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..:: RAÚL GUTIÉRREZ

   
 


Raúl Gutiérrez (23 Abril 1955 - Santiago de Chile) es saxofonista. Tras estudiar música en la Universidad de Chile se trasladó en 1973 a Europa (Barcelona y Francia como primeros destinos). Formó parte de la orquesta de Tito Puente con quien se trasladó a Nueva York donde estudió en la Universidad e Rhode Island con Jamey Aebersold. En Alemania fundó la "Irazú Orchestra" con la que grabó junto a músicos como Lou Donaldson, Arturo Sandoval, Tata Guines, Kenny Kirkland... Desde 1998 forma parte del grupo "Afro-Cuban All Stars". En la actualidad reside en La Habana (Cuba).

Por Carlos Pérez Cruz (Noviembre 2003
)

   

P: 30 años del golpe de estado en Chile por mediación de Augusto Pinochet. Me interesa en primer lugar tu valoración humana del acontecimiento y lo que éste supuso para Chile.

R.G.:
Una herida muy grande que aún no cura. Sin embargo ya no pienso. Los pobres izquierdistas y los monstruosos pinochetistas. ¡Es mucho más complejo! La UP cometió barbaridades... ¡te las podría enumerar! Eso no justifica una intervención golpista, logicamente.

Recuerdo los discursos incendiarios de "pueblo, conciencia y fusil" de muchos políticos. Fueron los primeros que se exiliaron. Aquí a Cuba vinieron tantos... estudiaron buenas profesiones: médicos,  ingenieros, arquitectos... y los que pagaron sus estudios están haciendo cola esperando la "guagua". ¡Horas al sol! Es risorio cuando escucho: "el gobierno tal o cual entregará tal o cual educación". Son los ciudadanos, el pueblo de la calle ¡el que definitivamente paga!


P: ¿Qué consecuencias tuvo para ti y tu familia el golpe?

R.G.:
Familias divididas, quema de libros, quema de discos, no prensa libre, no derecho a disentir, no derecho a expresar tus verdaderas opiniones... tú eres español, recuerda a Franco... ¡es lo mismo!

P:
Salida de Chile a una edad temprana (18 años) que paradójicamente pudo ayudarte a ampliar tu horizonte de estudios. Barcelona y Lyon en un primer momento.

R.G.:
Sí, es paradójico. ¡Algunos "exiliados profesionales" le deben su fortuna a Pinochet! En mi caso te puedo decir que aún con Allende en el poder mis intenciones eran las de viajar. Es algo que viene de niño. Recuerdo que una vez me quería ir con los gitanos, otra con el circo Tihany...¡jaja! Mi pobre madre siempre con los pelos de punta. A muchos chilenos la cordillera nos "aprieta" y ¡el mar es frío!

P:
En Lyon tuviste la oportunidad de formar parte del colectivo “ARFI”. Aquí en “Tomajazz” les hemos conocido recientemente y nos ha llamado la atención la creatividad de sus proyectos. ¿Cómo era en aquel entonces el colectivo?

R.G.:
En esa época me parecían caóticos y muy sectarios. Ahora ya no pienso así. Sencillamente se cansaron de admirar a los americanos y decidieron hacer su propio cuento. ¡Yo sigo admirando a los americanos! (risas).

P:
En Europa tuviste la oportunidad de trabajar en proyectos muy diversos. ¿Qué recuerdas de aquellos años?

R.G.:
¡Los más bellos recuerdos! Tocar en el metro en París para luego "farrearse" toda la "plata" en un restaurante de Saint Michell. Son cosas que sólo se pueden hacer a esa edad.

Uno de los proyectos más surrealistas fue el impulsado por Jean Mereau. Se había retirado del "Workshop de Lyon". Reunió a varios músicos, estudiantes y trabajadores... ¡había hasta enfermeros! Hicimos un proyecto llamado "La Carmagnole". Era música militante. Nos pintábamos la cara e íbamos a las fábricas. Era algo así como teatro callejero. Pero en el fondo de mi mismo me decía: "¡cojones, cómo extraño el club de jazz... hay Dios si yo supiera tocar el blues como Raoul Breuckert!". Breuckert era un señor que tocaba como Lester Young y ¡todo el mundo lo envidiaba! Tenía dinero, mujeres hermosas y sabía tocar el blues (risas).

