Eivind Opsvik - Overseas II


Músicos: Loren Stillman (saxo alto), Tony Malaby (saxo tenor), Jacob Sacks (celesta, piano), Craig Taborn (órgano Hammond, Fender Rhodes), Eivind Opsvik (contrabajo), Kenny Wollesen, Jeff Davis (batería).

Grabado en Nueva York en diciembre de 2004

Fresh Sound New Talent 219

Comentario: Tras varias escuchas espaciadas por un prudente barbecho para despejar los fantasmas de una primera impresión deficiente, mis temores respecto a esta segunda entrega del joven contrabajista escandinavo con la formación Overseas no se han disipado, sino que se han confirmado. La razón principal de mi desencanto no es la calidad de los músicos implicados, sino la escasa profundidad de las composiciones. Éstas oscilan entre un jazz-rock que no se acomoda bien ni en uno ni en otro territorio (algo que no tendría por qué ser determinante pero que, en este caso, sí lo es) y un escenario más experimental aunque no del todo vanguardista. Algunas pinceladas de free, de música ambiental y paisajista y alguna idea escueta que se acerca a planteamientos modales, conforman una miscelánea que resulta poco convincente, un tanto confusa y estéril. Lo mejor de la grabación es trabajo de Tony Malaby y Craig Taborn, con algunos solos meritorios a pesar del tapiz tosco y algo embarullado sobre los que se asientan. La única concesión al universo nórdico y su ya manido pesimismo la encontraremos en “Escapades”, donde Opsvik y Sacks desarrollan un dúo romántico y minimalista. El tiempo dirá si Opsvik navega por nuevas rutas de la composición o se aferra a la que ahora tiene entre manos. Seguramente, como músico inquieto que es –debe señalarse en su favor el riesgo que asume en la búsqueda de un estilo propio– llegará a conquistas mucho más felices que las registradas en Overseas II.

Quinito L. Mourelle




Jason Rigby - Translucent Space


Músicos: Jason Rigby (saxos soprano, alto y tenor, clarinete bajo y flauta), Mike Holober (piano y piano eléctrico), Cameron Brown (bajo) y Mark Ferber (batería); con la colaboración de Rich Johnson (trompeta), Lauren Riley (chelo), Soo-Kyung Park (flauta), Sam Sadigursky y Jason Gillenwater (clarinetes).

Fresh Sound New Talent 254

Comentario: Dos Fresh Sound New Talent previos daban noticia de la existencia de Jason Rigby, el CD de presentación de la pianista Kris Davis y Overseas de Eivind Opsvik. Su estreno como líder se materializa en Translucent Space, un álbum que gracias a su enérgico toque y al nivel de respuesta alcanzado por la banda no llega a sucumbir a esa ansiedad característica de muchos primeros discos que es la de querer cubrir mucho terreno a costa de su unidad. Como queriendo dejar claro que no hay truco en él, Rigby reúne una colección de piezas en las que el material se reduce a bien poco, sustentándolo todo en su propia voz instrumental, su capacidad improvisatoria y –insistimos– un excelente trabajo conjunto. No esconde tampoco este alumno del tenor grave de Ernie Krivda y de la espartana lógica de Rich Perry sus influencias: desde la apertura de “Próximo” la huella del Coltrane del período Atlantic es bien perceptible, aunque más tendente a la época Impulse! en “Backandforthedness” –entendido éste como el plato fuerte del álbum en sus diez minutos de empuje– y en dos baladas meditativas como son “Atmospheric” y “Green of Greens”. En la briosa “Turquoise Turkish”, uno de los temas más conseguidos del disco, con Rigby ésta vez al alto, la sombra-guía es la de Ornette, como lo es la de Wayne Shorter en la melancólica “Christopher”. Sería un error reducir a Rigby sólo a sus influencias pues es la abundancia de ideas y la consistencia de su tono lo que sostiene su discurso junto con la fluidez obtenida por su grupo, con un Mike Holober muy atento al piano y un notabilísimo Mark Ferber que no confunde la repuesta con hiperactividad. Rigby sabe lo que persigue combinando la inmediatez del breve material de sus temas llenados por lo conductivo del toque conjunto y la asertividad del suyo propio, con la cuidada programación de los cortes en el álbum (un centro en una pieza de resistencia, dos breves pero jugosos intermedios, y los temas dotados de arreglos situados al inicio y final), un retrato consistente, bien y atractivamente cimentado. Una tarjeta de visita, bien argumentada y mejor defendida, que convence.

Ángel Gómez Aparicio




Joe Morris Quartet - Beautiful Existence


Músicos: Joe Morris (guitarra), Jim Hobbs (saxo alto), Timo Shanko (guitarra), Luther Gray (batería).

Clean Feed 050

Comentario: En pocas músicas emerge la belleza de su austeridad como en la de Joe Morris, de su concentración en un material musical voluntariamente humilde y un estilo interpretativo de severidad extrema. Ni gestos, ni efectos, ni demostraciones que atraigan la atención sobre el intérprete, ni ornamentaciones ni juegos conceptuales. Todo en Morris tiene la autenticidad de lo básico, lo primigenio, lo imbarnizable. Pueden hacerse consideraciones sobre su fraseo arácnido en el que las notas se apelotonan en centros rítmicos trazando contornos aproximativos en torno a sus melodías con algo que podría llamarse nervioso puntillismo. Pero no se llega muy lejos. Todo en esta música de singularidad absoluta, se diría que al socaire de la actualidad, los estilos e incluso la cronología, gira alrededor de las fuentes de Morris: el blues, la música africana de cuerda y el ruralismo de Ornette Coleman. No hay más, y sin embargo parece inagotable.

Como su maestro Lowell Davidson, Morris ha estado durante un tiempo a tocar otros instrumentos, en su caso el contrabajo. Beautiful Existence es su primer CD a la guitarra desde Age of Everything (Riti) del pasado año. De éste retiene la rítmica, Luther Gray y Timo Shanko, ex Lounge Lizards y miembro de los Fully Celebrated Orchestra a los que también pertenece el saxo alto Jim Hobbs, que se incorpora a la sesión. Beautiful Existence se abre con “Smear Spring”, uno de los característicos temas rápidos de Morris en los que más que desarrollar figuras el guitarrista sostiene sus frases mediante la tensión de la acumulación de notas enunciadas vertiginosamente. La actividad del grupo es también frenética, con el alto vocalizado de Hobbs y la angulosa superposición rítmica de Shanko y Gray. Fértil como esta área de la música de Morris, mucho más resulta aquella en la que se ocupa de hipnóticos temas de influencia norteafricana en la que su guitarra adquiere tonalidades de guembri, como en los soberbios “Some Good” y “Knew Something” en los que las frases-ovillos de Morris se relajan mostrando la claridad de su articulación. “Real Reason” ensaya un lamento a lo “Lonely Woman” y “King Cobra” recibe un adictivo tratamiento rítmico. “Beautiful Existence”, otro corte de fuego rápido, cierra el disco en una nota agridulce. A la altura de Underthrough y At the Old Office, la densidad de Beautiful Existence absorbe.

Ángel Gómez Aparicio




Paolo Angeli & Hamid Drake - Uotha


Músicos: Paolo Angeli (guitarra sarda preparada y voz), Hamid Drake (batería y voz)

Nu Bop 01

Comentario: Paolo Angeli interpreta una guitarra sarda cuya caja de resonancia ha sido ampliada hasta adquirir el volumen de la de un chelo. A su clavijero se le sobrepuesto uno en el que se han incorporado cuerdas de sitar. Otros añadidos son un puente de chelo, unos macillos de piano accionados por pedales, una serie de micros situados a lo largo del cuerpo y mástil, una pedalera y una serie de resonadores metálicos que el guitarrista utiliza a discreción. Su guitarra sarda es un instrumento imaginario, fantasioso, del mismo modo su música es encuadrable, más por razones de comprensión que de metodología, dentro del folclore imaginario que hace uso del folclore local y las nuevas técnicas interpretativas dentro de un acercamiento improvisatorio en el que suenan desde música del renacimiento y del Levante junto a distorsiones sonoras. Angeli posee una no muy copiosa pero si muy bien recibida obra que le ha convertido en interlocutor de Fred Frith, colaborador de John Zorn y colíder con Pat Metheny de un cuarteto con Antonello Salis y Hamid Drake. Tan impresionado quedó el americano con la especie de hiperguitarra-chelo que Angeli ha desarrollado que se convirtió en objeto de su deseo y ha encargado al luthier del italiano una copia exacta.

