Maite Dono & Baldo Martínez - Sons-Nús


Composiciones: “Tradalah”, “Chove”, “Hein´ Dir”, “9.000 Tollemerendas”, “Bradada”, “Calafriu”, “Ser de Neve” , “Ut” y “Cumes Mouros”.

Músicos: Maite Dono (voz) y Baldo Martínez (contrabajo)

Grabado entre julio y noviembre de 2009 en Infinity Studios (Madrid)
Producido por Maite Dono y Baldo Martínez para Nuba Records
KAR2819

Comentario: No es nada habitual la combinación de los dos protagonistas de este disco. Situada en un cruce de caminos formado por la improvisación, el jazz y el folclore gallego, la música que proponen Maite Dono y Baldo Martínez es un fiel reflejo del título del disco, Sons-Nús, sonidos desnudos, sin aderezos ni colorantes. Con tan sólo una voz y un contrabajo, algo que pudiera parecer soso y anodino se convierte en una degustación de diferentes armonías que son la antítesis de la banalidad y lo convencional.

En una sociedad donde todo se tiene que consumir de manera rápida, especialmente la música, es agradable que surjan proyectos como Sons-Nús. Da gusto escuchar temas como “Hein D’Ir”, un canto al optimismo, o pasar a otros momentos poéticos como “Chove” o “Calafriu” o el instrumental “UT”, donde se dan la mano ecos jazzísticos con sonidos improvisados. La voz de Maite Dono es muy expresiva y con su catálogo de registros es capaz de llenar constantemente las composiciones. Baldo Martínez vuelve a demostrar en este nuevo proyecto que es un contrabajista que sigue en ebullición creativa, investigando y proponiendo nuevas sonoridades.

Las letras son en su mayoría del poeta gallego Uxio Novoneyra y de la propia Maite Dono. Disco sugerente y conmovedor, en el que ambos músicos son capaces de moverse en amplios y libres espacios sonoros. Una agradable sorpresa llena de emociones.

Carlos Lara




Virginia Ramírez - Manos y alma


Composiciones: “Azul y verde”, “Dulcinea”, “Días de julio”, “Planeta Tierra”, “Blues con sangueo”, “Manos y alma”, “Sr Jou” (Pablo Camacaro), “Reencuentro”, “Guasipati”, “Mambo influenciado” (Chucho Valdés), “Seis con catira” (Antonio Lauro)
Todas las composiciones por Virginia Ramírez, excepto donde se indica

Músicos: Virginia Ramírez (piano, teclados y voz), Carlos Eduardo Arellano, Aquiles Báez (guitarra), Gerry Weil (piano), Alexis Cárdenas (violín), Héctor Molina, Jorge Glem, Edward Ramírez (cuatro), Roberto Koch, Heriberto Rojas (contrabajo y bajo), Dhiego Maldonado, Adolfo Herrera (batería), Nené Quintero, Alexander Livinalli, El Goyo Reyna (percusión)

Duración: 60 minutos

Grabado en Estudios Jazz Manía (Caracas, Venezuela) entre diciembre de 2007 y marzo de 2008 por Javier Casas y Alejandro Díaz.

Producción independiente. Depósito legal FD252200991

Comentario: Coincidiendo con la reciente edición de su segundo trabajo discográfico, la pianista Virginia Ramírez acaba de desembarcar en la Península Ibérica con un equipaje del que se desprenden aromas a Venezuela y al Caribe. A través de Manos y Alma, los ritmos con los que estamos familiarizados (el blues, el jazz, el calypso…) hacen de pasaporte y cicerone al bambuco, al merengue venezolano, a la gaita de tambora, a la danza zuliana, al golpe de patanemo o al joropo en su periplo por la geografía hispánica.

Ya en una primera escucha, este larga duración se revela como un ejercicio multicultural que no destaca por el virtuosismo instrumental, sino por la amplia gama de colores musicales que contiene.

La pianista se desenvuelve con soltura a lo largo de los cortes más clásicos y cadenciosos, tales como “Azul y verde”, “Días de Julio” o el que da título al disco. Mientras el primero gira en torno a una tonada de aires populares que se repite periódicamente, el segundo sigue la fórmula magistral de trío de piano más vals igual a Bill Evans. El tercero, “Manos y alma”, es una balada a dos pianos donde Ramírez comparte el protagonismo con el maestro Gerry Weil.

Más animada es “Dulcinea”, canción en la que el piano se balancea a ritmo de merengue venezolano alrededor de una línea melódica sencilla y atractiva. Destacan las líneas de guitarra por la frescura y dulzor que aportan a la composición. En una métrica más rápida desarrolla Ramírez las tres versiones que el disco incluye: su particular visión en clave de jazz del clásico de Pablo Camacaro, “Sr. Jou”; una excelente interpretación de “Mambo influenciado” de Chucho Valdés; y “Seis con catira”, firmada por Antonio Lauro, y que cuenta con la brillante participación de Alexis Cárdenas al violín.

Mucho menos interés me han suscitado “Planeta Tierra”, donde el piano se centra demasiado en el motivo del tema sin terminar de romper en intensidad; la extraña mezcolanza de blues y rock de “Blues con Sangueo”; “Reencuentro”, que se queda en un terreno indefinido entre el jazz progresivo y el reggae (aprovecho para confesar aquí en público lo poco que comulgo con el jazz progresivo); o el calipso de “Guasipati”.

En resumen, bajo mi personal punto de vista en “Manos y Alma” Ramírez muestra una madurez musical destacable tanto en las piezas de enfoque más clásico como en los estándares versionados. Sin embargo, la amplia paleta de colores empleada en el disco termina por desdibujar el resultado final.

Sergio Masferrer




Mauro Urriza Jazz Project - Inconquistable


Composiciones: 1.”Transmundano” [6:26]; 2.”La Ostia en Verso” [4:40]; 3.”A Través” [6:18]; 4.”Selvática” [3:57]; 5.”Blues For Spinoza” [3:19]; 6.”Prince Of Darkness” [4:30]; 7.”Paganita” [5:09]; 8.Inconquistable [8:14];


Todos los temas compuestos y arreglados por Mauro Urriza, excepto “Prince Of Darkness” (Wayne Shorter)

Músicos: Javier Martínez (trompeta, fiscorno), Edurne Osés (bombardino), Álvaro Díaz (tuba), Luis Giménez (guitarra), Mauro Urriza (piano), Marcelo Escrich (contrabajo) y Gonzalo del Val (batería)

Duración: 42min 47seg

Grabado por Jordi Vidal en el Estudi Laietana, Barcelona, los días 9 y 10 de abril de 2010. Mezclado y masterizado por Ferrán Conangla. Diseño gráfico: Pedro Irulegui. Fotografías: Terela Gradín, Luis Giménez.

