mori (bajo y contrabajo), y Darren Beckett (batería), nombres ya muy habituales a su lado y con quienes tiene un alto nivel de complicidad.

    Conexión interna necesaria para que sus taciturnas canciones (entonadas con esa turbia y nocturna voz que muchos asemejan con la de Billie Holiday por su aire cansino y su registro contenido y fatal) puedan llegar a un público, tan ansioso de escuchar a esta mujer, que las entradas para su concierto se habían agotado a las pocas horas de ponerse a la venta. Así las cosas, ni qué decir tiene que la emotividad fue protagonista de la noche y los sentidos aplausos todo lo demás..

    Texto © 2010 Diego Ortega Alonso
    Fotos © 2010 Ricardo Carrillo de Albornoz