E.S.T. (Esbjörn Svensson Trio) - Live In Hamburg


Composiciones: "Tuesday Wonderland", "The Rube Thing", "Where We Used To Live", "Eighthundred Streets By Feet", "Definition Of A Dog", "The Goldhearted Miner", "Dolores In A Shoestand", "Sipping On The Solid Ground", "Goldwrap", "Behind The Yashmak".

Todas las composiciones por Esbjörn Svensson, Dan Berglund y Magnus Öström.

Músicos: Esbjörn Svensson (piano), Dan Berglund (contrabajo) y Magnus Öström (batería).

Grabado en directo en el Musikhalle (Hamburgo, Alemania), el 22 de noviembre de 2006.
ACT 6002-2

Comentario: Serlo y parecerlo. E.S.T. no se conforma con ser la banda de jazz contemporáneo europeo por excelencia, además lo demuestra constantemente en unos directos espectaculares donde las luces y, muy especialmente, la calidad del sonido destacan por su brillo y perfección. No en vano el técnico de sonido Ake Linton es considerado por Svensson como "el cuarto miembro del trío". En esta ocasión Linton trabaja al máximo nivel en el primer disco en directo del grupo sueco desde su modesto Live '95. Live In Hamburg no es una colección de temas interpretados en vivo a lo largo de una gira, como ocurre en la mayoría de discos del género, sino un doble CD con un concierto completo: el que Svensson, Berglund y Öström ofrecieron en Hamburgo el 22 de noviembre del pasado 2006, en la gira de presentación de su último disco en estudio Tuesday Wonderland.

Como se explica en la carpetilla del CD, la incertidumbre marcó el inicio del concierto, al llegar tarde los técnicos de P.A. y no poder hacer una prueba de sonido en condiciones. Se ve que los inquietos suecos elevaron su nivel de concentración para ofrecer un recital mágico en el que las composiciones tomaron tintes casi épicos. En Live In Hamburg se percibe con detalle la delicadeza con que Esbjörn Svensson enlaza los temas con sus partes de piano solo, la precisión con que Magnus Öström conduce el devenir rítmico del grupo y la potencia de un Dan Berglund soberbio como siempre. Desde la rapidez y espectacularidad de los antiguos "The Rube Thing", "Definition Of A Dog" o "Behind The Yashmak" a la sensibilidad de "Where We Used To Live", "Sipping On The Solid Ground" o el delicioso "The Goldhearted Miner", el trío transporta al oyente en una acertada recreación de lo que suele ser el directo de E.S.T. Especial mención merece la fuerza de los temas que cierran el concierto y el primer bis (hubo dos): "Dolores In A Shoestand" y "Goldwrap".

Pero el sonido sigue siendo el punto álgido de este doble compacto. Si se comienza a escuchar el primer CD a volumen generoso uno quedará sorprendido ante la claridad con que suena la batería tras el inicio a piano solo, pero esperará que la entrada del contrabajo sature la señal irremediablemente. No es así: la figura de bajo de Dan Berglund se incorpora al paisaje sonoro con tanto vigor como claridad, y atrapa al oyente durante dos horas inolvidables. Como los propios directos del grupo.

Arturo Mora Rioja




Joshua Redman - Back East


Composiciones: “The Surrey With The Fringe On Top”, “East Of The Sun (And West Of The Moon)”, “Zarafah”, “Indian Song”, “I’m An Old Cowhand”, “Wagon Wheels”, “Back East”, “Mantra #5”, “Indonesia”, “India”, “GJ”

Músicos: Joshua Redman (saxos tenor y soprano), Larry Grenadier, Christian McBride o Reuben Rogers (contrabajo), Brian Blade, Eric Harland o Ali Jackson (batería), Chris Cheek (saxo soprano), Joe Lovano o Dewey Redman (saxo tenor).

Nonesuch 104252

Comentario: Había expectación por descubrir en qué consistiría el nuevo trabajo de Joshua Redman tras los experimentos de la Elastic Band y su paso por el San Francisco Jazz Collective. Despejada la incógnita, Redman vuelve al jazz de corte tradicional en pequeña formación, pero en un terreno novedoso en lo que a su material grabado se refiere: el trío de saxo, contrabajo y batería.

Back East (“de vuelta al Este”) es el reencuentro del saxofonista de California con varios músicos neoyorquinos, motivo por el cual presenta tres tríos distintos: con Larry Grenadier y Ali Jackson en los dos primeros y cuatro últimos cortes; con Reuben Rogers y Eric Harland en los temas del cinco al siete; y, cosechando los mayores éxitos, con Christian McBride y Brian Blade en el original “Zarafah”, de corte oriental, y en el “Indian Song” de Wayne Shorter donde, por si fuera poco, cuenta con la inspirada colaboración de Joe Lovano. Chris Cheek también interviene como invitado en “Mantra #5”. Joshua Redman muestra una clara evolución en su sonido, adaptándose con soltura a los distintos contextos presentados en la grabación y sabiendo alternar tenor y soprano. En cuanto a las secciones rítmicas, cabe destacar la bendita insolencia de los jóvenes Reuben Rogers y Eric Harland, el estilo e imaginación de Larry Grenadier y la contundencia de Ali Jackson, Brian Blade y, especialmente, Christian McBride.

No obstante la aparición estelar es la del padre de Joshua, Dewey Redman, en los dos cortes finales. Dewey falleció poco después de la grabación, dejando en ella su particular testamento sonoro. En el coltraniano “India” dialoga con su hijo, dejando patentes las diferencias entre sonido y estilo de uno y otro saxofonista. Cerrando la grabación, Joshua se ausenta y cede la palabra a su padre. “GJ” es un canto de despedida transmitido con ausencia de tiempo, sobre las discretas pinceladas de acompañamiento de la sección rítmica. El mejor final imaginable.

Arturo Mora Rioja




Dewey Redman - The Struggle Continues


Composiciones: “Thren”, “Love Is”, “Turn Over Baby”, “Joie De Vivre”, “Combinations”, “Dewey Square” (Charlie Parker).
Todos los temas compuestos por Dewey Redman, salvo el indicado.


Músicos: Redman (saxo tenor), Charles Eubanks (piano), Mark Helias (contrabajo), Ed Blackwell (batería).

Grabado en enero de 1982, en Columbia Recording Studios, New York City. Publicado originalmente en 1982. Reeditado en 2007.
ECM Records. ECM 1225

Comentario: Además de publicar principalmente nuevas grabaciones, el sello alemán ECM está procediendo a rescatar algunos de los discos de su fondo de catálogo. Este es el caso de The Struggle Continues, publicado originalmente en 1982 a nombre del cuarteto del saxofonista Dewey Redman.

