Javier Vercher & Ferenc Nemeth - Wheel of Time


Composiciones: "Introduction", "Second Choince" (Ferenc Nemeth), "Andy's Song" (Andy Morgan), "Tabarka" (Keith Jarrett), "Cosmic Serpent" (Lionel Loueke, Javier Vercher & Ferenc Nemeth), "Broken Shadows" (Ornette Coleman), "Wheel of Time" (Ferenc Nemeth & Javier Vercher), "Nemeth Sketch" (Ferenc Nemeth), "Als-Berebers del Sud" (Javier Vercher), "Faviercher" (Ferenc Nemeth), "Where Everything is Music" (Lionel Loueke, Javier Vercher & Ferenc Nemeth).

Músicos: Javier Vercher (saxo tenor, percusión y flauta de bambú), Ferenc Nemeth (batería y percusión) y Lionel Loueke (voz y guitarra).

Grabado en Acoustic Sound Studio, Brooklyn (Nueva York, Estados Unidos), en marzo de 2006.
Fresh Sound New Talent 286.

Comentario: Positivamente sorprendente este trabajo del joven saxofonista Javier Vercher. Si hasta ahora en sus actuaciones en directo habíamos podido percibir influencias coltranianas sobre dibujos hard-bop con ciertos tintes étnicos, dichos tintes se erigen en hilo conductor de este Wheel of Time, donde las reminiscencias de la World Music y un sonido cercano a Jan Garbarek son más que apreciables.

Al lado de Vercher se encuentra el batería húngaro Ferenc Nemeth, adalid del buen gusto cuyo enfoque percusivo cubre distintos campos del jazz y las músicas tradicionales. Ambos tejen un tapiz sonoro inusual, pero de agradable escucha, hasta el punto de que la ausencia de instrumentos armónicos no es obstáculo para el disfrute de los temas a dúo. En cinco de las composiciones, no obstante, les acompaña el guitarrista ideal para un proyecto de este calibre: Lionel Loueke, habitual del cuarteto de Vercher y de una de las últimas bandas de Herbie Hancock. El de Benin aporta su particular visión armónica, acompañándose en ocasiones de su voz cálida.

Las composiciones, en su mayor parte originales, están concebidas como vehículos en base a los que expresarse con rotundidad y sin prisas. Vercher utiliza notas largas bien entonadas sobre la percusión clara y concisa de Nemeth. La guitarra y la voz de Loueke se unen a la mbira creando una abstracción de sonidos en "Cosmic Serpent", y en el "Broken Shadows" de Ornette Coleman guitarrista y saxofonista navegan entre el lirismo dramático y las disonancias bien escogidas. El valenciano emociona en "Wheel of Time", ayudándose de la emisión de armónicos en su saxo tenor, e incluso se permite citar la melodía de "Acknowledgement" (de A Love Supreme) en "Als-Berebers del Sud".

Múltiples son los caminos del jazz actual, y así parecen haberlo entendido Javier Vercher y Ferenc Nemeth, capaces de crear un plato picante y especiado, pero de buen sabor y cómoda digestión. Que sigan alimentándonos.

Arturo Mora Rioja




Eddie Gomez Trio - Palermo


Composiciones: "Palermo" (Gomez, Karlsson y Waits), "Illusion" (Karlsson), "Missing You" (Gomez), "On Green Dolphin Street" (Kaper y Washington), "Smilin' Eyes" (Karlsson), "We Will Meet Again" (Bill Evans), "If I Should Lose You" (Robin y Grainger), "My Foolish Heart" (Young y Washington).

Músicos: Eddie Gomez (contrabajo), Stefan Karlsson (piano) y Nasheet Waits (batería).

Grabado en Pentagramma Studio (Palermo, Italia), el 21 de octubre de 2006.
JazzEyes 002

Comentario: Los años no perdonan. Por encima del bonito diseño naíf, o del CD imitando un disco de vinilo, lo que más sorprende al abrir la carpetilla de este reciente trabajo de Eddie Gomez es la huella indeleble que ha dejado el tiempo en la foto del contrabajista. ¿Ha influído esa huella más allá del aspecto físico? Puede. Siendo un disco correcto, este Palermo (grabado en la ciudad italiana) arroja cierta desidia, falta de garra y un sonido pobre por parte de un Gomez que no parece el inconfundible virtuoso que alcanzara fama mundial a la vera de Bill Evans en los setenta o con Steps Ahead en los ochenta.

La intención de Stefan Karlsson y el buen hacer de Nasheet Waits en los tambores no son suficientes para levantar un trabajo discreto. El pianista parece, a veces, el auténtico líder de la sesión, tirando del grupo en más de un momento. Su "Smilin' Eyes" aporta el toque pop a un repertorio híbrido de originales y versiones. Gomez se deja llevar por la pirotecnia en la introducción a "Illusion", si bien en su "Missing You" demuestra una indudable capacidad lírica al arco. La melancolía aparece en el "We Will Meet You" de Bill Evans, y el tratamiento de los tres standards ("On Green Dolphin Street", "If I Should Lose You" y "My Foolish Heart") es bastante conservador. Por desgracia, y a pesar de los buenos augurios que suscitaba el proyecto, nos encontramos ante una grabación menor dentro de la brillante carrera discográfica de Eddie Gomez.

Arturo Mora Rioja




Greg Ruggiero - Balance


Composiciones: "Answer", "This Life", "A Losing Battle", "Balance", "The Way Out West", "Ethereal", "Paper Cranes", "My Better Half".

Todas las composiciones por Greg Ruggiero.

Músicos: Greg Ruggiero (guitarras eléctrica, acústica y clásica, voz), Rob Wilkerson (saxo alto), Frank LoCrasto (piano, Fender Rhodes y Arp Oddyssey), Matt Brewer (contrabajo) y Tommy Crane (batería y percusión).

Grabado en febrero de 2006.
Fresh Sound New Talent 293.

Comentario: En estos tiempos de conformismo y experimentación, de simplismo y pirotecnia, cuando mandan los caminos radicales del conservadurismo comercial y el ensayo extremo, da gusto encontrar el término medio de la belleza y el lirismo, de la sencillez no exenta de interés. Y, además, en un disco de debut. Greg Ruggiero, guitarrista de Nuevo México asentado en Brooklyn desde hace tres años, presenta una obra intimista y relajada cuya dulzura camina de la mano de interesantes exploraciones armónicas. La cohesión colectiva y el buen trabajo individual de los miembros del quinteto aporta credibilidad a un proyecto delicioso.

Ruggiero ha investigado los caminos del jazz, la fusión, el swing manouche o el rhythm and blues. Todas sus influencias están presentes en Balance, desde el aire pop de "This Life" al country de "The Way Out West". El CD abre con "Answer", vals de corte misterioso que atrapa al oyente en pocos segundos, y la figura de Pat Metheny sobrevuela las piezas a guitarra acústica sin acompañamiento: "Balance" y, muy especialmente, "My Better Half". La complejidad rítmica aparece en el 5/4 que sustenta la apasionada melodía de "Paper Cranes".

El sonido desgarrador de Rob Wilkerson al saxo alto desgrana dramatismo en sus intervenciones solistas, Frank LoCrasto aporta colorido sin molestarse en labores armónicas con el líder, y Greg Ruggiero no desaprovecha una sola nota, adalid de un buen sonido y buen concepto solista. La sección rítmica compuesta por Matt Brewer y Tommy Crane redondea un trabajo interpretativo soberbio, de apariencia sencilla y enorme expresividad. No cabe duda que Ruggiero ha encontrado, en este Balance, el equilibrio que buscaba.

Arturo Mora Rioja




Tete Montoliu - A Tot Jazz! Complete Concentric Recordings


Composiciones: "Stella By Starlight" (Young/Washington); "I Guess I'll Hang My Tears Out To Dry" (Styne/Cahn); "Scandia Sky" (Kenny Dorham); "Fly Me To The Moon" (Bart Howard); "Lament" (J.J. Johnson); "Au Privave" (Charlie Parker); "Chim Chim Cheree" (R.M. Sherman/R.B. Sherman); "Polka Dots And Moonbeams" (Van Heusen/Burke); "Secret Love" (Fain/Webster); "Salt Peanuts" (Clarke/Gillespie); "Israel" (John Carisi); "Sometime Ago" (Mihainovitch); "Come Rain Or Come Shine" (Arlen/Mercer); "Have You Met Miss Jones" (Rodgers/Hart).

Músicos: Tete Montoliu (piano), Eric Peter (contrabajo) y Billy Brooks (batería).

Grabado en Barcelona a principios del otoño de 1965.

FSR-CD 448.
Fresh Sound Records.

Comentario: A finales de abril de 1965, tras finalizar su estancia en el club Whisky Jazz de Madrid, rematada con un mes de actuaciones como pianista de un quinteto liderado por Donald Byrd, Tete Montoliu volvía a Barcelona. Por su parte, el contrabajista Eric Peter había llegado un mes antes a la Ciudad Condal, después de haber formado parte de la sección rítmica que acompañó a Dexter Gordon en el Whisky Jazz durante un mes a finales de 1964 (Tete Montoliu, Eric Peter, Peer Wyboris). El músico suizo ya había tocado en el quinteto coliderado por Pony Poindexter y Booker Ervin que actuaba cada noche en el Jamboree y al que se incorporaría Tete en sustitución del pianista alemán Paul Grassl.

La llegada del trío de Lou Bennett y René Thomas al Jamboree en mayo supuso la aparición en escena del batería Billy Brooks quien, tras la marcha en agosto del organista estadounidense y del guitarrista belga, se quedó en Barcelona y pasó a formar parte del nuevo trío estable de Tete Montoliu junto con Eric Peter.

En medio de una exitosa estancia en el Jamboree barcelonés, este trío grabó una larga sesión a principios del otoño de 1965 para Concèntric, sello catalán de reciente creación. De dicha sesión salió el primer LP de 30 cm íntegramente de jazz editado por una discográfica española, A Tot Jazz (5701-SZL), y un single con dos temas del disco, "Skandia Sky" y "Lament" (6028-ZC). Al año siguiente se editaría otro LP con los temas restantes de esa misma sesión, A Tot Jazz / 2" (5703-ZC) y otro single con "Israel" y "Come Rain Or Come Shine" (6064-ZC). Los dos LPs fueron reeditados en CD por Fresh Sound Records (FSR CD-46 y FSR CD-49) en 1993.

Fresh Sound reúne ahora los dos discos en un solo CD con formato digipack. Se trata de una reedición directa, sin temas inéditos ni tomas alternativas, y aparentemente sin nueva remasterización, puesto que se siguen apreciando los mismos problemas de distorsión del sonido de la batería (sobre todo con el bombo) en algunos pasajes, como sucedía en la primera edición en CD. Las notas del disco, firmadas por Jordi Pujol, son extractos de su libro Jazz En Barcelona: 1920-1965 (Almendra Music, 2005).

