(((Powerhouse Sound))) - Breaks: Oslo / Chicago


Composiciones: “2-1-75 (for Miles Davis)”, “Acid Scratch (for Lee Perry)”, “Coxsonne (for Coxsonne Dodd)”, “Exit-Salida (for Burning Spear)”, “New Dirt (for The Stooges)”, “King To Crown (for King Tubby)”, “Old Dictionary (for Bernie Worrell)”, “Shocklee (for Hank Shocklee)”.

Músicos: CD 1. OSLO VERSION: Ken Vandermark (saxo tenor), Nate McBride (bajo eléctrico), Ingebrigt Haker Flaten (bajo eléctrico), Paal Nilssen-Love (batería), Lasse Marhaug (electrónica).
CD 2.CHICAGO VERSION: Ken Vandermark (saxo tenor), Jeff Parker (guitarra), Nate McBride (bajo eléctrico), John Herndon (batería).

CD 1 grabado entre el 15 y el 17 de agosto de 2005 en Oslo.
CD 2 grabado el 13 y el 14 de noviembre de 2006 en Chicago.
Editado en 2007 por Atavistic (distribuido por Green Ufos).


Cato Salsa Experience And The Thing - Two Bands And A Legend


Composiciones: “Who the fuck” (PJ Harvey), “The Witch” (Gerry Roslie), “Too much fun” (Jon Magne Rise), “Tekla Loo” (Mats Gustafsson), “Louie, Louie” (Richard Berry), “You ain't gonna know me ‘cos you think you know me” (Mongezi feza), “The nuts” (Alba Melin), “Baby Talk” (James Blood Ulmer), “I can't find my mind” (Rorschach, Interior).

Músicos: The Thing: Mats Gustafsson (saxo tenor, saxo barítono y electrónica), Ingebright Haker Flaten (contrabajo y electrónica), Paal Nilsen-Love (batería), Joe McPhee (saxo tenor, trompeta de bolsillo y voz).

Cato Salsa Experience: Cato Thomassen (guitarra y voz), Bard Enerstad (guitarra, órgano, theremin y voz), Christian Engfelt (bajo y voz), Jon Magne Riise (batería).

Grabado en marzo de 2005 en Grand Sport Studios.
Editado en 2007 por Smalltown Superjazz.

Comentario: (((Powerhouse Sound))) y The Thing, o lo que es lo mismo, dos proyectos de los saxofonistas Ken Vandermark y Mats Gustafsson, dos viejos amigos que han coincidido en unos cuantos proyectos (FJF, Sonore, Peter Brötzmann Chicago Octet/Tentet, Aaly Trio), y que con estas propuestas se aproximan al rock desde el jazz.

Vandermark no es la primera vez que lo hace. Sus inicios con Hal Russell, el NRG Ensemble, Spaceways Inc. o su colaboración con los italianos Zu (con quienes también ha colaborado Gustafsson) son antecedentes de esta aproximación desde el jazz y la improvisación a terrenos del rock y aledaños. Sin embargo, en (((Powerhouse Sound))) este acercamiento es más decidido, ya que el batería John Herndon y el guitarrista Jeff Parker (la mitad de este cuarteto) proceden del grupo de post-rock de Chicago Tortoise. Su propuesta se mueve por terrenos del dub, el reagge, el funk y, como no, por el rock, con unas altas dosis de improvisación. Así destacan composiciones como "2-1-75" (tema dedicado a Miles Davis), el toque rock de "New Dirt" (dedicado a The Stooges) o "Acid Scratch (dedicado a Lee Perry).

Este doble compacto incluye una grabación de la primera encarnación del grupo, gestado en verano de 2005 en Oslo. El repertorio es el mismo que el que se ha señalado anteriormente, pero no así su formación. A Vandermark y al bajista Nate McBride les acompañan un segundo contrabajista (Ingebrigt Haker-Flaten), el batería Paal Nilssen-Love (ambos de Atomic) y Lasse Mahoug a la electrónica. A pesar de que el acercamiento a esos temas es similar, el resultado es bien diferente. En Oslo resaltan los hallazgos sonoros por parte de la electrónica.

Resulta muy atractivo que queden este tipo de huellas sonoras de un proyecto artístico, especialmente si resulta tan interesante como éste, tal y como se pudo apreciar en directo en sus conciertos en la primavera de 2007 en Tarrasa, San Sebastián y Santander. Según palabras del propio Vandermark, los mejores conciertos que ha dado en toda su carrera en España: habrá que darle la razón, visto lo visto.

En cuanto a Gustafsson y The Thing, el disco Two Bands And A Legend repite la formación del mini-lp Sounds Like A Sandwich. Allí The Thing (Nilssen-Love, Haker Flaten y Gustafsson) más el grupo de garage-rock sueco Cato Salsa Experience, con el añadido del veterano Joe McPhee, se cepillaban en menos de media hora un repertorio mezcla de temas propios y clásicos, de Led Zeppelin y Albert Ayler entre otros. No obstante y a pesar de su punto de brillantez, el resultado no terminaba de cuajar, mostrando unas vertientes rock y free que caminaban paralelas la una de la otra.

Nada de eso sucede en su estreno en formato largo, afortunado desde el propio título. El directo se transforma en grabación en estudio, el mini-lp en una obra de 45 minutos y los caminos separados convergen, ¡y de que modo! Así, el grupo es capaz de caer en tromba y al unísono sobre un repertorio de lo más variado. Éste está compuesto por clásicos del garage, como “Louie, Louie” o “The Witch”; se acerca al blues (invocando al mismísimo Albert Ayler) por medio de “Baby Talk”, de James Blood Ulmer (pura orfebrería sonora); abre el disco con la crudeza de P.J.Harvey con “Who The Fuck”; versionea a los mismísimos Cramps (“I Can’t Find My Mind”); recupera un tema muy emotivo del trompetista Mongezi Feza (“You Ain't Gonna Know Me 'Cos You Think You Know Me”); y demuestra que Mats Gustafsson tiene su corazoncito, con la preciosa “Tekla Loo”, en la que Joe McPhee muestra sus dotes de declamador. Un disco (de cinco estrellas en donde corresponda, no aquí) peligrosamente adictivo y que no para de dar vueltas en mi reproductor de CD. ¿Para cuándo una gira de este supergrupo por España?

José Francisco Tapiz




David Torn - Prezens


Composiciones: “Ak” (Torn, Berne, Taborn y Rainey), “ Rest & Unrest” (David Torn), “ Structural Functions of Prezens” (Torn, Berne, Taborn y Rainey), “ Bulbs” (Torn, Berne, Taborn y Rainey), “Them Buried Standing” (David Torn), “Sink” (Torn, Berne, Taborn y Rainey), “Neck- deep in the Harrow...” (Torn, Berne, Taborn y Rainey), “Ever More Other” (David Torn), “Ring for Endless Travel” (David Torn), “Miss Place, the Mist...” (Torn y Chamberlain), “Transmit Regardless” (Torn, Berne, Taborn y Rainey).

Músicos: Tim Berne (saxo alto), Craig Taborn (fender rhodes, órgano hammond, mellotrón y bent circuits), David Torn (guitarra, sampler, manipulación y producción), Tom Rainey (batería), Matt Chamberlain (batería).

Grabado en marzo de 2005 en Clubhouse Studios, Rhinebeck, New York.
Editado en 2007 por ECM.
ECM 1877

Comentario: Prezens es el tercer disco a nombre de David Torn en ECM. El anterior, Cloud About Mercury, data de 1987. Durante este tiempo, Torn ha editado otros discos como líder en Windham Hill y CMP, y liderando el proyecto Splattercell. También ha compuesto en este período bandas sonoras y ha participado tocando, produciendo, mezclando y/o componiendo en grabaciones de David Bowie, K.D.Lang, Jeff Beck, Tori Amos o Madonna. Varios artistas relacionados con el jazz han echado mano de su trabajo en los últimos años: Dave Douglas, con quien produjo el magnífico Keystone, Drew Gress en 7 Black Butterflies y especialmente Tim Berne, con quien ha colaborado en grabaciones de varios de sus proyectos. Con Big Satan en Livein Cognito y Souls Saved Hear; con Hard Cell en Live y Feign; con Paraphrase en Visitation Rites y en otras obras como Science Friction, The Shell Game o The Sevens (en la que tocaba la guitarra en un tema).

En Prezens colaboran con él tres de los músicos de la escena neoyorkina más interesantes: el citado Tim Berne al saxo alto, Craig Taborn en distintos teclados y el batería Tom Rainey. Sin embargo, esta obra no es una grabación al uso: seis de los once temas están construidos a partir de las improvisaciones de estos cuatro músicos en estudio, y otros cuatro son piezas en “solitario” de Torn y en una más colabora Matt Chamberlain. A partir de esas grabaciones, Torn construye una obra en estudio, sampleando y tratando todos estos sonidos, incorporando overdubs y utilizando loops. Su principal logro consiste en modelar esta música de base para transformarla en una colección de temas en los que se suceden distintos ambientes y aparecen distintas influencias sonoras. De ese modo, a lo largo de la grabación van apareciendo y desapareciendo elementos procedentes de la música country, el blues, el rock, el heavy-metal, el hard-rock, la electrónica, la música ambiental, la música minimalista o la étnica, pero sin perder por ello ni la esencia ni las formas de música improvisada. Lo que en otras manos podría haber terminado siendo una amalgama musical sin sentido, se convierte aquí en uno de los mejores discos editados en 2007. Una obra de arte musicalmente hablando y una genialidad desde el punto de vista de la producción musical.

José Francisco “Pachi” Tapiz




Frank Morgan - A Night In The Life. Live At The Jazz Standard Vol.3


Composiciones: “Confirmation" (Charlie Parker), "On Green Dolphin Street" (B.Kaper y N.Washington), "Half Nelson" (Miles Davis), "Hot House" (C.Parker y B.Harris), "Billie's Bounce" (C.Parker), "It's Only A Paper Moon" (H.Arlen, E.Y.Harburg y B.Rose).

Músicos: Frank Morgan (saxo alto), George Cables (piano), Curtis Lundy (contrabajo), Billy Hart (batería).

Grabado en directo entre el 28 y el 30 de noviembre de 2003 en The Jazz Standard (New York).
Publicado en 2007 por Highnote Records HCD 7164

Comentario: El saxo alto Frank Morgan es uno de esos músicos de la vieja escuela con una vida que se podría calificar, como mínimo, de peculiar. Hijo del guitarrista Stanley Morgan, nace en Minneapolis en 1933. En 1947 se traslada a Los Angeles y a principios de la década de los 50 trabaja en la escena be-bop de Los Angeles, grabando con Teddy Charles y Kenny Clarke. Su estreno como líder tiene lugar en 1955. Siguiendo los pasos de su héroe Charlie Parker, en esa década es detenido y encarcelado por cuestiones relacionadas con posesión de drogas, lo que supondrá un parón en su carrera de tres décadas. Es en 1985 cuando tiene una oportunidad de volver a la actualidad. Una oportunidad que no desaprovecha, retornando con su estilo al saxo alto, heredero del de Charlie Parker.

El tercer volumen de la serie Live At The Jazz Standard, titulado A Night In The Life es una grabación de be-bop en pleno siglo XXI que, aunque grabada en el año 2003, está publicada en 2007. Acompañado por el pianista George Cables, Curtis Lundy al contrabajo y el todo terreno Billy Hart a la batería, recorre un repertorio básicamente bebop en el que predominan los originales de Bird ("Confirmation", "Hot House", "Billie's Bounce"), clásicos de Miles Davis ("Half Nelson") y un par de estándares ("On Green Dolphin Street" e "It's Only A Paper Moon"). Con un estilo que aunque dentro de la herencia del bebop se puede calificar como propio, y unos acompañantes de lujo, la grabación recoge el nervio de este estilo en directo. Una grabación que de algún modo reinventa la tradición, ya que el resultado va más allá de un ejercicio de pura recreación de unos cuantos clásicos.

José Francisco "Pachi" Tapiz




varios artistas - ACT: 15 Magic Years 1992-2007


Composiciones: "Della Mae" (John Lee Hooker), "Funébre" ([em]: Wollny, Kruse y Schaefer), "Asta" (Lars Danielsson y Nils Petter Molvaer), "Fragile" (Nils Landgren y Rigmor Gustafsson), "The Global Soul" (David Binney, Chris Potter, Uri Caine y Brian Blade), "Shining On You" (Viktoria Tolstoy), "Calima" (Gerardo Nuñez, Michael Brecker y Chano Domínguez), "Tennessee Waltz" (Norah Jones y Joel Harrison), "Down By The Old Well" (Tomasz Stanko y Jazz Baltica Ensemble), "Dodge The Dodo" (E.S.T.), "Massanicissé" (Soriba Kouyaté, Paolo Fresu y Linley Marthe), "Wade In The Water" (Eddie Harris, Nils Landgren y WDR Big Band), "Walk Talk" (Nils Landgren Funk Unit y Esbjörn Svensson), "Mangustao" (Nguyen Le, Huong Thanh y Paolo Fresu), "Black Is The Colour Of Mhy True Love's Hair"(Joachim Kühn, Django Bates y Michael Gibbs), "Tangos" (Vince Mendoza, Al Di Meola y Michael Brecker).

Editado por ACT.
ACT 9470-2
Distribuido por Karonte.

Comentario: Para celebrar su quince aniversario, ACT, el sello alemán dirigido por Siegfried Loch, publica un recopilatorio en el que realiza un recorrido por su historia a partir de dieciséis temas. La selección se inicia con un prólogo, de algún modo atemporal, de la mano de "Della Mae" de John Lee Hooker (a quien acompaña el guitarrista Buddy Guy). Tras este inicio, la grabación continúa, sin seguir ningún orden cronológico, con un tema editado en cada uno de los años de vida de este sello.

En la selección abundan mayoritariamente las propuestas de jazz europeo. Entre estas no falta (no podría faltar) la del trío sueco E.S.T. (que salvo su primer disco tiene toda su discografía editada en ACT) por medio de "Dodge The Dodo", uno de sus temas emblemáticos. Otros músicos seleccionados son el guitarrista Nguyen Le, vietnamita afincado en París; el joven trío aleman [em]; el veterano trompetista polaco Tomasz Stanko; Nils Landgren; Victoria Tolstoy (cantante y nieta del famoso escritor ruso); Lars Danielsson o el pianista ibicenco (aunque nacido en Alemania) Joachim Kühn.

También hay espacio para propuetas norteamericanas de la mano de David Binney, Joel Harrison (que cuenta con Norah Jones como invitada en "Tennesee Waltz") o la del veterano saxofonista Eddie Harris. Aparecen además músicos americanos con participación destacada en distintas propuestas. Entre ellas destaca Michael Brecker, por partida doble, en sendos temas pertenecientes a los dos volúmenes de "Jazzpaña".

Este paseo con dieciséis paradas sirve para mostrar la variedad de propuestas estilísticas de este sello. Lo único que se podría objetar a la selección es la falta de algún tema inédito, tal y como ha sucedido en alguna recopilación anterior, o de difícil acceso, que ayudase a hacer todavía más atractiva esta recopilación.

José Francisco Tapiz




Zeitkratzer (feat. Lou Reed) - Metal Machine Music


Composiciones: “Parte 1”, “Parte 2”, “Parte 3”.