Luego Mereau se cansó de su "militancia" y regresó al free. Fue allí donde me llamaron para un proyecto de nombre "La Marmite Infernal". Luego vino ARFI. Imagínate, yo sudamericano. Con tanto folclore y ¡tener que "buscar uno imaginario"! Fue allí donde decidí irme a París. Luego Alemania, Escandinavia... en Helsinki conocí a Tito Puente. Trabajé en su big band, me invitó a Nueva York y desde esa época hasta ahora no me imagino grabar otra cosa que no sea en formato de big band.

P:
A partir de 1985 volviste a cruzar el charco para llegar a Cuba, tu actual país de residencia. ¿Qué motivó tu viaje a Cuba?

R.G.:
El motivo fue absolutamente musical. Tata Guines me convenció para visitar la isla. Él ha colaborado conmigo en seis producciones. ¡Es un genio!

P: ¿Cuándo se produjo tu primer retorno a Chile después del golpe?

R.G.:
En el 81... ¡Ocho años de ausencia! Fue fuerte. Mi familia, mis compañeros del colegio, el conservatorio... ¡pero ya estaba con el síndrome de Europa! Nunca sería igual. Es divertido. Mi casa ya no me parecía tan grande, la cordillera ya no me parecía que fuera lo único (risas).

P: Chile recobra la libertad y sin embargo te estableces en un país bajo sospecha internacional. ¿Cómo se vive la realidad cubana desde dentro?

R.G.:
No se puede decir que estoy establecido en Cuba, ya que si no estoy de gira me paso bastante tiempo en México. Para saber verdaderamente cómo es la realidad del cotidiano vivir en un país debes vivir como viven los nativos: con el mismo salario, por ejemplo. Tengo pasaporte, puedo viajar y toco en un grupo que paga muy bien. No soy en absoluto representativo del vivir cotidiano de un cubano medio. De Cuba me interesa su música por, sobre todo, su gente. Decir más sería intromisión en asuntos internos.

P:
Formas parte de “Afro Cuban All Stars”. El jazz latino agradece mucho a “Calle 54”. ¿Qué tiene que agradecer la música cubana a “Buena Vista Social Club”?

R.G.:
¡Todo! Los músicos de Buena Vista tienen que agradecer que les ha cambiado la vida. ¡Muchos de ellos estaban absolutamente olvidados, casi en la miseria! Ahora son utilizados hasta con fines publicitarios . El son volvió a tener el espacio que se merece. Juan de Marcos tuvo que convencer por espacio de más de una hora a Ibrahim Ferrer a que se vistiera y viniera al estudio de grabación. Él argumentaba que no quería cantar más y que lo dejara tranquilo con sus zapatos (era "lustrabotas").

P: ¿Sigues la actualidad musical chilena?

R.G.:
¡Si!

P: ¿Cómo definirías la música de jazz que se hace ahora en Chile?

R.G.:
No me gusta dar definiciones de un género tan amplio. Sólo te puedo decir que están pasando cosas y que por un lado la juventud con ganas de superarse y por otro los que siempre han estado parados frente al cañón, sobre todo en el Club de Jazz de Santiago. Paradójicamente es más factible encontrar un buen trío que me pueda acompañar tocando standards, ¡que encontrarlo aquí en Cuba!

P: ¿Volverá alguna vez Raul Gutierrez a instalarse en Chile?

R.G.:
No lo descarto. Creo mucho en las nuevas generaciones y me gustaría participar con ellos. ¡Después de todo es mi país! No debes olvidar que la vida de un músico es absolutamente impredecible. El mercado, el público, la moda, etc. Yo mismo me pregunto hasta cuando seguiré grabando en formato de big band... ¡es tan costoso! Pero ya te decía: ¡cada día me fascina más!

© Carlos Pérez Cruz, Tomajazz 2003