Esta grabación nos muestra a un trío ya conjuntado, en el que la versatilidad de Billy Brooks y el buen hacer de Eric Peter se complementan a la perfección con un Tete Montoliu al que se le nota realmente a gusto afrontando un repertorio mixto de standards y temas jazzísticos y combinando breves miniaturas ("Salt Peanuts", "Have You Met Miss Jones") con extensas versiones en las que hay espacio para que los tres músicos desarrollen amplios solos.

Entre las últimas destaca una originalísima versión de "Stella By Starlight", a la que el trío dota de una variedad estilística poco habitual. Tras comenzar como una balada, un breve break de Montoliu da la señal para doblar el tempo y el tema se convierte en un ejercicio bop sólo interrumpido por algunas intervenciones de Billy Brooks. Es precisamente un largo solo de éste el que, tras unos compases de transición, da paso a la última sección, un blues cargado de vigor e inflexiones funky, con claras reminiscencias de Wynton Kelly, a quien Tete reconocería como una de sus principales influencias.

"I Guess I'll Hang My Tears Out To Dry" se incorpora al disco como expreso homenaje de Tete a su amigo Dexter Gordon, que incluía este tema habitualmente en su repertorio, mientras que "Lament" muestra el lado más intimista y lírico de nuestro pianista (es inevitable aquí la referencia a Bill Evans). Por su parte, "Scandia Skies" fue compuesta por Kenny Dorham en diciembre de 1963 mientras preparaba una retransmisión radiofónica desde el Jazzhus Montmartre junto al pianista catalán, quien le convenció para cambiar el compás de 4/4 por el de un vals (3/4). La versión incluida en este disco es ligeramente más rápida que el original. Por el contrario, "Sometime Ago" se interpreta a un tiempo mucho más lento del habitual y Tete hace buen uso de los espacios y emplea una economía de notas poco corriente en sus interpretaciones de la época.

"Fly Me To The Moon", un tema habitualmente asociado a cantantes como Frank Sinatra, sirve en esta ocasión como vehículo para que Tete muestre su impecable técnica. Por ello, es aquí donde más palpable se hace el "estilo Montoliu" que sería característico de su etapa de madurez, con ese fraseo tan particular y tan aferrado al blues, esa digitación impecable y ese sonido inconfundible. En "Secret Love", Tete mantiene de forma casi constante un firme acompañamiento con su mano izquierda, lo que le da una atmósfera muy especial a esta versión del clásico compuesto por Sammy Fain.

Una oscura y casi opresiva introducción pianística da paso a la ingenua melodía de "Chim Chim Cheree", de la película Mary Poppins, a la que se aplica un tratamiento modal. En claro contraste, la vertiginosa versión de "Salt Peanuts", con una curiosa exposición del tema, iniciada por Montoliu pero que remata Billy Brooks tocando –o más bien sugiriendo– el intervalo de una octava tan característico de la composición de Dizzy Gillespie.

"Au Privave" fue el último tema en grabarse de toda la sesión. Sobre la marcha, los tres músicos decidieron tocar un blues y eligieron este clásico parkeriano, en el que destacan el vigoroso, casi metronómico pulso rítmico que mantienen Brooks y Peter, y el magnífico solo de este último, únicamente superado por el que interpreta en "Israel", tema en el que su contrabajo tiene un papel preponderante.

Esta reedición del sello barcelonés Fresh Sound Records es una buena oportunidad de acercarse a la música que Tete Montoliu hacía a mediados de los años 60, de conseguir dos discos descatalogados en un solo CD y, sobre todo, de disfrutar de casi ochenta minutos de buen jazz sin concesiones.

Agustín Pérez Gasco




Tete Montoliu Trio - A Tot Jazz!


Composiciones: “Stella By Starlight” “I Guess I'll Hang My Tears Out To Dry”, “Scandia Sky”, “Fly Me To The Moon”, “Lament”, “Au Privave”, “Chim Chim Cheree”, “Polka Dots And Moonbeams”, “Secret Love”, “Salt Peanuts”, “Israel”, “Sometime Ago”, “Come Rain Or Come Shine”, “Have You Met Miss Jones”.

Músicos: Tete Montoliu (piano), Eric Peter (contrabajo), Billy Brooks (batería).

Grabado en Barcelona, en otoño de 1965.
Fresh Sound Records (FSR-CD 448)

Comentario: “Uno de los grandes tríos de mi vida”. Así definió Montoliu la formación de la que podemos disfrutar en este A tot jazz!, que reúne dos discos grabados en 1965 para la recién creada discográfica Concèntric. El primero de aquellos dos elepés, que tenía el mismo nombre que el actual CD, constituye todo un hito en la historia del jazz español, pues fue el primer “30 cm” producido por completo en nuestro país.

1965 fue un año decisivo para Tete Montoliu –o mejor dicho, para el jazz en nuestro país–. El Jamboree hace lo que puede para salir de la crisis en que se había sumido tras un turbio asunto en el que se vieron implicados ciertos habituales del club, y contrata para ello a grandes músicos como Lou Bennett, Pony Poindexter, Booker Ervin o Renée Thomas. Montoliu, que vivía en Copenhague por entonces y no parecía dispuesto a regresar a un país –y una escena barcelonesa, según Miquel Jurado en su reciente “Tete, casi autobiografía”– que no lo había tratado como merecía, fue invitado por Jean Pierre Bourbon para tocar en el Whisky Jazz y, una vez en Madrid, no puede resistirse a tocar con los músicos que encendían las noches del renacido Jamboree y accede a pasar unas noches en el club barcelonés. Se inaugura así un período de esplendor, durante el cual Tete tocará con una pasmosa nómina de grandes figuras que pasan por aquí en los sesenta, además de los músicos ya mencionados: Stéphane Grappelli, Art Farmer, Dexter Gordon, Ornette Coleman, etc. Es entonces cuando cuaja el trío Montoliu-Peter-Brooks. El suizo Eric Peter, con quien ya había tocado el pianista a comienzos de los sesenta, sería su contrabajista habitual durante más de una década y Brooks permanecería con ellos hasta que en julio de 1966 regresó a su país, sustituyéndolo el excelente Peer Wyboris.

A pesar de sus acusadas influencias o, más bien, tan consciente de ellas que puede integrar cabalmente a Monk, Evans, Coltrane, etc., en su discurso sin dejar de brillar con luz propia, Montoliu repasa una serie de bien escogidos standars: “Stella By Starlight”, “Au Privave”, “Israel”, etc. A Tot Jazz! esconde tesoros de valor incalculable, como “Stella By Starlight” en una versión larguísima, de casi diez minutos, con esos sorprendentes y acertadísimos cambios de ritmo, que abre el disco y pone el listón alto, bien alto, para que quepan luego la hermosísima pieza “Skandia Sky”, de Dorham, con un Brooks sublime a las escobillas y un impecable y elástico Eric Peter; una de las muchas versiones que de “Au Privave” hiciera Montoliu durante su dilatada carrera; ese “Chim Chim Cheree” abordado de un modo que recuerda al McCoy Tyner de “My favourite things”; “Secret Love”, “Israel”...

Está aquí el mejor Montoliu, inagotable hilvanador de melodías, reivindicador del esplendor bebop, pero también músico al corriente de lo que ocurre en su tiempo, y que si rechaza lo que él mismo llamaba las “burradas” del free jazz (término que aplicaba también a algunas de las grabaciones de su adorado Coltrane, luego no encerraba su crítica desdén alguno), recoge los ecos del jazz modal, evidentes en estas grabaciones de una amplitud impresionista.

Alberto Marina Castillo




Lionel Hampton - Complete Jazztone Recordings


Composiciones: "Romeo's Gone Now" (Hampton), "Over The Rainbow" (Arlen/Mercer), "Dark Eyes" (tradicional), "Line For Lyons" (Mulligan), "Raindeer" (Hampton), "Summertime" (Gershwin/Heyman), "Too Much" (Hampton), "What's Your Hurry" (Hampton), "When You're Smiling" (Shay/Fisher/Goodwin), "A Ghost Of A Chance" (Young/Crosby/Washington), "Loch Lomond" (tradicional), "Look! Four Hands" (Hampton), "Undecided" (Shavers/Robin), "My Man" (Pollock/Ivain/Willemetz/Charles), "Deep Purple" (De Rose), "Take The 'A' Train" (Strayhorn), "Lionel Choo-Choo" (Hampton).

Músicos: Ray Copeland (trompeta), Jimmy Cleveland (trombón), Lucky Thompson (saxo tenor), Lionel Hampton (vibráfono, marimba, piano), Oscar Dennard (piano), Oscar Pettiford (bajo), Gus Johnson (batería).

Grabado en Nueva York en agosto de 1956.

Fresh Sound
FSRCD 446

Comentario: De este tipo de sesión de los años cincuenta cabría esperar, y no sin razón, la monotonía de la blowin' session, de las repeticiones tema-solos-tema, siguiente título, blues y rhythm changes… No es éste el caso, aunque se siga ese esquema general. Para empezar, Lionel Hampton es uno de los músicos de jazz que hoy puede resultar poco atractivo por su imagen (siempre sonriente, histriónico, larga carrera, posición acomodada, eventual apoyo al partido republicano), pero desdeñarle por ello sería un craso error, ya que se trata de uno de los solistas más vivaces e imaginativos del jazz, uno de esos músicos de la era del Swing a los que el bebop no les supuso gran problema por su capacidad de adaptarse a cualquier situación a base de inventiva y recursos musicales.

En este doble CD se reúnen todas las grabaciones para el sello Jazztone a cargo de un septeto que promete mucho: Lucky Thompson, Jimmy Cleveland y, sobre todo, Oscar Pettiford podían dar mucha guerra, y aquí la dan. Desde el tenso blues "Romeo's Gone Now" que abre el CD 1, queda claro que aquí tonterías va a haber las justas. Thompson se marca un solo únicamente igualado por el pulso que marca Pettiford. En el siguiente corte llega el primer aviso serio: en "Over The Rainbow", tras la entrada del olvidado Oscar Dennard, Lucky Thompson deja un solo magistral, con fuertes ecos de Ben Webster, a quien nada tiene que envidiar en las baladas (su solo en "Ghost Of A Chance" también es de escalofrío); el caso es que el tema central de la película de Judy Garland es una trampa por lo empalagoso que puede llegar a resultar, pero ni Hampton, con sus pasajes a doble velocidad, ni Cleveland, con un solo elegante y con gusto, ni Dennard, se dejan entrampar. "Dark Eyes" presenta toda la dramática tensión de una buena melodía en tonalidad menor tocada a tempo rápido. En "Line For Lyons", popularizado por Gerry Mulligan y Chet Baker, Hampton se pasa a la marimba, más sutil y delicada que el vibráfono, acompañado por Pettiford y Johnson que más que caminar, marchan con aire marcial. "Raindeer" es un rhythm changes de enunciado casi bop, con excelentes solos. Cleveland y Hampton se reparten un "Summertime" a un tempo vivo, al que sigue el aun más vivo "Too Much", que recuerda a los años de Hampton con Benny Goodman (buen solo de Dennard) en el que Johnson arranca acompañando, con arcaico encanto, a base de hi-hat. "When You're Smiling" es una canción que ha quedado olvidada por el paso del tiempo, pero el tratamiento a tempo medio que recibe aquí es simplemente delicioso. En "Ghost Of A Chance" Cleveland y Pettiford no quedan a la zaga del sensacional Thompson. "Loch Lomond" viaja de Escocia al Mississippi y por poco no se transfigura en el viejo "Rockin' Chair", mientras que "Look, Four Hands" es un blues rápido con Dennard y Hampton compartiendo el piano –Hampton solea con dos dedos– sin más acompañamiento que el bajo boogie de Pettiford. Al igual que "... Smiling", tanto "My Man" como "Deep Purple" suenan a un infrecuente pero bienvenido tempo medio, en la excelente tónica del resto del disco, que se rompe en parte por la presencia de un trío vocal en "Take The 'A' Train" (composición de Billy Strayhorn, no de Ellington como se indica en esta reedición), pero que retorna para el remate de "Lionel Choo-Choo", un blues rápido que cierra súbitamente estos dos CDs, dejando al oyente con ganas de más.