Compuesto por Lou Reed. Arreglos por Ulrich Krieger.

Músicos: Ulrich Krieger (saxos tenor y soprano), Franz Hautzinger (trompeta), Melvyn Poore (tuba), Reinhold Friedl (piano y director artístico), Luca Vnitucci (acordeón), Burkhard Schlothauer (violín), Christian Messer (viola), Ulrich Maiß (violonchelo), Alexander Frangenheim (contrabajo), Adam Weisman (percusión).

Invitado: Lou Reed (solo de guitarra en el final de 3).

Grabado en directo en Maerzmusik, Haus der Berliner Festspiele, Berlín, el 17 de marzo de 2002.
Editado en formato de CD+DVD por Asphodel.
ASP3002.

Comentario: Metal Machine Music, de Lou Reed, entraría en la categoría de los discos extraños editados por una major a lo largo de la historia del rock. Tras su salida de la Velvet Underground y cinco discos editados en RCA en apenas dos años, el siguiente paso discográfico de Lou Reed, allá por 1975, fue editar un disco doble con más de una hora de música repartida en cuatro caras, donde prescindía de cualquier forma de canción y estructura formal para dedicarse a trabajar con el sonido de guitarras eléctricas. El resultado de este experimento no se hizo esperar: devoluciones de sus discos, etiquetas indicando que, a pesar de su portada, no contenía canciones, discos comprados que pasaban inmediatamente a las tiendas de segunda mano, críticas demoledoras (aunque también hubo quien habló, ya por entonces, de estar ante una obra maestra) y un disco que apenas dos años después de su edición ya había desaparecido del mercado, y se había convertido en una especie de grabación pirata editada (que no disponible) legalmente. Artísticamente habland,o su siguiente paso, bajo amenaza de expulsión de RCA si se repetía tamaño desaguisado, fue la edición de Coney Island Baby, según el testimonio del propio Reed… y ahí quedó la cosa. Un disco mítico, inaccesible, que de algún modo ampliaba la leyenda de un músico trabajando en el lado salvaje del negocio discográfico.

A partir de 2000, año de su reedición, el grupo de cámara alemán Zeitkratzer comenzó a trabajar sobre esta obra para incorporarla finalmente a su repertorio. En 2007 se publica, por fin, la grabación de “Metal Machine Music” en directo. Su edición incluye un CD con la música, y un DVD que contiene el concierto y una entrevista con Lou Reed, en la que habla sobre esta obra aparentemente tan controvertida.

Musicalmente no resulta demasiado extraño que dos universos tan aparentemente alejados como son el noise rock y la música contemporánea se hayan encontrado de esta manera. En primer lugar, hay que señalar que si hay algo que caracteriza al grupo Zeitkratzer es su total falta de prejuicios a la hora de afrontar su repertorio. Esto incluye tanto a su contenido en sí como a las formaciones (es un grupo de geometría variable) que lo ejecutan. Aunque para esta ocasión todos los instrumentos elegidos son acústicos, no es extraño encontrar a músicos encargados de realizar un tratamiento electrónico de su sonido, que es incorporado como un instrumento más al sonido del conjunto. Tampoco son extrañas las colaboraciones con grupos, como los ruidistas Merzbow, por citar a alguno. En segundo lugar, hay que tener en cuenta que en la época en que se grabó la obra original Lou Reed ya había tenido un cierto contacto con la música clásica contemporánea más rabiosa, por medio de su compañero en The Velvet Underground John Cale (un prestigioso violista que había estudiado con el mismísimo John Cage), y con experimentos musicales más o menos similares a Metal Machine Music. No hay más que recordar algunos temas emblemáticos de The Velvet Underground, como “European Son” o “Sister Ray”.

El saxofonista Ulrich Krieger fue el encargado de transcribir la obra original y orquestar la partitura resultante de treinta y cuatro páginas, para una formación de diez músicos. En su ejecución contaron con la participación especial de Lou Reed, que interviene no como un músico más del ensemble, sino como solista. En los minutos finales del concierto, el grupo le deja paso para que reinterprete durante unos minutos su obra. Momentos antes del final, Zeitkratzer se reincorpora a la ejecución y reproduce el efecto final de la grabación original. El resultado es toda una experiencia sonora… y visual, si su escucha se acompaña con la visión de su ejecución. Este documento va desvelando las distintas técnicas que utilizan los músicos para obtener los diferentes sonidos de esta marejada sonora, y sin duda es un complemento perfecto para disfrutar aún más de la música.

La versión de Zeitkratzer aporta una serie de elementos que enriquecen a la obra original. Sin perder un ápice de su fuerza, violencia y originalidad, los instrumentos acústicos aportan unas texturas adicionales que enriquecen enormemente esta música: algo así como rock avant-garde de cámara.

José Francisco “Pachi” Tapiz




Ken Vandermark & Pandelis Karayorgis - Foreground Music


Composiciones: “Lifgatowy”, “United Forces of One”, “JCT”, “The Clincher”, “Dreamless”, “Betwixt”, “Title Without Year”, “Of Two Minds”, “Absolute Camel”.

Todas las composiciones de Ken Vandermark y Pandelis Karayorgis.

Músicos: Ken Vandermark (reeds), Pandelis Karayorgis (piano).

Grabado en Boston el 14 de enero de 2006. Editado en 2007 por Okka Disk.

Comentario: Lo malo de los artistas que trabajan con muchos planteamientos, formaciones e ideas musicales es que no siempre tienen éxito en sus proyectos. Por otro lado, lo bueno es que, en muchas ocasiones, el mero experimento ya es suficientemente enriquecedor, aunque en definitiva sea fallido.

No quiero dar una idea equivocada de mis impresiones de este CD que, es más, ha sido para mí una sorpresa especialmente grata. Ken Vandermark es precisamente uno de esos músicos polimórficos, capaces de sacarse de la manga cinco proyectos completamente diferentes en una semana. Al mismo tiempo, es un tipo muy propenso a los dúos, habiendo grabado algunos de los mas fantásticos de los últimos años (particularmente los dos volúmenes de Dual Pleasure con Paal Nilssen-Love), pero no es con los pianistas con quienes mejor se entiende.

Vandermark es un músico tremendamente centrado en aspectos rítmicos, y su música evita a menudo la presencia del piano. De hecho, en su disco Two Days In December, sus dúos con Sten Sandell, sin estar mal, no llegaban a cuajar, y eso se evidencia en particular al estar junto a colaboraciones más exitosas, como las de Raymond Strid o Kjell Nordeson.

Pues bien, Vandermark, además de componer específicamente para cada proyecto que tiene, es un artista en constante evolución, y esta grabación con el excepcional Pandelis Karayorgis es un muestrario de su interminable viaje musical y de su cada vez más asombrosa capacidad para improvisar con solvencia en cualquier ámbito. Karayorgis lleva unos cuantos años grabando interesantísimos discos para Leo en piano solo o trío (con Nate McBride y Randy Peterson), y es uno de esos pianistas cuyo interés es inversamente proporcional a su popularidad.

Vandermark dice en la carpetilla que el LP Spirits, de Lee Konitz y Sal Mosca es, en cierto modo, el germen de este proyecto. Desde luego, hay mucha más libertad aquí, pero todo el disco está marcado por una constante comunicación entre los dos solistas y el ambiente no deja de recordar a grabaciones como la mencionada. La música discurre natural, sin tiranteces ni los choques habituales en este tipo de dúos. Cada uno tiene su rol muy claro, y es Karayorgis el que construye el barco que conduce Vandermark, reafirmando lo imprescindible de cada uno de ellos.

Parece que el prolífico saxofonista ha encontrado una vía más por la que expulsar toda esa creatividad que lleva dentro. Confiemos en que siga explotándola, porque lo que contiene este disco merece mucho la pena.

Yahvé M. de la Cavada




Kenny Werner - Democracy


Composiciones: “Democracy Now” (Werner), “Fish Gotta Fly” (Werner), “Untitled Lament” (Werner), “One for Joni” (Werner), “Intro to Hedwig's Theme” (Werner), “Hedwig's Theme” (John Williams).

Músicos: Kenny Werner (piano), David Sánchez (saxofón tenor), Matt Shulman (trompeta), Kenny Wheeler (trompeta), Scott Colley (contrabajo), Brian Blade (batería).

Grabado en directo en el club Blue Note, New York.
Half Note Records, 2006.


Kenny Werner - Lawn Chair Society


Composiciones: “Lo's Garden” (Werner), “New Amsterdam” (Werner), “The 13th Day” (Werner), “Burble_Burble_Splerk” (Picket), “Uncovered Heart” (Werner), “Inaugural Balls” (Werner), “West_Coast_Variant” (Picket/Werner), “Lawn Chairs (And Other Foreign Policy)” (Werner), “Loss” (Werner), “Kothbiro” (Acheing/Ogada).

Músicos: Kenny Werner (piano, teclados, computadoras), Chris Potter (saxofón tenor, clarinete bajo), Dave Douglas (trompeta), Lenny Picket (flauta, )Scott Colley (contrabajo), Brian Blade (batería).

Grabado en Charlestown Road Studios, Hampton, New Jersey.
Blue Note Records, 2007.

Comentario: Las dos últimas grabaciones de Kenny Werner le presentan al frente de un quinteto que se completa, en determinados momentos, con la participación de un músico extra. Similar formación, grabaciones muy seguidas en el tiempo, una en concierto y otra en estudio… podríamos pensar que se trata de discos más o menos similares. Pues bien, Werner ofrece en ellos dos recorridos musicales completamente diferentes, dos interesantes planteamientos que dibujan el presente de un pianista de estilo esquivo pero poderoso, capaz de cuajar intervenciones realmente emocionantes. Además, la música de Kenny Werner parece estar perdiendo cierta natural seriedad, se está volviendo más accesible y fácilmente disfrutable: si bien no ha sido nunca cerebral, sí ha resultado a menudo severa, llena de ascetismo formal y de un virtuosismo seco y opaco que, al parecer, los años van matizando.

Democracy documenta una grabación en directo del quinteto de Werner en el Blue Note, suplementado en los dos últimos cortes con la trompeta de Kenny Wheeler. Se trata de un disco variado y animoso, que a menudo nos trae ecos de grandes grupos del pasado. Uno no puede dejar de pensar en el quinteto de Davis con Hancock, Shorter y compañía mientras escucha “Fish Gotta Fly”, con esa ejecución tan sofisticada del quinteto y con Blade reviviendo las fascinantes, caprichosas, impredecibles polirrítmias de Tony Williams; o en el cuarteto de Coltrane durante “Hedwig’s Theme”, donde Sánchez saca a relucir su fraseo más claramente traneniano y Werner calza una intervención llena de toques de aquel lejano Tyner. A este último tema en concreto -extraído de la banda sonora de una película ¡de Harry Potter! y compuesto por John Williams-, le van muy bien ese toque amenazador y esa energía apenas contenida tan afines al estilo del mejor McCoy Tyner.

Arranca el disco con un precioso soliloquio del pianista, que en seguida introduce “Democracy Now”, composición que muestra tanto la profundidad y alcance del pianismo de Werner como el telepático entendimiento Colley-Blade. Tras la fabulosa improvisación de Werner, Sánchez da fe de la evolución que su tenor ha sufrido en los últimos años con una intervención muy bien construida, serena pero de gran alcance. Música densa e intensa.

“One For Joni” es una hermosa composición dedicada a Joni Mitchell, que evoca suavemente su música. El ritmo relajado y atrayente, la sinuosa melodía, el ambiente vagamente funk… todo ello convoca algunos de los mejores momentos de Democracy, una grabación que resulta grande sin necesidad de grandes ambiciones.

Lawn Chair Society arranca con un sorprendente golpe de efecto: no es Kenny Werner un músico del que a priori cupiera esperar experimentos con la electrónica y las posibilidades que las técnicas de post-producción ofrecen. Pero, claro, este tipo de apreciaciones siempre dicen más de quien las emite que de quien las protagoniza. El caso es que en esta ocasión el pianista ha jugueteado con elementos no acústicos, que dan un aire diferente a la grabación, sin variar sustancialmente sus fundamentos.

Más allá de los mencionados apuntes electrónicos (que abundan a lo largo de todo el disco, sin devorarlo), Lawn Chair Society es una grabación de agradecidos contrastes: tras el electrónico arranque de “Lo’s Garden” nos encontramos con “New Amsterdam”, un tema de ritmo funk que apetece zapatear inmediatamente; “The 13th Day” ofrece excelentes improvisaciones modales de los músicos; “Burble_Burble_Splerk” es un divertimento de Douglas donde caben guturales sonidos vocales de su trompeta y travesuras electrónicas diversas; “Uncoverded Heart” es una reposada composición que el pianista compuso al nacer su hija, trágicamente fallecida el año pasado; “Inaugural Balls” trae ritmos entrecortados de rabiosa modernidad... Y así transcurre, dando un buen puñado de bandazos estilísticos, este curioso disco, que termina con “Kothbiro”, una preciosa composición de aire oriental, donde vuelve a brillar el cristalino, emocionante piano de Werner.

Repiten, con respecto a Democracy, Scott Colley y Brian Blade, aunque su labor es en esta ocasión bien diferente: el contexto es bastante más estrecho y su intervención, igualmente brillante, resulta mucho más controlada, más entregada a las composiciones. Chris Potter aporta un toque de locura con sus alucinantes improvisaciones, construidas desde su misma base y que alcanzan siempre un nivel admirable. Dave Douglas, como siempre, llena de calidez y originalidad cada corte, y también de esa saludable dosis de locura.

Es esta una grabación difícil de valorar: ¿variada o dispersa?, ¿ecléctica o indefinida? La respuesta está muy cerca del filo que separa todas estas opciones, cada cual la situará donde considere conveniente y, sin duda, acertará. A mí, personalmente, me resulta algo deslavazada. Aunque, tomados por separado, cada uno de los cortes me parecen fantásticos, escuchados uno tras otro me despistan, porque no sé hacia dónde apunta el pianista. Se trata, sin duda, de una valiosa propuesta, cuajada de excelentes composiciones e intervenciones solistas, pero no dudaría en quedarme con Democracy y su engañosa humildad… aunque seguramente honra mucho más al pianista la persecución de una grabación como Lawn Chair Society (con los riesgos que ello conlleva) que la grabación de un disco más o menos “straight”, como Democracy.

Pero lo mejor sería no tener que elegir; se trata de dos discos enormemente disfrutables.

Ricardo Arribas




Amy Winehouse - Back to Black


Composiciones: “Rehab” (Amy Winehouse), “You know I'm no good” (Amy Winehouse), “Me & Mr. Jones” (Amy Winehouse), “Just friends” (Amy Winehouse), “Back to black” (Winehouse y Ronson), “Love is a losing game” (Amy Winehouse), “Tears dry on their own” (Winehouse, Ahsford y Simpson), “Wake up alone” (Winehouse y O'Duffy), “Some unholy war” (Amy Winehouse), “He can only hold her” (Winehouse, Poindexter y Poindexter), “Addicted” (Amy Winehouse).

Grabado entre junio y agosto de 2005.
Universal (171 304 1).

