Pat Metheny & Brad Mehldau - Metheny Mehldau Quartet


Composiciones: "A Night Away" (Metheny/Mehldau), "The Sound of Water" (Metheny), "Fear and Trembling" (Mehldau), "Don't Wait" (Metheny), "Towards the Light" (Metheny), "Long Before" (Metheny), "En la tierra que no olvida" (Metheny), "Santa Cruz Slacker" (Mehldau), "Secret Beach" (Mehldau), "Silent Movie" (Metheny), "Marta's Theme (from Passagio Per Il Paradiso)" (Metheny).

Músicos: Pat Metheny (guitarras eléctrica, acústica, sintetizada y "Pikasso" de 42 cuerdas), Brad Mehldau (piano), Larry Grenadier (contrabajo) y Jeff Ballard (batería).

Grabado en Right Track Studio, Nueva York, diciembre 2005
Producido por Pat Metheny
Nonesuch Records

Comentario: Si se cumplen las expectativas, 2007 va a ser un año de intenso trabajo editorial para Pat Metheny. Precediendo al disco en trío con Christian McBride y Antonio Sánchez, y a las esperadas reediciones de Secret Story y Question and Answer, el primero de los CDs en ver la luz ha sido este Metheny Mehldau Quartet, segunda parte del álbum en dúo publicado en septiembre del año pasado.

Los distintos colores aportados por la presencia de sección rítmica facilitan la digestión del compacto, pero cercenan la mágica interacción entre guitarra y piano registrada en su obra anterior, con la excepción de los cuatro nuevos dúos: "The Sound of Water", donde Metheny combina, por primera vez, el peculiar sonido de su guitarra Pikasso con un piano; "Don't Wait" (también registrada como "So Much Music in the Air"), en la que compagina dulces arpegios y furioso rasgueo, "Long Before" y la revisión de "Martha's Theme", originalmente compuesto por el guitarrista de Missouri para la banda sonora del filme italiano Passagio Per Il Paradiso.

Ambos líderes muestran un gran nivel técnico, enorme capacidad de comunicación y una facilidad insultante; pero el CD –de duración superior a los 70 minutos– presenta serios altibajos, adoleciendo de cierta falta de tensión en su parte final. Los aspectos más positivos son los relativos al inspirado acompañamiento de Jeff Ballard, la intensidad del primer corte "A Night Away" (única composición firmada por Metheny y Mehldau) y las evoluciones de la guitarra sintetizada en "Fear and Trembling" (ya interpretada por Brad Mehldau en su House on Hill) y "Towards the Light", el tema estrella del disco, con un claro sabor al Pat Metheny Group.

Arturo Mora Rioja




Taiko Saito & Niko Meinhold - Koko


Composiciones: “Regen Auf Verwelkte Blumen” (Taiko Saito), “Erimo” (Taiko Saito), “Sonnentropfen” (Niko Meinhold), “Choral” (Niko Meinhold), “Kuidoraku” (Taiko Saito), “Der Elf” (Niko Meinhold), “Spaziergang mit Katze” (Taiko Saito), “Coffee Cup” (Taiko Saito), “Carrera Septima” (Niko Meinhold), “Hautfarbene Wolke” (Taiko Saito), “Schluss” (Niko Meinhold).

Músicos: Niko Meinhold (piano), Taiko Saito (vibráfono y marimba).

Grabado en 2005
Pirouet Records, 2006. PIT3019

Comentario: En un curioso maridaje entre oriente y occidente, la marimba y el vibráfono de Taiko Saito y el piano de Niko Meinhold nos ofrecen uno de esos discos difíciles de etiquetar. La contraposición de ambas culturas presentada por esta formación crea un estilo único que se articula en torno a las fuertes identidades musicales de sus integrantes. No en vano Koko, el nombre del disco y del propio dúo, es una declaración de intenciones y ofrece una pista sobre la orientación de este trabajo, ya que en japonés significa individualidad, además de estar compuesto por la última sílaba del nombre de ambos músicos.

Sin embargo, a pesar de los esfuerzos por crear un resultado equilibrado, la presencia de la japonesa destaca en este trabajo por su virtuosismo como instrumentista. Saito tiene una sólida formación clásica, siempre orientada a la percusión, que ha enriquecido con influencias del jazz, entre las que destaca la del vibrafonista y marimbista David Friedman, del que fue alumna. En sus composiciones se percibe la clara presencia de la música tradicional japonesa, pero también de la música contemporánea improvisada, características que definen el ambiente de Koko.

El alemán Niko Meinhold, por su parte, es un pianista elegante, de estilo depurado y ejecución limpia, que ofrece una réplica perfecta a Saito. Sus composiciones están muy enraizadas en la música europea contemporánea y el jazz experimental, lo que redunda en que el lenguaje del dúo transite por caminos en los que se perciben aires de jazz, de música clásica y de lo que ha dado en llamarse “folklore imaginario”. El conjunto ofrece una atmósfera suave y delicada, que requiere una escucha atenta para captar la riqueza de matices que contiene.

A través de once composiciones originales −seis de Saito y cinco de Meinhold− el dúo se muestra intimista, lúdico, enérgico, relajado, abstracto o melódico, en una diversidad de registros que intenta evitar la monotonía y en buena medida lo consigue.

Entre las composiciones de Saito destacan piezas como “Regen Auf Verwelkte Blumen”, en cuya introducción la marimba de la japonesa evoca “Summertime” y en la que los instrumentos se persiguen y entrelazan. Este efecto alcanza su apopeo en “Erimo”, una miniatura cercana al Satie más introspectivo, en la que los sonidos se funden y dan la sensación de proceder a veces de un único intrumento. En contraste, “Kuidoraku” es una pieza muy dinámica, emparentada con aquellos discos de Burton y Corea.

“Der Elf” despunta entre las composiciones de Meinhold, y prueba que en Koko se reúnen dos universos musicales muy distintos y sin embargo no contrapuestos, que se enriquecen entre sí, buscan puntos en común y a la vez hacen gala de su singularidad. Una conversación muy agradable entre idiomas diferentes.

Ana Blázquez y Sergio Zeni




Agustí Fernández / Barry Guy / Ramón López - Aurora


Músicos: Agustí Fernández (piano), Barry Guy (contrabajo) y Ramón López (percusión).

Grabado en Barcelona entre noviembre de 2004 y marzo de 2006.
Maya Recordings / MCD0601.

Comentario: Estamos ante un álbum diferente en la trayectoria discográfica de Agustí Fernández. No tiene el grado de abstracción de la gran mayoría de sus piezas ni el perfil jazzístico de su celebrado Lonely woman. Obra de una sosegada belleza, Aurora cautiva de un modo pausado e irremediable.

Aquí el mallorquín enseña un pianismo introspectivo que sugiere melodías, labra en el tiempo una obra de gran serenidad con la absoluta complicidad del contrabajo audaz de Barry Guy y de la batería imaginativa de Ramón López, dos inspirados compañeros de viaje con los que ya había coincidido en proyectos de una sonoridad más vehemente. De más está decir que el protagonismo de estos dos músicos no se limita a meras tareas de acompañamiento. Son numerosas las ocasiones en las que, más allá de una fluida interacción, el instrumento de Guy, por ejemplo, se mantiene solo en primer plano. En esos momentos, son especialmente atractivos sus pasajes con arco.

No es extraño que un disco tan intimista abra precisamente con “Can Ran”, inspirada en el lugar en el que vive Agustí, un tema de una sugerente delicadeza que lleva a Manuel Ferrán a citar certeramente a Frederic Mompou en los textos que acompañan a esta edición (compositor que el pianista ya había visitado a dúo con Marylin Crispell en Dark nights, and luminous). Ese clima de afectiva cercanía se respira también en composiciones tan personales como “David M.” (dedicada a David Mengual), con un exquisito toque espaciado; “Don Miguel” (un recuerdo para el primer profesor de piano de Agustí), con una espléndida introducción de Barry Guy; y “Rosalía”, con nervio, intensa, de un ritmo inquietante.

“Aurora”, uno de los temas de mayor vuelo de Camallera, cuenta en esta ocasión con dos lecturas de gran lirismo a cargo de Agustí Fernández y Ramón López. “Please, let me sleep” es quizá la balada más explícita del álbum, con unos recurrentes juegos melódicos del pianista sobre una base rítmica, aquí más ortodoxa, pero siempre creativa.

Guy aporta su composición “Odyssey” (de la suite Inscape-Tableaux), que algunos ya conocerán de su versión con la Barry Guy New Orchestra, servida aquí por un trío que es todo un ejemplo de interacción. Y de la misma manera que Fernández tiene a su cargo los preludios de “David M.” o “Please let me sleep” y Barry Guy, el de “Don Miquel”, Ramón López se encarga de la introducción de “Umaneta”, desplegando un manto sonoro sobre el que luego entran las líneas del piano y el contrabajo a componer un dibujo de reposada belleza que cierra un disco que dan ganas de volver a escuchar una y otra vez.

Una obra luminosa y conmovedora, un amanecer en el Mediterráneo.

Sergio Zeni




Brad Mehldau & Renée Fleming - Love Sublime


Composiciones: “Your first Word was Light” (Brad Mehldau. Letras de Rainer Maria Rilke), “The hour is striking so close above me” (Brad Mehldau. Letras de Rainer Maria Rilke), “I Love the dark hours of my being” (Brad Mehldau. Letras de Rainer Maria Rilke), “I Love you, gentlest of Ways” (Brad Mehldau. Letras de Rainer Maria Rilke), “No one lives his life” (Brad Mehldau. Letras de Rainer Maria Rilke), “His caring is a nightmare to us” (Brad Mehldau. Letras de Rainer Maria Rilke), “Extinguish my eyes, I´ll go on seeing you” (Brad Mehldau. Letras de Louise Bogan), “Tear in Sleep” (Brad Mehldau. Letras de Louise Bogan), “Memory” (Brad Mehldau. Letras de Louise Bogan), “A Tale” (Brad Mehldau. Letras de Louise Bogan), “Love Sublime”, (Brad Mehldau. Letras de Louise Bogan).

Músicos: Brad Mehldau (piano), Renée Fleming (voz).

Grabado los días 10 y 11 de Enero 2006 en Nueva York.
Nonesuch Records
7559-79952-2

Comentario: Interesante, por no decir espectacular, es el nuevo disco que ha publicado Brad Mehldau, junto a la soprano americana Renée Fleming. Hay que afirmar de buen inicio que la escucha de este disco no resultará fácil a los seguidores del pianista americano, y a buen seguro que más de un seguidor de Mehldau se encontrará cuanto menos sorprendido y desubicado, así como abrumado por la faceta creativa de este talentoso pianista.

Mehldau se encuentra últimamente bastante ocupado, comenzando por la giras que está llevando a cabo con su nuevo trío, pasando por la aparición de dos álbumes simultáneos: éste que nos ocupa, y House on Hill (comentado en su momento en Tomajazz), así como la colaboración en la grabación a dúo con Pat Metheny, y que promete ser uno de los encuentros musicales del año.

Es conocida la afición de Mehldau por los proyectos en dúo, que poco a poco ha proporcionado algunas grabaciones en su discografía, especialmente como acompañante, como por ejemplo con el contrabajista Derek Oleszkiewicz (Like A Dream, 2004), con el saxofonista Joel Frahm (Don´t Explain, 2004), así como a nivel vocal en el trabajo con su mujer, Fleurine (Close for Enough Love, 2000).

Para la presente grabación, Mehldau ha preparado un repertorio musical y vocal que se puede encuadrar dentro de la estética clásica y contemporánea. Clásica por el planteamiento musical utilizado de piano y voz, y que de alguna manera rememora la forma musical del lied alemán. El término lied hace referencia a un tipo de canción en habla alemana que floreció y tuvo su auge en el Romanticismo del siglo XIX y que se proyectó en la primera mitad del siglo XX. Dos fueron los factores que contribuyeron al éxito del lied, por una parte el apogeo y el protagonismo del piano en esa época, y, por otra, el auge que alcanzó la poesía.

Fueron especialmente los compositores alemanes y austriacos los que encontraron en la poesía alemana una fuente de inspiración para crear canciones, que sirvieron para expresar líricamente el significado de los textos poéticos, con exquisiteces tanto idílicas y melódicas como armónicas. Y contemporánea, por el tratamiento (a veces poco accesible) del piano, más cerca de la línea de la Segunda Escuela de Viena (donde ostentaron un papel fundamental, Arnold Schönberg, Alban Berg y Antón Webern), aunque con un trabajo mucho más enfocado al uso de la tonalidad que a la utilización de diferentes y cambiantes acordes a que nos tiene acostumbrado Mehldau.