El sonido de la reedición, que parece extraído de vinilos en muy buen estado, aunque en algún momento resulta irregular, es tan bueno como podría esperarse. Esta música, se mire desde donde se mire, es jazz de primera, de chuletón de buey sangrante. Sencillo, sí; clásico, también; sano, no necesariamente; sabroso y capaz de resucitar a un muerto, definitivamente; además de todo ello, es una oportunidad única de apreciar a solistas que van desapareciendo de la memoria colectiva del jazz, como Thompson y Cleveland. Recomendado.

Fernando Ortiz de Urbina




Bobby Jaspar - Clarinescapade


Composiciones: "Clarinescapade" (Jaspar), "How Deep Is The Ocean" (Berlin), "What's New" (Burke/Haggart), "Tutti Flutti" (Jaspar), "I Remember You" (Mercer/Schertzinger), "Spring Is Here" (Rodgers/Hart), "Wee Dot" (J J Johnson), "I Won't Dance" (Berlin), "In A Little Provincial Town" (Jaspar), "They Look Alike" (Albam), "Barry's Tune" (Galbraith), "Minor Drop" (Coppieters).

Músicos: Bobby Jaspar (saxo tenor, clarinete y flautas alto y soprano) con Tommy Flanagan (piano), Nabil "Knobby" Totah (bajo) y Elvin Jones (batería) en 1-8, y Eddie Costa (piano), Barry Galbraith (guitarra), Milt Hinton (bajo) y Osie Johnson (batería) en 9-12.

Grabado en Nueva York en noviembre de 1956, los días 12 y 14 de noviembre (1-8) y 20 (9-12).

Fresh Sound Records
FSR-CD 449

Comentario: Quien siga dudando a estas alturas sobre el carácter internacional del jazz puede echarle un tiento a este disco, que marca la llegada de un belga a Nueva York hace medio siglo, y sacar sus propias conclusiones al respecto con este CD, cuyo un título es tan poco representativo –Jaspar sólo toca el clarinete en un tema– como el de su reencarnación anterior en el sello Swing: In Paris se tituló entonces la reedición del estreno neoyorquino de Bobby Jaspar.

Títulos aparte, tanto la antigua reedición Swing como ésta de Fresh Sound reúnen todo el material grabado por Jaspar para la Columbia francesa incluido originalmente en un LP, salvo "Minor Drop", que apareció como cara B de un single (con "Barry's Tune"), material que, a su vez Fresh Sound repescó en la hoy lejana era del vinilo como facsímil en un estuche de tres LPs más un single.

En lo musical, el disco consta de dos sesiones. La primera, en cuarteto, es una correcta blowin' session con arreglos mínimos y temas standard ("Clarinescapade" es de la familia del "Confirmation" de Charlie Parker y "Tutti Flutti" es la melodía del "Moose The Mooch" parkeriano aplicada a los acordes de "There Will Never Be Another You"). Aunque ya había tocado con músicos estadounidenses, Jaspar toca con un aplomo inaudito para un recién llegado de Europa, con un tono muy similar a Stan Getz ("What's New") pero con suficiente carácter propio ("I Remember You", en el que también destaca Flanagan). Donde sobresale Jaspar es con la flauta (soprano en "Tutti Flutti" y la menos habitual flauta alto en "Spring Is Here"), instrumento cuyo dominio técnico probablemente superaba al de los pocos jazzmen que por aquel entonces se dedicaban a este instrumento. En cuanto a sus acompañantes, más de un aficionado se sorprenderá al oír a Elvin Jones en este contexto (excelentes escobillas en "Tutti Flutti").

La segunda sesión, en quinteto, es quizás más interesante por la presencia de cuatro músicos con una excelente relación profesional y personal, la rítmica de Costa, Galbraith, Hinton y Osie Johnson. Tal vez sea porque los cuatro eran excelentes lectores de partituras, pero los temas que tocan son más elaborados que los de la sesión anterior. "In A Small Provincial Town" es una lograda estampa de la "pequeña ciudad de provincias" del título, en la que se puede apreciar a Galbraith y Costa en los solos (en el caso del pianista, uno de los pocos solos lentos que grabó en su breve carrera). El resto de los temas son rápidos y con nervio, impulsados por los gloriosos Hinton y Johnson, de los que destaca "Barry's Tune", un original de Galbraith con un toque melancólico muy atractivo.

Jaspar falleció a principios de 1963 a causa de una dolencia cardiaca. Tenía 37 años. Como demuestra en este disco, se perdió un excelente músico.

Fernando Ortiz de Urbina




Exploding Customers - At Your Service


Composiciones: “Goodbye Smith Town!”, “Let’s Tear the Threads of Trust”, “Wars”, “Cold Jewel”, “Who Serves the Servant?”, “The Supply and Demand of Love and Hate”, “Els Segadors / Sin Nombre”

Todas las composiciones por Martin Küchen, salvo “Els Segadors” (tradicional, arreglos de Carla Bley) y “Sin Nombre” (Tomas Hallonsten).

Músicos: Martin Küchen (saxos alto y tenor), Tomas Hallonsten (trompeta), Benjamin Quigley (contrabajo), Kjell Nordeson (batería)
Invitados en “Els Segadors / Sin Nombre”: Mr. y Mrs. Clone (trompeta y saxofón).

Grabado el 3 de octubre de 2006 (salvo “Wars”, 5 de diciembre de 2005) en Atlantis Studio de Estocolmo.
Editado en 2007 por Ayler Records.
AylCD-063

Comentario: At your service es la tercera grabación del cuarteto nórdico Exploding Customers. En formación de saxo, trompeta, contrabajo y batería, su propuesta transita por las rutas de un free-bop mainstream. En su camino, el grupo no tiene ningún problema en incluir elementos funk ("Goodby Smith Town!", "Who Serves The Servant?"), referencias a la música de Masada ("Let's Tear The Threads Of Trust") o temas homenaje a la figura de Anna Politoskaya ("The Supply And Demand od Love and Hate") y la guerra civil española ("Els Segadors / Sin Nombre", únicos temas no compuestos por el saxofonista Martin Küchen).

El resultado es un disco con muy buenas composiciones, sumamente divertido y variado, que pasa como un suspiro en sus apenas cuarenta minutos de duración. La confirmación de un grupo que en sus dos grabaciones anteriores se había mostrado ya como muy interesante.

Pachi Tapiz




ONJ - Électrique


Composiciones: “Ouverture Part 1”, “Ouverture Part 2”, “Landscape”, “Electrique Part 1”, “Electrique Part 2”, “Electrique Part 3”, “In April”, “Sometimes It Snows In April” (Prince), “The Move Part 1”, “The Move Part 2”, “Les Angles”, “Last Call Before Midnight”, “Fermeture”, “ Last Call Before Midnight - Remix Claude Gomez”.

Músicos: Jean Gobinet (trompeta y corneta), Joël Chausse (trompeta y corneta), Eric Séva (saxofones), Jean-Louis Pommier (trombón), Michel Marre (tuba y corneta), Yves Torchinsky (contrabajo), Franck Tortiller (vibráfono, composición y dirección), Vincent Limouzin (vibráfono, marimba y electrónica), Patrice Héral (batería, electrónica y voz) y Claude Gomez (sampler).

Todos los temas arreglados y compuestos (salvo el indicado) por Franck Tortiller.

Editado en 2007 por Le Chant Du Monde. Ref: 2741516.
http://hmtienda.es/
Distribuído por Harmonia Mundi.
El disco se complementa con el DVD Chroniques d’un ONJ, que repasa cuatro momentos de la formación actual de la ONJ.

Comentario: Électrique es la segunda grabación del vibrafonista Franck Tortiller como director de la ONJ (acrónimo de la Orquesta Nacional de Jazz de Francia) durante el periodo 2005-2008. En su primera grabación, titulada Close To Heaven (Tribute To Led Zeppelin) (Le Chant Du Monde, 2005), se aproximaba al jazz tomando como base el rock de los británicos Led Zeppelin. En esta ocasión, toma nuevamente como referencia los años finales de la década de los años 60 y la de los 70. De este modo, Électrique supone un acercamiento al jazz eléctrico y a la fusión, encarnada en grupos como los de la época eléctrica de Miles Davis, los Headhunters de Herbie Hancock, Weather Report, la Mahavishnu Orchestra de John McLaughlin e incluso puntualmente Frank Zappa (de la época de The Best Band You Never Heard In Your Life), tal y como ocurría en el citado Close To Heaven.

Salvo la versión de “Sometimes It Snows In April” de Prince, todos los temas son obra de Tortiller. Sus más que acertadas composiciones sirven para que todos los miembros de la formación muestren sus magníficas formas en forma de solos. Sería difícil señalar alguno, aunque quizás por ser poco usuales, los vibráfonos y marimbas resultan especialmente llamativos como solistas.

Por otra parte, los arreglos saben sacar un gran provecho a una formación tan inusual como la de esta orquesta a pequeña escala, en la que un tercio de sus integrantes son percusionistas. El resultado es una colección de aciertos que hacen que esta obra esté por encima de su disco anterior, y sea uno de los mejores entre los editados por esta formación francesa a lo largo de toda su historia.

Pachi Tapiz




Meg Baird - Dear Companion


Composiciones: “Dear Companion” (tradicional), “River Song” (Thompson), “The Cruelty Of Barbara Allen” (tradicional), “Do What You Gotta Do” (Webb), “Riverhouse In Tinicum” (Meg Baird), “The Waltze Of The Tennis Players” (Fraser), “Maiden In The Moor Lay” (Meg Baird), “Sweet Willian And Fair Ellen” (tradicional), “All I Ever Wanted” (Dawson), “Dear Companion (A Capella)” (Sheila Kay Adams).

Músicos: Meg Baird (guitarra acústica y voz)

Grabado durante el otoño de 2005.
Drag City (DC340CD).