Nada Producciones 04
www.maurourriza.com
www.nadaproducciones.com

Comentario: Inconquistable es la impresionante puesta de largo discográfica como líder del pianista navarro Mauro Urriza; un magnífico proyecto en formato de septeto elaborado con materiales de primerísima calidad y en el que brillan hasta deslumbrar tanto las composiciones como los arreglos.

Aun sin ser condición sine qua non, la larga trayectoria del pianista de Ayegui así como su labor docente en el Conservatorio Superior Pablo Sarasate de Pamplona ayudan a entender cómo un producto de la talla de Inconquistable emerge sin previo aviso del panorama jazzístico nacional.

La grabación arranca con ”Trasmundano”, pieza de espacios abiertos sobre los que los instrumentos van precipitándose paulatinamente. Tras un comienzo desconcertante e inquietante, lo conceptual da paso a lo formal con “La Ostia en Verso”, pista en clave de Monk que cuenta con la excelente exposición del bombardino y del piano en sus respectivos solos. Tras descalzarse los mocasines monkianos, la formación comienza a caminar sobre el pedal de contrabajo en “A Través”, pieza modal dividida en dos actos protagonizados por la trompeta de Álvaro Díaz y la guitarra de Luis Giménez respectivamente. Con “Selvática” le llega el turno al jefe de todo esto, un corte de cuatro minutos a trío de contrabajo, batería y piano de cadencia lenta y aromas latinos.

Pasado el meridiano, en la segunda mitad de la grabación se aprecia cierta simetría en lo que al tempo se refiere respecto a la primera. “Blues For Spinoza” tiene muchos puntos en común con “La Ostia en Verso”. En el sexto corte la formación rinde digno tributo a Wayne Shorter con la única pieza que no es original de Urriza y en la que destaca la guitarra de Giménez creando una atmósfera muy a lo Kurt Rosenwinkel. Y si en “Paganita” el grupo vuelve a caminar sobre tiempos lentos igual que lo hiciese en “Selvática”, con “Inconquistable” la formación se adentra por segunda vez en terreno abstracto, dibujando y desdibujando éste a base de golpes de escobilla.

A modo de colofón del presente texto, tan sólo me queda sugerir que aquellos aficionados a las listas que resumen año tras año el panorama musical deberían ir reservando plaza para Inconquistable en la categoría de discos nacionales.

Sergio Masferrer




Bill Carrothers - Joy Spring


Composiciones: “Junior’s Arrival” (Clifford Brown), "Joy Spring" (Clifford Brown), "Jacqui" (Richie Powell), "Gerkin For Perkin" (Clifford Brown), "Delilah" (Victor Young), "Gertrude’s Bounce" (Richie Powell), "Jordu" (Duke Jordan), "Daahoud" (Clifford Brown), "Time" (Richie Powell), "Powell’s Prances" (Richie Powell), "Tiny Capers" (Clifford Brown), "I Remember Clifford" (Benny Golson)

Músicos: Bill Carrothers" (piano), Drew Gress" (contrabajo) y Bill Stewart" (batería).

Grabado los días 25 y 26 de enero de 2009, en Múnich, Alemania.
Pirouet Records

Comentario: Si hay un músico que empieza a tener un peso importante en el catálogo de Pirouet por detrás de Marc Copland, ése es sin duda Bill Carrothers. Buena prueba de ello es este Joy Spring dedicado al gran Clifford Brown, uno de los primeros músicos de jazz que sedujeron al pianista de Minneapolis.

Carrothers vuelve en este disco a deleitarnos con su arte, esta vez en compañía de los extraordinarios Drew Gress y Bill Stewart, otros dos músicos habituales del sello alemán. Como no podía ser de otra manera viniendo de un trío de estas características, las lecturas están atravesadas por una creatividad que despierta nuestro asombro. Con rearmonizaciones en general distantes del tratamiento bop que recibieron las composiciones hace más de cincuenta años, las melodías se esconden y afloran en el teclado de Carrothers desarrollando un juego de misterio y seducción constante, en el que no es ajeno cierto toque trágico, incluso en los cortes más vigorosos. En otros pasajes" (“I Remember Clifford”) las aproximaciones son más clásicas sin alterar por ello la unidad del álbum ni su atractivo.

No hacen falta fechas señaladas para recordar a un grande como Clifford Brown, ni ocasiones extraordinarias para disfrutar de la música de Carrothers. Joy Spring es una excelente oportunidad de hacer ambas cosas a la vez.

Sergio Zeni




Contact - Five On One


Composiciones: “Sendup” (John Abercrombie), “Like It Never Was” (Drew Gress), “Childmoon Smile” (Marc Copland), “Four On One” (John Abercrombie), “Lost Horizon” (Caris Vicentin & David Liebman), “Retractable Cell” (John Abercrombie), “My Refrain” (Drew Gress), “Lullaby For Imke” (Billy Hart), “You And The Night And The Music” (Arthur Schwartz & Howard Dietz)

Músicos: Dave Liebman (saxos tenor y soprano), John Abercrombie (guitarra), Marc Copland (piano), Drew Gress (contrabajo), Billy Hart (batería).

Grabado el 6 y el 7 de enero de 2010 en Nueva Jersey, EE. UU.
Pirouet Records

Comentario: Contact reúne a cinco curtidos y talentosos veteranos en una agrupación en la que las excelencias individuales alternan su brillo siempre al servicio del grupo.

En una interacción jugosa, inteligente y constante, no hay en este quinteto un liderazgo que se mantenga inalterable, sino que se produce –como apunta Marc Copland– un fenómeno de “rotating director”, espontáneamente la voz cantante va pasando de uno a otro miembro del grupo. De la acerada y fría guitarra de Abercrombie a los solos encendidos de Liebman, del pianismo enigmático y nocturno de Copland a la agilidad cómplice, deliciosamente endiablada, de Gress y Hart. Se nota que el pianista conoce muy bien a sus compañeros y eso potencia aún más el rol aglutinante de su instrumento, haciendo que las variaciones musicales fluyan con naturalidad y coherencia, y generando espacios para la participación de unos y otros.

La autoría de las composiciones también está bastante repartida en una selección de temas que corona una extensa “You And The Night And The Music” abierta a la improvisación de los cinco músicos.

Un muy buen disco de un grupo en el que los resultados –como le gusta decir a Copland– van más allá de la suma de las partes.