Ante este planteamiento, el grueso de la presente grabación se encuentra conformado por unas canciones basadas en los poemas del poeta alemán Rainer Maria Rilke, The Book of Hours: Love Poems to God, acompañados de la música compuesta por el propio Mehldau. Junto a estas canciones, nos encontramos con el añadido de otras tres, basadas en los poemas de la escritora americana Louise Bogan, The Blue Estuaries, para finalizar con un tema escrito por la esposa de Mehldau, Fleurine, y que da título al trabajo.

Es en los poemas de Rilke (de quien ya utilizó material para su primer disco a piano sólo “Elegiac Cycle”) donde se puede apreciar la parte más rica y creativa de este proyecto, donde podemos apreciar momentos minimalistas y con una fuerte carga religiosa, como en el tema “Your first Word was Light”, circunstancia esta producida por la interpretación a base de acordes del piano de Mehldau, junto a una interpretación oscura y desoladora de la soprano Renée Fleming, que confieren una lectura un tanto lúgubre y tortuosa, pero muy interesante. También es posible apreciar al Mehldau más reconocible a nivel rítmico armónico en el tema “I Love the dark hours of my being”, al más claro estilo del tema de Nick Darke “Things Behind The Sun”, o por el contrario influencias claramente expresionistas, que permiten a la soprano interpretaciones con una fuerte carga emocional, profundas, llenas de sentimiento y con una dicción por momentos cristalina.

Por lo que se refiera a la interpretación por parte de Renée Fleming, cabe señalar que tiene su merito la ejecución pianista de Mehldau, que nos demuestra una técnica siempre interesante, desprovista de los planteamientos jazzísticos que se le conocen, llenos de tonalidades o de acordes, que demuestran una composición por momentos muy estructurada, no por ello desprovista de ciertos momentos melódicos o rítmicos, pero con un evidente contraste entre la simplicidad melódica y la expansión interpretativa.

El trabajo discográfico se cierra con el tema más convencional de todos los que son interpretados, “Love Sublime”, y por ello más reconocible del estilo pianístico de Mehldau, con una musicalidad bella y provocativa, y con ciertas dosis de improvisación.
Hay que señalar, por último, que la pulsión creativa de Mehldau va más allá de la música creada o interpretada, y por tanto el arte u obra artística que trata de desplegar es resultado de un estado de riesgo al alcance de muy pocos artistas en la actualidad, y que demuestra de una forma clara que se encuentra en un estadio creativo muy diferente al de otros músicos.

Juan Carlos Abelenda




Bunky Green - Another Place


Composiciones: “It Could Happen to You”, “With All my Love”, “Another Place”, “Tune X”, “Be”, “Soul Eyes”.

Músicos: Bunky Green (saxo alto), Jason Moran (piano), Lonnie Plaxico (contrabajo) y Nasheet Waits (batería).

Grabado en Nueva York, en noviembre de 2004.
Label Bleu 66 76 (Karonte)

Comentario: Steve Coleman siempre ha admitido tres maestros: Von Freeman, Doug Hammond –del que parte no pocos de sus conceptos rítmicos–, y Bunky Green, de quien ha derivado su fraseología y sonido al alto. Green, dedicado a la enseñanza, ha sido para el aficionado del lugar poco más que un nombre con una obra de difícil consecución, cuando no totalmente descatalogada, en particular sus muy valorados registros para Vanguard. Como único testimonio más o menos accesible, se hallaba su registro para Vee-Jay con Donald Byrd y Wynton Kelly, recuperado por Fresh Sound bajo el título de Step High. Su vuelta con este Another Place no puede ser mejor para el encuentro: un álbum apasionado, fiero, distintivo y con las mejores virtudes del gran jazz, en cuya grabación Coleman ha sido instrumento fundamental.

Steve Coleman es generoso con sus héroes. Recuperó a Freeman en su álbum Rhythm in Mind, y más aún, cuando mantenía una posición de privilegio en RCA, forzó la máquina para lanzar dos estupendas muestras del quehacer de Sam Rivers, un músico que nunca ha bajado la guardia, aún cuando se ha confinado en Florida, sino que ha estado desatendido por los sellos. La maniobra de Coleman dio con Inspiration y Culmination, los álbumes que trajeron a Rivers a una nueva visibilidad, una función que esperemos cumpla Another Place con Bunky Green, ahora que Coleman es un punto fuerte en el sello Label Bleu. Y puesto que han sido reeditados con buen criterio primeros discos de ECM que parecían destinados a ser pasados por alto, como Love, Love de Julian Priester, ¿para cuándo el turno de Contrasts, de Rivers?

Lo primero que asalta al oyente es cuanto hay ya en Green, que después desarrollaría con óptica geométrica y mística numérica su alumno. El linaje se establece claramente en su ataque cortante, su acentuación en el ritmo o su acumulación de notas para abandonar la melodía y tornarse abstracto. Esto despertaría sencillamente el interés, sin más, pero lo que de verdad gana es el toque apasionado, el impetuoso tratamiento de las frases y del tono en sus exclamativas frases en el registro agudo, y la personalidad en su acercamiento ya al primer tema, “It Could Happen to You”, en el que las frases se sueltan como un látigo.

El de Chicago ha tenido especial cuidado con la rítmica con la que rodeaba a su maestro, y ésta ofrece una implicación total. Nasheet Waits sencillamente ciega con una ferocidad que no desmaya un instante y que acumula acentos que doblan y triplican el ritmo, y creando un flujo percusivo insoslayable. Ésto deja a Lonnie Plaxico el papel de convertirse en el pilón de la sesión, algo que cumple con gran flexibilidad, y deja a Moran dedicarse a sus densidades. La conjunción del trío es de primera y la sintonía entre Green y Waits, digna de más de una parada.

“With all my love”, digamos ya que los temas de Green tienen todos un matiz de devoción amorosa, que posee esa escurridiza belleza de algunas piezas semicaribeñas de Andrew Hill, algo reforzado por la aportación de Moran, sin duda. Bello como es el tema, la pieza gana en interés conforme se aparta de él y Green empieza a hervir, acompañado por Waits en un despliegue de tórrida destreza polirrítmica.

Por su parte, “Another Place” es una composición con una “melodía cantabile”, de esas que piden una letra, y que brilla con una especie de plenitud. El solo de Green en ella es el más emotivo de todo el disco, y ya es decir mucho. “Tune X”, de bella melodía una vez más, posee por el contrario un tono épico, mientras “Soul Eyes”, con Green como gran orador, posee una solemnidad y calma magistral con un deje de desolación.

Another Place alcanza sólo cuarenta y cuatro minutos, pero la densidad y el nervio expuesto en su expresión los convierten en una duración idónea. Green, nacido nada menos que en 1935, y una sección rítmica fogosa y totalmente entregada a sus designios, logran un disco al que no queda sino calificar de glorioso.

Ángel Gómez Aparicio




Collective - Cosecha Propia

Composiciones: “Quelen Quelen” (Francis Posé) 6:25, “Balada en Tres” (Francis Posé), “Twice & Backwards” (David Lenker) 5:03, “And Then” (Kike Perdomo) 5:21, “MJ” (Francis Posé) 3:41, “The Goodbye Song” (David Lenker) 5:05, “Same as Y&F” (Kike Perdomo) 4:21, “New Orleáns” (Kike Perdomo) 4:34, “We” (Francis Pose) 5:08, “ Soa” (David Lenker) 6:52, Planetoide (David Lenker) 5:10

Músicos: David Lenker (piano), Kike Perdomo (saxo tenor y saxo soprano), Francis Pose (contrabajo), José Vázquez “Roper” (batería).

Grabado los días 27, 28 y 30 de enero de 2005.
Quadrant Records
Q00002J

Comentario: El nuevo sello discográfico Quadrant Record, que se une al existente e interesante panorama jazzístico nacional, aporta con sus nuevas grabaciones una nueva visión y un nuevo planteamiento de un gran conocedor de esta escena, como es Josep Ramón Jové. Claro ejemplo de lo señalado es el presente compacto que comentamos, en el que el título del propio grupo viene a darnos pistas de por dónde se van a desarrollar los planteamientos musicales de la grabación.

Collective presenta a un cuarteto que desarrolla con exclusividad temas de todos los integrantes del mismo –de ahí el nombre del trabajo–, y excluye de forma expresa cualquier composición que no proceda de un integrante de la formación. Con este planteamiento como base de trabajo, el cuarteto nos ofrece una música actual, con una influencia y una ascendencia netamente moderna, donde el gusto por la melodía sobresale de una forma clara y contundente y donde el gran protagonista del desarrollo musical es el grupo, el colectivo, a pesar de la gran aportación de Kike Perdomo. Ese es el secreto de este grupo y por extensión de la grabación, donde la aportación individualizada de cada miembro del cuarteto resulta ser una pieza de puzzle que, junto con la aportación del resto de los músicos, conforma un grupo cohesionado y solvente.

Tanto el lirismo de Kike Perdomo como las aportaciones de David Lenker, sirven de base para las aportaciones del resto de compañeros, en las que una estupenda sección rítmica presenta sus credenciales, tanto en la labor creativa como en la interpretativa.

El resultado de todo lo comentado proporciona un trabajo interesante, moderno, pero con una base de tradición muy reconocible, y que viene a confirmar que en el jazz, más que las individualidades –que siempre han sido importantes– es el grupo o el colectivo lo importante a la hora de crear, y en el presente trabajo esta circunstancia se confirma en su totalidad.

Juan Carlos Abelenda




Dave Holland Quintet - Critical Mass


Composiciones: The Eyes Have It / Easy Did It / Vicissitudes / The Leak / Secret Garden / Lucky Seven / Full Circle / Amator Silenti

Músicos: Chris Potter (saxo tenor y saxo soprano), Robin Eubanks (trombón), Steve Nelson (vibráfono, marimba y pandereta), Dave Holland (contrabajo), Nate Smith (batería).

Grabado en Avatar Studios, New York, en diciembre de 2005.
Dare 2

Comentario: Uno más. El caso de Dave Holland es impresionante; en más de diez años no ha firmado un solo disco que no sea, como mínimo, estupendo. Es para detenerse a pensarlo un rato.

Critical Mass es la anhelada última entrega del quinteto de Holland, primera en estudio desde que hace cinco años grabara el fantástico Not For Nothin´. En estos años, el británico no se ha estancado en lo discográfico, sino todo lo contrario: ha publicado dos maravillas con su big band, What Goes Around y Overtime, y el glorioso doble directo con su quinteto, Extended Play.

El elemento que diferencia a este grupo del de anteriores discos es el batería Nate Smith. No había habido un cambio de formación en la banda desde la entrada de Chris Potter en 1998, y sustituir al excepcional Billy Kilson no es moco de pavo. Smith, al que hemos podido escuchar en el ultimo disco de Potter, Underground, es un baterista magnifico, con una pegada algo más seca y agresiva que la de Kilson, un sonido más agudo pero muy contundente, y un estilo moderno con evidentes influencias del M-Base. Holland parece tener una confianza total en él y le deja campar a sus anchas en todo momento. Y es que el novato sabe comportarse con máxima fiereza (“Vicissitudes”) y tejer inteligentes texturas rítmicas sin perder ni el control ni el groove (“Secret Garden”).

La mitad de los temas del disco son de Holland y la otra mitad del resto de la banda, uno por cabeza, aunque hay que admitir que la pluma más dotada es la del líder. Todos los miembros están brillantes, cada uno tiene su espacio y lo sabe aprovechar, pero el solista mas destacado es Robin Eubanks, que se luce de lo lindo en “The Leak”, “Lucky Seven” o su composición “Full Circle”.

Por otro lado, no sé qué desayunan en el quinteto de Holland, pero este grupo saca lo mejor de Chris Potter. Siendo como es un saxofonista tremendo, aunque un poco impersonal en ocasiones y con su carrera en solitario en un momento de plenitud, sigue brindando sus mejores solos a esta formación. Será cuestión de química, que aquí hay mucha.

Tampoco quiero decir que Critical Mass sea perfecto, pero es condenadamente bueno y ante todo, redondo. No hay altibajos o temas que desmerezcan y todo el disco tiene el sello inconfundible del grupo, con temas expuestos en polifonía por Potter y Eubanks, sobre todo, los ritmos partidos de Smith, las olas armónicas de Nelson y con Holland, que desde la sala de máquinas hace que todo camine y da ese empujoncito que consigue que lo bueno se convierta en muy bueno.