Comentario: Este es el primer disco en solitario de Meg Baird y, aunque moviéndose en las mismas coordenadas de sus anteriores aventuras musicales (el folk de Espers y el disco compartido con Helena Espvall y Sharron Kraus), en este caso desnuda brillantemente la propuesta de aquéllas. En el caso de Espers, desbrozando las canciones de cualquier halo psicodélico o progresivo, y en el caso del maravilloso Leaves From Off The Tree, dejando la instrumentación en su más estricto esqueleto, sin aportar más que su guitarra y su voz.

El disco consta de dos originales y ocho versiones. Todas ellas conforman un todo homogéneo que hace que el disco parezca una especie de bucólico paseo. La simplicidad de las canciones realza la maravillosa interpretación de Baird, que las mece con cariño y mimo.

Folk tradicional que acaricia los sentidos y que produce melancolía, introspección, dulzura y reflexión. Un disco que gana a cada escucha, revelando multitud de facetas entre su aparente simplicidad.

Ángel María García Martiartu




Chistopher O'Riley - Second Grace: The Music Of Nick Drake


Composiciones: “Rider On The Wheel”, “Pink Moon”, “Fly”, “Parasite”, “River Man”, “One Of These Things First”, “Joey”, “Introduction-Bryter Layter”, “Northern Sky”, “Hanging On A Star”, “Harvest Breed”, “Place To Be”, “Three Hours”, “From The Morning”.

Todos los temas compuestos por Nick Drake.

Músicos: Chistopher O'Riley (piano).

Grabado los días 20 y 21 de octubre de 2006.
World Village (468066) http://hmtienda.es/

Comentario: Chistopher O'Riley recrea catorce composiciones del cancionero de Nick Drake y consigue un disco hermoso, un disco bonito, otoñal y con un punto melancólico. Un disco para oír mientras la lluvia golpea los cristales y las hojas se suicidan desde las ramas para morir entre los charcos.

Pero Nick Drake no sólo hacía hermosas canciones. Sus discos removían y remueven el alma, consiguen agitar nuestro interior para descubrir oscuros remolinos donde creíamos que sólo había remansos. Y eso, me temo, no lo consigue este disco. Se queda en eso, un hermoso disco para oír en las tardes de lluvia.

Ángel María García Martiartu




Erdem Helvacioglu - Altered Realities


Composiciones: “Bridge To Horizon”, “Sliding O A Glacier”, “Frozen Resophonic”, “Dreaming On A Blind Saddle”, “Shadow My Dovetail”, “Pearl Border”, “Ebony Remains”.

Todos los temas compuestos por Erdem Helvacioglu.

Músicos: Erdem Helvacioglu (guitarra acústica, multiefectos y laptop).

Grabado en 2006.
New Albion (NA131)

Comentario: Realidades alteradas. No hay mejor título para este disco, pues todo en él remite a este concepto: la atmósfera onírica, solo rota por momentos ligeramente abstractos. Las delicadas melodías, la sensación de que algo altera de forma imperceptible otra vez esa sensación, la sutil belleza de las composiciones. En definitiva, una música que apela al inconsciente.

Erdem Helvacioglu, un músico turco que se mueve en el terreno de la electrónica, construye con este trabajo, a partir de fuentes acústicas, un disco electrónico de gran impacto emocional. Éste no apela a emociones concretas, sino que, como bien indica el título, se mueve por un abanico de sensaciones alteradas, consiguiendo un resultado asombroso. Tan asombroso como que todo esto se consiga de una sola toma en tiempo real, con una guitarra acústica y un procesador multiefectos. Una auténtica maravilla.

Ángel María García Martiartu




Tim Catlin - Radio Ghosts


Composiciones: “Bridge to horizon”, “Sliding o a glacier”, “Frozen resophonic”, “Dreaming on a blind saddle”, “Shadow my dovetail”, “Pearl border”, “Ebony remains”.

Todos los temas compuestos por Tim Catlin.

Músicos: Tim Catlin (guitarra acustica, guitarra eléctrica, radio y platillo)

Grabado en 2007.
23five Incorporated (011 CDP 801673901126)

Comentario: Radio Ghosts es el segundo álbum del músico y guitarrista afincado en Melbourne Tim Catlin. Éste se sigue moviendo por el terreno abonado por Keith Rowe y su guitarra tratada (tumbada en la mesa para su manipulación como si de un cirujano se tratase). Como él, Catlin usa y trata la guitarra para extraer sonidos a partir de la manipulación del instrumento, usando todos los elementos posibles, manejando las cuerdas, la madera, usando e-bow u ondas de radio como fuente de modulación y vibración, para conseguir un sonido único que nos trae a la mente a minimalistas monolíticos, como Tony Conrad o Lamonte Young.

Catlin crea una colección de vibrantes drones que teje para crear un corpus único. Drones, sonidos que se perpetúan en el éter, vibraciones que se cruzan, resonancia que lo llena todo, hasta el último resquicio del espacio, reverberación cuya textura induce a la hipnosis.

Es increíble pensar que el sonido producido en este disco se debe a unos pocos instrumentos y que en los dos primeros temas se debe únicamente a una guitarra acústica tratada. En definitiva, un disco fascinante que crece a cada escucha.

Ángel María García Martiartu




Steve Coleman - Invisible Paths: First Scattering


Composiciones: “Ascending Numeration: Reformed”, “Shift”, “Possesion Of Images”, “Negative Secondary”, “The Witness”, “Invisible Paths”, “Fundamental Disturbance I”, “Fecundation: 070118”, “Embodiment”, “Facing West”, “Clouds”, “Back At the Crib”, “Cardinal-Fixed-Mutable”, “Fundamental Disturbance II”, “Individualization”, "Fecundation: 070118 (Another View)”.

Músicos: Steve Coleman (saxo alto)

Grabado en New York, el 28 de marzo y el 10 de abril de 2007.
Editado en Tzadik.

Comentario: Steve Coleman es, sin duda, uno de los mejores saxos altos de los últimos 25 años. Pero no solo es un saxofonista, es también un revolucionario, un buscador incansable y un ideólogo musical. Ninguna corriente es suficientemente amplia para encerrar sus ideas, ni siquiera las inventadas por él mismo.

A pesar de arrastrar la responsabilidad de ser uno de los principales exponentes de la mayor fuente renovadora en el jazz de las últimas décadas, su carrera ha avanzado en constante búsqueda, construyendo y reconstruyendo ritmos, combinaciones de instrumentos e improvisaciones brillantes y nunca predecibles. Ahora, un inesperado disco en solitario sirve como punto de inflexión en esa carrera y promete llevarle a un futuro de lo más enriquecedor.

Invisible Paths: First Scattering es una colección de reflexiones musicales en estado puro. La exploración es la base de los dieciséis cortes que componen el CD y, aunque no estamos frente a música extrema, la libertad absoluta es la pauta reinante.

Una grabación de estas características puede resultar paradójica para un músico que ha basado gran parte de su obra en pautas rítmicas, pero la inquietud de Coleman, su sentido de lo inescrutable, es quien manda ahora, haciéndole por completo independiente de cualquier forma rítmica o armónica que no salga de él mismo.

Invisible Paths: First Scattering es un disco inteligente y fascinante, y significa un giro interesantísimo en la discografía de un músico que nunca defrauda.

Yahve M. de la Cavada




Ornette Coleman - Sound Grammar


Composiciones: “Jordan”, “Sleep Talking”, “Turnaround”, “Matador”, “Waiting For You”, “Call To Duty”, “Once Only”, “Song X”.

Músicos: Ornette Coleman (saxo alto, trompeta y violín), Greg Cohen (contrabajo), Tony Falanga (contrabajo), Denardo Coleman (batería).

Todas las composiciones de Ornette Coleman.

Grabado en directo en Ludwigshafen, Alemania, en octubre de 2005.
Sound Grammar Records, 2006.

Comentario: Dada la parquedad de la producción discográfica de Ornette Coleman durante los últimos años (han pasado ya diez desde la aparición de sus últimas obras en 1996), cabe comentar ahora, un año después de su aparición, este Sound Grammar sin temor a que la reseña resulte especialmente anticuada.

Se trata de la grabación de un concierto de su cuarteto, que tuvo lugar en octubre de 2005. Con una formación como la que llevó Coleman aquella noche a Ludwigshafen (Alemania), el primer impulso que tiene el oyente es suponer que va a escuchar una grabación de alto, contrabajo y batería, con la particularidad de que la labor del contrabajo se ve potenciada por el hecho de haber dos (hay multitud de grabaciones que cuentan con dos bajistas y un esquema similar a éste). Pues bien, las intenciones de Coleman, por otra parte un músico sobradamente imprevisible, son muy otras, y consigue sin aparente esfuerzo crear un espacio propio, potente, atractivo y muy personal para esta peculiar formación; un espacio sólidamente sustentado en el contrabajo de Greg Cohen (uno de los más hermosos que escuchamos últimamente en el mundo del jazz, con ese bombeo a un tiempo incisivo y cadencioso, tan lleno de feelin’), sobre el que Ornette y Falanga (con el arco) colocan líneas de acerado lirismo, mientras Denardo Coleman comenta tras ellos, con sus nerviosos y atentos golpeteos, inundándolo todo de secos acentos. Impresiona, una vez más, a lo largo de toda la grabación, la ya conocida pureza del alto de Ornette Coleman, su desenfadada y engañosa ligereza.

El efecto que la música del Coleman de hoy produce participa por igual de la placidez de lo conocido y de la emoción de lo novedoso: Ornette Coleman ha sido capaz, de nuevo, de ofrecer un aspecto diferente de su universo sonoro, básicamente idéntico desde hace más de cuarenta años, a pesar de la variedad de contextos con que nos lo presenta, y del diferente calado estético y emocional de cada encarnación.

Sound Grammar es una grabación llena de interacción entre los músicos que, a pesar de mi intento de encasillarlos en funciones más o menos determinadas dos párrafos más atrás, saltan a menudo fuera de su carril para conversar musicalmente desde diferentes puntos de vista. Prima la creación conjunta sobre la improvisación individual o, para ser más exactos, esa creación conjunta empapa cada una de las intervenciones individuales, que además suelen disolverse en exposiciones muy libres de los temas (por cierto, siete nuevas composiciones de Coleman, más la revisión de los clásicos “Turnaround” y “Song X”, también suyas). Hay momentos para ese Coleman afilado que nos pone de puntillas –“Jordan”, Call To Duty”, “Song X”–, los hay para cortes de conmovedor lirismo –“Sleep Talking”, Once Only”–, y encontramos también algún blues maravillosamente entendido por el saxofonista –“Turnaround”–.

Una posible definición de la música de este humilde monstruo del jazz sería el arte de hacer fácil y comprensible lo difícil y complejo. Sería, desde luego, la definición de alguien sin los conocimientos técnicos precisos para llamar a las cosas por su nombre, alguien forzado a buscar –y con suerte, quizá, encontrar– el modo de transmitir las sensaciones que la escucha de la música le produce. Mi colega Jorge López de Guereñu (a quien, por cierto, no le ha gustado en absoluto este disco), hablando de Ornette Coleman hace algún tiempo en el foro de esta página, lanzó otra igual de vaga pero mucho más descriptiva y certera: la música de Coleman era para él música para niños hecha por un niño genial. Pues bien, vale la pena prestar atención a este joven saxofonista y creador musical: tiene todavía mucho que decir. Con Sound Grammar ha conseguido una grabación llena de emoción y belleza, de relajada tensión, de serena inquietud. Y, claro, llena de talento.

