María Toro cierra trilogía con Fume [Entrevista de jazz] Por Juan F. Trillo

María Toro lanza este mes su tercer álbum, Fume, con el que concluye la trilogía que dio comienzo en 2014, con A contraluz, grabado durante su estancia en la ciudad de Nueva York, y al que siguió Araras (2017), compuesto en la siguiente parada de su periplo, Río de Janeiro.

A lo largo de estos tres discos, María Toro ha ido recogiendo influencias muy diversas, pero que ella logra fusionar sorprendentemente bien: sones gallegos de su tierra natal, acordes flamencos, tradición brasileña y jazz de vanguardia. Ella misma define al conjunto como “una trilogía creativa en la que se retroalimentan experiencias y aprendizaje”. El resultado es una música que tan pronto sorprende, como resulta familiar, pero siempre agradable de escuchar.

Con el título del álbum, Fume (Humo), la artista quiere rendir homenaje a los recuerdos de su infancia y a las cocinas de leña, cerca de las que pasó sus primeros años. Contiene 10 temas, compuestos por la propia María Toro, en los que es posible encontrar un poco de todo lo anteriormente mencionado. Así, “Seu Marco” y “A Barata” son composiciones en las que se percibe la influencia brasileña, escuchamos aires flamencos en “La otra”, ritmos urbanos en “Kilitum” y en “Uno” – gracias a la batería de Litwin y a la trompeta de Rafaelovich – mientras que en “Fume”, que da título al disco, y en “A costureira”, María Toro recoge influencias de su tierra natal. Para este disco ha contado, además, con la intervención de un excepcional pianista, Chano Domínguez, en los temas “Nos vemos en la mureta” y “Esto es para ti”.

María Toro y su discográfica, Jazz Activist, presentarán Fume de manera oficial el próximo 21 de noviembre en la edición 2020 del Festival de Jazz de Madrid. Entre tanto, María ha respondido a algunas preguntas para Tomajazz realizadas por Juan F. Trillo.

Tomajazz – Juan F. Trillo: ¿Qué te has llevado, musicalmente hablando, de Nueva York y qué de Río de Janeiro? ¿En qué forma te han influido estas dos culturas musicales?

María Toro: De ambas ciudades me he llevado infinidad de experiencias e intercambios musicales con artistas de muy diversas culturas, y esos años de vivencias han sido definitivos para lo que es mi música hoy. De Nueva York me he llevado la multiculturalidad, tener la oportunidad de relacionarme con músicxs de muchas escuelas diferentes; allí aprendí a saltarme las barreras de las etiquetas y hacer música de una manera más libre, sin pensar en las fronteras.  La experiencia en Brasil también ha sido fundamental para mi carrera. Allí me inspiré muchísimo con todo lo que evoca ese país, su musicalidad, colores, fauna, naturaleza…. he aprendido mucho a tocar intuitivamente y a compartir música con personas de la calle, sin formación, con una intuición abrumadora que aplasta cualquier teoría. Ese proceso de intercambio ha sido muy enriquecedor y me ha abierto mucho la cabeza para mis composiciones.

Tomajazz – Juan F. Trillo: En esta ocasión, además de la flauta y la pandereta, haces las voces en “A costureira”, un tema de raíces claramente gallegas. ¿Volveremos a escuchar tu voz en el futuro, tal vez en más de un tema?

María Toro: En esta ocasión he tenido la osadía de cantar una melodía tradicional de Galicia que me cantaba mi abuela cuando yo era una niña. Es una melodía que nace muy fuerte dentro de mí y que representa mi infancia y mis raíces, porque mis primeros contactos con la música fueron a través de la pandereta y el folclore de mi tierra. Por eso he sentido la necesidad de cantarla en este disco, que representa en cierto sentido un reencuentro con mis orígenes. Cuando canto tiene que tener una justificación, tiene que haber algo que me lleve hacia ello, como ha pasado en este caso. Yo me dejo llevar así que seguiré cantando mientras tenga el impulso de hacerlo.

Tomajazz – Juan F. Trillo: Tras concluir esta trilogía, ¿tienes ya pensado cómo enfocarás tus próximas grabaciones?

María Toro: El momento de finalización de un álbum yo lo vivo como un acontecimiento muy fuerte. Es como un nacimiento de tus propias creaciones, una culminación de ti mismo. En ese proceso tan largo e intenso existen millones de etapas y fases, es un carrusel de emociones, pero cuando llega el momento en que la obra está terminada yo me siento plena. En este momento estoy saboreando esa plenitud y todas las satisfacciones que FUME me está proporcionando, y que justifican todo el esfuerzo que supone un proyecto hecho a pulmón, como éste. Y claro, después de FUME vendrán otros proyectos, nuestra cabeza no para.