Dewey Redman nació en 1931 y falleció en 2006. Fue hijo del clarinetista Don Redman y padre del famoso saxofonista Joshua Redman. A lo largo de su carrera estuvo relacionado con importantes figuras y grupos de la historia del jazz: Ornette Coleman (con quien grabó varios discos, entre ellos New York Is Now, de 1968), Keith Jarrett (fue integrante de su cuarteto americano en los años 70, grabando siete discos en Impulse!), la Liberation Music Orchestra (Liberation Music Orchestra, 1970), Pat Metheny (1980/1981, 1980), Cecil Taylor (Momentum Space, 1998, en trío con Elvin Jones) o Don Cherry. Éste junto con Redman, el contrabajista Charlie Haden y el baterista Ed Blackwell, formaron el colectivo Old And New Dreams a finales de los años 70, un grupo de ex-componentes de grupos liderados por Ornette Coleman, que editó dos discos en ECM y otros dos en el sello italiano Black Saint.

Musicalmente, la figura de Dewey Redman se asocia generalmente al free-jazz. Sin embargo, gracias a un sonido sumamente melódico también caminó sin dificultades por la corriente principal del post-bop. The Struggle Continues está encuadrado dentro de esta última tendencia. En ella Redman tocó exclusivamente el saxo tenor, algo que ocurría por primera vez en una grabación a su nombre. Fue también el autor de todos los temas, salvo el homenaje a la figura de Charlie Parker por medio de la versión de “Dewey Square”. Como compañeros de viaje, aparecen su viejo colega Ed Blackwell (en esos momentos compañero en Old And New Dreams), el no muy conocido Charles Eubanks (piano) y Mark Helias (contrabajo).

La gran interpretación por parte de los cuatro músicos del cuarteto, unida a la calidad y variedad de las composiciones, logran que en ningún momento decaiga el interés. Comienzan con el rápido “Thren” y continúan con la preciosa balada “Love Is”, para terminar la cara A con el magnífico blues “Turn Over Baby”, que es toda una demostración de poderío por parte de Redman. La segunda cara comienza con los aromas bop de “Joie de Vivre” y sigue con “Combinations” (un tema nervioso que es el que más se sale de ese esquema post-bop, en donde escuchamos a Redman hablarnos por medio de su saxo). El disco finaliza con la versión del tema de Bird “Dewey Square”. Magnífica la recuperación de esta obra de un maestro.

Pachi Tapiz




Jim Weider - Percolator


Composiciones: "The Maze" (Jim Weider/John Holbrook), "Percolator" (Jim Weider), "New Day" (Jim Weider/John Holbrook), "Troll" (Jim Weider/Matte Henderson), "Flight" (Jim Weider/John Holbrook), "Smooth Move" (Jim Weider), "No Goodbyes" (Jim Weider/Sid McGinnis), "Rain Daze" (Jim Weider/John Holbrook), "Caveman" (Jim Weider/Sid McGinnis), "Prayer" (Jim Weider)

Músicos: Jim Weider (guitarras eléctricas, acústicas y slide, e-bow), Sid McGinnis (guitarra eléctrica), John Holbrook (bajo sintetizado, teclados, programación de baterías), John Medeski (órgano, Wurlitzer), Matte Henderson (bajo sintetizado, programación de baterías), Dan McKinney (piano), Tony Levin (bajo eléctrico), Fima Ephron (contrabajo), Rodney Holmes (batería), Randy Ciarlante (batería), Carlos Valdez (percusión), Richard Bell (programación) y Tiu (voz).

BHM 1013-2

Comentario: Jim Weider es un guitarrista de sesión experto en blues entre cuyos méritos se encuentra haber tocado con Bob Dylan, Taj Mahal, Keith Richards o Doctor John, entre otros. En su último trabajo Percolator presenta una colección de originales bien arreglados donde la calidad de sonido y la ejecución técnica juegan un papel primordial. En tal labor le acompañan enormes músicos de sesión como el organista John Medeski, el batería Rodney Holmes o los bajistas Tony Levin y Fima Ephron.

Estilísticamente Percolator quiere ser un disco de jazz fusión. El arranque con "The Maze", "Percolator" y la balada "New Day" así lo prueba. Hacia la mitad del CD los buenos augurios se diluyen en un smooth jazz vacío y totalmente carente de riesgo, para repuntar al final en forma de pop instrumental ("No Goodbyes", "Rain Daze", "Prayer").

El apunte curioso del disco consiste en la relación de guitarras y amplificadores utilizados en cada tema, entre los que se listan joyas como una Fender Telecaster de 1952, una Stratocaster de 1955 o una Guild Starfire de 1960.

Arturo Mora Rioja




Keith Jarrett - Gary Peacock - Jack Dejohnette - My Foolish Heart: Live At Montreux


Composiciones: CD1: “Four” (Miles Davis), “My Foolish Heart” (Ned Washington y Victor Young), “Oleo” (Sonny Rollins), “What´s New” (Johnny Burke y Robert Haggard), “The Song is You” (Oscar Hammerstein II y Jerome Kern), “Ain´t Misbehavin´” (Andy Razaf, Harry Brooks y Thomas “Fats” Waller).

CD2: “Honeysuckle Rose” (Andy Razaf y Thomas “Fats” Waller), “You Took Advantage Of Me” (Lorenz Hart y Richard Rogers), “Straight, No Chaser” (Thelonious Monk), “Five Brothers” (Gerry Mulligan), “Guess I´ll Hang My Tears Out To Dry” (Jule Styne y Sammy Cahn), “On Green Dolphin Street” (Bronislav Kaper y Ned Washington), “Only The Lonely” (Sammy Cahn y Jimmy Van Heusen).

Músicos: Keith Jarrett (piano), Gary Peacock (contrabajo) y Jack DeJohnette (batería).

Grabado en directo el 22 de Julio de 2001, en el Stravinsk Auditorium, Montreux. Publicado en 2007 por ECM. ECM 2021/22 1737326


Comentario: Keith Jarrett y su trío han publicado un nuevo trabajo en el sello discográfico ECM. Junto con esta grabación que comentamos, se espera un cofre con tres compactos titulado Keith Jarrett, Gary Peacock, Jack DeJohnette, Setting Standards, New York Sessions, que van a incluir grabaciones de los años 80 (en concreto, Standards Vol. I & II y Changes), y todo ello con motivo de lo que será en el año 2008 el vigésimo quinto aniversario del que se le puede considerar el “Standards” trío por excelencia.

Esta nueva grabación hace que más de un seguidor se plantee diversas preguntas en lo referente a la música de Keith Jarrett: ¿es necesario otro disco en trío, repleto de estándares?, ¿estas grabaciones en trío, aportan algo más a su extensa y dilatada discografía?, ¿sus discos son meras repeticiones de temas que ha interpretado en infinidad de ocasiones o, por el contrario, su música nos sigue aportando algo nuevo?

Una respuesta rápida y poco concienzuda, señalaría que hay suficientes muestras de espléndidas y contrastadas grabaciones en formato de trío, y en concreto de estándares. Por el contrario, una razonada y objetiva respuesta sería que nunca son suficientes las grabaciones de Keith Jarrett, y que todo nuevo material que sirva para seguir disfrutando de su arte siempre nos deparará sorpresas por descubrir y momentos de placer que disfrutar. Serán documentos sonoros, que bien valdrán la pena buscar, y que como todo preciado tesoro, ofrecerá una suculenta recompensa.