Ricardo Arribas




Argelia Fragoso & Javier Colina Trío - Entre nosotros


Composiciones: “Imágenes” (Frank Domínguez), “Añorado encuentro” (Piloto y Vera), ”La flor de canela” (Chabuca Granda), “Alivio” (Julio Cobos), “Horas” (Jorge Drexler), “He perdido contigo” (Luis A. Cárdenas), “Una semana sin ti” (Vicente Garrido), “Sin ti no soy nada” (Eva Amaral y Juan Aguirre), “Canción de un festival” (César Portillo de la Luz), “Nuestro Secreto” (Felix Pasache), “Te extraño” (Armando Manzanero), “Alma mía” (Maria Grever).

Músicos: Argelia Fragoso (voz, piano), Javier Colina (contrabajo, acordeón), Mariano Díaz (piano) Guillermo McGill (batería, percusión). Con participaciones de Moisés Porro (percusión) y Jaime Muela (flauta).

Grabado en febrero de 2007.

Comentario: Argelia Fragoso, junto al contrabajista Javier Colina, nos presenta un trabajo que atrapa y emociona con cada una de sus canciones. Una emoción sustentada en una voz de contralto muy cultivada, limpia y profunda, cuya expresividad se pone, y aquí reside una de las grandes virtudes de la vocalista cubana, al servicio de la canción, de su melodía y de sus letras, amplificando cada uno de los sentimientos del tema original de forma personal. De esta forma, las emociones del oyente vuelan del romanticismo inicial de “Imágenes” o “Añorando encuentro”, al dramatismo de “Alivio” o “He perdido contigo” (inquietante dúo contrabajo-voz), pasando por el ligero erotismo de “Horas”, o la nostalgia de “Canción de un festival”, donde la vocalista se acompaña a sí misma con el piano y cuya creciente intensidad no dejará indiferente a ningún oído.

El co-autor de este disco, Javier Colina, vuelve a mostrar sus dotes como contrabajista, especialmente en los ritmos latinos, donde su sentido del ritmo y su musicalidad no pasan desapercibidos en ninguno de los temas, sentido musical que le permite incluso mostrarse como acordeonista en uno de los temas.

Mariano Díaz y Guillermo McGill, con entidad propia, pues no en vano ambos tienen trabajos a su nombre, también ponen en el disco su buen hacer, no solo en los acompañamientos (escúchese el solo del pianista en Mariano Díaz en “Alivio”).

Un disco que incluso permitirá disfrutar de un “hit” relativamente reciente, en una arriesgada versión de “Sin ti no soy nada”, un corte que queda eclipsado por todo el sentimiento que transmite el resto del disco y que, parafraseando a Argelia Fragosa, obligará al oyente y al reproductor de cedés a permanecer “horas colgados como dos computadoras”.

Víctor Bobeche




Tunyi - Autoplástico


Composiciones: “W.B”, “Silem (parte A)”, “Silem (parte B)”, “Alfa alfa”, “Steady”, “Claustrofilia”, “Neferfreeti”.

Todos los temas compuestos por Tunyi.

Músicos: Pablo Palacio (trompeta y electrónica), Gonzalo Maestre (batería y percusión).

La Ecléctica Madrileña, 2006

Comentario: Desde los primeros trabajos de Juan Hidalgo y Luis de Pablo, la electroacústica española ha avanzado lentamente, a remolque de propuestas de importación, en la mayoría de los casos. Por ello, es más que saludable la aparición de nuevas iniciativas en el panorama nacional, que en la actualidad comienza a gozar de buena salud, gracias al nacimiento de nuevos grupos y estudios. Este es el caso del dúo madrileño Tunyi, que da otra vuelta de tuerca al uso de la electrónica, con una mezcla de estilos que integra el jazz y la electroacústica, la improvisación y la experimentación.

Pablo Palacio y Gonzalo Maestre ?componente a su vez del grupo Marlango, casi en las antípodas de Tunyi? han plasmado una parte de sus propuestas en el disco Autoplástico, en una apuesta valiente e innovadora. Autores ambos de todos los temas, aplican técnicas matemáticas en la composición (permutaciones aleatorias, álgebra booleana,…) y unen el sonido de los dispositivos electrónicos al de instrumentos clásicos, como la trompeta y la batería.

Como música experimental, el sonido de Autoplástico entronca perfectamente con las músicas improvisadas y con el jazz, pero la propuesta no se queda ahí: la electrónica aplicada a la música posibilita la más absoluta precisión, la cuantificación del sonido y de todas sus características, y Tunyi hace un excelente uso de esta posibilidad. El resultado es excelente, muy orgánico y rítmico.

El equilibrio y la simetría presiden la elaboración de este trabajo. Junto a los sonidos puramente electrónicos aparece siempre algún otro sonido acústico (o que simula serlo, como en el caso de los instrumentos de cuerda en “Silem”). También la presencia de golpes, ruidos urbanos o pitidos de “cachivaches” ?como ellos los llaman?, que aportan una estética industrial, se ve compensada por pinceladas de la naturaleza.

La trompeta de Pablo Palacio recuerda muchas veces al último Miles Davis, y es que el grupo no niega su devoción por el maestro (incluso se utiliza un fragmento con su voz, aunque jamás lo adivinaríamos, dado el grado de distorsión que presenta). Por su parte, las sabias percusiones de Gonzalo Maestre son el eje necesario en torno al que giran todos los demás elementos. La electrónica, por supuesto, se erige en protagonista de Autoplástico, también bajo el mando de Pablo Palacio.

El dúo trabaja sobre improvisaciones, y los temas se reinterpretan en cada concierto, por lo que este trabajo es casi un fotograma del total. Aun así, Autoplástico se grabó después de varias actuaciones en directo, lo que le confiere un cierto poso de práctica.

A pesar del buen sonido que ofrece el disco, los textos que lo acompañan no invitan mucho a la escucha, ya que se dedican a describir lo que estamos escuchando, como si hiciera falta demostrar que las composiciones tienen detrás una base sólida. Para compensar, el azar ha hecho su trabajo, y en el diseño del libreto las explicaciones no se corresponden con varios de los temas. Da igual; el valor de la música no radica en la posibilidad de ser explicada o en haber partido para su composición de algún sonido con valor histórico.

Estamos ante un proyecto de altísima calidad, que contribuye al necesario desarrollo de la electroacústica en nuestro país, aportando sus propios rasgos personales. Música de vanguardia atractiva y deslumbrante.

Ana Blázquez




Count Basie - Complete 1953-1954 Dance Sessions / Small Group Studio Recordings Complete 1952-1956 (Master Takes)


Composiciones: Complete 1953-1954 Dance Sessions: “Straight Life” (Mandel), “Basie Goes Wess” (Wess), “Softly With Feeling” (Hefti), “Peace Pipe” (Wilkins), “Blues Go Away!” (Wilkins), “Cherry Point” (Hefti), “Bubbles” (Hefti), “Right On” (Green), “The Blues Done Come Back” (Wilkins), “Plymouth Rock” (Hefti), “Stereophonic” (Wilkins), “Mambo Mist” (Pat Chico Barnes), “Sixteen Men Swinging” (Wilkins), “She's Just My Size” (Wilkins), “You're Not The Kind” (Basie), “I Feel Like A New Man” (Manny Albam), “You For Me” (Hefti), “Soft Drink” (Reunald Jones), “Two For The Blues” (Hefti), “Slow But Sure” (Manny Albam), “Blues Backstage” (Foster), “Rails” (Gillespie-Harding).
Small Group Studio Recordings Complete 1952-1956: “Jive At Five” (Basie-Edison), “Blues For The Count And Oscar” (Basie-Peterson), “Extended Blues” (Basie-Peterson), “I Want A Little Girl” (Mencher-Moll), “Oh, Lady Be Good” (G. & I. Gershwin), “Song Of The Islands” (King), “Basie Beat” (Basie), “She's Funny That Way” (Daniels-Whiting), “Count's Organ Blues” (Basie), “K.C. Organ Blues” (Basie), “Blue And Sentimental” (Basie-David-Livingston), “Stan Shorthair” (Basie), “As Long As I Live” (Arlen-Koehler), “Royal Garden Blues” (Williams-Williams), “Midgets” (Basie), “Party Blues” (Basie-Fitzgerald-Williams), “I'm Confessin” (Dougherty-Reynolds-Neiburg), “Shoe Shine Boy” (Cahn-Chaplin), “Shoe Shine Boy” (alt. Take), “Sent For You Yesterday” (Rushing-Basie-Durham), “I Want A Little Girl” (Mencher-Moll).

Músicos: Dance Sessions: Joe Newman, Joe Wilder, Reunald Jones, Thad Jones, Wendell Culley, Paul Campbell, Johnny Mandel (trompetas), Henry Coker, Benny Powell, Jimmy Wilkins, Henderson Chambers, Bill Hughes (trombones), Marshall Royal (clarinete, saxo alto), Ernie Wilkins (saxos alto y tenor), Frank Wess, Frank Foster, Eddie “Lockjaw” Davis, Paul Quinichette (saxo tenor), Charlie Fowlkes (saxo barítono), Count Basie (piano y órgano), Freddie Green (guitarra), Eddie Jones, Jimmy Lewis (contrabajo), Gus Johnson (batería y percusión).
Small Group: Formaciones varias que reúnen, entre otros, a Joe Newman, Reunald Jones, Thad Jones, Wendell Culley, Paul Campbell, Emmett Berry (trompetas), Henry Coker (trombón), Marshall Royal (clarinete), Frank Wess, Frank Foster, Eddie “Lockjaw” Davis, Paul Quinichette, Lucky Thompson (saxo tenor), Charlie Fowlkes (saxo barítono), Count Basie (piano y órgano), Oscar Peterson (piano), Freddie Green (guitarra), Eddie Jones, Gene Ramey, Ray Brown, Walter Page, Jimmy Lewis (contrabajo), Gus Johnson, Buddy Rich, Jo Jones, Sonny Payne (batería).

Jazz Connections (JC 1005 y JC 1007).

Comentario: Reseñamos juntos estos dos magníficos títulos, por cuanto nos parecen del todo complementarios. Pertenecen ambos a esa época de auténtico resurgimiento de Count Basie y sus hombres. Tras la caída en picado de las big bands y la decadencia de todo un estilo de vida y costumbres –declive que en el caso de Basie se ve reflejado en el varapalo que recibe al obtener un puesto bajísimo en el ranking anual de 1950 en Down Beat–, el Conde crea un octeto y un año más tarde, en 1951, reforma decisivamente su big band, que antaño era conocida como la Old Testament Band (que reuniera a músicos como Lester Young, Buck Clayton, Harry Edison, Don Byas, Jimmy Rushing, Walter Page o Jo Jones) y ahora, como la New Testament Band, permanecerá unida sin apenas modificación alguna ni interrupción, desde su debut en 1951 hasta el último concierto de Count Basie, el 13 de abril de 1984, cosechando éxito tras éxito.

