Mike Stern - Big Neighborhood


Composiciones: “Big Neighborhood”, “6th Street”, “Reach”, “Song For Pepper”, “Coupe De Ville”, “Bird Blue”, “Moroccan Roll”, “Long Time Gone”, “Check One”, “That’s All It Is”, “Hope You Don’t Mind”.

Todos los temas por Mike Stern.

Músicos: Mike Stern (guitarra eléctrica), Jim Beard (piano, teclados, órgano Hammond), Steve Vai (guitarras eléctrica y sitar), Eric Johnson (guitarra eléctrica), Lincoln Goines (bajo eléctrico), Dave Weckl (batería), Lionel Cordew (batería), Richard Bona (voz, bajo eléctrico), Bob Franceschini (saxo tenor), Esperanza Spalding (voz, contrabajo), Terri Lyne Carrington (batería), Bob Malach (saxo tenor), John Medesky (órgano Hammond, Clavinet, piano Wurlitzer), Billy Martin (batería), Chris Martin (contrabajo y bajo eléctrico), Randy Brecker (trompeta), Cindy Blackman (batería) y Chris Minh Doky (contrabajo).

Grabado en Sage and Sound Recording (Los Ángeles, California), Church House Studios (Austin, Tejas), Avatar Studios y Skyline Studios (Nueva York) entre 2006 y 2009.
Heads Up CD 3157

Comentario: Mike Stern ya nos tiene acostumbrados a la inclusión de diversas y variopintas colaboraciones del mundo del jazz en sus discos. En este caso ha ido aún más lejos. Además de los Esperanza Spalding, Richard Bona, Terri Lyne Carrington, Medesky Martin & Wood o Randy Brecker, Stern ha dado cabida en su “gran barrio” (Big Neighborhood) a los guitarristas de rock Steve Vai y Eric Johnson.

El problema es que tanto cambio de dirección desorienta. Big Neighborhood incluye momentos de altísimo nivel, canciones sueltas o pequeños grupos de temas de obligado deleite; pero como unidad es un disco deslabazado. Stern compone e interpreta los once originales, y el teclista Jim Beard (productor de la sesión) aparece en casi todos ellos. Pero el cambio de personal (sección rítmica incluida) en cada corte hace mucho daño a la idea global del CD. Sólo en los veinte primeros minutos de reproducción se pasa de la energía roquera de Steve Vai a la languidez tejana de Eric Johnson, el sabor africano de Richard Bona y el lirismo melódico de Esperanza Spalding. Mucho y muy bueno, pero difícil de digerir de una vez.

Así que mejor busquemos la cohesión en el análisis cronológico de las sesiones de grabación:

12 de enero de 2006, Nueva York. Stern y Beard con Bob Franceschini, Richard Bona y Dave Weckl. “Reach” fue un descarte del CD anterior, Who Let The Cats Out?. Hubiese encajado mejor en dicho disco, o en alguno de los inmediatamente anteriores (Voices, These Times). Por un lado se agradece que el tema vea la luz (da gusto escuchar a Bona y Stern juntos), pero este no era su sitio. Quizás se trate de la pieza más inconexa de toda la obra, estilísticamente cercana a la World Music tanto en la línea melódica como en la de bajo, ambas sobresalientes.

19 de diciembre de 2008, Nueva York. Stern y Beard con Esperanza Spalding y Terri Lyne Carrington. Una colaboración esperada. Se trata, posiblemente, de la sección más innovadora del disco. Esperanza Spalding aporta a la música de Mike Stern la frescura que trajo consigo Richard Bona años antes. Su voz se ajusta a la perfección a los temas del guitarrista, a quien aporta ideas para sus evoluciones solistas. Tanto el sonido del contrabajo como la sutil batería de Terri Lyne Carrington confieren un aire acústico a la banda. Esperanza se luce vocalmente en “Song For Pepper” y la dulce “Bird Blue”, limitándose al walking bass en “Coupe De Ville” (basada en los acordes de “There Is No Greater Love”), donde el saxofonista Bob Malach se encarga de la melodía.

21 de enero de 2009, Nueva York. Stern con Medesky, Martin & Wood y Bob Malach. Quizás esta sea la parte del CD donde la presencia de Stern quede más diluida. A pesar de que ambas composiciones llevan el sello inconfundible del guitarrista, MMW son mucho MMW, y su sabor llena casi todo el espacio de “Check One” y “That’s All It Is”. Remando del lado de Stern, el saxofonista Bob Malach improvisa con energía y estilo.

27 de enero de 2009, Austin, Tejas. Stern y Beard con Eric Johnson, Lincoln Goines y Lionel Cordew. Stern combina su visión musical con la de un guitarrista de distinto estilo, y la prueba es satisfactoria. Tanto “6th Street” como “Long Time Gone” poseen un aire arrastrado con reminiscencias de rock americano. Johnson se encuentra a gusto y dialoga sin tapujos, Stern sigue siendo Stern. Mención especial para el peso de la sección rítmica.

29 de enero de 2009, Los Ángeles, California. Stern y Beard con Steve Vai, Lincoln Goines y Dave Weckl. El experimento más extremo funcionó a la perfección. Mike Stern eligió con sumo cuidado las dos piezas a interpretar junto al guitar hero Steve Vai, auténtica fusión inclusiva de jazz con rock. Ambos guitarristas realizan un trabajo soberbio, expresándose de forma abierta en su espacio y complementándose mutuamente. En “Big Neighborhood” Vai muestra su sonido más reconocible, en “Moroccan Roll” cambia su guitarra por la cítara eléctrica (electric sitar) que Pat Metheny popularizara a finales de los ochenta. Es en este corte donde se encuentra el momento de mayor intensidad del disco, una descarga eléctrica donde el concepto de improvisación se desliga de etiquetas estilísticas.

29 de marzo de 2009, Nueva York. Stern y Beard con Randy Brecker, Chris Minh Doky y Cindy Blackman. “Hope You Don’t Mind”: un blues a medio tiempo para completar el CD. Buena participación tanto de Randy Brecker como de la sección rítmica, que camina con elegancia.

