INSTANTZZ: Sonakai Trío (13º Jazz Voyeur Festival, Palma de Mallorca. 2020-11-21) [Galería fotográfica AKA Fotoblog de jazz, impro… y algo más] Por José Luis Luna Rocafort

  • Fecha: Sábado, 21 de noviembre de 2020. 21:30h.
  • Lugar: Trui Teatre. Palma de Mallorca
  • 13º Jazz Voyeur Festival
  • Grupo:
    Sonakai Trío
    Toni Cuenca: bajo eléctrico (6 cuerdas)
    Joaquín Moreno: guitarra española
    Benji Habichuela: batería, cajón

 

© José Luis Luna Rocafort, 2020




32ème Festival Jazzèbre -II-: Claude Tchamitchian, Bedmakers y Stéphan Oliva & Sébastien Boisseau (13 de octubre de 2020. La Casa Musicale, Perpignan -France-) [Conciertos de jazz] Por Joan Cortès

  • Fecha: Martes, 13 de octubre de 2020
  • Lugar: La Casa Musicale (Perpignan -France-)
    Claude Tchamitchian “In Spirit”
    Claude Tchamitchian, contrabajo
    Bedmakers “Tribute to an imaginary Folk Band”
    Robin Fincker, saxo tenor y clarinete
    Mathieu Werchowski, violín
    Pascal Niggernkemper, contrabajo
    Fabien Duscombs, batería
    Stéphan Oliva & Sébastien Boisseau
    Stéphan Oliva, piano
    Sébastien Boisseau, contrabajo

 Día soleado, de viento manifiesto, cielo despejado y una luz envidiable la del martes trece de octubre en Perpignan. Una jornada con tres citas en la Casa Musicale, en la última y completa semana del 32ème Jazzèbre.

Aproximadamente a les 18:30h, Claude Tchamitchian inició su solo de contrabajo que desde el primer instante magnetizó al público hasta el final del bis. Da la impresión que Tchamitchian y su instrumento forman un todo orgánico. Un solo que en el 2019 tuvimos la suerte de disfrutar en el festival Les Emouvances de Marsella.

Basado en su tercer trabajo en solitario In Spirit (Emouvance/2018), para ello utilizó el que había sido el segundo contrabajo de Jean-Fraçois Jenny-Clark (1944-1998), uno de sus grandes referentes y al que dedica el tema que da nombre a la propuesta. Toda una institución en la escena hexagonal francesa. Un contrabajo que Tchamitchian utiliza afinado de forma diferente a lo usual.

Ofreció una nueva lección magistral, tanto en el dominio del instrumento como a nivel musical. De concepción plenamente contemporánea. De cómo jugar con el instrumento, pulsando las cuerdas, acariciándolas, picándolas o fregándolas con uno o dos arcos simultáneamente -uno por delante y el otro por detrás de las cuatro cuerdas-, sin pedales ni otros objetos, jugando explícitamente con las resonancias y en el tema “In Memory” con sonoridades orientales, en recuerdo de su colaboración a dúo con Gaguik Mouradian intérprete de kamantcha.

Un solo denso, de plenitud física, desarrollado a modo de pequeñas suites de amplia sonoridad y concepción orquestal, donde la técnica siempre estuvo al servicio del discurso musical.

Un breve descanso para dar paso al cuarteto Bedmakers, formado por el saxo tenor y clarinetista Robin Fincker, el violín de Mathieu Werchowski, el contrabajo de Dave Kane y la batería de Fabien Duscombs.

A Fincker y a Duscombs los habíamos podido disfrutar con el trío Whahay y su homenaje a Charles Mingus. A Fincker con el trío de Vincent Courtois y la ONJ -Ochestre National de Jazz- de Olivier Benoit y a Fabien Duscombs con Ostaar Klaké.