Con estas respuestas, se puede afirmar que la grabación del año 2001 del trío de Keith Jarrett en el Festival de Jazz de Montreux nos depara novedades que bien vale la peña señalar. A tenor del repertorio desarrollado, es la primera vez que este trío interpreta, junto con una selección de estándares, tres temas al mismo viejo estilo rag-time y stride: dos de Fats Waller y uno de Lorenz Hart y Richard Rogers (“You Took Advantage Of Me”). Este estilo musical no es nuevo para el pianista, pues ya fue utilizado por Jarrett en algunos de sus primeros trabajos.

Otra novedad interesante la proporcionan las notas que acompañan al CD, que son del propio pianista, circunstancia inhabitual, y que nos permite apreciar el pensamiento musical de Jarrett. En estas notas considera la grabación de este concierto como una de las mejores actuaciones llevadas a cabo por el trío, (a pesar de los problemas de calor, de sonido y de luz que hubo en su momento), para acabar realizando una declaración de principios de cómo se puede comprender este trío, al manifestar que, “si el jazz es swing, energía y un éxtasis personal para el músico y el oyente, yo no puedo pensar en otro concierto llevado a cabo por el trío que exprese estas cualidades de un forma tan completa y comprensible”.

No cabe duda de que a luz de las palabras del propio Jarrett, los términos swing, energía y éxtasis, se encuentran a lo largo de toda la grabación; tan sólo hay que escuchar como ejemplo el memorable tema que da título al trabajo, “My Foolish Heart”, una versión muy melodiosa, por momentos desarrollada en un tempo muy lento, pero con un atmósfera muy sentimental y bella, que proporciona una de las mejores versiones que se le han escuchado a Jarrett; o el tema de Sonny Rollins “Oleo”, una versión al estilo be-bop pero acelerada y con una gran carga de energía por parte de los tres músicos; o los tres temas desarrollados al estilo rag-time y stride. Especialmente significativa es la interpretación de “Ain´t Misbehavin”, en un planteamiento que, aunque alejado del estilo musical del trío standards, es ejecutado con solvencia y con ciertas dosis de humor, que proporcionan un punto de vista musical distinto, pero muy interesante.

Especial atención merecen también los solos de Gary Peacock y de Jack DeJohnette. El éxtasis musical lo pone el propio Jarrett, pues su voz, gemidos y gritos los encontramos esparcidos por toda la grabación, formando parte sustancial de los temas que ejecuta (tal y como ha ocurrido en la historia de la música con otros grandes músicos, como por ejemplo Pau Casals o el mítico pianista canadiense Glenn Gould), y que permiten al pianista una diabólica capacidad expresiva que se funde en una voz única, o me atrevería a decir, que forma parte como un ente con personalidad propia, lo que junto a sus silencios espontáneos, permiten comprobar el pianista irrepetible e inigualable que es.

Una excelente grabación que merece la pena escuchar y disfrutar; un deleite para los seguidores de Keith Jarrett.


Juan Carlos Abelenda.

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Más allá de la calidad que atesora este veterano trío, que pocos aficionados ponen en duda, se suscita a menudo un debate en torno a la evolución o ausencia de ella en la música que ofrece. Vaya por delante que no considero especialmente importante que un músico trate de renovarse a lo largo del tiempo, si bien es cierto que sin ese acicate su frescura suele resentirse gravemente y eso sí provoca que pierda interés en él.

Afortunadamente no es el caso. Creo que los grandes músicos en general, y estos en particular, inevitablemente transmiten a su música el poso del tiempo y la experiencia adquirida, y las cicatrices de la edad se asoman por entre los pliegues de sus grabaciones. El trío de Keith Jarrett no ha introducido cambios esenciales en su planteamiento musical desde su formación -quizá la única ocasión en que lo trastocaron por completo fue en Inside-Out (ECM, 2001), donde renunciaron a los habituales estándares para ofrecer una grabación completamente improvisada-, pero en el jazz, como en tantas otras materias, a menudo los matices y los pequeños giros tienen mayor alcance que los grandes avances. No resulta fácil descubrir los cambios habidos en el trío escuchando sus discos uno a uno, pero entre Standards Vol 1 (ECM, 1983) y These Foolish Things han transcurrido veinticinco años de música que pesan muy positivamente en él: tiene hoy el grupo mayor profundidad, mayor compenetración, han ganado en abstracción y libertad interna, y no sabría justificarlo, pero encuentro el piano de Keith Jarrett infinitamente más rico, sutil y certero. Con todo, mucha de la grandeza de este grupo reside en haber logrado, a pesar de la difícil renuncia que supone ceñirse a una temática tan manida como los estándares, crear música de asombrosa fuerza y belleza, y de paso mantener en forzoso silencio a quienes preconizaban, ya en 1983, el agotamiento creativo del cancionero americano y del formato de trío clásico de piano, contrabajo y batería.

My Foolish Heart es posiblemente la grabación más chispeante del trío, al estar recorrida por una inusual alegría llena de ligereza y natural camaradería. Se trata de la actuación del grupo en el Festival de Montreux de julio de 2001, y es curioso que Jarrett no haya preferido documentar una actuación más reciente y se decida por aquélla, pese a haber editado ya otra (The Out-Of-Towners, ECM 2004), grabada el mismo mes.

Con frecuencia, las grabaciones que ha ofrecido el trío de Keith Jarrett a lo largo de los años han contenido algún “anzuelo” más o menos explícito que nos tentaba poderosamente, desde la presentación de un programa especialmente “bopper” hasta el homenaje a Miles Davis recién fallecido. En esta ocasión se trata de tres composiciones de ragtime muy relacionadas con Fats Waller (dos de ellas fueron firmadas por él), que constituyen una especie de sección autónoma en mitad del concierto. Como de costumbre, con independencia de si hemos picado ese anzuelo u otro, o de si hemos brincado directamente en el cesto sin necesidad de anzuelo ni caña, todo lo demás se desvanece en cuanto pulsamos “play” y somos arrastrados por el fascinante y delicado torbellino musical de uno de los conjuntos más importantes del jazz de los últimos treinta años.

Arranca el concierto con un “Four” demoledor, que deja bien claro por dónde irán los tiros el resto de la noche: las ideas fluyen veloces de los dedos de Jarrett, y Peacock y DeJohnette responden tensionando, estirando, completando y matizando constantemente esas ideas. Un swing infeccioso recorre la grabación de cabo a rabo, y los tres músicos hunden gozosamente las manos en él. “Oleo”, “The Song Is You”, “Five Brothers” y “On Green Dolphin Street” son otros tantos tiempos medios y rápidos, y constituyen un variado abanico musical sobre el que se edifica el corazón del concierto. Sorprende, como siempre, la riqueza de las improvisaciones del pianista: Jarrett muestra una exuberancia melódica soberbia, coro tras coro consigue crear hermosas líneas que, surgidas a partir de las anteriores, toman en seguida su propio rumbo a las estrellas, y qué decir del armazón con que su mano izquierda arropa esas melodías, tan pronto delicada caricia como poderoso empellón.