Comentario: Olvídate de lo que ponen algunas críticas: Amy Winehouse no hace jazz vocal, por lo menos no en este disco. Winehouse nos ha llevado cincuenta años atrás en el tiempo para viajar a través del último tramo de los 50 por el carril del r&b. Nos ha traído de vuelta el sonido de los grandes “girl groups”, el sonido de la calle en los 50.

En este disco sus composiciones, la cadencia en su voz, la hace heredera de las Shangri-las, de las Shirelles y de las Ronettes. Recupera el tono callejero que tenía el doo-woop, el soul y el r&b a finales de los 50. Es capaz de llenar de orquestaciones soul (¡esos vientos!) canciones sacadas del sonido Brill Building. Un maravilloso disco que nos habla de desamor, de soledad y de ‘las malas amistades'.

Amy Winehouse, con ese r&b (rhythm and blues, por favor, no arandbi) preñado de soul, ese chulesco tono en las letras y en su foma de cantar, es una digna heredera de las Shangri-las más descaradas. Ahora que se estrena el remake de Hairspray, me la imagino cantando junto a Divine, no junto a John Travolta.

Angel María García Martiartu




Paul Bley - Nothing to Declare


Composiciones: “Nothing To Declare”, “Breakdown”, “Blues Waltz”, “8th Avenue”.

Todos los temas firmados por Paul Bley

Músicos: Paul Bley (piano).

Grabado en Sound On Sound, New York, el 16 de mayo de 2003.
Justin Time Records, 2004


Paul Bley - Solo In Mondsee


Composiciones: “I”, “II”, “III”, “IV”, “V”, “VI”, “VII”, “VIII”, “IX”, “X”.

Todos los temas firmados por Paul Bley.

Músicos: Paul Bley (piano).

Grabado en Mondsee (Austria), en abril de 2001.
ECM Records, 2007

Comentario: Será imposible que logre transmitir con palabras la fascinación que me produce la escucha de cualquiera de estos dos discos de Paul Bley. Su música me ha llegado siempre de manera muy especial, ya sabéis, es una de esas debilidades que todos tenemos. Así las cosas, soy consciente de las escasas posibilidades que tengo de escuchar una nueva grabación del canadiense que no me encandile sin remisión... y pese a ello me ha sorprendido mucho descubrir a estas alturas no ya una sino dos tan poderosas como éstas, incluso para los estándares del propio Bley. Nothing To Declare y Solo In Mondsee comparten ya, para este aficionado que os lo cuenta, ese especial rincón donde habitan solos de Bley tan arrolladores como Homage To Carla, Open, To Love o Blues For Red.

Nothing To Declare es la grabación más reciente que ha sido editada del pianista (fue grabado en 2.003), que temo esté definitivamente retirado a estas alturas. Solo In Mondsee es el último trabajo aparecido a su nombre, aunque la fecha de grabación es anterior (2001).

Se da por hecho a menudo que Paul Bley es un pianista cerebral y complicado, una especie de reverso tenebroso de Keith Jarrett. Ciertamente comparte con éste la endiablada capacidad de volcar su ser a través del piano; ambos son capaces de transmitir la rara sensación de estar desnudándose por completo para el oyente. Sin embargo sus métodos son diametralmente opuestos: Jarrett encuentra una sola idea y se engancha a ella, la retuerce, la exprime, la mima, la empuja, la explota hasta que no da más de sí… Bley apenas se detiene en cada idea, las esboza solo, lanza cuatro trazos que percibimos de reojo y, cuando nos giramos para admirarlos, ya se han disuelto en la nada, dejándonos una agridulce sensación de vacío y pérdida; pero antes de que seamos del todo conscientes de esa pérdida, ya estamos percibiendo otra idea aún más fascinadora y esquiva que la anterior, y que también desaparecerá sin que lleguemos a asirla. La música de Paul Bley es una sucesión de sensaciones de estremecedora fuerza y sensualidad, es preciso agarrarse a él con fuerza desde el principio para no quedarse atrás, pues una hilazón invisible enlaza todo ese flujo musical y, si lo perdemos, es fácil quedar irremisiblemente desorientados, incapaces de disfrutar su de música.

Nothing To Declare está formado por cuatro largas (de 8’ a 18’) meditaciones de Bley. La primera tiene como excusa e hilo conductor “All The Things You Are”. No es frecuente que Bley ronde tan cerca de un tema en sus improvisaciones en solitario (y menos durante tanto tiempo), pero el canadiense consigue entrar y salir con total naturalidad docenas de veces, sin que ello coarte en absoluto su libertad al explorar el exterior. El resultado es un corte de estremecedor lirismo, un festín de sensaciones y, para quien esto escribe, un momento especialmente feliz, dentro de una discografía llena de momentos felices. En el resto del disco Bley investiga, tomándose cuantas licencias le placen, diferentes facetas del blues; no es algo nuevo en alguien que, no obstante, no ha exteriorizado a menudo ese aspecto de su bagaje musical, pero de nuevo sorprende aquí al tomarse tanto tiempo haciéndolo. Estamos ante un Bley diferente, que se permite momentos de entrañable sabor añejo sin dejar por ello de buscar (y encontrar) innovación y emoción a partes iguales.

Solo In Mondsee, que cuenta en lo simbólico con el honor de ser el primer disco que graba en solitario para ECM tras el seminal Open, To Love, y en lo práctico con el aval de un magnífico Bösendorfer Imperial Grand, para disfrute de Bley y nuestro, arranca con una poderosa resonancia de los graves que el pianista sostiene hasta el infinito. Se trata de un Bley más conocido que el de Nothing To Declare, un Bley que se deja llevar por el momento para entregar una de sus particulares colecciones de improvisaciones. Lo que sucede es que ésta es particularmente hermosa. El lirismo más desatado se adueña del piano en cortes como “I”, “IV” o “VII”, en que el incansable flujo de ideas no atenúa en ningún momento la poesía hiriente del discurso; la belleza de estos cortes es inalcanzable, permanecen en la memoria como blancos, cegadores fogonazos de emoción desnuda. Pero abundan también las tensas, rigurosas investigaciones armónico-rítmicas a que tan acostumbrados nos tiene pianista (“III”, “VIII”), o esas otras donde unos y otros ingredientes se conjugan con desenfadado rigor (“V”, “VI”).

En definitiva, estamos ante dos grabaciones excelentes que muestran la música de Paul Bley en toda su arrolladora lucidez musical, su soberbia depuración, su energía y contenida (aunque, a fin de cuentas, incontenible) emoción. Dos buenas razones para mitigar la desazón que su prematuro retiro produce.

Ricardo Arribas




Marcin Olés & Bartlomiej Brat Olés, feat. Erik Friedlander, Michael Rabinowitz, - Chamber Quintet


Composiciones: “Abyss”, “Galileo”, “Eternity”, “Enigma”, “Rien Que Nous Deux”, “Reflection”, “Horror Vacui”, “Phoenix”, “Desert Walk”, “Nostalgia”, “Source”.

Todos temas compuestos por Bartlomiej Brat Olés, excepto “Eternity” y “Rien Que Nous Deux”, compuestos por Marcin Olés.

Músicos: Emmanuelle Somer (oboe, English horn), Michael Rabinowitz (fagot), Erik Friedlander (violonchelo), Marcin Olés (contrabajo), Bartlomiej Brat Olés (batería).

Grabado en Studio Buffo, Varsovia (Polonia), los días 23 y 24 de junio de 2004.
Fenommedia FM 05-003

Comentario: Los huecos y fisuras por los que los músicos han conseguido introducir las raíces y ramificaciones del jazz son tantas que, a día de hoy, el único factor común a todos los discos etiquetados como jazz es la improvisación. Pero esta afirmación es sólo válida en un sentido, no en el opuesto: la música kletzmer o la contemporánea son dos ejemplos de estilos en los que se hace patente la habilidad de los músicos para sobrevolar sobre las estructuras armónicas con las escalas como método de propulsión.

Tras este breve aperitivo, adivinar qué viene a continuación en el menú es tarea sencilla: Chamber Quintet, tercera entrega de Fenommedia inspirada en la pieza para oboe y trío de cuerdas “Phantasy op.32”, de Benjamin Britten, busca saltar a un lado y a otro de la frontera entre la música de cámara y el jazz. El producto es interesante desde diversos puntos de vista. Por destacar algunos: el timbre poco usual de los instrumentos que componen la formación; la mayoría de las piezas son complejas desde el punto de vista de las estructuras, estando compuestas por diversos movimientos; y la complejidad rítmica de cada pista, con ritmos compuestos, muy poco lineales. En definitiva, la ejecución de las composiciones que Chamber Quintet incluye requiere de una altísima formación técnica. Los músicos presentes no solo están por encima de los requisitos técnicos, sino que además recorren los pasajes improvisados de forma sobresaliente.

Abre el disco “Abyss”, una pieza compleja, cerebral, de evolución lenta. Tras una apertura del chelo en solitario, las distintas voces solistas se van añadiendo y/o restando, cambiando el tema de timbre y de textura rítmica en cada uno de los movimientos que lo componen.

El abstracto goteo de notas de Marcin Olés cubre los dos primeros minutos de “Galileo”, mientras que en los dos siguientes la rítmica entra en un complejo ritmo compuesto de dos segmentos concatenados de de 7x8 y 8x8, con el oboe de Somer volando las notas del contrabajo, siempre en los agudos. Ruptura del tema hacia los graves en el tercer movimiento, con cambio de ritmo a dos segmentos concatenados de 5x4 y 3x4, y resolución con vuelta a la estructura del segundo movimiento.

Tras la tensión de los dos anteriores temas, “Eternity” se presenta como un alto en el camino, una pieza más homogénea en cuanto a estructura, con líneas melódicas muy sosegadas y una batería de escobillas que se arrastra en el oído al retrasarse ligeramente respecto a los acentos marcados en los compases por los vientos.

El swing hace su primera aparición con “Enigma”: walking de contrabajo, baqueta sobre los platillos a ritmo de 4x4, y sección de vientos dándose el relevo en la tarea de dirigir el rumbo del tema. Los arcos del chelo y del contrabajo son los dos únicos instrumentos que dan forma al quinto corte, “Rien que nous deux…”, un tema en el que las disonancias y desarmonías de Shostakovich se hacen evidentes en la presentación y el desarrollo, mientras que el desenlace es mucho más armónico.

Como si de las diferentes partes de una suite se tratase, “Reflection” da continuidad a la estela creada por “Eternity” y “Enigma”, mientras que, en apenas dos segundos, “Horror Vacui” hace desaparecer dicha estela con un minuto de caos libre improvisado de los cinco instrumentos. El resto del tema son crescendos y decrecendos en intensidad, con el concepto que el título propone como leitmotiv.
En “Phoenix”, Somer vuelve a crear con su instrumento una atmósfera enrarecida, intrigante, mientras que la rítmica vuelve a jugar con la poca linealidad y complejidad de los ritmos compuestos.

El título del noveno tema, “Desert Walk”, contiene en sí mismo el desarrollo de la pieza: desconcierto de quien despierta en el desierto y comienza a caminar, sin rumbo, con la entrada del walking de contrabajo y el hipnótico y arabesco fraseo del oboe. Tras “Nostalgia”, pieza integrante de la suite que personalmente imagino compuesta por los anteriores movimientos “Eternity”, “Enigma” y “Reflection”, cierran la grabación el silencio, el chirriar de agudos del chelo, y los espacios abiertos y desconcertantes de “Source”.

Sergio Masferrer




Marcin Olés, Chris Speed, Simon Nabatov, Bartlomiej Brat Olés - Walk Songs


Composiciones: “Evil's Eyes”, “Green Water”, “In Progress”, “Wise Guy”, “Q Square”, “Walk Song I”, “Walk Song II”, “Long Day”, “Seven Days”.

Todos temas compuestos por Marcin Olés, excepto “Q Square” y “Long Day”, compuestos por Bartlomiej Brat Olés.

Músicos: Chris Speed (saxo tenor), Simon Nabatov (piano), Marcin Olés (contrabajo), Bartlomiej Brat Olés (batería).

Grabado en DR Studio (Polonia) los días 22 y 23 de noviembre de 2005.
Fenommedia FM 06-004

Comentario: Mientras que los tres primeros trabajos editados por Fenommedia están firmados en su mayor parte por Bartlomiej Brat Olés, la autoría de Walk Songs pertenece a Marcin Olés. Desde la primera toma de contacto, esta cuarta entrega resulta mucho mas estándar, tanto por la formación escogida para dar forma al proyecto (piano, saxo tenor, más la base de contrabajo y batería), como por la producción y el perfil de las composiciones, más tangibles, y con un menor grado de abstracción requerido por parte del oyente si se compara con los anteriores tres trabajos.

El papel principal pertenece en casi todas las pistas a Chris Speed, y aunque a ratos es demasiado obvio que la sombra de Coltrane es alargada, la contribución del saxofonista al producto final es indiscutible. El telón rítmico que los hermanos tienden es muy transparente, asequible, y sin afán alguno de protagonismo. A mi entender, la producción de la batería, con el pulso nítido, casi cristalino de Bartlomiej Brat Olés, es demasiado brillante. Como comentario final antes de pasar a desglosar cada tema, destacar los dos movimientos de Walk Songs: de las mejores canciones que he escuchado en los últimos meses.

El arranque del disco con “Evil´s Eyes” no tiene nada de conceptual: el saxo introduce el tema con una melodía pegadiza que rápidamente queda anclada al oído. Es el piano quien, aún con la inercia del saxo pero ya sin éste, descompone y recompone la secuencia de acordes a su gusto y antojo, dejando caer con contundencia la mano izquierda sobre los acordes a lo McCoy Tyner, y deslizando la derecha con agilidad sobre las octavas agudas. La atmósfera queda suficientemente abrillantada para que sobre el piano se refleje el saxo desgarrado de Coltrane en un pasaje a trío.

En el segundo tema, “Green Water”, Chris Speed se arranca con una melodía easy listening, a la que da continuidad Nabatov sobre walking de contrabajo y swing de batería, demostrando las dotes adquiridas para el lenguaje musical. El orden de los solos no varía: el piano vuelve a tomar el testigo del tenor, comenzando con colores opacos sobre las frecuencias graves, y jugando a aumentar la tensión del tema a medida que las manos se desplazan hacia los agudos. Excelente pasaje. Vuelta a la melodía principal, al mismo tiempo que el oyente se va preparando para entrar en la siguiente toma.

Aunque el peso vuelve a caer sobre Chris Speed para que “In progress” eche a andar, es Nabatov quien da forma y enriquece la composición. Tras la intro, la base rítmica permanece pasiva sobre un pedal de dos acordes, mientras que en formación de trío las teclas blancas y negras hacen crecer el tema de forma modal. Las leves pinceladas oscuras que hasta el momento la grabación ha ofrecido toman protagonismo en “WiseGuy”. Espacios abiertos por la ausencia del contrabajo y la batería; piano disonante; el saxo desprendiéndose de las notas como si de gotas se tratasen; el crecimiento paulatino e inevitable de la intensidad del tema hasta casi desbordarlo...

