image_pdfimage_print
  • Lugar: Jazzazza Jazz Club
  • Fecha: sábado, 4 de febrero de 2017
  • Grupo:
    Álvaro Imperial Quartet
    Álvaro Imperial: guitarra
    Carmen Climent: piano
    Pedro Molina: contrabajo
    Alfonso De Miguel: batería

Álvaro Imperial Quartet: Jazz con agallas

Puede que nadie sea profeta en su tierra, pero ¿qué importancia tiene si se es o no un inspirado en los tiempos que corren?

A estas alturas creo que no es lo más relevante. El esfuerzo y el trabajo me parecen más importantes, sobre todo si pensamos en la travesía artística de alguien que está apostando, con entrega y constancia, para crearse un lugar en la música y concretamente en el Jazz.

El guitarrista español Álvaro Imperial, regresaba a su tierra natal tras un periodo de varios años de formación jazzística en Berlín, con maestros como Giorgio Crobu, en los que ha realizado un intenso recorrido por varios escenarios europeos, tocando como líder de sus propios proyectos y como componente de varias formaciones. La cita del pasado sábado en el club Jazzazza, resultó ser una interesante muestra de la experiencia adquirida por el guitarrista fuera de nuestro país, y de la evolución en la que se encuentra actualmente. Imperial, forma parte de una generación que comenzó con fuerza y determinación en el mundo del jazz. Fui, por circunstancias, testigo de su iniciación y de sus primeros pasos en el aprendizaje musical del género, de la mano del guitarrista Juan Antonio Hurtado, y compruebo, ahora, la buena trayectoria en la que se encuentra inmerso este músico audaz y prometedor.

El grupo, formado también por la pianista Carmen Climent, Pedro Molina al contrabajo y Alfonso De Miguel en la batería, ofreció un concierto esplendido y muy dinámico, al que habría que añadir una selección de temas bien escogidos: “Litle Green Men” de Peter Bernstein, “Home Fries” de Joshua Redman, “Saudade Do Brasil” de Bill Evans,  “The Night As Thousand Eyes” de Jerry Brainin, “Tricotism” de Oscar Pettiford, “Jet Stream” de Peter Bernstein, “Nigerian Marketplace” de Oscar Peterson, “Jive Coffee” de Peter Bernstein, y “Voyage” de Kenny Barron. Interpretaciones, algunas con más dificultad y complicidad que otras, pero ejecutadas con arrojo y esmero, que encantaron a un público en general muy atento y respetuoso, salvo alguna excepción.

La sesión arrancó con la partitura “Litle Green Men”, en la que cada componente del cuarteto dio rienda a sus respectivas improvisaciones, dejándonos un mensaje de sus buenas cualidades y la referencia de un sonido de grupo compacto y elaborado. En el blues “Home Fries”, los solos de Imperial y Climent abarcaron la estructura de dieciséis compases de la pieza con divertidos y ágiles fraseos. “Saudade Do Brasil” fue compartido por la presencia del contrabajista y el guitarrista, con elocuentes solos y precisos arreglos armónicos. Intensidad y entrega se unieron en “The Night As A Thousand”, traducidas en improvisaciones y desarrollos muy expresivos. “Tricotism” caminó elegante por los senderos del swing, destacando las intervenciones de la pianista Carmen Climent -un buen acierto de Imperial al contar con su apoyo en el cuarteto-, compartiendo con el guitarrista toda la estructura armónica, además de un excelente papel como solista. El jazz moderno forma parte del proyecto, otra muestra de ello fue el tema “Jet Stream”, una pieza rápida en la que lucieron varias intervenciones del baterista Alfonso De Miguel, que tuvo una actuación especial a pesar de arrastrar cierta indisposición. Guitarra y piano volvieron a ser los instrumentos protagonistas en “Nigerian Marketplace”, arropados por las sinuosas líneas del contrabajista Pedro Molina y la exquisita ejecución y flexibilidad del baterista. La complejidad daba paso a un último tema “Jive Coffee”, una pieza a tiempo de cinco por cuatro, con una estructura armónica de dos acordes por compás, lo que la hace aún más dinámica. El grupo despedía su concierto con un bis llamado “Voyage”, confirmando una vez más el buen nivel técnico por el que atraviesan los cuatro músicos.

Un proyecto de jazz moderno que no olvida los orígenes más clásicos, los standards, y los diversos estilos que conforman el lenguaje de este género universal. New York será la próxima parada en el recorrido y en la formación de este futuro gran guitarrista. Agallas ya las tiene, y seguro que no le van a faltar cuando más necesite de ellas.

Enhorabuena y suerte.

Texto: © José Antonio García López, 2017
Fotografías: © Jazzazza Jazz Club, 2017