Sergio Zeni




Robin Verheyen - Starbound


Composiciones: "On The House"; "Boechout"; "The Flight Of The Eagle"; "Starbound", "Lamenting"; "Roscopaje"; "Waves"; "Long Island City"; "Narcis"; "Tree Line"; "I Wish I Knew"

Todos los temas fueron compuestos por Robin Verheyen, excepto "Long Island City", de Nicolas Thys, y "I Wish I Knew", de Harry Warren y Mark Gordon

Músicos: Robin Verheyen (saxos tenor y soprano), Bill Carrothers (piano), Nicolas Thys (contrabajo) y Dré Pallemaerts (batería)

Grabado en abril de 2009
Pirouet Records

Comentario: Qué agradable sorpresa el debut en Pirouet de Robin Verheyen, un saxofonista belga que ha desarrollado su carrera en Amsterdam, París y Nueva York tocando junto a músicos de la talla de Maria Schneider (con solo 18 añitos ya integraba su big band), Ralph Alessi, Branford Marsalis, Joey Calderazzo, Ravi Coltrane o Roy Hargrove. Un joven al que algunos en España quizás recordarán por haber sido distinguido con el premio al mejor solista en el Festival de Getxo de 2004.

Verheyen destaca aquí con naturalidad, mostrándose seguro con sus instrumentos (especialmente al soprano), siempre muy bien sostenido por tres músicos impecables –tanto a la hora de interactuar con el líder como cuando llega el momento de arroparlo– que se conocen muy bien entre ellos (hace ya cinco años editaron I Love Paris a nombre de Carrothers).

Con un jazz actual y muy abierto, el cuarteto recorre con autoridad y soltura un repertorio que va desde el swing desenfadado (“On The House”, “Starbound”, “Roscopaje”, “Long Island City”) a las atmósferas despojadas (“The Fly Of The Eagle”, “Lamenting”, “Waves”, “Tree Line”).

Esperemos que Verheyen madure en la dirección adecuada. Si con sólo 25 años es capaz de editar un disco como Starbound, este saxofonista puede llegar a darnos muchas alegrías.

Sergio Zeni




Mark Egan - Truth Be Told


Composiciones: "Frog Legs", "Gargoyle", "Truth Be Told", "Sea Saw", "Cafe Risque", "Shadow Play", "Blue Launch", "Rhyme Or Reason", "Blue Rain", "Pepe"

Músicos: Mark Egan (bajo eléctrico, bajo fretless), Bill Evans (saxos), Mitchel Forman (teclados), Vinnie Colaiuta (batería) y Roger Squitero (percusión)

Publicado en 2010.
BHM 1043-2.

Comentario: Quinto CD a nombre de Mark Egan editado en su propio sello Wavetone. El ex-bajista del Pat Metheny Group ha escogido bien a sus compañeros de viaje en un proyecto de auténtico jazz fusion, donde su entendimiento con el batería Vinnie Colaiuta constituye toda una lección rítmica del género. Bill Evans aporta su tono meloso a los saxos, y Mitchel Forman (teclista de Metro) engarza los discursos de sus compañeros con sus aportaciones a los teclados, bien escogidas en cuanto a timbres y a armonías. Completa la banda el percusionista Roger Squitero añadiendo matices en momentos concretos.

Truth Be Told constituye una buena producción donde la novedad se ha sacrificado a favor de la contundencia. Aunque temas como "Gargoyle" aportan complejidad rítmica y en otras fases la música sugiere cierta facilidad de escucha ("Sea Saw"), el estilo del CD se aleja tanto de la fusión progresiva como del smooth jazz. Egan combina bajo eléctrico con trastes con su habitual fretless, ofreciendo clase e imaginación en sus improvisaciones (especialmente notable al principio de la pegadiza "Cafe Risque"). Forman al órgano y Evans al tenor exploran incansablemente en "Rhyme Or Reason", "Pepe" resuelve con determinación una tensión bien creada y "After Thought" cierra el disco con sobriedad.

Arturo Mora Rioja




Miguel Salvador - Project


Composiciones: “Laberinto”, “Punto de encuentro”, “Mis dos tesoros”, “Azagra 21”, “Sagitario”, “Zodiak”, “Flor de noviembre”, “Tres”

Todas las composiciones por Miguel Salvador.

Músicos: Miguel Salvador (guitarra eléctrica), Iñaki Salvador, Jonathan Hurtado (piano), Gonzalo Tejada, Javier Mayor (contrabajo) y Hasier Oleaga (batería).

Grabado el 24 y 25 de enero de 2009 en Nada Producciones (Logroño).
Errabal.026

Comentario: La escena nacional sigue aportando nombres reseñables: tras su larga y fructífera carrera como guitarrista, el bilbaino Miguel Salvador presenta su primer CD en solitario de la mano de este "Project" con el que ya había pisado bastantes escenarios. Muy bien arropado por dos secciones rítmicas de lujo, Salvador ofrece en sus composiciones, una visión del jazz a medio camino entre el clasicismo y la modernidad, con buenas melodías, un swing oscuro y favoreciendo entornos modales ("Punto de encuentro"). "Mis dos tesoros" hace caminar un 5/4 con fluida sensación de vals (algo más forzado el 7/4 de "Zodiak"), y en "Azagra 21" piano y guitarra combinan a la perfección.

La guitarra de Miguel Salvador explora con paciencia, buscando las melodías más recónditas y sin tirar de licks. Todo un ejercicio de madurez y buen conocimiento del lenguaje y del instrumento (a destacar también su timbre). Hasier Oleaga y Javier Mayor son un seguro de vida durante todo el disco (el primero se luce en "Tres"), y Jonathan Hurtado dibuja las armonías con peso y rotundidad.

Un proyecto a seguir muy de cerca. Ya solo queda que los locales y festivales sigan programando, y que la gente asista. Por fortuna la crisis es solo económica, las ideas no se han agotado.

Arturo Mora Rioja




Jordi Rossy Quintet - Ivlianvs Suite


Composiciones: 1 "Scilla e Cariddi" 5:52, 2 "Ivlianvs Suite I - Coral" 1:26, 3 "Ivlianvs Suite II - Mithra" 6:47, 4 "Ivlianvs Suite III - Horus" 5:23, 5 "Ivlianvs Suite IV - Conclusion" 4:03, 6 "Pupisu" 5:19, 7 "Manzano" 3:55, 8 "Luna" 5:11, 9 "Distance Post Catholic Waltz" 4:45, 10 "Baselove" 6:03

Todos los temas por Jordi Rossy, salvo "Pupisu" por Damián Rossy

Músicos: Chris Cheek (saxo tenor), Félix Rossy (trompeta y corneta), Jordi Rossy (piano), Albert Sanz (órgano Hammond), R. J. Miller (batería)

Grabado en abril de 2009. Co-producción Nuba Records / Produccions ContraBaix. Publicado en 2010.

Comentario: Suena, clara y desnuda, una trompeta. Entona una sencilla y nostálgica melodía que, aun siendo nueva al oído, contiene todas las melodías sencillas y nostálgicas de la historia de la música. Con "Scilla e Cariddi" comienza Ivlianvs Suite, el segundo cuaderno de bitácora de Jorge Rossy como pianista y compositor al frente de su propia nave; y con esa melodía comienza también la singladura que cada cual, movido por sus emociones y su bagaje personal, traduce en su imaginación conforme esa nave va adentrándose en su interior. Sí. De este modo se abre para mí el nuevo y emotivo viaje musical que Jorge Rossy nos propone. Suena, limpia y desnuda, una trompeta. Es madrugada. Llueve mansamente sobre una gran ciudad. Escila y Caribdis, los dos monstruos marinos de la mitología griega, se han convertido en lluvia.