“Qsquare” es el punto en el que convergen los argumentos abstractos y concretos expuestos hasta el momento, con un comienzo de melodía sencillo que el saxo se encarga de desgarrar como si de un cuchillo de sierra se tratase. No es de extrañar que el tándem formado por “Walk Song I” y “Walk Song II” den nombre al trabajo. El piano introduce el tema en solitario, suave, sin prisas, casi deteniendo el tiempo, añadiendo notas una a una cada vez que la frase principal se repite. Con la llegada del segundo movimiento, entra en escena el resto de la formación. El saxo persigue las notas del piano, dejando al descubierto los compases que soportan la tensión armónica. El dialogo entre los instrumentos crece, y, con ello, la velocidad del tema, que, sin desviarse del rumbo original, va girando por entre los meandros de la partitura.

Con “Long Day”, el cuarteto da continuidad a “Walk Song I” y “Walk Song II”, al mismo tiempo que abre una brecha a través de la cual poder romper con el orden que éstas proponían. El disco cierra un punto bien distante al que comenzó: silencioso, abierto, y con el contrabajo y la batería en los papeles principales por primera vez en el disco.

Sergio Masferrer




Olés / Trzaska / Olés & Jean-Luc Cappozzo - Suite for trio +


Composiciones: “Freetan”, “Suite for trio +”, “JLC”, “Budmo”, “5-5”, “Bolero Stefana”, “N-Ju”, “Urodzaj”.

Todos temas compuestos por Bartlomiej Brat Olés, excepto “Bolero Stefana”, compuesto por Marcin Olés y Mikolaj Trzaska; “Urodzaj”, compuesto por Mikolaj Trzaska; y “Freetan”, improvisación colectiva.

Músicos: Jean-Luc Cappozzo (trompeta, fliscorno), Mikolaj Trzaska (saxo alto, clarinete bajo), Marcin Olés (contrabajo), Bartlomiej Brat Olés (batería).

Grabado en los estudios Radio Wroclaw (Polonia) el 27 de febrero de 2003.
Fenommedia FM 05-001

Comentario: Tras dos años archivados, la Suite For Trio + ve finalmente la luz. Problemas técnicos en la grabación original han hecho que el material del trío formado por los hermanos Olés y Mikolaj Trzaska, y reforzado por el trompetista francés Jean-Luc Cappozzo, haya pasado por el estudio una segunda vez. Aunque es aquí donde encaja aquello de no hay mal que por bien no venga: el tiempo no ha pasado en balde para ninguno de los músicos que componen el proyecto. El trío Olés-Trzaska-Olés ha trabajado intensamente su lenguaje, y los Olés han ampliado generosamente su discografía. En resumen, estos dos años han servido para que la primera referencia que Fenommedia sirve en su catálogo sea un producto meditado y muy madurado con el tiempo. En definitiva, una excelente puesta de largo.

Abre la grabación “Freetan”, tres minutos de libre improvisación que se presentan como un falso preludio del disco. Trzaska pone las cartas boca arriba, mostrando que el fraseo de su clarinete bajo está muy cerca del de Michel Portal en sonido e intenciones: intrigante, percutivo y poco lineal (lástima que, excepto en momentos muy puntuales, se decida por el saxo alto en el resto de la grabación). La trompeta del francés Cappozzo y el arco de Marcin Olés juegan a arañar el tema, pero sin llegar a descubrir sus intenciones posteriores.

Nada tiene que ver la “Suite for trio +” que da nombre al disco con “Freetan”. Habiendo quedado en el tintero el potencial de Cappozzo, tras la presentación del tema (una melodía de marcado ritmo 4x4 e influencia norteafricana), la trompeta desarrolla un excelente solo muy rítmico y con muchos puntos de inflexión modales sobre el pedal inicial de una batería aguda y del contrabajo que no sale de las cuatro notas por compás. Turno para Marcin Olés, que abandona el monótono caminar y en solitario, con el silencio como elemento primordial, evoluciona y muta la melodía inicial. El tema se rompe en el minuto diez con la entrada de Trazska con el saxo alto, instrumento con el que la “Suite For Trio +” alcanza el momento de mayor intensidad.

Con “JLC” (dedicada al mismo Jean-Luc Capozzo), se descubre el elemento que quedaba por destapar: la batería de Bartlomiej. Sobre las diferentes bases rítmicas que éste va construyendo, la sección de vientos desarrolla un fraseo muy al servicio de la batería, evadiendo el protagonismo. El resultado es una pieza que comienza con un sonido equilibrado, y que la dinámica improvisadora de los músicos termina resquebrajando justo antes de regresar a la simiente del tema.

El espacio sonoro se abre en “Budmo”, corte con aires a pieza de cámara, y en la que el arco de Marcin Olés y el filo de los metales hacen que “Lonely Woman” flote en el ambiente. En “5-5” vuelve a tener especial protagonismo la variedad rítmica con la que la batería va mutando en función del instrumento con el que dialoga, mientras que sobre las partituras de “Bolero Stefana” levita el Este mediterráneo, donde las referencias a la pieza clásica de Ravel se hacen evidentes. “Nu-Ju” recupera los aires arabescos de la “Suite for trio +”, con un espectacular duelo entre alto y trompeta acentuado por los pellizcos rítmicos del contrabajo.

El cierre del disco, “Urodzaj”, retoma el tejido abstracto de “Freetan”, pero en la segunda mitad el tema deja a un lado el abstractismo musical, quedando cerrada la grabación con formas tangibles.

Sergio Masferrer




Marcin Olés & Bartlomiej Brat Olés + Theo Jörgensmann - Directions


Composiciones: “Alpha-Beta-Blanka”, “Per Rata”, “January 5”, “Giuffre”, “Aesthetic direction”, “Zen de Tractorist”, “Parbat”, “Byway”, “Voices of the trees”.

Todos temas compuestos por Bartlomiej Brat Olés, excepto “Per Rata”, compuesto por Marcin Olés, “Giuffre” y “Aesthetic direction”, compuestos por Theo Jörgensmann.

Músicos: Theo Jörgensmann (clarinete bajo), Marcin Olés (contrabajo), Bartlomiej Brat Olés (batería).

Grabado en Sonus Studio Lomianki (Polonia), los días 14 y 15 de diciembre de 2004.
Fenommedia FM 05-002

Comentario: Colaboración de lujo para la segunda de las entregas con que arranca Fenommedia: el clarinetista alemán Theo Jörgensmann. Nacido en 1948, la carrera de Jörgensmann ha estado fundamentalmente centrada en proyectos en los que desarrollar la libre improvisación, desde formaciones de cámara hasta big bands, habiendo recogido en los últimos años su producción discográfica en el sello alemán Hat Hut Records.

Con Jörgensmann, los elementos fundamentales de Directions quedan al descubierto. La presencia del clarinete bajo ofrece una componente exótica, casi carnal. El alemán domina la práctica totalidad de la grabación, girando y retorciendo la dirección de las composiciones (casi sobra decir que las intenciones del dúo Olés al fichar a Jörgensmann son las de jugar en el terreno de éste).

Aunque admito mi debilidad con el clarinete bajo, esta falta de objetividad no resta mérito a la grabación. “Alpha-Beta-Blanka” (guiño a la parte responsable del diseño artístico) puede dividirse en dos movimientos: en el primero de ellos ninguno de los componentes del trío concretiza las formas del tema, jugando de forma escurridiza a atrapar y soltar la línea principal, buscando la abstracción en los armónicos de los respectivos instrumentos. Pasado el ecuador, el contrabajo pisa el pedal de dos acordes, y a medida que el fraseo del clarinete va llenando de notas los compases del pentagrama, la batería crece y decrece en intensidad sonora.

“Per Rata” es una solución de continuidad a “Alpha-Beta-Blanka”, un eje de simetría con el que se vuelven a enfocar las formas dispersas con las que acababa el anterior tema. La pieza está dominada por un solo orgánico de Marcin Olés, que inicialmente juega con la variedad rítmica en torno a una nota motivo, y termina con una rítmica mucho más lineal y con un gradiente claramente descendente de escalas.

Apertura de batería en “January 5” y excelente libre fluir de los tres instrumentos que consiguen mantener una intensidad y velocidad constantes durante los cinco minutos del tema. La cuarta pista, “Giuffree”, es un juego de palabras con el que Jörgensmann busca el homenaje a Jimmy Giuffre, quien en los años sesenta estuvo al frente de la vanguardia europea, en formación de trío junto a Swallow y Bley. Batería y contrabajo rozan el silencio, mientras que el clarinete se desenvuelve dentro de fraseos definidos, lineales, perfectamente perfilados, sin por ello renunciar al concepto global de la grabación.

“Aesthetic direction” ofrece una segunda cara del Jörgensmann compositor, en clara yuxtaposición con la anterior. En éste la linealidad es sustituida por fraseos elípticos, pentagramas de Moebius que, tras recorrer un angosto camino de notas, terminan en el mismo punto en el que comenzaron. “Zen de Tractorist” sigue el hilo argumental de “Aesthetic direction”. “Parbat”, de atmósferas étnicas, rompe de forma abrupta el desarrollo dinámico de los dos anteriores cortes. El clarinete frasea sobre un Bartlomiej que adopta el papel de percusionista: golpeteo suave de claquetas, campanillas, platillos rasgados… “Byway” da continuidad al capítulo abierto por “Parbat”, arrancando desde la atmósfera lánguida de éste y catapultándolo en intensidad hasta el solo de sesenta segundos con que cierra la pista.

A modo de cierre del disco, “Voices of the trees” viene a confirmar los argumentos anteriormente descritos: atmósferas exóticas, sonidos orgánicos… expuestos en esta ocasión de forma sencilla y muy cerebral.

Sergio Masferrer




Andrés Olaegui Trío - Como niños


Composiciones: “Escuela de Chirigotas”, “El Hombre Invisible”, “A Night in Tunisia”, “Mi Amigo Manuel”, “Armando Rumba”, “Chulerías”, “El Tiempo Me lo Dirá”, “Intro Baila Gitana”, “Baila Gitana”, “Chanela”, “La Fiesta”.

Músicos: Andrés Olaegui (guitarra eléctrica), Yago Salorio (bajo eléctrico), Luis Abela (batería) y Colaboradores Jorge Pardo (saxo), Araceli de la Fuente (voz), Javier Romanos (guitarra flamenca y palmas), Roberto Castro (bandurria), Toñi Mateos (laúd) y Huberto Morales (percusión).

Records Luna Negra (México) 2005.

Comentario: Primer trabajo en solitario de Andrés Olaegui con su trío. El legendario guitarrista, co-fundador de Guadalquivir y actual miembro del grupo Tándem, nos ofrece un disco personal en el que desarrolla ideas ya expresadas con el mítico grupo, pero inclinándose más hacia el jazz. Exótico, amable y alegre, sin caer en lo superficial, Como Niños es un disco dominado por el jazz, pero pintado con pinceles flamencos.

“Escuela de Chirigotas” es un tanguillo lleno de alegría y buen humor, que da comienzo al disco con una dedicatoria al carnaval de Cádiz, con solos de Andrés Olaegui y Yago Salorio, y la original inclusión del laúd de Toñi Mateos. "A Night in Tinisia" es una visión particularmente original del estándar de Dizzy Gillespie, donde cabe destacar el papel desempeñado por la guitarra flamenca de Javier Romanos y los solos de Andrés Olaegui y Yago Salorio.

Dedicado al fallecido teclista de Alameda, Manuel Marinelli, “A mi amigo Manuel” representa el momento de mayor serenidad y templanza de todo el disco. La larga introducción de guitarra eléctrica de Andrés Olaegui así su demuestra. “Armando Rumba”, destaca por la inclusión del silbido de José Manuel Escudero, que sustituye al sintetizador de la composición original. “El tiempo lo dirá”, es un profundo lamento en el que Andrés compone la letra y pone la voz, para ir transformándose en un guitarreo de blues, que incluso se atreve a entablar un diálogo con la guitarra flamenca de Javier Romanos.

“Baila gitana” es todo un clásico de Guadalquivir que no podía faltar en el repertorio, y que cuenta con la lujosa intervención de Jorge Pardo en el saxo. “Chanela”, composición de Paco de Lucía, es otro acierto del disco, donde destaca la percusión de Huberto Morales y las palmas de Javier Romanos y el propio Andrés Olaegui, que le dan un aire flamenco-latino.

Cierra el disco “La Fiesta”, composición de Chick Corea, donde la batería de Luis Abela nos introduce, para que sea la guitarra de Andrés la que nos meta de lleno y la voz Araceli de la Fuente haga las veces de Flora Purim, pero más flamenca.

Enrique Farelo




Alan Ferber Nonet - The Compass


Composiciones: “The Compass” (A. Ferber), “Luteous Pangolin” (Ben Monder), “Lucky's Number” (A. Ferber), “Angel's Landing” (A. Ferber), “The Razor's Edge” (Dave Holland), “North Rampart” (A. Ferber), “Sundown” (Alexis Cuadrado).

Músicos: Alan Ferber (trombón), David Smith (trompeta), Will Vinson (saxos alto y soprano), John Ellis (saxo tenor), Douglas Yates (clarinete bajo), Bruce Saunders (guitarra), Bryn Roberts (piano), Alexis Cuadrado (contrabajo, cajón y palmas), Mark Ferber (batería y palmas), Pete Rende (sintetizadores).

Grabado en Hampton, NJ, los días 30 y 31 de mayo de 2006.
FSNT 284

Comentario: Tras el éxito de Scenes From An Exit Row (2005), editado asimismo por Fresh Sound New Talent, el noneto de Alan Ferber vuelve al estudio de grabación, más rodado y compenetrado si cabe. La banda, que toca como un solo hombre, hace que todo parezca fácil. Los músicos se desenvuelven con soltura, después de tantas noches juntos, ya sea en los tiempos lentos (“Luteous Pangolin”, “North Rampart”), o en los temás más trepidantes (“Lucky's Number”, “The Razor's Edge”).

Alan Ferber es un talentoso trombonista, de técnica impecable y gran versatilidad a la hora de componer. Los arreglos, que cuadrarían con una big band, recuerdan en ocasiones al trabajo de Dave Holland, cuyo “The Razor's Edge” es interpretado por el noneto tras una apertura al clarinete bajo por Douglas Yates. “North Rampart” –que viene a ser un sentido homenaje al origen, ésto es, Nueva Orleáns– recuerda a “These Foolish Things”. De “Sundown”, pieza compuesta por Alexis Cuadrado (una de las mejores bazas de Fresh Sound) y basada en “A Night In Tunisia”, nos gusta hasta el palmeo flamenco al final del tema, y eso que uno está algo saturado de flamenco-jazz. Pero es que nada está traído por los pelos en este album.

Alberto Marina Castillo




John Chin - Blackout Conception


Composiciones: “Blackout Conception” (John Chin), “Joanne Julia” (Kenny Barron), “I Won't Argue With You” (John Chin), “After Crash” (John Chin), “Some Other Time” (L. Bernstein, B. Comden, A. Green), “Lullaby” (Kenny Barron), “Passion Flower” (Billy Strayhorn).

Músicos: Mark Turner (saxo tenor), John Chin (piano), Alexis Cuadrado (contrabajo), Chris Higgins (contrabajo), Bill Campbell (batería).