A excepción del contrabajista, que ya lleva unos tres años en la banda, se mantienen el resto de los miembros que grabaron Tribute to an imaginary Folk Band (Morezon /2017). Un título explícito que en parte resume el proyecto. Un proyecto donde confluyen la música tradicional escocesa e irlandesa, el blues, resonancias africanas con el jazz (Werchowski citó al sudafricano y desaparecido Chris McGregor) y el free de carácter más musculado.

Un viaje por parajes de colores y luces diferentes, contrastadas, desde estados de ánimos introspectivos y recogidos hasta los más abiertos, canallas y alegremente bailables. Urdido en porciones variables, imprevisibles y sin fisuras.

Como tercer y último concierto estaba prevista la actuación de Orbit Trio, creado en el 2016 como uno de los proyectos del Europa Jazz Festival de la ciudad francesa de Le Mans. A consecuencia de la actual pandemia el baterista estadounidense Tom Rainey no pudo desplazarse desde Nueva York.

Antes de suspender el concierto el pianista Stéphan Oliva y el contrabajista Sébastien Boisseau optaron por reconvertirse en dúo, para ser precisos en un exquisito dúo. Se emplearon a fondo y en ningún momento nos hizo pensar en la ausencia del excelente baterista. Con él habría sido otro concierto, a priori ni mejor ni peor, simplemente diferente.

La entrega, entendimiento, diálogos, acompañamientos y solos fueron de alto nivel, como si inicialmente el proyecto hubiera sido gestado especialmente para dúo. Un trabajo plenamente camerístico para ser degustado a corta distancia.

No en vano Oliva tiene en su cuenta una serie de remarcables trabajos a dueto de ámbito camerísticos, con Bruno Chevillon y su singular banda sonora para libros de Paul Auster (Coïncidences/2005), con el también pianista François Raulin (Tristano/1999 y Correspondances/2016), o con el clarinetista Jean-Marc Foltz (Visions Fugitives/2011 y Gershwin/2016), sin olvidar el trabajo con la trapecista Mélissa Von Vépy (Miroir, miroir). También en esta órbita camerística se puede encuadrar el último trabajo de Boissseau, Clover/2020, a trío con el saxofonista Alban Darche y el trombonista Jean-Louis Pommier.

Una jornada diversa, densa y sumamente estimulante. Un tres de tres.

Texto e imágenes: © Joan Cortès, 2020




Universos Paralelos: Emisión 25 de noviembre de 2020 (T.26 P.13) [Noticias de jazz]

Por Redacción.

25+1 temporadas en el aire (y unos pocos en la red)… ¡y seguimos descubriendo buena música!

Ya está disponible una nueva emisión de Universos Paralelos, el programa de radio dirigido por Sergio Cabanillas.

En la emisión del 26 de noviembre de 2020: Scott Jones, Will Vinson / Gilad Hekselman / Antonio Sánchez, Eric Revis, Txema Riera Trio + 1, Miguel Salvador Quartet, Ant Law.

Disponible en universosparalelosradioshow.blogspot.com.es
© Tomajazz, 2020



Jazz en español: emisión 25 de noviembre de 2020 [Noticias de jazz]

Por Redacción.

Jazz en Español, Jazz de por aquí, de allí y de más allá. Comentamos y escuchamos los laberintos del jazz en sus formas y sonidos más variados y diferentes –aunque a veces nos salimos de foco.

En la semana del 25 de noviembre de 2020 en el programa de radio (y también podcast) Jazz en español de Julián Ruesga Bono, en el programa Guitarras en Sevilla suenan: los álbumes Equilibrio de Manolo Pereira y De va yu de Alvaro Vieito.