Lo mejor, el arrebato postfree de “Amator Silenti”, el prodigio rítmico de “Lucky Seven” y sobre todo la gloriosa “Easy Did It”, dedicada a la gente de Nueva Orleáns, con Eubanks pletórico y Steve Nelson impresionante con la marimba, empujados por las contestaciones de Smith, que desemboca en un final catártico con Eubanks, Potter y Smith enzarzados de forma feroz.

Se han podido escuchar y leer varios comentarios que restan valor a Critical Mass al aducir que es más de lo mismo. Que está muy bien, pero que sólo es “otro disco del quinteto de Holland”. Ya les gustaría a muchos músicos (y me refiero a una amplia mayoría de músicos en activo) hacer un disco como Critical Mass. Imagínense hacer unos cuantos.

Pues eso, uno mas. Y que vengan los que sean.

Yahvé Mediavilla




Dave Douglas - Meaning and Mystery


Composiciones: “Painter’s Way”, “Culture Wars!”, “The Sheik of Things to Come”, “Blues to Steve Lacy”, “Tim Bits”, “Twonbly Infinites”, “Elk’s Club”, “Invocation”, “The Team (Dave Douglas)”.

Músicos: Dave Douglas (trompeta), Donny McCaslin (saxo tenor), Uri Caine (Fender Rhodes), James Genus (contrabajo), Clarence Penn (batería).

Grabado en Nueva York el 1 de febrero de 2006.
Greenleaf Music 86980 0004 (Indigo)

Comentario: La carrera de Dave Douglas ha estado marcada por aquello que Apollinaire llamó “la más moderna fuente de energía”, la sorpresa. El itinerario está lleno de grupos, proyectos y colaboraciones que mostraban a un músico hambriento por encontrar incesantemente nuevos contextos para su música. No han dejado de aparecer –ahí está su primera obra para orquesta–, pero a la luz de este Meaning and Mystery, y la subsiguiente grabación de todo el repertorio del quinteto del trompetista en su estancia en el club The Jazz Standard, se percibe por primera vez en su carrera una motivación sedimentativa por dejar documentado a un grupo que más que haber encontrado un nuevo contexto, ha encontrado una cohesión, un manejo de los códigos desarrollados por el líder, y una definición de sonido extraordinarios. Aquellos que busquen una revelación en Meaning and Mystery pincharán, pues su sustancia no se encuentra en las composiciones, lo aventurado de los arreglos o las inesperadas colisiones estilísticas, sino en el toque de una banda cuyos miembros parecen encontrar sus lugares y su expresión con la fluidez que da la experiencia desarrollada conjuntamente. Una banda en estado de gracia.

Por primera vez en la carrera de Douglas no hay que recurrir a terminología postmoderna, ni a conexiones ni giros estilísticos. Meaning and Mystery se ofrece como sólido postbop, a lo Douglas, por supuesto, y ahí está la diferencia. Porque el trompetista y la banda saben extraer una enorme variedad de registros a la cadencia que sirve de tema a “Painter’s Way”, por ejemplo, y el trompetista sabe distribuir las intervenciones de su banda con toque experto para que suene diferente, sí, la sorpresa de otra manera.

“Culture Wars”, el tema que llega a definir el álbum, comienza a lo Bitches Brew, con el bajo tocando una frase ominosa y el Rodhes todo sostenido. Douglas toca con una ferocidad desusada antes de que se presente el tema, antes de que composición y banda respondan a inesperados cambios de curso y carácter, entre lo épico y lo melancólico, sin perder nunca un tono amenazante y enigmático, hasta acabar en una soberbia subida con trompeta y tenor entrelazados. Frente a ella, piezas como “The Sheik of Things to Come” o “Elk´s Club” son variaciones de esquemas y toque hardbop, algunas con solos de excelente nivel, como el de tenor en la segunda. Los planteamientos son muy variados y alcanzan desde el himno en “Invocation” (Douglas a lo más penetrante y emocional en el álbum) al toque fracturado de la laberíntica “Tim Bits”, o en el confiado swing de regusto melancólico, con Douglas con sordina y bellísima entrada de McCaslin, de “Blues to Steve Lacy”. El cierre le corresponde a una variación de esquema bop con la bien titulada “The Team”, de soberbio toque conjunto.

El progreso de la banda desde The Infinite impresiona, y McCaslin no deja holguras que hagan recodar a Potter en su puesto. Tanto la portada como el título del álbum resultan en conexión con la música del todo opacos. De lo que no cabe duda es de “the team”, un gran equipo.

Ángel Gómez Aparicio




Enclave Latin Jazz - Wasn't It


Composiciones: 1.- Cheek (Zé Eduard). 2.- Manillar X 5 (Óscar Cortés). 3.- El borreguet negre (Jesús Santandreu). 4.- Leonore (Chick Corea) Versión en cuarteto de jazz. 5.- November In Madrid (David Pastor). 6.- Title (Jesús Santandreu). 7.- Sfinger (Pau Ortolá). 8.- De camino (Perico Sambeat). 9.- P.O.W.T. (Óscar Cortés). 10.- Flor de Lis (Djavan).

Músicos: Felip Santandreu (batería), Pau Ortolá (piano en 2, 4, 6, 8 y 10, y Fender Rhodes), Óscar Cortés (bajo eléctrico), Carlos Llidó (congas y percusión menor). Con la participación de Jesús Santandreu (saxo tenor en 3 y 7), David Pastor (trompeta y fiscorno en 3, 5 y 7) y Santi Navalón (piano en 9)

Grabado en agosto de 2004.
Sedajazz Records.
SJ002/EFDS3038

Comentario: El sello discográfico Sedajazz Records ha llevado a cabo unos proyectos musicales en los que se puede apreciar un elemento en común, que no es otro que el estilo de jazz latino. Este estilo musical sirve de base para la presente grabación, aunque no es el único elemento de la propuesta (aún siendo el más significativo). La presencia de un cuarteto formado por músicos valencianos como Felip Santandreu, Pau Ortolá, Oscar Cortés y Carlos Llidó, más la colaboración de Jesús Santandreu, David Pastor y Santi Navalón le confiere una cierto aire mediterráneo que, junto con unos planteamientos eléctricos o fusioneros como en los temas “Cheek” o “Leonore”, o concepciones provenientes de la música clásica con aires contrapuntísticos en la estupenda composición de Jesús Santandreu “Title”, permiten al aficionado asomarse a un repertorio plural y diverso, en muchas ocasiones matizado por pinceladas latinas.
La maestría de la aportación musical de Santandreu, Pastor y Navalón es notoria y brillante, ya que proporcionan un plus en los diferentes temas que participan, y el aficionado hará bien en prestarles atención.

La propuesta de Enclave, junto con las colaboraciones de los músicos invitados, ofrece un proyecto tremendamente heterogéneo, que viene a confirmar que la mezcla de estilos sienta estupendamente al jazz.

Juan Carlos Abelenda




Enrico Pieranunzi, Marc Johnson & Joey Baron - Ballads


Composiciones: “Mi sono inamorato di te”, “These Foolish Things”, “When I think of You”, “A Flower is a Lovesome Thing”, “The Heart of a Child, Sundays”, “Thought”, “Night after Night”, “When All was Chet”, “Miradas”, “Cabiria’s Dream”.

Músicos: Enrico Pieranunzi (piano), Marc Johnson (contrabajo), Joey Baron (batería).

Grabado en Roma, en junio de 2004
CAMjazz 7785 2 (Karonte)

Comentario: El aficionado sabe bien qué esperar del trío formado por Pieranunzi, Johnson y Baron: elegancia, exquisita coordinación llena de detalles de gran finura, toque cristalino y de gran sutileza tímbrica y armónica, e interpretaciones sensibles en las que todo aparece calibrado y a la vez fruto del momento.

Un título como Ballads invita, claro está, a encontrar todo esto en grado supino. Y lo hay. El enfoque de Pieranunzi, Johnson y Baron es claro: nada de complejas rearmonizaciones ni arrebatados diálogos; pura adoración de la línea melódica, relajación y atmósfera soñadora. De esa dirección surgen pequeñas maravillas, como “These Foolish Things”, con un delicado acompañamiento de platos que deja absorto, o las nostálgicas melodías de “The Heart of a Child”, tomada a turnos por Johnson y Pieranunzi, mientras las escobillas de Baron revolotean, y “Cabiria’s Dream”.

Estos son momentos de gran trío, pero el enfoque adoptado se prueba demasiado restrictivo, una vez que deja fuera los grandes momentos en los que Pieranunzi ejercita su toque a dos manos, cuando el trío se abre totalmente y se aleja de la linealidad, y aquéllos en los que el juego armónico condensa piezas hasta darle una soberbia consistencia intelectual, momentos todos ellos que han hecho a este trío uno de los puntales del formato en la actualidad.

Apostado en un acercamiento sensible, sin tensión y puramente epidérmico, Ballads termina por parecer, aún en su refinamiento, repetitivo y parcial, un álbum para convencer a los que ya están convencidos.

Ángel Gómez Aparicio




Exploding Star Orchestra - We are all from somewhere else


Composiciones: “Sting Ray and The Beginning of Time”, Partes 1-4 (Rob Mazurek), “Black Sun” (Rob Mazurek), “Cosmic Tomes for Sleep Walking Lovers”, Partes 1-4 (Rob Mazurek).

Músicos: Rob Mazurek (corneta, composición, dirección y ordenador), Nicole Mitchell (flauta y voz), Jeb Bishop (trombón), Corey Wilkes (fiscorno), Josh Berman (corneta), Matt Bauder (saxo tenor y clarinete bajo), Jeff Parker (guitarra), Jim Baker (piano, sintetizador pianette), Jason Adasiewicz (vibráfono), John McEntire (marimba, campanas tubulares), Matthew Lux (bajo eléctrico), Jason Ajemian (contrabajo), Mike Reed (batería, sierra), John Herndon (batería).

Thrill Jockey 181 (Green Ufos)

Comentario: Rob Mazurek puede vivir en Manaos, donde ha montado la nueva franquicia de sus Underground Duo/Trio, pero sus relaciones con la Chicago no se han debilitado. De hecho, en su último trabajo, este fantástico We are All from Somewhere Else, reúne a un equipo ganador de los mejores músicos de la ciudad: miembros de Tortoise, Indigo Trio-Black Earth Ensemble, Treehouse Project, Art Ensemble of Chicago, y algún ex–Vandermark. Resultado de una invitación del Departamento de Relaciones Culturales de la ciudad, We are All from Somewhere Else es un disco que hoy suena fuera de la norma y que de más de una manera trae a la mente aquellos discos de Jazz Composers Orchestra, como Echoes of Prayer de Grachan Moncur III, The Gardens of Harlem de Clifford Thorton, o Relativity Suite de Don Cherry, discos profundamente comunales, expansivos hasta lo astral, llenos de cruces y dones de lenguas, excesivos, sí, pero, llenos de intuiciones, profundamente inspiradores.

We are All from Somewhere Else está formado por dos suites, “Sting Ray and The Beginning of Time” y “Cosmic Tomes for Sleep Walking Lovers”, ambas de gran riqueza de sonido y de desarrollo sostenido, separadas por “Black Sun”, un intermedio meditativo de piano solo y ordenador. Todo sigue la historia, impresa en la carpetilla y legible indistintamente desde su inicio o su final, de una estrella que estalla, la transformación cósmica, una raya marina, conversaciones inteligentes con anguilas eléctricas, el poder destructor de los humanos, la muerte y ascensión de la raya, su transformación en un pájaro y la de éste en un Fénix, en un cohete y en materia ardiente volante hasta convertirse en una nueva estrella. Esa es la idea, poco importante como ilustración de la música, y viceversa, y más importante para el propio autor para dar hilazón a su música que para el oyente.

Las dos suites parten de ritmos pulsantes muy cercanos a la música repetitiva americana. La cuestión está más en el sonido comunal, con un magnífico tejido de baterías, láminas, bajos y guitarra, que en los solos. Aún así hay estupendos solos de la flauta vocalizada de Nicole Mitchell, un denso solo a lo Grachan Moncur III de Jeb Bishop y la guitarra de Jeff Parker, que trae a la memoria a Paul Metzke, en la primera parte de“Sting Ray”, adictiva en su martilleante ritmo y sus magníficas entradas en melodía, que parecen extraídas de un Escalator over The Hill puesto al día. Resuelta en toda su grandeza en una breve segunda parte, la tercera es una larga improvisación electroacústica en la que el grupo responde a anguilas eléctricas (no sólo los androides sueñan con ovejas eléctricas) grabadas por Mazurek en Brasil.