Grabado en Brooklyn, NY, los días 4 y 5 de mayo, 11 de julio y 10 de agosto de 2005.
FSNT 292

Comentario: De este disco espléndido nos quedaríamos con los temas 1, 2, 4 y 6, más la propina del séptimo tema, una muy lograda versión del hermoso clásico de Strayhorn, “Passion Flower”, interpretado con una inusual delicadeza, digna de Ahmad Jamal. Como verán, nuestros temas predilectos (a excepción de la versión de Strayhorn, en formación de trío) tienen algo en común: Mark Turner, sencillamente intachable, muy bien acogido por la base rítmica.

Creo que el cuarteto funciona a las mil maravillas, mientras que Chin, en formación de trío, incurre en una cierta densidad, que a nuestro entender, en ocasiones, roza lo cursi. Pero el resultado general es extraordinario. Chin se revela como un instrumentista prometedor y temas como el que da nombre al album hablan de un sensible compositor. Su predilección por Barron no sólo se refleja indudablemente en su estilo, sino también en la elección de dos temas del pianista de Philadelphia, auténticos puntos álgidos del disco: la pegadiza “Joanne Julia” y “Lullaby”.

Alberto Marina Castillo




The Fred Hersch Trio - Night & The Music


Composiciones: “So In Love” (Cole Porter), “Rhythm Spirit” (Hersch), “Heartland” (Hersch), “Galaxy Fragment / You And The Night And The Music” (Dietz, Hersch y Schwartz), “Boo Boo’s Birthday” (Thelonious Monk), “Change Partners” (Irvin Berlin), “How Deep Is The Ocean” (Irvin Berlin), “Gravity’s Pull” (Hersch), “Andrew John” (Gress), “Misterioso” (Thelonious Monk).

Músicos: Fred Hersch (piano), Drew Gress (contrabajo), Nasheet Waits (batería).

Grabado los días 4 y 5 de Diciembre de 2006.
Palmetto Records, 2007.

Comentario: Es difícil limitarse al tópico que señala a Fred Hersch como un ilustre o excelente evansiano; es difícil, en cuanto se profundiza mínimamente en su obra. Y, desde luego, será casi imposible encontrar a un pianista que no se haya beneficiado de los avances logrados por Bill Evans: su concepto del trío como un ente orgánico esencialmente democrático ha finiquitado casi por completo aquellos trío en que contrabajo y batería se limitaban a crear un colchón sonoro para lucimiento del piano.

Es decir, que catalogar a Hersch como pianista evansiano no es erróneo, pero tampoco nos aclara nada acerca de su estilo, que lo tiene, y en mi opinión bastante alejado del de Evans. Aquél tendía naturalmente a un lirismo apasionado, sus líneas siempre llenas de melodía y arrebatado romanticismo. En cambio, Hersch no tiende al apasionamiento, se encuentra con él; su piano va construyendo un cuidadoso rompecabezas, frágil pero endiabladamente bien pensado, que termina arrastrando al pianista en a esas arrebatadas improvisaciones.

Night & The Music es la primera grabación de Hersch en esta formación en más de diez años, aparte del memorable directo Live At The Village Vanguard (Palmetto Records, 2003). En ella, Hersch y su trío dejan bien patente el altísimo grado de interacción alcanzado a lo largo de los años. Curiosamente, Gress y Waits apenas intervienen en labores solistas; en cambio, su participación en el magnífico resultado musical del trío es tan constante y esencial como el de Hersch. Da la sensación, al escucharlos, de que el grupo trata de mantener al pianista en permanente tensión, mientras él lucha por liberarse de ella a través de sus deslumbrantes intervenciones. Como de costumbre, una equilibrada colección de originales suyos y standards dan forma al disco, con la ya habitual presencia de Monk y, como guinda, un original de Drew Gress.

Arranca el disco con un “So In Love” denso, abstracto, muy bien articulado, en el que cuesta un tanto entrar pero que, al final, se revela como un tema de gran calibre. El resto del disco resulta en general más directo, menos arduo que este arranque arriesgado, admirable. Así, tanto “Rhythm Spirit” como “Gravity’s Pull” son originales del pianista, donde muestra su faceta más oscura y ominosa como compositor, aunque deja luego entrar en los temas deslumbrantes ramalazos de luz con el piano, mostrando de paso una tremenda capacidad de abstracción rítmica.

Las baladas son siempre un momento especial en las grabaciones de Hersch y en esta ocasión ha incluido dos fantásticos ejemplos. “Heartland” se abre con una intervención de Drew Gress, que muestra su hermosa concepción de la línea melódica, la sonoridad muy bien apoyada en el control del volumen dentro de la frase; Hersch está igualmente fantástico, como lo está también en “How Deep Is The Ocean”, donde no es posible predecir en qué momento de la exposición, o de dónde puede surgir la inspiración que lleve al pianista a las estrellas. Los dos cortes son compendios ejemplares de lo que Hersch es capaz de hacer, a nivel emocional, con una balada.

El disco se vuelve especialmente chispeante en sus temas centrales. Así, “Change Partners” y “Boo Boo’s Birthday” resultan edificantes, desenfadadas recreaciones, a cargo de un trío cuyo incombustible fuego brilla en ellos con todo su esplendor. “Galaxy Fragment/You And The Night And The Music” arranca de manera ominosa, pero en seguida se transforma en una recreación más o menos clásica del conocido tema de Dietz/Schwartz y el trío se embarca en una de sus alucinantes excursiones musicales. Vuelve a admirar, como de costumbre, la perfecta construcción estructural de las improvisaciones del pianista. “Andrew John”, por su parte, es una composición original de Drew Gress de acusada complejidad formal, que Hersch inunda de hermosas melodías con la complicidad del trío.

Y cierra la grabación otro tema de Monk, “Misterioso”, a cargo del menos monkiano de sus admiradores. Tras la reverencial presentación del tema, Hersch se deshace de su cuidadoso estilo para buscar a Monk en su piano. El resultado es una recreación de Monk tremendamente personal… aunque Hersch haya tenido que dejarse a un lado para realizarla, y se haya tenido que buscar (y encontrar) ya dentro de este memorable blues del viejo maestro, apoyado siempre por la ejemplar labor de Gress y Waits.

Night & The Music es un trabajo realmente notable.

Ricardo Arribas




Knut Rössler & Johannes Vogt - Between The Times


Composiciones: “Contemplation” (Rössler y Goos), “Pré-luth modal” (Rossler, Vogt y Goos), “Kuna” (Rössler y Goos), “L’encyclopédie” (Rössler y Goos), “Dialogue” (Rössler y Goos), “Le colibri royal” (Rössler y Goos), “Le réve lucide” (Rössler y Goos), “La mélancolie” (Rössler, Vogt y Goos), “L’intention paradoxale” (Rössler y Goos), “La vie éphémère” (Rössler y Goos), “Canaries” (Rössler y Goos).

Músicos: Knut Rössler (saxofón soprano, flauta alta), Johannes Vogt (laud barroco, sintetizadores), Miroslav Vitous (contrabajo), Mani Neumeier (percusión).

Grabado en Heidelberg, en octubre de 2006.
ACT Records, 2.007.

Comentario: Uno no puede dejar de sorprenderse ante la cantidad, variedad y riqueza de las inquietudes que mueven a los músicos. Knut Rössler y Johannes Vogt llevan ya años embarcados en un viaje musical que tiene tanto de investigación arqueológica como de creación musical. En esta ocasión (desconozco si los esfuerzos anteriores del grupo han estado dedicados a otros estilos y épocas históricas) han resucitado diferentes composiciones para laud nacidas en el París del siglo XVII. Lejos, no obstante, de limitarse a reproducir en la medida de lo posible aquel concreto movimiento musical, su intención ha sido aportar su propia sensibilidad al producto resultante, y lo que de hecho nos llega finalmente es una grabación hermosa e interesante per se.

Todos los cortes del disco están basados en temas de diversos compositores de la época, si bien han sido profundamente modificados y desarrollados, y dejan amplio espacio para la improvisación de los músicos. Casi todos los temas están presentados en un momento o en otro por el laud en solitario: Vogt y compañía quieren dejarnos percibir brevemente su sabor original, rápidamente condimentado y adulterado para dejar atrás el aroma decididamente añejo que este cronista, perfecto ignorante en materia de música en el siglo XVII, identifica con determinadas escenas cortesanas que el cine presenta siempre llenas de decadente tedio exterior y ardientes pasiones subterráneas. Y la idea parece acertada; es realmente curioso cómo estas composiciones pierden de un plumazo toda la pátina que los siglos han amontonado sobre ellas y se convierten en perfectos vehículos para la improvisación conjunta de tres excelentes músicos del siglo XXI.

Dicho todo esto, conviene señalar que no estamos ante un mero experimento, una tesis musical, un ensayo sonoro… sino ante una grabación musicalmente apasionante. El trío (con el añadido de discretos elementos percusivos en determinados cortes) posee un sonido reposado, elegante, sustentado sobre tres enfoques bien distintos: Vogt desgrana las líneas del laud con cadenciosa melancolía, y si bien su ejecución es sensible y atenta, no pierde cierta linealidad consustancial al sonido de su instrumento; Rössler ataca con mayor volubilidad la flauta y el soprano, añadiendo una necesaria viveza al conjunto; Vitous es responsable de la densidad del sonido resultante, y sus impredecibles frases introducen una profundidad pasmosa en un engranaje sin el que hubiese sonado hermoso, pero quizá algo insustancial. Resulta curioso que la presencia de Vitous funcione en dos sentidos en principio contrapuestos: por un lado emplasta las interpretaciones, tan distintas, de Rössner y Vogt, dotándolas de una dimensión mucho más rica; por otro, fractura completamente el sonido del dúo, dominándolo con la insoslayable potencia de su contrabajo incansable.

En todo caso, y a pesar de estas reflexiones quizá excesivamente racionales, Between The Times es una grabación absolutamente recomendable, llena de serena pasión y deslumbrantes misterios que es todo un placer desvelar.

Ricardo Arribas




The Paislies - The Paislies


Composiciones: “Paislies Grey” (Wiltgen), “Riverspirits” (Zarif), “Out Of The Dark” (Cardinaux), “One In Mind” (Wiltgen), “Plea” (Cardinaux), “Lost With Hope In An Empty Sea” (Zarif), “Sea-Change (Into Something Rich & Strange” (Cardinaux), “I-75 South” (Cardinaux), “Out Of The Water” (Zarif).

Músicos: Samir Zarif (saxofón tenor y soprano), Jesse Lewis (guitarra), Eliot Cardinaux (nord electro 2, órgano), Miro Sprague (piano), Perry Wortman (bajo), Paul Witgen (batería).

Grabado en Acoustic Recording, Brooklyn, New York, los días 17 y 18 de Agosto de 2005.
Fresh Sound Records, 2007.

Comentario: Me gusta pensar en el jazz como una madre amorosa capaz de acunar en su seno músicas en principio muy dispares. No es que necesite poder colocar la etiqueta “jazz” para disfrutar de lo que escucho, es solo que dada la diversidad de los intereses musicales que atraen a los jazzistas, y la constante y multiforme evolución del género, me parece lo más sensato.

Menciono todo esto porque el sustrato jazzístico de The Paislies, a juzgar por esta primera grabación, no me parece para nada evidente… aunque tampoco es fácil pensar en ellos como otra cosa que músicos de jazz. Tengo al escuchar el disco la tentación de pensar que estoy ante una nueva encarnación del jazz-rock, subgénero que nunca me ha atraído demasiado, aunque se trata de algo diametralmente opuesto a lo que solemos entender por jazz-rock: si aquel estilo trataba de introducir instrumentos y sonidos propios del rock en un ambiente básicamente jazzístico, The Paislies emplea instrumentos y sonidos del jazz, pero los utiliza para desarrollar composiciones de sensibilidad muy alejada del género.

The Paislies muestra un gran interés en las labores de composición: todas las incluidas en el disco resultan atractivas por uno u otro motivo, y el grupo las desarrolla con un sentido y equilibrio envidiables. La atención prestada a la creación de texturas sonoras es evidente; de hecho, los desarrollos instrumentales están siempre medidos, calculados para potenciar esas texturas. Las intervenciones solistas, igualmente, están planteadas más como desarrollo de las composiciones que como substrato expresivo de la personalidad del solista. Así las cosas, es necesario señalar la discreta pero imaginativa y eficaz labor de producción, a cargo del propio grupo y de Brian Seeger.

Cabe reseñar el arranque del disco, “Paislie Grey”, un bonito y cadencioso tema donde el piano de Miro Sprague llena el ambiente de una leve melancolía realmente cautivadora; “Lost With Hope In An Empty Sea”, composición de atractivo desarrollo, y que cuenta igualmente con una notable labor del pianista; “Riverspirits” y “Sea-Change”, donde sorprenden las calurosas intervenciones del saxofonista Samir Zarif, que contrastan vivamente con el tono general del resto de la grabación.

Tratando de encontrar otros discos que puedan incluir planteamientos más o menos similares, me viene a la cabeza Husky, de Skerik’s Syncopated Taint Septet (Hyena Records, 2006), aunque a The Paislies le falta la chispa incendiaria, la radicalidad y el desenfreno de aquél. En cambio, lo que ellos ofrecen es música que apetece revisar cuando no queremos meternos en faenas difíciles.

Ricardo Arribas




Gary McFarland & Co. - Does The Sun Really Shine On The Moon?


Composiciones: “God Only Knows” (Asher y Wilson), “By the Time I Get to Phoenix” (Jimmy Webb), “Sunday Will Never Be the Same” (Cashman y Pistell), “Lady Jane” (Jagger y Richards), “Flamingo” (Ted Grouya y Ed Anderson), “Flea Market” (Gary McFarland), “Here, There and Everywhere” (John Lennon y Paul McCartney), “Three Years Ago” (Chuck Rainey), “O Morro” (Jobim y DeMoraes), “Melancholy Baby” (Burnette y Norton), “Up Up and Away” (Jimmy Webb).

Músicos: Marvin Stamm (fliscorno), Jerome Richardson (saxo soprano y flauta), Sam Brown (guitarra), Richard Davis (bajo), Chuck Rainey (electric-bajo), Donald McDonald or Grady Tate (batería), Warren Bernhardt (órgano), Gary McFarland (vibráfono, arreglos).

Grabado los días 29,30 y 31 de enero 1968, en A&R Recording Studios, New York.

Skye 1003, 1968 - Blue Moon Producciones Discográficas, 2007

Comentario: Does the sun really shine on the moon? es una obra que se bebe a sorbitos de pequeños conceptos. “Lo bueno si breve dos veces bueno”, que decía el conceptista Baltasar Gracian. Once piezas cortas de jazz ambiental, llenas de belleza, sencillas y fáciles de digerir.

En “By the Time I Get to Phoenix”, cálidos y amables se muestran tanto Marvin Stamm al fliscorno, como Jerome Richardson al saxo soprano. En “Sunday Will Never Be the Same” sobresalen buenos arreglos para los metales, en enconado y agradable diálogo con el órgano de Warren Bernhardt. “Lady Jane”, pieza ambiental en la que intervienen el saxo soprano y la flauta de Jerome Richardson, la guitarra Sam Brown y el silbido y vibráfono del propio Gary McFarland, en un homenaje a Jagger y Richards. En “Here, There and Everywhere”, sigue la misma tónica con los Beatles John Lennon y Paul McCartney, en el que tararea la melodía apoyado por le vibráfono, Gary McFarland. En “Flea Market”, único tema compuesto por Gary McFarland, vuelven a destacar los arreglos suaves, precisos y plenos de optimismo, que personalmente me recuerdan a las películas españolas de los años 60, donde encontrábamos este tipo de jazz que servía de fondo a las imágenes.

