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..:: BORJA JUDEL

   
 


Borja Judel es director técnico de la Muestra de Jazz Injuve - Ibiza y director técnico del área de música del Injuve.

Por Carlos Pérez Cruz (Julio 2003)

   




Borja Judel

P: La última edición de la muestra de jazz del Injuve ha tenido una muy buena aceptación al menos si atendemos a la asistencia de público. ¿Cuál es la valoración de la organización?

B.J.: 
Obviamente, y llegando desde un miembro de la organización, no puedo realizar más que una valoración bastante positiva. Estamos contentos por el número de público que se ha acercado a los conciertos: entre 500 personas el día más flojo y hasta más de 1.500 el más fuerte. Contentos en primer lugar porque Ibiza, y más en los meses de verano, no se presenta a priori como uno de los puntos que pueda acoger a demasiados aficionados al jazz del país. La sobremasificación de fiestas y discotecas que puebla la isla y el tipo de turismo que suele acercarse hasta ella en julio y agosto (ávido de experiencias lisérgicas en la mayoría de los casos) hace que la Muestra de Jazz del injuve sea una "rara avis" dentro de la oferta cultural de Ibiza.

Y más cuando el principal objetivo de este evento no es otro que el de promocionar a formaciones jazzísticas jóvenes, nacionales y desconocidas en la mayoría de los casos. Sin embargo la Muestra tiene una gran tradición en la isla (ésta era la decimoquinta edición) y eso lo notamos: el público que se acerca siempre hasta ella sabe que se va a encontrar con grupos que, aunque desconocidos, le van a ofrecer un espectáculo de mucha calidad. Por fortuna la gente ha roto esa barrera psicológica de 'grupo que no conozco grupo al que no veo'.


P: Por un lado la valoración en cuanto al público pero la más importante para nosotros es la artística. ¿Crees que los grupos Injuve seleccionados merecían su presencia en esta muestra?

B.J.:
Por nuestra parte está claro que la merecían. Los grupos de jazz que participan en los Circuitos de Música del Instituto de la Juventud son seleccionados tras presentarse a una convocatoria que se realiza anualmente a nivel nacional. De los cerca de 40 grupos que se presentaron este año en la categoría de jazz (recordar que uno de los criterios fundamentales que han de cumplir es que los miembros no excedan de los 30 años) los seleccionados fueron los considerados por el jurado como las propuestas más atractivas y de más nivel. Eso no quiere decir que sean los mejores grupos 'jóvenes' que haya en España, pero si fueron los mejores de los que se presentaron a la selección... ahora bien, ya sabes que estas cosas son muy subjetivas, no siempre justas y depende de quienes integren el jurado en cada edición.

Además la selección ha permitido mostrar tres formas muy distintas de entender el jazz: la visión más clásica del trío de Jordi Berni, la más moderna de Groove Station y la 'inclasificable' de Dead Capo.


P:
Este año se ha abierto una nueva vía con la presencia de la joven peruana Laura Robles, la presencia de jóvenes músicos de sudamérica. ¿Va a tener continuación en próximas ediciones? ¿Habrá grupos injuve en esos países?

B.J.:
Esa ha sido una de las propuestas más innovadoras de esta edición, y sobre todo tras ver la fantástica actuación del quinteto de Laura Robles. La de traer un grupo sudamericano ha sido una iniciativa tomada por parte del injuve con el fin de abrir una vía de intercambio de grupos con Iberoamérica. Este año se trajo a la peruana Laura Robles y además de su participación en Ibiza el injuve le buscó otras actuaciones en San Sebastián y en Valladolid. La idea es la de seguir en esta línea: traer todos los años un grupo iberoamericano y tratar de encontrar una contrapartida para los grupos españoles, que alguno de ellos pueda cruzar el Atlántico y que realicen una pequeña gira por aquellas tierras. Si funciona bien este intercambio estaremos abriendo una vía de promoción que creemos que será muy buena tanto para nuestros grupos como para los que lleguen desde América.

P:
Injuve apostó por dos grupos reconocidos internacionalmente como son Medeski, Martin & Wood y el trío de Brad Mehldau. ¿Cuál fue el criterio de selección de grandes figuras? ¿Satisfecho de ambas actuaciones?

B.J.:
El criterio no fue otro que el de tratar de ofrecer lo que consideramos mejor para el público, tratando de combinar no sólo calidad sino también juventud, ya que es uno de los objetivos que persigue la Muestra. Tanto MMW como Brad Mehldau son artistas que cubren con creces ambos requisitos.

Y creo que así lo demostraron sobre el escenario. El concierto de MMW iba a ser una auténtica sorpresa para todos, ya que era la primera actuación que realizaban en España... y el resultado asombroso. Una propuesta innovadora, arriesgada pero que presentó algunas fases algo desdibujadas. La valoración final, a mi gusto, fue muy buena... un grupo que tiene muchas cosas que decir y al que hay que escuchar con mucha atención. Ahora bien, al igual que hubo público que quedó en estado de shock durante y tras el concierto, hubo otra parte que escapó despavorido ante la propuesta de este trío.

