«Cobla a l’Auditori» / (Tradicionàrius 2013)

  • Lugar: Auditori (Sala Tete Montoliu) (Barcelona)
  • Fecha: Sábado,16 de febrero de 2013
  • Componentes:
    Kaulakau:
    Marc Egea: zanfona
    Jordi Molina: tenora y efectos
    Franco Molinari: contrabajo
    Vasco Trilla: batería
    http://www.kaulakau.com

    Cobla Sant Jordi – Ciutat de Barcelona:
    Xavier Torrent: flabiol y tamboril
    Marc Timón y Oriol Gibert: tibles
    Enric Ortí y Josep Antoni Sánchez: tenoras
    Carles Martí y Timi Rodríguez: trompetas
    Isi López: trombón
    Pep Moliner y Miquel Àngel López: fiscornos
    Joan Druguet: contrabajo
    http://www.coblasantjordi.cat

 

• Comentario:
01_KAULAKAU I COBLA ST JORDI (©Joan Cortès)_L'Auditori_Bcn

Kaulakau, el cuarteto de folk-jazz –por decirlo de alguna forma–, presentaba su tercer disco tras Bernoiver (2008) e In fabula (2010). Un disco (Mare Uut, se llama) para el cual han contado con la colaboración de la Cobla Sant Jordi-Ciutat de Barcelona, una formación “tradicional” que se caracteriza como lo hacen otras orquestas de otros ámbitos, por acceder a participar en trabajos que la lleven por nuevos derroteros. El espectáculo se presentaba bajo la denominación de «Noves músiques d’arrel» y compartiendo las programaciones de «Cobla a l’Auditori» (una especie de residencia que está realizando esta temporada la Cobla Sant Jordi en dicho espacio) y del Tradicionàrius 2013 (en la XXVI edición de este festival internacional de folk que organiza el C.A.T.).

 02_KAULAKAU I COBLA ST JORDI (©Joan Cortès)_L'Auditori_Bcn

El primer tercio del concierto, en el que Kaulakau estaban sólos en el escenario, consistió en cuatro temas de sus dos primeros discos: “Maese”, “Viatje al no res” y “Bernoiver” (del primero) y “Cuirinho” (del segundo). Esta entrada era importante y necesaria especialmente para todos aquellos que iban a ver a Kaulakau por primera vez, ya que la combinación con la Cobla, con toda la espectacularidad que entrañaba, podía velar un tanto lo que realmente son y hacen Kaulakau. La impresión que siempre he tenido de ellos, y en este sentido esos cuatro temas eran una buena muestra, es que su música nace de un concepto muy peculiar a la hora de componer. Naturalmente, son muy buenos intérpretes y saben dar a sus temas una profundidad conceptual e instrumental que los equipara a cualquier grupo de jazz, sin embargo, es en las propias composiciones donde encontramos realmente el meollo de Kaulakau. Y esto es así por varias razones. La primera, por los distintos orígenes musicales de los que se sirven para hacer sus temas, y que van desde las músicas tradicionales, muy especialmente la catalana pero también de otros lugares de la cuenca mediterránea o del este de Europa, hasta el jazz, pasando por ciertos períodos o compositores clásicos o de vanguardia, y por la música medieval (rasgos de ella si se quiere). La segunda razón sería por el marcado, y asimismo distinto, carácter de los compositores del grupo: Egea es el que más compone, pero Molinari y Molina aportan un sello muy especial con sus piezas. Si las de Egea suelen ser muy imaginativas, imprevisibles y abiertas, llenas de influencias distintas y en cierto modo con un punto de exuberancia; las de Molinari son composiciones que funcionan como microrelatos, con estructuras muy cuidadas y partes perfectamente reconocibles; mientras que las de Molina suelen ser las más líricas, influidas por la música tradicional y con un aire de música antigua y, si me lo permiten, de estar tumbado en verano cerca del mar Mediterráneo. Y, finalmente, por cómo combinan melodías sencillas y emotivas con diseños musicales de mayor complejidad. Dicho de otro modo, esta introducción nos permitía entender perfectamente lo que hacen y lo que son Kaulakau antes de dar entrada a la cobla, a la par que nos mostraba que están en total sintonía con una cierta noción del jazz con raíces que hay en Europa (y que aquí mismo, en España, también compartiría con sus diferencias Baldo Martínez en su Projecto Miño).