El corte mas destacado quizás esté reservado a “Three Years Ago”, compuesto por Chuck Rainey, en el que destaca por igual el bajo, el vibráfono y el órgano, en relevos exquisitos y sofisticados. La samba también tiene su momento en otro de los estándares versioneados, “O Morro”, de Antonio Carlos Jobim y Vinicius De Moraes, destacando el delicioso arreglo para vibráfono de Gary McFarland, y Jerome Richardson en la flauta.

Precioso una vez mas el órgano de Bernhardt, y la voz y el vibráfono de McFarland en “Melancholy Baby”. Con el tema “Up Up and Away” se cierra un álbum impregnado de feeling jazz, en el que el silbido, la voz y el vibráfono de Gary McFarland se apoyan en un sedoso Jerome Richardson al saxo soprano.

Por último, cabe significar que la música de Gary McFarland gustará a aquellos a los que les guste soñar despiertos, almas sensibles y felices, e igualmente será un punto de partida para los que se acerquen al jazz por vez primera.

Enrique Farelo




Gary McFarland - America The Beautiful


Composiciones: “On This Site Shall Be Erected” (Gary McFarland), “80 Miles an Hour Through Beer-Can Country” (Gary McFarland), “Suburbia-Two Poodles and a Plastic Jesus” (Gary McFarland), “If I’m Elected” (Gary McFarland), “Last Rites for the Promised Land” (Gary McFarland), “Due to the Lack of Interest,Tomorrow has Been Cancelled” (Gary McFarland).

Músicos: Marvin Stamm (trompeta), Snooky Young (trompeta), Ernie Royal (trompeta), Bernie Glow (trompeta), Garnett Brown (trombón), Harvey Phillips (tuba), Ray Alonge (trompa), Jim Buffington (trompa), Jerome Richardson (saxo), Romeo Penque (saxo), Wally Caine (saxo), Danny Bank (saxo), Joe Farrell (saxo), Warren Bernhardt (piano), Eric Gale (guitarra), Chuck Rainey (bajo), Jerry Jemmott (bajo), Bernard Purdie (batería), Bill Lavorgna (batería), Warren Smith (percusión), Aaron Rosand (violín), Gene Orloff (violín), David Nadien (violín), Harvey Shapiro (violonchelo), George Ricci (violonchelo), Al Brown (viola), Gary McFarland (compositor y director).

Grabado los días 16, 18, 21 y 22 de octubre de 1968 en A & R Recording Studios, New York.

Skye 1004, 1968 - Blue Moon Producciones Discográficas, 2007

Comentario: America the beautiful es una obra conceptual divida en seis movimientos por el compositor y arreglista Gary McFarland, que tuvo la suerte de liderar a músicos de la importancia de Bill Evans ó Jim Hall en The Gary McFarland Orchestra With Bill Evans 1963.

Esta original obra, que podríamos calificar como jazz sinfónico o Third Stream, a tenor de su estructura y sus formas sonoras, consigue fusionar con extrema claridad y naturalidad el romanticismo de las cuerdas de una orquesta sinfónica con las de un grupo de jazz o de rock. Incluso podríamos hablar de un disco adelantado a su tiempo (grabado en 1968), y es posible que grupos, sobre todo progresivos de los años 70, tuvieran aquí su paradigma. Entre los que podríamos enumerar, se me ocurren The Moody Blues, Caravan o Renaissance, por nombrar algunos.

En el primer movimiento, “On This Site Shall Be Erected”, el piano Warren Bernhardt y el violonchelo de George Ricci, a modo de sonata, hacen las veces de obertura, para dar paso a la guitarra de Eric Gale y la sección de metales que rompe la estructura, que retoman aquellos para finalizar el primer movimiento. Parecido ensamblaje tiene el segundo movimiento, “80 Miles an Hour Through Beer-Can Country”, donde la orquesta ejerce a manera de interludio, dando un nuevo paso, en esta ocasión a la sección rítmica con piano, para seguidamente convertirse el mismo en poético, lírico y sinfónico, y dar un nuevo salto, siendo la guitarra de Eric Gale, y toda las sección metálica quien tome el relevo y deje a la orquesta morir el tema como lo empezó.

Mucho más animada y swingueante es “Suburbia-Two Poodles and a Plastic Jesus”, mientras que “If I’m Elected”, le sigue a ritmo de marcha militar en un juego constante con la orquesta, donde los pasajes humorísticos nos llevan a un destacado solo de saxo soprano a cargo de Joe Farrell. El melodioso y aterciopelado trombón de Garnett Brown nos deleita con el acompañamiento de la sección de cuerdas en “Last Rites for the Promised Land”.

El último movimiento, “Due to the Lack of Interest, tomorrow has Been Cancelled”, es un duelo poético-pastoral entre el violonchelo de George Ricci y el oboe, al que se le suma la seriedad de la tuba de Harvey Phillips, desarrollando de manera melódica la sección rítmica y los metales todo su potencial, y destacando los solos del trompetista Marvin Stamm y el guitarrista Eric Gale.

Enrique Farelo




Fernández, Parker, Guy, Lytton - Topos


Composiciones: "Coalescence", "Open Systems", "In Praise Of Shadows" (Fernández/Guy/Lytton), "Air/Luft", "Still Listening" (Fernández/Lytton), "Moon Over BCN", "Smart Set" (Fernández/Guy), "This One Is For Kowald", "Inner Silence" (Fernández/Parker/Lytton).

Temas compuestos e interpretados por Parker, Fernández, Guy y Lytton, salvo donde se indique lo contrario.

Músicos: Evan Parker (saxos tenor y soprano), Agustí Fernández (piano), Barry Guy (contrabajo) y Paul Lytton (percusión).

Grabado el 26 de marzo de 2006 en L'Auditori, Barcelona por Ferran Conangla.

Maya Recordings (2007)
MCD0701

Comentario: Tras sorprender con la edición de Aurora en 2006, Agustí Fernández vuelve con Topos a la música que habitualmente se asocia con sus propuestas. En esta ocasión le acompañan tres pesos pesados de la libre improvisación europea: el saxofonista Evan Parker, el contrabajista Barry Guy (integrante del trío responsable de Aurora) y el batería y percusionista Paul Lytton.

La grabación de Topos se realizó al dia siguiente de un concierto de dicho trío en Barcelona. Los nueve temas aquí recogidos presentan elementos habituales en las propuestas libre improvisadas; en esta ocasión lo más interesante es la forma en que esos componentes se combinan, logrando mantener la atención del oyente. En la grabación priman la escucha y la interacción –incluyendo el silencio cuando es necesario– entre los músicos. A lo largo de la obra los temas van recorriendo distintos ambientes. En algunos momentos la música se presenta de un modo inmediato y musculoso, frente a otros en que se nos muestra de forma más calmada e incluso introspectiva.

Los músicos juegan con distintas combinaciones de las sonoridades de sus instrumentos. Además de trabajar en distintas formaciones dentro de cada uno de los temas, sólo son cinco las piezas en las que intervienen los cuatro músicos. En las cuatro restantes hallamos a dos tríos distintos ("Still Listening", "Inner Silence") y dos dúos ("Air/Luft", "Smart Set"). Agustí Fernández es el único de los cuatro músicos que interviene en todos los temas de la grabación.

Las piezas tienen una duración relativamente breve. Salvo los casi diez minutos de "Open Systems" (necesarios para desarrollar de un modo natural una hermosa pieza que busca espacios amplios y abiertos), el resto de los temas tienen duraciones en torno a los cinco minutos. Tal es así que los nueve temas no llegan a los 50 minutos en total. El resultado de todo ello es un paso más hacia delante en la magnífica carrera de Agustí Fernández. Para muchos, en España y a día de hoy, todavía un músico por descubrir.

José Francisco "Pachi" Tapiz




Baldo Martínez - Projecto Miño


Composiciones: “O Riveira” (4:24) (tradicional), “Marcha de Guimaraes” (6:13), “Aire de tuba” (8:19), “Canta a rula” (8:38) (tradicional), “De onte para mañan” (8:57), “Suite del Miño” (10:08), “De Norte a Sur + Au fond des temps” (6:01) (Baldo Martínez + Valentin Clastrier), “Fogar de Breogan” (3:50) (Pascual Veiga)

Todos los temas compuestos por Baldo Martínez, salvo los indicados. Todos los temas arreglados por Baldo Martínez

Músicos: Alejandro Perez (saxos tenor, soprano y clarinete), David Herrington (trompeta), Chiaki Mawatari (tuba y serpentón), Antonio Bravo (guitarra eléctrica), Baldo Martínez (contrabajo, composición y dirección), German Díaz (zanfoña), Pedro Lopez (batería y percusión africana), Carlos Castro (vibráfono, derbuka, congas, dyembe y percusiones varias), Maite Dono (voz)
Invitado especial: Valentin Clastrier (zanfoña)

Grabado entre noviembre de 2006 y marzo de 2007 en Infinity Studios (Madrid). Ingeniero de grabación y mezcla, masterización: Pablo Baselga. Editado en 2007 por Karonte. Kar 7802

Comentario: Baldo Martínez continúa construyendo una carrera que a lo largo de los años se demuestra más que interesante. En su caso ha trabajado sobre un concepto de jazz contemporáneo, en el que no ha renunciado a la incorporación de elementos tradicionales de Galicia, su tierra natal. Esto ha tenido lugar en las grabaciones de su Cuarteto Acústico, y sobre todo a lo largo de la carrera del Baldo Martínez Quinteto, su proyecto más estable. Por ello, no debe resultar extraño que en Projecto Miño todos estos elementos se encuentren no corregidos, pero sí aumentados.

La génesis de este proyecto arranca en 1999, cuando el festival de Jazz de Guimaraes le encarga la realización y dirección de un proyecto basado en música tradicional de Galicia y Portugal, en el que colaboraron Maria Joâo y Carlos Beceiro, entre otros. A pesar de su originalidad y su magnífico resultado -existe una grabación en directo-, no es hasta 2005 (previa presentación en Alemania), cuando el proyecto se estrena definitivamente en España. A partir de allí pudiera parecer que su camino ha sido más fácil. Son ya varios los conciertos en España, que tienen un magnífico recibimiento entre crítica y público. Finalmente, el proyecto ve la luz en 2007.

Musicalmente, el proyecto suena a Galicia y a su música tradicional, pero con el toque actual que le aporta su tratamiento desde formas cercanas al jazz contemporáneo. En todo ello tiene una importancia la labor de Baldo Martínez. Magnífico al contrabajo, sus composiciones y arreglos dejan respirar a la música, que cobra vida en manos de todo el conjunto de músicos. En este trabajo encontramos a compañeros habituales en sus proyectos: el guitarrista Antonio Bravo, el baterista y percusionista Pedro López, y el trompetista David Herrington son integrantes de su quinteto. El zanfoñista Germán Díaz ha trabajado en su Cuarteto Acústico, mientras que Alejandro Pérez ha trabajado en el grupo BAC, además de en formaciones anteriores del Baldo Martínez Quinteto. Esto se traduce en un magnífico entendimiento, que unido a sus buenas maneras hacen que en esta grabación el resultado final sea mucho más que la suma de las aportaciones de cada una de sus partes. Otras incorporaciones muy interesantes son la de la vocalista Maite Dono (quien incluso se atreve a improvisar) y especialmente la de ese virtuoso de la zanfoña que es el francés Valentín Clastrier. No se debe hablar de esta obra sin señalar la labor del técnico de sonido Pablo Baselga, responsable de que una obra grabada sea capaz de transmitir la vida que este grupo es capaz de crear en sus conciertos en directo.

En cuanto a la música, ésta es capaz de hablar por sí sola. Sólo hay que escuchar algunas piezas como “O Riveira”, “Marcha de Guimaraes”, “Suite del Miño” o “Canta a Rula”.


José Francisco Tapiz




Christian Scott - Anthem


Músicos: Christian Scott (trompeta, corneta, fliscorno y trombón soprano), Matt Stevens (guitarra), Aaron Parks (piano y teclados), Marcus Gilmore (bateria), Walter Smith III (saxo tenor), Louis Fouché (saxo alto recto), Esperanza Spalding (contrabajo), Luques Curtis (contrabajo), Brother J (voz).

Grabado en California entre el 26 y el 30 de enero de 2007.
Concord Records

Comentario: Christian Scott lo tiene todo para ser una estrella: imagen, actitud, promoción, sonido, capacidad, talento, un directo potente y las ideas bien claras. Su debut como líder, Rewind That, fue prometedor y, sobre todo, revelador. Las intenciones de Scott pasaban por un distanciamiento de la tradición a través de una contemporaneidad consciente, pero natural. Anthem viene a ser la consagración definitiva y brutalmente unilateral de ese estilo que Scott intenta desarrollar, y que pretende ser completamente original. Bien, puede que no lo sea completamente, pero sí lo es bastante. Scott aspira a dominar un jazz totalmente hermanado con las tendencias de la música negra del momento, sin renunciar al lenguaje jazzístico, al soul o al hip hop y, al mismo tiempo, transmitir un mensaje actual, pero también universal. Estamos, por lo tanto, ante una obra personal y profundamente reivindicativa.

Junto al trompetista, repiten su amigo y alter ego musical, Matt Stevens, y el interesante saxofonista Walter Smith III. En los teclados se incorpora el excelente Aaron Parks (llevo ya un tiempo diciéndolo, pero lo repito: este tío es condenadamente bueno; mucha atención a lo que haga en el futuro), que destaca en gran parte del disco, y en la batería el contundente Marcus Gilmore. Musicalmente, el estudio se convierte en un instrumento esencial para el proyecto de Scott, pero en algunos momentos se vuelve en su contra y tira por tierra los esfuerzos del trompetista. Lo que quiere hacer es muy interesante, pero quizá le falta un poco de carretera para acometer con éxito una empresa como ésta. La producción se vuelve farragosa en muchos temas, y las intenciones del líder quedan diluidas por una falta de seguridad natural, dada su edad. Algo me dice que si Anthem hubiese sido el quinto o sexto disco de su carrera, podría haber sido tan trascendente como pretende. Quizá si en su segundo disco Christian Scott hubiese decidido “simplemente tocar”, le hubiese quedado más redondo.

Pero, por lo menos, el trompetista los tiene bien puestos y está haciendo exactamente lo que quiere. Con sus ideas, la osadía que derrocha en el escenario y su innegable talento, este chaval puede ser una pieza clave en el futuro del jazz.

Yahvé M. De La Cavada




David Murray Black Saint Quartet - Sacred Ground


Músicos: David Murray (saxo tenor y clarinete bajo), Lafayette Gilchrist (piano), Ray Drummond (contrabajo), Andrew Cyrille (batería), Cassandra Wilson (voz).

Grabado en New Cork, los días 20 y 21 de octubre de 2006.
Justin Time Records.