© Tomajazz, 2020

Disponible en http://www.emartv.es/jazz-en-espanol/#.WhU8c7ZDmMI y https://www.ivoox.com/podcast-jazz-espanol_sq_f1478867_1.html




INSTANTZZ: Dulce Pontes (13º Jazz Voyeur Festival, Palma de Mallorca. 2020-11-21) [Galería fotográfica AKA Fotoblog de jazz, impro… y algo más] Por José Luis Luna Rocafort

  • Fecha: Sábado, 21 de noviembre de 2020. 21:30h.
  • Lugar: Trui Teatre. Palma de Mallorca
  • 13º Jazz Voyeur Festival
  • Grupo:
    Dulce Pontes
    Dulce Pontes: voz, piano
    Luis Guerreiro: guitarra
    Yelsy Heredia: contrabajo
    Sergio Fenández: piano

 

© José Luis Luna Rocafort, 2020




William Kentridge “Lo que no está dibujado” (del 09 de octubre al 21 de enero de 2021 / CCCB, Centre de Cultura Contemporània de Barcelona, Barcelona) [Reportaje] Por Joan Cortès

Al final de las escaleras mecánicas, que conducen a la tercera planta del CCCB, se podían escuchar los compases jazzísticos de Duke Ellington que posteriormente se fundirían con el canto de un coro sudafricano para encararnos con “Johannesburg 2nd greast City After Paris” (1989). El primero de los once “drawing for projection” de la exposición “Lo que no está dibujado” del polifacético William Kentridge (Johannesburg, 1955).

Cortos de animación, de tres a diez minutos de duración, realizados con la técnica stop motion. Dibujados a mano sobre papel blanco, carboncillo y goma (o un paño como borrador), en un largo y continuado proceso de añadir y borrar. Con una paleta amplia de grises hasta el negro más intenso e interesantes texturas debidas al proceso de borrado (“no utilizo guion, ni storyboard, parto de un dibujo inicial y después voy desarrollando su continuación”, “para su realización empleo de siete a ocho meses”).

El corto “Deep City” (2020) fue realizado durante el primer confinamiento de la actual pandemia. Habían transcurrido nueve años desde “Other Faces” (2011), donde los movimientos de cámara son explícitos en contraste con el estado estático de los primeros trabajos. Movimientos que empiezan a ser perceptibles en “Stereoscope” (1999). Trabajos dinámicos en constante transformación, donde unas formas sugieren las siguientes, fluidas y en buena parte imprevisibles. En los últimos trabajos los trazos se vuelven más finos y delineados con unos entornos menos oscuros.

Mantiene como hilo conductor a dos personajes, el rico promotor inmobiliario e industrial, Soho Eckstein, y el poeta Felix Teitlebaum, que vienen a ser sus alter egos, como dos caras de un mismo personaje y una buena semblanza facial con el primero. Los utiliza para ir mostrando los cambios, contradicciones y hechos relacionados con Sudáfrica, especialmente con su ciudad natal, a lo largo de los últimos treinta años.

Once trabajos con exquisitas y escogidas bandas sonoras, desde fragmentos de música clásica hasta composiciones específicas para sus creaciones visuales. La música mezclada con sonidos incidentales son una parte fundamental de los “drawing for projection”.

Intercalados entre estos pequeños i singulares cortometrajes de animación están expuestos nueve tapices de mohair, de gran formato, con dos concepciones visuales bien contrastadas. Un fondo suave, mayormente de origen cartográfico y una figura o más (formas planas de caballos, personas transportando objetos, un gato, …) que dan la impresión de una gran “mancha” pintada encima, cuando en realidad están perfectamente tejidas. Unos tapices realizados por las tejedoras de The Stephens Tapestry Studio, a partir de los diseños de Kentridge (“Todo lo que hago parte del dibujo, definiría el dibujo como un boceto del pensamiento”).

Al final del largo y estimulante recorrido nos encontramos con siete dibujos, de medio y gran formato, correspondientes a siete cortos de la exposición. Algunos de estos con alguna línea de color rojo o azul, realizadas con lápices de color o pastel, también apreciadas puntualmente en algunas de sus animaciones (“las líneas de color las utilizo como anotaciones”).

El recorrido por la tercera planta finaliza con dos vídeos. El primero producido para la exposición, una entrevista de unos treinta minutos realizada el pasado 17 de setiembre en su estudio ubicado en la parte residencial de Johannesburg, por la corresponsal Gemma Parellada (“A veces vengo al estudio a dar vueltas y más vueltas, para encontrar conexiones y sugerencias entre las diferentes piezas, nunca lo considero una pérdida de tiempo, todo lo contrario”).