Si bien Mazurek cita a György Ligeti como un ejemplo creativo durante la composición de esta obra, en la segunda suite, “Cosmic Tomes for Sleep Walking Lovers”, los pasajes repetitivos suenan, tras una introducción cósmica, al maestro Steve Reich interpretado por Bang on a Can All Stars. Mucho más variada que “Sting Ray”, hay una mayor presencia jazzística, como en su espléndida y majestuosa tercera parte o en su magnético cierre con la flauta de Mitchell, una presencia fuerte y sin embargo escurridiza durante toda la obra.

De bueno a muy bueno como es su contenido, su duración, por debajo de los cuarenta minutos, hace que el oyente se quede esperando más.

Ángel Gómez Aparicio




Jordi Matas Quintet - Racons


Composiciones: 1 “After the Gig”, 2 “Vacío”, 3 “Final para una suite de verano”, 4 “El Perseguidor”, 5 “Belleza Oculta”, 6 “El Reencuentro”, 7 “Stars Drawing”, 8 “Racó”, 9 “Tiana”, 10 “Christmas Song”, 11 “Abril Dance”.

Todas las composiciones de Jordi Matas.

Músicos: Jordi Matas (guitarra y voz), Martí Serra (saxos soprano y tenor), Jorge Rossy (piano y Fender Rhodes), Pere Loewe (contrabajo), Óscar Domènech (batería).

Grabado en Bon Repos, entre agosto de 2004 y enero de 2005.

Comentario: El segundo disco del Jordi Matas Quintet, publicado por el sello Fresh Sound, confirma el talento del guitarrista como intérprete y compositor, aspectos por los que ya ha sido galardonado en varias ocasiones, a pesar de no haber cumplido aún los 30 años.

Jordi Matas es un músico muy activo que lidera en la actualidad tres formaciones diferentes −Jordi Matas Quintet, Jordi Matas "Organic Trio" y HAT−, además de colaborar en numerosos trabajos de otros músicos, como David Mengual, Llibert Fortuny, Albert Sanz y Gorka Benítez. El quinteto tiene ya cinco años, tiempo en el que su líder no ha dejado de dinamizar la escena jazzística de Barcelona, con continuas actuaciones y nuevos proyectos musicales.

En el presente trabajo, Matas firma todas las composiciones, además de actuar como técnico de sonido en la grabación y participar en la producción del disco, lo que hace de Racons una obra muy personal y característica de su temperamento creativo. Como líder del quinteto, Matas ha logrado un sonido particular que ya había conseguido crear con su primer trabajo, All that Matas, y que tiene continuidad en esta nueva entrega.

La guitarra de Jordi Matas exhibe un fraseo suelto y decidido en la improvisación que recuerda en ocasiones a Pat Metheny; en otros momentos, es incuestionable la referencia a Kurt Rosenwinkel, uno de sus maestros. Sin embargo, la energía de Matas y su talante describen a un músico con un discurso propio y una gran coherencia, al que es fácil augurar una sólida trayectoria profesional.

En el quinteto destaca la magnífica unión de Serra y Matas, verdaderos pilares del grupo que se complementan a la perfección, lo que se evidencia en temas como “After the Gig” y “El Reencuentro”. Martí Serra, uno de los mejores saxofonistas españoles y colaborador habitual de los principales jazzistas del panorama nacional, realiza aquí un trabajo excelente; el saxo suena libre en sus manos y aporta pasajes exquisitos, como el precioso solo en “Vacío”.

Por su parte, Jorge Rossy, espléndido al Fender Rhodes, saca bastante más partido a su sonido y a sus posibilidades que en su pasado como acompañante de Brad Mehldau. La dificultad que presenta la unión de este instrumento con la guitarra eléctrica, ambos de timbre muy similar, se diluye ante la compenetración de Rossy y Matas. En Racons hay multitud de ejemplos de la fusión ejemplar del Fender Rhodes y la guitarra, en un apoyo recíproco que brinda momentos de gran interés. Rossy también hace gala de su elegancia al piano acústico en temas como “Belleza Oculta”, donde su estilo combina a la perfección con la guitarra de Matas.

La potente sección rítmica, formada por Pere Loewe y Óscar Domènech, no oculta sin embargo el sonido de los demás instrumentos. El joven Domènech resulta toda una revelación a la batería, mientras que Pere Loewe, colaborador de Chano Domínguez y Perico Sambeat, luce su elegancia al contrabajo.

Las composiciones incluidas en el disco tienen rasgos definidos, que confirman que Jordi Matas no puede ser encuadrado en un hipotético grupo de nuevos jazzistas catalanes, sino que realiza un trabajo independiente, ajeno a cualquier corriente. Predominan las piezas rítmicas, con ciertas influencias del rock −como en el caso de “Vacío” y “Abril Dance”−, o rebosantes de swing, como “Tiana”, junto a piezas de gran delicadeza, como “Racó” y “Christmas Song”. Este último es un tema intimista interpretado a la guitarra, en el que Matas se acompaña de la voz como si se tratara de otro instrumento más y obtiene un resultado excelente, por su gran expresividad y delicadeza.

En Racons se unen de forma esplendida composición e improvisación. Las líneas melódicas no limitan la creatividad de los músicos, sino que ofrecen una base sólida, sobre la que cada uno de ellos desarrolla sus propias ideas con autonomía, pero sin abandonar la referencia al grupo. El resultado es un trabajo sincero y valiente, que deja muy alto el listón del jazz español y merece la atención de los aficionados.

Ana Blázquez




Joe Lovano Ensemble - Streams of Expresion. Featuring The Birth of The Cool Suite by Gunther Schuller


Composiciones: “Streams (PT. I)” (Joe Lovano), “Cool (PT. II)” (Joe Lovano), “Prelude/Moon Dreams” (Gunther Schuller/C. Mac Gregor-J. Mercer), “Interlude Nº 1/Move/Interlude Nº 2” (Gunther Schuller/Denzel Best/Gunther Schuller), “Boplicity/Postlude” (Henry-Passman-Ross/Gunther Schuller), “Blue Sketches” (Joe Lovano), “Buckeyes” (Tim Hagans), “Enchantment (PT. III)” (Joe Lovano), “Second Nature (PT. IV)” (Joe Lovano), “The Fire Prophets (PT. V) (Joe Lovano), “Big Ben” (Joe Lovano).

Músicos: “Streams of Expresión”: Joe Lovano (saxo tenor, clarinete alto y Aulochrome), Tim Hagans (trompeta), Barry Ries (trompeta), Larry Farell (trombón), Steve Slagle (saxo alto y flauta), George Garzone (saxo tenor), Ralph Lalama (saxo tenor y clarinete), Gary Smulyan (saxo barítono), John Hicks (piano), Dennis Irwin (contrabajo) y Lewis Nash (batería).

“The Birth of The Cool Suite”, Gunther Schuller (dirección), Joe Lovano (saxo tenor, clarinete alto y Autochrome), Tim Hagans (trompeta), Barry Ries (trompeta), Larry Farell (trombón), Steve Slagle (saxo alto y soprano), Ralph Lalama (saxo tenor y clarinete), Gary Smulyan (saxo barítono), Charles Russo (clarinete y clarinete bajo), Michael Parloff (flauta), James Weidman (piano), Dennis Irwin (contrabajo) y Lewis Nash (batería).

“Blue Sketches”: Joe Lovano (saxo tenor), Dennis Irwin (contrabajo) y Lewis Nash (batería).

“Buckeyes”: Mismo personal que en “Streams of Expresión”, excepto James Weidman (piano) y Steve Slagle (saxo soprano).

“Big Ben”: Joe Lovano (Aulochrome), Dennis Irwin (contrabajo) y Lewis Nash (batería).

Grabado los días 13 y 14 de Diciembre de 2005
Blue Note Records 0946 3 41092 2 2 (distribuido por EMI).

Comentario: Trabajo ambicioso y arriesgado es la última grabación que ha llevado a cabo el estupendo saxofonista americano Joe Lovano. Para ello se ha rodeado de algunos de los músicos con los que suele tocar, y que son integrantes del afamado noneto musical que tiene Lovano.

Este trabajo esta formado por dos partes claramente diferenciadas: por un lado la composición “Streams of Expresión” −integrada por cinco partes−, y la suite “Birth of The Cool”, intercalada entre las partes I y II, y las partes III, IV y V de “Streams of Expresión”.

No cabe la menor duda de que en la actualidad Joe Lovano es uno de los saxos tenores más importantes que existen, no sólo por el extenso currículo que posee, al haber tocado con los mejores músicos de su época, sino por el conocimiento interpretativo que posee y por estar dotado de una sonoridad anclada en la tradición. Estos rasgos le sirven como punto de partida para conseguir un estilo personal y original, con ciertos elementos de la libre improvisación, pero que siempre mantiene un swing y una elegancia en la interpretación dignas de un gran maestro.

El éxito de esta grabación proviene no sólo de los temas originales que Joe Lovano ha compuesto para la misma, sino de la reinterpretación y revisión de la suite “Birth of The Cool”, que llevan a cabo tanto Gunther Schuller como Joe Lovano. Esta suite, que es considerada una pieza básica en el desarrollo musical del jazz y por ende pieza maestra, sirvió para poner los cimientos de lo que se conocería como “cool jazz”.

Es importante señalar que esta suite se encuentra entremezclada con composiciones de Gunther Schuller, pero los movimientos “Moon Dreams”, “Move” y “Boplicity” son perfectamente reconocibles. Sin embargo, no se presenta como una copia de la interpretación llevada a cabo por la banda que lideraba Miles Davis, sino con una entidad sonora propia y distinta, que parte del concepto de la formación de un grupo más amplio que el original −que era un noneto−, y de la exclusión de la tuba.

El noneto de Miles Davis de los años 1949 y 1950 llegó a ser calificado como la “banda de la tuba”, y supuso una innovación, al incluir este instrumento, que no tenía relación directa con el jazz. Sin duda alguna, la tuba confería una textura sonora dulce y bien distinta del resto de instrumentos de la familia de los vientos y sirvió para obtener una expresión menos agresiva y belicosa que la que ofrecía en aquella época el be-bop.

Es en este planteamiento donde Lovano gana la partida y donde teje una tela sonora brillante del grupo como maquinaria de precisión musical, tanto en los arreglos como en las participaciones solistas de los integrantes del Ensemble.

Por lo que se refiere a las composiciones del propio Lovano, éstas participan de los planteamientos de la suite, pero no se quedan en ellos, sino que presentan un proyecto más abierto y arriesgado, con fraseos de fuerte carga interpretativa, virtuosismo y creatividad, y con la aparición de ciertos planteamientos de libre improvisación. Como curiosidad, cabe señalar el uso por parte del Joe Lovano del Aulochrome (un instrumento de viento consistente en dos saxofones sopranos unidos), que viene a recordarnos algunos músicos que han intentado buscar sonoridades distintas con un planteamiento muy parecido, como fueron Roland Kirk o George Braith, con su conocido braithphone.

Una gran grabación de manos de un gran maestro.

Juan Carlos Abelenda




Kenny Wheeler - It Takes Two!


Músicos: Kenny Wheeler (fliscorno), John Abercrombie (guitarras), John Parricelli (guitarras), Anders Jormin (contrabajo).

CAMjazz (Karonte)

Comentario: La melancolía es el humor esencial de la música de Kenny Wheeler. Aún con lo prístino de su tono y con sus soberbias y equilibradas frases melódicas, siempre aflora en las piezas y en las intervenciones del trompetista canadiense un sentimiento de añoranza, de pérdida. En paralelo al ablandamiento de la firmeza de su ataque, la melancolía se ha transformado en sus últimos discos hasta tomar un viso otoñal.

En It Takes Two! se intensifica hasta convertirse en el tono general, sobre todo cuando tenemos en cuenta la sonoridad de su nueva banda, con contrabajo y dos guitarras −la mayoría de las ocasiones acústicas−, y sin batería, como viene siendo habitual. No es el mundo flotante de Angel Song, con Bill Frisell y Dave Holland, el que evoca este grupo, en el que guitarras y contrabajo entablan un relajado y preciosista diálogo, sino la creación de un ambiente interiorizado, de protección y refugio.

