Django Bates - Winter Truce (And Holmes Blaze)


Músicos: Chris Batchelor: trompeta. Sid Gauld: trompeta. Roland Bates: trombón. Richard Henry: trombón bajo. Dave Laurence: trompa. Sarah Waterhouse: tuba. Eddie Parker: flauta. Sarah Homer: clarinete y clarinete bajo. Steve Buckley: saxos alto y soprano y tin whistle. Iain Ballamy: saxos tenor, alto y soprano. Barak Schmool: saxo tenor y flautín. Mark Lockheart: saxo tenor y clarinete. Julian Arguelles: saxo barítono y soprano. Django Bates: piano y piano eléctrico. Stuart Hall: guitarra, violín y banjo. Michael Mondesir: contrabajo. Martin France: batería y percusión. Christine Tobin: voces.

Grabado en Londres, del 6 al 9 Febrero 1995.

Winter& Winter Volumen 70/81
Reedición de JMT, 919 078-2

Comentario: La reedición por parte de Winter&Winter de material procedente del catálogo JMT permite a los aficionados la oportunidad de descubrir grabaciones de difícil localización y, principalmente, para comprobar el paso del tiempo para las mismas y para sus intérpretes.

La presente grabación del compositor y arreglista inglés Django Bates no parece haber aguantado con muy buena fortuna el transcurrir del tiempo, y la impresión que se puede percibir tras la escucha de la misma, es que se trata de un proyecto errático y desmembrado, con altibajos y con un exceso de planteamientos que van en contra del trabajo de Bates, y que demuestran la peculiaridad de la grabación.

La escucha de la música que es desarrollada a lo largo del todo el compacto permite apreciar de forma clara los planteamientos tan diferentes que son utilizados en los temas que son desarrollados, y que van desde retazos de libre improvisación pasando por momentos de hard-bop o rockeros, con pequeños esbozos de ideas propias de big-band y algún que otro tema con ciertos aires reflexivos e íntimos (como por ejemplo “Kookaburra Laughed”). Especialmente fuera de lugar se encuentra la interpretación del clásico “New York, New York”, donde el propósito festivo y la chirigota son parte del planteamiento y ejecución del mismo.

Lo más interesante del presente compacto ha sido comprobar la evolución de los que en su momento se presentaron como jóvenes intérpretes, como Julian Arguelles, Mark Lockheart, Michael Modesir o Christine Tobin, y que en la actualidad presentan una carrera musical interesante y atractiva.

Juan Carlos Abelenda




Trio Beyond (John Scofield, Larry Goldings & Jack DeJohnette) - Saudades


Músicos: John Scofield (guitarra), Larry Goldings (órgano Hammond, piano eléctrico, sampler), Jack DeJohnette (batería).

ECM 1972/73

Comentario: Quizás quepa situar en la juzgada selección de temas de Tony Williams que Jack DeJohnette realizó para la serie Ultimate de Verve el prólogo a este Saudades, primer trabajo de Trio Beyond. Las notas que la acompañaban ofrecían la visión interna que sólo un batería puede ofrecer sobre el arte de otro, retratándose a la vez en ello. Estrechada la elección de la música de Williams al incluir sólo lo editado por Polydor –y por ello nada de los capítulos fundamentales de su aportación al jazz, llámense su pertenencia al revolucionario quinteto de Miles Davis, su inclusión en discos Blue Note fundamentales como Out to Lunch, o el pórtico al neobop que fue VSOP– el Ultimate dedicado a Williams sólo incluía material de Lifetime, aun hoy el extremo más indigerido de lo que se llamó fusión, algo muy diferente al caldero ardiente de rock-jazz ácido del trío, más cercano a los Band of Gypsies de Jimi Hendrix y a las jam bands de la Costa Oeste de finales de los 60 y 70. La feroz agresión de su sonido distorsionado y visceral es uno de los puntos a los que se dirige Trio Beyond pero amplía además el círculo incluyendo temas relacionados con Williams, de su época con Miles, con Larry Young, y propios de la banda.