“Ain’t Misbehavin’”, “Honeysuckle Rose” y “You Took Advantage On Me” constituyen esa sección de ragtime de que hablaba al principio. Aunque son notables interpretaciones, palidecen quizá en el conjunto del disco debido a cierta inevitable rigidez en su tratamiento rítmico: la natural elasticidad de Peacock y DeJohnette no termina de casar con los ritmos algo estáticos de este estilo, pensados para proporcionar un asidero sonoro al pianista. El grupo desengrasa inmediatamente con “Straight, No Chaser”, que interpreta fuera de ritmo y donde deja especialmente patente el prodigioso entendimiento que existe entre sus integrantes.

Caben también, cómo no, las baladas: “Guess I’ll Hang My Tears Out To Dry” y “Only The Lonely” dejan buena muestra de esa faceta, igualmente fascinante, del trío desgranando su hermoso lirismo. “My Foolish Things” y “What’s New”, igualmente líricas, terminan contagiándose del tono general y se tornan vigorosos medios tiempos en sus tramos finales.

Por supuesto, cada cuál es muy dueño de escuchar los discos que le parezca oportuno, faltaría más. Pero he de confesar que, después de disfrutar de estas casi dos horas de jazz de altísimo nivel, me parece todavía más incomprensible que alguien pueda privarse de una grabación como My Foolish Heart en función de su opinión acerca de si existe o no evolución en la música de estos músicos portentosos: ¿qué sentido tiene esa discusión cuando se está ante una obra intemporal?

Ricardo Arribas





Carla Bley - The Lost Chords find Paolo Fresu


Composiciones: “One Banana”, “Two Banana”, “Three Banana”, “Four”, “Five Banana”, “One Banana More”, “Liver of Live”, “Death of Superman/Dream Sequence#1 – Flying”, “Ad Infinitum”.

Todos los temas compuestos por Carla Bley.

Músicos: Paolo Fresu (trompeta y fiscorno), Andy Sheppard (saxos soprano y tenor), Carla Bley (piano), Steve Swallow (contrabajo) y Billy Drummond (batería).

Grabado los días 19 y 20 de mayo de 2007.
WATT (ECM) 34

Comentario: En el año 2004 apareció en el sello discográfico WATT el trabajo de Carla Bley en formato de cuarteto, titulado “The Lost Chords”, con la misma formación que el presente trabajo discográfico, pero con la diferencia de que en este último se cuenta con la presencia añadida del trompetista italiano Paolo Fresu. Por ello, con motivo de la inclusión de este músico invitado, Carla Bley ha compuesto y dispuesto de un quinteto de extraordinaria relevancia musical.

La aportación de Fresu es significativa a lo largo de toda la grabación, muy especialmente en los temas a medio tempo y baladas, donde el trompetista italiano es todo un maestro, tanto por la belleza que despliega su trompeta y fiscorno, como por la sobriedad en la utilización de las notas musicales y por la claridad de su fraseo. Junto a Fresu hay que resaltar la aportación del saxofonista británico Andy Sheppard, que logra una perfecta conexión-comunicación con Paolo Fresu, y que provoca momentos de gran enjundia musical, en especial en la suite “The Banana Quintet”.

Junto con Fresu y Sheppard, hay que señalar que la sección rítmica no sólo sirve de soporte para los desarrollos musicales del trompetista y el saxofonista, sino que se consideran piezas de un grupo que ejecuta la música de Carla Bley con extraordinaria belleza y transparencia. Dentro de este grupo sobresale con especial interés las aportaciones armónicas de Carla Bley, que aportan el color preciso para que los solistas y el grupo funcionen a la perfección, como una máquina de precisión musical. El resultado de todo ello provoca una música extraordinariamente bella, que deberá de ser deleitada sin prisa y prestando una gran atención.

Un gran disco.

Juan Carlos Abelenda




Oscar Pettiford - In A Cello Mood


Composiciones: "Cello Again", "Ah-Dee-Dong Blues", "Sonny Boy" (De Sylva/Brown/Henderson/Jolson), "I'm Beginning To See The Light" (James/Ellington/Hodges/George), "In A Cello Mood" (Harry Babasin), "Blues In The Closet", "Monti Celli" (Harry Babasin), "Too Marvellous For Words" (Whitling/Mercer), "The Pendulum At Falcon's Lair", "Tamalpais", "Jack The Fieldstalker", "Stockholm Sweetnin'" (Quincy Jones), "Low And Behold", "Sextette" (Gerry Mulligan), "Golden Touch" (Quincy Jones), "Cable Car", "Tricotism", "The Edge Of Love" (Goode/Baker/Ables), "Rides Again" .

Composiciones de Oscar Pettiford salvo donde se indica.

Músicos: Oscar Pettiford (chelo, contrabajo), Harry Babasin (chelo), Julius Watkins (trompa), Phil Urso o Charlie Rouse (saxo tenor), Billy Taylor, Arnold Ross, Walter Bishop o Duke Jordan (piano), Charles Mingus o Joe Comfort (contrabajo), Charlie Smith, Alvin Stoller, Percy Brice o Ron Jefferson (batería).

Grabado en Nueva York entre 1952 y 1954, y en Hollywood en diciembre de 1953.

FSR-CD 452
Fresh Sound


Oscar Pettiford - Nonet & Octet


Composiciones: "Jack The Bear" (Ellington), "Tamalpais" (Pettiford), "Swingin' 'Til The Girls Come Home" (Pettiford), "Mood Indigo" (Ellington/Bigard/Mills), "Chuckles" (Clark Terry), "Time On My Hands" (Youmans/Adamson/Gordon), "Another One" (Quincy Jones), "Minor Seventh Heaven" (Osie Johnson), "Stardust" (Carmichael/Parish), "Bohemia After Dark" (Pettiford), "Oscalypso" (Pettiford), "Scorpio" (Mary Lou Williams), "Titoro" (Billy Taylor), "Don't Squawk" (Pettiford), "Kamman's A-Comin'" (Pettiford).

Músicos: Clark Terry, Joe Wilder, Donald Byrd, Ernie Royal (trompetas), Jimmy Cleveland (trombón de vara), Bob Brookmeyer (trombón de pistones), Dave Schildkraut (saxo alto), Gigi Gryce (saxo alto y clarinete), Jimmy Hamilton (clarinete y saxo tenor), Jerome Richardson (flauta y saxo tenor), Danny Bank (saxo barítono), Joe Earl Knight, Don Abney (piano), Oscar Pettiford (bajo y cello), Osie Johnson (batería).

Grabado en diciembre de 1954 y agosto de 1955.

FSR-CD 453
Fresh Sound

Comentario: Oscar Pettiford es uno de esos nombres que se leen en las enciclopedias e historias del jazz y se graban en la memoria como uno de los grandes bajistas del siglo pasado –uno de esos músicos "importantes"– aunque no se sepa muy bien por qué. Su estancia en Europa, su muerte temprana (en 1960, no llegó a cumplir los 38) y su relevancia en un periodo cada vez más distante contribuyen a que éste sea un rincón cubierto de polvo y telarañas.

El hecho es que a la muerte de Jimmie Blanton, fue Pettiford el que ocupó su lugar como promesa del contrabajo. En 1943, a los 21 años, grabó con Coleman Hawkins en una sesión legendaria (la de "The Man I Love"), entró en la orquesta de Charlie Barnet, de la que pasó a la de Ellington y luego a la de Woody Herman. Entretanto había tocado con Dizzy Gillespie en un combo pionero del bop y ya había grabado al frente de su primera gran formación.