 03_KAULAKAU I COBLA ST JORDI (©Joan Cortès)_L'Auditori_Bcn

Tras esa primera parte, los 11 músicos de la Sant Jordi subían al escenario para interpretar junto al cuarteto la totalidad de Mare Uut, y casi casi por el mismo orden presentado en el disco además. Convendría hablar un poco de la cobla antes de seguir, o cuando menos de la cobla moderna, tal y como se concibe desde principios del siglo XIX, ya que la antigua era otra historia. La cobla es un formato musical específicamente catalán, es el formato de la sardana. Ya Stravinsky señaló su interés por la música producida por este tipo de formación, y llegó a componer incluso una sardana que actualmente se encuentra perdida. No es extraño que el compositor ruso ‘flipara’ con la cobla, pues se trata de una combinación de timbres y tesituras muy especial: agresiva, estridente, penetrante, pero que también puede resultar dulce y muy melodiosa. Por un lado, el flabiol y el tamboril marcando la marcha de las cosas, mientras que en el otro el contrabajo mantiene el sostén rítmico. Entre medias, dos pequeñas secciones de madera y metal: la madera, con dos dobles parejas de instrumentos de doble caña, los tibles y las tenoras, de tesituras particularísimas ambos; el metal, con dos dobles parejas de trompetas y fiscornos y entre ellas un trombón. Si alguien escucha determinados pasajes de ciertas composiciones de Stravinsky anteriores a su descubrimiento de la cobla en 1924, como Petroushka, podrá encontrar ciertas concomitancias en el sonido. A mí, particularmente, el sonido en sí de la cobla –y ahora sólo me refiero al sonido en sí, no a la música de cobla– me hace pensar en la acometividad del sonido ayleriano.

 04_KAULAKAU I COBLA ST JORDI (©Joan Cortès)_L'Auditori_Bcn

Dicho esto, pasemos al concierto que es en realidad el objeto de esta crónica. Aparte de para situar al público con respecto a la música de Kaulakau –como ya he dicho antes–, esos cuatro temas iniciales también sirvieron para ver qué tal había suplido el cuarteto a Enric Canada, el percusionista que dejó el proyecto unos meses atrás. El nuevo baterista, Vasco Trilla, se ha integrado muy bien aportando su estilo que es sensiblemente distinto al de Canada, todo y presentársele una papeleta difícil pues se embarcaba no en un tercer disco al uso de Kaulakau sino en uno para el que el grupo iba a contar con la colaboración nada más y nada menos que de la Cobla Sant Jordi.

 05_KAULAKAU I COBLA ST JORDI (©Joan Cortès)_L'Auditori_Bcn

Respecto a la cuestión de cómo la cobla está dejando de ser lo que ha sido tradicionalmente para reclamar otros ámbitos de la creación musical, decir que la misma Cobla Sant Jordi es una buena muestra de qué dirección está tomando este asunto. Es una formación inquieta que en los últimos tiempos ha colaborado en proyectos de lo más variado junto a cantantes como Pascal Comelade o Roger Mas. Y en lo tocante a la hibridación con el jazz o la música improvisada, mencionar que hace unos años el grupo del saxofonista Sisu Coromina, Tarannà, también experimentó con la integración del formato de cobla en su música (en aquel caso en concreto, con “media cobla”).

 06_KAULAKAU I COBLA ST JORDI (©Joan Cortès)_L'Auditori_Bcn

Esos dos tercios últimos del concierto se abrieron con el tema “Ritnometo”, una elaborada composición de Molinari que, como es habitual en él, nos contaba una vieja y curiosa historia. Una composición enrevesada y con una parte central muy jazzística, con algún arreglo en plan third stream en momentos puntuales. Ya en este tema (que también abre el disco) se explotaron los distintos acentos de la cobla, trabajando con diálogos entre las distintas secciones de la banda, y también con respecto al cuarteto y su relación con la cobla. En el siguiente tema, “Ik 1” (el primero de una serie de composiciones de Egea del mismo título que están dedicadas a un pueblo de Kenya), un tema lánguido, se pudo apreciar mejor el sonido característico de la cobla en su conjunto, al igual que en el siguiente “Bestial”, una nueva y bastante distinta versión de esta pieza de Molina que se incluía en el segundo disco de Kaulakau (In fabula). Fue justamente en este “Bestial” la primera vez que se hicieron una especie de “solos en primer plano” que consistían en músicos que se acercaban al frente del escenario para establecer mini diálogos en grupos de dos, tres o cinco: en este caso fueron los dos fiscornos.