Uotha (transcripción fonética de water) recoge la actuación del dúo Angeli-Drake en el festival Ai confini tra Sardegna e Jazz XIX de San’Anna Arresi en 2004. Quizás el disco carezca del poso folclórico que hacen tan satisfactoriamente emocionales los trabajos en solitario de Angeli editados por el sello Re Records, pero para compensar hay una electricidad en el toque que recorre casi todo el disco sin caídas de tensión que convierte su escucha en algo vibrante. Por más que la guitarra de Angeli esté construida como una máquina de efectos tímbricos, no es su novedad lo que brilla sino la adecuación a sus fines. Angeli puede sonar como un Ralph Towner enfebrecido, como un chelista o un guitarrista eléctrico pero sobre la novedad posible de ello se sitúa no tanto el diálogo como la respuesta compartida de ambos músicos ya sea en los momentos más físicos (“Corpo a corpo”) como en los más etéreos (“The Many Faces of the Beloved”, con Drake al pandero y la voz). Con ellos, “Beslan” y “Specchi d’Arancia” son sus puntos más altos, aunque con todos sus temas grabados/montados sin apenas solución de continuidad resulta difícil sustraerse al encanto y entusiasmo que despide la grabación (por más que Drake opte por refrenarse como interprete y también por no mostrar sus credenciales jazzísticas). Metheny ya ha afirmado que Angeli está llevando la guitarra por donde nadie había pensado. Es un reconocimiento que abre muchas puertas, algo, con discos tan reconfortantes como este, más que merecido.

Ángel Gómez Aparicio




Bill Connors - Return


Composiciones: “On the Edge” (Bill O’Connell), “Mr. Cool” (Bill O’Connell), “McMinor”, “Mind Over Matter” (Bill O’Connell), “Minor Matters”, “Try One Today”, “Terrabill Blues”, “Nobody Yet To”, “It Be Fm”, “Brasilia” (John Coltrane).

Todas las composiciones por Bill Connors, excepto donde se indica.

Músicos: Bill Connors (guitarra eléctrica), Bill O’Connell (piano), Lincoln Goines (bajo eléctrico), Kim Plainfield (batería) y Myra Casales (percusión).

Grabado en 2004.
ESC 03690-2

Comentario: Abanderado del jazz-rock de los 70 tras su paso por Return to Forever, Bill Connors nos descubre su lado más clásico, presentándose como amanuense de guitarra de jazz tradicional y comandando un cuarteto ligeramente aumentado por la discreta percusión de Myra Casales, sin más artificios. La grabación, no obstante, obedece en parte a los cánones de la fusión, debido al formato de varios de los temas, al estilo contundente del batería Kim Plainfield (uno de los impulsores del proyecto) y a la presencia de bajo eléctrico, en este caso a cargo del siempre solvente Lincoln Goines.

En Return, Connors demuestra una evidente madurez, entre la elegancia de su intervención en “On the Edge”, el sosiego en el rápido “Terrabill Blues” y la intensidad ascendente en “Minor Matters”. Quizás se eche de menos algo de variación en las dinámicas, parcela difícil de cubrir para alguien acostumbrado a las guitarras de cuerpo sólido de sonido más eléctrico pero, en ese aspecto, la presencia del pianista Bill O’Connell (autor de tres de los originales del álbum) es decisiva. O’Connell es el responsable del “trabajo sucio”, funcionando como soporte armónico con clase y oficio, asumiendo su labor de sideman y sirviendo de faro a sus compañeros.

Estilísticamente comparable a algunos trabajos de otros guitarristas como Chuck Loeb o Larry Coryell, Return constituye una buena obra de estudio que, a pesar de su fácil escucha, ha huido deliberadamente de la etiqueta smooth jazz para lanzar un guiño cómplice a terrenos más tradicionales.

Arturo Mora Rioja




Dennis Chambers - Planet Earth


Composiciones: Planet Earth (Sun Ra); Dance Music for Borneo Horns #13 (Lenny Pickett); Amos Ignored (Jim Beard); Elroy (Adam Rogers); El Is the Sound of Joy (Sun Ra); Camel Hump (Dean Brown); Dance Music for Borneo Horns #6 (Lenny Pickett); Overtones of China (Sun Ra); Giphini’s Song (Jim Beard); ANT (Adam Rogers); Loose Bloose (Bill Evans); Dance Music for Borneo Horns #4 (Lenny Pickett).

Músicos: Dennis Chambers (batería), Dean Brown (guitarras eléctrica y acústica), Adam Rogers (guitarra eléctrica), Jim Beard (piano, órgano, Rhodes y sintetizadores), Will Lee (bajo eléctrico), Anthony Jackson (bajo eléctrico), Kenny Garrett (saxo alto), Bob Malach (saxos tenor, alto y bajo, flauta), Jim Hynes (trompeta), Mike Davis (trombón), The Borneo Horns: Lenny Pickett (saxo tenor), Stan Harrison (saxo alto) y Steve Elson (saxo barítono)

Grabado en Avatar Studios, Nueva York, octubre de 2004.

BHM1005-2

Comentario: Dennis Chambers (Parliament y Funkadelic, David Sanborn, John Scofield, Mike Stern, Stanley Clarke, The Brecker Brothers) nos presenta un típico álbum de batería, con trasfondo roquero y variadas colaboraciones que dan forma a un trabajo de excelente producción. En este caso, la temática, ya implícita en el título (Planet Earth – Planeta Tierra), gira en torno a la obra de Sun Ra, de quien toma prestadas tres composiciones. El resto, son originales de algunos de los músicos presentes en el CD más el “Loose Bloose” de Bill Evans (el saxofonista).

Ritmos binarios ejecutados con fuerte y precisa pegada, apoyados por los consistentes bajos eléctricos de Will Lee y Anthony Jackson, conforman la base para típicas armonías de jazz fusión sobre las que discurren las improvisaciones de músicos como Adam Rogers, Kenny Garrett o Dean Brown, quienes aportan su voz personal al conjunto de la obra. Tres de las piezas, compuestas por el saxofonista Lenny Pickett, están destinadas a la curiosa formación de saxos tenor, alto y barítono (los Borneo Horns) y batería, sin ningún otro acompañamiento.

Los mayores momentos de intensidad pertenecen, sin duda, al obsesivo “Overtones of China”, más de 10 minutos de descarga minimalista donde Chambers se gusta a sí mismo y Kenny Garrett hace auténticas diabluras con su saxo alto. Contundente y expresivo, así es Dennis Chambers y así es Planet Earth.

Arturo Mora Rioja




Cyrus Chestnut - Genuine Chestnut


Composiciones: The Brown Soldier; El Número Tres; If (David Gates); Ellen’s Song; Mason Dixon Line; Baby Girl’s Strut; The First Time Ever I Saw Your Face (Ewan McColl); Eyes on the Prize; Through the Valley; I’m Walkin’ (Fats Domino & Dave Bartholomew); Lord, I Give Myself to You (tradicional).

Todas las composiciones por Cyrus Chestnut, excepto donde se indica.

Músicos: Cyrus Chestnut (piano), Michael Hawkins (contrabajo) y Neal Smith (batería), con la colaboración de Russell Malone (guitarra eléctrica) y Steve Kroon (percusión).

Grabado en Avatar, Studio A, Nueva York (Estados Unidos), 18 y 19 de julio de 2005.
Telarc CD-83634

Comentario: Con clase y estilo, fiel a la tradición y bien secundado por su sección rítmica, Cyrus Chestnut nos deja una grabación correcta y sincera (“genuina” se podría decir, parafraseando su título). Embellecido por la excelente colaboración del guitarrista Russell Malone y la más discreta del percusionista Steve Kroon, el último trabajo del pianista es una muestra variada y bien estructurada del habitual formato de trío. Siete son los originales del músico de Baltimore, con gran presencia de guiños latinos no del todo desarrollados, sino más bien asimilados a modo de pinceladas (“El Número Tres”, “Ellen’s Song”, “Baby Girl’s Strut”). Alternando entre el shuffle de “The Brown Soldier” y el tiempo lento de “If” y “Through the Valley”, el bop de “Mason Dixon Line” es la pieza más espectacular de la grabación. Para rematarla, el tradicional “Lord, I Give Myself to You” a piano solo añade un cierto halo místico a un conjunto tan compacto como diverso.

