Artículo
publicado en la revista literaria Adamar
Primavera 2001
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Esos grandes momentos
Como
aficionado al jazz en algún momento, escuchando ese concierto o canción
especiales he deseado estar en el instante en que se grabó o compuso, acompañando
a sus protagonistas. Los motivos son muchos y variados. Algunos de ellos van
desde la curiosidad malsana de saber si realmente Monk y Miles en la Nochebuena
de 1954 se engancharon en una pelea, a la de poder observar cómo era la
convivencia diaria entre los componentes del Art Ensemble of Chicago o de la Sun
Ra Arkestra (¿ensayaban a todas horas? ¿con todo tipo de instrumentos?),
pasando por supuesto por los conciertos: ¡Quién hubiera estado en el Plugged
Nickel con Miles y su quinteto, o con El Duque en Newport para poder ver a Paul
Gonsalves en acción, o con Benny Goodman allá por el año 1938 para ver a Gene
Krupa! Pero sin duda por encima de los demás existe un concierto en el que
realmente me hubiera gustado estar sin ningún género de duda tanto por el
resultado musical (uno de los mejores conciertos grabados en la historia, con
una formación mítica) como por las condiciones que lo rodearon por encima de
los otros: The Quintet en el Massey Hall de Toronto en el año 1953.
LOS
ACTORES
Dentro de la historia del jazz no es exageración afirmar que Charlie “Bird” Parker, John Birks “Dizzy” Gillespie, Charles Mingus, Earl Rudolph “Bud” Powell y Maxwell “Max” Roach son parte de los músicos que llevaron a cabo una de las más importantes revoluciones/convulsiones que ha sufrido esta música: el Be-Bop. Pues bien, estos cinco pesos pesados coincidieron en uno de los conciertos míticos de la historia del jazz, que tuvo lugar en el Massey Hall de Toronto en Canadá el 15 de Mayo de 1953.

LAS
CIRCUNSTANCIAS
Visto
desde fuera, la New Jazz Society, se metió en uno de los mayores líos en los
que podía meterse a la hora de organizar un concierto. Sin embargo, la idea era
excelente: ¿a quién en algún momento no se le ha pasado por la imaginación
la idea de elegir a sus músicos preferidos y contratarlos para que todos juntos
actúen en un concierto? Pues este es el sueño que esta asociación de
aficionados al jazz de Toronto decidió hacer realidad: eligieron a los mejores
músicos del momento y los contrataron para celebrar un concierto con todos
ellos. No obstante, el concierto lejos de celebrarse con normalidad estuvo
rodeado de una serie de circunstancias que lo convierten en uno de los
conciertos más extraños de toda la historia del jazz. En primer lugar Charlie
Parker llegó a Toronto sin su saxo alto, debido a lo cual tocó con un saxofón
de plástico que le prestaron en una tienda del propio Toronto: el suyo
seguramente estaba empeñado en alguna tienda de Nueva York a cambio de dinero
para una dosis de heroina. Además en esa época se encontraba en la fase final
de su vida (moriría apenas un par de años después) marcada por el infierno de
los excesos del alcohol y la heroína. Bud Powell acababa de salir del sanatorio
mental de Creedmore, en Long Island y tocó totalmente bebido. A esto se sumaba
que Dizzy Gillespie y Charlie Parker, los líderes de la banda, habían
discutido fuertemente con anterioridad y aunque el concierto fue una tregua en
sus tirantes relaciones, la compenetración entre ambos no parece que pasase por
su mejor momento.
EL
CONCIERTO
A estas circunstancias personales hay que añadir que la noche del concierto se celebraba la pelea por el título mundial de los pesos pesados de boxeo entre Rocky Marciano y Jersey Joe Walcott, por lo cual el concierto fue un fracaso de público y económico: de un auditorio para 2500 personas sólo se vendieron 700 entradas. Además, Dizzy Gillespie, que era un gran aficionado al boxeo, durante toda la actuación estuvo más dedicado a observar el desarrollo del combate entre bastidores, que a estar concentrado en la actuación (de hecho Marciano ganó por K.O. en el primer asalto lo que le disgustó bastante). Como muestra del interés levantado por el combate, entre la actuación del trio formado por Powell-Roach-Mingus y la del quinteto, tanto espectadores como músicos salieron del teatro y fueron al bar de la acera de enfrente, el Brass Rail, a beber y ver el combate: los organizadores tuvieron que ir tanto a por los músicos como por los espectadores al citado bar para poder continuar con el concierto.
Una vez finalizada la actuación, quizás temiendo por sus honorarios, Bird no se fio de los pagarés que les dieron a los músicos e hizo avalar con su propio dinero a los organizadores los cheques para poder efectivamente cobrar por su actuación.

