JAZZ A LUZ - 15EME FESTIVAL D'ALTITUDE

  • Fecha: 09/12 de Julio de 2005.
  • Lugar: Luz Saint Sauveur, Francia
  • Aforo: lleno en todos los conciertos
  • Componentes:
    Fred Frith / Chris Cutler
    Lê Quan Ninh / Frederid Blondy
    New Lousadzak Human Songs (C.Tchamitchian / R.Lopez / D.Lazro / D.Malavergne / L.Garcin / M.Collignon / R.Boni / R.Charmasson)
    Raymond Boni / Alex Grillo
    Fred Frith / Kamel Zekri
    Ursus Minor (T.Hymas / F.Courneloup / J.L.Johnson / S. Williams)
    Edward Perraud / Dan Warburton
    Xavier Garcia Réel Meeting (X.Garcia / L.Recio / C.Cutler / E.Brochard / J-P.Autin)
  • Comentario: Luz Saint Sauveur es un pequeño pueblo situado en plenos Pirineos, que en 2005 ha celebrado la edición número quince de su festival de Jazz. Si hubiera que buscar un calificativo para su propuesta este sería el de militante. Una militancia presente en músicos, música y aficionados. Es este un festival que huyendo de los grandes presupuestos habituales en otros festivales veraniegos, ha encontrado un equilibrio ciertamente notable entre sus propuestas y el público al que van dirigidas: a lo largo de todos los conciertos, fuesen estos en locales de menor (Maison de la Vallée) o mayor (Chapiteau) capacidad, se pudo apreciar un aforo ocupado prácticamente en su totalidad.

    Uno de los argumentos para esta edición fue el encuentro en formato de dúo entre percusionistas con especialistas en instrumentos de cuerda. De ese modo, los percusionistas (en su sentido más amplio) Chris Cutler, Lê Quan Ninh, Alex Grillo (vibráfono) y Edward Perraud se encontraron con los expertos en instrumentos de cuerdas Fred Frith (guitarra eléctrica y percusiones), Frederic Blondy (piano), Raymond Boni (guitarra) y Dan Warburton (violín) respectivamente. El resultado final fue interesante en su apreciación global, aunque no todos los conciertos estuvieron en el mismo nivel en cuanto a entendimiento y compenetración entre los músicos. Así ocurrió con Edward Perraud y Dan Warburton,quienes estuvieron a ratos en universos diferentes, hecho escenificado en un final abrupto tras llegar a un aparente callejón sin salida. No ocurrió lo mismo con Frederid Blondy y Lê Quan Ninh. Su entendimiento fue total en un concierto hipnótico y sorprendente.

    Otra de las características de este festival es el estreno de propuestas musicales. En 2005 dos de ellas fueron presentadas. Por un lado tuvo lugar la materialización del proyecto Virtual Meeting del belga Xavier Garcia en Real Meeting. Con sus samplers y acompañado por un cuarteto que incluía la voz de Lucia Recio, sólo se echó de menos a un infrautilizado Jean Paul Autin a los saxos. Aún así, este grupo materializó un proyecto con una formas muy interesantes, inmerso en la libre improvisación. La otra creación fue la protagonizada por la big band de Claude Tchamitchian bajo el nombre de New Lousadzak Human Songs. A lo largo de dos largas piezas, magníficamente planteadas por el contrabajista francés, los presentes pudimos disfrutar de una música emocionante, heredera de los mejores hallazgos de un maestro en la composición y dirección como Charles Mingus, pero llevados al terreno de la improvisación colectiva en su desarrollo. Además del contrabajista y del batería alicantino Ramón López, en un rol diferente al que acostumbra en sus proyectos habituales, merece una mención especial Meredic Collignon. Estuvo sorprendente e impresionante tanto en su trabajo con la trompeta de bolsillo como con la voz. Fuera de las creaciones, la mayor decepción vino de la mano de Ursus Minor. Una propuesta a priori interesante dado el bagaje de sus componentes, pero que decayó notablemente dirigiendo sus pasos a una propuesta pseudo-jazz-soul-rock, con nada de sorprendente y mucho de anodina. En otro de los conciertos tuvo lugar el reencuentro entre Fred Frith y el guitarrista Kamel Zekri. El toque africano aportado por este último fue el complemento ideal al estilo percusivo y experimental del guitarrista inglés.

    Además de lo reseñado hubo mucho más: múltiples conciertos en distintos escenarios, encuentros, actuaciones para niños... pero no es el final. No sería de justicia terminar sin hacer referencia a aspectos que no tienen que ver con el estricto resultado musical y artístico de los conciertos y que sin embargo dicen mucho acerca del espíritu e idiosincrasia de este festival. Y es que acostumbrado a la indolencia de los músicos en España hacia propuestas ajenas, resultó una sorpresa y un placer poder ver en todos y cada uno de los conciertos a un buen número de músicos participantes en el festival seguir atentos las evoluciones de sus colegas. También el hecho de que no hubiese problema alguno en acercarse a comer o cenar a la Canti-jazz (el comedor colectivo del festival dentro del recinto del Chapiteau) y hacerlo al lado de unos músicos que comparten sus vivencias no sólo en los escenarios y locales de ensayo. Un festival diferente que bien merece más de una visita. ¡Gavarnie, nos vemos el año que viene!

    José Francisco "Pachi" Tapiz

 

   
   
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