Decíamos que las dos grabaciones nos parecían complementarias, pues vienen a ser como las dos caras de la misma moneda: representan la heroica supervivencia de la resplandeciente big band, junto a la adaptación a los gustos y restricciones de los nuevos tiempos, cuyo paradigma sería el “combo”, la pequeña formación.

Estamos ante unas grabaciones históricas, las legendarias “dance sessions”, que supusieron el primer éxito discográfico de Basie en el nuevo formato elepé. Después vendrían muchos más. Ímproba tarea sería la de destacar algunos temas por encima del resto. Todo comienza con “Straight Life”: he ahí el proverbial “relajo” característico de la orquesta, aquel que le imprimiera Lester Young en los primeros tiempos, y en el que se reafirman los muchachos en los solos impecables de Foster y Newman. El disco se cierra con ese tema, “Slow But Sure”, cual declaración de intenciones: “despacito y buena letra”. Otro título, “Sixteen Men Swinging”, bien valdría por todo comentario a esta música que nos hace disfrutar lo indecible.

La tarea de los arreglistas es excepcional: Neal Hefti, Manny Albam, Johnny Mandel, así como los músicos de la banda, Foster, Ernie Wilkins, Johnny Mandel, etc. Otros pilares de la orquesta son el impecable Joe Newman a la trompeta, el tándem Frank Foster-Frank Wess al saxo tenor (escúchese ese “Two For The Blues”, tema concebido para ellos, en el que los saxos, sinuosos, exponen la melodía, punteada por los metales, al unísono, fluidamente) y la indiscutible, imbatible rítmica formada por Freddie Green a la guitarra, Eddie Jones al contrabajo y Gus Johnson a la batería, más Basie haciendo suyo el lema renacentista: ne quid nimis, esto es, “nada en demasía”.

En “You're Not The Kind”, único tema compuesto por Basie, podemos escuchar una de las contadas intervenciones solistas del jefe de la sección de saxos, el alto Marshall Royal. Disfruten de la labor del sofisticado Neal Hefti: “Cherry Point”, en la que piano y orquesta entablan una conversación que combina a las mil maravillas la contundencia sonora de la banda con el minimalismo pianístico de Basie, en ese juego de llamada y respuesta, de toma y daca. La levedad de “Bubbles”, la elegancia de “Plymouth Rock”... Entendemos la razón de esa fórmula que puede leerse al pie de la portada de Atomic Mr. Basie: “E = MC2 = Count Basie Orchestra + Neal Hefti Arrangements”. En “The Blues Done Come Back”, la orquesta se despliega majestuosamente para que en el centro brille el piano de Basie, que parece decir “menos es más”.

En cuanto a Complete 1952-1956 Small Group Studio Recordings, se trata de material variado, proveniente de diversas sesiones, que viene a complementar, como dijimos, el material de las “dance sessions”, toda vez que recoge las grabaciones de los combos liderados por Basie en aquella época –principios de los cincuenta– en que el Conde y su flamante renovada orquesta estaban levantando el vuelo. Destacan un brillante Joe Newman a la trompeta y el “perezoso” Quinichette, por no hablar de la sección rítmica, que admite alguna que otra variante, como la del espléndido Buddy Rich o Ray Brown en el par de temas en que interviene Oscar Peterson.

Comienza con todo un clásico, el swingueante “Jive At Five”, compuesto por Harry Edison allá por los años treinta. Hay también otros temas habituales en el repertorio de Basie, como “Blue And Sentimental”, con un Quinichette relajadísimo y más Lester Young que Lester Young, o el modernísimo clásico “Oh, Lady Be Good”, con un espléndido Buddy Rich perfectamente adaptado a la sección rítmica. En “Basie Beat” está el “toque” del inmortal Basie y esa moral de “todos para uno, uno para todos”, a la que sirven los comedidos solos de saxo y batería, las sabias variaciones de intensidad, resueltas en un susurro del chaston.

Basie, que en sus años mozos tocaba el órgano en los cines de Harlem, revolotea con él en temas como “Blues For The Count And Oscar” y “Extended Blues”, mientras el soberbio Oscar Peterson toca el piano. “Stan Shorthair” es una centelleante composición muy del estilo Basie, que parece estar conteniéndose al piano para no salir disparado en uno de los riffs. Resalta el contraste entre las partes en que la sección rítmica pasa de puntillas sobre la melodía y los centelleantes solos de trompeta y saxo. “Royal Garden Blues”: ¿cómo una banda puede sonar tan precisa, matizadamente, sin perder un ápice de su proverbial potencia? Comprendemos por qué se decía que la orquesta de Basie era como “un Cadillac con el motor de un camión”. Para que la recopilación resultara del todo significativa, ahí está ese “Party Blues”, cuyo título lo dice todo, y si no escuchen cantar a Ella y Joe Williams, con su scat que parece el mismísimo idioma de la felicidad.

El material adicional proviene de bandas no lideradas por Basie, al menos nominalmente, pues son puro Basie. Excelente Joe Newman en su versión de “I'm Confessin'”. En “Shoe Shine Boy”, el Conde vuelve a tocar con la gloriosa “All American Rhythm Section”, reunida aquí en la Jo Jones Band. Parecen muy conscientes de la expectación que dicha reunión podía suscitar y la música nos sonríe ya desde la introducción, a cargo de Jones-Page-Green-Basie. Magníficos solos de Benny Green y el nunca suficientemente celebrado Lucky Thompson. La risa al cabo del tema da idea –por si no bastara la música– del clima. Esta recopilación redonda se cierra muy acertadamente con dos temas en concierto, en el “Count Basie's Club”, con un seductor Joe Williams.

“La felicidad no existe”, decía Jerry Lewis, “hay que tratar de ser feliz sin ella”. Pues aquí está la orquesta del Conde para alegrarnos el día, lo menos.

Alberto Marina Castillo




Ila Cantor Quartet - Mother Nebula


Composiciones: “Mother Nebula”, “Mmm...”, “Pillows”, “Rock”, “BLT”, “Serious”, “Man Vs. Robot”, “Resaca”, “Before and”, “After”, más un tema oculto en la pista 11.

Todos los temas compuestos por Ila Cantor.

Músicos: Ila Cantor (guitarra y voz), Frederik Carlquist (saxo tenor), Tom Warburton (contrabajo), Joe Smith (batería).

Grabado en Girona, los días 27 y 28 de marzo de 2006.
Fresh Sound New Talent (FSNT 288)

Comentario: Imaginativa y fresca la música de Ila Cantor y su cuarteto. Querían llamarse Mmm..., pero alguien modificó ese nombre y acabaron siendo Ila Cantor Quartet. De modo que “Mmm...” es ahora uno de los temas de este su primer disco, el vibrante tema que abre el disco –si obviamos la introducción ambiental que es “Mother Nebula”– y que se ha convertido en parte de nuestra banda sonora existencial este verano. Más allá de la anécdota, Mother Nebula me ha sorprendido y me parece una prueba irrefutable de la calidad y vitalidad de los músicos implicados: Frederik Carlquist magnífico al saxo tenor, los eficaces Warbunton y Smith e Ila Cantor, jovencísima guitarrista que se desenvuelve con desparpajo en las armonías jazzísticas, aderezadas con toques rockeros que le hacen –y nos hacen– mucho bien.

Me quedo con la ya citada “Mmm...”, que tiene ese cierto toque canalla, ese sonido de tugurio y una pegadiza melodía que no te abandonará en mucho tiempo. También destacaría “Rock”, tema que se encamina in crescendo a los fogosos solos de Carlquist y Cantor, el intrincado “BLT”, el muy hermoso y rítmicamente atractivo “Man Vs. Robot”, así como el muy descriptivo “Resaca”. El disco se cierra admirablemente con la demediada “Before and” y “After”, que no es el fin, porque al final nos aguarda un tema “secreto”, la pista número 11, que muy bien podría llamarse “I Don't Want To Be A Pain Anymore”, en la que Ila Cantor canta, con una voz de irresistible ingenuidad, muy a lo Velvet Underground, muy al estilo de la Maureen Tucker de “After Hours”.

Ila Cantor y su cuarteto nos parecen, en definitiva, unos neotalentosos de cuidado.

Alberto Marina Castillo




Charles Mingus - At Ucla, 1965


Composiciones: “Meditation On Inner Peace” (Mingus), “Once Upon A Time, There Was A Holding Corporation Called Old America” (Mingus), “Ode To Bird And Dizzy” (Bird, Tadd, Diz, Denzil Best, Pettiford, Hillyer, McPherson, Max Roach, Richmond y Fats Navarro), “They Trespass The Land Of The Sacred Sioux” (Mingus), “The Arts Of Tatum And Freddy Webster” (Mingus), “Muskrat Ramble” (Ory & Gilbert), “Don't Be Afraid, The Clown's Afraid Too” (Mingus), “Don't Let It Happen Here” (Mingus).

Músicos: Hobart Dotson (trompeta), Lonnie Hillyer (trompeta), Jimmy Owens (trompeta, fliscornio), Charles McPherson (saxo alto), Julius Watkins (corno francés), Howard Johnson (tuba), Charles Mingus (contrabajo, piano), Dannie Richmond (batería).

Grabado en directo el 25 de septiembre de 196,5 en el Royce Hall de la UCLA, Los Angeles, California.
Emarcy. Disco doble.

Comentario: El título completo de este concierto, Music written for Monterey, 1965, not heard... played in its entirety, at UCLA, sugiere las dificultades que rodearon la grabación. Buena parte de la música interpretada aquel 25 de septiembre de 1965 –esto es, todos los temas originales– había sido compuesta ex profeso por Mingus para ser interpretada en el Festival de Monterey, que tuvo lugar una semana antes. No pudo ser, de modo que, en el fondo, este concierto es resultado de aquel otro concierto frustrado.

Por otra parte, el recién formado octeto –con los inseparables Mingus y Richmond por toda base rítmica, Mingus doblando al piano en ocasiones, más toda una sección de vientos: tres trompetas, un corno francés, una tuba y un saxo alto– apenas si había tenido tiempo para ensayar debidamente tan complejas piezas. McPherson aprendió sus partes por teléfono (!), Mingus se las cantaba mientras él, al otro lado, las interpretaba al saxo... Así las cosas, la velada podía deparar tanto el desastre como el éxito, como si de una versión reducida del controvertido y caótico concierto en el Town Hall se tratase. Todo, más que nunca en un concierto de jazz y más que nunca en un concierto del imprevisible Mingus, que ya es decir, parecía posible.