Comentario: David Murray, probablemente el mejor saxofonista tenor vivo, estrena disco en cuarteto, y eso siempre es un acontecimiento. Primero, porque es un formato paradigmático, sobreexplotado pero inagotable. Segundo, porque Murray ha grabado tantos discos maravillosos en cuarteto que la curiosidad de ver si éste estará a la altura es insoportable. Además, hace ya unos cuantos años que no grababa en este formato, y la falta de Hicks en el seno de su Power Quartet (con Drummond y Cyrille) puede ser decisiva. Así que sale Hicks, entra Lafayette Gilchrist (que ya grabó con Murray en Waltz Again), y el recién estrenado Black Saint Quartet nos obsequia con una obra maestra. Dicho así, parece desproporcionado, o al menos exagerado, pero Sacred Ground no tiene un segundo de desperdicio. Murray está en el mejor momento de su carrera y aunque, de manera independiente, todos ellos están soberbios, el cuarteto funciona como una unidad perfecta.

La mayor sorpresa es Lafayette Gilchrist, que deslumbra en cada una de sus intervenciones, adaptando su personal estilo a las circunstancias sin dejar de ser él mismo. La frescura que aporta el joven pianista pone en guardia a Drummond y Cyrille, que están fantásticos, como siempre. Murray está en un momento impresionante, con su capacidad improvisadora intacta y con un dominio del instrumento y del sonido nunca visto. Desde la sugerente “Pierce City” a los ecos de Nueva Orleáns en “Believe In Love”, el cuarteto suena autentico, irrefutable y definitivo.

Parte de la música del disco esta inspirada por la película “Banished”, de Marco Williams, para la que Murray escribió la banda sonora, pero también Ishmael Reed (uno de los mas importantes escritores afroamericanos del siglo veinte) ejerce una influencia notable sobre Murray, además de escribir las “liner notes” y la letra de los dos temas que canta Cassandra Wilson, el melancólico “Sacred Ground” y el blues “The Prophet Of Doom”.

Si un disco es perfecto, no hay mucho más que decir o, si lo hay, es menos claro y directo. Cuando los pelos de mi cogote decidan dejar de erizarse cada vez que pongo Sacred Ground, podré decidir si es el mejor disco del año o simplemente el más emocionante.

Yahvé M. De La Cavada




Joey Calderazzo - Amanecer


Músicos: Joey Calderazzo (piano), Claudia Acuña (voz), Romero Lubambo (guitarra).

Grabado en Carolina del Norte, entre el 30 de enero y el 2 de febrero de 2006.
Marsalis Music.

Comentario: Cuando Joey Calderazzo publicó Haiku, su primera grabación en piano solo, resultó una agradable sorpresa. A esas alturas no tenía nada que demostrar, pero el piano solo es una dura prueba que no todos superan con éxito. A pesar de incluir cuatro temas en los que Claudia Acuña y Romero Lubambo forman dúo o trío con el pianista, Amanecer es, en esencia, un disco en solo. Dicho ésto, es inevitable pensar que estamos ante la continuación de algo empezado o, en todo caso, de paso más dentro de una estética muy concreta.

Lamentablemente, Amanecer resulta un tanto decepcionante. Calderazzo nunca ha sido una voz particularmente personal y, aunque ha ido desligándose poco a poco de sus marcadas influencias (Hancock, Tyner, Kirkland…), su búsqueda le ha jugado una mala pasada. Independientemente de ostentar el dudoso honor de tener una de las portadas mas feas y horteras de los últimos años (digna del peor recopilatorio de Fausto Papetti), el disco va de un paisaje musical a otro en una especie de sinsentido estilístico que desorienta completamente al oyente. Esto no quita que haya pasajes interesantes y momentos brillantes, pero Amanecer suena a cuaderno de bocetos.

“Sea Glass” desarrolla una atmósfera de quietud fantástica, pero se alarga y acaba volviéndose lánguida. “Toonay” derrocha una urgencia insostenible y uno acaba preguntándose si el propio Calderazzo sabe qué esta tocando o si simplemente se ha enzarzado en una absurda competición consigo mismo. “Waltz For Debby” recibe un tratamiento interesante pero, una vez más, uno se queda con la sensación de que se alarga sin necesidad. Curiosamente, es en los temas en los que colaboran Acuña o Lubambo en los que más destaca el pianista. Tanto en el tema que da nombre al disco como en “The Lonely Swan”, las improvisaciones de Calderazzo son excitantes e inteligentes y trazan la verdadera dirección del futuro de su carrera.

Este disco puede vivirse como un alto en el camino o como un bache en la carretera; como una mala noche de fiesta o como una despedida de soltero aburrida y catastrófica. Lo importante es que mañana será otro día, y que tiene bastante buena pinta; o al menos, mejor pinta que hoy.

Yahvé M. De La Cavada




Nels Cline, Andrea Parkins & Tom Rainey - Downpour


Composiciones: "Downpour 1", "Downpour 2", "Moss, Bed"

Músicos: Nels Cline (guitarra eléctrica), Andrea Parkins (acordeón, piano, teclados, samplers), Tom Rainey (batería, percusión)

Grabado en directo en el 23º Festival International de Música Actual de Victoriaville, el 20 de mayo de 2006.
VICTO, 2007

Comentario: Es increíble la astucia con la que este trío de ases de la improvisación se enfrenta al ruido y lo modela a su antojo, como un escultor saca de una pella de barro las figuras que su mente proyecta. Y es gozoso poder escuchar una grabación de este calibre realizada en directo, ajena a los márgenes que impone el estudio. No obstante, Cline, Parkins y Rainey consiguen superarse a sí mismos como proyecto a raíz de este Downpour que, aunque sigue la línea de su anterior proyecto, el magnífico Ash & Tabula (Atavistic alp148cd), en Downpour realmente alcanzan su tono más ecléctico, en esa paradójica búsqueda de la creación a través de la deconstrucción sonora, esta vez utilizando dos largos temas y un tercero más breve (37:22 el primero, 18:15 el segundo, y 4.04 el tercero).

Sobresale en su papel una Andrea Parkins que en su faceta de multiinstrumentista consigue transportarnos hacia dimensiones sonoras que nos pedirán varias escuchas antes de poder disfrutarlas íntegramente, dada la rareza de algunos sonidos que consigue extraer de sus samplers y aparatos electrónicos. En ocasiones nos puede recordar a Ikue Mori, cuando como acordeonista acostumbra a mostrarse, en términos generales, en papeles menos destacados, aunque no por ello menos destacables.

Nels Cline teje sus sonidos entre las sólidas polirritmias y las invenciones percusivas de un fabuloso Tom Rainey. El guitarrista utiliza sus pedales de forma que los sonidos que extrae de su instrumento suelen encajar a la perfección con los que Parkins saca de los suyos, aunque ésta en ocasiones se planta ante el piano e improvisa, cobrando el papel protagonista, ejerciendo entre los tres una suerte de diálogo improvisado con resultados excelentes. En otros pasajes del disco (concretamente en el segundo tema) la guitarra se vuelve arrolladora y la batería le sigue con un frenético ritmo, que va mutando hacia formas más entrecortadas, que Cline aprovecha para realizar sus solos acelerados, mientras Parkins aporta el aspecto ruidista que raya en lo neurótico.

Diego Ortega Alonso




Nels Cline Singers - Draw Breath


Composiciones: “Caved-In Heart Blues”, “Attempted”, “Confection”, “An Evening At Pops'”, “The Angel Of Angels”, “Recognize I”, “Mixed Message”, “Recognize II”, “Squirrel Of God”.

Músicos: Nels Cline (guitarra acústica), Devin Hoff (contrafagot), Scott Amendola (batería), Glenn Kotche (crotales).

Cryptogramophone CG 133, 2007.

Comentario: Nels Cline vuelve a utilizar su guitarra como un instrumento capaz de producir cualquier sonido imaginable, y algunos más desconocidos, en su constante interés por enriquecer su lenguaje musical, ya de por sí rico. Tanto Devin Hoff como Scott Amendola siguen en su excelente línea de anteriores trabajos de los Singers, aunque tal vez Amendola aquí logre un papel más destacado por el protagonismo que en muchos de los temas tiene el papel electrónico, algo que Cline usa cada vez con mayor frecuencia en la mayoría de sus formaciones, consiguiendo resultados excelentes.

En este Draw Breath las canciones son verdaderos paisajes sonoros que parecen recorrer las carreteras de la Norteamérica profunda, como si fuesen buscando un sino que se ha de encontrar en su propia esencia, y no en otra parte. Las formas de Draw Breath recuerdan más al folk, al rock, a ese entorno indie en el que, pararelamente a sus trabajos con músicos avantgarde y free-jazz, se mueve últimamente Cline. Prueba de ello es la participación en el último tema, “Squirrel Of God”, de Glenn Kotche, baterista de Wilco, con el que Cline participa en su último proyecto, aunque también se pueden apreciar esos ramalazos indies en otros temas, como “Confection”.

Aun así, siguen existiendo temas más cercanos a lo que nos tiene acostumbrados Cline, como su “Mixed Message” (con un ritmo brutal y un punteo de guitarra continuo de los que han de quemar los dedos...), o el segundo tema del disco, “Attempted”, pero en general este disco nos mantiene en vilo sobre una atmósfera enrarecida que se conforma a través de temas lentos y hermosos, como “Caved in Heart Blues”, “The Angel of Angels” o “Recognize I” y “Recognize II”.

Tal vez no sea el disco más homogéneo de los Singers, pero sin duda se mantienen en un nivel de altura que nos invitar a esperar el próximo con expectación.

Diego Ortega Alonso




Bill Evans - The Sideman Years


Composiciones: "Kimona My House" (Dick Garcia), "Like Someone In Love" (Van Heusen/Burke), "Ev'ry Night About This Time" (Koehler/Monaco), "I Got It Bad And That Ain't Good" (Ellington/Webster), "Mother Of Earl" (Zindars), "Indian Summer" (Herbert/Dubin), "Deep Purple" (De Rose/Parish), "Aeolian Drinkin' Song" (Tony Scott), "Round About Midnight" (Monk/Williams/Hanighen), "Vanilla Frosting On A Beef Pie" (Tony Scott), "You Stepped Out Of A Dream" (Brown/Kahn), "How High The Moon" (Lewis/Hamilton), "Idol Of The Flies" (Jimmy Knepper), "Ogling Ogre" (Jimmy Knepper), "Love Letters" (Kahn-Donaldson), "Avid Admirer" (Jimmy Knepper).

Músicos: Bill Evans (piano), con
1-3: Dick Garcia (guitarra y líder), Jerry Bruno (bajo) y Camille Morin (batería),
4-6: Joe Puma (guitarra y líder), Oscar Pettiford (bajo) y Paul Motian (batería),
7-10: Tony Scott (clarinete y líder), Les Grinage (bajo) y Lennie McBrowne (batería),
11-16: Jimmy Knepper (trombón, líder), Gene Quill (saxo alto), Teddy Kotick (bajo) y Dannie Richmond (batería).

Grabado en Nueva York entre 1955 y septiembre de 1957.

FSR-CD 456 (Digipak)
Fresh Sound

Comentario: Dado que Bill Evans grabó abundantemente como sideman, conviene, antes de nada, señalar los aspectos discográficos de esta recopilación. En primer lugar, y al contrario de lo que hay anunciado en su portada, Eddie Costa no toca en este disco, gazapo sin duda debido a su presencia en el LP Jazz de Joe Puma (Jubilee). Para quienes quieran evitar duplicaciones, los temas procedentes de ese disco de Puma, tanto los que presentan a Evans (aquí 4-6) como a Costa, los incluyó Fresh Sound en su recopilación dedicada al guitarrista (The Jazz Guitar of Joe Puma, FSRCD 435). Del disco que nos ocupa, los cortes 1 a 3 están también en Message From Garcia (Dawn/Fresh Sound DCD 108), la sesión en cuarteto con Tony Scott sale de The Touch of Tony Scott (LP originalmente de RCA Victor, no me consta que se haya reeditado en CD), y los temas que cierran este disco los publicó en su día Gus Wildi como A Swinging Introduction to Jimmy Knepper en el sello Bethlehem.

Los seis primeros temas de esta reedición proceden de discos a nombre de dos guitarristas arquetípicos de la primera mitad de los cincuenta. Los que lidera Joe Puma quizás muestran más nervio, aunque sólo sea por la rítmica Pettiford-Motian; además, aquí los temas son más largos y brindan una mejor oportunidad para apreciar el trabajo de Evans. Con Garcia, Evans apenas dispone de espacio como solista, aunque sobresale en "Like Someone In Love".

Saltando al final, la sesión que lidera Jimmy Knepper sitúa a Evans en un entorno mingusiano, con la excepcional presencia de Dannie Richmond a la batería. Knepper y sus acompañantes, con el vigoroso Gene Quill al alto (un parkeriano ácido), parecen atisbar el descarrilamiento del bebop más estricto en unos temas muy llamativos, pero lo cierto es que el papel de Evans es mínimo: sus acompañamientos no son tan ricos como cabría esperar y sus solos son relativamente breves; por ejemplo, en "Ogling Ogre" (el ogro libidinoso... ¿referencia a Mingus?) apenas cuenta con ocho compases. No obstante el limitado papel de Evans, hay momentos destacables, como en "Idol of the Flies" (no "files", como indica el disco), un tema con aire hispano que contiene un excelente solo de Knepper con su característico sonido, mientras que Evans suena tentativo, sin apenas acompañamiento de la mano izquierda.

El recientemente fallecido Tony Scott está al frente de la tercera sesión aquí incluida. El clarinetista fue un ferviente valedor de Evans (la primera grabación en estudio del trío Evans-LaFaro-Motian fue como acompañante de Scott). En estos temas en cuarteto Evans tiene un papel más destacado, como en el enunciado de "Deep Purple" (enmarcando el clarinete de Scott), la coda de "'Round Midnight" o su excelente solo en "Vanilla Frosting..." todo un alarde a dos manos que empieza con líneas sencillas y termina con acordes.

No obstante, lo mejor de esta sesión –y del disco– es "Aeolian Drinkin' Song", un intento de Scott de abordar lo que se llamaría años más tarde "jazz modal", con un tema basado no en acordes, sino en una sola escala, el modo eólico, e interpretado a un tempo vivo. En sus solos Scott toca con pasión pero parece tener dificultades para salir de la escala de referencia; por el contrario Evans ofrece un solo brillante, vehemente, con ciertos ecos de Tristano e incluso de Monk. En esa vena experimental, tras los espacios para el bajo y la batería, Scott y Evans retornan flotando en el compás original de 4/4 mientras el bajista y el bombo de la batería marcan un 3/4. Aunque no llegue a cuajar del todo, este tema es una buena muestra de la experimentación que tuvo lugar en los cincuenta, un intento notable de saltar la valla de lo convencional.

La discografía de Bill Evans como acompañante es amplia, y cuenta con rincones imprescindibles (las grabaciones comandadas por George Russell) o sistemáticamente ignorados por las reediciones (como el LP Listen To The Music Of Jerry Wald, en el que el pianista ofrece intervenciones memorables). En todo caso, su interés radica en que Evans, aunque ya se destaca de sus contemporáneos por su toque cristalino y el uso de ambas manos en su característicos juegos de acordes, muestra un ataque más incisivo, entre Tristano y el hard-bop, que se perdería con los años. Este CD es una muestra, pequeña y quizás no muy representativa, de esa faceta.