Cuando las piezas no tienen un título algo fatalista, muy acorde con la invisibilidad personal propia de Wheeler −títulos como “After All”, “Never Always”, “The Jig Saw” o “One of Many”−, han sido bautizadas con sus formas o contenidos musicales sin más, como “Improvisation”, “Comba N 3” y “Canter 3”. Todo ello habla de la frágil belleza de It Takes Two!, tanto si las piezas entran en el suave tango que le da nombre, en un más áspero corte improvisado, o en los líricos intercambios de “My New Hat”, ésta con una introducción de contrabajo al arco excepcional.

Si bien Wheeler, como habíamos apuntado, ha perdido parte de la absoluta limpieza de su tono, lo que permanece intacto es su saber compositivo; “Comba 3” y “My New Hat”, descuellan. Frugal belleza otoñal.

Ángel Gómez Aparicio




Miguel Ángel Chastang - Four Generations


Composiciones: “Arahblues” (Kenny Barron), “Blues”, “Desvariaciones”, “Four generations”, “Missing Miles” (Al Foster), “Old Bottle-new wine” (Albert Bover), “Turning point”.

Todos los temas compuestos por Miguel Ángel Chastang excepto donde se indica.

Músicos: Martí Serra (saxo tenor), Chris Kase (trompeta), Jerry Gonzalez (trompeta con sordina y fliscorno), Albert Bover (piano), Miguel Ángel Chastang (contrabajo) y Al Foster (batería).

Grabado los días 10, 11 y 12 de Mayo de 2006 en Madrid.

Comentario: Miguel Ángel Chastang, de calidad contrastada, pues ronda ya treinta años marcando swing a una gran variedad de músicos de jazz, firma Four generations, un verdadero canto al jazz moderno, a ese jazz que hoy llamamos “clásico” sin pararnos a pensar que apenas lleva cincuenta años entre nosotros y que, como muestra este trabajo, aún tiene muchas líneas por indagar y descubrir para despertar emociones.

El grupo del contrabajista lo consigue desde el primer tema, “Phantoms”, una bella balada escrita por Kenny Barron −otro músico capaz de mostrar frescura en el manejo de conceptos jazzísticos que parten del bop− donde Chastang utiliza sabiamente un segundo contrabajo grabado, recurso que también utiliza con similares resultados en la segunda balada del disco, “Missing Miles”.

En cuanto a las composiciones aportadas por el contrabajista, que repasan el blues, el bop y el jazz modal, merece especial mención la que da título al disco, introducida en solitario por Miguel Ángel Chastang en otro tema, “Desvariaciones”.

Gran parte de los buenos resultados de este trabajo se deben a unos acompañantes de lujo, que conforman junto al líder un trío rítmico envidiable: Martí Serra, con un sonido relajado que se acopla muy bien al ambiente creado por el cuarteto y que sobresale especialmente en los temas lentos, Albert Bover y Al Foster −especialmente este último−, con gran imaginación en el acompañamiento y capacidad de escucha. Completando ocasionales quintetos −una formación que tan grandes resultados ha dado a esta música− aparecen dos de los mejores trompetistas del panorama nacional: Jerry González y Chris Kase.

Un gran trabajo, elaborado y cargado de buen hacer, cuya escucha no cansa y que permite disfrutar de genuino jazz, y tiene siempre como punto de partida el swing y el blues, conceptos históricos de esta música, y todo esto sin perder un ápice de actualidad.

Víctor Bobeche




Ornette Coleman - Sound Grammar


Músicos: Ornette Coleman (saxo alto, violín y trompeta), Gregory Cohen (contrabajo), Tony Falanga (contrabajo), Denardo Coleman (batería y percusión).

Grabado en Ludwigshafen, Alemania, el 14 de octubre de 2005

Comentario: El artista revolucionario de un tiempo ya perdido, el gran innovador rupturista, regresa para recordarnos que es el último de los profetas y que, aunque su palabra sea ya vieja y reaparezca poco para predicarla, sigue siendo palabra divina.

Ornette Coleman vuelve con un grupo que puede recordarnos a aquel mágico trío con David Izenzon y Charles Moffet, aunque no sea exactamente lo mismo. En esta ocasión estamos ante un cuarteto con batería, dos contrabajos y saxo alto, que se alternan ocasionalmente con la trompeta y el violín. Una formación atípica, aunque no completamente original, que el líder explota principalmente a través de la utilización de los dos contrabajos, hablando un lenguaje diferente y creando una manta sónica que envuelve el mágico saxo de Coleman.

La piedra angular de este grupo es Greg Cohen, uno de los grandes contrabajistas de los últimos años, a menudo poco reivindicado por su dedicación mayoritaria a la familia Tzadik. Cohen sigue a Ornette hasta el último confín de su música, con intensidad y sin perder su personalidad ante el maestro, y es su pulsación firme y autoritaria la que arrasa invariablemente a lo largo de todo el disco. A pesar de que es Tony Falanga quien se desvincula mayormente de los trabajos de acompañamiento, ejerciendo como segundo solista, su labor no deja de ser la de un comparsa arropando con algunas frases al líder, que es el absoluto protagonista.

En Sound Grammar, Coleman no sólo toca. Su saxo languidece, aúlla, entona cánticos espirituales y se eleva por encima del grupo mirándonos a todos desde arriba. Casi podríamos estar hablando de un disco de gospel por la espiritualidad del mensaje, por la solemnidad atemporal que rezuma su fraseo, cuyo mejor ejemplo está en la, probablemente, joya del disco: “Sleep Talking”.

También vuelve atrás a recoger su emblemática “Turnaround”, en una versión gloriosa, y la frenética “SongX” en la que, curiosamente, Denardo Coleman brilla. Desde los ritmos bailables de “Matador” a los deliciosos “Waiting For You” y “Once Only”, esta resurrección discográfica del maestro lo tiene todo.

Colors, su anterior disco, grabado casi diez años antes (también en directo en Alemania), resultó ser una verdadera joya, pero Sound Grammar alcanza un olimpo al que solo llegan pocos, el de poder convertirse en un clásico moderno.

No hay que dejar que nos confundan las primeras escuchas, no estamos ante música inmediata, sino ante música que apela al cerebro y al corazón por igual, que se desliza lentamente por nuestro oído y nos impide consumirla rápidamente, que nos besa con suavidad en cada nota, pero que no se acostará con nosotros en la primera cita.

Sólo tienes que volver a ella una y otra vez. Te recompensará.

Yahvé Mediavilla




Sedajazz Latin Ensemble - Envenenado


Composiciones: 1.- El misteri del terrat de la botiga de la Amparo (Jesús Santandreu). 2.- Envenenado (Perico Sambeat). 3.- Mama Soho (Mike P. Mossman). 4.- Mambanita (Mike P. Mossman). 5.- La sombra de Ciro (Perico Sambeat). 6.- Sister Sadie (Horace Silver). 7.- Palabras que dijiste (Perico Sambeat). 8.- Brother Ray (Mike P. Mossman). 9.- Cubauza (Mike P. Mossman).

Músicos: Mike P. Mossman: trompeta; Perico Sambeat: saxo alto; Jesús Santandreu: saxo tenor; Carlos Martín: trombón; Francisco Ángel Blanco “Latino”: saxo barítono; Iván González “melón” y Santi Navalón: piano; Mario Rossy: contrabajo; Horacio “El Negro” Hernández: batería y Luisito Dulzaides: congas.

Grabado el 24 y 25 de junio de 2004.
Sedajazz Records.
SJ004/EFDS3040

Comentario: La Sedajazz Latin Ensemble nos trae nueva grabación, tras la última llevada a cabo hace casi cinco años en 2000 para Fresh Sound Records, titulada Este también. Una lástima, si se observa el plantel de músicos que reúne, con la flor y nata de la escena valenciana, entre ellos Perico Sambeat, Jesús santandreu, Francisco Ángel Blanco y Santi Navalón, o la presencia del trompetista americano Mike P. Mossman.

Con estos planteamientos, la aventura musical se vuelve a repetir, con un repertorio de temas originales de los miembros del Ensemble, más uno de Horace Silver, “Sister Sadie”. Todas las composiciones se encuentran tamizadas por diversos ritmos, entre ellos los latinos, los africanos y cubanos, como el tema “Cubauza”, dedicado a Mario Bauza, donde la simbiosis de jazz e influencias afrocubanas son una parte esencial.

La participación solista de Perico Sambeat al saxo alto y de Jesús Santandreu al saxo tenor son esenciales en el desarrollo de los temas, así como la participación de un muy activo Santi Navalón, y muy especialmente la aportación de Mike P. Mossman. Todo ello ofrece una mezcla de estilos y desarrollos interpretativos heterogéneos, que es la clave y el éxito de la presente grabación.

Juan Carlos Abelenda




Iñaki Sandoval Trío - Sausalito

Composiciones: “Preludio”, “Sausalito”, “Smilin´eyes” (Stefan Karlsson), “¿Te imaginas…?”, “Luna llena”, “Regina”, “Agua”, “Las Vegas boulevard”, “Round Midnight” (Thelonious Monk), “My One and Only Love” (Mellin/Wood).

Todos los temas compuestos por Iñaki Sandoval, excepto en los indicados.

Músicos: Iñaki Sandoval (piano), Horacio Fumero (contrabajo), Peer Wyboris (batería).

Grabado el 29 de Abril de 2005.
AYVA Music. AV 035

Comentario: Una grata sorpresa ha sido la escucha del primer trabajo del pianista Iñaki Sandoval, no por presentar elementos innovadores, sino más bien todo lo contrario. Sandoval se presenta en formación de trío clásico (piano, contrabajo y batería), y con una sección rítmica que conoce a la perfección el lenguaje que Iñaki Sandoval propone, pues tanto Horacio Fumero como Peer Wyboris, formaron parte del trío de Tete Montoliu.

Con estos parámetros, el buen gusto y el buen hacer musical se encuentran garantizados, y así se percibe en la escucha de toda la grabación, conformada en su mayoría por temas originales del pianista. La música de Iñaki Sandoval se percibe encuadrada dentro de la escuela clásica de este instrumento, influenciado por Bill Evans, donde el gusto por el swing y la musicalidad son pilares esenciales para la construcción sonora de los temas.

Es en estos esquemas donde Sandoval se mueve con extraordinaria soltura y convicción de resolución, no sólo en sus propios temas, sino en la magnífica versión que realiza del tema de Thelonious Monk “Round Midnight”, donde un tratamiento exquisito de la armonía, unido a la sensibilidad que demuestra el pianista, proporciona uno de los mejores momentos de la grabación. A este nivel contribuyen tanto Fumero y Wyboris, que con su experiencia y conocimiento aportan el colchón sonoro para los desarrollos musicales del líder.

Como se ha señalado, la grabación no presenta elementos innovadores, pero si un buen gusto a la hora de desarrollar la música, que será apreciada por el numeroso grupo de aficionados al formato de trío piano, contrabajo y batería.

Juan Carlos Abelenda




Cecil Taylor Unit - The Eighth


Composiciones: “Calling It The 8th 1” (18:16), “Calling It The 8th 2” (22:44), “Calling It The 8th 3” (17:08), “Calling It The 9th” (10:50).

Temas compuestos por Cecil Taylor.

Músicos: Jimmy Lyons (saxo alto), Cecil Taylor (piano), William Parker (contrabajo) y Rashid Bakr (batería).

Grabado el 8 de noviembre de 1981 en Frieburger Jazztage, Freiburg, Alemania. Reeditado en 2006. HatOLOGY 622. http://www.hathut.com

Comentario: Reeditado por primera vez en formato digital 25 años después de su grabación, The Eighth es otra obra imprescindible más a añadir a las muchas que jalonan la discografía de Cecil Taylor.

En esta ocasión encontramos al pianista trabajando en formato de cuarteto en una de las encarnaciones de su “Unit”. En esta ocasión le acompañan al saxo alto su inseparable Jimmy Lyons (con quien llevaba trabajando más de veinte años en el momento de la grabación), William Parker al contrabajo y Rashid Bakr a la batería. A lo largo de un tremendo viaje sonoro de casi 70 minutos, el grupo estructura su discurso en torno a dos piezas compuestas por Taylor.

“Calling It The 8th” ocupa prácticamente la primera hora de la grabación y es una joya de escucha obligada. A pesar de estar dividida en tres partes con una duración aproximada de veinte minutos cada una, globalmente sólo se puede entender como una creación única e indivisible en la que Taylor y Lyons son sus protagonistas principales e indiscutibles. Sin minusvalorar el gran trabajo individual de los cuatro músicos, los encuentros entre ambos en el inicio de cada una de la tres partes en que está dividida “Calling The 8th” son toda una lección de jazz en directo: a la genialidad de sus protagonistas, se le suma la magia que proporciona un entendimiento musical que va más allá de lo puramente físico.