Y de todo hubo, al parecer, en esta velada. Escuchen, si no, cómo el grupo acomete una de las nuevas composiciones, “Once Upon A Time, There Was A Holding Corporation Called Old America”. Primer intento: la banda no entra a su debido tiempo, dejan de tocar. Mingus, furioso, regaña a los chicos e imparte lección. El público asiste, complaciente, a la puesta en escena del célebre jazz workshop mingusiano. Segundo intento: nuevo fracaso, nueva interrupción. Esta vez, Mingus “castiga” a los músicos. Dotson, Owens, Watkins y Johnson, al rincón. De modo que la siguiente pieza, la “oda a Bird y Dizzy”, es interpretada con improvisada formación de quinteto.

No sé si Bird, Dizzy, Dameron y el espíritu del bebop, invocados, alentaron a los músicos o si es que éstos se crecen al fin al amparo del proteico y colérico Mingus. Sea como fuere, el concierto da un vuelco. De ahora en adelante, oiremos a Mingus aullar de placer, proferir alaridos sioux. Y nosotros aullamos con él. Al margen de lo anecdótico, uno experimenta siempre con Mingus ese vértigo ante lo impredecible y se siente privilegiado, como si por momentos se nos permitiera penetrar la mente del genial músico. Ese es el encanto del jazz workshop, tan bien analizado por su viuda Sue: “Mingus entendió, por un lado, la fascinación que sobre un público inteligente podía ejercer [la puesta en escena del jazz workshop] y, desde un punto de vista pragmático, que el hecho de dar el nombre de workshops (“talleres”) a sus actuaciones le permitía ensayar sus complejas obras en escena con impunidad, frente a una audiencia que pagaba por estar allí”.

El concierto comienza y se cierra con dos piezas “reivindicativas”, o por mejor decir y hacer justicia a la complejidad y profundidad mingusianas, dos composiciones “elegíacas”: “Meditation On Inner Peace” y “Don't Let It Happen Here”. “Meditation On Inner Peace” (en la línea de aquella “Meditations On Integration”) se abre con un motivo de contrabajo, al que Mingus arranca un sentido lamento con su arco. La tuba ofrece un fondo constante sobre el que revolotean Mingus y sus hombres. Sigue a esta pieza –tras los dos intentos frustrados de tocar “Once Upon A Time...”– “Ode To Bird And Dizzy”, un popurrí bebop cuya autoría se reparten, según el libreto, una plétora de músicos: “Bird, Tadd, Diz, Denzil Best, Pettiford, Hillyer, McPherson, Max Roach, Richmond and Fats Navarro”. Algo así como aquel “Parkeriana” que el grupo de Mingus había bordado un año antes como tributo a Parker en su gira europea (puede escucharse en The Great Concert Of Charles Mingus). Si no llega a aquella cumbre en que Clifford Jordan y Eric Dolphy entablaban una encendida y hermosísima conversación con argumentos bebop y Jacki Byard sencillamente se salía, sí que parece “resucitar” a los músicos esta oda. Prende la mecha del concierto. La cosa no debía de ir mal, pues Mingus levanta el castigo a los cuatro músicos arrinconados, que regresan para interpretar, all together, “They Trespass The Land Of The Sacred Sioux”. Se suceden varias composiciones de Mingus, magnífico nuevo material en el que está todo Ellington, rabiosamente releído.

El incombustible Mingus no se rinde y anuncia –¡otra vez!– “Once Upon A Time, There Was A Holding Corporation Called Old America”. Pero en esta ocasión (a la tercera va la vencida) todo marcha, el grupo se desenvuelve cómodamente y Mingus declara su amor incondicional a su inseparable batería: “Love, Dee, love”. Es acaso la pieza más “orquestal” de cuantas presenta Mingus en el concierto.

“Muskrat Ramble” termina de relajar las tensiones mingusianas, viene a conjurar el mal entendimiento de los miembros del grupo, desenfadada reivindicación de la improvisación colectiva. El concierto se clausura con dos temas: “Don't Be Afraid, The Clown's Afraid Too”, tema tan inquietante como su título –¿alusión al propio Mingus, que tendía a verse a sí mismo como payaso tragicómico, tierno histrión–, y “Don't Let It Happen Here”, con una sabia administración de “tempi”, de lo vertiginoso a lo reflexivo y sentencioso.

“Intento tocar la verdad de lo que soy. Y esto es difícil, porque estoy cambiando siempre”. Qué mejor muestra de la personalidad fascinante y caleidoscópica de Mingus, que un concierto como éste, condicionado por las dificultades, desigual y siempre impredecible. Pero, ¿quién dijo dificultades? La contrariedad es el caldo de cultivo de la creatividad de este músico capital del siglo XX. Mingus, en definitiva, cumple su palabra, pues había prometido “a complete evening of satisfaction”.

Alberto Marina Castillo




Bill McHenry Quintet - Sonic Pressure


Composiciones: “Night Owl” (McHenry), “The Hit” (McHenry), “Pollack Springs” (Rakalam Bob Moses), “WRU” (Ornette Coleman), “The Losers” (McHenry), “Felix” (McHenry), “Clubs” (McHenry).

Músicos: Bill McHenry (saxo tenor), Duane Eubanks (trompeta), Pete Rende (piano), Matt Penman (contrabajo), Jeff Williams (batería).

Grabado en directo en el Fat Cat Jazz Club, Nueva York, en junio de 2005.
Fresh Sound New Talent (FSNT 283)

Comentario: Bill McHenry (Blue Hill, Maine, 1972) es uno de los jóvenes talentos “descubiertos” o “pescados” por Fresh Sound. Desembarcó en Barcelona a mediados de los noventa junto a Ben Waltzer, y desde entonces no ha hecho más que crecer con voz propia e inusual independencia estética. Desde su primer álbum, Jazz Is Where You Find It y Rest Stop (FSNT 033), su primer disco como líder, ha grabado más de una decena de discos para la discográfica barcelonesa, incluyendo el presente, Sonic Pressure, algunos como líder y otros con músicos como Guillermo Klein & Los Guachos, Rebecca Marín, Joe Smith...

En esta ocasión, se presenta en quinteto, con unos acompañantes de excepción cuyo sentido lírico parece coincidir plenamente con McHenry: un impecable Duane Eubanks a la trompeta, Pete Rende al piano, el sólido contrabajo de Matt Penman y un excelente Jeff Williams a la batería. El grupo apuesta –aun en concierto, que es como los encontramos en esta grabación– por una cierta contención que no se contradice con la robustez y que podríamos encuadrar en una suerte de cool de nuestros días.

El saxofonista posee un sonido propio que no ha de recurrir al exceso para destacarse. Su tenor destila un sonido fresco y fluido, que se desenvuelve son sutileza y suavidad en los registros agudos y me recuerda por momentos a Lucky Thompson, a Jimmy Giuffre..., pero que en definitiva es de uso exclusivo de Bill McHenry. Pocos entre los de su generación pueden alardear como él de un sonido tan personal. Se revela, además, como un sensible e imaginativo compositor. En este concierto observamos cierta preponderancia de los tiempos lentos, al menos en lo que respecta a las composiciones propias: “Night Owl” y “The Hit”, imbuidas del espíritu de Kind Of Blue, o la bellísima pieza llamada “The Losers”. Si, a la luz de dichos temas, tuviera que comparar su estilo, lo vincularía a Charlie Haden, con su sentido del silencio, su tempo relajadísimo y sus tristes melodías. Alguien ha dicho que si hubiera que describir en una palabra el estilo de McHenry, ésta sería “paciencia”. Y en verdad que se necesita tiempo para apreciar en toda su extensión su música, opuesta al huero efectismo.

Se han señalado las coincidencias compositivas con Ornette Coleman. En este concierto, el cuarteto interpreta una de las composiciones del adalid del free y la harmolodía, “WRU”. Como Coleman, McHenry resuelve imprevisiblemente las melodías. “Felix” es un tema de ecos monkianos cuyas cataratas rítmicas recuerdan también al mejor Coleman. El cuarteto se conduce de modo preciso, rozando la perfección.

McHenry ha tocado, entre otros, con Charlie Haden, John Abercrombie, Henry Grimes, Andrew Cyrille, John McNeil y Paul Motian, con quien ha grabado, también para Fresh Sound, Bill McHenry Quartet featuring Paul Motian. Con este Sonic Pressure nos ha cautivado.

Alberto Marina Castillo




varios artistas - Jazz en el cine negro español 1958-1964


Composiciones: “Un vaso de whisky” (Solá), “A sangre fría” (Solá), “Altas variedades” (Solá), “091 Policía al habla” (Algueró), “Juventud a la intemperie” (Escobar), “Los cuervos” (Solá), “Regresa un desconocido” (Solá), “No dispares contra mí” (Solá), “Ensayo general para la muerte” (Solá), “A tiro limpio” (Martínez Tudó), “El salario del crimen” (Solá).

Música compuesta por José Solá, Augusto Algueró Jr., Enrique Escobar y Federico Martínez Tudó.

Fresh Sound Records (FSR-CD 3010)

Comentario: Suena el teléfono. Lo descuelga una señorita: “¿Quién? Pero Víctor, ¿sabes qué hora es? ¡Ocho mil pesetas! Oooh, claro que no las tengo... No, ni sé de nadie que las haya tenido nunca”. Y oímos un silbido, la intrigante melodía... De tan atractiva manera comienza este disco, que no es el primero –y esperemos que no sea el último– que al jazz vinculado con el séptimo arte ha dedicado Fresh Sound, que ha editado bandas sonoras jazzísticas (como Touch Of Evil o Peter Gunn, de Mancini o aquel CD que inauguraba la colección “Jazz City Series”: Jazz Themes From Two Great Movies By Leith Stevens: The Wild One / Private Hell 36), así como discos que jazzean la música de cine (Frank Collet Trio, Music From The Movies...).

Esta encantadora recopilación resume con tino el jazz puesto al servicio del nuevo cine negro español, aquel que, a fines de los cincuenta y comienzos de los años sesenta crearon, haciéndose eco de las tendencias cinematográficas europeas y norteamericanas, realizadores como Julio Coll, José María Forqué o Juan Bosch. Pues “¿qué otra música sino el jazz podía aportar mejor el dinamismo, la sensualidad, la violencia y el dramatismo que requería aquel cine negro a la española?”.

El azar ha querido que la única grabación existente conocida de Gloria Stewart sea “Manhattan Blues”, de la película “Juventud a la intemperie”, tema que podemos escuchar en este sensacional documento histórico. Stewart se vio implicada en aquel asesinato que cometieron ciertos oscuros habituales del Jamboree barcelonés a comienzos de los sesenta. Posteriormente se demostró que la cantante americana nada había tenido que ver en aquel turbio asunto, pero aun así aquello hubo de perjudicar irreparablemente su carrera musical. La labor de los compositores es digna de alabanza: José Solá, con sus abigarradas orquestaciones, que experimenta una ostensible evolución desde sus composiciones para “Un vaso de whisky” hasta la magnífica “No dispares contra mí”; Algueró y su partitura para “091 Policía al habla”, que habría de imprimir gran dinamismo al film...