Tomajazz – Juan F. Trillo: Para finalizar, resulta inevitable preguntarte por el efecto que está teniendo la situación sanitaria que el mundo entero está viviendo en tu carrera musical. ¿De qué forma te ha afectado?

María Toro: Eso es algo que aún no lo sé. Estamos en una etapa de transición, aprendiendo a reinventar nuestra profesión, con conciertos sin público, clases sin alumnos, cancelación de conciertos a días antes…  Estamos adaptándonos a la realidad que tenemos, y cada día es diferente porque no sabemos hacia dónde vamos. Nunca hemos sido un sector estable y mucho menos lo somos ahora. Pero también pienso que de todo se puede aprender y sacar algo positivo, es un momento de reflexión, de pensar en quienes somos y en lo que queremos.

Texto: © Juan F. Trillo, 2020 / https://jantilkut.wordpress.com/https://www.facebook.com/jan.tilkut
Fotografía de María Toro en JazzEñe 2017: © José Luis Luna Rocafort, 2017

María Toro: Fume
María Toro
: flauta travesera, pandereta, voces.
David Sancho: piano, voces.
Toño Miguel: contrabajo y voces.
Andrés Litwin: batería.
Chano Domínguez: piano.
Miron Rafaelovich: trompeta y fliscorno.
Shayan Fathi: batería y palmas. Grabación, mezcla y master.
Sello discográfico: Jazz Activist.

 




Juan Saiz o sobre lo oportuno de lo circunstancial [Entrevista de jazz] Por Pachi Tapiz

El trío formado por Juan Saiz, Baldo Martínez y Lucía Martínez acaba de editar Frágil Gigante. La grabación ha sido publicada Leo Records, un sello británico en el que han grabado algunas luminarias del jazz como Anthony Braxton, Cecil Taylor o Sun Ra, por mencionar únicamente a tres primeras figuras del jazz de las últimas décadas. El flautista y saxofonista Juan Saiz contestó al cuestionario de Pachi Tapiz.

¿Cómo surge el trío con Baldo y Lucía Martínez?

El trío surge, como muchas otras tantas cosas, gracias a las circunstancias. Tanto Lucía como yo habíamos colaborado con Baldo en diferentes proyectos. Además, yo era conocedor del trabajo que lleva haciendo ya unos cuantos años.

Lucía iba a venir a tocar a Santander que es la ciudad donde resido actualmente. Es entonces cuando pensé que junto a Baldo podríamos entendernos con facilidad y hacer música de una forma muy natural.

En la impro libre lo habitual son la grabación de primeros encuentros. En vuestra grabación hay temas de cada uno de vosotros. Si no estoy equivocado, pasó poco tiempo entre ese primer concierto y el paso por el estudio de grabación. ¿Cómo decidisteis montar ese repertorio con temas propios?

Tomamos la decisión de que cada uno de nosotros dirigiese una parte de la música. Creímos que era la forma más auténtica de hacerlo y que también sería la más efectiva puesto que, aunque en la propuesta que ofrecemos la responsabilidad está repartida y nadie puede escaparse, era necesario aprovechar el tiempo que estuviésemos juntos.

Esta forma de trabajo da resultados muy variados y, en ocasiones, se producen obras, conciertos o discos faltos de consistencia o de un argumento artístico común, siendo más bien como un collage. No puedo decir que nos preocupásemos de forma consciente de este aspecto, sino que nuestros enfoques musicales encajan de una forma sencilla sin necesidad de forzarlos.

¿Por qué el tono calmado, incluso melancólico de la grabación? ¿Fue algo acordado previamente, algo improvisado o el resultado de la edición de la grabación?

Este sí fue un aspecto que hablamos y que creo que da unidad a la grabación. Pensamos en hacer algo en donde dejásemos espacios, que la música respirase y aunque también hay momentos de mucha actividad, creo que es por esto por lo que da esa sensación de melancolía. En cuanto a la edición, no hubo prácticamente nada, lo que se escucha es lo que tocamos.

¿Los músicos lleváis a las improvisaciones o las improvisaciones os llevan a los músicos?

¡Esta pregunta sí que es difícil! Entiendo que esta cuestión entra de lleno en lo que son las partes consciente e inconsciente del acto musical… si dirigimos la música consciente o inconscientemente. Me resulta complicado expresarlo en palabras, la música surge de dentro, de lo que ya es inconsciente, de ahí proviene la música auténtica (este hecho no hace diferencias entre música escrita o no escrita) pero al mismo tiempo también diría que los músicos debemos tener control de dónde estamos y que lo que hacemos tenga sentido, así que quizás sea algo entre las dos cosas.