El significado o, mejor dicho, los posibles significados o interpretaciones, de sus películas, no son unívocos, están abiertos a varias lecturas incluso, como no, contradictorias (“La cuestión está si concibes las cosas como un hecho acabado o como un proceso”, “Las personas que tienen la certeza de los hechos puede ser muy peligrosas”). Una propuesta compleja que requiere más de una visita.

En el segundo de los vídeos vemos al artista por duplicado, sentado simultáneamente a la derecha y a la izquierda de una mesa, con un árbol pintado de fondo, mientras uno de los dobles habla, el otro va pintado formas de trazado suave, mediante un pincel despuntado y tinta china, sobre hojas sueltas de libros. Un juego, como nos indica la nota informativa, donde las palabras y las imágenes chocan entre sí para ir gestando nuevos significados.

La exposición termina en la segunda planta, con la joya “More sweetly play dance” (2015), una instalación de vídeo de ocho canales, con la proyección de una procesión, a lo largo de unos cuarenta y cinco metros, repartida en ocho pantallas, ligeramente desajustadas en su encaje y unos grandes conos a modo de altavoces (“El formato de procesión lo he hecho servir muchas veces para intentar englobar en una obra la multiplicidad de personas que hay en el mundo”).

Una procesión en la que van desfilando de forma teatralizada y danzante, mitineros, mecanógrafas, una banda musical de metales, una bailarina con un fusil, enfermos arrastrando sus cuentagotas (algunos con las formas de cruces, teléfonos y pájaros en lugar de botellas, en recuerdo a los afectados por el virus del Ébola), portadores de grandes rostros “pincelados” -como los dibujados en el segundo vídeo citado anteriormente-, un grupo de esqueletos, …, todos deambulando entre una base pintada en negro simulando ramas y hierbas, y un fondo de textura grisácea -como de restos de carboncillo borrados con un paño-.

Acompañada de una banda sonora de voces africanas, percusiones, una formación de metales y un acordeonista, a modo de fanfarria. Una marcha musical, vital, emotiva, pegadiza y bailable. Un proyecto de quince minutos que te invita a verlo y escucharlo de forma reiterada. Un proyecto que habíamos tenido la oportunidad de disfrutar en Arles/Les Rencontres de la Photographie (2016).

El CCCB ha publicado un recomendable libro con textos explicativos, del propio Kentridge, y fotografías tomadas durante el proceso de realización de “Tocad más dulcemente la danza”, que incluye un desplegable central de dos metros. Una publicación a la que encontramos a faltar, como mínimo, un cd con la música de proyecto.

A finales de enero de 2021, el vídeo se instalará de forma permanente en Planta/Fundació Sorigué de Lleida.

Tomajazz: © Joan Cortès, 2020

Nota. Los entrecomillados han sido sacados de la entrevista de Gemma Parellada, del programa Metropolis de mayo de 2000 y del libro editado por el CCCB.




La Resistencia Jazz Ensemble (Festival Internacional de Jazz de Madrid, Centro Cultural Conde Duque, Madrid. 2020-11-20) [Concierto de jazz] Por Enrique Farelo y Carlos Lara

  • Fecha: Viernes, 20 de noviembre de 2020.
  • Lugar: Centro Cultural Conde Duque (Madrid).
  • Grupo:
    La Resistencia Jazz Ensemble
    Luis Verde (Saxo alto y composición)
    Jordi Ballarin (Saxo barítono y clarinete bajo)
    Roberto Nieva (Saxo alto)
    Mauricio Gómez (Saxo tenor)
    Javi Martínez (Trompeta)
    Jorge Moreno y Bruno Valle (Trombón)
    Marcos Collado (Guitarra)
    David Sancho (Piano y teclados)
    Darío Guibert (Contrabajo)
    Alberto Brenes (Batería)