Saudades no es ninguna definición de carácter de su contenido, sino una dedicatoria a la agencia de contratación de los músicos en Europa e incluye los dos ardientes sets de los que constó el concierto del trío en el Queen Elizabeth Hall en 2004. En ellos demuestran que esta no es ni una reunión casual que admita la velocidad de crucero o toque de circunstancia, algo casi esperable de una tribute band, sino algo que requiere compromiso y apertura, pues un feroz DeJohnette de toque crujiente y de profundo groove, asalta y da urgencia ya desde “If” de Joe Henderson (del Unity de Larry Young) que abre el disco. Con un Larry Goldings atento a texturar los temas –aunque su Hammond no posee las inundaciones que provenían de los pedales de Young ni su Leslie rotando hasta la alarma– y con un Scofield dispuesto a abandonar más de lo previsible el terreno al que responde con los ojos cerrados, Trio Beyond suena cualquier cosa excepto tímido, ya entren en el breve boogie “Allah be Praised” como el blues que da título al álbum, una jam suelta y sencilla mas de toque soberbio. La entrada brutal de “Spectrum” acaba el primer set, pero para establecer una temperatura de la que el disco no baja en un imparable segundo CD del todo adictivo: “Seven Steps to Heaven” o “Emergency” amenazan con el desbordamiento en su furia y la conexión de la banda. Si es fácil señalar excelentes detalles de Goldings, como la entrada abstracta a piano eléctrico en solitario de “I Fall in Love So Easily” o las capas de órgano de su balada “As One”, resulta casi imposible retraerse del entusiasmo que provoca la plenitud del toque de DeJohnette; hay excelentes solos en “Big Nick” o “Emergency” pero es la forma soberbia con la que empuja a la banda a más, la dirige, como en “Seven Steps to Heaven”, en el que convierte su batería en instrumento melódico, y cómo los solos surgen de un mismo tejido de su acompañamiento, lo que lo convierte en una lección inagotable. Más que un disco de homenaje, Saudades se transforma en un disco de entrega que ya encandila, como pasma o escuece.

Ángel Gómez Aparicio




Ron Horton - Everything in a Dream


Músicos: Ron Horton (trompeta y fiscorno), John O’Gallagher (saxo alto), Tony Malaby (saxo tenor), Frank Kimbrough (piano), Mike Sarin (batería), Masa Kamaguchi y John Hebert (contrabajo).

Grabado en Nueva York, agosto de 2005
Fresh Sound New Talent (FSNT 243)

Comentario: En esta mi primera toma de contacto con la música de Ron Horton la impresión no ha podido ser mejor. Everything in a Dream es el tercer trabajo del trompetista a su nombre y lo cierto es que su música huele ya a la de un consumado compositor. A la hora de incorporar obras ajenas sabe, además, elegir con gusto y vestir los temas con arreglos que encajan en la línea que persigue. Ésta es, a grandes rasgos, la de una formación habilitada para practicar un hard bop de corte moderno (sobre todo por el front line de los metales) pero en la que tienen mucho espacio la lírica y, en dosis más moderadas, incursiones en el free y en el universo pre-free de Coleman /Cherry (el corte homónimo o Grovellin’ son una buena prueba). Quizá la mejor composición de Horton sea la balada Lua Cheia Sobre Lisboa, con un eco de la música de Kenny Wheeler, tanto por la melancolía que desprende como por la sensibilidad con la que el trompetista dibuja la melodía -que en este caso prima sobre las improvisaciones-. Respecto a la formación sorprende el concurso de dos bajistas de similares características. Excepto dos temas en los que no comparten trabajo, su labor conjunta suena muy ensamblada y es difícil apreciar que son dos los que están ahí detrás. Para los que hayan tenido la fortuna de escuchar en directo a Masa Kamaguchi será un placer reencontrarse aquí (yo ya lo he hecho en Lines and Ballads del saxofonista Matt Renzi FSNT 065) con una forma muy interesante de entender la labor del contrabajista, aunque el estudio parece restarle algo de su energía desbordante al japonés. Otro tanto puede decirse del saxofonista alto John O’Gallagher, compañero de aventuras de Kamaguchi por España, y, aunque muy correcto, quizá un poco comedido aquí respecto al despliegue de escalas que desarrolla como líder de sus diferentes formaciones. Atención al solo de Horton en Sintra Breeze: su escucha merece por si misma la compra del disco.

Quinito L. Mourelle




Horacio Fumero - Isoca


Músicos: Horacio Fumero (contrabajo y charango) con Adrián Iaies (piano), Francisco LoVuolo (piano), Bill McHenry (saxo tenor), Raynald Colom (trompeta), Luis Salinas (guitarra), Pablo Mainetti (bandoneón), León Gieco (voz) y Horacio Ferrer (voz).

Grabado en Buenos Aires

S’Jazz (EMI)


Horacio Fumero - Desde Barcelona

Músicos: Horacio Fumero (contrabajo) con Llibert Fortuny (saxo alto), Gorka Benítez (saxo tenor y flauta), Raynald Colom (trompeta), Carme Canela (voz), Jordi Bonell (guitarra), José Reinoso (piano), Lluis Vidal (piano), Joan Monné (piano), Albert Bover (piano), Carles Benavent (bajo eléctrico) y David Xirgu (batería).

Grabado en Barcelona

Editado por Contrabaix con la colaboración de la Generalitat de Catalunya. Distribuido por Karonte.
Kar 7784

Comentario:
Y así nos reconocemos
por el lejano mirar
por las coplas que mordemos
semillas de intensidad


Horacio Fumero bien podría recurrir al folklore de la tierra que le vio nacer para referirse, con versos de Atahualpa Yupanqui, a los compañeros de viaje que ha hecho a través de una trayectoria de más de 30 años: “Yo tengo tantos hermanos que no los puedo contar”.

Algunos de esos hermanos del alma fueron reunidos para tocar a dúo con el contrabajista en dos proyectos muy similares nacidos casualmente casi al mismo tiempo en Buenos Aires y en Barcelona por iniciativa de S’Jazz-EMI y de ContraBaix respectivamente (los discos se publicaron con apenas un día de diferencia).