Cuando estoy tocando tengo la sensación de estar en un ambiente fluido en el que no me es fácil determinar racionalmente exactamente qué es lo que está pasando, es por esto por lo que creo que te diría que ambas cosas son ciertas.

¿Cómo ves la escena de la impro libre en España? En dos niveles: el primero el artístico… el segundo en la posibilidad de mostrarse al público… 

La improvisación libre es una manifestación musical tan primigenia, original y universal como desconocida y este país no es una excepción al respecto. Podemos hablar de lugares en los que está más asimilado que la música no tiene por qué ser tonal siempre, que puede incorporar elementos no convencionales y, estos lugares, están más abiertos a estas experiencias.

A pesar de ello, podemos decir que hay músicos que están haciendo un trabajo muy importante dentro de la improvisación libre. Podríamos hablar del caso de Barcelona, en donde hay una red de músicos con un sello como Discordian que favorece sus producciones, con músicos veteranos y también jóvenes que se están sumergiendo profundamente en la improvisación en donde la calidad artística está más que contrastada.

Pero también diría que el nivel artístico y la posibilidad de trabajar están unidos de forma indisoluble. Si no hay posibilidad de estar en un escenario, no hay posibilidad de desarrollo, no hay forma de que eso sea viable y la gente dedique todos sus esfuerzos a ello, nos quedamos en el potencial, lo que podría ser y no es.

No es el primer disco que publicas en un sello tan importante como Leo Records… allí están algunos de mis discos favoritos de Braxton, Cecil Taylor o la Sun Ra Arkestra por mencionar únicamente a tres monstruos del jazz. ¿Cómo lograste convencer a Leo Feigin para que os publicase vuestra obra en su sello?

Él escuchó mi música y tomó una decisión en base a criterios artísticos y musicales. Muchas veces no es así y, dadas las dificultades del sector, los directores de los sellos discográficos están pensando más en quién eres o si eres conocido, porque entonces ellos pueden sacar rendimiento al producto o, al menos, no perder dinero contigo, lo cual es comprensible. Leo (Feigin -dueño del sello-) tiene la suerte de tener un sello con un bagaje muy sólido que ofrece una consistencia grande y que no necesita a los artistas para que den relieve y posición a su trabajo, sino que ya cuenta con ello. Esto le permite ser más libre.

¿Cuáles son los siguientes pasos en vuestro trío? Próximos conciertos, próxima grabación… 

Por el momento, tenemos varios conciertos de presentación que pasan por el Festival de Jazz de Madrid, Huesca o el Festival Raqueros de Jazz de Santander. Ya solo el goce de tocar juntos y el vértigo que implica no saber qué es lo que va a pasar cada vez que tocamos es un motivo de gran felicidad para nosotros. Estamos deseosos de poder seguir presentando nuestro trabajo y continuar compartiendo música con la máxima sinceridad.

¿Cómo ves ahora mismo -octubre de 2020 en una segunda oleada de Coronavirus- el panorama del jazz en directo? 

La incertidumbre es lo que marca la pauta actualmente. Hay una realidad clara y, es que los conciertos en clubes o locales pequeños no pueden celebrarse por el momento. Y es que, muchas veces se sostenían a duras penas gracias al esfuerzo de todas las partes implicadas: músicos, dueños y programadores de estos locales.

Por suerte, hay ciclos y festivales organizados con mayor o menor apoyo institucional que han luchado mucho para seguir activos, incluso con reducciones presupuestarias. Debemos estar muy agradecidos al esfuerzo que han hecho muchos organizadores, asociaciones y gente particular para que hayan salido adelante estas actividades que nos permiten seguir con cierta actividad.

Por otro lado, las dificultades de movilidad entre países y, particularmente, entre Estados Unidos y Europa, han hecho que los conciertos que se llevan a cabo sean principalmente con músicos nacionales y, paradójicamente, se está empezando a visibilizar el trabajo que estamos haciendo en este país. No sé si es el fin de la globalización, pero en nuestro ámbito era una obviedad que la mayor parte del dinero público destinado a la música se iba a músicos de fuera, sin preocupaciones por una inversión en la economía local que, a su vez, pudiese revertir en la creación de cultura de calidad siendo esto una parte importante de lo que crea comunidad, de lo que hace país. Solo espero que esto sirva para que las cosas no vuelvan a ser como antes en este sentido.