Criterios conceptuales aparte, el líder de la sesión demuestra estar en forma, haciendo gala de sensibilidad melódica, perfección técnica y, sobre todo, lenguaje propio. Sin alejarse mucho de sus frases, sonido, ideas de composición y procedimientos habituales, Mike Stern parece haber encontrado un camino que no se resiste a evolucionar, para lo que bebe de distintos géneros y, sobre todo, diversas personas. Aprobado con nota, pero quizás para su próxima producción debiera pensar en ceñirse a un solo formato.

Arturo Mora Rioja




Bob Mintzer Big Band - Swing Out


Composiciones: “Swing Out”, “Each Day”, “Something Else”, “Swangalang”, “Beyond The Limit”, “Minuano” (Pat Metheny y Lyle Mays, letra por Kurt Elling), “My Shining Hour” (Harry Arlen y Johnny Mercer), “Freedom Song”, “Someday My Prince Will Come” (Frank Churchill y Larry Morey).

Todas las composiciones por Bob Mintzer, excepto donde se indica. Todos los arreglos por Bob Mintzer.

Músicos: Bob Mintzer (saxo tenor, flauta), Peter Yellin (saxo alto, flauta), Lawrence Feldman (primer saxo alto, flauta), Bob Malach (saxo tenor, clarinete), Roger Rosenberg (saxo barítono, clarinete), Bob Millikan (primer trompeta), Scott Wendholt (trompeta, fiscorno), Frank Greene (trompeta), Jim Rotondi (trompeta), Keith O’Quinn (trombón), Michael Davis (trombón), Larry Farrell (trombón), David Taylor (trombón bajo), Phil Markowitz (piano), Jay Anderson (contrabajo) y John Riley (batería) con Kurt Elling (voz en “Minuano”).

Grabado en Manchester Craftsmen’s Guild (Pittsburgh, Filadelfia), el 26 y 27 de febrero de 2007.
MCGJ 1030

Comentario: Bob Mintzer sigue combinando su visión tradicional (la big band) con su aspecto más fusionero (los Yellowjackets), casi como si su personalidad se desdoblara en dos. En este caso vuelve a la carga con la vigésima grabación al frente de su gran banda. Extraordinario bagaje en los tiempos que corren y teniendo en cuenta que, aunque la agrupación suena fluida, elegante y muy arreglada, el concepto es más bien clásico (jazzísticamente hablando).

Mintzer se hace cargo de la mayoría de las composiciones, de todos los arreglos y de hasta seis solos, incluyendo el inicial en “Swing Out”, tema que destaca por la detallista ubicación de las voces en la melodía y en el interludio entre las improvisaciones de Phil Markowitz al piano y Jim Rotondi a la trompeta. “Each Day” camina con decisión, “Something Else” con estilo y misterio, “Swangalang” evoca aires de la era del be bop, y “Beyond The Limit” presenta una exposición elegante sin apoyo de la sección rítmica.

Los temas que conforman el CD presentan bastante homogeneidad, a excepción del que estaba llamado a ser punto álgido de la grabación, el “Minuano” de Pat Metheny y Lyle Mays (Still Life (Talking), Pat Metheny Group –1987) cantado por Kurt Elling. Elling ya colaboró activa y fructíferamente con la Bob Mintzer Big Band en su Live At MCG (2002), y ya registró una excelente versión de “Minuano” en su propio Man In The Air (2003). En esta ocasión la inclusión del tema, el arreglo de big band y los esfuerzos de Elling por no repetir las inflexiones vocales que grabara años antes aportan poco al disco, creando, además, un choque estilístico con la sonoridad convencional del estándar “My Shining Hour”, que viene a continuación. El concepto global remonta con “Freedom Song”, sustentada sobre una animada línea de bajo. Para terminar, una versión del vals “Someday My Prince Will Come”, pero en 4/4 y con tintes latinos. Complejo trabajo de arreglos que hace prácticamente irreconocible el tema tal cual fue concebido.

A veces cuesta creer que el hombre al mando de este proyecto sea el mismo que empuña esa especie de saxo electrónico llamado EWI en su banda de jazz fusion, en la que se adentra en otros territorios rítmicos y armónicos. De acuerdo con la frase de Quincy Jones (“el jazz se come todo lo que encuentra en su camino”), en Bob Mintzer encontramos a todo un gourmet. En la variedad está el gusto.

Arturo Mora Rioja




Spyro Gyra - Down The Wire


Composiciones: “Down The Wire” (Scott Ambush), “Unspoken” (Julio Fernández), “Not For Nothin’” (Tom Schuman), “Island Pond” (Jay Beckenstein), “The Tippin’ Point” (Jay Beckenstein & Tom Schuman), “Ice Mountain” (Bonny Bonaparte), “A Flower For Annie Jeanette” (Scott Ambush), “La zona rosa” (Jay Beckenstein), “What It Is” (Julio Fernández), “A Distant Memory” (Jay Beckenstein & Tom Schuman), “Make It Mine” (Bonny Bonaparte).

Músicos: Jay Beckenstein (saxos), Tom Schuman (teclados), Julio Fernández (guitarras), Scott Ambush (bajo eléctrico) y Bonny B. (batería, percusión y voz), con Marc Quiñones y Gerardo Vélez (percusión), Don Harris (trompeta), Bill Harris (saxo tenor y flauta) y Ozzie Meléndez (trombón).

Grabado en Inner Machine Studios (Buffalo, Nueva York), Twin Pines Studio (Pomona, Nueva York) y Schubox Studios (Las Vegas, Nevada).
Heads Up CD 3154

Comentario: Hace tiempo que Spyro Gyra ha perdido deliberadamente toda capacidad de sorpresa, pero lo que hacen lo hacen bien. Muy bien. En su último trabajo para Heads Up, Down The Wire, el quinteto se dedica a lo que mejor sabe, el jazz fusion de fácil escucha que ni se encuadra en la denostada categoría de smooth jazz ni se acerca a las interesantes propuestas de bandas como Metro o Yellowjackets.

Pero en esta ocasión el disco les ha quedado más compacto que otras veces. Quizás el hecho de que la formación actual se encuentre consolidada (tercer disco consecutivo) y que no haya colaboraciones reseñables ni en la interpretación ni en las composiciones tenga algo que ver. Spyro Gyra suena a grupo, y Down The Wire no es una simple colección de canciones, sino un proyecto homogéneo.

