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  • Fecha:Domingo, 2 de julio de 2017
  • Lugar:Església Vella de Castellolí (Anoia)
  • Grupo:
    Duot “10 anys, 10 hores”
    Albert Cirera, saxo tenor y soprano, tenora, vibráfono, violín, flautas, pitos, platos y percusión menor
    Ramon Prats, dos baterías, vibráfono, percusión y pitos

 

Comentario:

Uno de los primeros conciertos de Albert Cirera y Ramon Prats, como Duot, fue el 19 de julio de 2007 en el Auditori de la Fundació Joan Miró, en las “Nits de Música”. Unas “nits” en las que se programaba una actuación semanal durante los meses de verano, con una propuesta diversa, abierta, poco o nada habitual y, si nos atenemos a la respuesta de público, no siempre minoritaria. Desgraciadamente desaparecería pocos años después.

Fundació Joan Miró, 19-07-2007

El responsable de confeccionar la programación fue el pianista, improvisador y pedagogo Agustí Fernández, que en años sucesivos siguió insistiendo para formularla de nuevo, con los resultados negativos conocidos hasta la fecha. Esperemos que lleguen nuevos aires con visiones más abiertas y hagan factible su renacimiento. Parece lógico que una Institución dedicada al arte contemporáneo tenga un ciclo o un festival de música homóloga y más en una ciudad tan pretendidamente cultural y diversa como Barcelona.

Església Vella de Castellolí 12:31

Cirera y Prats con Agustí Fernández configuran Liquid Trio (Primer dia y última nit/2013 y Marianne/2016) y Liquid Quintet (primero con Julián Sánchez y Johannes Nästesjö y recientemente con Artur Majewski y Rafa Mazur). Duot en el 2016 hizo una gira con el guitarrista Andy Moor, fruto de la cual editaron Food (2017) y como Duot tienen dos discos: Cactus (2012) y Live at Jamboree (2014), además de un tercer CD, de edición muy limitada, grabado en el Juan Sebastián Bar de Huesca Live at JSB 19/01/17.

13:24

Una década después de aquel concierto de Montjuic, los dos músicos, tuvieron el sano, apropiado y no menos “freaky” pensamiento de celebrar su décimo aniversario, de matrimonio musical, mediante dos conciertos de 10 horas continuas, con el específico y escueto título de “10 anys, 10 hores” (10 años, 10 horas).

14:21

El primero lo plasmaron fehacientemente el pasado 2 de julio, en lo que queda de la iglesia barroca de principios del siglo XVII. Un espacio en parte destrozado durante la guerra civil, propiciada por el golpe de estado franquista, y una vez terminada la contienda, según nos contaron, dinamitada por el párroco de la misma. Posteriormente fue utilizada como almacén de un trapero. En los últimos años “l’Esglèsia Vella” ha sido ligeramente remodelada, pero mantiene sin cubrir buena parte de la techumbre original, con las paredes desconchadas, pinturas difuminadas y el suelo polvoriento con diminutas piedras blanquecinas.

15:31

Un espacio idóneo para conformar las primeras 10 horas “non stop”. Con una estructura firme y compacta, abierta, sugerente, ventilada y cambiante, que de alguna manera podría servir, también, para resumir el trabajo parida por los dos músicos. Una música sin amplificar, en acústico total, las condiciones del espacio resultaron prácticamente inmejorables para ello, pudiéndose apreciar desde el más mínimo y cuasi imperceptible sonido hasta el estruendo más potente que eran capaces de generar, con una variada gama de timbres y texturas.