Arturo Mora Rioja




Isla Eckinger & Riner Scivally - Duets


Composiciones: Blues in the Closet (Oscar Pettiford); Michigan Girl (Isla Eckinger); Stardust (Hoagy Carmichael); Swifts (Riner Scivally); Four on Six (Wes Montgomery); Blues for Pili (Isla Eckinger & Riner Scivally); Lament (J.J. Johnson); That’s a Wrap (Isla Eckinger); Mr. Blue (Riner Scivally); Groovin’ High (Dizzy Gillespie); A Smooth One (Charlie Christian); Out of the Green (Isla Eckinger); Re-Wrap (Isla Eckinger).

Músicos: Isla Eckinger (trombón, bajo y vibráfono) y Riner Scivally (guitarras clásica y de jazz).

Grabado en Talking Dog Studios (San Pedro, California, Estados Unidos), 24 y 25 de agosto de 2004.
Talking Dog Music 67735-70167-2

Comentario: Ser original no está reñido con respetar estilísticamente la tradición central del jazz. Con un poco de imaginación, los contextos más manidos pueden ser recreados con frescura y adaptación a los tiempos que corren. Así lo demuestran dos músicos bastante solicitados por la costa californiana: el guitarrista Riner Scivally, capaz de enfrentarse a las seis cuerdas de la guitarra tanto en entorno clásico como jazzístico; e Isla Eckinger, buen intérprete de instrumentos de viento (trombón), percusión (vibráfono) y cuerda (contrabajo, con el que grabó anteriormente en discos de Ben Webster, Stéphane Grappelli, Charlie Mariano y Mal Waldron). Ambos combinan sus fuerzas en un sincero repaso por legendarias composiciones del cancionero norteamericano aderezado con temas propios cuyo resultado es más que notable.

Y es que Duets no es un prodigio de modernidad, pero se trata de un trabajo hecho con la sabiduría que aportan la experiencia y el buen gusto fruto de la pasión con que ambos intérpretes se sumergen en las armonías de los trece cortes que conforman el CD. La variedad instrumental permite a los dos músicos alternar funciones, encontrando a un Scivally marcadamente solista cuando comparte espacio con el contrabajo (“Blues in the Closet”, “Four on Six”, “Mister Blue”, “A Smooth One”), mientras su misión como soporte armónico es más evidente en las ocasiones en que Eckinger toma el trombón (“Michigan Girl”, “Lament”) o el vibráfono (“Stardust”, “Blues for Pili”, “That’s a Wrap”, “Groovin’ High”, “Out of the Green”), con el que demuestra unas excelentes dotes improvisatorias. Los detalles del disco van de lo simpático (el chasqueo de dedos de Isla sobre el solo de Riner en “Michigan Girl” o la entrada a “Re-Wrap”) a lo contemplativo (la intervención de Scivally a la guitarra clásica sobre su excelente composición “Swifts”), y la sensación final es más que satisfactoria, algo especialmente reseñable en una obra a dúo de una duración considerable (61 minutos).

Arturo Mora Rioja




Ester Andújar - Celebrating Cole Porter


Composiciones: Just One of Those Things; Easy to Love; All of You; From This Moment On; You’d Be So Nice to Come Home To; C’est magnifique; My Heart Belongs to Daddy; After You Who?; You Do Something to Me; I Get a Kick Out of You; Get Out of Town; Night and Day; Ev’ry Time We Say Goodbye

Todos los temas por Cole Porter. Arreglos por Rob Bargad, Helen Sung, Ximo Tébar, Ricardo Belda, Jorge Pardo, Polo Ortí, Yaron Satvi y Ester Andújar.

Músicos: Ester Andújar (voz), Helen Sung (piano), Rob Bargad (órgano Hammond-B3, Rhodes y piano), Ximo Tébar (guitarra), Peter Bernstein (guitarra en el tema 8), Ben Street (contrabajo), Adam Cruz (batería) y J.D. Walter (voz en los temas 3 y 12).

Grabado en Tedesco Studios, Nueva Jersey (Estados Unidos), febrero de 2004.

OMIX 05015 CD

Comentario: A estas alturas en que inventar es cada día más complicado, a estas alturas en que (especialmente en el terreno vocal) la originalidad es un bien preciado, da gusto escuchar proyectos creados con mimo, con ideas, con buenos arreglos y con buenos músicos. El mero hecho de publicar un disco de versiones de Cole Porter cantadas por una voz femenina puede parecer una locura en los tiempos que corren, pero Ester Andújar y la corte de intérpretes y arreglistas que la rodean en este Celebrating Cole Porter demuestran que aún se pueden encontrar caminos que conjuguen calidad, originalidad y respeto por la tradición sin necesidad de complicar las cosas gratuitamente.

Porque el uso con mesura de pedales y rearmonizaciones puede dar un carácter totalmente renovado a temas versionados hasta la saciedad. Sirva como ejemplo la adaptación de Ricardo Belda llena de swing pero de tintes oscuros de “From This Moment On”, o el aire relajado de “All of You” (cortesía de Rob Bargad). Los arreglos del, en este caso, productor Ximo Tébar, más fieles a los originales, buscan resaltar la belleza de las composiciones y, a buen seguro, lo consiguen.

Sobre los acompañantes, cabe destacar el buen trabajo de Helen Sung al piano, el dúo que la Andújar interpreta junto a J.D. Walter en “Night and Day” y el excelente pulso de la sección rítmica, formada por Adam Cruz y Ben Street (en algunos casos reemplazado por la mano izquierda de Rob Bargad y su órgano).

Una buena producción para una buena voz, la de Ester Andújar, y un difícil reto, el de versionar a Cole Porter por enésima vez, superado con nota. Buen trabajo.

Arturo Mora Rioja




Randy Brecker with Michael Brecker - Some Skunk Funk


Composiciones: Some Skunk Funk; Sponge; Shanghigh; Wayne Out; And Then She Wept; Strap-Hangin’; Let It Go; Freefall; Levitate; Song for Barry.

Arreglos de Vince Mendoza.

Músicos: Randy Brecker (trompeta), Michael Brecker (saxo tenor), Jim Beard (piano y sintetizadores), Will Lee (bajo eléctrico), Peter Erskine (batería), Marcio Doctor (percusión) y la WDR Big Band dirigida por Vince Mendoza

Grabado en directo en el Forum de Leverkusen durante el Leverkusener Jazztage, 11 de noviembre de 2003.

BHM1004-2

Comentario: Para los jazzmen estadounidenses, apalabrar conciertos colaborando con homólogos europeos con motivo de los festivales veraniegos en el Viejo Continente empieza a ser una moda. Parte de esa moda consiste en revisionar los temas de estos astros norteamericanos bajo el refugio de una big band, enfoque a veces aburrido, a veces sobrecargado, a veces simplemente desafortunado. No es el caso. El concierto que recoge este CD, ofrecido por la banda de los hermanos Brecker en Alemania junto a la WDR Big Band, es mucho más que un experimento con gaseosa. Una visión distinta de los grandes éxitos de los Brecker Brothers, sustentada por unos arreglos tan enérgicos como elegantes, y de los que en ningún momento se abusa.

A pesar de que la edición se encuentre a nombre de Randy, la presencia de su hermano Michael es más que notable, ofreciéndonos las improvisaciones de enorme nivel técnico y expresivo a que nos tiene acostumbrados. El interés de la producción gana enteros al recoger una de las últimas grabaciones del saxofonista antes del retiro (esperemos que temporal) al que se ha visto abocado debido a una grave enfermedad.

El repertorio, en buena parte de finales de los setenta, envejece mejor en este formato, y los músicos de la banda realzan la ejecución del mismo, con especial atención al perfecto pulso rítmico de Peter Erskine y la clase del teclista Jim Beard. Algunos miembros de la big band, como el guitarrista Paul Shigihara, los saxofonistas Heiner Wiberny y Olivier Peters, el trompetista John Marshall o el trombonista Ludwig Nuss, gozan de su instante de fama en respectivas intervenciones solistas.

Con “Strap-hangin’” y “Wayne Out” como momentos álgidos, este Some Skunk Funk constituye una obra de obligada visita para los acérrimos de los Brecker, si bien es una más que atractiva grabación para todo tipo de aficionados al jazz moderno.

Arturo Mora Rioja




Víctor Prieto - Persistencia


Composiciones: Frevo (Egberto Gismonti); Muiñeira da Carmen; Contrasts in NY; Libertango (Astor Piazzolla); Persistencia; Mundos Celtas; 26-2 (John Coltrane); Only for You; Mugares.

Todas las composiciones por Víctor Prieto, excepto donde se indica.

Músicos: Víctor Prieto (acordeón), Carlos DeRosa (contrabajo), Allison Miller (batería).