Si bien ninguno de los once cortes presenta momentos especialmente altos ni bajos, quizás merezca especial mención el enérgico slap de Scott Ambush en el inicial “Down The Wire”, el ritmo latino de “La zona rosa” (con sección de metales incluida) y el arreglo de “A Flower For Annie Jeanette” (a pesar de su extrema similitud con el “Summer Song” que Yellowjackets grabara en Dreamland –1995) . El veterano Jay Beckenstein, el único fundador que permanece en la banda (Tom Schuman colaboró en las primeras grabaciones, pero no se incorporó a la formación hasta el tercer disco), conoce como nadie el entorno en que se mueve, aportando un sonido claro y directo al saxo tenor (“Ice Mountain”) y muy meloso al soprano (“Island Pond”).

Ya llevan treinta y un discos a sus espaldas (el primero, casualmente, publicado hace treinta y un años). Su parroquia es fiel y el grupo sigue produciendo grabaciones de forma regular. A este paso parece que tendremos Spyro Gyra para rato.

Arturo Mora Rioja




John Pizzarelli - With A Song In My Heart. John Pizzarelli Sings The Music Of Richard Rodgers


Composiciones: “With A Song In My Heart”, “This Can’t Be Love”, “I Like To Recognize The Tune”, “It’s Easy To Remember”, “Johnny One Note”, “Nobody’s Heart”, “Happy Talk”, “Mountain Greenery”, “I Have Dreamed”, “The Lady Is A Tramp”, “She Was Too Good To Me”, “You’ve Got To Be Carefully Taught”.

Todas las composiciones por Richard Rodgers. Todas las letras por Lorenz Hart, excepto “Happy Talk”, “I Have Dreamed” y “You’ve Got To Be Carefully Taught”, por Oskar Hammerstein II.

Músicos: John Pizzarelli (guitarra eléctrica y voz), Larry Fuller (piano), Martin Pizzarelli (contrabajo), Tony Tedesco (batería), John Mosca (trombón), Andy Fusco (saxos alto y tenor, clarinete), Kenny Berger (saxo barítono y clarinete bajo) y Tony Kadleck (trompeta y fiscorno), con Cesar Camargo Mariano (piano), Bucky Pizzarelli (guitarra eléctrica) y Don Sebesky (arreglos).

Grabado en Legacy Recordings, Nueva York, el 19 y 20 de febrero de 2008.
Telarc CD-83676

Comentario: John Pizzarelli sigue tirando de ingenio para continuar creando discos de corte revisionista que no caigan en el cliché y la repetición. En este caso el cantante y guitarrista dedica el CD al compositor Richard Rodgers, repasando doce de sus composiciones, pero evitando deliberadamente las más conocidas (“My Funny Valentine”, “I Could Write A Book”, “My Favorite Things”, “My Romance”).

El de Paterson (Nueva Jersey) conduce su voz sin pirotecnia, con mucha soltura y un encanto naíf que recuerda lejanamente a Chet Baker. En la guitarra a veces se acompaña en negras (cuatro acentos rítmicos por compás, como los guitarristas clásicos de la era del swing), e improvisa con buen gusto. En “I Like To Recognize The Tune” canta su propio solo, un recurso que siempre le ha funcionado de maravilla en sus directos. Su sección rítmica es ideal para este tipo de música. Tanto su hermano Martin al contrabajo como el batería John Tedesco asumen un segundo plano donde el soporte al líder lo es todo. El eterno dilema de cómo conjuntar dos instrumentos armónicos como la guitarra y el piano, en este caso se decide otorgando más espacio a Larry Fuller, que dibuja los acordes de los temas sin abigarrar el espacio armónico de voicings extendidos.

En la mitad de los temas el cuarteto cuenta con el apoyo de una pequeña sección de vientos que, al igual que la combinación de baladas y up tempos, aleja la sonoridad del grupo de la monotonía. No es esa la única colaboración: el pianista brasileño César Camargo Mariano y el padre de John Pizzarelli, Bucky, mítico guitarrista también de corte clásico, hacen sus pinitos en el CD. El humor también ayuda a huir de los conceptos planos y repetitivos: “Johnny One Note” (“Johnny «una nota»”) comienza con un divertido guiño a la “Samba de uma nota so” (“Samba de sólo una nota”) de Antonio Carlos Jobim, para acabar adentrándose en un swing rápido que, finalmente, vuelve a fundirse con la bossa nova (también presente en “Happy Talk” y la deliciosa “I Have Dreamed”). Pizzarelli cita brevemente “My Romance” al final de “She Was Too Good To Me”, y cierra con un “You’ve Got To Be Carefully Taught” donde se acompaña únicamente de su guitarra.

With A Song In My Heart, como todo el trabajo de John Pizzarelli, hará las delicias de los aficionados al jazz clásico, relajante, susurrante. No le vamos a culpar de falta de originalidad: la verdad es que conoce el estilo como nadie y en ese contexto ha creado un personaje de sí mismo (no hay más que ver la foto de contraportada con su pelo engominado, traje a rayas, corbata ancha y zapatos blancos y negros). ¡Viva el swing!

Arturo Mora Rioja




Gnu Trio - Gnu Trio


Composiciones: “Blues for Dewey”, “Un Poco Mas De Tiempo”, “Sopa De Almeja”, "El Vidalero", "There's A Bone In My Tea", "Desde Los Andes", "Gnu Stomp".

Músicos: Marcelo Peralta (saxo tenor), Guillermo Bazzola (guitarra), Andrés Litwin (batería)

Grabado en marzo y abril de 2008.
GNU 001

Comentario: Excelente debut discográfico de un trío con gran personalidad. Desde el primer corte, el excitante "Blues For Dewey", los músicos exhiben buenas dosis de libertad, mordiente complicidad y energía. Impresiones que se acrecientan al escuchar, por ejemplo, el endiablado frenesí de "Sopa de Almeja" o la contagiosa "Gnu Stomp". Composiciones de marcada fuerza rítmica que encuentran su contrapunto en el lamento desgarrado de "El Vidalero", la soledad de "Un poco más de tiempo" o la evocadora "Desde Los Andes".