Se ha tenido el acierto de incluir fragmentos intercalados de los diálogos. Éstos, a la larga, resultan tan ingenuos como esos artefactos que menudean en las novelas de ciencia-ficción y que en su momento ostentaron sin duda una apariencia modernísima, muy pronto sobrepasada (lo moderno se construye desde el presente y, por eso, cuando Luciano de Samósata imaginaba, hace dos mil años, un viaje a la luna, éste se realizaba, no en cohetes, sino en barco). Algunas veces, las palabras nos harán reír, de puro disparatadas: “Para esta operación”, dice uno de los actores en ‘Los Cuervos’, “hace falta un hombre que se preste voluntariamente a morir”. Y de principio a fin nos envuelve una cálida y nostálgica sensación, como de tibias noches de antiguo cine de verano.

Alberto Marina Castillo




Irène Schweizer - Portrait


Composiciones: “Sisterhood of spit” (Irène Schweizer), “Bleu Foncé” (Irène Schweizer), “Angel” (Dudu Pukwana), “Contours” (Irène Schweizer), “The very Last Tango” (Schweizer/Nicols/Léandre), “Waltz for Lois” (Schweizer/Favre), “So oder so” (Irène Schweizer), “Verspielte Zeiten” (Schweizer/Sommer), “Come along, Charles” (Schweizer/Nicols/Léandre), “Hüben ohne Drüben” (Irène Schweizer), “Hackensack” (Thelonious Monk), “First meeting” (Schweizer/Lewis), “A monkish encore” (Schweizer/Cyrille), “Willisau” (Schweizer/Anderson/Drake).

Músicos: Irène Schweizer (piano), Omri Ziegele (saxos), Co Streiff (saxos), Fred Anderson (saxos), George Lewis (trombón), Maggie Nicols (voz), Joëlle Léandre (contrabajo), Louis Moholo (batería), Pierre Favre (batería), Günter Sommer (batería), Han Bennink (batería), Andrew Cyrille (batería), Hamid Drake (batería).

Intakt CD 105

Comentario: El primer lanzamiento de Intakt Records fue precisamente Irène Schweizer live at Taktlos Festival (Intakt 001). Hace veinte años de aquello y la discográfica suiza celebró el año pasado la efeméride con la edición de su título número 100: el magnífico y monumental Monk's Casino: The Complete Works of Thelonious Monk, del flamante quinteto de Alexander von Schlippenbach. A esa celebración se ha sumado la edición de sendos “retratos”, dedicados al contrabajista Barry Guy y a la pianista Irène Schweizer (Portrait, Intakt 123 y 105, respectivamente), en los que se recoge una significativa muestra de la ya extensa colaboración de dichos músicos con Intakt.

El catálogo de Intakt incluye a músicos dispares, pero animados por un mismo espíritu aventurero: de Cecil Taylor, Reggie Workman, Andrew Cyrille, Aki Takase o el citado Schlippenbach a músicos “de la casa” como Barry Guy y la London Jazz Composers Orchestra, Pierre Favre, Günter Sommer, Lucas Niggli, el trío Koch-Schütz-Studer, etc. Pero, sin duda, ha sido y es Schweizer el bastión de la discográfica suiza, donde la pianista lleva publicados más de una veintena de excelentes discos desde mediados de los ochenta hasta la fecha, ya sea en solitario, ya acompañada por baterías, saxofonistas, trombones, con una clara preferencia por el dúo. De esa fértil trayectoria da cuenta este CD primorosamente editado, al que acompaña un libreto que recorre in extenso su fructífera colaboración con Intakt e incluye reseñas de algunas de sus grabaciones, entrevistas y un catálogo ilustrado.

Abre este “retrato” el contagioso “Sisterhood of Spit”, composición propia que adelanta lo que nos espera en el resto del disco: jovialidad y espontaneidad a raudales, el estilo percusivo que no se riñe con la rica inventiva melódica, el derroche de humor y el perfecto cóctel de energía y contención que son signos de la madurez expresiva alcanzada. La mayoría de los temas incluidos son composiciones propias, algunas firmadas en colaboración con el colega de rigor (y muchos de ellos, probablemente, “nombrados” a porteriori, pues como asegura Schweizer, cuando el entendimiento entre los músicos es suficiente, como sucede en las grabaciones de este Portrait, basta enunciar una frase, arrancarse con un motivo inventado sobre la marcha para improvisar a gusto). Hay únicamente dos composiciones ajenas: “Angel”, de Dudu Pukwana y “Hackensack”, de Monk, elección acertadísima y siginificativa, por cuanto dan fe de dos de sus más decisivas y profundas influencias: Monk y África.

Destacan su colaboración con los finos saxofonistas Omri Ziegele y Co Streiff; la divertida “Verspielte Zeiten”, con Günter Sommer a la batería, que delata la distancia que separa a Schweizer de Cecil Taylor, por ser paradójicamente uno de los momentos en que más se acerca a él (pero donde Taylor rehuiría la melodía, Schweizer juega con ella); el acercamiento a “Hackensack”, con un espléndido Han Bennink y la ya mencionada “Angel”, en concierto con Louis Moholo; “A Monkish Encore”, a dúo con el reverenciado Andrew Cyrille. Menos interesantes nos parecen las florituras fonético-vanguardistas de Les Diaboliques, pero sobre gustos...

La recopilación es equilibrada: exactamente la mitad de los temas contenidos en Portrait son grabaciones en directo; hay piezas interpretadas al piano, a dúo con saxofonistas, en trío, y sobre todo a dúo de piano y batería, formación predilecta de Schweizer.

Este “retrato”, en el que se resumen los últimos veinte años musicales de Irène Schweizer, supone la mejor introducción posible a su rico universo creativo, su jazz risueño y atrevido.

Alberto Marina Castillo




Zoot Sims - Plays Tenor & 4 Altos


Composiciones: Zoot!: "Why Cry?", "Echoes Of You", "Swim, Jim", "Here And Now", "Fools Rush In" (Mercer/Bloom), "Osmosis" (Osie Johnson), "Taking A Chance On Love" (Latouche/Duke/Fetter);
Zoot Sims Plays Four Altos: "Quicker Blues", "Slower Blues", "Let's Not Waltz Tonight", "The Last Day Of Fall", "J'espère Enfin", "See, A Key Of 'C'", "I Await Thee, Love".

George Handy es el autor de todos los temas de ... Plays Four Altos y el arreglista de ambos discos. Aunque esta reedición señala a Handy como autor de los temas de Zoot! (salvo donde se indique lo contrario), tanto la edición original como el catálogo de BMI indican que son de Florence Handy (esposa de George).

Músicos: Zoot Sims (saxos alto y tenor), Nick Travis (trompeta en Zoot!), George Handy (piano y arreglos), Wilbur Ware (bajo en Zoot!), "Knobby" Totah (bajo en ... Four Altos), Osie Johnson (batería en Zoot!), Nick Stabulas (batería en ... Four Altos).

Grabados en Nueva York entre diciembre (13 y 18) de 1956 y el 11 de enero de 1957 respectivamente.

FSR-CD 447
Fresh Sound

Comentario: Como indica la portada de este CD, el hilo conductor de los dos LPs aquí reunidos es la colaboración entre Zoot Sims y George Handy, ambos veteranos de grandes bandas de mitad de los cuarenta, el primero como parte de los "four brothers" de Woody Herman, el segundo como descacharrante arreglista de Boyd Raeburn.

Zoot!, originalmente publicado por Riverside, es fruto de dos sesiones de finales de 1956 en formato de quinteto, que no pasaría de ser una rutinaria blowin' session si no fuera por las composiciones y arreglos a nombre de Flo y George Handy, aunque las progresiones armónicas suenen a standards de toda la vida. "Why Cry?" (posiblemente basado en "The Music Goes Round And Round") es un tema correcto, a tiempo medio, con un buen solo de Nick Travis, que establece el tono general del disco. "Echoes of You" es un ejercicio de sencillez en la composición de una preciosa balada, cuyo tema consiste en frases de cuatro notas del líder que va repitiendo Travis; aquí y en "Fools Rush In" Sims tiene ocasión de mostrar su carácter en los lentos, más discreto y menos sentimental que, por ejemplo, Stan Getz. Donde destaca, no obstante, es en los temas rápidos, con un swing envidiado por decenas de saxofonistas, incluido Getz, como prueba en "Here and Now", también con armonías clásicas, y "Osmosis", donde –al igual que en "Swim, Jim"– cambia el tenor por el alto. Aunque Sims acapara el minutaje de estos temas, el resto del grupo, especialmente Travis, está a la altura de las circunstancias.

En la parte correspondiente a ... Plays Four Altos (originalmente en ABC-Paramount), George Handy gana protagonismo con los arreglos para cuatro saxos altos, que Sims tuvo que superponer en otras tantas tomas. El método se las trae: Handy le propone a Sims una secuencia de acordes (de corte clásico, como en el disco anterior), Sims graba una toma aceptable, Handy se la lleva a casa, la pasa a papel, escribe los arreglos para cuatro saxos, y el saxofonista graba las líneas suplementarias, a golpe de partitura.

Más allá de los parecidos con las secciones de saxos de Woody Herman a partir de 1947, la idea es un acierto por varias razones: primera, el intérprete es Sims, un saxofonista con una precisión rítmica excepcional, muy conveniente a la hora de doblarse a sí mismo, y segunda, porque al tratarse de saxos altos –en vez de tenores, por ejemplo– se evita un exceso de "peso" en los tuttis. Por otra parte, Handy alterna hábilmente los diversos recursos –unísonos, octavas, acordes paralelos, contrapunto espontáneo…–, como en "Let's Not Waltz Tonight" en el que primero dialogan dos altos (00:18-00:26) y más adelante se van añadiendo los saxos uno a uno (00:44-00:54) hasta lograr un acorde rico y levemente disonante. El otro tema destacado es "The Last Day Of Fall" (basado en "Fine And Dandy"), cuyo brillante solo, sin añadidos, fue elegido por Hal McKusick, junto con el clásico del "Now's The Time" de Charlie Parker, para armonizarlo a cuatro saxos en su LP Cross Section-Saxes. Este solo es excelente para apreciar la habilidad rítmica de Sims, cuyo toque al alto recuerda precisamente al de McKusick, algo no tan sorprendente en dos seguidores confesos de Lester Young.

Como en Zoot!, aunque Sims está más que correcto en los lentos –el fúnebre "Slower Blues"– es en los temas más vivos donde se muestra desbordante, con un swing preciso y contagioso, como en los citados "The Last Day Of Fall", "Let's Not Waltz Tonight", y "I Await Thee, My Love" (basado en "There Will Never Be Another You"). En cuanto al resto de la banda, destacar el par de vueltas que se dan en "Quicker Blues", mano a mano, dos excelsos segundones como Totah y Stabulas (de origen palestino y griego respectivamente). Éste es un disco en el que la calidad de la música supera con creces la mera curiosidad de los cuatro saxos tocados por un solo hombre.

Fernando Ortiz de Urbina