Grabado en Foxhaven Studios (Sandy Spring, Maryland, Estados Unidos), 3 de julio de 2005.
FX-70020

Comentario: Para los que creían que la harmónica, el violín o el vibráfono se encontraban entre los instrumentos más inusuales con los que tocar jazz, el gallego (residente en Nueva York) Víctor Prieto demuestra las virguerías que se pueden hacer con un acordeón. Prieto es todo un virtuoso, pero realmente merece ser encuadrado en el grupo de jazzmen con lenguaje propio, en el grupo de músicos líricos capaces de transmitir sentimiento con cada nota de sus improvisaciones. Combinando ambas facetas, el de Santiago hace que su trabajo Persistencia sea mucho más que una simple anécdota tímbrica.

A las cualidades ya reseñadas merece la pena añadir la bendita insolencia de presentar la grabación en el siempre difícil formato de trío, con seis composiciones originales y tres versiones bien elegidas: el “Frevo” de Gismonti a modo de presentación, el “Libertango” de Piazzolla donde el solo de contrabajo con arco a cargo de Carlo DeRosa empasta a la perfección con el instrumento del líder y ni más ni menos que el “26-2” de John Coltrane, endiablada muestra de armonía moderna cuya interpretación por parte de Prieto deja boquiabierto al oyente. Un acordeón con swing, un acordeón hard-bopper, un acordeón capaz de expresarse en contextos jazzísticos con la soltura generalmente reservada a saxos y trompetas, a pianos y guitarras. En tareas de composición, el gallego alterna un enfoque más o menos moderno con el tributo a las músicas tradicionales de su tierra, en una combinación compensada. Bien secundado por su sección rítmica, con el mencionado Carlo DeRosa y la baterista Allison Miller haciendo un trabajo impecable, Víctor Prieto ofrece una obra intensa y original, un CD a tener muy en cuenta, un auténtico fruto de la Persistencia.

Arturo Mora Rioja




Mikel Andueza Superquintet - De Javier a San Javier


Músicos: Mikel Andueza: saxos alto y soprano
Chris Kase: trompeta y fiscorno
Iñaki Salvador: piano
Gonzalo Tejada: contrabajo
David Gómez: batería.

Grabado el 10 de junio de 2005
Quadrant Records
Q00003J

Comentario: Es una auténtica lástima se dilate tanto de cada vez nuevo disco de Mikel Andueza (su anterior trabajo, Amusia, data de 1998). Parece que el músico vasco no siente la imperiosa necesidad de editar discos de forma tan frenética, como el mercado discográfico nos tiene acostumbrados. Andueza prefiere concebir sus grabaciones bajo la perspectiva de que la música sirva como vehículo de comunicación de ideas y conceptos, y no como una mera excusa para grabar por el simple hecho de entrar a un estudio de grabación. Se podría decir que uno de estos estados de reflexión, ha ido en favor del presente proyecto que comentamos, ya que de la escucha del mismo, se puede comprobar la simplicidad del planteamiento utilizado, así como la extraordinaria hermosura que desprende. Y ello se consigue gracias a la belleza y sencillez, que son las dos caras de una misma moneda, imposibles de desgajar o separar.

La edición de esta grabación está realizada en parte por encargo (y patrocinio) del Festival de Jazz de San Javier en Murcia, siendo los dos primeros temas del compacto “Javier y Viaje interior” y “San Javier y el regreso”, buena prueba de ello. Desde el mismo momento en que se inicia la escucha de los temas, es posible apreciar la sencillez con que los mismos son planteados, obviando complicaciones musicales y estructuras recargadas que no son del gusto del líder (ni de sus acompañantes), siendo uno de los elementos catalizadores de la grabación el interés y el gusto por la melodía. Una melodía entendida como el producto de la manifestación entre las ideas musicales que plantea Andueza y los instrumentistas, siendo entendida por aquél como un canal imprescindible para revalorizar la sencillez por encima de la dificultad en la comunicación musical. Y es en este planteamiento donde la grabación, se hace interesante y gana enteros, aun cuando el lenguaje utilizado no sea revolucionario ni atrevido.

Es la simplicidad en la presentación de los temas, en su melodía, como el citado “San Javier y el regreso” de un lirismo conmovedor; en consideración a la tradición del hard bop con “De nuevo” y muy especialmente en “Time Told” (un homenaje a los Jazz Messengers y su tema “Time Will Tell”) donde demuestra un perfecto conocimiento de la tradición musical, o las referencias al folklore vasco en “Imanol”, el éxito de la música que se escucha, perfectamente ejecutado tal y como señala el título del disco por un superquinteto de músicos, en el que cada uno de ellos ocupa su sitio especifico en el grupo, como en sus respectivas aportaciones como solistas.

En definitiva, un superquinteto para una superescucha, de un gran músico, y sin duda alguna uno de los mejores saxos altos del panorama jazzístico español actual.

Juan Carlos Abelenda




TGX by Andreu Zaragoza - Wide Songs


Músicos: Andreu Zaragoza: guitarra
Llibert Fortuny: saxo alto
Mariano Steimberg: batería
Pablo Schvarzman: efectos de batería, sintetizadores y diversos invitados.

Fechas de grabación desconocidas.

New Mood Jazz
NMJ FAM 22026

Comentario: Resulta práctica habitual referirse a músicos como Charlie Christian, Wes Montgomery o Jim Hall, para citar las influencias de cualquier guitarrista en la actualidad. Si bien es cierto que lo señalado es de vital importancia, debido a que es imposible soslayar la influencia e importancia de estos músicos a lo largo de la historia de la guitarra, es natural y comprensible el influjo de los mismos en el desarrollo musical de cualquier guitarrista que se precie. Aunque no es menos cierto que, en la actualidad, muchos de los jóvenes guitarristas que podemos encontrar en el panorama jazzístico (tanto nacional como internacional), presentan una influencia mucho más próxima en el tiempo, y más afín estilística y musicalmente hablando. Músicos como John Scofield, Pat Metheny, y en mayor medida, Kurt Rosenwinkel o Ben Moder, (y por lo que respecta a planteamientos conceptuales, Mark Turner o Brad Mehldau), son ascendencias que podemos percibir y reconocer en los desarrollos del guitarrista Andreu Zaragoza.

El segundo trabajo discográfico liderado por Zaragoza bajo el nombre de TGX, junto a la presencia del omnipresente Llibert Fortuny, nos muestra un proyecto de claro corte modernista con utilización de abundantes efectos eléctricos (desde el saxo alto hasta diversos sonidos preparados y efectos sonoros de batería), lo que permiten adivinar por donde van a ir los “tiros” musicales de la grabación; composiciones propias, música personal (a veces impersonal) y desarrollos de basto calado interpretativo. Con estos planteamientos la música que despliega el líder por momentos suena interesante, mientras que en otros resulta aburrida y carente de contenido. En algunos de los temas la obsesión por conceder un corte moderno a los mismos y el exceso de efectos sonoros, desnaturalizan el planteamiento musical de Zaragoza. Las ideas de Fortuny se perciben excesivamente empalagosas y pesadas en determinados momentos, siendo deseable un sonido más natural y menos tratado electrónicamente.

El resultado definitivo de este trabajo dejará al aficionado con una sensación de cansancio sonoro, que no demuestran las buenas aptitudes que se perciben en Andreu Zaragoza.

Juan Carlos Abelenda




Béla Szaksci Lakatos & Miklós Lukács - Check It Out, Igor


Músicos: Béla Szakcsi Lakatos: piano
Miklós Lukács: Cimbalom (Bohák).

Grabado en Hungría, el 22 y 23 de octubre de 2004.
BMC Records
BMC CD 108

Comentario: La improvisación entendida en su más amplia acepción, sirve para presentar proposiciones y proyectos que en muchas ocasiones no tendrían cabida dentro de unos parámetros clásicos y preestablecidos. Es por ello que el aficionado se debe mostrar ante estas grabaciones con la mente –y principalmente los oídos– predispuestos para recibir la música sin preconcepciones, etiquetas o clichés instituidos. Esto viene a colación, ya que es difícil de concebir un trabajo completamente improvisatorio a base de piano y cimbalom (un instrumento folk muy apreciado por los gitanos de Hungría y Rumania), como es el que nos presentan Béla Szakcsi Lakatos y Miklós Lukács.