Inspirada en la célebre novela histórica Juliano el apóstata, de Gore Vidal, Ivlianvs Suite se nos anuncia así como un canto al paganismo y una reivindicación del politeísmo como camino espiritual; exhortación que tiene ya un claro precedente en "Wicca", el tema que dio título al primer álbum de Rossy y el único de aquel trabajo compuesto para quinteto (un tema que, de hecho, encajaría perfectamente en Ivlianvs Suite). Ya entonces Jorge Rossy se confesaba seducido por la idea y la necesidad de resucitar el paganismo. Hoy sigue insistiendo. Y a qué nivel.

Al margen de cualquier tipo de consideración musical, la inspiración literaria de este nuevo álbum nos adentra por otra vía en la forma de ser y de sentir de Jorge Rossy, en su modo de vivir la música y armonizar la vida, y nos induce ya desde el umbral a reflexiones muy concretas de índole moral, política, histórica o filosófica.

Pensemos por un momento en la Historia que no fue pero que pudo haber sido si Juliano hubiera conseguido restaurar el paganismo frente al pujante y poderoso cristianismo de su época. Pensemos, por ejemplo, en lo diferente que habría sido la Edad Media sin esa idea imperial que ha dominado en Occidente desde entonces hasta nuestros días. Tal vez Occidente sería hoy menos occidental. En realidad, la adopción del cristianismo vino a ser una instauración de la monarquía, pues el monoteísmo favoreció el modelo de emperador único y todopoderoso, representante de Dios en la Tierra.

Ivlianvs Suite nos narra una historia que requiere, pues, mucha atención. Es la obra de un creador comprometido; una oda a la naturaleza, la libertad y la tolerancia; un tributo en ocasiones grave y elegíaco, pero siempre celebratorio, a quienes tuvieron y tienen la valentía de pensar y vivir de un modo diferente. Al fin y al cabo, la música es una celebración más de la vida, tal vez la más directa y efectiva, y en ella están implícitos la enfermedad, el dolor, la tristeza y la muerte. Quienes compartimos Ivlianvs Suite ya como algo nuestro tenemos el convencimiento moral de que el sueño de Juliano no fue inútil, que la verdad y la razón pueden aún reencontrarse y transformar la realidad.

Pero hablemos del disco y del viaje musical que nos propone.

Las diez piezas del álbum actúan como un todo orgánico y coherente, conceptual e instrumentalmente uniforme, y en todas ellas prevalece una sintaxis musical nítida y fluida, una voz propia, una sola voz solemne con múltiples registros; o, como diría William Shakespeare, "una voz que a la vez es muchas voces".

De manera que, si bien son cuatro los temas –espléndidos, distintos, inseparables– que conforman la denominada "Ivlianvs Suite" que da título a la obra, para mí "Scilla e Cariddi", el primer tema del álbum, no es sino el preludio de una suite en diez movimientos sabiamente dispuestos de principio a fin.

Ya desde sus títulos, concisos y esclarecedores, habría mucho que hablar sobre cada uno de ellos. “Scilla e Cariddi” y los cuatro movimientos específicos de "Ivlianvs Suite", “Coral”, “Mithra”, “Horus” y “Conclusion” configurarían una hipotética primera parte o cara A del álbum. “Pupisu” (un tema al que luego me referiré más detenidamente) abriría, pues, la cara B, seguida de “Manzano”, “Luna”, “Distance Post Catholic Waltz” y “Baselove”. Todos ellos forman una red compacta en la que cabe todo y en la que todo está cosido por el mismo hilo.

Después están los tonos y los timbres, los aires y los tiempos, la altura y la intensidad, el orden y la complejidad de cada tema. No voy a analizar eso ahora. La amplitud y la pluralidad, la originalidad y la contención están garantizadas. Sólo quiero insistir en lo bien que armoniza y progresa cada una de las piezas en el oído.

Ni que decir tiene que el empaste instrumental y la dinámica de grupo son en todo momento excepcionales; pero a cada músico también hay que escucharlo aparte, en su soledad, en su circunstancia, en su misión a bordo de la nave. Félix Rossy y Chris Cheek se entienden a la perfección. Oír al joven Félix mano a mano junto a un maestro como Chris Cheek y en plena sintonía con el grupo provoca en mis adentros poco menos que escalofríos de placer. Sus unísonos y sus solos son impecables. Llevan la voz cantante durante casi toda la obra; son los metales que junto al pulso y la respiración del órgano de Albert Sanz consiguen transportarnos a la Roma de Juliano.

La misión de Albert Sanz es, posiblemente, la más ardua, pero tal vez la más digna de elogio. Su Hammond es el pulmón del grupo. Sus bajos continuos y sus modulaciones armónicas mueven el fuelle que hincha las velas con invariable soplo majestuoso, mientras los dedos de Jorge Rossy manejan el timón y reman desde atrás acariciando con delicadeza las olas de su piano. Del papel del argonauta Jorge Rossy a bordo de la nave sólo diré que él es la nave misma, cuya ruta ya ha trazado de antemano, y que trabaja en ella como uno más, sin altivez, sin aspavientos, codo con codo junto al resto de la tripulación.

La labor, finalmente, de R. J. Miller con la batería es encomiable: siempre está donde tiene que estar. Su pulso, tanto en tiempos lentos como rápidos, es cálido y exacto, un auténtico reloj de precisión. Cómo mantiene, cómo transmite, cómo empuja… Hay que oírlo, para creerlo, en “Pupisu”.

Y, ahora que lo he mencionado, no puedo dejar pasar la ocasión de reflexionar sobre este tema, “Pupisu”, precisamente por ser el único del álbum que no viene firmado por Jorge Rossy, sino por su hijo Damián, el benjamín de la familia. Esta particularidad, unida al hecho (estimo que intencionado) de que ocupa un lugar central en la secuencia de las piezas, le otorga una indiscutible relevancia en esta obra.

Y es que con tan sólo ocho años Damián Rossy compuso, dedicada a uno de sus pequeños gatos, una escena descriptiva pletórica de gracia y de ternura, un verdadero himno a la naturaleza que tiene también mucho de juego, de cantinela infantil. Con su exultante versión, Jorge Rossy, su padre, ha convertido a “Pupisu” en deidad terrenal y casi diría que en protagonista principal de la historia o las historias que con este nuevo álbum nos quiere transmitir. En esa música espontánea, dinámica y candorosa pero cargada de expresividad que ha compuesto su hijo, resume y enarbola Jorge Rossy el espíritu, la razón de ser y las características esenciales de su propia música.