In A Cello Mood se centra en su faceta de chelista. Aunque la afinación normal del chelo es distinta a la del contrabajo, Pettiford usaba la del segundo para ambos instrumentos. La mecánica de la mano izquierda es, por tanto, similar, pero por su tesitura más alta que la del bajo, resulta más complicado no desafinar (gracias a Arturo Mora por la glosa técnica). Toda esta explicación se hace necesaria tras escuchar la facilidad con que Pettiford se desenvuelve con el chelo, que sirve para desentenderse de su habitual papel de "caminante" y brillar como solista.

Las dos primeras sesiones aquí incluidas son especialmente atractivas por la falta de instrumentos de viento, con lo que toda la atención se centra sobre el líder. Tanto en "Cello Again" (basado en "Love Is Just Around The Corner") como en "Ah-Dee-Dong Blues" parece que Pettiford, fan acérrimo de Charlie Christian, piensa más como un guitarrista que como un bajista. En "Sonny Boy" (standard que ha pasado al olvido, quizás desplazado por el similar "Just You, Just Me") y "I'm Beginning...", con progresiones armónicas algo más complejas, utiliza recursos y citas ("Yes Sir, That's My Baby" en "I'm Beginning...") típicos de los solistas más avanzados del Swing.

En la segunda sesión se añade al chelo otro bajista de postín, Harry Babasin, con lo que se acentúa en algún momento el único problema de este instrumento tocado en pizzicato, su aridez tímbrica. Aun así, la sesión es agradable (Stoller no suelta las escobillas) y además de presentar uno de los originales que ha trascendido de la obra de Pettiford ("Blues In The Closet"), Babasin aporta dos originales típicos de la época, con progresiones armónicas relativamente convencionales y sus respectivos temas arreglados para dos chelos.

Las siguientes dos sesiones constituyen un cambio radical de sonido, al contar con la participación de Julius Watkins a la trompa y Phil Urso o Charlie Rouse al saxo tenor. "The Pendulum..." es un tema típicamente bop cocinado a fuego medio. "Tamalpais" no funciona tan bien a dos vientos como en la posterior versión del noneto. "Jack The Fieldstalker" es un blues a buen ritmo, bopero, en el que Pettiford vuelve a mostrar su faceta "christiana". Resultan llamativos por infrecuentes el solo de trompa y las modulaciones antes y después del solo de Walter Bishop (de la bemol a re bemol y viceversa); atención también al solo caminante de Mingus, que se muestra muy presente en "Stockholm Sweetenin", un original melancólico y a tempo medio de Quincy Jones (hablando de carreras musicales curiosas...) con buena intro de Bishop a dos manos. Mingus –vaya par de bajistas en un mismo disco– vuelve a estar soberano en "Low And Behold", un blues "arrastrao".

"Sextette", un tema arquetípico de Gerry Mulligan (basado en el "Carolina Shout" de James P. Johnson con su inicio prestado del "Miss Thing" de Basie), abre una sesión con un aire más West Coast, con Pettiford dedicado, en este tema, exclusivamente al bajo, con una precisión aplastante. "Golden Touch" es otro agradable original de Quincy Jones en el que el líder vuelve a lucirse con el chelo. Quizás el tema destacado de esta sesión sea "Tricotism", uno de los ejemplos más logrados de las habilidades del bajista como compositor, faceta que merece la pena explorar.

El otro aspecto llamativo de la carrera de Oscar Pettiford es su papel como líder y organizador de formaciones grandes y de tamaño medio, cuyo éxito musical se debía, según explicó en su día Jimmy Cleveland, a la capacidad del bajista para inspirar a sus músicos.

El CD Nonet & Octet reúne un par de sesiones de este tipo, los discos Basically Duke y Oscar Pettiford (originales Bethlehem) en los que Pettiford se rodea de formaciones de tamaño medio (dos trompetas, un trombón, dos o tres cañas, más piano, bajo y batería), con unos acompañantes de lujo en todos los instrumentos.

Basically Duke resulta menos ducal de lo que cabría esperar, con sólo un par de temas asociados con Ellington. "Jack The Bear", que abre el CD, fue el primer gran escaparate ducal para Jimmie Blanton, al que Pettiford rinde un justo homenaje que pocos bajistas podrían ejecutar con tanta autoridad. En "Mood Indigo", a tempo medio, Pettiford es el solista principal sobre un arreglo nuevo pero fiel al espíritu del original. En lo que respecta a los arreglos, que en esta ocasión comparten los jóvenes Gigi Gryce y Quincy Jones, "Tamalpais" aquí se presenta con un aire decididamente West Coast (el noneto de Brubeck) y cuenta con la inmaculada trompeta de Joe Wilder enunciando el tema y un solo, especie infrecuente, de Danny Bank, uno de los saxos barítonos de sesión más grabados del siglo XX y cuyo tono no desmerece en absoluto al del eterno ellingtoniano Harry Carney. Por su parte "Time On My Hands" sirve de escaparate al clarinete de Jimmy Hamilton sobre un suave fondo en tonos pastel. Un par de blues completan esta sesión: "Swingin' 'Til The Girls Come Home", un blues a tempo medio, escobillas, tema bop y arreglo West Coast cuya rueda de solos se abre con tres chorus de Terry y Wilder intercambiando cuatros; "Chuckles", con un tema arquetípico de Clark Terry, presenta un tempo más vivo y lo abre el atractivo barítono de Bank, con un hueco también para el casi ausente Schildkraut.

La siguiente sesión –grabada por un grupo casi idéntico, salvo por la ausencia de saxo barítono– se abre con "Another One" (basado en "Between The Devil And The Deep Blue Sea") y desde el principio es notable la presencia de dos solistas tan característicos como Gigi Gryce y, sobre todo, Bob Brookmeyer. La presencia del líder es notable en "Stardust" –canción favorita de Pettiford, en la que exhibe su pasmosa facilidad, aquí acompañado sólo por Abney– y el lúgubre "Minor Seventh Heaven", uno de los temas en los que el cello se grabó a posteriori.

"Bohemia After Dark" fue una composición relativamente popular en los círculos jazzísticos de los cincuenta (para algunos, Pettiford entre ellos, antecedente directo del "So What" de Miles). Gryce cita "My Man" en su intervención, a la que sigue un acertado solo de Brookmeyer, cuya última frase sirve de punto de apoyo para la flauta de Richardson. Éste vuelve con la flauta para abrir "Oscalypso", un arreglo de Gryce también en tonalidad menor, en el que destacan Brookmeyer y Osie Johnson. Aunque "Titoro" –con un buen solo de Abney y el sólido anclaje del líder– contribuye también al giro hispano de esta sesión, predomina cierto aire sombrío, como en el ya mencionado "Minor Seventh..." y en "Scorpio", recuperado de la Zodiac Suite de Mary Lou Williams; como curiosidad, aquí el clarinetista es Gryce. Quizás para compensar, el disco cierra con dos blues, ambos arreglados por Ernie Wilkins (mejor el primero que el segundo), uno a tempo medio –"Don't Squawk", en el que Pettiford solea ampliamente– y otro, "Kamman's A-Comin'", en el que Gryce tiene ocasión de explayarse con el alto.