La música que estos dos músicos desarrollan es difícil de clasificar, pues sería fácilmente etiquetable de gipsy jazz (estilo perfectamente reconocible) o de música tradicional, pero debe de ser considerada de una forma mucho más amplia, como música contemporánea, donde los elementos tradicionales húngaros, las ascendencias gitanas, las influencias del jazz o las reminiscencias clásicas, le confieren una paleta sonora exuberante y excitante, en la que los músicos conversan de igual a igual, sin confrontaciones, y aportando ideas para las contribuciones individuales de cada uno de ellos.

Junto a las diversas manifestaciones estilistas, es posible apreciar una interpretación basada en una perfecta instrumentación, donde se aprovechan desde las repercusiones sonoras, pasando por la interacción entre piano y cimbalom hasta la búsqueda de silencios musicales, lo que convierte la escucha de este proyecto en una experiencia que requiere una mente abierta y predispuesta para la aventura.

Juan Carlos Abelenda




Nick Brignola - On a different level


Músicos: Nick Brignola: saxo barítono
Kenny Barron: piano
Dave Holland: contrabajo
Jack DeJohnette: batería.

Grabado el 25 de septiembre 1989.
Reservoir RSR CD 112.

Comentario: La música desarrollada en la presente grabación por el saxo barítono neoyorkino Nick Brignola, (y teniendo en cuenta, que es un estupendo músico en otros instrumentos como el saxo alto, el soprano y la flauta), viene a confirmar la afirmación que el propio músico señala en las notas del cedé, al manifestar que el saxo barítono es el instrumento que mejor le permite expresarse. Ello se puede apreciar de una forma clara, pues así lo desarrolla a lo largo de toda la grabación; no tan sólo personalmente, sino también gracias a los músicos que lo acompañan.

Brignola es un claro seguidor de la escuela marcada por músicos como Pepper Adams y Gerry Mullingan, dos autoridades del saxo barítono, y que de alguna forma le han servido de punto de referencia, tanto musical como estilístico, para el desarrollo de su instrumento.

La música que despliega Brignola lo hace desde un estilo agresivo, enérgico y por momentos profundo, pero con un discurso muy elaborado, que demuestra las influencias apuntadas de sus maestros, y donde es posible apreciar la fluidez de expresión tanto en los pasajes aguerridos, como en los momentos más tiernos y dulces de la grabación. A modo de ejemplo, señalar los temas “Duke Ellington´s Sound of Love” o “Sophisticated Lady”, que demuestran de una forma indiscutible la maestría de Brignola en su instrumento.

La sección rítmica que acompaña a Brignola es de auténtico lujo, partiendo de Kenny Barron, que despliega un gusto y elegancia exquisito por el swing, acompañado por un desarrollo armónico como rítmico refinado. O la aportación de Dave Holland y Jack DeJohnette (con quienes formó a principios de los años setenta el grupo “Friends”), que son el soporte para las ideas de Brignola, pero que en los momentos en donde presentan sus aportaciones como solistas, y demuestran una perfecta compenetración con las ideas del líder, que no desentonan del planteamiento de la grabación. Un estupendo trabajo que bien vale su escucha, a pesar de lo difícil de su localización.

Juan Carlos Abelenda




Franc O'Shea - Alkimia


Composiciones: “Alkimia” (Franc O’Shea) 9:58
“The Three Princes of Serendip” (Franc O’Shea) 6:35
“Anam Cara” (Franc O’Shea) 5:02
“Jayena” (Franc O’Shea) 6:36
“Dream Catcher” (Franc O’Shea) 7:54
“Enchanted” (Franc O’Shea) 8:21
“Shakti” (Franc O’Shea) 3:12

Músicos: Philippe Barnes (flautas), Jorge Pardo (flauta), Benjamin Sarfas (violín), Juan Manuel Cañizares (guitarra española), Chema Vílchez (guitarra española), Tom Phelan (piano), Franc O’Shea (bajo sin trastes), Ruben Dantas (cajón y percusión) y Nan Mercader (percusiones)

Grabado en España en Newave Studios en Granada, Gondwana Studio en Madrid, Okonkolo Studio en Barcelona, Dark Matter Studio y The Tower en Granada.

Comentario: Franc O’Shea, es una consecuencia de su tiempo, un hombre, un músico de aquí y, de allí, y... ¡de todas partes a la vez!

Un músico “bilocado”, un caleidoscopio de sonidos, tímbres, matices, colores y estilos. De realidades, paisajes y multiplicidad instrumental.

Su música global, de sonido limpio y cristalino, transmuta estilos que van desde el jazz, el flamenco, la música africana, árabe, hindú o la de su Irlanda natal; trascendiendo la new age, para alcanzar lo intemporal y lo autentico.

“Alkimia”, marca la pauta, abriendo este viaje sonoro a través del mundo. Flamenco- árabe-irlandés. Destacando el delirante y bellísimo solo de Benjamín Sarfas al violín, o de flauta de Jorge Pardo.

“The Three Princes of Serendip”, comienza con una delicada y bella introducción de guitarra flamenca a cargo de Chema Vílchez, que nos llena de frescura, a la que acompaña Franc O’Shea con su bajo contundente y chisporroteante.

En “Anam Cara”, Philippe Barnes nos acerca a una Irlanda de aires bucólicos, lamentos y ecos célticos.

“Jayena”, cálidas brisas flamencas y diálogos de flauta –Jorge Pardo– y guitarra española –Cañizares–, con el siempre presente Franc en el bajo sin trastes.

En “Dream Catcher”, el misterioso fretless de Franc abre el tema a las percusiones hindues de Mercader y Sapricheff , secundados por el Fender Rhodes de Tom Phelan y la conjunción de violín –Benjamin Sarfas– y la flauta –Philippe Barnes–.

“Enchanted”, embrujo flamenco y bajo en recuerdo a Jaco. Destacan Benjamin Sarfas, Philippe Barnes y la trasparencia de la guitarra de Chema Vílchez.

“Shakti”, ¿un recuerdo a la diosa hindú? ¿un homenaje al grupo de John McLaughlin? O quizás, ¿a la inteligencia creativa, a la belleza o al poder creativo? Simplemente una dedicatoria a su hija en su primer cumpleaños.

Relajado, tranquilo, reflexivo, Franc O’Shea se despide con un solo de bajo sin trastes, sintiéndose músico del mundo, músico sin fronteras, “alkimista” del siglo XXI.

Enrique Farelo




Walter Smith III - Casually Introducing Walter Smith III


Composiciones: 01. Cyclic Episode (Sam Rivers);
02. Kate Song (Walter Smith III);
03. Tail of Benin (Walter Smith III);
04. Benny’s (Lionel Loueke);
05. Duke Ellington’s Sound of Love (Charles Mingus);
06. Wooden Box (Spatula in three) ((Walter Smith III);
07. Peace (Ornette Coleman);
08. P.O.S. (Walter Smith III);
09. Blues (Walter Smith III);

Músicos: Walter Smith III (saxo tenor, saxo soprano); Reuben Rogers (contrabajo); Aaron Parks (piano, Fender Rhodes); Eric Harland (batería); Ambrose Akinmusire (trompeta); Lionel Loueke (guitarra, voz); Robert Glasper (Fender Rhodes); Vicente Archer (contrabajo); Kendrick Scott (batería)

Grabado el 5 de marzo de 2005 por Joe Marciano en los System Two Studio de Brooklyn, Nueva York. Mezclado por Jeff Rothschild en los Hensen Studios de Hollywood, California. Producido por Walter Smith III. Productor ejecutivo: Jordi Pujol.

REF: FSNT-247

www.waltersmith3.com

www.freshsoundrecords.com

Comentario: Creo no equivocarme al afirmar que la historia aún no ha colocado la figura de Sam Rivers a la altura que ésta merece. Casually Introducing, primer trabajo a nombre del saxofonista de Houston Walter Smith III, nace con la intención de elevar modestamente la relevancia del trabajo de Sam Rivers en un disco que homenajea a las claras uno de los trabajos más conocidos de Rivers, Fuchsia Swing Song (Blue Note, 1965). El tributo comienza con la maquetación del CD, tanto por la fotografía de la portada como por el formato de los créditos en la contraportada (al más puro estilo Blue Note de los sesenta), y continúa en términos musicales con el tema que abre el disco, “Cyclic Episode”. Al tributo a la figura de Rivers se suman las composiciones de Charles Mingus con “Duke Ellington’s Sound of Love”, y Ornette Coleman con su estándar “Peace”.