LA
GRABACIÓN
De
cualquier manera el resultado musical del concierto no resultó tan desastroso
como pudiera parecer inicialmente. Únicamente la parte de bajo de Charles
Mingus quedó tan mal registrada que para su posterior edición fue regrabada.
Gracias a Charles Mingus, quien recogió en un magnetofón el concierto, el
concierto se publicó estrenando el catálogo del sello DEBUT. El famoso Norman
Granz, creador de sellos como Verve, Clef, Pablo o Norgram, sin duda
impresionado por el resultado del concierto, pretendió comprar las cintas para
su posterior edición. La respuesta de Parker, harto de todo el negocio montado
alrededor de unos músicos (fundamentalmente negros) mal pagados por unos
empresarios y dueños de casas de discos (fundamentalmente blancos), fue pedirle
100.000 dólares como adelanto por los derechos de dichas cintas, una cantidad
realmente alta. En las ediciones originales de hecho no aparece Charlie Parker,
pues por motivos contractuales sólo podía publicar en el sello Mercury. Para
evitar este problema, en los créditos del disco figuraba como Charlie Chan, en
homenaje a su mujer Chan Parker. Finalmente el disco fue editado como primera
referencia del sello DEBUT. Posteriormente, debido a problemas comerciales, este
sello fue absorbido por Prestige, editado en la actualidad por OJC, donde se
encuentra publicado en la actualidad.
En
la grabación del concierto el grupo se encuentra totalmente compenetrado. Todos
ejecutan unos solos absolutamente espléndidos. Charlie Parker suena como si
tocara un saxofón de oro. Bud Powell toca con la mayor de las concentraciones.
Dizzy Gillespie está inmenso, los mismo que Max Roach y Charles Mingus.
Su
desarrollo es el siguiente. Se inicia con el impresionante trio de Powell,
Mingus y Roach. A continuación entra el quinteto y es cuando aparece el
vendaval: bajo un puñado de clásicos nos podemos encontrar con toneladas de
swing y be-bop de primera. En definitiva, uno de esos momentos especiales de la
historia del jazz y uno de los mejores conciertos de toda la historia.

Temas
del trío:
EMBRACEABLE
YOU, G. Gershwin
SURE
THING, Kern - Gershwin
CHEROKEE,
R. Noble
JUBILEE,
C. Mingus
LULLABY
OF BIRDLAND, Foster - Shearing
BASS-ICALLY
SPEAKING, C. Mingus
THE
QUINTET - JAZZ AT MASSEY HALL. OJCCD-044-2
Temas
del Quinteto
PERDIDO,
Tizol - Drake - Lenk
SALT
PEANUTS, Gillespie - Clarke
ALL
THE THINGS YOU ARE, Hammerstein - Kern
WEE,
D. Best
HOT
HOUSE, T. Dameron
A
NIGHT IN TUNISIA, Gillespie – Paparelli
BIBLIOGRAFÍA:
Bird.
La biografía de Charlie Parker – Ross Russell
El
Gran Jazz. Volumen III. La transición y la revolución del Be-Bop. Juan Claudio
Cifuentes. Ediciones del Prado.
DISCOGRAFÍA:
THE
QUINTET – JAZZ AT MASSEY HALL. OJCCD-044-2
Únicamente los temas del Quinteto.
Otras
ediciones:
INMORTAL
CONCERTS. JAZZ
AT MASSEY HALL. Edición
completa del concierto.
Charlie Parker. The Massey Hall Concert, Toronto. GJ021. Colección El Gran Jazz.