Marcelo Peralta actúa como punta de lanza de la formación. Su gran versatilidad está siempre al servicio de la expresividad, hay que escuchar con qué aparente facilidad sus fraseos van de la agresividad a la dulzura, de la melancolía a lo festivo. Guillermo Bazzola juega más a mover los hilos desde la sombra. Su guitarra se mueve como aglutinante del trío, teje para el saxo exquisitos tapices de fondo, improvisa agazapada y sabe cuándo y cómo lanzar sus zarpazos. Andrés Litwin es el único de los tres que no firma ninguna composición, pero el aporte creativo que realiza desde la percusión es admirable.

Los grandes sellos discográficos se han perdido una propuesta valiosa y valiente. A usted no debería pasarle lo mismo.

Sergio Zeni




Diego Bruno - Reflejos


Composiciones: “Afrodita”. “R.E.M.”. “Charlie, Charlie, Charlie”. “Introspectivo”. “Viernes, lluvia”. “Contraflor”. “A tarde”. “Reflejos”. “Tango”.

Todos los temas compuestos por Diego Bruno.

Músicos: Diego Bruno (guitarra), Ernesto Jodos (piano), Hernán Merlo (contrabajo), Oscar Giunta (batería), Oscar Cavalli (saxofones tenor y soprano en “Afrodita”, “R.E.M.” y “A tarde”).

Grabado en Buenos Aires en diciembre de 2000.
(Autoproducción, 2008).

Comentario: Tras tocar con algunos de los nombres más representativos de la escena jazzística de Buenos Aires, y antes de trasladar su residencia a Brasil, Diego Bruno registró junto a cuatro prestigiosos colegas este debut discográfico que ha tardado unos años en ver la luz.


La música de Bruno suena cercana, fresca, pulcra y actual, enseñando una admirable complicidad entre los músicos que la alimentan.


En los seis temas en cuarteto, el sonido límpido y maduro del guitarrista se entiende hábilmente con el teclado integrador de Ernesto Jodos dibujando melodías y disparando improvisaciones, mientras Hernán Merlo y Oscar Giunta, en un tándem sin fisuras, alimentan el fuego con un ritmo casi siempre etéreo y chispeante.

El saxofonista Oscar Cavalli se suma con autoridad en tres composiciones, enriqueciendo el discurso del grupo con un carácter enérgico (“R.E.M.”), vitalista (“Afrodita”) y ensoñador (“A tarde”).

Estupenda tarjeta de presentación de una guitarra a tener en cuenta.

Sergio Zeni




Digital Primitives - Hum Crackle & Pop


Composiciones: “Walkabout”, “Crackle & Pop”, “Love Truth”, “The People”, “Hum”, “Somewhere Over…”, “No Holiday”, “Herenowhere”, “For Fred Anderson”, “Twice”.

Músicos: Cooper-Moore (voz, banjo, arcos de Didley y de boca, flauta), Assif Tsahar (saxo tenor, clarinete bajo), Chad Taylor (batería, m’bira, percusión).

Grabado en Nueva York, en julio de 2007 y abril de 2009.
Hopscotch Hop 42

Comentario: El segundo disco de Digital Primitives, como el primero homónimo de 2006 (también en Hopscotch), ofrece música llena de naturalidad, sin molestas afectaciones, sin un ápice de sofisticación, sin interferencias. No hay impostura ni especulación. Y, permítanme una parábola cinematográfica, real(ista). Callejero, directamente.

De entrada hay que decir que Cooper-Moore es todo un número, en el buen sentido y sin menoscabo de Tsahar y de Taylor, geniales ambos (luego iremos por ellos). Pero lo digo –y si lo escuchan o lo han escuchado sabrán a qué me refiero– porque la música de Digital Primitives está preñada de verdadera música popular norteamericana. Es lo que un buen amigo suyo, William Parker, llamó con acierto American folktale. “Walkabout”, la pieza que abre este segundo disco de los Primitives, es un buen ejemplo de ese quehacer suyo donde, además, lo cruza con otro de los grandes vectores de su música, África, su idea de las raíces africanas en la música popular norteamericana. Por eso el blues es un elemento vertebral de los dos discos del trío, desde el rural (“No Holiday”) hasta sus formulaciones más pegonas (los temas “Crackle & Pop” y “Hum” se sostienen sobre robustos rhythm and blues).

Pianista, multiinstrumentista, vocalista, artesano (fabrica algunos de sus instrumentos), músico total, Cooper-Moore es un tipo que se ha mantenido durante varias décadas en la sombra, pero que durante ese tiempo ha logrado que sus colegas sientan por él, por su talento y persona, una profunda admiración. ¿Qué decir de alguien que cuenta que pasó un tiempo en Berklee y no aprendió nada de música? Pues que hay que echarle de comer aparte y que es urgente dedicarle un artículo. Así que vamos a dejarlo aparcado por el momento, y vamos a seguir con Hum Crackle & Pop.

Estábamos en lo de popular. Por ejemplo, en “The People” Digital Primitives despachan un temazo a lo The Last Poets: punch, letra en lucha, un rapeo híperconvincente de Cooper-Moore, y una labor rítmica de Taylor llena de fuerza y fuego… Lo que decíamos, The Last Poets. Pero también tenemos canciones, canciones preciosas y delicadas, temas que podrían ser la base de éxitos si no existiera esta cegata y miserable industria musical. Y ahí, en esa suerte de las canciones, Cooper-Moore vuelve a destacar: “Love Truth” es un tema delicioso, en el que Tsahar al tenor traza la línea melódica con ambivalencia entre lo luminoso de la melodía y un punto de dolor. Esta facilidad para crear este tipo de temas como base sobre la que ir trabajando no sorprenderá a los que conozcan el disco de Triptych Myth (el trío que Cooper-Moore tiene con Tom Abbs y Chad Taylor) The Beautiful (en el que encontrábamos en esta línea “Frida K. The Beautiful” y “Pooch”).