Por definirlo brevemente y de algún modo, Ivlianvs Suite es jazz de autor, de músico que se adentra en sí mismo y escribe al dictado de su propia voz. Es jazz de cámara, culto, sobrio y exquisito. Pero también es mucho más. Lo cierto es que adopta pero trasciende los cánones jazzísticos, proponiéndonos un viaje a través de la historia misma de la música; vadeando, por supuesto, los géneros del jazz, pero también el Renacimiento, el Barroco, el Romanticismo, la música litúrgica, profana, polifónica... Todo ello, como digo, muy bien dosificado y circunscrito a un idioma jazzístico con reminiscencias clásicas y contemporáneas. El caso es que cuanto más lo escucho, mayor es mi certeza de que me encuentro ante una obra magna, única, de una hondura y una originalidad sobrecogedoras, y más consciente soy de la magnitud de su mérito. Para mí Ivlianvs Suite siempre tendrá vigencia (como siempre tendrán vigencia Homero, Bach, Duke Ellington, Charles Mingus, John Keats o Emily Dickinson), porque desprende luz, verdad, inteligencia, y deja abiertas numerosas puertas y expectativas de futuro.

Creo sinceramente que este trabajo representa un gigantesco paso más en el periplo individual de Jorge Rossy como compositor, como pianista y, al fin y al cabo, como ser humano. Parafraseando un pensamiento del pintor Ramón Gaya sobre Mozart, estoy desde hace muchos años persuadido de que Jorge Rossy (como todo creador verdadero) utiliza la música como un medio para desembocar en la vida. Quienes se refieren a él destacan casi siempre, precisamente, su humildad. Pero para ser humilde hay que ser también valiente, honesto, trabajador, juicioso y perseverante. Jorge Rossy es ante todo un hombre fiel a sus principios, coherente consigo mismo, solidario con los demás y sumamente respetuoso con el mundo que le rodea. Cuando hace unos años anunciaba su decisión de "ladear" puntualmente la batería para dedicarse a componer, tocar el piano e interpretar sus propios temas, no lo hacía obedeciendo a un capricho o un deseo repentinos. Él es un creador innato que compone y toca el piano (y otros instrumentos) desde siempre. Cuando lo conocí en 1986 tenía 21 años y ya tocaba magistralmente la batería y la trompeta. Aquel año, un tema suyo, “Nadie es perfecto”, ganó el primer premio a la mejor composición en la I Muestra Nacional de Jazz para Jóvenes Intérpretes, celebrada en Mallorca. Ha pasado un cuarto de siglo y su trayectoria, su calidad y su prestigio como baterista son incontestables. Pero él continúa ahondando el cielo con su música.

¡Gracias, Jorge!

Sebastián Mondéjar




Ken Vandermark's Resonance Ensemble - Resonance


Composiciones: “Off-Set (for Olek Witynski & Jacek Zakowski)”; “The Number 44 (for Anna Czarna Adamska)”

Músicos: Ken Vandermark (saxos tenor y barítono, clarinete); Yuriy Yaremchuk (saxos tenor y soprano, clarinete bajo); Mikolaj Trzaska (saxo alto, clarinete bajo); Mark Tokar (contrabajo); Steve Swell (trombón); Dave Rempis (saxos tenor y alto); Per-Ake Holmlander (tuba); Tim Daisy (batería); Magnus Broo (trompeta); Michael Zerang (batería, percusión)

Grabado en 2007

Comentario: El grupo/proyecto Resonance es uno de los más arriesgados y espontáneos que ha dirigido Ken Vandermark en toda su carrera. Diez improvisadores de diferentes procedencias unidos para afrontar composiciones que el líder tiende a escribir con los músicos que las van a interpretar en mente.

Sin embargo, Vandermark cuenta que no conoció a algunos de los miembros del grupo hasta pocos días antes de actuar y que el grado de compenetración alcanzado fue sorprendente dada la situación.

Este disco, publicado únicamente en vinilo en 2008, es un prólogo a la fabulosa caja de diez CDs que lleva el mismo nombre: Resonance. Al contrario de lo que se afirma erróneamente en algunas publicaciones y webs, la música grabada en este disco no aparece en la posterior Resonance Box.

Aunque la composiciones coinciden, el vinilo fue grabado en Lviv (Ucrania) un día antes del concierto del tenteto en el Manggha Hall de Cracovia, que es el que aparece en la caja.

Con un grupo tremendo entre manos, Vandermark ofrece dos largos temas que van de la catarsis colectiva a música que bebe directamente del Mingus más enloquecido. Como disco independiente, funciona; como apertura de boca a la Resonance Box, da buena cuenta de lo que viene a continuación y provoca muchas ganas de descubrir cada minuto grabado por uno de los proyectos más interesantes de Ken Vandermark.

Yahvé M. de la Cavada




Mel Tormé - At The Crescendo 1954 & 1957


Composiciones: CD1: "From This Moment On", "September Song", "That Old Black Magic", "Get Out Of Town", "My Shining Hour", "Goody, Goody", "County Fair", "The Christmas Song", "A Stranger In Town", "I Wish I Were In Love Again", "Moonlight In Vermont", "You’re Driving Me Crazy", "Bernie’s Tune", "Our Love Is Here To Stay", "Old Devil Moon", "Blue Moon", "Have You Met Miss Jones?", "Jeepers Creepers", "Mountain Greenery", "Imagination", "Get Happy".

CD2: "It’s Only A Paper Moon", "What Is This Thing Called Love?", "One For My Baby", "Love Is Just A Bug", "A Nightingale Sang In Berkeley Square", "Autumn Leaves", "Just One Of Those Things", "The Girl Next Door", "Lover Come Back To Me", "Looking At You", "The Tender Trap", "I’m Beginning To See The Light", "It’s All Right With Me", "Manhattan", "Taking A Chance On Love", "Home By The Sea", "It’s De-Lovely", "Tenderly", "I Wish I Was In Love Again", "Nobody’s Heart".

Músicos: Músicos: Mel Tormé (voz, piano) +
CD1: Al Pellegrini (piano, clarinete), Jim Dupre (contrabajo), Dick Shanahan (batería, bongos)
CD2: Marty Paich Quintet - Don Fagerquist (trompeta), Marty Paich (piano, celesta, acordeón), Max Bennett (contrabajo), Mel Lewis (batería), Larry Bunker (conga, acordeón)

Grabado en directo en el club Crescendo de Hollywood el 15 de diciembre de 1954 (CD1) y el 22 de febrero de 1957.
Fresh Sound. FSR 476. 2 CD

Comentario: Los noticiarios comentaban hace unas semanas la polémica sobre la utilización de un programa informático de afinación en uno de esos shows televisivos en los que se pretende descubrir a las futuras estrellas de la canción. Muchas vestiduras se han rasgado, demasiadas, teniendo en cuenta lo flojetes que son, en general, los cantantes actuales en ese aspecto. En directo no se libra nadie, ni siquiera las jóvenes luminarias del jazz de hoy. O sea que presumiblemente hay Auto-Tune para todos, para el lumpen y para la aristocracia.