En definitiva, dos excusas menos para ignorar a este enorme bajista.

Fernando Ortiz de Urbina




Louis Sclavis - L’imparfait des langues


Composiciones: “Premier imparfait «a»”, “L’idée du dialecte”, “Premier imparfait «b»”, “Le verbe”, “Dialogue with a dream”, “Annonce”, “Archéologie”, “Deuxième imparfait”, “Convocation”, “Palabre”, “Le long du temps”, “L’écrit sacrifié”, “Story of a phrase”, “L’imparfait des langues”.

Músicos: Louis Sclavis (clarinet, clarinete bajo y saxo soprano), Marc Baron (saxo alto), Paul Brousseau (teclados, sampler, electrónica y guitarra) Maxime Delpierre (guitarras), François Merville (batería).

Grabado en abril de 2005.
Editado en 2007 por ECM. ECM 1954

Comentario: El saxofonista, clarinetista y compositor Louis Sclavis continúa trabajando con sus concepciones del jazz en su nueva grabación y proyecto titulados L’imparfait das langues. Sclavis es un músico transparente desde un punto de vista artístico. Es un placer escucharle impartir clase de un modo magistral a músicos (sin etiquetas) y a las pocas horas escuchar en directo aplicar sus enseñanzas, o como en este caso, verificar que en sus grabaciones predica con el ejemplo.

En su nuevo proyecto hay cambios importantes, tanto en la formación como en sus integrantes, respecto a su anterior proyecto, Napoli’s Walls (ECM). El cuarteto se transforma ahora en quinteto. Allí aparece un nuevo acompañante en los saxos (Marc Baron) y recupera a Maxime Delpierre (guitarra), sustituto de Hasse Poulsen en los últimos conciertos del proyecto Napoli’s Walls. Cuenta también con Paul Brosseau, guitarrista, y que está también en samplers, teclados y electrónica. Completa el grupo el batería François Merville.

La grabación se proyecta en la imaginación como carne de directo. Por un lado hay temas cerrados en su construcción y desarrollo, en los que se encuentran todo tipo de influencias: el rock en “Archéologie”; “L'idée Du Dialecto” vuelve a ser un tema de complicada escritura; “Palabre” es un tema obsesivo mientras que “Le Long Du Temps” es un tema abstracto, tranquilo y casi planeador. Entre estos temas se cruzan otros mucho más cortos (alguno de ellos apenas dura un minuto), que sirven para mostrar unas breves pinceladas y que posiblemente explotarán en duración y desarrollo en directo. Ahora sólo falta que alguien se anime a traerle a dar conciertos a España. A la vista de lo mostrado en L’imparfait das langues, es lo mínimo que se pudiera esperar.

Pachi Tapiz




Phil Miller - In Cahoots - Conspiracy Theories


Composiciones: “Conspiracy Theories”, “Press Find Enter”, “Flashpoint”, “5's and 7's”, “End of the Line”, “Freudian Triode”, “Orinaca”, “Crackpot”, “Lydiotic”.

Músicos: Simon Finch (trompeta, fiscorno), Annie Whitehead (trombón), Didier Malherbe (saxo soprano, flute, doudouk, ocarina), Simon Picard (saxo tenor), Phil Miller (guitarrra y guitarra sintetizador), Doug Boyle (guitarra), Fred Baker (guitarra bajo), Richard Sinclair (guitarra bajo), Mark Fletcher (batería), Pete Lemer (teclados), Barbara Gaskin (voz), Dave Stewart (percusión).

Moonjune Records (mjr013), 2007.

Comentario: Phil Miller es hermano pequeño de Steve Miller y miembro de los grupos Canterbury, Delivery, Matching Mole, Hatfield and the North y National Health. En esta ocasión nos presenta Conspiracy Theories, su octavo trabajo con In Cahoots, grupo por el que desde el año 1989 -con su primer disco, Cutting Both Ways- han pasado músicos de la valía y el prestigio de Hugh Hopper, Pip Pyle o el recientemente desaparecido Elton Dean. Todos estos argumentos son suficientes para hacemos una idea de los derroteros por donde va esta última creación del veterano guitarrista inglés.

En Conspiracy Theories hay un mayor apoyo de la sección de metales, ya que Simon Finch, Annie Whitehead, Simon Picard, y sobre todo el ex-miembro de Gong, Didier Malherbe, le dan un aire más jazz que intercala con pinceladas étnicas. El álbum se abre con el tema que da título al CD, “Conspiracy Theories”, donde destaca la melodía amable y ligera de la sección de metales que alterna con los solos de Didier Malherbe en el saxo soprano y Pete Lemer en el Rhodes. En “Press Find Enter” sobresalen los solos de Didier Malherbe con el doudouk -especie de flauta o clarinete- y el saxo soprano, así como los solos de Annie Whitehead y Simon Finch en el trombón y trompeta respectivamente. Los excelentes y precisos arreglos de los metales se conjugan con el potente bajo de Fred Baker y la guitarra de Phil Miller, al que sucede el piano de Pete Lemer en “Flashpoint”.

“5's and 7's”, es un tema en apariencia sencillo en el que entran y salen instrumentos, que se alternan en un complejo entramado donde la voz etérea de Barbara Gaskin se posiciona en primer plano. Aquí y a lo largo de todo el disco, el papel del gran teclista de Canterbury Dave Stewart es puramente testimonial, ya que se limita a tocar la percusión.

En “End of the Line”, Mark Fletcher, Pete Lemer y Fred Baker van dando forma a esta preciosa balada en la que brilla con luz propia la flauta travesera de Didier Malherbe, con el aliento de Phil Miller y su guitarra en fuzz. En “Freudian Triode”, Simon Finch con su trompeta modulante da paso al diálogo del bajo eléctrico de Fred Baker y la guitarra de Phil Miller, desembocando en el Rhodes de Pete Lemer y el soprano de Didier Malherbe. “Orinaca”, por su parte, supone la nota colorista y étnica protagonizada por la ocarina de Didier Malherbe, mientras que en “Crackpot” la conversación entre los saxos tenor y soprano de Simon Picard y Didier Malherbe dan rienda suelta a aquél, y dejan el camino expedito a Phil Miller para desarrollar uno de los solos mas convincentes del disco.

En “Lydiotic”, el corte que cierra el disco, es donde Phil Miller encuentra mayor desarrollo para su guitarra sintetizador, con sonidos disonantes y notas alargadas, muy bien secundado por los bajos del ex Caravan, Richard Sinclair y de Fred Baker. Sin embargo, cuando queda mucho por desarrollar, la composición termina incompresiblemente, cuando se corta de manera abrupta.

Enrique Farelo




Lisbon Improvisation Players - Spiritualized


Composiciones: “Tensegrity”, “Dreams/Reflections”, “Awareness”, “Time-Rising Spirits”, “Meeting of our Times”, “Spiritualized”.
Todas las composiciones por Amado, González, Gonçalves y Pedroso, salvo “Meeting of our Times” y “Spiritualized”, por Amado, González, Gonçalves, Pedroso y Mitzlaff.