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“Ik 2” introducía un elemento nuevo: una parte conducida por Egea sobre su propio tema. A diferencia de la versión del disco, en esta hubo algo más de humor en las supuestas “partes libres”, con apuntes campestres y referencias a aves de corral y ganado vacuno (¿Se referían a la tradición de la cobla o a la modernidad de ciertas prácticas de dirección? ¿O a la inversa?). Aquí también se hizo evidente ese lado más oscuro y vanguardista de Kaulakau, que seguramente proviene tanto de sus variados gustos y escuchas como de la experiencia particular de Egea en la Banda d’Improvisadors de Barcelona. De hecho, en algún momento me los recordaron, especialmente en el tenso balanceo entre ritmos obligados y fuertes y despegues llevados por un pegadizo walking bass. Y si esto nos situaba muy cerca del jazz, con la siguiente “Tònica” de Molinari ya estábamos completamente inmersos en él. Ya desde ese flabiol que da inicio a la melodía, como en toda cobla que se precie, para dar paso a un vamp irresistible y a una total adopción del cometido de una big band por parte de la cobla. Hay en “Tònica” otra digresión atonal y experimental desde la que recuperan el tema para llevarlo al segundo de esos “primeros planos” musicales, esta vez con dos tenoras (una de ellas tocada por Molina) y un tible.

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De ahí volvíamos a pasar al lirismo y belleza de las composiciones de Molina, esta vez en una nueva (y como en el anterior caso, también distinta) versión de “L’últim 7, tema que ya habían grabado en su primer cd (Bernoiver). Y volvía a ser en este tema, de deliciosa orquestación, donde se ponía de manifiesto ese aspecto dulce y suave que puede tener la cobla. No en vano, Molina, el tenorista, tal vez sea el que mejor de todos conoce el formato y, por tanto, quién mejor puede vislumbrar sus posibilidades. Y de este remanso de calma, pasábamos a los “Ik 3 i 4”, una composición de Egea que, no sé si será así, pero apostaría que es un homenaje en su larga introducción a la mechanical music de Ligeti: distintas ruedas y engranajes instrumentales van sincronizándose poco a poco hasta conseguir una cadencia repetitiva que se extiende por todo el tema dando entrada y salida a distintas figuras musicales. Aparentemente, no pasa nada, sólo un tránsito. En esta pieza hubo el tercero de esos “primeros planos”, esta vez con los cinco integrantes de la sección de metal de la Sant Jordi.

 09_KAULAKAU I COBLA ST JORDI (©Joan Cortès)_L'Auditori_Bcn

El concierto finalizó con un bis en el que repitieron “Bestial” y en el que Marc Egea hizo una última y breve conducción. Después, el buen sabor de boca que siempre dejan los proyectos en los que honestidad y búsqueda van juntos. Al finalizar recogí algunas opiniones diversas. Había –algo nada raro– a quién le cuesta entrar en ese sonido tan particular que tiene la cobla, y muy especialmente en el de la tenora. Es cierto, a la tenora o se la quiere o se la odia, pero recordemos que respecto a ella Stravinsky dijo que era “el instrumento que más se parece a la voz humana” (y especialmente al lamento y al gemido, añadiría). Yo creo que sólo por esto merece dársele las oportunidades que haga falta. En cuanto a si está más o menos lograda esta nueva propuesta de Kaulakau con cobla, decir que creo que lo importante en última instancia es que lo que se nos propone es sobre todo un cambio de perspectiva. Es decir, si a la cobla sólo la hemos visto como un formato con el que hacer unas cosas muy determinadas, Mare Uut nos muestra que si cambiamos ese emplazamiento, ese punto de vista, podremos verla de otro modo, con otras posibilidades. ¿Que hay muchos modos de hacerlo? Sí, claro, pero este es una de ellos ¿Que se podían haber explorado más las peculiaridades tímbricas de la cobla? Tal vez, pero aquí remitiría al lector al segundo párrafo de esta misma crónica y en concreto a ese “mundo musical” que Kaulakau ha conformado tan bien, puesto que traicionarlo por algún formalismo no me parecería juicioso. Hay que experimentar, sí, pero a veces sin perder de vista lo que se es.

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En suma, este nuevo trabajo de Kaulakau, que ha contado con la total complicidad de los miembros de la Cobla Sant Jordi (de hecho son coproductores del disco), es un intento de visualizar nuevas formas, caminos y un futuro para la cobla, un formato que cuando se conoce es difícil soslayarlo.

11_KAULAKAU I COBLA ST JORDI (©Joan Cortès)_L'Auditori_Bcn

Texto: © Jack Torrance, 2013
Fotografías: © Joan Cortès, 2013