Todo eso viene a que el doble cedé que nos ocupa contiene sendos directos de Mel Tormé en el club Crescendo de Hollywood, y en el par de horas largas de música Tormé no sólo no falla ni una (salvo en un par de temas que comentaremos), sino que se permite improvisar disonancias (al final de "Get Out of Town") sobre los acordes que le sirven los combos que le acompañan. Siendo justos con nuestros cantantes de hoy, Tormé era un prodigio: componía ("Born to be blue", "The Christmas Song") y tocaba el piano y la batería y cantaba... ¡Cómo cantaba! De técnica y control vocal ninguno de sus contemporáneos le hizo sombra. Sólo le faltó el carisma y la presencia de Sinatra, pero es que en realidad cantar nunca lo ha sido todo para los cantantes.

Estas grabaciones muestran a Tormé en plenitud de facultades. El combo del 54 no va más allá de una correcta ejecución de los arreglos, aunque presenta la peculiaridad de que cuando Pellegrini se pasa al clarinete, Tormé toca el piano. A pesar de que sólo cuenta con un cuarteto, el cantante juega con las instrumentaciones, con resultados espectaculares como el inicio de "Moonlight in Vermont", sólo voz y clarinete.

Como ocurre con otros músicos, para Tormé el virtuosismo es un arma de doble filo. En "Old Devil Moon", por ejemplo, acompañado de bongos y clarinete, canta tan afinado que su voz parece un instrumento armónico. Por el contrario, tantos recursos vocales apabullan un poco en una canción como "One for My Baby", que no admite tanta floritura. Mucho mejor le va, por tempo y talante, "Just one of those things". Los dos únicos casos en los que le falla un poco la afinación son "The Girl Next Door" donde, además de forzar un poco la tesitura, parece apoyarse en el contrabajo y no en la casi inaudible celesta, y "Home by the Sea", tema del que él mismo avisa que es la primera vez que canta en público (y se nota).

Con un músico y amante del jazz como Tormé, tampoco faltan las bromas y los guiños, como cuando en una vuelta de "You're Driving Me Crazy" canta "Moten Swing" (basada en aquélla). Además de incluir casi siempre la introducción de las canciones (algo que pocos han hecho) hay pequeños juegos, como en "Blue Moon", donde en la primera vuelta el piano toca un tema totalmente distinto, "Polka Dots and Moonbeams", o en el final de "That Old Black Magic", donde la banda acompaña tocando el "Adiós" del catalán Enric Madriguera.

Donde quizás se le va la mano es en "Autumn Leaves", que termina cantando en francés después de haber hecho un rato el payaso con una imitación lograda de Charles Aznavour y de haber cantado desafinado (con lo difícil que es hacerlo a propósito).

El segundo disco cambia un poco por la presencia de Fagerquist a la trompeta, pero si acaso gana en interés y variedad. La interacción con todos los instrumentos (con la batería en "It's All Right With Me") es pasmosa, demostrando que más que un cantante es un instrumentista cuya herramienta es la voz. Además de anunciar a los músicos antes de cada solo, en un par de ocasiones avisa "second chorus" (pronunciando la "che"), como en "It's De-Lovely", uno de los mejores temas del disco, en la que el tempo medio le viene como un guante. El remate viene con un "Nobody's Heart" que canta en solitario, acompañándose él mismo al piano.

Sin llegar a la altura de las grabaciones con el Dek-Tette, este es un doble CD que bien vale la pena.

Fernando Ortiz de Urbina




Charles Evans / Neil Shah - Live At Saint Stephens


Composiciones: Junie Part I "The Father," Part II "The Friend"”; “On Tone Yet--Parts I, II and III”; “Mono Monk”; “An Die Fliegenden Fische”; “Mother and Others”; “What Worked, What Didn't, What Wouldn't, What Would've”

Músicos: Charles Evans (saxo baritone); Neil Shah (piano)

Grabado en 2009

Comentario: Hot Cup está que arde. Casi al mismo tiempo que el fantástico Forty Fort de Mostly Other People Do The Killing, este sello independiente se ha sacado de la manga otros dos discos de altura. Uno es el último disco de los Big Five Chord de Jon Lundbom; el otro es esta inspirada colaboración entre el saxofonista Charles Evans (hermano del apasionante trompetista Peter Evans) y el pianista Neil Shah.

Charles Evans es uno de los pocos saxofonistas consagrados casi exclusivamente al saxo barítono, instrumento que domina sobradamente, tal y como demostró en su excelente disco a saxo solo The King Of All Instruments (otro registro más que recomendable).

Live At Saint Stephens contiene varias composiciones del saxofonista, algunas de las cuales ya figuraban en The King Of All Instruments. Evans se beneficia del acompañamiento de Neil Shah y del ambiente solemne de Saint Stephens, un auditorio que tiene una sonoridad muy particular.

Shah toma un papel que, sin ser secundario, le deja como soporte de los desarrollos del saxofonista. En cada tema hay decenas de ideas exprimidas por un Evans que construye un discurso siempre interesante, aunque el pianista también protagoniza algunos momentos estelares, tanto en el aspecto rítmico como en el armónico.

El resultado es una grabación densa y meditada a la que se le encuentran nuevos giros en cada escucha; exige paciencia, pero la recompensa merece la pena.

Publicada inicialmente en Un día más un disco más.

Yahvé M. de la Cavada




Jon Lundbom & Big Five Chord - Accomplish Jazz


Composiciones: “Truncheon”; “Phoenetics”; “The Christian Life”; “Tick-Dog”; “Baluba, Baluba”

Músicos: Jon Lundbom (guitarra); Jon Irabagon (saxo alto); Bryan Murray (saxo tenor); Matthew "Moppa" Elliott (contrabajo); Danny Fischer (batería)

Grabado en 2009. Hot Cup Records

Comentario: Accomplish Jazz es el tercer disco de Jon Lundbom y sus Big Five Chord, un grupo cuya evolución desde su primer disco es innegable. Lundbom no es ningún virtuoso, pero los conceptos que desarrolla son valientes y faltos de prejuicios.

Sus composiciones son variadas y casi siempre sorprendentes y, aunque pueda parecer lo contrario, su búsqueda es coherente y creíble. Como guitarrista también es destacable y, aunque su técnica es limitada, aprovecha muy bien sus recursos y hace cosas muy interesantes a nivel rítmico.

Pero la clave de la música de Lundbom es el grupo que le acompaña, Big Five Chord. Además del guitarrista y del interesante Bryan Murray al saxo tenor, Moppa Elliott y Jon Irabagon (la mitad del supergrupo Mostly Other People Do The Killing) tienen un papel más que destacado en Accomplish Jazz.