En Isoca, Horacio se muestra más permeable a influencias no estrictamente jazzísticas, recordándonos quizá que él se siente más cómodo viéndose como un músico a secas que como un músico de jazz. Así, sus ricas improvisaciones comienzan encontrándose con las filigranas melodiosas de Luis Salinas en la tanguera “Danzarín” de Julián Plaza, para repetir dúo con el guitarrista casi al final del CD en una hermosa pieza perteneciente al folklore rural argentino: “La compañera” (de Óscar Valle). Con el bandoneón de Mainetti, Fumero retoma un diálogo que brillaba en el Tango Reflections Trío, la emotiva “Milonga para Isoca”. En el gran “Libertango”, lo encontramos inspiradísimo acompañando la voz de Horacio Ferrer, el poeta que tantos éxitos se cobró como letrista junto a Piazzolla. Con Francisco LoVuolo –uno de los pianistas de jazz más interesantes surgidos en los últimos años en Argentina– recurre al cancionero de Brasil para redondear una intimista “Cançó triste” (de Edu Lobo). También de Brasil es la composición elegida para cerrar el álbum con un bello solo: “Seu Lorenzo no vino fragmento” de Pixinguinha. En el tema que da título al disco encontramos a Fumero haciendo un dúo consigo mismo, ya que aquí comienza con el charango (instrumento con el que acompañara al Gato Barbieri en los 70) y luego suma el sonido redondo de su contrabajo. Este tema funciona casi como una introducción al que grabó junto a León Gieco, cantante con el que realizó el viaje iniciático de su Cañada Rosquín natal a Buenos Aires, cuando su paisano era un rockero folk fuertemente influido por Dylan. Los santafecinos hacen una versión sobria y muy sentida de “Cinco siglos igual”. En el mano a mano con Adrián Iaies, la conversación es casi mágica a través de “Una perla en el vacío”, una deliciosa composición del pianista. Con los metales llegan los cortes mas jazzísticos: el famoso “Milestones” con un enérgico Raynald Colom (el único músico que participa en los dos álbumes que aquí comentamos), la no menos clásica “These Foolish Things” y “Nómada”, estos dos a dúo con el aterciopelado tenor de Bill McHenry.

Desde Barcelona –un disco que desde su aparición viene cosechando muy buenas críticas– nos permite no sólo continuar admirando el arte de Fumero en nuevos dúos, sino escuchar a algunos de los mejores músicos de la escena ibérica en su mejor nivel, aportando además, composiciones propias. Aquí podemos disfrutar de pianistas impecables como Albert Bover, que abre el disco con una delicadeza llena de magia en “Old Bottle, New Wine”; un gran Lluís Vidal con acento piazzollano en “Isoca’s tango”; el melódico y cada vez más grande José Reinoso en la luminosa “Acunando a Borja”, y el siempre solvente Joan Monné con una espléndida Carme Canela en “Iris” (una bella composición ya clásica en el repertorio de ambos). En los vientos encontramos el saxo de Llibert Fortuny en “Crisis”, una balada que el dúo convierte en oro puro. a un Raynald Colom en una “Santi” rebosante de swing y a ese guerrero infatigable llamado Gorka Benítez en la cambiante y preciosa “Adiós”. En las cuerdas, tenemos nada menos que a Carles Benavent con ese bajo eléctrico que a veces es casi una guitarra en la optimista “Luna de Santiago” y a Jordi Bonell con la cristalina elegancia que lo hace tan personal en “Cançó per a bubu”. En la batería, David Xirgu pone de relieve su capacidad para solear y conversar con su compañero rítmico en “Ugrix”. El cierre no podía ser más acertado para este disco: el contrabajo de Horacio interpretando solo “Jo vull que m’acariciis”, un expresivo diálogo con el piano callado de Tete Montoliú.

Dos discos muy recomendables en los que hay mucho más que sumas de talentos. Hay sentimiento. Vida. Sencillez. Hermandad. Futuro. Sabiduría. Semillas de intensidad.

Sergio Zeni




Taylor Haskins - Metaview


Composiciones: 01. “Biorhythm” (7:14); 02. “Patience” (5:20); 03. “Interbeing” (6:18); 04. “Moodring” (5:53); 05. “Timespeed” (6:31); 06. “Trance dance” (5:32); 07. “Cranes” (3:05); 08. “Call me tomorrow” (3:41); 09. “Nyah” (2:00); 10. “Zuma” (5:06); 11. “Itty bitty ditty” (5:55);

Músicos: Taylor Haskins (trompeta, teclados, percusión); Andrew Rathbun (saxo tenor, saxo soprano); Adam Rogers (guitarra); Matt Pennman (contrabajo); Mark Ferber (batería, gong)