Pero hay que hacer constar que este trabajo amplio, de variado gusto, ambicioso en sus ideas, está expresado con inmediatez, sencillez y una concepción orgánica total. Si me permiten otra referencia cinematográfica, está vez a Charlot, es como andar por el medio de una carretera silbando y con las manos en los bolsillos (y uso esta imagen porque sospecho que definiría bien la actitud de Cooper-Moore). Despreocupado de todo y libre. Y en ese camino, de repente, vemos cómo se acercan a, ¡sorpresa! o no tanto, Clusone 3 en esa lectura que hacen de “Somewhere Over…”, de Arlen, que estratifican distanciándose con humor y al tiempo con afecto por el original.

Y, claro, también tenemos cosas más duritas. La recta final del disco, los últimos tres temas, formarían parte de una práctica y una idea mucho más fiera de la música. La improvisación de “Herenowhere” muestra a la perfección el carácter de cada uno de ellos, distinto al inicio, y poco a poco creciendo, complementarios, para crear una especie de garage free jazz con clarinete bajo, banjo y batería. Luego tenemos el tema “For Fred Anderson”, en cuya dedicatoria ya va buena parte del contenido, y en la que Tsahar demuestra qué bien conduce su torcido toque. Y, para acabar, “Twice”, otra impro que se va desarrollando, esta vez angustiosamente, y en la que Tsahar acaba convirtiéndose en un freebopper piroclástico, de esos que automáticamente remiten al be bop original, el primario y cortado rápido.

No es posible acabar estas líneas sin dedicarle un aparte breve a Taylor. Sobresaliente en todos los lances, en la dureza y en la sutileza, en la velocidad o en misteriosas síncopas. Se me hace difícil imaginar que un proyecto como el de Digital Primitives (o también Triptych Myth) pudiera llevarse a cabo tan bien con otro que no fuera él.

No sé si es uno de los discos del año, ni creo que tenga demasiada importancia tal cosa. Pero sí sé que ha sido uno de los discos que más he disfrutado en los últimos meses. Un disco que se puede poner a cualquier hora y en cualquier circunstancia. Que es directo sin ser simple. Mi disco del verano, sin duda.

Jack Torrance




Dennis González Yells At Eels Featuring Rodrigo Amado - The Great Bydgoszcz Concert


Composiciones: “Crow Soul”, “Happy House”, “Joining Pleasure With Useful”, “Document For William Parker”, “Dialeto da desordem”, “Litania”, “Elegy For A Slaughtered Democracy”, “Oszkosz Bydgoszcz”.

Músicos: Dennis González (corneta, trompeta, voz), Rodrigo Amado (saxo tenor), Aaron González (contrabajo), Stefan González (batería).

Grabado en Bydgoszcz, Polonia, el 10 de marzo de 2008.
Ayler AYLCD-095

Comentario: Intenso registro de una de las actuaciones que el trío doméstico de Dennis González, Yells At Eels, acompañados del portugués Rodrigo Amado, realizó en el marco de la mini gira que hicieron en Polonia a finales de invierno de 2008. La verdad es que con los González cabría aplicar aquello que se suele decir del niño con el pan bajo el brazo, en este caso por sus dos retoños, Aaron y Stefan, que junto con su padre forman Yells At Eels. Y es suerte porque alguien que como González ha grabado y se ha codeado durante las dos últimas décadas con jazzmen de primera categoría (gente de la AEOC y otros veteranos de Chicago, los Tippett, Moholo y compañía, Eskelin, Joe Morris, etc., etc.), que haya podido montar un trío con sus propios hijos y que no resulte el típico apaño de aliño, pues, la verdad, tiene su aquel.

The Great Bydgoszcz Concert es el quinto disco de Yells At Eels tras Home (2001), Pictogram, Home Away From Home (ambos de 2002) y Geografía (2006), aunque tanto Stefan como Aaron han intervenido en otras formaciones de su padre, el Jnaana Septet (The Gift Of Discernment, 2008) y Renegade Spirits (ídem, 2008). Ambos empezaron en rollos de punk y grindcore, y el pequeño, Aaron, anda metido también en cosas de electrónica más bien dura (alguna vez ha liado también a su padre). Además de ser más activos que el progenitor, Aaron y Stefan tienen el grupo de jazz de vanguardia Humanization 4tet con los portugueses Rodrigo Amado (el invitado de esta sesión) y el guitarra Luis Lopes. Una formación potente y que sabe cómo aunar free, bop, blues y rock.

The Great Bydgoszcz Concert es otra de las temperamentales y típicas sesiones de Dennis González, planteada a partir de desarrollos largos y enérgicos en los que se van desgranando otros temas. Normalmente, a González le gusta partir de líneas básicas sencillas pero con un punto espiritual, solemne. Aquí delega bastante en sus hijos la autoría de los temas, o bien la comparte. Por ejemplo, Stefan, el batería, firma el tema de apertura, “Crow Soul” y otro de elocuente título, “Elegy For A Slaughtered Democracy”. Ambas surgen desde musculosas y obstinadas líneas de bajo, mucho más sombría la de la segunda. La de Aaron, “Joining Pleasure With Useful”, parte también del bajo pero contiene unos dibujos arabescos que dan mucho juego a los solistas. “Document For William Parker”, firmada por los 3 González, es una tonada free spéedica, barriobajera y contagiosa que resulta un pertinente homenaje al gran contrabajista. Y, finalmente, están las dos únicas versiones que interpretan, coherentes al cien por cien con el ideario de papá González: “Happy House”, que les conecta con el gran maestro Ornette Coleman (tejano como González); y “Litania”, del polaco Krzysztof Komeda, un puente y una declaración a uno de los pioneros de eso que hoy tanto se cacarea: el jazz europeo. Y, hablando de “Litania”, es doblemente acertado el versionarla viendo el resultado final, porque es un tema que le cuadra perfectamente a González, acentúa su lirismo espiritual, religioso. Su solo en el tema es reflexivo pero de un modo distinto a como lo sería en Stanko, lo que establece, para los que conozcan también las interpretaciones que de “Litania” hace el trompetista polaco, un interesante diálogo entre ambos.