El disco toma como base el cuarteto formado por el saxofonista, Reuben Rogers, Aaron Parks y Eric Harland, y sobre ésta van rotando las múltiples colaboraciones que se incluyen en la grabación. Robert Glasper añade el Fender Rhodes al piano de Parks en “Kate Song”, una pieza fresca que va evolucionando hacia las bases electrónicas y aires de bossa nova con los que concluye. A excepción de la electrificación del saxo soprano y de la melodía y el desarrollo de “Tail Of Benin”, el resto de los temas están labrados de una forma muy clásica: el fraseo es mayoritariamente be bop; la interpretación de “Cyclic Episode” es bastante fiel al original; el tenor de Walter Smith recurre al empleo del subtoning al más puro estilo Coleman Hawkins en “Duke Ellington’s Sound Of Love”; la disonancia y la estridencia de “Peace” son aplanadas mediante la linealidad en el fraseo de los vientos, mucho más cercanos al hard bop que a la brecha abierta en el jazz por The Shape of Jazz to Come (Atlantic, 1959).

En definitiva, este primer trabajo de Walter Smith III, aún apuntando hacia la investigación musical en un par de cortes, prefiere dejar la mayor parte del disco en el terreno firme de los cánones ya establecidos y solidificados del jazz. Una escucha segura y didáctica para aquellos que quieran poner un primer pie o dar sus primeros pasos en este género musical.

Sergio Masferrer




Drew Gress - 7 Black Butterflies


Músicos: Tim Berne, saxo alto, Ralph Alessi, trompeta, Craig Taborn, piano, Drew Gress, contrabajo, Tom Rainey, batería, David Torn, mezclas.

Premonition 90767
(Indigo)

Comentario: Drew Gress ha sido sólo tercero en la lista de bajistas merecedores de más atención en la última votación anual de la revista Down Beat. Se queda corto, creo. Modesto, Gress es de esos sidemen transparentes, de enorme talento, que siempre ponen por delante la música a la que sirven. Pida ésta lo que pida, Gress afronta como pocos los retos que le puedan plantearse, ya sea de origen escrito, como la música del guitarrista James Emery, de exquisitos matices armónicos, como la del trío de Marc Copland, o improvisatorios, como Ellery Eskelin. Su interacción es siempre de primer orden, algo a lo que hay que acudir a los endiablados diseños del Claudia Quintet de John Hollenbeck si se requiere una evidencia absoluta. La continua petición de sus servicios por parte de un muy amplio espectro de los mejores (Dave Douglas, Fred Hersch, Uri Caine...) atestigua su prominencia entre los bajistas.

Su obra como líder es sin embargo breve: tres discos. Dada la frecuentación con los grandes no extraña que cuente en todos ellos con una banda de primera. Tim Berne, Ralph Alessi, Craig Taborn y Tom Rainey, y el productor David Torn, al que hay contar como instrumentista, le acompañan en el último de ellos, un álbum cuya incómoda escucha poco fluida produce extrañeza porque tema a tema, o su escucha en parejas fascina y satisface y sorprende a cualquier nivel. ¿Su origen? En el apartado de agradecimientos, Gress se los ofrece al batería Phil Haynes, con quien tocó en la banda Joint Venture, por la revisión del orden en que están dispuestas las piezas. Pero es una opinión que estamos lejos de compartir, pues agrupa al inicio las piezas fuertes dejando para el final una par de piezas lentas, con un breve solo de contrabajo separándolo en dos secciones. Situar el tema de climax del álbum, “Rhinoceros”, como apertura del álbum es poco o nada estratégico pues no llega a construirse una atmósfera... random, shuffle o estudiarse una buena programación (3, 2, 1, 6, 5, 4... podría ser una sugerencia), ayuda y dan con otro disco que tal como aparece suena resistente y más complejo de lo que realmente es.

En cuanto al contenido, Berne proyecta una sombra alargada. Hay piezas con vueltas y revueltas, transiciones a pasajes impensables, estructuras anómalas de episodios disjuntos como “Zaftig” y “Low Strung/High Strung” muy cercanas a su mundo, pero hay que recordar que no es extraño: Berne, Gress y Rainey forman el trío Paraphrase. Para aquellos que señalan una y otra vez que el saxofonista sólo sabe tocar ácido, retorcido y a la contra, hay un espléndido sólo lírico suyo en “New Leaf”. Pero no es ese el carácter definitivo del disco, tendente al freebop, incluso en la disposición de los solos, en piezas como “Bright Idea” y en la crujiente “Blue On One Side”, junto a números lentos casi contemplativos como “Like it never was”y “Wind & Prayer”, de aire nocturno, melódico y momentáneamente dulce. “Rhinoceros” es no sólo el mejor corte del álbum, sino el que de alguna manera lo resume y ata, un tema suflé que sube del tintineo de la electrónica, el piano y la percusión, a una fase potente marcada por magníficos barridos electrónicos. Es ésta una colección de temas que no defraudan por separado pero que conviven con dificultad al tomarlos globalmente.

De lo que uno no puede dejar de maravillarse en este 7 Black Butterflies es de la creativa mezcla de que lo dota David Torn, llena de toques imaginativos, con un sonido que aquí se coagula y allí se dispara como el mercurio, tan brillante, cinética y plástica como la que conseguía en el Keystone de Dave Douglas, aunque totalmente distinta. Una mezcla de las que pueden considerarse como un ejemplo pleno del state of the art del momento actual. Algo que también puede decirse de la magnífica portada por el uso tipográfico de Steve Byram.

Ángel Gómez Aparicio




Giorgio Pacorig Trio - My Mind Is on the Table


Composiciones: 01. Where is my mind? (G.Pacorig);
02. The legendary Hasaan (G.Pacorig);
03. Whale dance (Pacorig/Maier/Rossi);
04. Downtown (G.Pacorig);
05. Sabotage (Pacorig/Maier/Rossi);
06. Shhh… (Pacorig/Maier/Rossi);
07. Peace (Ornette Coleman);
08. Fastair (Pacorig/Maier/Rossi);
09. L’orso (G.Pacorig);
10. Melancholique (Pacorig/Maier/Rossi);
11. WRU (Ornette Coleman)

Músicos: Giorgio Pacorig (piano); Giovanni Maier (contrabajo); Zeno de Rossi (batería)

Duración: 51min 33seg

Grabado el 21 de febrero de 2002 en los Artessuono Recording Studio. Mezclado el 18 de marzo de 2002 por Stefano Amerio & Giorgio Pacorig. Ingeniero de sonido: Stefano Amerio. Producido por Peppo Spagnoli

REF: CDH782.2

www.splaschrecords.com

Comentario: El pasado mes de mayo, el UniversiJazz!, organizado por la Universidad de Sevilla, contó con la presencia del trío de Giorgio Pacorig en la que resultó ser una estupenda ocasión para sacar a esta formación del desconocimiento del que suscribe.

Tras colaborar con las figuras más relevantes de la escena jazzística italiana (Enrico Rava, Giovanni Maier, Gianluigi Trovesi…), My Mind is on the Table es la primera entrega a nombre del pianista nacido en la italiana localidad de Trieste, un disco inquietante que puede con sencillez diseccionarse en tres partes bien diferenciadas.
La primera de ellas la conforman los cuatro temas que firma el pianista. En éstos se aprecian las fuentes de las que ha bebido Pacorig: Thelonious Monk, Cecil Taylor o Paul Bley. El disco abre con “Where is my mind?” (simpática pregunta, considerando el título del mismo), un monólogo abstracto del pianista lleno de disonancia y de desplazamientos en el piano desde los graves a los agudos, y viceversa. La maquinaria del trío calienta motores en el segundo tema con “The Legendary Hassan” (homenaje a la enigmática figura del pianista Hasaan Ibn Ali, quien grabó un solo disco en 1964 junto a Max Roach), con una rítmica de marcado carácter monkiano. Especial mención merece “Downtown”, una pieza redonda desde el comienzo hasta el final, de ritmos tumbados y con un aire muy latino.

La segunda de las partes está compuesta por las cuatro improvisaciones libres firmadas por el trío más la firmada a dúo por Maier y Pacorig. Lejos de quedar completamente libres de forma, el piano lleva el control en la dirección de los temas, mientras el contrabajo, siempre por detrás del piano, va apoyando y dando forma a los giros propuestos por Pacorig, en una clara muestra de entendimiento musical que queda cumplimentada por el apoyo y los recursos de Zeno de Rossi.

El contexto en el que se desarrolla el disco casi exige las dos composiciones de Ornette Coleman que lo completan, “Peace” y “WRU”. Deja de ser una casualidad para pasar a ser una declaración de estilo el hecho de que temas del saxofonista tejano aparezcan en todo disco de tendencia fresca y moderna, que no vanguardista, que se precie.

