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Impérial Orphéon

  • Fecha:Viernes, 20 de enero de 2017
  • Lugar: Casino Club de Ritme (Granollers)
  • Componentes:
    Rémy Poulakis, acordeón y voz
    Gérald Chevillon, saxo bajo, soprano, flauta y electrónica
    Damien Sabatier, saxo, barítono, alto y sopranino, theremin y electrónica
    Antonin Leymarie, batería y percusión

Joan Vidal Sextet “Revisiting Zarathustra”

  • Fecha:Viernes, 27 de gener de 2017
  • Lugar: Casino Club de Ritme (Granollers)
  • Componentes:
    Joan Vidal, batería y composiciones
    Gabriel Amargant, saxo tenor y soprano
    Marco Mezquida, piano
    Adriá Plana, guitarra
    Martín Léitón, contrabajo

Reinier Bass featuring Joris Roelofs / “Joan Bretcha Guitar Series”

  • Fecha:Vierne, 03 de febrero de 2017
  • Lugar: Casino Club de Ritme (Granollers)
  • Componentes:
    Reinier Bass, guitarra
    Joris Roelofs, clarinetes

Marco Mezquida “Els somnis de Ravel”

  • Fecha:Viernes, 10 de febrero de 2017
  • Lugar: Casino Club de Ritme (Granollers)
  • Componente:
    Marco Mezquida, piano, percusión menor y arreglos
    Martín Meléndez, violoncelo y percusión menor
    Aleix Tobías, batería y percusión

Comentario:

Tarde lluviosa y fría, perfecta combinación en Granollers  para que disminuya considerablemente la afluencia de público y más en  un tipo de acto nada masivo. Una cuarentena escasa de aficionados, por no decir  militantes, nos dimos cita para la sesión inaugural del 27 Festival de Jazz de Granollers.

Desde  los primeros instantes quedamos prendidos de la propuesta colorista y vital del cuarteto Impérial Orphéon, aunque sería más correcto escribir quinteto si tenemos en cuenta el trabajo, nada baladí, del técnico de sonido del grupo.

Una concatenación de fragmentos musicales. Pequeños relatos engarzados sin fisuras, de forma sutil, de micro cirugía, que te transportaban por diferentes coordenadas del planeta. Música temperamental que se paseaba por los Balcanes, Brasil, New Orleans, Francia,…, rock, blues, chorinho, foxtrot, musette, jazz, con algunas líneas próximas a los desgarros de Ornette Coleman, partículas repetitivas, canto lírico, …, perfectamente ensamblado, sin olvidar la improvisación, base de este conglomerado recogido generosamente con la etiqueta “jazz”, que este año celebra su primer centenario y que sigue en buena forma a pesar de los augurios y profecías de algunos funerarios.

Un collage de músicas populares, animadas, de espíritu libertario, cuando no libertino, sin pausas, con cambios tan sutiles como radicales en su elaboración. Un proyecto para ser escuchado y a su vez efervescentemente bailado (aunque por estos entornos andemos un poco renqueantes).

Cuatro músicos a caballo entre Montpellier y Lyon, bien alejados de la gran cocina jazzística/improvisadora del neoyorquino Brooklyn, que en demasiadas ocasiones nos hace olvidar que existen otros fogones, más modestos pero no por ello menos interesantes, mucho más próximos, aunque ignorados, cuando no ninguneados, en nuestros lares estatales (independentistas o no).

Impèrial Orphéon finalizó, en la tanda de bises, con un tema de baile pausado, de final de fiesta con ecos de sala semivacía, que lo fueron derivando gradualmente hacia la contundencia y vértigo de una montaña rusa. Destacaríamos también uno de sus temas emblemáticos, el choro-punk-funk-bluesy con bel canto,  “Vals a Barça”.

Tres han sido las ocasiones que hemos asistido y disfrutado del directo de “Revisiting Zarathustra” del joven compositor y baterista Joan Vidal. Un trabajo que parte de la obra de Richard Strauss “Also Sprach Zarathustra” y que elaboró como encargo para el estreno de las “After Series Season” de l’Auditori de Barcelona.

Un proyecto pensado y escrito para su sexteto, formado por una selecta serie de jóvenes leones de la escena catalana y estatal.

Las tres ocasiones han estado envueltas de adversidades totalmente ajenas a los músicos. La primera, en la noche del estreno, setiembre de 2013, al aire libre, en la Pérgola de l’Auditori, con el nada respetuoso ruido de una buena parte del público, más pendiente de la barra libre cervecera con estrella y la cháchara típica de una carpa de verano. Tanto la segunda ocasión (la grabación del disco en directo en el Vinseum de Vilafranca del Penedès, febrero de 2016) como la tercera (en el Casino granollerense) las inclemencias meteorológicas no limitaron, al menos de forma considerable la presencia de público, un público que en todo momento estuvo muy interesado, atento y respetuoso.

Un proyecto con dos concepciones plenamente complementarias y fluidas. La parte escrita  –composiciones y arreglos- perfectamente conjugada con la libertad de las improvisaciones, o dicho de otra forma, el remarcable encaje de las composiciones escritas con las composiciones o creaciones inmediatas. Todo ello gracias al nivel y calidad de cada uno los integrantes de este sexteto, que terminan conformando un todo orgánico en un democrático y variado juego  de voces, rico en timbres, matices y dinámicas.