“Calling It The 9th”, con una duración de diez minutos, cierra la grabación. A la colisión creativa entre Jimmy Lyons y Cecil Taylor se le une ahora el batería Rashid Bakr, dando lugar a otro de los momentos estelares de este concierto, con el trío trabajando de nuevo a un tempo endiabladamente rápido, similar al del inicio de “Calling It The 8th”.

Resulta especialmente ilustrativo el detalle que adorna el final de esta pieza: tras la gran descarga de energía precedente, el grupo esboza de un modo absolutamente natural su gran capacidad melódica. Algo al alcance de muy pocos.

José Francisco Tapiz




Hamid Drake & Bindu - Bindu


Composiciones: “Remembering Rituals” (Drake, Mitchell) 13:46, “Bindu #2 for Baba Fred Anderson” (Drake) 10:53, “A Prayer for the Bardo, for Baba Mechack Silas” (Drake, Carter, Dawkins, Mateen, Ward) 8:37, “Meeting And Parting” (Drake, Carter, Dawkins, Mateen, Ward) 11:09, “Born Upon A Lotus” (Drake) 3:04, “Bindu #1 for Ed Blackwell” (Drake) 6:27, “Bindu #1 for Ed Blackwell, from Bindu to Ojas” (Drake) 6:08, “Do Khyentse’s Journey, 139 years and more” (Drake) 13:27

Músicos: Daniel Carter (saxos alto y tenor y clarinete), Ernest Dawkins (saxos alto y tenor y percusión), Sabir Mateen (saxos alto y tenor, clarinetes alto y bajo y voz), Greg Ward (saxo alto y clarinete) y Hamid Drake (batería, panderos, tablas y voz).
Invitada especial: Nicole Mitchell (flauta en el primer tema)

Grabado y mezclado los días 1 y 2 de marzo de 2005 en Soma Electronic Music Studios, Chicago. Editado en 2005 por Rogue Art. ROG-0001 http://www.roguart.com

Comentario: Desde hace ya años, al referirse al batería y percusionista Hamid Drake en ciertos círculos jazzísticos es obligado hacerlo como imprescindible tándem rítmico que completa con el contrabajista William Parker y como uno de los baterías y percusionistas más apreciados por su calidad y versatilidad. A pesar de esto, de haber intervenido en una cantidad de grabaciones más que notable y de haber nacido en un ya lejano 1955, no ha sido hasta hace un par de años cuando ha presentado la primera grabación a su nombre, un estreno discográfico que ha servido asimismo para inaugurar el catálogo del pequeño pero más que interesante sello francés Rogue Art.

En su estreno le acompañan los cuatro saxofonistas que conforman su proyecto Bindu. El veterano Ernest Dawkins y el joven Greg Ward proceden de Chicago, mientras que Sabir Mateen y Daniel Carter provienen de Nueva York. El resultado del encuentro entre estos cinco músicos es una magnífica muestra de la gran capacidad musical de Hamid Drake de colorear las piezas con las distintas tonalidades que es capaz de extraer de sus instrumentos (sean estos la batería, la tabla india o el pandero) y contagiar con ellas a sus compañeros. De esta manera, en el desarrollo de la grabación brillan piezas como las dos animadas lecturas de “Bindu #1” (dedicadas a Ed Blackwell), el carácter meditativo de “A Prayer for the Bardo”, “Meeting And Parting”, “Born Upon A Lotus” (esta última en solitario) o la aproximación al free en “Bindu #2” (dedicada a Fred Anderson).

Sin embargo, el punto culminante de la grabación llega por medio de “Remembering Rituals”. Esta larga pieza de 14 minutos es la encargada de abrir la grabación. Al contrario que en el resto de la grabación, su compañera es la flautista de Chicago (y presidenta de AACM) Nicole Mitchell. El resultado es un bellísimo y emocionante encuentro, capaz de recoger una infinidad de momentos de la más variada intensidad.

José Francisco Tapiz




The Thing - Action Jazz


Composiciones: “Sounds like a Sandwich” (Cato Salsa Experience), “Chiasma” (Yoshuke Yamashita), “Broken Shadows” (Ornette Coleman), “Ride Sky” (Lightning Bolt), “Better Living” (The Thing), “Danny’s Dream” (Lars Gullin), “The Nut/The Light” (Alva Melin), “…through BBQ” (The Thing), “Strayhorn” (Mats Gustafsson).

Músicos: Mats Gustafsson (saxo barítono, saxo alto de plástico, slidesax), Ingebrit Håker Flaten (contrabajo), Paal Nilssen-Love (batería).

Grabado en Estocolmo los días 19 y 20 de diciembre de 2005.
Small Town Supersound.

Comentario: La tentación de unir free jazz y punk lleva mucho tiempo en el aire. La órbita de Flying Luttenbachers, Hal Russell, Ken Vandermark, Mars Williams, la ha articulado de una manera u otra. Pero ninguno había alcanzado unos resultados tan definitivos como The Thing en sus dos últimos discos. Garage, breve, encarnizado y bronquista, parecía la encarnación definitiva. Action Jazz lo desdice: hay aún mayor grado de virulencia por alcanzar, variedad de planteamientos por cubrir y repertorio por desenterrar fuera del terreno del rock crudo-punk.

Gustafsson tiene poco tiempo para el “speaking in tongues” santificado del jazz. Lo suyo es la explosión de testosterona, el asalto frontal, la fuerza ciega exaltada que lleva a la pérdida de sentido. La versión de “Sound Like a Sandwich” –que ya interpretase Gustafsson con Joe McPhee en el mini álbum de Cato Salsa Experience editado por Small Town Supersound–, con 2:04 inflamables minutos de duración, es un brutal bramido de barítono a un descabalgante ritmo de speed rock.

Gustafsson cambia al saxo alto de plástico en la versión de “Chiasma”, del álbum de mediados de los setenta del Yosuke Yamashita para MPS. Enfrentarse con Akira Sakata, saxo del grupo, conocido entonces como el Kamikaze Trio, no presenta problemas para un aullante Gustafsson, ya no tan centrado en ofrecer algo bramante como líneas de rugosas, muy granuladas, de carbón. La fuerza volcada por el trío en esta interpretación descomunal, rasgante, al borde del delirio, deja sin resuello.

“Broken Shadows”, de Ornette Coleman, es por el contrario una espectral procesión funeraria acompañada por un bajo de escasas notas y la batería con mazas, un tema que pasa rápidamente al crudísimo ataque de “Ride the Sky”, del dúo punk de bajo y batería Lightning Bolt, con un contorsionante y bronco Gustafsson.

Ahí acaba la sección de piezas cortas, algo que en cierto modo lo relacionaba con Garage para pulsar otros terrenos. “Better Living” es una improvisación abierta del trío, con Gustafsson aterrorizando al barítono con sus frenéticos “slaptonguings” y con el uso del slide sax.

Cada vez que el grupo llega al borde de la ruptura, un nuevo tema más atemperado le sigue. Enm este caso, “Danny’s Dream”, de Lars Gullin, que no resulta nada cool, sino más bien una pieza ayleriana con aire de atormentado lamento. “The Nut/The Light” se compone de versiones de temas de Gustafsson –que aparentemente es una estrella del pop en su país–, que sin embargo se adaptan a la perfección al lenguaje del trío.

“Stayhorn”, una chirirante pieza de grandes espacios y desolado barítono, cierra un álbum sin el ensañamiento maníaco de Garage, pero más abierto, más rico y vigorizantemente demoledor.

Ángel Gómez Aparicio




Uri Caine - Moloch: Book of Angels Volume 6


Composiciones: Temas: Rimmon / Lomiel / Kebriel / Savliel / Tufrial / Jerazol / Harshiel / Lumah / Harviel / Segef / Sabriel / Shokad / Zophiel / Hayyoth / Nuriel / Ubaviel / Hadrial / Cassiel / Rimmon

Músicos: Uri Caine (piano)

Grabado en Avatar Studios, NY, el 6 de Septiembre de 2006
Tzadik

Comentario: Hay muchos Uri Caine. El músico de jazz, nunca convencional; el eléctrico explorador de tendencias, sonidos y “cacharritos” que lidera Bedrock; el hábil conversador que hemos visto en el reciente Things, a dúo con Paolo Fresu; el reinventor de grandes compositores clásicos con, por ejemplo, su reciente obra maestra tocando a Mozart. Pero, por encima de todos ellos, aglutinando cada ápice de eclectismo que le caracteriza, está el pianista.

Si bien cada disco de este músico genial es una lección de piano, Caine no se ha prodigado en exceso en el clásico formato de piano solo. Este es su primer registro de estas características desde Solitaire, grabado en 2001, pero a pesar de las similitudes, en realidad son grabaciones muy diferentes.

En Moloch, aunque sólo hay dos manos sobre el piano, dos cabezas diferentes dirigen la música. Una especie de “mini dream-team” de la familia Masada: la pluma de John Zorn a través de los dedos de Uri Caine. Nadie mejor que Caine podría interpretar con el dramatismo y la intensidad necesaria una música de raíz tan marcadamente judía, y entiéndase esto desde una óptica cultural, no religiosa.

John Zorn estrenó en 2005 su Masada Book 2. The Book of Angels, tras escribir trescientas nuevas composiciones para ese proyecto. Su idea no era interpretarlas él mismo ni con el cuarteto original de Masada, sino adjudicarlas a varias formaciones de lo más diverso, que pudiesen aportar diferentes caracteres a su personal universo. El primer volumen, Astaroth, corrió a cargo del trio de Jamie Saft; el segundo, Azazel, del Masada String Trio, y así hasta llegar al volumen 6, que es el que nos ocupa. Todos ellos son muestras incontestables de que el aparentemente limitado planteamiento de mezclar jazz con música judía, que Zorn desarrolla desde hace más de diez años, tiene aún mucho que decir.

El problema que podríamos encontrar en este disco es la enorme personalidad de cada uno de los implicados, pero lejos de ser un obstáculo, se convierte en una de las claves. Los diecinueve temas que componen Moloch se suceden y, aunque desde el primer acorde se reconoce la mano de Zorn en todas las composiciones, Caine las lleva a su terreno sin usurparlas. Se ha dejado al compositor y al arreglista en el cajón y trae tan solo al pianista y al improvisador.

Moloch es puro Caine, su estilo estalla en cada nota, relajado, despreocupado, disfrutando y simplemente tocando. Quizá por este motivo, por la naturalidad que transmite, estamos ante uno de sus mejores registros como pianista, sin menospreciar ninguna de sus obras como líder y menos aún teniendo en cuenta que hablamos de uno de los músicos más grandes de la última década.

Este es un disco excepcional en muchos aspectos, en el que hay composición, improvisación e interpretación, todo a un nivel estremecedor. Una obra impresionante del piano de jazz que no debe pasar desapercibida y mucho menos verse disimulada entre la vastedad del universo Masada, en el que, por otro lado, hay discos fantásticos. Pero Moloch va más allá. Es un disco que se redescubre en cada escucha. Un disco que seguiremos redescubriendo a medida que pase el tiempo.

Yahvé Mediavilla




Xavi Reija Electric Quintet - Dream Land


Composiciones: “Two sides”, “1st chance”, “Dream land”, “Ausencia”, “The new city”, “E.S.P.”, “The great escape”, “”Brain damage”, “Rumbero lo serás tú”.

Músicos: Rafael Garcés (saxos), Dusan Jevtovic (guitarra), Álvaro Gandul (piano y Rodhes), Bermat “mr.B” Hernández (bajo) y Xavi Reija (batería).

Grabado en Indi Records los días 18,19 y 20 de junio de 2006
Batiendo Records, 2006

Comentario: Lejanos y tan cercanos son los tiempos en los que en España triunfaba el jazz-rock, con representantes tan cualificados y, reconocidos como Iceberg, Música Urbana, Fusioon o Guadalquivir, por nombrar a algunos. Han tenido que pasar tres décadas para que volviera a renacer un estilo que parecía olvidado y lo hace con fuerza e ilusión, para demostrar que no estaba muerto, sino simplemente dormido. Si, es cierto que no podemos olvidar los trabajos importantes de Chema Vílchez en los 90, pero salvo esta excepción invito desde aquí a cualquiera a enumerar artistas que hayan dedicado sus esfuerzos a esta forma de jazz.