Como coda, sólo añadir que Pacorig es sólo una de las puntas afiladas (aunque apenas visible) del jazz procedente del norte de Italia, una región, por definición geográfica, permeable a otras culturas, y, por lo tanto, un foco a tener en cuenta en cuanto a su producción artística.

Sergio Masferrer




Steve Lacy & Mal Waldron - Live at the Bimhuis 1982


Músicos: Steve Lacy, saxo soprano, Mal Waldron, piano

Challenge DBCHR 75249
(Diverdi)

Comentario: Steve Lacy era la línea quebrada llevada en toda su oscilación por la lógica. Mal Waldron era por contra un oleaje pesado, reiterativo y oscuro de blues. Su choque, el de un soprano penetrante, rígido y cerebral y el de un piano obsesivo y de ataque fuerte y cortante, dejó obras memorables en sus trece años de existencia como dúo, obras como su particular tributo a Duke Ellington y Billy Strayhorn Sempre Amore o el ciclópeo cuádruple de sus grabaciones en el club Le Dreher de París, discos rigurosos en su expresión y de inigualable concentración intelectual que cubren zonas del jazz poco visitadas y que hicieron propias. Se busque donde se busque en la historia de la música, hay pocas, muy pocas, que se le asemejen y casi ninguna que las anuncien.

Tras su muerte en 2004, Steve Lacy ha sido recordado con grabaciones póstumas, temas dedicados, como "Blues for Lacy" de Dave Douglas, e incluso por la formación de bandas que reinterpretan su obra, como los maravillosamente titulados Dewline de Kevin Norton. No ha corrido la misma suerte Waldron, recordado aquí y allá por Jason Moran pero sin mucho más. La recuperación ahora de un concierto en el Bumhuis de Ámsterdam en 1982 es una buena ocasión de retomarlos. Registrado un año después que las de su estancia en el club Dreher, es algo casi totalmente distinto, no sólo por su extensión, unos cincuenta minutos en su proporción, sino además por su tono menos escrutador, de menor tensión intelectual. Se inicia el álbum con un "Blue for Aïda" que en la década posterior reaparecería en los álbumes en solitario del saxofonista: un tema estoico, con la simplicidad y la calma de una disertación zen. Uno de los temas clásicos del pianista, "Snake Out", le sigue, una composición tensa planteada como una desasosegante búsqueda de una salida con las subidas en unísono y el lóbrego retumbar del registro grave del piano.

Pero esa es sólo una de las caras de lo que hacían Lacy y Waldron. Ambos entroncaban directamente con Thelonious Monk –el primero, por cultivador de sus aristas y meditador obsesivo de sus composiciones, y el segundo por estilo instrumental–, a quien estaba dedicado el primer disco que grabaron juntos, Reflections (Prestige), allá por 1958. Precisamente tres temas monkianos forman la segunda parte de At the Bimhuis 1982, "Reflections", "'Round Midnight" y un soberbio "Epistrophy" como cierre. Breve, conciso, completamente representativo de los que desarrollaba este dúo, es éste un pórtico inmejorable para la no muy lejana puesta en circulación del archivo de grabaciones que Lacy comenzó a recopilar desde 1972 hasta muy poco antes de su muerte y que Atavistic ya anuncia.

Ángel Gómez Aparicio




Llibert Fortuny Electric Big Band - XXL


Composiciones: 01. Mal d’ous;
02. Third generation;
03. Els pistolers de Sant Celoni;
04. To Steve Coleman;
05. Conflicte bipolar;
06. Auxili;
07. Intro;
08. Yco party;

Todos los temas compuestos por Llibert Fortuny.

Músicos: Llibert Fortuny (saxo alto, efectos); David Soler (guitarra, sampler, pedal steel guitar, dobro); David González (bajo eléctrico); Dani Domínguez (batería); Quim Puigtió (hacker sonoro). Big Band: Jaume Badrenas (saxo barítono); Jon Robles, Martí Serra (saxos tenores); Guim G. Balasch (saxo alto); Carlos Martín, Vicent Pérez, Dani Perpiñán, Toni Belenguer (trombones); David Pastor, Josep Gomariz, Chris Kase, Mireia Farrés (trompetas y fiscornos); Aurelio Santos (beat voz)

Duración: 59min 17seg

Grabado el 05 de diciembre de 2005 en el Teatro Nacional de Cataluña, dentro de la 37 Edición del Voll-Damm Festival Internacional de Jazz de Barcelona.

REF: NM 15 887 cd

www.llibertfortuny.com

Comentario: Con Un Circ Sense Lleons (Nuevos Medios, 2004) y Revolts (Nuevos Medios, 2005) como aval, no es de extrañar que el Institut Catalá de les Indústries Culturals haya decidido editar en formato CD+DVD el concierto que Llibert Fortuny ofreció, en formación de big band, el 5 de diciembre de 2005 dentro de la programación del 37º Festival Internacional de Jazz de Barcelona.

El concepto de este nuevo trabajo es el de proyectar más lejos aún la sombra generada por Revolts, buscando que el todo, Elèctric Quintet más big band, sea mayor que la suma de las partes por separado. Y, en ciertos aspectos, XXL consigue el objetivo propuesto, aunque, como casi siempre, todo tiene un precio.

La big band, compuesta por una potente sección de vientos, potencia hasta el infinito el groove y el funk característicos de las composiciones de Fortuny. Con esta formación como instrumento, “The Third Generation”, “Conflicte Bipolar” o “To Steve Coleman”, ganan en fuerza, pero pierden en definición. El hilado fino con el que los temas estaban cosidos en Revolts se diluye en gran parte, con lo que el tejido musical resultante es mucho más basto.

Entrando un poco más en detalle en el análisis de los temas que componen el disco, si alguna pieza de Revolts se presta a la orquestación, ésta es “To Steve Coleman”, interpretada de una manera muy fiel a la composición original, con el saxo alto recibiendo el empuje del resto de los vientos, y con el toque de originalidad añadido que le da al tema la inserción de dos pasajes de apenas diez segundos al estilo de los musicales de Broadway. “Els pistolers de Sant Celoni” está muy bien orquestado. La big band aparca los golpes de viento característicos del funk, mientras que la trompeta sumerge la composición en los ajustes de cuenta a punta de pistola de la frontera mexicana. “Conflicte Bipolar” es funk en estado puro, con arreglos más característicos de principios de los ochenta que de principios/mediados de los setenta.

El cierre del disco resulta desconcertante. Por un lado, los cuatro minutos y medio de “Intro” parecen estar pensados como una presentación de los vientos metal de la big band (de hecho, el vídeo muestra el escenario vacío, a excepción de las dos primeras filas de la orquesta). El peso del tema lo lleva el saxo alto de Fortuny, que se hace acompañar por la rítmica del trombón y/o las frases de la trompeta de Mireia Farrés. Pero ocurre que el espacio abierto que dejan los dos/tres instrumentos rompe la tónica que hasta el momento tiene el disco. Y de la simplicidad de “Intro” se pasa al tema que cierra el concierto, “Yco Party”, donde la big band y la voz beat de Aurelio Santos mezclan elementos difíciles de disolver de forma atropellada.

A excepción de los contenidos extra incluidos en el DVD (una entrevista con Llibert Fortuny, un making of que recoge momentos de convivencia previos al concierto, y una galería de fotos), casi todo queda dicho. El contenido musical es muy interesante, sobre todo para quienes tengan metido en vena el funk, mientras que del contenido visual decir que el directo permite observar cuáles son las fuentes de los sonidos que brotan de la formación, como las frases arrancadas al saxo alto mediante el tratamiento electrónico en “Third Generation”, o la introducción de “Conflicte Bipolar”, una ocasión excelente para observar la labor de Quim Puigtió como alquimista de sonidos.

Sergio Masferrer




Sebastian Noelle Quartet - Across the River


Composiciones: 01. Metamorphosis;
02. Hanakotoba;
03. Papillon;
04. People need people;
05. Alpha et Omega;
06. Liquid truth;
07. Out in the fields again;
08. Gone;
09. The check bounce;
10. Across the river;

Todos los temas compuestos por Sebastian Noelle.

Músicos: Sebastian Noelle (guitarra); Javier Vercher (saxo tenor, flauta); Donny McCaslin (saxo tenor, saxo soprano); Ben Street (contrabajo); Ari Hoenig (batería)

Duración: 01h 06min 41seg

Grabado los días 17 y 18 de octubre de 2005. Mezclado el 02 de noviembre de 2005 por Michael Brorby en los Acoustic Recording Studios, Brooklyn. Masterizado por Michael Perez-Cisneros, Nueva York. Producido por Sebastian Noelle; producción ejecutiva: Jordi Pujol.