Por un lado, Elliott y el batería Danny Fischer son una roca, una sección rítmica que hace que todo vaya como la seda. Por otro, Jon Irabagon se revela como el solista más impresionante del grupo, algo que empieza a ser habitual en su carrera.

Sus intervenciones en "Truncheon", "Phoenetics" y "Baluba, Baluba" son los momentos álgidos del disco, lo que no quita que éste se mantenga a un gran nivel a lo largo de toda su duración.

Jon Irabagon es un músico enorme, pero Lundbom, Murray, Elliott y Fischer no se quedan atrás. Y juntos consiguen que Accomplish Jazz sea uno de los mejores discos aparecidos en lo que llevamos de año.

Publicada inicialmente en Un día más un disco más.

Yahvé M. de la Cavada




Sebastien Texier - Don't Forget You Are An Animal


Composiciones: “Lilian's Tears”; “Pain De Singe”; “Ombre D'or”; “Redman”; “Hyena's Night”; “The Yellow Cab Experience”; “Broken Worlds”; “Tango”; “Don't Forget You Are An Animal”; “La Fin Du Voyage”

Músicos: Sebastien Texier (saxo alto, clarinete); Claude Tchamitchian (contrabajo); Henri Texier (contrabajo); Sean Carpio (batería)

Grabado en 2009

Comentario: La primera vez que vi en directo a Sebastien Texier fue en un asombroso concierto del Azur Quintet de Henri Texier. Antes de la actuación yo tenía cierto recelo hacia el joven saxofonista, temiendome que su participación en el grupo fuese por cuestiones familiares en vez de musicales.
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Al final de aquel concierto ya no tuve ninguna duda: Sebastien Texier es un músico de talento extraordinario, además de ser hijo de uno de los mejores contrabajistas europeos de todos los tiempos.

Lamentablemente, el joven Texier no tiene una gran discografía como líder, aunque son recomendables todas las grabaciones en las que aparece junto a su padre. Ahora, casi seis años después de su primer disco, Sebastien Texier presenta Don't Forget You Are An Animal, una grabación imponente.

La música de Texier tiene un marcado caracter francés, pero al mismo tiempo suena personal y diferente a compatriotas como Louis Sclavis o Michel Portal.

Con Claude Tchamitchian al contrabajo, el joven batería irlandés Sean Carpio y la aparición estelar de su padre en tres temas, Don't Forget You Are An Animal es un disco intenso que pide reescucharse según termina.

Publicada inicialmente en Un día más un disco más.

Yahvé M. de la Cavada




Miguel Salvador - Project


Composiciones: “Laberinto”, “Punto de encuentro”, “Mis dos tesoros”, “Azagra 21”, “Sagitario”, “Zodiak”, “Flor de noviembre”, “Tres”

Todas las composiciones por Miguel Salvador.

Músicos: Miguel Salvador (guitarra); Jonathan Hurtado (piano); Iñaki Salvador (piano); Gonzalo Tejada (contrabajo); Javier Mayor (contrabajo); Hasier Oleaga (batería)

Grabado el 24 y 25 de enero de 2009 en Nada Producciones (Logroño).
Errabal.026

Comentario: Este es uno de los mejores discos españoles del año pasado. Aunque el mercado nacional es el que es, poco a poco va creciendo y nos depara sorpresas como esta misma, otras cuantas de las que se ha hablado y escrito sobradamente y alguna que otra que tengo ganas de comentar aquí.

La cuestión es que Miguel Salvador es un músico auténtico y un hombre tranquilo. Su proyecto derrocha honestidad e ideas claras, con composiciones brillantes y muy buen gusto afrontándolas.

Aunque tengo algunos amigos implicados en esta grabación (el propio Salvador, por ejemplo) estoy siendo absolutamente ecuánime. El disco es estupendo porque está escrito con talento e interpretado de manera cálida. No inventa nada, pero suena realmente bien.

En ello tienen mucho que ver los músicos que rodean a Salvador. El guitarrista (con un gesto que encierra una pequeña declaración de intenciones) junta músicos consagrados como Gonzalo Tejada e Iñaki Salvador (no hay parentesco, por cierto) con jovenes promesas como Jonathan Hurtado y Javier Mayor.

Hasier Oleaga está a medio camino entre ambas categorías porque, siendo aún una joven promesa, podemos considerarle ya uno de los grandes baterías de jazz de nuestro país.

Todos juntos -pero siempre en cuarteto- van tocando un repertorio que muestran a Miguel Salvador como un gran guitarrista y, sobre todo, como un gran compositor.

Resulta estimulante escuchar las diferencias entre el piano de Iñaki Salvador (en los dos temas en los que participa), sólido y con un estilo que acaba llevando la música a su terreno, y el del pianista habitual del líder, Jonathan Hurtado, algo titubeante por momentos pero más auténtico, repleto de ideas arriesgadas y empatizando mucho con el líder.

Tal vez me estoy dejando llevar porque, como ocurre tantas veces, la grabación no hace justicia al sonido de la banda de Salvador en directo (con Hurtado, Tejada y Oleaga). He podido verles unas cuantas veces -algunas de ellas memorables- y no hay color; el disco está muy bien, pero en concierto es otra cosa.

Publicada inicialmente en Un día más un disco más.

Yahvé M. de la Cavada




George Cables - Why Not


Composiciones: “Ebony Moonbeams”; “Rita I & Rita II/Her Spirit Her Soul”; “Dark Side, Light Side”; “Quiet Fire”; “Why Not”; “Think on Me”

Músicos: George Cables (piano); Tony Dumas (contrabajo); Carl Burnett (batería)

Grabado en 1975

Comentario: ¿Quién le iba a decir al pobre George Cables que cuando por fin reeditasen en CD su primer disco le darían por muerto en el texto de la carpetilla?

Sí amigos, como lo oís; la primera frase de las liner notes de la reciente reedición de Why Not afirma que Cables murió el 29 de junio de 2008 en Nueva York.

El texto en cuestión va firmado por el fundador del sello Black Lion, Alan Bates, que también es el dueño del catálogo de Candid Records. Si tuviese su dirección me gustaría escribirle para decirle, no sólo que Cables está vivito y coleando, sino que a principios de este año, mismamente, estaba actuando con el supergrupo The Cookers. Así de vivo está.

La anécdota es bastante fuerte, porque que anuncien la muerte de uno tiene que ser una faena, pero no dejemos que eclipse al disco que nos ocupa.

George Cables es uno de los mejores pianistas de su generación pero, como muchos de sus contemporáneos, es menos conocido de lo que debiera. Él mismo ha elegido en repetidas ocasiones el papel de acompañante, siendo más recordado por sus colaboraciones con Art Pepper o Dexter Gordon que por sus méritos como líder.