Músicos: Rodrigo Amado (saxos alto y barítono), Dennis Gonzalez (trompeta), Pedro Gonçalves (contrabajo), Bruno Pedroso (batería), Ulrich Mitzlaff (violonchelo en “Meeting of our Times” y “Spiritualized”).

CLEAN FEED, CF062CD. Trem Azul 2006.

Comentario: Nuestros vecinos portugueses se siguen tirando al barro, y cada vez lo hacen con más gusto, más riesgo y más gracia. Prueba de ello es el impresionante resultado de este Spiritualized, que goza de un desparpajo que ya lo quisieran muchos de los nuevos improvisadores, ya no sólo europeos, sino de cualquier parte de la escena mundial. La conexión Amado-González funciona como un engranaje perfecto al frente de los vientos de la formación, y ambos músicos demuestran tenerse el uno al otro un feeling que no puede sino desembocar en diálogos que parten de melodías sencillas, y que se persiguen mientras van complicando sus respectivos solos. Con ello, dan las alas suficientes a Gonçalves y Pedroso para que se unan a la fiesta musical in crescendo que se va montando.

Lo que en principio parece un caos de sonidos poco a poco se va configurando como una estructura sólida, siempre al antojo de los músicos, aunque estos mismos vuelven a desestructurar las melodías cuando creen oportuno. Si a ello añadimos el virtuosismo con manejan sus instrumentos, sólo nos queda disfrutar de los envites musicales que nos ofrecen. Sin embargo, hay que entender que se trata de música tal vez difícil para el aficionado que comienza a aproximarse a la libre improvisación y al Avantgarde, pero si hacemos el esfuerzo y entendemos la música como un lenguaje que no se debe de quedar en el oído simplemente, sino que ha de trascender un poco más adentro, nuestro esfuerzo se verá recompensado gratamente. Incluso los títulos de los temas nos invitan a situarnos en un plano distinto: “Tensegrity”, “Dreams/Reflections”, “Rising Spirits”, “Spiritualized”... Porque además de desenfado y virtuosismo, esta música se caracteriza por su hondo calado espiritual, especialmente a partir de la mitad del disco, y culminando en los temas en los que participa el violonchelista Ulrich Mitzlaff, que aporta con el sonido característico de su instrumento la base perfecta para que las improvisaciones de Amado y González adquieran cierto carácter místico.

La cumbre de esta búsqueda está en el tema que da título al álbum, un estupendo “Spiritualized” que los músicos bordan, con un fenomenal Pedroso inventando ritmos austeros que, sin embargo, rebosan vida, y un Gonçalves que aprovecha el colchón que le ofrece el chelo sonando como viento junto a la trompeta, envolviéndolo todo con un colosal sonido.

Diego Ortega Alonso




Arti & Mestieri - First Live in Japan


Composiciones: “Gravitá 9.81”, “Strips”, “Corrosine”, “Positivo/Negativo”, “In Cammino”, “Valzer Per Domani”, “Mirafiori”, “Nove Lune Prima”, “Mescal/Mescalero”, “Nove Lune Dopo”, “Aria Pesante”, “Dimensione Terra”, “Kawasaki”, “Glory”, “Marilyn”, “Arcensiel”, “Alba Mediterranea”, “2000”.

Músicos: Alfredo Ponissi (saxo soprano, tenor, barítono, clarinete, flauta), Marco Roagna (guitarra eléctrica & acústica), Roberto Cassetta (guitarra bajo, vocales), Furio Chirico (batería y percusión), Beppe Crovella (órgano Hammond, Mellotron, Fender Rhodes, sintetizadores, piano acústico), Lautaro Acosta (violín), Iano Nicolo (voz solista y percusión).

Grabado en directo en el Club Cittá Kawasaki (Tokio), el 12 de junio de 2005. Moonjune Records.

Comentario: La primera parte del concierto corresponde a los temas del album del año 1974, Tilt (Immagini per un Orecchio), es decir: “Gravitá 9.81”, “Strips”, “Corrosine”, “Positivo/Negativo” e “In Cammino”, siendo los siguientes, “Valzer Per Domani”, “Mirafiori”, “Nove Lune Prima”, “Mescal/Mescalero”, “Nove Lune Dopo”, “Aria Pesante” y “Dimensione Terra”, los pertenecientes al disco Giro di valzer per domani (1975). Los temas “Arcensiel”, “Alba Mediterranea” y “2000” pertenecen a su vez al disco Murales (2000), y el resto son nuevas composiciones.

Esta es la primera grabación en directo del grupo en Japón, y para ello qué mejor que mostrar sus más brillantes composiciones, como la suite de su obra Tilt (Immagini per un Orecchio), suite de jazz-rock y estructura de sinfónica que bien pudiera recordar a Jean Luc Ponty, Return To Forever, Mahavishnu Orchestra o incluso a sus compatriotas Nova. A nivel de solistas destacan los solos de Alfredo Ponissi en el saxo soprano, y sobre todo el lirismo de Lautaro Acosta al violín, y la fuerza y la energía de Furio Chirico en la batería.

En cuanto a los temas pertenecientes a Giro di valzer per domani, su música se muestra mas “italiana” o incluso mas “mediterránea”, recordando a grupos como Area, Perigeo o Brand X, e incluso a nuestros españoles de los 70, Iceberg o Companyia Electrica Dharma. Destaca por su lírica una pieza tan corta como bella, que lleva por título “Nove Lune Dopo”, con la inclusión del vibráfono y la voz de Iano Nicolo y el violín de Lautaro Acosta. En “Dimensione Terra” se suceden los solos del enfurecido saxo tenor Alfredo Ponissi, los teclados de Beppe Crovella y el violín de Lautaro Acosta. “Kawasaki” es una pieza para improvisación al piano, interpretada por Beppe Crovella con una contundencia percusiva que me recuerda a Chick Corea, Keith Emerson o Jurgen Fritz (Trimvirat). “Glory” es un tema vocal de Iano Nicolo (que recuerda a Greg Lake) con el acompañamiento de Lautaro Acosta al violín. “Marilyn” es una balada para el piano de Beppe Crovella, con el apoyo del saxo soprano de Alfredo Ponissi y los contundentes redobles de batería de Furio Chirico.

Tanto el concierto como el disco terminan con “2000”, una pieza que sirve de lucimiento al órgano Hammond de Beppe Crovella, la guitarra de Marco Roagna, el violín de Lautaro Acosta y la pegada de Furio Chirico en la batería, en un ejercicio de de puro jazz-rock progresivo.

Enrique Farelo




Geni Barry & Ángel Pereira Quintet - Yes Or No


Composiciones: “Horari Reduït” (Ángel Pereira), “Watch What Happens” (Michel Legrand), “Yes or No” (Wayne Shorter), “Cuando vuelva a tu lado” (Ana María Grever), “Airum” (Geni Barry), “In Your Own Sweet Way” (Dave Brubeck), “Chavon” (Ángel Pereira), “All The Things You Are” (Jerome Kern).