Gracias a las improvisaciones, las partes abiertas y amplias que Vidal deja a sus acompañantes, cada actuación se convierte en un nuevo e interesante “revisitando” de aromas y sutilezas tan refrescantes como cambiantes.

No resulta nada baladí, subrayar, la complicidad y estabilidad de los miembros de esta banda. El pianista Marco Mezquida, el saxofonista Gabriel Amargant y el bajista Miguel Serna ya participaron en el primer trabajo discográfico “Deptford Suite” (2011). En el siguiente, “Illusionary Rhythms” (2012), con György Ligeti como máximo referente,  se incorporaron el saxofonista Martí Serra y el guitarrista Adriá Plana. Últimamente ha entrado a formar parte del grupo, otro joven león, el contrabajista Martín Léiton.

Después de las dos actuaciones iniciales, la del cuarteto francés y la del sexteto catalán-menorquín-canario, continuamos, en la tercera jornada, con otra formación europea, la del dueto holandés formado por el guitarrista Reinier Baas y el clarinetista Joris Roelofs.

Una jornada programada dentro del “Joan Bretcha guitar series”, concierto anual en homenaje y recuerdo del guitarrista y miembro de JazzGranollers, concebido, hasta la fecha, como un concierto de guitarra solo (por el que han desfilados, desde 2011, Santi Careta, David Soler, Paolo Angelli, Dani Pérez, Jordi Bonell y Pau Figueres).

En esta ocasión el “guitarra solo” se quedó reducido a los dos temas iniciales a partir del cual se incorporó el clarinetista Joris Roelofs,  conformando un dueto con fuertes componentes camerísticas. Con un temario diverso y a su vez algo disperso, entre composiciones propias y algunos estándares monkianos.

A tenor de los resultados, nos quedamos con las composiciones originales, en especial con la composición “Rope Dancer” de Roelofs. Un interesante trabajo a dueto, con un joven guitarrista que dejó buenas muestras de su amplitud, variedad y capacidad a la hora de jugar con su instrumento, con una remarcable musicalidad.

Esperamos poder escuchar en breve y en directo dos de sus últimos proyectos “Smooth Jazz Apocalypse” y, muy especialmente, “Princess Discombobulatrix” (2016). Dos trabajos en los cuales también colabora, entre otros, Joris Roelofs, así como el saxofonista Ben Van Gelder.

El 20 de febrero de 2016, en la sala Tete Montoliu de L’Auditori de Barcelona, se estrenaba “Els somnis de Ravel”, un encargo de la misma institución. Un año después se presentaba en Granollers. Durante este período sólo se había interpretado en una ocasión, en Madrid y con el cambio del violoncelista Martín Meléndez por el contrabajo de Martín Léiton.

Unos sueños de Ravel basculando natural y fluidamente entre la partitura y la improvisación, entre la creación meditada, pausada y repasada con la creación instantánea y visceral. Una propuesta respetuosa con el original pero de interpretación abierta, con silencios y diminutas narraciones ultra musculadas, con algunos entornos infantiles entre atmósferas envolventes y dramáticas, de ritmos manifiestos a latentes, de la música clásica al jazz, pasando por la improvisación en su sentido más amplio y abierto, de conjugar los instrumentos en su concepción más académica hasta las denominadas técnicas extendidas (frotado y percutir de las cuerdas, hacer vibrar sobre ellas pequeños instrumentos de percusión, …).

Tres grandes músicos, a pesar de su juventud, dialogando con plena fluidez, disfrutando ampliamente con el artefacto colorístico que estaban configurando. Marco Mezquida, responsable de los arreglos, al piano y pequeña percusión, Martín Meléndez al violoncello -pulsado, fregado y percutido- y Aleix Tobías a la batería y percusión múltiple.

Varias han sido las ocasiones que hemos podido disfrutar del amplio muestrario de propuestas, propias y ajenas, de Mezquida y podemos calificar, hasta la fecha, que estos sueños ravelianos son unas de las grandes joyas de su corona. Una joya que todavía no está grabada (aunque parece que están en ello).

Constatar, nuevamente, como el pianista menorquín se crece, se expande, cuando se encuentra con músicos de su calibre y motivaciones afines, como es este trío golosamente afrancesado, así como con Tornado trío (urdido con Masa Kamaguchi y Ramon Prats) o como miembro de las formaciones de Gabriel Amargant quintet o Joan Vidal sextet, en el jazz flamenco de Marc Miralta New York Flamenco y del quinteto de Guillermo McGill, o todavía más aflamencado con el guitarrista Juan Gómez “Chicuelo”. Sin olvidar, evidentemente,  sus suculentos, potentes y transportadores  pianos solos, donde convoca a sus variadas pianísticas y jalea a sus diversos Mezquidas.

Remarcar la escucha cautivada, atenta y silenciosa (de las que se cortan con estilete) del casi centenar de personas que asistieron a la actuación en el Casino de la capital vallesana oriental.

Tomajazz: Texto y fotografías © Joan Cortès, 2017