Duración: 56min 49seg

Todos los temas compuestos y arreglados por Taylor Haskins. Grabado en los estudios System Two los días 5 y 6 de diciembre de 2004 por Mike Marciano. Mezclado por Taylor Haskins. Producido por Taylor Haskins; co-producido por Ralph Wayne para Trapezium. Productor ejecutivo: Jordi Pujol.

http://www.taylorhaskins.com

http://www.freshsoundrecords.com


Comentario: “Biorhythm”, pista que abre Metaview, es uno de los temas más impresionantes que he escuchado en lo que va de año; siete minutos con una mezcla artesanal, en el que, al diseccionarlo verticalmente, se descubre a cada uno de los instrumentos en un estrato frecuencial perfectamente diferenciado. El corte comienza con una melodía inocente de saxo y trompeta. En pocos segundos, el tejido electrónico de los teclados, la rítmica del contrabajo y de la batería, y el suave y constante arpegiado de la guitarra ponen el tema en marcha. Los arreglos de todos los instrumentos en los primeros dos minutos y medio son una delicia: el sonido metálico, liso y penetrante de la trompeta permanece en perfecta armonía con el saxo tenor para, concluida la presentación, echar a volar en solitario. Los segundos en exclusividad de Haskins concluyen con el apoyo de todos los instrumentos, que nos devuelven la melodía principal. Turno para las seis cuerdas de Rogers, y resolución final. Interesante cómo la trompeta y la guitarra buscan y encuentran en sus solos la atonalidad respecto a la armonía de la composición.

Si he entrado tan en detalle en la descripción de “Biorhythm” es porque éste define el carácter de esta nueva entrega de Taylor Haskins, un trompetista presente en múltiples grabaciones del sello FSNT (de entre las que destacar las colaboraciones con Andrew Rathburn, o su pertenencia a los Guachos de Guillermo Klein), así como en el Overtime de Dave Holland. Nada tienen que envidiar a “Biorhythm” las restantes diez pistas que completan Metaview. La mayoría de los solos se desarrollan sobre una base modal, en los que tanto protagonismo alcanza el instrumento solista como los adornos melódicos y rítmicos del resto del grupo, con la tónica general de concluir cada solo con los arreglos de todo el conjunto. La base rítmica de contrabajo y batería se aleja del walking bass y del swing, y se adentra en un terreno drum’n’bass suave, más característico de la electrónica que del jazz (como evidencia el comienzo de “Timespeed”). De entre los detalles que llaman especialmente la atención del disco está cómo el tenor adopta, mediante ecualización, la sonoridad de la trompeta tras haber compartido con ésta el espacio sonoro en “Interbeing”.

En las últimas cuatro pistas, lo cristalino de las composiciones se vuelve más opaco, al mismo tiempo que el sonido se hace más grave y contundente.

Afirmar que, a nivel instrumental, el papel de cualquiera de los componentes alcanza un protagonismo mayor que el resto del grupo sería injusto. Tan sólo cabe decir que la verdadera figura del disco es quien lo firma, por tener la capacidad de hacer del quinteto y de las composiciones una masa homogénea y compacta a través de los arreglos y, aún cayendo en la reiteración, de una magnífica mezcla.


Sergio Masferrer




Don Friedman - From A to Z


Músicos: Don Friedman: piano

Grabado en noviembre de 2005 en Ludwisburg, Alemania

Volumen VI de la serie Piano Works (ACT 9755-2)

Comentario: A medida que avanzan los compases, la obra poética de Friedman destila un importante bagaje heredado de la música clásica y especialmente aquella compuesta en los períodos conocidos como romanticismo y post-romanticismo. Esa herencia es aun más patente en los originales del pianista y especialmente en su conmovedora “Memory of Scotty”. La grabación al completo está dedicada a otro compañero de fatigas, el húngaro Attila Zoller, del que revisita cuatro magníficas composiciones. Es en éstas donde emerge otro legado –el de Bill Evans– sin ahogar la personalidad de Friedman. Su mano derecha se lanza a veces a explorar caminos que siguen la estela de Peterson y Tatum sin llegar, no obstante, a descomponer el tempo en esas digresiones profundas. En realidad Friedman es un pianista ortodoxo con una gran capacidad para la construcción y para desarrollar ideas sencillas y convertirlas en catedrales (un buen ejemplo es su “Ask Me Now”, en la que parte de un estilo sincopado y de algunos apuntes monkianos para multiplicar la pieza en senderos fragosos). Su blues dedicado a Zoller confirma esa actitud ortodoxa al utilizar escalas y patrones del género con gusto y elocuencia. Quizá se eche de menos, en una escucha global, algo de pimienta y alguna huida de las férreas leyes de la tonalidad.

