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THE CHERRY THING
47 Heineken Jazzaldia

  • Fecha: 23 de julio de 2012.
  • Lugar: Plaza de la Trinidad, San Sebastian (Guipuzcoa).
  • Componentes:
    The Cherry Thing
    Neneh Cherry: voz y electrónica
    Mats Gustafsson: saxos barítono y tenor, electrónica
    Ingebrigt Haker-Flaten: contrabajo, bajo eléctrico y electrónica
    Paal Nilssen-Love: batería y percusión
  • Comentario: Una de las últimas aventura musical del trío nórdico The Thing (que toma su nombre de la composición homónima del trompetista Don Cherry) ha sido asociarse con Neneh Cherry, su inquieta (musicalmente hablando) hijastra. Esta, además de su gran éxito con sus discos en solitario a finales de la década de los ochenta y principios de los noventa, comenzó su carrera en pleno post-punk en formaciones como Rip, Rig and Panic y The Slits, y en la actualidad la continúa con Cirkus, grupo con el que visitó hace unas ediciones el Heineken Jazzaldia. Tal asociación podría llevar a pensar que el grupo resultante es un homenaje a ese insigne trompetista y uno de los baluartes del free jazz , aunque si se repasa con atención el disco recién publicado por ambos y titulado The Cherry Thing (Smalltown Supersound), se verá que la música del trompetista brilla por su ausencia casi en su totalidad. No sucede lo mismo con su espíritu, que tal y como indicó Mats Gustafsson en el concierto, siempre está presente en la música del grupo.

    The Thing muestra dos caras a lo largo de toda su discografía. Mats Gustafsson, Ingebrigt Haker-Flaten y Paal Nilssen-Love son tres miembros de primera fila dentro de la escena del free jazz y la libre improvisación actuales. Debido a ello, una de ellas los presenta como unos fieros improvisadores, capaces de desarrollar su música partiendo de una premisa consistente en la libertad total, con la que además de su capacidad instrumental demuestran una capacidad de comunicación e interacción al alcance de muy pocos grupos.

    La otra faceta, omnipresente a lo largo de sus más de diez años de carrera como grupo, son las versiones de temas con origen de lo más diverso. Cuando el trío comenzó su andadura, sus dos primeras grabaciones consistieron casi exclusivamente en versiones de temas de Don Cherry, aunque junto a esos clásicos del free aparecía ya “To Bring You My Love” de P.J.Harvey. Una artista que encajaba a la perfección con los gustos musicales de sus integrantes, especialmente del saxofonista Mats Gustafsson. Esta dio paso a una amplia lista de versiones de temas procedentes del rock clásico (Led Zeppelin, Richard Berry y sus himnos del garaje ”Louie, Louie” y “Have Love Will Travel”) y actual (P.J. Harvey nuevamente con un glorioso “Who the Fuck?”, Yeah Yeah Yeahs, The White Stripes, 54 Nude Honeys, The Ex), incluso de grupos de música dance (Groove Armada), y cómo no de autores clásicos del blues y del jazz (Albert Ayler, Duke Ellington, James Blood Ullmer, Peter Brötzmann). Todo ello sin ser un grupo de versiones, ya que junto a estas aparecían sus composiciones e improvisaciones en unos discos registrados en trío o con compañías de lo más diverso, que es otra de las características de su carrera. De ese modo han grabado con el grupo de rock Cato Salsa Experience, con Thurston Moore de Sonic Youth, el contrabajista Barry Guy, el terrorista sonoro Otomo Yoshihide, el guitarrista Jim O'Rourke, o los saxofonistas Joe McPhee, Ken Vandermark... y en 2012 con Neneh Cherry.

    Por tanto ni debiera resultar extraño que aparezcan en su nueva aventura en compañía de la artista sueca (que ni es una cantante de jazz ni está especializada en la improvisación), ni precisamente por ello debería llamar la atención que el artefacto sonoro resultante esté compuesto por versiones. Esa grabación, The Cherry Thing , fue precisamente lo que los cuatro músicos defendieron con bravura sobre el escenario de “La Trini”. Por lo que parece una parte del público quedó descolocado por no presenciar ni un homenaje al trompetista Don Cherry (en la segunda parte del concierto se rindió tributo Miles Davis por la formación Miles Smiles), ni un concierto de la cantante... ni un concierto de libre improvisación.

    El directo mejoró enormemente lo que los cuatro músicos han grabado. El grupo fue desgranando a lo largo del concierto su disco casi al completo, mezclando la inmediatez del rock con la potencia del free jazz , dejando la libre improvisación o unas improvisaciones más extensas en las que ir encadenando distintos temas para mejor ocasión. El recital comenzó con “Too Tough To Die”. Le sucedieron, entre otros, “Dream Baby Dream”, “Golden Heart” (una composición de la época Blue Note de Don Cherry) que la cantante desgranó cual plegaria, “Sudden Moments”, “Cashback”, “Akkordion”, el clásico de The Stooges “Dirt” (del clásico del rock Fun House ) y “Garage” .

    Neneh Cherry mostró que es una cantante más que adecuada para este proyecto. Se movió con mucha soltura sobre el escenario, bailó e interactuó con sus compañeros mostrando muchas tablas. Tanto ella como sus tres compañeros, vestidos con su uniforme habitual, se lo pasaron muy bien. Mats Gustafsson utilizó el saxo tenor y el barítono, a los que añadió puntualmente la electrónica para crear una pequeña tormenta de distorsión en uno de los temas. Potente instrumentista, tal y como es habitual en sus conciertos se le pudo ver agachado cambiando varias veces la caña de su barítono a la búsqueda del sonido preciso. En el concierto sopló y sopló... y volvió a soplar.

    Ingebrigt Haker-Flaten comenzó el concierto utilizando el bajo eléctrico. Posteriormente cambió al contrabajo, volvió a su versión eléctrica para aplicarlo contra los amplificadores en uno de los temas, y volvió nuevamente a su versión en acústico. El músico no pudo utilizar su instrumento, cortesía de la línea aérea que los trasladó desde Barcelona -en donde habían actuado el día anterior- a San Sebastian. Ello no fue ningún problema (ya que no es la primera vez que le sucede algo así) para que marcase junto a Paal Nilssen-Love el ritmo con la precisión variable que requería la ocasión de unos temas muy definidos expuestos con gran libertad en los solos. El noruego demostró, potente y versátil, por qué es uno de los grandes de la batería. También fue el protagonista de uno de los momentos más divertidos de la jornada cuando sin mediar palabra “convenció” a uno de los operadores que estaba grabando el concierto para su emisión el La 2 de Televisión Española a vaya usted a saber qué horas para que retirase la cámara de su campo de acción.


    Cosas que suelen suceder cuando se le da una oportunidad a la música más allá de las etiquetas, y a pesar de que hubo quien se encontró con algo diferente a lo esperado (no fue el fin de fiesta habitual en el Heineken Jazzaldia), ni se produjo una avalancha de espectadores huyendo de un ruido estructurado de origen incierto, ni nadie quedó especialmente dañado en su salud física o mental. El concierto dejó muy buen sabor de boca, y lo único que se echó en falta fue un bis que aunque reclamado finalmente no tuvo lugar.

    Texto © 2012 Pachi Tapiz
    Fotos © 2012 Sera Martín