Los constantes cambios de ritmo caracterizan esta obra entre la potencia y el feeling, que le dan un colorido intenso a la vez que pausado. En “Two sides”, la potencia, el control y los solos de Dusan Jevtovic, y el sobresaliente Rhodes de Álvaro Gandul, lo complementa el saxo funk de Rafael Garcés. ¡Impresionante!

“1st chance” comienza con fuerza inusitada, que se pausa de inmediato, se ralentiza para ir creciendo en intensidad con el Rhodes de Álvaro Gandul y el acompañamiento de Bermat “mr.B” Hernández en el bajo, que marca el ritmo con personalidad y presencia. A ellos se suma Rafael Garcés al saxo y más tarde la batería de Xavi Reija, que lo inunda todo y cambia hacia el recato de la balada con la utilización de las escobillas, para finalizar con la misma fuerza con la que comenzó.

En “Dream land” encontramos ritmos funk y jazz-rock, con solos de Rafael Garcés en el saxo y la guitarra de Dusan Jevtovic, al estilo de Allan Holdworth, muy convincente y generosa en el esfuerzo técnico. Una vez más toma el relevo Álvaro Gandul, con un Rhodes que parte de cero para alcanzar el infinito. ¡Demoledor!.

Con “Ausencia” alcanzamos la balada del disco. El piano acústico de Álvaro Gandul en la introducción, el saxo alto quejumbroso de Rafael Garcés y la batería con escobillas de Xavi Reija, crean atmósferas de sensibilidad, romanticismo, intimidad y dramatismo.

En “The new city”, el saxo tenor de Rafael Garcés y la guitarra de Dusan Jevtovic se reparten el protagonismo y se relevan en solos que harán las delicias de los aficionados al jazz-rock.

“E.S.P” sirve de excusa para “romper” el Rhodes de Álvaro Gandul con un solo tan rotundo como inteligente, al que el tenor de Rafael Garcés secunda con maestría, el bajo de Bermat “mr.B” Hernández marca ritmo y compás, y la batería vuelve a llenarlo todo con un solo electrificado que define el virtuosismo controlado de Xavi Reija.

“The great escape” es una buena ocasión para el lucimiento personal de Bermat “mr.B” Hernández, cuyo bajo recuerda a Jaco Pastorius.
“Brain damage” y “Rumbero lo serás tú” completan el mejor trabajo de jazz-rock español de los últimos años.

Enrique Farelo




Diana Krall - From This Moment On


Músicos: Diana Krall (voz y piano), Anthony Wilson (guitarra), John Clayton (contrabajo), Jeff Hamilton (batería) y The Clayton/Hamilton Jazz Orchestra.

Verve.


Madeleine Peyroux - Half The Perfect World


Músicos: Madeleine Peyroux (voz y guitarra), Larry Klein (piano), Sam Yahel (pianos y órganos), Larry Goldings (celesta), Carla Kihlstedt (violín), Dean Parks (guitarra), Scott Amendola (batería) y K. D. Lang (voz).

Runder Records /EmArcy


Cassandra Wilson - Thunderbird


Músicos: Cassandra Wilson (voz), Marc Ribot (guitarra), Keefus Ciancia (piano, teclados, bajo y programación), Mike Elizondo (sintetizador, contrabajo, bajo y programación), Reginald Veal (contrabajo y bajo), Jim Keltner y Bill Maxwell (batería).

Blue Note


Patricia Barber - Mythologies


Músicos: Patricia Barber (voz y piano), Neal Alger (guitarra), Michael Arnopol (contrabajo) y Eric Montzka (batería).

Blue Note


Denzal Sinclaire - My One & Only Love


Músicos: Seamus Blake (saxo tenor), Brade Turner (trompeta y fliscorno), Russell Malone (guitarra), Reuben Rogers (contrabajo) y Gregory Hutchinson (batería).

Grabado del 17 al 19 de mayo de 2005 en Shokan, Nueva York.
Verve


Roy Nathanson - Sotto Voce


Músicos: Roy Nathanson (saxo alto, saxo soprano y voces), Sam Bardfeld (violín y voz), Curtis Fowlkes (trombón y voz), Tim Kiah (contrabajo y voz) y Napoleón Maddox (voz).

Grabado en 2006.
AUM Fidelity


Patty Waters - The Complete ESP-Disk’ Recordings


Músicos: Sings: Patty Waters (voz), Burton Greene (piano y piano harp) y Steve Tintweis (percusión).

College Tour: Patty Waters (voz), Giuseppe Logan (flauta), Dave Burrell (piano), Burton Greene (piano), Ran Blake (piano), Perry Lind (contrabajo), Steve Tintweis (contrabajo), Scobe Stroman (batería) y Shelly Rusten (batería).

Sings: Grabado el 19 de diciembre de 1965 en Nueva York.
ESP

College Tour: Grabado en directo en abril de 1966 en Nueva York.
ESP


Tom Waits - Orphans


Músicos: Tom Waits (voz, percusión y órgano de bomba), Jimmy Cleveland (trombón), Ralph Carney (saxofones), Marc Ribot (guitarra), Guy Klusevik (acordeón), Karla Kihlstedt (violín), Charlie Musselwhite (armónica), Greg Cohen (contrabajo), Leroy Viniegar (contrabajo) y Billy Higgins (batería).

Anti

Comentario: Como todo aficionado a esta música ha podido comprobar, el llamado boom del jazz vocal de estos últimos años, lejos de aplacarse, continúa potenciándose con más lanzamientos y una mayor presencia en festivales.

El tema no ha pasado desapercibido prácticamente en ningún medio, más o menos especializado. Cuadernos de Jazz, por ejemplo, le dedicaba su portada de julio-agosto de 2006 al tema, y en un artículo de doce páginas firmado por Jorge García, hacía un rápido repaso por las voces más prominentes de los últimos tiempos. En el número de septiembre-octubre, el mismo García volvía a llamar la atención sobre la situación, y subrayaba el aspecto comercial que impulsaba este fenómeno. José Armenta, en el último número de Más Jazz, señalaba que nada menos que la mitad de las actuaciones del Festival de Jazz de San Sebastián contaba con la presencia de vocalistas, e incluso Roberto Ríos, en las páginas de Revista de Jazz (Nº 16) nos presentaba a cerca de una veintena de cantantes de jazz de la escena argentina.

Aquí hemos agrupado a algunos de esos títulos editados a nombre de diferentes vocalistas. Como puede verse, a los siete álbumes de jazz seleccionados hemos sumado uno situado claramente en el off jazz: el triple de Tom Waits.

From This Moment On, de Diana Krall (la estrella más visible de este despegue –al menos comercial– del jazz vocal) no es un disco que acerque posturas entre sus múltiples admiradores y detractores. Si en The girl in the other room se percibían ciertas variaciones con respecto a su obra anterior, este disco vuelve a situarla en un terreno más clásico, en el cual la pianista y cantante parece sentirse más cómoda y segura aunque, por otra parte, su capacidad para sorprender es prácticamente nula. Más aún si tenemos en cuenta que la producción ha estado en manos de Tommy Lipuma (tanto en la contraportada como en el disco su nombre figura en una tipografía mayor a la de cualquier músico, compositor o arreglista), un hombre que lima tanto sus trabajos para encajarlos a la perfección en un concepto predeterminado, que prácticamente no quedan rastros de frescura.

A través de doce standards cuidadosamente elegidos se escucha a la cantante acompañada por un cuarteto, al que se suma en siete temas la orquesta dirigida por el pianista Gerald Clayton y el baterista Jeff Hamilton. Una estudiada y sensual placidez recorre todo el disco, marcado por una reconstrucción casi arqueológica de un jazz vocal-orquestal de hace 50 años.

Se podrían destacar “It could happen to you”, “Litle girl blue” o “Willow weep for me”, y “How insensitive” es quizá el corte más decepcionante, con una lectura carente de la sensualidad característica de esta composición.

Quienes gusten del estilo de Diana Krall no se sentirán de ningún modo decepcionados con From This Moment On (de hecho el disco ha sido puntuado con cuatro o cinco estrellas en diversas publicaciones), aunque seguramente echen en falta un toque de sorpresa, un poco de riesgo. Los que nunca se hayan vistos seducidos por la música de la canadiense, se sentirán más identificados con el título que cierra el disco, ”The boulevard of broken dreams”.

Madeleine Peiroux vuelve a situarse en terrenos cercanos al pop, el country, el rock y la balada con cierto perfume jazzísitico. De hecho, este Half the Perfect World es claramente una prolongación de Careless Love. Una vez más guitarras acústicas, würlitzer, órgano, contrabajo, batería y algún metal muy dosificado. Y una vez más la figura destacada de un productor: Larry Klein, en este caso también participando como compositor en cuatro temas.

Cabe atribuir a Klein la atmósfera de la grabación, así como la milimétrica precisión con que funciona el grupo. Todo hace pensar que estamos de nuevo ante un trabajo concebido antes en el despacho de una discográfica que en la mente de la artista en cuestión. La Peyroux parece ser una pieza más del engranaje, el reclamo quizás, pero no el elemento desencadenante. Sin embargo, la ecuación artístico-comercial es más compleja de lo que a primera vista puede parecer; porque si bien es cierto que la cantante podría haber sido otra atractiva joven sin excesivas cualidades vocales y el disco habría podido concebirse básicamente de igual modo, también es cierto que Madeleine goza de una personalidad vocal que sin duda añade carácter a Half The Perfect World y termina invitando a insistir en su escucha.

Tras la esperanzadora “I’m All Right”, la grabación se interna en el terreno de la balada, donde Peyroux encuentra su lugar, aunque el resultado por momentos se resiente de cierta falta de riqueza rítmica. Aún así, tomados por separado, casi todos los temas tienen su atractivo: “Once In A While”, “Half The Perfect World”, “Smile” o “Everybody’s Talkin’” están interpretados de manera que se evidencia en todo momento la belleza de la propia composición, en gran medida gracias a la mesurada labor de la cantante, cuya mayor virtud es saber evitar las tentaciones de lucimiento que pudiera a priori albergar. Y es que una cosa es emular el fraseo de Holiday y otra poseer su musicalidad innata.

Un muy bonito disco, aunque la verdad es que tras escuchar ese precioso timbre de voz uno se queda con la sensación de que Madeleine sería capaz de acometer empresas de mayor calado. ¿Llegará ese disco en el que veamos a la chica hacerse mayor?

Mythologies, de Patricia Barber es un disco de desarmante seriedad. A lo largo de una serie de composiciones inspiradas en los personajes de Metamorfosis de Ovidio, la artista juguetea a menudo con el pop (aunque siempre se percibe un claro poso jazzístico), y ciertamente el resultado es una grabación de sobria coherencia y constante interés. Esa hilazón mitológica sienta muy bien al disco, ya que por un lado logra una clara unidad y por otro sirve para que la compositora haya podido darle alas a su imaginación musical en torno a una temática que admite gran variedad de enfoques y colores vinculados a los diferentes protagonistas que inspiran las canciones.

La inquietud compositiva subyacente es innegable (se trata de un disco muy trabajado tanto a nivel compositivo como interpretativo), si bien no siempre se ve coronada por el éxito: hay ocasiones en que los temas pecan de cierta artificiosidad (los experimentos rítmicos de “White World/Oedipus”, las aportaciones vocales de músicos hip hop en “Phaeton”). Pero este álbum está plagado de notables momentos musicales, atractivos y equilibrados (“Morpheus”, “Orpheus”, Persephone”, “Narcissus”) en los que el esfuerzo de su creadora se ve recompensado con el éxito. Mythologies pervive en la memoria como una grabación arriesgada, donde quizá se echa en falta algún tema que enganche con mayor fuerza. A cambio, ofrece una excelente colección de canciones rica en matices.

Con ese canto casi hablado y esa elegancia fría y distante que la caracterizan, la Barber firma su disco más ambicioso y sale con vida de su lucha con los dioses griegos.

Cassandra Wilson saluda en Thunderbird la utilización de técnicas de manipulación sonora a las que el jazz poco a poco va haciéndose permeable, aunque el resultado es a menudo difícilmente clasificable como jazzístico. Para la ocasión ha contado con el aval del productor T-Bone Burnett.

Se trata de una heterogénea colección de temas emplastados mediante una evanescente atmósfera sonora, lo cual abre estilísticamente la grabación. El resultado es al mismo tiempo variado y coherente. De una parte, Wilson continúa escarbando en las raíces del blues más rancio, aportando su particular visión del mismo (“Easy Ryder”, “Red River Valley”, “I Want To Be Loved”) y logrando de paso algunos de los mejores momentos del disco; pero el pop y un funk de redondeados contornos (“It Would Be So Easy”, “Poet”, “Strike A Match”) tienen igualmente cabida en la grabación, secuestrándo a la Wilson más jazzísitica e interesante.