La inmediatez y la espontaneidad otorgan a la creación un elemento añadido de alto riesgo. Los creadores siempre juegan con el vértigo y lo inesperado. En este sentido, armonizar y perfilar a once músicos de jazz a los que les gusta la plena libertad creativa no es tarea fácil. Y de ello se ha encargado el saxofonista extremeño Luis Verde, uno de los nuevos valores del jazz nacional, al aceptar el encargo del Centro Conde Duque para materializar un proyecto conceptual como “Ciudad Invisible”, a los mandos de la formación La Resistencia Jazz Ensemble. El título de la obra es todo un síntoma de la situación actual.

La composición de Luis Verde consta de diez partes en la que se cocinan como en un crisol diferentes ingredientes. Indudablemente hay jazz contemporáneo, pero también hay inspiración de la música clásica e incluso pasajes que podrían engarzar con el jazz-rock. Un trabajo lleno de aristas, disonancias y perfiles sonoros, donde cada uno de los músicos puede expresarse con plena libertad.

En la pieza que abrió “Ciudad Invisible”, titulada “Odd Matters”, el grupo mostró su poderío con toda la artillería de metales, con toques sutiles de teclado eléctrico a cargo de David Sancho y primeros solos de saxo alto a cargo de Roberto Nieva, el tenor de Mauricio Gómez y el trombón de Bruno Valle. Enlazando con una pieza más melódica en la que destacó el saxo de Luis Verde.

La guitarra de Marcos Collado se encargó de poner voz a un tema titulado “Konzu (donde vive el dragón)”, con nueva entrada de los metales y otro solo de Luis Verde. En “Trashumantes”, destacó el desarrollo con intensidad de todo el grupo, hubo un momento para la sección rítmica, así como para los teclados y la guitarra protagonizando un pasaje con intenciones más rockeras.

Jorge Moreno, al trombón y Jordi Ballarín en el saxo barítono, acapararon la atención en “Awakening Giants”. En “Pleamar”, de nuevo se alzó la voz de Bruno Valle al trombón y uno de los solos más interesantes de la noche a cargo de Roberto Nieva.

Como no hay actuación sin solo de batería, Alberto Brenes también tuvo su momento de gloria en “Argos in Slow Motion”. La pieza “Tribu” se inició con el piano de David Sancho y siguió con los solos de Javi Martínez a la trompeta y de Mauricio Gómez al tenor. La obra llegó a su fin con “Elogio de la Sombra”, un buen broche para un proyecto que, a pesar de la dificultad de armonizar a músicos que en la mayoría no habían tocado juntos, tuvo sus momentos brillantes y en conjunto puso de manifiesto el alto nivel del jazz nacional. Además, es muy buena noticia que sea capaz de afrontar con garantías un reto de estas características como el capitaneado por Luis Verde.

Texto: © Carlos Lara, 2020
Fotografías: © Enrique Farelo, 2020




INSTANTZZ: Vincent Courtois “Oakland” (32ème Festival Jazzèbre / Teatre Municipal Jordi Pere Cerdà, Perpignan -France-. 2020-10-17) [Galería fotográfica AKA Fotoblog de jazz, impro… y algo más] Por Joan Cortès

  • Fecha: Sábado, 17 de octubre de 2020
  • Lugar: Teatre Municipal Jordi Pere Cerdà (Perpignan -France-)
  • Grupo:
    Vicent Courtois “Oakland”
    Vincent Courtois, violonchelo
    Robin Fincker, saxo tenor y clarinete
    Daniel Erdmann, saxos tenor y soprano
    Pierre Baux, voz
    John Greaves, voz

Tomajazz: © Joan Cortès, 2020




Giulia Valle: Eden Club (CD. Fresh Sound Records, 2020) [Disco de jazz] Por Rudy de Juana

Giulia Valle es una de las artistas más respetada en el panorama jazzístico europeo. Conocida tanto por ser una gran contrabajista, pero también por su trabajo como compositora y arreglista, es considerada una de las creadoras más originales e interesantes que ha dado la escena del viejo continente en los últimos años.