Quinito L. Mourelle




Simon Nabatov - Around Brazil (Piano Works volume V)


Músicos: Simon Nabatov (piano)

Grabado en Oslo en septiembre de 2005

Comentario: De entre la extensa y variopinta discografía dedicada por múltiples artistas al repertorio de origen brasileño, rescataría sin duda esta aportación de Nabatov, en la que incurren no pocos elementos singulares respecto a las grabaciones que la preceden. El primero de esos elementos es sin duda la elección del repertorio, distante de aquellos que incluyen composiciones que ya se han convertido en clásicos o standards brasileños pero que, a pesar de su gran riqueza, comienzan a trillarse en exceso por la falta de nuevas lecturas y abordajes. A ese manido cancionero –espero no ser malinterpretado en este punto pues yo soy su primer defensor– el ruso responde con tres versiones de Caetano Veloso (autor al que suelen acudir artistas de otros géneros más afines al pop, mientras que es Ivan Lins el compositor que, por detrás de Jobim, suscita mayor interés entre los jazzistas por su sofisticación armónica), dos composiciones poco habituales de Jobim (en especial una raveliana versión de “Valsa de Porto Das Caixas”), “Eu vim da Bahia” de Gilberto Gil, otro tema de Miltao, “Na Baixa do Sapateiro” de Ary Barroso (éste sí más habitual) y “Nene” de Ernesto Nazareth; es éste un compositor poco atendido por los jazzistas pero fundamental, junto a Villa-Lobos, Guerra Peixe y Radamés Gnatalli, para comprender la evolución de la música brasileña desde los tangos, valses y polkas de origen europeo que derivaron en el choro, género matriz de Pixinguinha, Benedito Lacerda y un largo etcétera que, en una concatenación lógica, fueron la cuna musical de la posterior eclosión del samba y la bossa nova. (Quizá la mejor manera de introducirse en el universo musical de Ernesto Nazareth sea la escucha del muy recomendable Arthur Moreira Lima interpreta Ernesto Nazareth).

Nabatov plantea el tema de Nazareth desde una óptica de conservatorio y, por consiguiente, poco dada a la improvisación. Pero esa es la excepción en una grabación en la que abundan las rearmonizaciones, las introducciones extensas y la libertad plena de un creador que no se aferra a las melodías ni a las progresiones armónicas dadas para no perder el rumbo. En el tema de Ary Barroso, por ejemplo, el pianista se demora sus buenos cuatro minutos antes de interpretar de forma legible la melodía y acompañarla de un ritmo binario reconociblemente brasileño, aunque acaba desdibujando esa postal idílica al bombardearla con fragmentos que respetan la figuración rítmica pero introducen el color de otras tonalidades. Los dos originales del ruso redundan en el homenaje al acervo brasileño pero con distintos enfoques. “My Sertao” recuerda a algunos trabajos de Egberto Gismonti en los que se parte de esquemas folclóricos para exponerlos de forma irónica y moderna. “Partita de Março” es, para el que esto escribe, la verdadera joya de esta grabación y una suerte de compendio de la inteligencia, oportunidad y competencia de Nabatov como pianista. En ella, el moscovita da rienda suelta a una improvisación libre de gran inventiva en la que introduce fragmentos atonales y citas (más o menos distorsionadas) del vasto legado de la música clásica que, por su formación, conoce sobradamente. Con un planteamiento rítmico fragmentado y sinuoso (algo semejante al stream of consciousness literario, pero con visión del campo de aterrizaje) regurgita el legado pianístico que lleva sobre sus hombros para arribar finalmente a las mansas “Aguas de Março” de Jobim, que acaba formulando con un pedal armónico muy al estilo Köln Concert de Jarret y, finalmente, en una vuelta de tuerca más, con la lógica barroca de Bach que explica el nombre de la pieza. En definitiva… un grande interpretando a los grandes con desbordante imaginación, recursos y ánimo intelectual y lúdico.

Quinito L. Mourelle




Joan Monné - Nou Nonet


Composiciones: 1. “Spring swing”, 2. “Where’s Freddie?”, 3. “Ramblin’ ”, 4. “Rubato”, 5. “Jubilation”, 6. “Joe’s idea”, 7. “Iris”, 8. “1968”, 9. “All the things you aren’t (evidently)”

Músicos: Silvia Perez (voz - y saxo alto en “Joe’s Idea”), Julián Sánchez (trompeta - y fiscorno en “Rubato” y en “Iris”), Pablo Arias (saxo alto), Santi de la Rubia (saxo tenor), Víctor Correa (trombón), Joan Monné (piano), Alfred Artigas (guitarra), Bori Albero (contrabajo), Juanma Nieto (batería)

Editado por Contrabaix con la colaboración de la Generalitat de Cataluña.
Distribuido por Karonte.
Kar 7793

Comentario: Los jóvenes músicos de jazz españoles continúan dejando su huella en las últimas ediciones discográficas. Quizá en un número de álbumes inferior al que muchos desearían, pero indudablemente muy por encima de lo que podía esperarse hace tan solo unos años. Si el mes pasado nos referíamos a los nuevos valores del Seminario Permanente de Jazz que trabajan junto a Paco Charlín, en este CD nos encontramos con un noneto formado por Joan Monné con músicos a los que el pianista ha ido conociendo gracias a su labor docente en la ESMUC y en el Taller de Músics.