16:24

En los preliminares se podía apreciar a Cirera entre introvertido, controladamente nervioso y con un rostro de pocos amigos, mientras Ramón mantenía la tranquilidad y sonrisa que lo caracteriza. Al poco tiempo de dar comienzo la aventura, y contra pronóstico, Albert empezó a desbocarse de lo lindo, cual niño travieso e inquieto, Ramon, con el rostro sumamente serio que nos tiene acostumbrados a la hora de tocar, lo siguió para después ir calmando la situación, como un senderista de fondo que sabe que le queda todavía mucho que recorrer y que ha de ir administrando las fuerzas en función del entorno y los mensajes/estímulos que le va dando su propio cuerpo y, muy especialmente, saber dosificarse. Un binomio que se fue repitiendo en varias ocasiones a lo largo de las primeras ocho horas. Después, al igual que experimenta el senderista ya muy avanzado en su trayecto, entraron en un estado de inercia y explosiones anímicas, que pese al cansancio, estimula proseguir el trazado al ir intuyendo los perfiles más o menos próximos del objetivo planeado.

17:17

Una actuación donde quedó plasmado el concepto de improvisación, en varias de sus vertientes, desde la más “libre” a la más estructurada, desde el ruidismo hasta lo más melódico. Pasaron por distintos campos del jazz, por la música repetitiva y la minimalista, por distintas músicas tradicionales o populares, desde las más próximas al los km 0 de cada uno de ellos, a las africanas, orientales e incluso imaginarias. Desde la introspección cerrada pausada o la explosiva, desde los pasajes calmados, casi zen, y circularmente ondulantes, a la vitalidad de ritmos “cajun” plenamente bailables.

18:27

Diez horas que pasaron mucho más rápidas de lo que uno esperaba, con mucho substancia y fuerza, con fragmentos musculosos y acariciadores, con contrapuntos especulativos (especialmente al violín y a la tenora), con capítulos cerrados y abiertos. En una remarcable plasmación de escucha atenta, de sugerir e interactuar constantemente, ofrecer, tomar y compartir. Los dos estuvieron generosos, potentes y portentosos, musculados y sugerentes, tanto a dúo como en solitario, los “Cirerots” de Albert o los “Solots” de Ramon, momentos que el otro aprovechaba para comer algo o cumplir con sus necesidades más imperiosas.

19:22

Pese al aparente y no tan aparente caos que saben configurar y conjugar, el escenario (dos plataformas de madera con distinto nivel) estaba escrupulosamente ordenado con una gran variedad de instrumentos (que a uno le hizo recordar, en parte y salvando la distancia de la memoria, la vistosidad y generosidad expositiva del mejor Art Ensemble of Chicago): saxo tenor y soprano, flautas, tenora, violín, pitos de sonidos ornitológicos, dos baterías dispuestas en diagonal, vibráfono, multitud de platos de diferente diámetro, más otros pitos y pequeños instrumentos de percusión. Un escenario plásticamente compensado y ligeramente cambiante a lo largo de la jornada.

20:14

El megaconcierto fue grabado en audio por los músicos (Ramon cada cierto tiempo se apartaba del escenario para ir controlando el proceso de registro, en una de las extintas capillas laterales y Albert iba observando su pequeña estación instalada sobre la bala de paja que había transportado hasta la frontal del escenario) y filmado en vídeo por tres cámaras (que colaboran con el director de cine Albert Serra). Dos días después, Ramon nos comentaba que estaba francamente satisfecho con los fragmentos de las grabaciones que había podido ver y escuchar.

21:16

La segunda parte de “10 anys, 10 hores” se celebrará dentro del Festival Estrany de Banyoles-Porqueras, el viernes 4 de agosto, en la cúpula del bosque de “Can Ginebreda”, desde de las 22h hasta la 8h. Al final habrán sido dos propuestas bien cercanas a los respectivos lugares de nacimiento de los dos músicos.

22:19

Remarcar la complicidad y el mimo que mostraron, a lo largo de toda la jornada, los responsables del quinto “l’Estival Jazz de Igualada (en su primera edición, en el 2013, Ramon Prats presentó su excelente “Pandora”, otra obra de estructura bien asentada, abierta, sugerente y cambiante).

22:22

Tomajazz: Texto y fotografías © Joan Cortès, 2017