De Brad Mehldau... ¡que voy a decir!... el concierto fue una preciosidad. El pianista desbordó tanta elegancia y buen gusto en su concierto que creó que nadie salió decepcionado de su actuación.

P:
Por un lado el trato que distéis a los grupos jóvenes y a los consagrados (semejante) por otro el que vosotros recibisteis de ellos. ¿Es muy diferente, como organización, tratar a esos grupos?

B.J.:
Si que hay diferencias... sobre todo porque la mayoría de grupos jóvenes que participan en los Circuitos de Música del injuve apenas (o nunca) han tocado en un festival: ni grande, ni pequeño. Muchos de ellos apenas consiguen tocar en clubes de jazz. Verse de pronto en un escenario grande, tocando antes de MMW o Brad Mehldau, con cerca de 1.500 personas pendientes pues provoca reacciones de euforia y miedo. Suelen estar agradecidos por los más mínimos detalles y las quejas suelen ser menores. Para la mayoría sabes que son momentos que pueden marcar una trayectoria: saber si quieren seguir en este 'mundillo' o no.

Con respecto a los 'consagrados'... pues hay de todo. Desde músicos magníficos que realizan todo con la mayor naturalidad, amabilidad y saber estar posible hasta otros que no sabes muy bien por donde cogerlos. En el caso de esta edición grupos como el d'3 de Pardo, Pose y 'Roper' demostraron ser unos músicos maravillosos tanto dentro como fuera del escenario. También Medeski, Martin & Wood, que a pesar de llegar acompañados de su séquito de técnicos, managers... se mostraron en todo momento simpáticos y dispuestos a colaborar con todo el mundo.

En la mayoría de los casos, por lo comprobado a lo largo de estos años, cuando un músico suele dar problemas suele ser principalmente a causa del manager que le acompaña: muchos crean una aureola alrededor del músico con el fin de que la organización los trate lo mejor posible. Te meten el miedo en el cuerpo y luego llega el músico y resulta que es el tío más simpático y majo del mundo: sin problemas, no piden nada, todo son sonrisas, agradecimientos... y el manager detrás del escenario montando un espectáculo porque en el catering no está la misma marca de bolsitas de té que pedían en el contrato... y por supuesto el músico sin percartarse del 'error' en ningún momento.

P:
Quince años de muestra (con algún parón entre medio) nos hablan de un proyecto consolidado. Háblanos un poco de cuál fue la esencia original de la muestra y cómo ha ido evolucionando con los años.

B.J.:
Lo que hoy conocemos como Muestra fue en sus primeras ediciones un concurso en el que se premiaba a los mejores grupos y solistas nacionales, previa selección claro está. Fueron años en que entre los premiados estaban Chano Domínguez, Ximo Tébar, Perico Sambeat... y en los que participaron buena parte de los que son hoy lo mejor del jazz nacional. Por aquel entonces el premio iba acompañado con la grabación de un disco, grabación que para muchos de los premiados fue la primera que realizaban.

Más tarde, tras sufrir un parón de 3 años, la Muestra se reanudó pero cambiando su planteamiento. Se abandonó el concurso y se estableció las bases para lo que es hoy en día: un espacio que sirva para presentar a las formaciones más relevantes y jóvenes del jazz nacional, sin que ellos les suponga el someterse a un 'examen público' por parte de un jurado.


P: En el apartado de jazz quizá sea la muestra lo más llamativo de la labor del Injuve. ¿Qué otras actividades relacionadas con el jazz organiza el Injuve durante el año?

B.J.:
Desde luego la Muestra de Jazz es lo más vistoso que realiza el injuve en relación con el jazz. Lo que también se realiza durante el resto del año son los Circuitos de Música: los grupos seleccionados por el injuve participan también en el festival de jazz de Getxo, actúan en distinto locales del país con los que colaboramos y siempre les buscamos alguna otra actuación en festivales de jazz. Además de estas actuaciones se intenta realizar una promoción internacional promoviendo el intercambio con otros países, labor que suele ser más complicada y de la que no siempre se obtienen los resultados deseados. Dentro de nuestras limitaciones presupuestarias y estructurales estamos intentando abrir el mayor número de frentes posibles para que la promoción de estos grupos sea lo más efectiva posible.

P:
E
n estos días un manifiesto de músicos de jazz españoles ha suscitado la polémica en torno a su presencia o no en grandes festivales. ¿Qué opinión te merece este manifiesto?

B.J.:
Creo que los músicos españoles tienen bastante razón al quejarse. En la mayoría de los festivales la programación se hace directamente en base a figuras internacionales, sin reparar en la mayoría de los casos en lo que se hace en nuestra tierra (mucho y muy bueno). En todo caso la participación española suele quedar en un segundo plano, ya sea de teloneros o en escenarios secundarios.
Desconozco cuál será la mejor solución, pero creo que pasará por que todos los implicados en este mundo aportemos nuestro grano de arena para conseguir que el jazz español ocupe el lugar que le corresponde.