Ahora y el que es un año realmente extraño para casi todos, acaba de publicar Eden Club su octavo álbum. Hablamos sin embargo, de un proyecto que nace mucho antes. Como explica ella misma en el libreto, Eden Club es la plasmación sonora del espectáculo homónimo que pone en marcha en 2016 junto a la coreógrafa Inés Boza y su compañía de danza Senza Tempo.

Ese espectáculo, que se interpreta entre otros sitios en la sala Jamboree de Barcelona y en el Auditori Pau Casals de El Vendrell (Tarragona) en abril de 2019 y que se graba en directo, es lo que finalmente acaba presentándose a principios de 2020 en un disco de ocho temas.

A Valle le acompañan algunas de las figuras más consagradas del jazz nacional, como como David Pastor, Dani Domínguez, Martí Serra, Roger Mas, Guim García y Vincent Pérez.

El resultado es un disco alegre e imaginativo, planteado desde la perspectiva de ese jazz aparentemente fácil pero que en realidad, esconde su complejidad. Planteado como un proyecto de “música en movimiento”, cada una de las piezas remite a escenas dancísticas concretas, pero que tejen una unidad que da forma a ese espectáculo del que nace, con una historia propia: presentación, nudo y desenlace.

“Grec”, el tema que con el que arranca el disco, parte murmurando, desde formas sinfónicas clásicas, para transcurrido un minuto, abrir la puerta a un jazz despreocupado y muy fácil en las formas, cargado de preciosismo y sensibilidad.

Esa atención al detalle, a lo bonito, se mantiene a lo largo de todo el álbum a través de un hilo central que se construye y se deconstruye en todo tipo de “juegos de palabras” y metáforas.., como en un “Ratón imaginario” en el que el tema principal recibe una y otra vez la réplica free y ligeramente distorsionada de los distintos instrumentos y que como en olas, aparecen y desaparecen en el resto de piezas.

Tremendamente delicadas resultan “Aurora” y su “Intro”, en las que el piano juega con la flauta para solo al final, dar paso al saxo e instrumentos de viento más pesados, en un cocktail en el que junto al jazz, la música clásica no pierde casi nunca su papel principal.

El único tema que se salta esta regla (ya se sabe, están para romperlas) es “Trance”, en la que los bajos distorsionados se combinan con formas electrónicas y en el que trompetas y saxos recuperan esa alegría despreocupada de “Grec”, para llevarla a un terreno mucho más oscuro y hasta cierto punto siniestro. Si “Grec” es la luz, “Trance” es oscuridad: son las dos caras de una misma moneda.

Es de hecho a partir de este tema cuando el disco adquiere un tono más grave, dominado casi siempre por bajos y trombones, pero en el que insistimos, nunca se renuncia a esa premisa alegre del principio y a la que remite una y otra vez. Sofisticada y espectacular resulta en este sentido “Clave Baloo” y aunque no lo es tanto, “3 x 4” da un pequeño respiro, hasta que llegamos a “Tango d’Ensemble”, una preciosa balada “tangueada” con la Giulia Valle pone un broche de oro al que es un trabajo sobresaliente.

La italiana demuestra de nuevo por qué no para de recibir galardones por un universo sonoro propio que no es fácil ni de encontrar en otros artistas, ni mucho menos, de imitar.