REF: FSNT249

www.sebastiannoelle.com

www.freshsoundrecords.com

Comentario: Across the River, la nueva entrega del guitarrista Sebastian Noelle evoluciona a través de atmósferas ligeras, dando la sensación al oyente de estar levitando a cuatro centímetros del suelo. A esta sensación contribuyen los cuatro instrumentos presentes en la grabación. Los saxos tenores, tanto de Vercher como de McCaslin, parecen estar susurrando, con un sonido dulce y pausado; la batería de Hoenig concentra el peso rítmico en la caja y en los platos (casi en todo momento con las escobillas), haciendo un uso muy comedido del bombo y de los timbales; el transcurrir del contrabajo es discontinuo, sin apenas recurrir al walking, sino apelmazando las notas en la mitad del compás, y dejando flotar el resto del mismo en el silencio de los graves.

La alternancia entre Vercher y McCaslin en los temas no se hace notable. No queda la impresión de que exista una previa asociación entre las composiciones y los instrumentistas, por lo que, prevaleciendo la estructura y la atmósfera de los temas sobre el sonido de los músicos, ambos saxofonistas desarrollan las piezas con un fraseo rítmico y melódico muy similares.

Pocos son los compases que Noelle deja sin pulsar un acorde, llegando a relegar al contrabajo en la función de acompañante en los solos de batería que cierran “Papillon” o “People need people”. Lejos de presentarse esto como un defecto del disco, la mano izquierda de Noelle, rica en acordes, cumple casi con excesiva meticulosidad la función armónica del piano, y, como tal, lleva el peso de las composiciones. El sonido de la guitarra es homogéneo y limpio en toda la grabación, sin cambios perceptibles en la ecualización o los efectos añadidos a ésta. El tema que da título al disco, al mismo tiempo que cierra la grabación, es una excepción a esta regla con el uso del wah-wah y de una distorsión mucho más presente.

La sexta pista, “Liquid Truth”, rompe con el suave transcurrir del disco: ritmos atropellados y compases rotos en pedazos; cuatro minutos en los que los solos de saxo y guitarra se confunden en uno, jugando a escaparse y a encontrarse con la melodía conductora del tema. El disco continúa con “Out in the Fields Again”, donde se aparcan parcialmente las partituras en el cajón y encalla el tema en pedales rítmicos de contrabajo para permitir un desarrollo mucho más modal al saxo y a la guitarra.

En resumen, “Across the River” es un disco cerebral. Las composiciones y los arreglos están medidos al milímetro, y con ello el cuarteto consigue un contexto y una línea argumental comunes para los diez temas que dan forma a un proyecto en el que los cambios de forma se van sucediendo sutilmente.

Sergio Masferrer




Chema Saiz - Trio Album


Composiciones: Floralba - Marketing - Que llueva - Latín - Melodía natural - Mero trámite - I8114075 - Malos modales - Buenos modales - Todos iguales – Mambrú

Músicos: Chema Saiz – guitarras eléctrica y española
Toño Miguel – contrabajo y bajo fretless
Borja Barrueta - batería

Grabado en el estudio Infinity, Madrid, el 4 de enero de 4.2006
Sello: Satchmo Jazz Records

Comentario: Nunca una obra estuvo mejor bautizada que la presente: Trio Album. No cabe duda alguna, que con esta instrumentación -y con estos músicos- es como más a gusto se siente Chema Saiz, un guitarrista que parece haber alcanzado su mayoría de edad como músico.

Elegante, sutil, orquestada con gusto, cuidando al máximo todo detalle -préstese atención el final de “Floralba”, el toque de campanitas con que termina- y, de sensibilidad cool. La obra se mueve desde la perspectiva de la tranquilidad, el sosiego y la actitud intimista.

“Marketing” es uno de esos temas que se queda en nuestra memoria desde la primera escucha, por su ritmo obsesivo, y está encaminado a convertirse en un clásico, dentro de su repertorio en directo.

Algo parecido podemos comentar de “Latín”, con sus fraseos y juego de notas difíciles de olvidar.

Con todo esto no quiero decir, ni mucho menos, que las composiciones sean fáciles, muy al contrario, más bien son, de corte vanguardista. Porque el gran mérito de este disco es llevar al oyente a escucharlo una y otra vez, no por insatisfacción, si no más bien por una extraña atracción subliminal e intrínseca. Productos así no tienen desperdicio, dando pie a que cada uno de nosotros se detenga en el tema que más le motive.

“Que llueva” y “Mambrú” nos llevan a la infancia de forma original; y es que Chema es un “encubridor” de canciones, a las que da la vuelta como si de un calcetín se tratara.
Siendo Chema un hombre, un músico antagónico y paradójico, a “Malos modales” le tenía que acompañar “Buenos modales”; la primero de ellas requiere una atención concienzuda del oyente por sus variados cambios de ritmos, que además incluyen un destacado solo de Borja Barrueta a la batería. Y en la segunda, la guitarra acústica cobra protagonismo para llevarnos por pasajes de gran belleza.

En resumidas cuentas, un CD de platino puro, una delicia para el láser y, aún mayor para el entendido aficionado.

Enrique Farelo




Vicente Espí Quartet - Tras Coltrane


Músicos: Jesús Santandreu (saxo tenor), Albert Bover (piano), Paco Charlín (bajo), Vicente Espí (batería)

Grabado en Barcelona
Fresh Sound New Talent (FSNT 252)

Comentario: Cualquier tipo de homenaje implica riesgos cuyas consecuencias dependen del concepto, de los elementos de partida (músicos, repertorio, etc.) y, sobretodo, del alcance que se pretenda. Cuando ese protagonismo recae en John Coltrane y su música, todos esos peligros implícitos aumentan un grado, tanto por la talla del saxofonista como por la cantidad de material precedente realizado con similares intenciones. Lo cierto es que no son pocos los homenajes (ya sean grabaciones monográficas, versiones o guiños más o menos explícitos) que el músico de Hamlet ha merecido a lo largo de estos años. El que le dedica Vicente Espí tampoco será el último. El concepto del baterista catalán se acerca más al esfuerzo mimético que a la génesis de una música nueva a partir del legado de Coltrane. Para ello, acota el repertorio picando aquí y allá de las épocas de Atlantic e Impulse! (sobre todo esta última) en su búsqueda de la sonoridad de aquel cuarteto clásico. Basta escuchar los primeros compases para adivinar el contenido de su propuesta así como la honestidad y el encomiable trabajo con los que el grupo se afana en esa búsqueda. La sonoridad, el clima, la energía, la entrega y, en definitiva, el espíritu de aquellas grabaciones de los primeros años sesenta está preservado, dignamente recreado y felizmente resucitado. La tarea se presumía ardua y sufrida, sobretodo por la parte que le tocaba a Jesús Santandreu en el que, por lógica, recaen a priori todas las miradas -oídos, en este caso-. El valenciano se muestra especialmente elocuente en “Pursuance”, donde alcanza la cota más alta de desgarro emocional de toda su interpretación, si bien destacaría también su sonido en “Wise One” y su fraseo en “Spiritual”. Me gustaría hacer hincapié en “Wise One” para elogiar la hermosa introducción de Albert Bover en la que, partiendo de la escueta introducción de Tyner en la grabación original, apunta pinceladas armónicas y estilísticas de Bill Evans y de su ascendencia impresionista. Su interpretación delicada -y prolongada notablemente respecto a la original- prepara el terreno maravillosamente para la hermosa entrada de Santandreu en uno de los temas más sentidos de aquel Crescent (para mí un álbum que debería destacarse de entre toda aquella producción). En otros momentos uno tiende a comparar -y es uno de los riesgos a los que me refería más arriba-, debido al carácter mimético de este trabajo. Ocurre especialmente en “One Down, One Up”, sobre todo, ahora que se ha publicado la versión grabada en directo en el Half Note -a todas luces inhumana e inalcanzable-. Pero, en defensa de este proyecto, debemos recordar que quien no arriesga jamás se acercará al conocimiento, y parte del espíritu coltraneano radica precisamente en esa actitud. Bravo también por la parte que corresponde a Charlín, músico que siempre da la talla en aventuras de envergadura -esta lo es-, y, por supuesto, a Vicente Espí, fiel a la escuela del recientemente desaparecido Elvin Jones.

Quinito L. Mourelle