Why Not fue su debut y a mi es un disco que me encanta. Tiene algunos momentos un tanto anárquicos, pero muchos otros verdaderamente brillantes. El contrabajo tiene ese sonido a pastilla tan típico de esos años, pero tanto Tony Dumas como Carl Burnett dan el callo.

Hasta donde yo sé, esta reedición que acaba de salir es la primera que ha habido en CD, lo cual es una gran noticia. La portada es horrible y ya he hablado de lo acertado de las liner notes, pero es una edición barata y suena bien. A mi me vale.

Publicada inicialmente en Un día más un disco más.

Yahvé M. de la Cavada




Franck Amsallem - Amsallem Sings


Composiciones: “Come Rain Or Come Shine”; “Dream”; “I Get Along Without You Very Well”; “The Song Is You”; “I Concentrate On You”; “But Beautiful”; “In My Solitude”; “Willow Weep For Me”; “I'm Old Fashioned”; “I'm Thru With Love”; “Lucky To Be Me”; “In The Wee Small Hours Of The Morning”

Músicos: Franck Amsallem (piano y voz)

Grabado en 2008

Comentario: Imagina por un momento que coincides en una cena o en una reunión social íntima con un gran pianista europeo como Franck Amsallem. Tú le conoces de discos estupendos como Out A Day, On Second Thought, Summer Times o A Week In Paris, así que sabes perfectamente que es un gran músico, con ideas y mucho que decir.

Imagina también que, en cierto momento de la distendida velada, Amsallem se acerca a un piano que hay en la habitación. Se sienta y empieza a desgranar delicadamente algunas notas que preceden a un conocido standard. De repente y para tu sorpresa, empieza a cantarlo con una voz que está entre Chet Baker y algunos crooners clásicos, acompañándose al piano con ideas sofisticadas y brillantes.

Bien, esta es más o menos la sensación que se tiene al escuchar Amsallem Sings, un disco en el que el pianista da un giro a la música que ha estado haciendo hasta ahora, entregando un puñado de standards interpretados de manera íntima y relajada.

No hay trampa y no hay cartón, sólo canciones susurradas, cantadas y acompañadas con clase. No sé si Amsallem Sings es un cambio de dirección o un alto en el camino, pero está claro que es justamente lo que al pianista le apetecía hacer.

Publicada inicialmente en Un día más un disco más.

Yahvé M. de la Cavada




Peppe Merolla - Stick With Me


Composiciones: “Naples”; “Ferris Wheel”; “Junior”; “Marbella”; “A Cry for Understanding”; “Crazy”; “Mozzin'”; “Princess of the Mountain”; “One for Bud”

Músicos: Peppe Merolla (batería y percusión); Steve Turre (trombón); Jim Rotondi (trompeta, fiscorno); John Farnsworth (saxo tenor); Mike LeDonne (piano y Fender Rhodes); Lee Smith (contrabajo)

Grabado en 2009

Comentario: Entre la enorme cantidad de grabaciones de hardbop que se editan en la actualidad, es difícil encontrar alguna que tenga cosas interesantes que decir. El nuevo disco del batería Peppe Merolla es una de los mejores discos de este estilo que he escuchado recientemente, por varios motivos.

El primero es Steve Turre y el segundo Jim Rotondi; ambos metales tienen una trayectoria bastante abultada y, aunque es normal esperar grandes cosas de Turre, con Rotondi me he llevado una gran sorpresa. El trompetista es de los que siempre están correctos sin llegar a deslumbrar, pero en Stick With Me toca con mucho gusto e inventiva.

Mike LeDonne también está extraordinario en esta grabación, con alguna que otra intervención al Rhodes (no acreditado) y unos cuantos solos magníficos al piano. El saxofonista John Farnsworth, co-productor del álbum y asiduo colaborador de Merolla, es el solista más discreto, aunque firma la mayor parte de las composiciones.

El propio Merolla, cuyo currículum es sorprendente y digno de ver, demuestra ser un batería swingante, que escucha y arropa al solista sin comerle terreno ni quedar en segundo plano. Su lenguaje, clásico y muy sólido, es una más de las virtudes de este disco.

La portada y diseño son mejorables, pero el contenido es más que disfrutable. Stick With Me no pasará a la historia y, teniendo en cuenta su limitada promoción y distribución, es probable que se pierda en el maremágnum del jazz actual, pero contiene un buen rato de jazz interpretado con gracia y buen rollo. Merece la pena darle una escucha.

Publicada inicialmente en Un día más un disco más.

Yahvé M. de la Cavada




Whitney James - The Nature Of Love


Composiciones: “Tenderly”; “Whisper Not”; “A Timeless Place (The Peacocks)”; “Long Ago and Far Away”; “My Love is You”; “The Very Thought of You”; “How Deep is the Ocean”; “Be Anything”; “In April”

Músicos: Whitney James (voz); Ingrid Jensen (trompeta y fiscorno); Joshua Wolff (piano); Matt Clohesy (contrabajo); Jon Wikan (batería).

Grabado en 2009

Comentario: Reconozco que no es habitual que un(a) cantante sea santo de mi devoción; considero que el jazz vocal en la actualidad conlleva demasiadas connotaciones paralelas, e incluso ajenas, a la música y al jazz. Así que, cuando tengo oportunidad de descubrir novedades de jazz vocal, pongo un inevitable “interés con reparos".

Hace poco recibí el primer disco de una joven vocalista llamada Whitney James. Su portada y su título me hicieron pensar en alguna estrategia de marketing para acercar a James al público de, por ejemplo, Diana Krall, y lo escuché con cierta reticencia.

Sin embargo, debo admitir que me he llevado una agradable sorpresa con este disco. Uno de los motivos principales (lo que me llamó la atención de esta grabación en un principio) es la presencia de Ingrid Jensen, una trompetista de primera categoría que realza el aspecto instrumental de la grabación con intervenciones más que destacables. Si no fuese mujer, no me cabe duda de que sería bastante más popular.

El trío compuesto por Joshua Wolff, Matt Clohesy y Jon Wikan encaja perfectamente con la voz y el estilo de James; se nota que han tocado tiempo juntos. La cantante parece cómoda y se atreve con un repertorio centrado en standards que hay que afrontar con mucha clase si no se quiere caer en un jazz enclenque y bobalicón.

James hace lo que más me gusta en un cantante: canta la letra de forma convincente, interpretando tanto el aspecto musical como el literario. No tiene miedo a sonar clásica, no es obvia ni pretende imitar a nadie (y mira que hay precedentes) y hace de la naturalidad y de la expresividad sus mejores bazas.

The Nature Of Love no revoluciona ni resulta genial, pero suena honesto, refinado y es una gran opción para introducir a cualquier mente impresionable en el mundo del jazz.

Publicada inicialmente en Un día más un disco más.

Yahvé M. de la Cavada