Hay que acabar hablando de lo bien que están Stefan y Aaron. Su toque es fuerte pero sabio, tienen muy buena preparación, y es interesante ver cómo plantean sus momentos solistas, más como digresiones que como solos propiamente dichos. Pero, sobre todo, hay que mencionar a Rodrigo Amado, para mí uno de los saxofonistas free más en forma que hay en Europa (aunque su estilo sea tremendamente americano). Saxofonista de sonido duro, pleno, dueño de un timbre rebosante, que no se resquebrajará nunca se den las circunstancias que se den y aunque lo pueda parecer; diáfano en sus imaginaciones melódicas, y con gusto por el vibrato, que emplea en profundidad, recreándose (un homenaje a Ayler, que cedió su nombre al sello que ha editado este disco).

Jack Torrance




Horacio Fumero & Albert Bover - Caminhos cruzados


Composiciones: “Chimango” (Horacio Fumero), “Fall” (Wayne Shorter), “Monk’s Dream” (Thelonious Monk), “El Corazón Al Sur” (Eladia Blázquez), “Raynald’s Doubt” (Albert Bover), “Virgo” (Wayne Shorter), “The Meaning Of The Blues” (Keith Jarrett), “Caminhos Cruzados” (Antonio Carlos Jobim), “Carancho” (Horacio Fumero). Bonus track descargable: “Old Bottle, New Wine” (Albert Bover).

Músicos: Horacio Fumero (contrabajo) y Albert Bover (piano).

Grabado en Girona el el 23 de mayo del 2008.
ContraBaix. Distribuye: Karonte

Comentario: Horacio Fumero y Albert Bover vuelven conversar a solas con un resultado que está claramente por encima de aquel Dúos (1995) registrado en directo en Andorra La Vella.

En este repertorio, además de standards como "Monk's Dream", "Fall" o "Virgo", encontramos un acercamiento muy jazzístico a Jobim ("Caminhos cruzados"), el tango (preciosa versión de "El corazón al sur") y las composiciones propias: "Raynald's Doubt" y "Old Bottle, New Wine", de Bover, y "Carancho" y "Chimango", de Fumero (registradas antes en solitario con el Tango Reflections Trio).

La capacidad de síntesis de ambos músicos, así como su complicidad para entretejer serenas exploraciones, ilumina un álbum sembrado de pequeñas sorpresas.

Con un estilo propio, Fumero y Bover suman sus diálogos a esa rica tradición en la que brillan dúos de piano y contrabajo como los de Ellington y Blanton o Evans y Gómez. Ojalá no tengamos que volver a esperar tanto para encontrarlos en un nuevo registro a dúo.

Sergio Zeni




Allan Holdsworth, Alan Pasqua, Jimmy Haslip & Chad Wackerman - Blues For Tony


Composiciones: Disco Uno: “Blues For Tony” (Alan Pasqua), “The Fifth” (Chad Wackerman), “It Must Be Jazz” (Allan Holdsworth, Alan Pasqua, Jimmy Haslip, Chad Wackerman), “Fred” (Allan Holdsworth), “Guitar Intro” (Allan Holdsworth), “Pud Wud” (Allan Holdsworth).

Disco Dos: “Looking Glass” (Allan Holdsworth), “To Jaki, George And Thad” (Alan Pasqua), “San Michele” (Alan Pasqua), “Protocosmos” (Alan Pasqua), “Red Alert” (Tony Newton).

Músicos: Allan Holdsworth (guitarras); Alan Pasqua (teclados); Jimmy Haslip (bajo eléctrico) y Chad Wackerman (batería).

Grabado en directo durante la gira europea en mayo de 2007.
MJR029 (Doble CD) Moonjune Records 2009.

Comentario: Doble disco grabado en vivo durante la gira europea de mayo de 2007 en homenaje a Tony Williams, uno de los grandes de la batería del jazz de todos los tiempos, y en especial al grupo formado por éste en los años setenta y que denominó The New Tony Williams Lifetime, y a su extraordinario disco Believe It. No en vano Allan Holdsworth y Alan Pasqua formaron parte de aquel brillante proyecto, de ahí que hayan incluido algunas composiciones como “Fred”, “Protocosmos” y “Red Alert”, completando con algunas propias para la ocasión u otras como “Guitar Intro”, “Pud Wud” (Sand –1987– de Allan Holdsworth) o “Looking Glass” (Atavachron –1985– de Allan Holdsworth); el cuarteto se cierra con el bajista de Yellowjackets, Jimmy Haslip, y el ex­­-batería de Frank Zappa (entre otros muchos) Chad Wackerman.

El primero de los CDs se abre con el tema “Blues For Tony” en el que la sucesión de Alan Pasqua al piano y Allan Holdsworth a la guitarra eléctrica termina con un solo comedido, controlado e inteligente del batería Chad Wackerman, dándole un carácter estructural más propio del bop que de cualquier otra forma musical. En “The Fifth”, Jimmy Haslip y Allan Holdsworth se reparten el protagonismo de los solos, sobre todo este último por su maestría y sonido inconfundible. “It Must Be Jazz” es una composición de mayor fuste progresivo que las anteriores, así Allan Holdsworth se embarca en múltiples escalas guitarrísticas y Alan Pasqua toma el relevo con sus teclados de forma casi imperceptible e indolente, siendo el guitarrista quien remonta pausadamente pero con intensidad el final del tema. “Fred” es una brillante versión del álbum de la New Tony Williams Lifetime Believe It. La intervención de Alan Pasqua al piano eléctrico se ajusta al guión establecido y Chad Wackerman cumple las expectativas de estar a la altura de Tony Willians; el solo final es de Allan Holdsworth. “Guitar Intro” recuerda, aunque de lejos, al glorioso y siempre bien ponderado disco homónimo del grupo progresivo inglés UK (del que formó parte Holdsworth) por su carácter atmosférico y espacial; sirve para dar paso a “Pud Wud”, donde Jimmy Haslip y Chad Wackerman ponen ritmos de jazz-rock de contundencia inteligente y donde Alan Pasqua pinta las notas de color con su piano eléctrico para que sea Allan Holdsworth quien rubrique el punto y final con su influyente y personal sonido.