Monné es un músico que se mueve cómodamente entre los sonidos del mainstream, y si bien su perfil a algunos podrá parecerles conservador, su toque elegante, la calidad de sus arreglos y su habilidad para acompañar a una cantante son características innegables del pianista de Molins de Rei. De esas virtudes deja constancia en este disco en el que asume el desafío de manejar una paleta de colores más diversa que la que conocíamos en sus anteriores trabajos discográficos al frente de su trío.

La voz versátil de Silvia Pérez le imprime una personalidad especial al sonido de la agrupación y nos recuerda inevitablemente la labor de Monné junto a Carme Canela. El scat de Silvia se mueve con soltura a la hora jugar con los metales y los teclados del líder, y los dos temas con letra, “Rubato” e “Iris”, así como el solo que se marca en “1968”, son una estimulante muestra de lo que podría ser un álbum a nombre de la vocalista. El primer tema citado es de lo más bello del disco, una balada en la que, junto a la voz de la cantante, van destacando poco a poco las sutilezas del piano de Joan, las cuerdas de Alfred Artigas, el fiscorno de Julián Sánchez y la percusión de Nieto.

Los metales conforman un bloque dinámico y disciplinado que va dejando a lo largo del disco unos solos más que correctos entre los que podemos citar el de Víctor Correa, portentoso en la muy be bop “Where’s Freddy?”, el de Santi de la Rubia en “Jubilation” y los de Pablo Arias y Julián Sánchez en “Joe’s Idea”.

La guitarra límpida de Artigas encaja como un guante en el sonido del noneto y sus solos funcionan muy bien como puente entre las secciones.

Bori Albero y Juanma Nieto conforman una base rítmica que se muestra eficiente y por momentos muy potente (en “Joe’s idea” incluso nos quedamos con ganas de escucharlos a dúo unos segundos más). Además, se ve que el batería es de los que disfruta proponiendo ideas (ese aire de chacarera que tiene “Jubilation”, por ejemplo, parece tener mucho que ver con él).

Los nueve temas están compuestos y arreglados por Monné, aunque el oyente atento descubrirá un divertido ramillete de citas en la gozosa “All the things you aren’t (evidently)”, tema que cierra el disco con una fresca sonrisa y en el que destaca un intenso solo de de la Rubia sobre la batería de Nieto.

En cuanto a la edición, el diseño gráfico está por encima de lo que solemos encontrar habitualmente en los sellos independientes. Incluye letras y buenas fotografías, y se echa en falta algún texto de presentación.

Como viene repitiéndose sistemáticamente en casi todos los trabajos de las discográficas catalanas y gallegas, no se ofrece ni una sola línea en castellano sobre el CD, ya que tanto la web del sello (http://www.contrabaix.com) como el blog del grupo (http://nounonet.blogspot.com), están pensados exclusivamente para los que dominan el catalán.

Con este muy agradable disco, Monné sienta las bases de un grupo compacto que, visto el buen nivel de sus componentes, está llamado a seguir creciendo. Sin lugar a dudas las presentaciones en vivo que están llevando a cabo este año ayudarán a que se refuercen y tengan más espacio las pequeñas sociedades que se dan dentro del noneto y a que los solistas brillen cada vez más con improvisaciones por encima de las partituras.

Sergio Zeni




Jean-Philippe Viret - L'Indicible


Composiciones: 1. “Ascendant Vierge”, 2. “Le Tambour de L'Escargot”, 3. “A Plus D'Un Titre”, 4. “Sablier“, 5. “Ping-Pong”, 6. “Valse à Satan”, 7. “Les Idées Vagues”, 8. “Le Rêve Parti”, 9. “Vierge”

Músicos: Jean-Philippe Viret (contrabajo), Edouard Ferlet (piano), Antoine Banville (batería)

Grabado en enero de 2005.

Minium Music
Min002


Triade - Entropie


Composiciones: 1. “Suis-Je Des Miens Encore?”, 2. “Naki”, 3. “Wanbli”, 4. “Ddb”, 5. “Textures”, 6. “Znyck Week”, 7. “Ddb”, 8. “Musica Riccercata N° 7”, 9. “Des Bras A Glacière”, 10. “Shaab”, 11. “Nasdaq”, 12. “Love Fifteen”

Músicos: Sebastien Boisseau (contrabajo), Nicolas Larmignat (batería), Cedric Piromalli (piano, Fender Rhodes)

Grabado en enero de 2004

Sketch Music. Distribuido por Harmonia Mundi.
Ske 333045


Bill Carrothers - Civil War Diaries


Composiciones: 1. “Tenting On The Old Campground”, 2. “Weeping Sad And Lonely”, 3. “The Yellow Rose Of Texas”, 4. “7th Cavalry March”, 5. “Bonnie Blue Flag”, 6. “Carry Me Back To Old Virginia”, 7. “Kingdom Coming”, 8. “All Quiet Along The Potomac”, 9. “Dixie”

Músicos: Bill Carrothers (piano)

Grabado en marzo de 2004

Illusions Music
ILL 333001

Comentario: Tres álbumes, tres intérpretes, tres sellos, un productor: el francés Philippe Ghielmetti, sin lugar a dudas uno de los más inquietos y reconocidos dentro del jazz europeo.

