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..: TZADIK: PARTE I (RADICAL JEWISH CULTURE)

   
 

Con esta mirada a la Radical Jewish Culture, Tomajazz inaugura un especial dedicado al sello estadounidense Tzadik, del compositor y saxofonista John Zorn. Éste no pretende ser un análisis exhaustivo de los varios centenares de referencias del sello, sino un sucinto y subjetivo compendio de algunos de sus mayores logros. Abordamos aquí una selección de los títulos destacados de cada serie, obviando en esta ocasión la homérica producción zorniana, en la que intentaremos adentrarnos en futuras entregas.

   

Me sentaron y me dijeron: "Zorn, ¿qué quieres hacer con tu carrera? ¿Qué estás intentando hacer?".
Y respondí: "¡Que le den a mi carrera! Estoy intentando crear música y tengo que cumplir con mi deber.
Y al cabo de tres minutos estaba bajando en el ascensor. Aquel tío ni siquiera sabía de qué le estaba
hablando. (...) No soy yo a quien quieren. Quieren a alguien que sea un icono del posmodernismo,
y yo no iba a entrar en ese juego.

(John Zorn en Downtown Avant-Garde: The Music of John Zorn, BBC-Radio 3)


© Diego Ortega Alonso, 2007

Desalentado por la incomprensión de Elektra ante una de sus mejores y más controvertidas obras, Torture Garden, John Zorn funda en 1995 el sello Tzadik, una de las iniciativas musicales más interesantes y prolíficas de la última década. Con un promedio de cuatro novedades mensuales, el tándem de John Zorn y Kazunori Sugiyama ha dado salida a una miríada de producciones en las que priman la calidad, el riesgo y la independencia. Prácticas cuestionables aparte (una curiosa política de reediciones, un marcado gusto por el autobombo, un estilo publicitario en el que reina más la hipérbole que el realismo,...), un vistazo al catálogo de Tzadik supone asomarse a uno de los oasis más apasionantes que ha dado la cultura estadounidense en los últimos años.

RADICAL JEWISH CULTURE

Dónde ha llegado la música judía, qué dirección está tomando el hebraísmo, qué significa hoy
en día ser judío: ésas son la cuestiones más importantes para mí, las que más me interesan.
(John Zorn en Itinerari oltre il suono: John Zorn, Materiali Sonori)

Kristallnacht –"la noche de los cristales rotos"–  (Evva, 1992) fue sólo un pequeño atisbo de la que iba a convertirse en una de las temáticas más recurrentes en la obra del Zorn del cambio de siglo: la cultura hebrea. Desde entonces, además de su laureado (y tal vez sobreexplotado) proyecto Masada, el compositor ha dedicado un generoso porcentaje del sello a publicar trabajos que exploran la música con raíces en la tradición judía. Algún poso de enfant terrible debe de quedar en Zorn cuando decidió bautizar a la colección con el polémico nombre de Radical Jewish Culture. A día de hoy, nadie parece ponerse de acuerdo sobre qué tienen de judíos algunos de estos álbumes, por no hablar de un radicalismo que, en cualquiera de sus acepciones, acostumbra a brillar por su ausencia.

Varios artistas: Great Jewish Music – Serge Gainsbourg (Tzadik 7116, 1997)

Que la música de Gainsbourg era y es fantástica nadie lo pone en duda. Que el hecho de que el auteur fuera judío contribuyera a la calidad de sus controvertidas canciones ya es algo que a muchos se nos escapa. En cualquier caso, al más puro estilo Hal Willner, Zorn se embarcó en una serie de tributos a compositores semitas con mayor o menor fortuna (Burt Bacharach es un ejemplo de lo primero, Marc Bolan de lo segundo). El elenco de músicos es todo un muestrario del downtown neoyorquino y de sus afiliados. Con un buen equilibrio entre versiones fieles (Mike Patton, Cyro Baptista, Fred Frith, Steve Beresford, Kramer) y lecturas más descabelladas (Ruins, Jon, Anthony Coleman, Shelley Hirsch), este volumen es uno de los más accesibles, amenos y satisfactorios de cuantos lucen la estrella de David en el lomo.