El segundo CD comienza con el corte “Looking Glass”, que rememora al nombrado Believe It. Destacan en el mismo el dinámico piano acústico de Alan Pasqua y la corrosiva guitarra de Allan Holdsworth. El paréntesis lo pone el piano acústico de Alan Pasqua con un solo reflexivo, elegante, poético y de buen gusto. “San Michele” funde el jazz, el rock progresivo y Canterbury con solos de Allan Holdsworth y el piano eléctrico en fuzz de Alan Pasqua, con el perfecto aporte de Jimmy Haslip y Chad Wackerman, lo que lleva a alcanzar uno de los momentos álgidos del disco. Las dos piezas últimas corresponden nuevamente a Believe It: “Protocosmos” y “Red Alert”. En ambos casos el jazz-rock de altura domina el panorama con energía en la primera y desenfreno en la segunda, no desmereciendo en caso alguno de los originales, aunque en cierto modo suenen diferentes.

Enrique Farelo




Geoff Leight & Yumi Hara - Upstream


Composiciones: “Upstream”, “The Mountain Laughs”, “ The Strait”, “ Stone Of The Beach”, “A Short Night”, “At The Temple Gate”, “ Something About The Sky”, “Dolphin Chase”, “ The Siren Returns”

Todas las composiciones por Geoff Leigh y Yumi Hara.

Músicos: Geoff Leigh (flauta, saxo soprano, percusión, voz, electrónica), Yumi Hara (teclados, voz).

Grabado el 23 & 24 Septiembre de 2008.
MJR027.

Comentario: Upstream lo firman el ex miembro de Henry Cow Geoff Leigh y la teclista japonesa Yumi Hara, que ya en el año 2008 y junto con el ex Soft Machine y fallecido Hugh Hopper, publicó en este mismo sello el disco Humi Dune.

Upstream es una obra gótica, estéticamente oscura, de paisajes sugerentes y misteriosos e improvisaciones libres, jazz experimental y pinceladas Canterbury. En la pista que abre el disco, “Upstream” el teclado y la flauta buscan el lado mas inhóspito y espacial en lejanos universos. En “The Mountain Laughs” encontramos un órgano perdido en el cosmos, una flauta navegando entre galaxias, entre Geoff Leigh y Yumi Hara, y en “The Strait” el piano de Yumi Hara se rompe en armonías disonantes frente al quejumbroso saxo soprano de Geoff Leigh para crear improvisaciones atmosféricas inquietantes.

La voz de Yumi Hara se engalana de negro lamento como si fuera de otro mundo en “Stone Of The Beach” y “At The Temple Gate”. El diálogo tintineante y bello entre el piano de Yumi Hara y el shakuhachi de Geoff Leigh ocurre en “A Short Night”. “Something About The Sky” nos transporta al Tíbet y a los cantos budistas, acompañado de campanas y la voz tratada de Geoff Leigh frente a la voz intensa de Yumi Hara. “Dolphin Chase” se caracteriza por los ecos profundos del saxo soprano de Geoff Leigh y la torturada y adimensional voz de Yumi Hara.

La obra concluye con “The Siren Returns”, una pieza fresca y apacible de juegos y reverberaciones entre el piano y la flauta, entre Yumi Hara y Geoff Leigh.

Enrique Farelo




Sunn O))) - Monoliths & Dimensions


Composiciones: “Aghartha”, “Big Church”, “Hunting & Gathering (Cydonia)”, “Alice”.

Arreglos de Stephen O’Malley, Randall Dunn, Eyvind Kang, Jessika Kenney y Steve Moore.

Músicos: Stephen O’Malley y Greg Anderson (guitarras eléctricas, bajo eléctrico), con Attila Csihar (voz), Oren Ambarchi (guitarra eléctrica, oscilador, efectos, gong), Dylan Carlson (guitarra eléctrica), Cuong Vu, Tony Moore (trompetas), Julian Priester, Stuart Dempster (trombones, percusión), Steve Moore (trombón, órgano, sintetizadores, percusión), Josiah Boothby (trompa), Taina Karr (corno ingles, oboe), Hans Teuber (clarinetes, flauta alto), Timb Harris (violín), Eyvind Kang (viola), Tim Smollens, Keith Lowe, Moriah Neils (contrabajos) Melissa Walsh (arpa), Erik Walton (piano), Rex Ritter (sintetizadores), Mell Dettmer (hidrófono, campanas tubulares), William Herzog (tampura eléctrica), Brad Mowen (timbal, percusión), Jessika Kenney (soprano), y coro.

Grabado en Seattle, Shoreline, Viena, en febrero de 2006 y en enero, agosto, octubre y noviembre de 2008.

Southern Lord sunn100 (¡Pop Stock!)

Comentario: El último disco de Sunn o))) tiene por primera vez instrumentos acústicos, cuenta con la colaboración de músicos como el trombonista Julian Priester o Eyvind Kang (que además de tocar la viola realiza unos arreglos excelsos), y contiene piezas tituladas “Aghartha”, en referencia a la bola de fuego que el septeto de Miles Davis arrojó sobre Osaka el 1º de febrero de 1975, o “Alice”, por Alice Coltrane. Además, el mismo título ofrece una doble lectura: esos “monolitos” autorreferenciales (y que llevan esculpiendo desde The Grimmrobe Demos) y esas “dimensiones” que en los años 60 abrían en el jazz Sun Ra, Sam Rivers, y cía. ¿Significa todo esto que la banda se ha suavizado? ¿O se ha adocenado? No. Tampoco han cambiado de género, ni se acercan al jazz, aunque sea al free. No, todas esas cosas, y algunas más, les han permitido aumentar considerablemente la “profundidad de campo” de su música, y otorgan credibilidad a esa “investigación y manipulación del tono” que, según Stephen O’Malley, es la verdadera razón de ser de Sunn o))).

La música de Monoliths & Dimensions adquiere respecto a trabajos anteriores una dimensión orquestal. En este sentido, la presencia como arreglista de Eyvind Kang (en “Big Church” y “Alice”), que en los últimos años ha privilegiado ese aspecto en su carrera, es definitiva. Kang, que sabe de qué va el paño de esta gente, propone unos arreglos de las cuerdas, vientos, percusiones y coros invitados que se adhieren perfectamente a la escoria metálica vertida por Anderson y O’Malley, ese fluido viscoso y sin apenas motricidad. Por ejemplo, en “Alice” los arreglos son paisajes lejanos vistos a través de las pocas ventanas que hay en el muro sonoro. Y con ese detalle, con esa distancia focal inesperadamente abierta en su música, Sunn o))) demuestra que en su proyecto aún no está todo dicho.