Fernando Ortiz de Urbina




Urbie Green - Septet & Octet


Composiciones: "Incubator" (Urbie Green), "Skylark" (Mercer/Carmichael), "La Salle" (John Murtaugh), "Dansero" (Daniels/Heyman), "Stairway To The Stars" (Signorelli/Malneck/Parish), "Johnbo Mambo" (John Murtaugh), "Lullaby Of Birdland" (Shearing), "Old Time Modern" (Urbie Green), "Med's Tune" (Med Flory), "I Got It Bad And That Ain't Good" (Ellington), "Sassafras" (Marion Evans), "On Green Dolphin Street" (Kaper/Washington), "How About You?" (Freed/Lane), "Mutation" (Marion Evans), "Undulation (Melody In Bb)" (Evans/Green), "Three Little Words" (Kalman/Ruby), "Sneaky Pete" (Urbie Green), "When Your Lover Has Gone" (Swan), "Just One Of Those Things" (Cole Porter).

Músicos: 1-6: Doug Mettome (trompeta y trompa barítono), Urbie Green (trombón), John Murtaugh (saxo tenor), Sam Staff (saxo barítono), Jimmy Lyon (piano), Dante Martucci (bajo), Jimmy Campbell (batería).
7-10: Ruby Braff (trompeta), Urbie Green (trombón), Med Flory (saxo alto), Frank Wess (flauta, saxo tenor), Sir Charles Thompson (piano), Freddie Green (guitarra ritmica), Aaron Bell (bajo), Bobby Donaldson (batería).
11-13: Doug Mettome (trompeta y melófono), Urbie Green (trombón), Al Cohn (clarinete bajo y saxo tenor), Danny Bank (flauta y saxo barítono), Jimmy Lyon (piano y celesta). Oscar Pettiford (bajo), Jimmy Campbell (batería).
14-19: Doug Mettome (trompeta), Urbie Green (trombón), Al Cohn (clarinete bajo y saxo tenor), Danny Bank (flauta, clarinete y saxo barítono), Jimmy Lyon (piano y celesta), Oscar Pettiford (bajo), Osie Johnson (batería).

Grabado en Hackensack (Nueva Jersey) y Nueva York entre diciembre de 1953 y enero de 1955.

FSRCD 451
Fresh Sound

Comentario: Nueva entrega de las grabaciones de Urbie Green en la década de los cincuenta, en este caso al frente de un septeto y un octeto (en realidad, un septeto más el excelso Freddie Green, no "Greene", a la guitarra rítmica).

La primera sesión, originalmente grabada para Blue Note, destaca en primer lugar por el sello de Rudy Van Gelder, que da a la batería una presencia inusitada para un disco de esta época (aunque desconozco si la fuente es el LP original o alguna remezcla posterior). El tema que abre el CD, "Incubator", presenta un intercambio entre Mettome a la trompa barítono (baritone horn) y Green al trombón interesante por la similitud tímbrica. Otro solista llamativo es Sam Staff al saxo barítono, cuyo tono está emparentado con el de Serge Chaloff ("La Salle"); según las anotaciones Staff murió diez días después de esta sesión a los 24 años, a causa de un cáncer linfático. Una lástima por múltiples razones, a juzgar por lo que aquí se escucha. El otro "desconocido" de esta sesión es John Mortaugh, que al tenor es algo más duro que los "four brothers" y además aporta un par de originales ("La Salle", sobre los acordes de "Fine And Dandy" y "Johnbo Mambo", basado en "'S Wonderful"). Es esta una sesión más que correcta, con Green ejemplar en "Skylark" y "Stairway To The Stars", pero unos arreglos más elaborados le habrían venido muy bien.

La siguiente sesión procede de un disco Vanguard, y es notable por la difusa mezcla de sonido, en la que apenas se aprecia la batería y la de por sí discreta guitarra de Freddie Green. En todo caso, las intervenciones de Ruby Braff (cuyo tono es claro deudor de Satchmo, en plena era de Miles, Dizzys y Cliffords, y a quien su juventud le traiciona al final de su solo en "I Got It Bad..."), Frank Wess (a la flauta en "Lullaby..." y al tenor en "I Got It Bad...") y Med Flory (mejor de lo que cabría esperar, sobre todo en "I Got It Bad..."). El tono general de la sesión es muy "Basie" (por Green y algunas intervenciones del "Sir" imitando al "Count"), salvo en el enunciado de "Med's Tune" que mira incluso más atrás, con un contrapunto casi neorleansiano.

El resto del CD procede del disco Urbie (original Bethlehem) y en lo que respecta a los arreglos tiene más fuste que las sesiones previas, aunque parece justificado que Marion Evans no haya pasado a los anales de la historia como arreglista, al menos por lo que aquí suena. El personal es casi idéntico al de la grabación para Blue Note, con la salvedad de la presencia de Oscar Pettiford al contrabajo y Al Cohn (como "Ike Horowitz" en el disco original) y Danny Bank a las cañas –flauta, clarinete bajo y saxos tenor y barítono– que amplían la paleta de sonidos (el CD indica que Cohn toca el clarinete, pero parece que es siempre el clarinete bajo, como en "How About You"). "Undulation", con sus dos cobres con sordina y el pianista a la celesta, es, por soporífero, una muestra de lo menos interesante de este tipo de música, que queda aun en peor lugar al escuchar el siguiente tema, una lectura de "Three Little Words" que a pesar de no desprenderse de la languidez general (Green mantiene la sordina) es al menos un buen ejemplo de swing aplastante a bajo volumen (sobresalientes Pettiford y Osie Johnson a las escobillas). Al Cohn, al tenor, y Doug Mettome, brillante a la trompeta, tienen su momento respectivamente en "Sneaky Pete" y "When Your Lover Has Gone", tema este que recibe un tratamiento a medio tiempo con buenos solos de los participantes (Cohn le hace el obligatto a Green y Danny Bank saca su infrecuente flauta). Green, como siempre, está excelente. El problema, precisamente, es ese "como siempre". Es difícil sacudirse la impresión de que este es un jazz demasiado civilizado, demasiado comedido, demasiado impecable. Dicen que el paso del tiempo es el mejor juez. En este caso, al menos, parece haber acertado.

Fernando Ortiz de Urbina




Terry Gibbs - Terry Gibbs Quartet Featuring Terry Pollard


Composiciones: "Seven Come Eleven" (Goodman/Christian), "Lonely Dreams", "Dickie's Dream" (Basie/Young), "Imagination" (Burke/Van Heusen), "King City Stomp", "Pretty Face", "The Continental" (Madison/Conrad), "Bless My Soles", "Nutty Notes", "Nothing To It", "Mean To Me" (Turk/Ahlert), "Haunted", "Er-Bee-I", "Gibberish", "I'll Remember April" (Raye/Johnson/DePaul), "Soupy's On", "Then It Happens".

Composiciones de Terry Gibbs salvo donde se indica.

Músicos: Terry Gibbs (vibráfono, piano), Terry Pollard (piano), Herman Wright (bajo), Nils-Bertil Dahlander o Jerry Segal (batería).

Grabado en Nueva York, en septiembre de 1955 (1-9) y junio de 1956 (10-17).

FSRCD 450
Fresh Sound

Comentario: No son pocos los músicos de jazz en los que se cumple aquello de que la cara es el espejo del alma, de la música en este caso. Un ejemplo claro sería Terry Gibbs, cuyos ojos saltones y nariz aguileña, casi aerodinámica, son el vivo reflejo de la concentración y la velocidad que despliega habitualmente el vibrafonista en sus solos. Él mismo relató en su día lo que le costó llegar a tocar un solo lento sin recurrir a doblar el tempo.

Este CD reúne el primer y tercer LP de Gibbs para EmArcy, cuyo punto en común es la formación de cuarteto, en la que sólo cambia el batería. Mención especial merece la pianista Terry Pollard: algo debe de tener el agua de Detroit, dados los excelentes pianistas que ha dado esa ciudad, caracterizados además por un toque elegante, preciso y sobre todo, con una mano izquierda más activa que el común de los pianistas de la época.

A pesar de la formación común a la del Modern Jazz Quartet, este grupo no tiene nada que ver con aquél; si acaso presenta algún eco de los combos de Benny Goodman, como prueban "Pretty Face" –con sus ecos del "A Smo-o-o-oth One"– o el "Seven Come Eleven" que abre el disco. Desde el principio Gibbs deja claro que para él no tiene mucho sentido el silencio como recurso musical; tras un buen solo de la Pollard, Gibbs se sienta junto a ella al piano para hacer un solo "a dos dedos" que supera en vigor y velocidad a su predecesor Lionel Hampton, con unos leves toques de ácida disonancia que se agradecen.

Terry Pollard se encarga de retornar el pulso a un nivel asequible con su elegante introducción a "Lonely Dreams", un precioso original de Gibbs. El otro miembro destacable de este cuarteto es el batería, alias Bert Dale, cuya labor con las escobillas en el clásico en tono menor "Dickie's Dream" es impecable, en los acentos y el manejo de la tensión y el acompañamiento. Con las baquetas Dale destaca en "King City Stomp", en el que Pollard emula a Count Basie en la introducción mientras el batería da un protagonismo en aquellos años ya infrecuente al hi hat; en el resto del tema se echa al hombro la dinámica de todo el grupo dejando claro que como batería de combo daba mucho más juego del que la posteridad le ha reconocido.

La velocidad era el fuerte de Gibbs, como demuestra en "The Continental", tema que ganó el primer óscar de la historia a la mejor canción y que en esta versión sufre los embites de Gibbs hasta dejarlo irreconocible. El solo de Pollard –atención a la cita de "Stormy Weather"– es casi un diálogo con Dale, y Gibbs retorna para salir a ritmo de rumba a base de semicorcheas (¡a este tempo!) e imitando un triángulo al alternar la maza con la palma de la mano sobre las placas del vibráfono. No obstante, si es por velocidad, es en "Nutty Notes", un original en menores, donde sobresalen Gibbs y, sobre todo, Pollard.

"Nothing To It", algo así como "no tiene importancia", es el modesto título para una exhibición de velocidad que supera a las anteriores (negra a 320, aproximadamente), y ninguno de los participantes parece despeinarse ni perder el paso (justificando así el título). En "Mean To Me", en la más pura tradición de los grandes solistas de jazz, Gibbs y Pollard se olvidan de la tonada original e hilvanan sus propias improvisaciones, de las que, tratándose una balada, destaca el solo de la pianista. "Haunted" es una composición lenta que no termina de cuajar, mientras que "Er-Bee-I", "Soupy's On" y sobre todo "Gibberish" son temas rápidos, con swing, donde Gibbs se muestra más cómodo (Gibbs deja un buen solo en el segundo, con un guiño final a Lionel Hampton).

En definitiva, este es un buen disco, con mucho swing y alguna sorpresa, como Bert Dale, pero sobre todo, Terry Pollard. Hoy retirada de la música, esta pianista, por mujer y por negra, pasó sus momentos difíciles como acompañante de un músico blanco, algo injusto siempre, pero, siendo egoístas, especialmente doloroso si nos atenemos a las pruebas aquí presentadas.

Fernando Ortiz de Urbina




Michael Brecker - Pilgrimage


Composiciones: "The Mean Time", "Five Months From Midnight", "Anagram", "Tumbleweed", "When Can I Kiss You Again", "Cardinal Rule", "Half Moon Lane", "Loose Threads", "Pilgrimage".

Todas las composiciones por Michael Brecker.

Músicos: Michael Brecker (saxo tenor y EWI), Pat Metheny (guitarras eléctrica y sintetizada), Herbie Hancock (piano), Brad Mehldau (piano), John Patitucci (contrabajo) y Jack DeJohnette (batería).

Grabado en Nueva York en agosto de 2006.
Heads Up HUCD3095

Comentario: El 13 de enero del presente 2007 Michael Brecker abandonaba este mundo. Apenas dos semanas antes el saxofonista de Filadelfia había finalizado la post-producción de su disco póstumo, de título Pilgrimage ("peregrinación"). Ante ese panorama, y sabiendo que Brecker vivió los últimos meses de su vida con evidentes problemas físicos, cabría esperar de su último testimonio discográfico una obra plana, insuficiente, o bien un afectado grito de desgarro. Nada más lejos de la realidad. Pilgrimage no sólo es un disco excelente se mire por donde se mire, sino que además guarda estrecha relación con el trabajo anterior del saxofonista, pudiendo encuadrarse en la línea trazada por su disco de debut –Michael Brecker (1987)– Tales From The Hudson (1996), Time Is Of The Essence (1999) y Nearness Of You: The Ballad Book (2001). Varias de esas sesiones ya contaron con la presencia de Jack DeJohnette y/o Herbie Hancock, siendo Pat Metheny el denominador común de todas ellas. Es, por tanto, la continuidad estilística la que marca Pilgrimage de un modo sorprendente. La brillante interpretación de Michael Brecker al tenor durante todo el disco subraya una obra bárbara, pero no aporta pista alguna acerca de su trágica situación vital en esos instantes.

No obstante las circunstancias sí parecieron influir a sus acompañantes, esforzados al máximo en ofrecer su máximo nivel como improvisadores. Herbie Hancock y Brad Mehldau se reparten los nueve temas del CD aportando su sonido personal. Inconfundibles, el primero improvisa con descaro y sabor funky, el segundo con su acostumbrado lirismo. El trabajo de la sección rítmica es soberbio, con Jack DeJohnette rozando la perfección y John Patitucci totalmente entregado a la interacción con sus compañeros. Baste como muestra el juego que mantiene éste último con Pat Metheny en el primer corte, "The Mean Time": en mitad del solo del guitarrista, éste lanza un motivo rítmico de tres notas (3'44") provinente de la línea de bajo, contestado y reiterado por Patitucci (3'45" y 3'49"). Metheny responde al reclamo cerrando el diálogo con el motivo armonizado (3'54"). DeJohnette combina fiereza y buen gusto en su solo en "Anagram", y la frase de inicio de la improvisación de Pat Metheny en "Half Moon Lane" merece ser enmarcada. El líder de la sesión nos da su última clase de saxofón, aprovechando al máximo sus habituales recursos técnicos y líricos: frases de elegante construcción, complejos armónicos, intrincadas exploraciones melódicas, buen gusto en las partes escritas y un tono privilegiado. Más que nunca, Brecker nos pone la piel de gallina.

El repertorio está totalmente conformado por originales del saxofonista. Si bien "Loose Threads" ya fue grabada por Brecker en su Directions In Music: Live At Massey Hall junto a Roy Hargrove y Herbie Hancock, el resto de las composiciones son de nuevo cuño, destacando el mencionado "The Mean Time", el rápido "Anagram" y "Tumbleweed", una inspirada composición de corte fusionero donde la violencia de la caja, el sonido desgarrado del saxo tenor y la insolencia de la guitarra sintetizada dan paso a un vamp final memorable.

Se acabó. Michael Brecker ya no está entre nosotros y sus grabaciones, con lo excelentes que son, no podrán devolvernos la magia del directo ni la expectación de lo que el futuro pueda deparar. De hecho la sensación que inspira este Pilgrimage es agridulce, mezcla de admiración y pena. No va a ser fácil encontrar nuevos músicos con la calidad e influencia de Brecker. Quizás su búsqueda sea la auténtica peregrinación.

Arturo Mora Rioja