David Krakauer: Klezmer Madness! (Tzadik 7101, 1995)

El disco que inauguró la serie Radical Jewish Culture. Y tiene mucho de judío, pues Krakauer no puede (ni parece que quiera) ocultar la impronta de Naftule Brandwein y del klezmer más añejo. Hay algún intento de irse por los Cerros de Úbeda con una sección de percusionistas muy latina, un tema funk y el sampler de Anthony Coleman en un corte, pero que nadie se lleve a engaño: éste es un bonito disco de klezmer puro y duro.

Rob Burger: Lost Photograph (Tzadik 7170, 2002)

Espléndido disco del ya ex miembro del Tin Hat Trio. Con un exuberante surtido de teclados más bien vetustos y acompañado por la fabulosa sección rítmica de Kenny Wollesen y Greg Cohen, Burger se mueve en un peligroso batiburrillo de tangos, klezmer, exotica y vodevil, y borda la faena. Una de las joyas, no ya de la serie, sino del sello en conjunto.

Marty Ehrlich: Sojourn (Tzadik 7136, 1999)

Con esta magnífica alineación del Dark Woods Ensemble, que incluye a Erik Friedlander, Mark Helias y Marc Ribot, el saxofonista Marty Ehrlich firma una de las joyas del sello, una hermosísima misiva que destila, a través de la música de cámara y la improvisación contenida, un palpable sentimiento de atávica nostalgia sin recurrir al ya tópico binomio de klezmer y jazz.

Steve Bernstein: Hollywood Diaspora (Tzadik 7191, 2004)

La tercera entrega de la serie Diaspora no es, desde luego, un dechado de originalidad, y cumple todos los requisitos para figurar como disco-tipo de la Radical Jewish Culture. Sin embargo, la añeja atmósfera entre cool jazz y cine negro, las bellas melodías hebreas, el suntuoso vibráfono y la davisiana trompeta de Bernstein labran un álbum que, con más forma que sustancia, acaba por cautivar.

Anthony Coleman: Sephardic Tinge (Tzadik 7102, 1995)

Coleman, una de las grandes figuras del downtown neoyorquino, se alía con Joey Baron y Greg Cohen, la sección rítmica de Masada, para facturar un bonito trío de piano que alterna tres piezas propias, que constituyen el material más heterodoxo del álbum, con temas tradicionales sefardíes, el "Bert Williams" de Jelly Roll Morton y el "Bye-Ya" de Thelonious Monk. A pesar de la supuesta temática del disco, es el estilo ampuloso de Monk el que domina buena parte de esta revisión del legado judío en España.

Rashanim: Shalosh (Tzadik 8112, 2006)

Jon Madof, el guitarrista y líder del trío Rashanim, parece haberse convertido en un aliado indispensable del Zorn del nuevo milenio. Obviamente inspirado por otro maestro de las seis cuerdas como es Marc Ribot, Madof, junto con Blumenkranz y Kunzli, conjuga el rock, el klezmer, el surf, el punk y el jazz en una amalgama que, lejos de las complejidades del collage zorniano, suena fresca y sin complejos: "Brandwein meets The Ventures".

Glenn Spearman: Blues for Falasha (Tzadik 7130, 1999)

Uno de los discos más sorprendentes de la serie y el testamento sonoro de uno de los grandes de la escena vanguardista de la Costa Oeste. Un tiempo antes de morir, Spearman inició una exploración de sus orígenes judíos, y el resultado es este magnífico álbum inspirado en los semitas negros de Etiopía, una especie de suite reposada en la que se escuchan ecos de los padres del free y que culmina en un intenso crescendo, éste sí, más propio del carácter irascible de su famoso Double Trio.

(Próximamente, PARTE II: COMPOSER SERIES)

   
   
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