Es cierto que temas como “Aghartha” remiten a sus inicios y, de rebote, a los primeros Earth y su seminal 2 (Special Low Frequency Version). O que en “Hunting & Gathering” levantan uno de esos obeliscos monstruosos, oscuros y pesados de doom continuo tan característicos suyos. Pero aquí, a esos “monolitos” se les confiere una nueva “dimensión”. En la misma “Hunting”, el metal y el coro masculino, esta vez arreglados por Steve Moore, dotan a la pieza en su sección central de una gran profundidad, aunque al final los instrumentos de los que emana, las guitarras más un Moog Voyager, se evaporen en un cielo de color ceniza, un cielo de después de la batalla. O bien en “Big Church”, que quizá por primera vez en Sunn o))) presenta una estructura, o un apunte temático, más o menos claro: un tenso relato de lucha entre sonidos que podrían asociarse al bien y el mal: los coros angelicales (encabezados por la soprano Jessika Kenney, habitual colaboradora de Kang) frente a las infernales guitarras, aunque lo importante sean las imbricaciones que se establecen, que acaban desbaratando tal apariencia.

Que nadie piense que por estar Priester, Cuong Vu o el mismo Kang entre los músicos va a encontrar solos o algo parecido. Sin embargo, la presencia de éstos está plenamente justificada. La etérea trompeta de Vu se camufla y diluye idóneamente en “Big Church”. Así como los trombones de Priester, Stuart Dempster y Moore contribuyen decisivamente a crear ese horizonte abierto que entrevemos por las ventanas en “Alice”. Para los seguidores fieles, decir que también otros viejos amigos, como los guitarristas Dylan Carlson, de Earth, u Oren Ambarchi, tienen espacio para dejar su impronta, que no es otra cosa que su especial e inconfundible sonido.

Es verdad que Sunn o))) encuentra su máxima expresión en el directo. Su sonido te petrifica los pies, hace temblar las rodillas, se expande por el vientre, tomándolo como un huésped contra el que nada hay que hacer, te oprime el pecho, reduce los sentidos externos hasta abotagarlos, para finalmente disparar la mente. Pero, en Monoliths & Dimensions han ampliado tanto sus posibilidades y registros que, quizá, hayan logrado su mejor experimento discográfico hasta hoy, consecuente con esa voluntad de examen y modificación del tono. Los graves siguen siendo brutales, sí, pero hay reflejos y resquicios de luz que hacen que sea un disco en el que meterte desde casa.

Jack Torrance




Aus - Live in Nickelsdorf


Composiciones: “Aus 1”, “Aus 2”, “Aus 3”, “Aus 4”, “Aus 5”

Músicos: Johannes Bauer (trombón), Tony Buck (batería), Clayton Thomas (contrabajo)

Grabado en Nickelsdorf, Alemania, el 14 de julio de 2007.

SWR Records Jazzwerkstatt 051

Comentario: Esta entente australo-germana ha despachado un primer disco dentro de eso que se suele llamar improvisación libre que está entre lo más interesante que he oído últimamente en esa línea. Grabado en un concierto en Alemania, se trata de una sesión de gran organicidad. Se detecta en todo momento una actitud por parte de los músicos de andar buscándose, de encontrar espacios comunes y jugar temporalmente en ellos. Interactuar al máximo y modificarlos. No los rehúyen, como a veces pasa de un modo un tanto mecánico, inexplicable, porque sí. En cambio, de lo que sí huyen es del lugar común. Los pasajes que van encontrando, creando y abandonando son peculiares. Intempestivos. Absurdos. Grotescos. Con golpes de humor que se agradecen. Siempre vivos. Nunca se embotan porque se les ve ese deseo de improvisar de un modo plástico, jamás destructivo. Hay también tensos crescendos bien tramados y alguna que otra explosión en la línea del rabioso free jazz alemán de los 70.

El hecho de que los tres músicos pertenezcan a generaciones distintas (han nacido a mediados de los 50, 60 y 70) parece dar al trío una vitalidad que con frecuencia se echa en falta en este tipo de trabajos. Es cierto que es común este tipo de encuentros en la música improvisada, y que ello no garantizaría esa vitalidad, esa extroversión, pero, en este caso, me parece que sí que contribuye, que es como una condición de posibilidad para que se produzca el resultado que se produce.

Respecto a Bauer, decir que es de tierra de buenos trombonistas. De trombonistas audaces, para ser más preciso. De Albert Mangelsdorff a Nils Wogram, pasando por él mismo. Su toque es incontenible, a veces parecido al habla ebria, otras gutural, y aún otras haciendo gala de un perturbado lirismo. A veces enganchándose en una larga secuencia cacofónica. Pero destaca por sus tesituras de bestiario, que comprenden graznidos, alaridos, aullidos, etc. Por su parte, la percusión del australiano Tony Buck, bien conocido por su trabajo con The Necks, es mercurial, se atomiza en partículas y subpartículas rítmicas de muy variada gama. Quizá por su background rockero, tiene una inclinación natural a establecer figuras rítmicas aparentemente sencillas pero nada fáciles de concebir. Sus baquetas, en cualquier caso, tienen sensibilidad. Y, detrás de estas dos bestias, aparece el contrabajo, imponente en su seguridad y lógica manera de hacer, del más joven Clayton Thomas. De hecho, debería ser una de las sorpresas de este disco. Hace un par de años pudo vérsele en Barcelona en el MI# Festivalet de 2007, y ya entonces dejó aviso de quién era. Después, gracias a YouTube y otras gaitas de internet, se ha podido refrendar su particular talento. Un detalle, que ya apreciamos cuando estuvo por aquí: los leñazos que le pega al cordal con el arco. Tanto estos, como sus friegues obstinados con el arco, son de película de terror (en plan el “Ewangelia” de Penderecki que sonaba en El resplandor).

Dicho brevemente, una sesión excitante que tiene en los estilos muy distintos de cada uno de los músicos una de sus principales bazas, aunque no la única.


Jack Torrance