Thunderbird en todo momento se mantiene bajo control. Quizá haya quienes echen en falta una mayor temperatura emocional, pero por lo visto la intención de Cassandra Wilson era cocinar el disco a fuego lento: este álbum remueve algo en nuestro interior sin necesidad de sacudirnos la epidermis. Es cierto que esa atmósfera de conjunto no está del todo conseguida, y que la pretendida investigación sonora no es en realidad tan novedosa, pero Thunderbird muestra la indiscutible inquietud de la artista, que se resiste a repetir sistemáticamente una fórmula exitosa aunque sincera y ofrece una valiosa búsqueda de conexiones entre sus raíces y sus ramas musicales.

De todos modos, es la rotunda personalidad de esta contralto, su bagaje musical “biológico” −verdadera síntesis de la música afroamericana− la que la hace situarse por encima de las otras vocalistas del reciente boom vocal. Sin esa voz que sabe jugar a ser carnal, sensual, fuerte o vaporosa, muy poca cosa quedaría de este Thunderbird, una muestra más del viraje de la cantante hacia teritorios más comerciales tras su fichaje por Blue Note.

Denzal Sinclaire vuelve a demostrar en My one and only love que es un cantante que presta especial atención al timbre y la dicción; el hermoso sonido de su voz cuidadosamente modulada y la elasticidad discreta, ajustada, así como su perfecta ejecución son su principal reclamo. La conexión de este joven vocalista con el timbre de Nat King Cole es evidente −escúchese por ejemplo su lectura de “Smoke gets in your eyes”−, si bien Sinclaire desarrolla una temática muy personal y esa influencia no molesta nunca.

Acompaña al vocalista un excelente y bien aceitado grupo de músicos, que aporta un sonido refrescante y vivaz a un disco que, debido al peso dado a los temas lentos, de otro modo podría haber resultado algo monótono y meloso. Especial atención reclaman Seamus Blake (con un gran solo en el citado tema de Otto Harbach y Jerome Kern), el siempre eficiente Russel Malone (“Folow you folow me”) y Gregory Hutchinson, cuya delicada aportación siempre resulta brillante. Asimismo, la producción del trompetista Brad Turner es impecable.

Tras un comienzo fulgurante con “Happier Than The Morning Sun”, la grabación incide repetidamente en baladas, aunque los medios tiempos equilibran el resultado. En el ecuador del disco destaca la interpretación de “I Can See Clearly Now”, donde Sinclaire canta con el único respaldo de su piano.

Sin duda no se trata de un álbum innovador, pero es un trabajo apoyado por completo en la calidad del material y los intérpretes, pulcro pero también inspirado. Un disco muy agradable recomendado por la también canadiense Diana Krall. Al menos por una vez todos deberíamos escucharla.

Sotto Voce, de Roy Nathanson, desprende una alegría y desvergüenza muy refrescantes. Da gusto escuchar la aparente inocencia y el buen humor con que el grupo trabaja las voces solistas, los coros y las percusiones vocales. Detrás de esa levedad formal se agazapa una inspiración musical certera, que permite a este curioso grupo salir igualmente airoso de la versión de "Sonny" (¡¡rresistible!), de un tema tan incómodo como "Kidnapped", o del recitado "London Story".

Todas las canciones muestran un sano afán de sorprender que siempre resulta exitoso. Sotto Voce aúna a esa frescura un peso dramático enorme y a la vez ligero. La originalidad de la formación y la sinuosa imaginación con que los arreglos están concebidos son otros tantos a favor de esta producción de AUM Fidelity.

No es Sotto Voce, desde luego, un disco vocal al uso; en esta grabación las voces están concebidas de un modo instrumental (a veces incluso de manera explícita, como sucede con las percusiones desenfadadas de Napoleon Maddox), aportando en todo momento peso musical al resultado. Así, lo que se luce no es tanto la calidad de la voz como los usos maravillosos y personales que se hacen de ella. Todo ello, unido al hecho de que Nathanson no duda en incluir pasajes mucho más libres de lo habitual en las grabaciones vocales, aúpa a este álbum como una grabación inquieta, divertida, ligera y muy, muy disfrutable. Sotto Voce es un disco para recomendar en voz alta.

Paradójicamente, uno de los títulos más arriesgados y rompedores que ha alumbrado el boom actual del jazz vocal es esta reedición de dos LPs de los años 60. The Complete ESP-Disk’ Recordings reúne las dos primeras grabaciones de Patty Waters y muestra con asombrosa contundencia la originalidad de su planteamiento vocal.

La voz de esta cantante de Iowa guarda ciertas similitudes con la de su contemporánea Jeanne Lee, la otra gran vocalista del free-jazz, especialmente sus juegos con los volúmenes (llevando a límites insospechados esa complicidad con el micrófono heredada de Billie Holiday) y una profunda gravedad que en el caso de Waters puede alcanzar un dramatismo devastador.

Los ocho temas iniciales corresponden al primer registro de Patty Waters, Sings, un disco que se debate en imposible equilibrio entre dos concepciones aparentemente contrapuestas. De un lado, los siete primeros cortes, unas miniaturas donde la voz susurrada y desnuda de Patty apenas cuenta con el apoyo esquelético del piano de Burton Greene, composiciones que parecen ser un íntimo exorcismo personal que hubiera sido casual (y afortunadamente) grabado. Del otro lado, los catorce minutos de la fantástica y emblemática “Black Is The Color Of My True Love’s Hair”, un más que encomiable intento de introducir la voz como un instrumento más en un contexto absolutamente free, que nos muestra a Patty Waters convertida en algo así como una Albert Ayler vocal (por cierto, fue a través del saxofonista que Bernard Stollman de ESP conoció a la cantante) exprimiendo al máximo y de un modo doliente sus cuerdas vocales.

Aquí además de Green (la química entre ambos es asombrosa), la acompañan Steve Tintweis y Tom Price. Lejos de proporcionarle un cómodo colchón para que ella improvise, los instrumentos se muestran afilados e incisivos, aguijoneando la inspiración de la cantante hasta llevarla a una explosión fascinante de emoción y libertad.

La segunda parte del CD, que conforma una serie de temas extraídos de una gira por diversas universidades en 1968, dio en su día lugar al LP College Tour. Está fundamentalmente compuesto por temas de Waters en su vertiente más free, y son en cierta medida una prolongación de “Black Is The Color…”. Destaca en especial la conmovedora “Hush Little Baby with Ba Ha Band ”, que se beneficia de una catarsis muy bien servida por Burrell y el resto del grupo, en el que destacan las pinceladas de la flauta de Giuseppi Logan.

Un disco impresionante que hará lamentar a más de uno que no existan muchos más registros a nombre de Patty Waters. De una belleza que lastima.

Orphans, la última travesura de Tom Waits, es un triple compacto formado por temas inéditos y aparecidos en homenajes, bandas sonoras y otras fuentes diversas. Lejos de limitarse a reunir todo ese material endemoniadamente heterodoxo, el artista se ha esforzado en conseguir que el disco tenga cohesión y cierta unidad interna. Para ello, Waits optó por dividir el material en tres categorías, una por cada disco, y si bien la división puede resultar algo arbitraria, aunque multitud de vasos comunicantes enlazan cada uno de los discos con los otros, lo cierto es que el objetivo se ha cumplido plenamente: Orphans funciona a la perfección como una nueva, maravillosa locura de Tom Waits.

Así Brawlers, el primer disco, contiene 16 cortes en los que predominan el blues y el R&B (“2:19”, “Lucinda”, “Walk Away” o la inmensa “Puttin’ On The Dog”), aunque no faltan toques folk (“Bottom Of The World”), gospel (“Lord I’ve Been Changed”) o esa manera tan singular de Waits de aproximarse a la balada (“Sea Of Love”, “Rains On Me”). Brawlers reúne 20 piezas en las que el cantante vuelve a mostrar su gusto por las canciones introspectivas, los personajes solitarios y esos aires de cabaret y melancolía etílica. Como sucede con Brawlers, resulta sorprendente la diversidad de las aproximaciones de Waits a la composición, y su riqueza emotiva. Temas como “If I Have To Go”, “Shinny Things” o “Long Way Home” muestran a un artista en la cima de sus facultades creativas. Bastards muestra a lo largo de 18 temas el rostro más teatral y expresionista de Waits (“What Keeps Mankind Alive”), un puñado de sus queridos, soberbios recitados (“Army Ants”) y lo que podríamos denominar su vertiente más claramente experimental (“Bone Chain”), aunque en verdad esa voluntad de experimentación es una constante en toda su obra.

Como es natural, no encontramos nuevos horizontes abiertos (a fin de cuentas se trata de una recopilación de temas descartados de aventuras anteriores y de piezas dispersas entre esas aventuras), aunque sí multitud de nuevas veredas que transitan los de siempre, y al tratarse de espacios tan vírgenes, esto resulta tan necesario como placentero. Resulta curioso cómo Waits, que es un artista del despojo, de la desnudez expresiva, viste cuidadosamente sus creaciones con un suntuoso manto de harapos sonoros que, misteriosamente, realzan aún más su natural belleza sin adulterarla en absoluto.

La voz es para Tom Waits un elemento expresivo fundamental; la variedad y riqueza de sus registros vocales son aún más asombrosas, dado que sabe administrarlas de manera ajustada a cada tema. Esa voz de desbordante humanidad es un elemento instrumental esencial en sus grabaciones, y un rico sustrato rítmico (una de las más sorprendentes aportaciones de Waits es la capacidad rítmica de que ha sido capaz de dotar a su voz y su forma de usarla). Otra gran obra de Tom Waits. Imprescindible.

Ricardo Arribas y Sergio Zeni




Ethnic Heritage Ensemble - Hot'N'Heavy. Live At The Ascension Loft


Composiciones: "Major To Minor" 14:18, "MT" 12:45, "Hot'N'Heavy" 10:09, "There Is A Place" 14:32, "Black As A Vera Cruz" 15:00

Todas las composiciones por Kahil El'Zabar

Músicos: Ernest "Khabeer" Dawkins (saxos alto y tenor y percusión), Corey Wilkes (trompeta, fiscorno y percusión), Fareed Haque (guitarras eléctrica y acústica), Kahil El'Zabar (batería, percusiones, kalimba, earth drums)

Grabado en directo el 30 de julio de 2006 en Ascension Loft, Chicago.
Editado en 2007 por Delmark: DE 574 (cd) / DVD 1574 (dvd) http://www.delmark.com

Extras incluídos en el DVD: Comentarios y entrevista de Kahil El'Zabar. Discografía.

Comentario: Sencillo, que no simple, es el punto de partida para la propuesta del percusionista de Chicago Kahil El'Zabar al frente de la reencarnación, esta vez en formato de cuarteto, de su veterano Ethnic Heritage Ensemble. Melodías más bien sencillas, ritmos hipnóticos, gran variedad tímbrica, amplios espacios para la interacción y cuatro magníficos músicos son partes esenciales del magnífico resultado de este directo grabado en julio de 2006.

Encuadrado dentro de la tradición de la Great Black Music de Chicago, el grupo sabe mantener con acierto el ritmo del concierto, y a los temas más rápidos ("Major To Minor" o "Hot'N'Heavy") suceden tempos medios ("There Is A Place", "Black As A Vera Cruz" o la hermosa "MT"). En ellos, El'Zabar demuestra ser también un virtuoso de la kalimba (el pequeño piano de mano de origen africano) y, junto al guitarrista Fareed Haque, mantiene un intercambio de altos vuelos con el saxofonista Ernest Dawkins y Corey Wilkes, que no es otro que el deslumbrante joven sucesor de Lester Bowie en el Art Ensemble of Chicago.

Coincidiendo con el lanzamiento del compacto, Delmark ha puesto en circulación un dvd con el mismo título: contiene exactamente los mismos temas y sólo añade una entrevista y comentarios de Kahil El'Zabar y su discografía. Pero, a diferencia de otros conciertos editados en dvd, en este caso el magnífico juego con las múltiples cámaras en distintos planos e imágenes superpuestas, así como las imágenes del loft en el que fue rodado, son un valor añadido a la ya de por sí magnífica música ofrecida por este cuarteto.

La grandeza de la sencillez, en otras palabras.

José Francisco Tapiz