Texto: © Rudy de Juana, 2020. http://www.caravanjazz.es/

Giulia Valle: Eden Club (Fresh Sound Records, 2020)




Javier Colina – Lockdown Band (Festival Internacional de Jazz de Madrid, Centro Cultural Fernán Gómez, Madrid. 2020-11-17) [Concierto de jazz] Por Enrique Farelo y Carlos Lara

  • Fecha: Martes, 17 de noviembre de 2020.
  • Lugar: Centro Cultural Fernán Gómez (Madrid).
  • Grupo:
    Javier Colina & Lockdown Band
    Javier Colina (Contrabajo)
    Albert Sanz (Piano)
    Perico Sambeat (Saxos alto, soprano y flautas)
    Miron Rafajlovic (Trompeta)
    Santiago Cañada (Trombón)
    Daniel García (Batería)
    Moisés Porro (Percusión)

 

De un Festival de Jazz de Madrid tan especial como el de 2020 ojalá solo se recuerde, dentro de un tiempo, porque su programa estuvo formado casi en su totalidad por músicos nacionales. Entre tanta fatalidad, lo positivo es que nuestros músicos están protagonizando el cartel del Festival en un porcentaje amplísimo. Ojalá sirva para que en posteriores ediciones se les tenga más en cuenta y su presencia sea cada vez mayor.

Como los músicos de alta calidad que se juntaron en la “Lockdown Band”, un grupo auspiciado por Javier Colina durante los días del confinamiento, con los arreglos orquestales del propio Colina y de Perico Sambeat. Una aportación que está siendo recurrente en otros grupos del Festival. Algo tan normal como que músicos de jazz se junten para tocar jazz, elijan un repertorio y trabajen sobre él. El jazz es una música que permite mucha mayor flexibilidad que otras, lo cual le otorga ciertas ventajas.

En realidad muchas veces el repertorio suele ser lo de menos. Lo fundamental es cómo se toca y cómo los músicos disfrutan con ello. Si existe ese sentimiento colectivo, enseguida el público lo nota y recibe con satisfacción lo que ocurre en el escenario. Ese fue el resultado del concierto de Javier Colina y sus amigos. Mucha diversión y alegría transmitida por unos músicos que aman su profesión. Un septeto potente, con tres metales, sección rítmica y percusiones.

Para empezar dos piezas clásicas de Thelonious Monk, alegres y que evidentemente dan mucho juego como “Teo” y “Think of One”. Dos incursiones en el hard bop , donde la banda se perfila con sucesivas intervenciones de los solos de metales, empezando por el trombón, siguiendo por la trompeta y el saxo de Perico Sambeat. Dos temas orquestados con el sello del valenciano.

El tercer tema fue un recuerdo para el pianista y compositor portugués Bernardo Sassetti con “Algunas cosa no cambian”. Una nueva gran orquestación sobre un fondo de ritmos latinos y una excelente interpretación de Perico Sambeat en la flauta y después con el saxo alto.

Las siguientes piezas fueron claramente elegidas para el repertorio por Javier Colina. Su amor por la música cubana y latinoamericana en general se puso de manifiesto en el bolero “Juramento” compuesto por Miguel Matamoros, con Perico Sambeat de primera voz al saxo alto y acompañamiento del trombón de Santiago Cañada. A resaltar el solo que hizo Javier Colina marca de la casa, lleno de sentimiento y expresividad. Le siguió un buen solo de trombón, y de nuevo retomando Perico Sambeat como primera voz del tema.

Siguiendo por la senda americana, el siguiente tema fue “La Chiva” del colombiano Antonio Arnedo. Empieza con un solo de contrabajo de Javier Colina y la percusión, que van creando la base para que entre el resto de la banda con un solo de trompeta primero. Perico aporta un solo con el flautín y después al soprano.

De nuevo apareció la sombra de Thelonuis Monk con “Brilliant Corners”, otra gran orquestación de Perico Sambeat con el sonido de los metales muy limpio y varios solos intensos. Para terminar y como fin de fiesta llegó la conocida pieza “African Marketplace” del pianista sudafricano Abdullah Ibrahim. Desde que se inicia con el contrabajo espléndido de Colina, con mucha intensidad, van entrando los metales con solo de Perico Sambeat y siguiendo por la trompeta de Miron Rafajlovic. A ritmo de la melodía central del tema, el concierto finalizó dejando un poso de alegría muy de agradecer en estos tiempos difíciles.

Texto: © Carlos Lara, 2020
Fotografías: © Enrique Farelo, 2020