El trío liderado por el destacado contrabajista galo Jean-Philippe Viret, tras haber editado Considérations (2000) y Étant Dones (2002), ambos en Sketch Records, alcanza en L’Indecible una seductora madurez con un jazz libre, accesible, moderadamente vanguardista, cercano por momentos a la música de cámara contemporánea y dueño de un elaborado sentido del swing. El disco abre y cierra con Viret soleando a sus anchas con un gran empleo del arco (recordándonos su Par Tous Les Temps de 2004). En los siete temas que separan estos dos cortes, el trío se exhibe con fuerza y personalidad, brillando las improvisaciones cruzadas entre el enérgico teclado de Edouard Ferlet y las potentes cuerdas del líder, siempre muy bien apoyadas por el empuje vivaz de Antoine Banville. Discos como éste nos recuerdan que Francia no puede seguir estando tan lejos de nosotros. Un álbum, un trío, un contrabajista que no deberían pasar desapercibidos.


Quizá más abstracto y experimental es el sonido free que Triade nos ofrece en Entropie, una sensación que se acentúa cuando entra en juego el Fender Rhodes de Piromalli, con sus texturas ásperas, sus sonidos distorsionados y sus incisivos destellos, que en ningún momento llegan a ser abusivos ya que están perfectamente equilibrados con los pasajes en piano acústico. El diálogo permanente entre los tres pilares del grupo es de una gran riqueza, en ellos siempre se prefiere el riesgo de los caminos libres –aunque a veces los resultados no resulten óptimos– a la seguridad de lo ya transitado. Como instrumentistas los tres demuestran tener una técnica muy depurada combinada con buenas dosis de imaginación (Boisseau es otro contrabajista francés que pinta bien). En el terreno compositivo es donde el balance resulta más irregular, con alguna que otra caída en la que el trío se ve algo perdido, sin una base para lucir todo su potencial. Con todo, éste es un buen disco, absolutamente actual, para oídos inquietos e interesados por el jazz europeo.


Civil War Diaries, de Bill Carrothers, no se trata estrictamente de una novedad, pero aprovechando que recientemente hemos comentado su No choice a dúo con Marc Copland, no viene mal llamar la atención sobre este estupendo álbum producido también por Ghielmetti. Entrevistado por Juan Carlos Abelenda para Tomajazz, Carrothers declaraba: “Me gusta e intento combinar siempre que puedo Historia y Jazz. Además, considero que la música es una forma bonita de explicar la historia”. Una actitud que queda reflejada en trabajos como The Blues and the Greys (1997), Armistice 1918 (2004) o este disco registrado en estudio ante un público reducido, un detalle de producción que consiguió aunar excelente sonido con un ambiente para improvisar a gusto. Carrothers, un pianista aún hoy tal vez injustamente ignorado, vuelve a poner de relieve su capacidad para conformar un tejido de gran lirismo incluso a partir de materiales sencillos y cotidianos como estas canciones pertenecientes a la época de la Guerra de Secesión. Aquí, raíces populares y centenarias conviven con las improvisaciones contemporáneas con una luminosa naturalidad que nos atrapa desde los primeros compases. Carrothers, como su colega Copland, sabe transmitir emociones con gran equilibrio, nunca deja frío al oyente pero jamás suena empalagoso. Hay algo inquietante en estas canciones ricas en luces y sombras, un abrazo extraño entre la alegría y el dolor. Como el mismo Carrothers señalara, quizá el origen de ese sabor agridulce que desprenden sus improvisaciones esté en la particularidad de que muchas de estas piezas estén compuestas por unas melodías optimistas y unas letras llenas de tristeza. Civil War Diaries es uno de esos discos en los que se nota claramente que el intérprete se lo ha pasado en grande dándole forma a su obra. Un título que nos contagia con su intensidad y que nos hace recomendarlo incluso a quienes no disfruten especialmente de los álbumes a piano solo.

Sergio Zeni




Taylor Haskins - Metaview


Músicos: Taylor Haskins (trompeta, teclado y percusión), Andrew Rathburn (saxos tenor y soprano), Adam Rogers (guitarra), Matt Penman (bajo), Mark Ferber (batería).