Músicos: Geni Barry (vibráfono, arreglos), Ángel Pereira (batería, arreglos), Joan Díaz (piano), Pedro Martín (contrabajo), Nan Mercader (percusión).

Grabado en B+B Estudi de Gravació, Barcelona.
Blue Moon Inner Jazz, BMCD 2505.

Comentario: Es tarea común en los músicos de jazz reinventar los temas que más les inspiran o atraen, y esto constituye una forma de aprendizaje y, en muchas ocasiones, una vuelta de tuerca al concepto original del tema, que se plasma en versiones diferentes según el músico que las interprete. Tocar estándares según el estilo personal de cada grupo o artista, llevarse la melodía a un terreno propio, son algo a lo que el aficionado al jazz está acostumbrado.

Yes or No cumple en gran parte con estos requisitos, y el sello del quinteto es el aire latino que envuelve a todos y cada uno de los temas de Wayne Shorter (el que titula el disco), Michel Legrand (“Watch What Happens”), María Grever (“Cuando vuelva a tu lado”), Dave Brubeck (“In Your Own Sweet Way”) y Jerome Kern (un “All The Things You Are” intimista, interpretado a dúo por Barry y Díaz), además de las composiciones de los propios Barry (“Airun”) y Pereira (“Horari Reduït”, “Chavon”).

Los arreglos del vibrafonista y el baterista nos sitúan ante una estudiada puesta en escena de los diferentes temas, donde las percusiones se acoplan perfectamente a la atmósfera que genera el vibráfono, que en el disco actúa como instrumento principal, y donde piano y contrabajo buscan su hueco con éxito en el conglomerado sonoro, aportando una solidez harmónica que de otra forma se echaría de menos. En definitiva, un buen disco para amantes del vibráfono encuadrado en un marco de latin jazz, que en su conjunto puede evocar el trabajo de otros músicos, como Dave Samuels o Gary Burton.

Diego Ortega Alonso




Jostein Gulbrandsen - Twelve


Composiciones: “Sundance”, “MB”, “Northern Lights”, “Twelve”, “Watertrain”, “Message In A Bottle”, “The Ring”, “Black November”.
Todas las composiciones de Jostein Gulbrandsen, excepto “Message In A Bottle”, de Sting.

Músicos: Jostein Gulbrandsen (guitarras acústica, eléctrica y fretless), Jon Irabagon (saxofón tenor y clarinete), Eivind Opsvik (bajo), Jeff Davis (batería).

Grabado el 12 de Marzo de 2006 en los estuidios Peter Karl, Brooklyn, New York.
Fresh Sound New Talent Records, 2007.

Comentario: Hay discos que convocan inmediatamente una imagen mental, una improbable pero vívida escena “visual”. Supongo que estas imágenes son necesariamente subjetivas, y que no es probable que otros aficionados las perciban y que, en caso de hacerlo, pueden ser muy diferentes de las nuestras… En mi caso, la escucha de este Twelve trae consigo la visualización del grupo (un cuarteto) tocando, ignoro si en concierto o en el local de ensayo, todos muy juntos, colocados en círculo y en actitud de honda concentración. No pretendo aburrir con mis particulares rarezas contando esta pequeña anécdota, pero llevo algún tiempo tratando de encontrar la manera de empezar a escribir acerca del disco y no se me ocurre un modo más descriptivo de lo que contiene.

Porque, en efecto, la música contenida en esta grabación llama la atención por la inesperada capacidad de engarce que beneficia a este grupo de jóvenes músicos, inmersos en el crisol newyorkino: desde el primer momento su trabajo apunta al lejano horizonte de la emoción desgarrada, aunque lo hacen a través de un fingido desapasionamiento que en seguida queda desenmascarado en favor de intervenciones calurosas, muy intensas emocionalmente aunque no lo aparentan en superficie.

Esta especial química entre los músicos funciona especialmente bien en cortes como “Sundance”, “MB” o “The Ring”. Gulbrandsen realiza intervenciones muy meritorias, que buscan cuidadosamente la melodía apropiada, encontrándola a menudo (ya desde las primeras líneas de la improvisación de “Sundance” se hace evidente esa actitud). También llama la atención esa palpable búsqueda en Jon Irabagon, que desde el propio sonido del tenor trasmite un esfuerzo que se traduce en formidables, complejas, emocionantes improvisaciones (“Sundance”, “MB”), aunque en “Twelve” esa “deliberación” llega a resultar un tanto forzada: alcanza el saxofonista antes de lo creíble un discreto paroxismo expresivo que nos deja un tanto descolocados, aunque finalmente llegamos nosotros junto a él y el resultado es tan notable como el de sus mejores intervenciones.

Resulta sorprendente, por lo inofensiva, la versión de “Message In A Bottle”, ya que uno no termina de comprender por qué está ahí, aunque las improvisaciones son excelentes. Ojalá nos hubiese ahorrado el guitarrista la exposición y arreglo del tema, para sorprender en cambio con una versión diferente, potente, insólita y quizá irreconocible, del famoso tema de Sting. Tampoco los temas más reposados (“”Northern Lights” y “The Ring”) resultan especialmente brillantes, y nos devuelven a terrenos ya muy transitados en mitad de un disco que, por lo demás, ha sabido encontrar un espacio propio de expresión realmente edificante.

En todo caso, Twelve resulta no solo una llamada de atención que nos anuncia el talento de estos jóvenes e inquietos músicos sino, sobre todo, una grabación potente e inspirada, a pesar de algún altibajo fácilmente disculpable.

Ricardo Arribas




Frederic Borey Group - Maria


Composiciones: Quarna Sotto”, “Moving Muddle”, “It´s time”, “Maria”, “Hope”, “City Motion”, “My Home”, “Respire”.

Todas las composiciones de Frederic Borey, excepto “Respire”, de Pierre Perchaud.

Músicos: Frederic Borey (saxo tenor y soprano), Pierre Perchaud (guitarras eléctrica y acústica), Clement Landais (contrabajo), Eric Bedoucha (batería).

Grabado en Studiolane, Garenne Colombes (Francia), los días 4 y 5 de noviembre de 2005.
Fresh Sound New Talent, FSNT 295.

Comentario: El sonido cálido del francés Frederic Borey llega a Fresh Sound avalado por el omnipresente Lionel Loueke, que incluso escribe unas líneas sobre Borey en la contraportada. El resto de músicos, un plantel perfectamente acoplado con el sonido del saxofonista, en el que Pierre Perchaud saca de su guitarra notas suaves que entonan con la estética musical perfectamente, sin dejar de recordarnos a la faceta más light del sonido methenyano de la época del Group, que casualmente entona perfectamente en el concepto desplegado en las composiciones de Frederic Borey.

La sección rítmica juega un papel especial en el buen resultado del conjunto, ya que Clement Landais se entiende perfectamente con Eric Bedoucha, quien por cierto exhibe sus cualidades como estupendo acompañante, sin excesos, pero aportando el toque maestro de los que saben estar en su sitio. El resultado se configura como un disco agradable de escuchar, tal vez contemplativo, y siempre ensimismado.

Diego Ortega Alonso