Fresh Sound New Talent 258

Comentario: El álbum precedente de Taylor Haskins en Fresh Sound, Wake Up Call, mostraba su buena mano en arreglos y creación de atmósferas, algo de lo que el trompetista y teclista saca partido como compositor de bandas sonoras y publicidad. Temas cortos, casi viñetas, e intereses texturales lo dejaban corto de contenido improvisatorio y apoyo jazzístico. Los dos soberbios temas de Haskins incluidos en The Sound of New York Jazz Underground hablaban más alto y convincentemente de Haskins. Miembro habitual de la big band de Dave Holland y de Los Guachos, el trompetista muestra otra vez en Metaview su buen tacto para los arreglos trenzando dos o tres voces y extrayendo colores con la combinación de vientos, teclados y guitarra. Sus temas en unísono –en los que los distintos instrumentos van separándose para entrar en contrapunto y después en ciclos– muestran una sensibilidad no muy alejada a la de David Binney en su búsqueda de piezas muy cromáticas y de desarrollos cambiantes, escúchense aquí "Biorhythm". Pero Haskins está interesado también en otro tipo de composiciones, muy rítmicas y generalmente en cuarteto, en las que priman el apretado juego de los vientos. Unas y otras han sido sometidas a una imponente producción de la mano del líder con gran presencia de bajo y batería, particularmente cuando resalta en toque grueso de Matt Penman y un Mark Ferber más notable con cada grabación. En la carpeta interior del CD, Haskins identifica, a lo Keats, belleza y verdad, una ecuación a la que une otra identificación, música y matemáticas. Aunque la belleza es a veces sustituida por el poder, esta banda se mueve como el que cree profundamente en la verdad.

Ángel Gómez Aparicio




The Omer Avital-Marlon Browden Project - The Omer Avital-Marlon Browden Project


Músicos: Avishai Cohen (trompeta y efectos), Omri Mor (piano eléctrico), Omer Avital (contrabajo), Marlon Browden (batería).

Fresh Sound World Jazz 031

Comentario: El retorno de Omer Avital a Israel –donde se dedica a la enseñanza– no ha hecho que desapareciera exactamente –de hecho allí grabó Avanim, el segundo trabajo de Third World Love– pero sí que no fuese tan fácilmente detectable en el radar. Coincidiendo con ésta de The Omer Avital-Marlon Browden Project, hay ahora varias ediciones suyas en marcha, con, dada la excelencia alcanzada por el recordable Trust Your Heart Alone (Fresh Sound), el muy esperado Asking no Permission, primero de los cuatro CDs proyectados del octeto del contrabajista para el sello Small’s. El editado ahora en conjunción con el baterista Marlon Browden nada tiene que ver con el sonido coral del grupo de saxofones del contrabajista: colíderes, el trompetista Avishai Cohen y el pianista eléctrico Omri Mor se entregan a una calorífica sesión de funk en directo en el club Yellow Submarine de Jerusalén. Del primer álbum de Third World Love, la banda de Avital y Cohen con Yonatan Avishai y Daniel Freedman, toman dos temas, la afectuosa melodía de “Third World Love Song”, y “Assal”, de distinta pegada aquí con la trompeta eléctrica de Cohen y convertidas en vehículos rítmicos. Pero es cuando se dedican con fruición al deep grooving, cuando la banda se hace realmente peligrosa. “Me and You Tonite” y las dos partes de su “Song & Dance” combinan como anuncia su título su sonido cantabile con su infeccioso sentido rítmico; “Waiting”, jazz-rock con la trompeta distorsionada de Cohen, alcanza su filo más agresivo, pero es en temas directamente funk, como “Marlonious”, en el steady de “Browden’s Thing”, cuando alcanzan punto de caramelo. Caliente, caliente.

Ángel Gómez Aparicio




Chris Cheek - Blues Cruise


Músicos: Chris Cheek (saxos tenor, alto y soprano), Brad Mehldau (piano y piano eléctrico), Larry Grenadier (contrabajo), Jorge Rossy (batería).

Fresh Sound New Talent 235

Comentario: Tras la ambición en formato, composición y alcance del toque de A Girl Called Joe, los siguientes discos de Chris Cheek parecen haber cambiado de escala, como si el saxofonista quisiera retirarse a la improvisación dentro de un grupo de músicos muy afines, desenterrar buenos temas poco interpretados y componer alguno nuevo. Pero esta visión es sólo parcial porque Cheek ha ganado enormemente en sonido, tanto como para musitar como hacía Stan Getz, “the sound, the beautiful sound”. El resto puede reclamar una consideración menor sino fuese porque el saxofonista cuenta con uno de los más afinados equipos en su acompañamiento: el trío de Brad Mehldau. Hay en Cheek una cualidad de abandonarse placentero a su exquisitamente torneado sonido, a la paz de sus líneas enunciadas con espacio y riqueza de matices y al paso lento que pone de manifiesto la sabia estructura de sus interpretaciones, que absorben al oyente y dilatan el sentido de los temas. Hay momentos de este Blues Cruise, como en un untuoso “Low Key Lightly” de Ellington o “Song for India”, de Rimsky-Korsakov, en los que el tiempo se detiene en la contemplación. De las piezas de Cheek, las hay de suave dramatismo, como “Falling”, aquellas cuyo desenvuelto melodismo no desencajarían en A Girl Called Joe, como “Squirrelling” y “John Denver”, y el material blues que le da título al álbum. Pero es en baladismo donde deja sin aliento, y se trate de la pieza ellingtoniana ya citada o en “The Sweetheart Tree” de Mancini, de preciosa coda, que cierra el álbum. Unas palabras para Mehldau, con un elegante solo en Low Key Lightly. Un álbum al que abandonarse y detenerse mil y una veces.

Ángel Gómez Aparicio