Texto: © Pachi Tapiz, 2020
Fotografía: © Pepe Ainsua, 2020

Más sobre Juan Saiz y Frágil Gigante:
Carlos Lara reseñó Baldo Martínez, Juan Saiz y Lucía Martínez: Frágil Gigante (Leo Records, 2020) en https://www.tomajazz.com/web/?p=51289




Marcos Pin: “Cuando escribo lo hago imaginando a músicos tocar” [Entrevista de jazz] Por Pachi Tapiz

El guitarrista gallego Marcos Pin ha publicado en septiembre de 2020 su nueva grabación titulada New One al frente de un sexteto. Una grabación con temas propios y un grupo muy bien armado, más que recomendable en estos tiempos que nos toca vivir. Pachi Tapiz entrevistó por mail al músico acerca de esta grabación y otros temas.

Acabas de publicar New One. La grabación tiene ya unos meses. ¿Por qué te has animado finalmente a publicarlo en este año 2020?

New One está concebido como segunda parte de Broken Artist. Fue grabado como un año después de este y ahí se quedó, en un cajón; pendiente de ser mezclado. No fue hasta estas pasadas navidades que decidí desempolvarlo y pasárselo a Cristina [Morquillas] para mezclarlo. No sigo un calendario a la hora de publicar, soy totalmente anárquico en ese sentido. Simplemente, me dejo llevar. Este año han coincidido la publicación de What but How, un álbum con el trío y este sexteto New One; tal y como yo veo el sacar dos, estupendo: no creo que sea importante o decisivo hoy en día (en el mundo del Jazz), planear los lanzamientos. No afecta realmente al resultado; evidentemente, en mi caso.

Hablando de este terrible año 2020: ¿cómo te está afectando como músico el Coronavirus?

A todos nos está afectando de forma significante. Más allá de la incertidumbre, temor y, en cierto modo, sentimiento de deriva; profesionalmente es un desastre: los pocos conciertos se han cancelado o pospuesto (la mayoría indefinidamente, lo cual no deja de ser una cancelación encubierta). Como bien sabes, esta música lleva años en crisis y nunca ha sido para echar cohetes; imagina con esto que se nos ha venido encima…

En la grabación hay unos temas muy variados, pero hay varios de ellos que a mí me recuerdan la música de Nueva Orleans. ¿De dónde viene la inspiración para todos esos temas?

Muy cierto. Hay un par de Second Line; música tradicionalmente tocada en los desfiles de Nueva Orleans. La inspiración, el motivo: Broken Artist es un disco triste, melancólico. Lo escribí durante un periodo de búsqueda, buscaba respuestas (básicamente a la pregunta de por qué seguir haciendo algo parece llevar a ninguna parte…); fue más una especie de ejercicio íntimo con el que intentar dar con la explicación al comportamiento de por y para qué hacer música, “esta música”. New One es la respuesta: una respuesta optimista, positiva; el Second Line tiene esto mismo: alegría, orgullo, coherencia… Quiero pensar que ambos discos funcionan a modo de “pregunta – respuesta”. El “artista roto” resucita como “nuevo”.

¿Cómo surge la idea de grabar en sexteto y cómo eliges a sus integrantes?

Pablo Castaño, Javier Pereiro, Miguel Cabana, Yago Vázquez y Alfonso Calvo son músicos a los que admiro y con los que disfruto tocando; con un talento enorme y habilidades profesionales obvias. Ten en cuenta que la sesión es “prima vista” (lectura a primera vista) 100% (creo recordar que solo Alfonso había leído las piezas con anterioridad, pero 2 días antes, no más) y que, por sistema, solo hago dos tomas de cada tema. En el disco aparecen seis, pero, en todas las sesiones, intento hacer el mayor número de piezas posibles; la sesión no dura nunca más de cuatro horas. Siempre prefiero hacer una pieza nueva que intentar repetir algo que nunca acaba saliendo. Soy de los que piensan que si el tema es difícil de interpretar, mejor dejarlo para sesiones de ensayo; en un estudio no se debe ensayar. Como puedes imaginar, con estos requisitos previos, no muchos músicos funcionan bien. En este caso, no solamente funcionan de maravilla si no que, estoy convencido, sacan lo mejor de sí mismos. He de decir también que cuando escribo, lo hago imaginando a músicos tocar. Es raro que imagine una línea de saxo y que en mi cabeza no estén Pablo o Thanos… ¿sabes lo que quiero decir?, siempre hay un músico al que admiro detrás de las notas que pongo en el pentagrama.

Un clásico en tus grabaciones es Malcolm Stilton, autor de la mayoría de las composiciones. ¿Te apetece presentarnos a Mister Stilton?

¡Claro!, la primera vez que firmé con el seudónimo de Malcolm Stilton fue en Broken Artist (de nuevo). Llegó un momento en que me daba un poco de vergüenza decir mi nombre cuando alguien me preguntaba “¿de quién es ese tema?” y, cuando lo hacían no allegados, siempre acababa mencionando al señor Stilton. La gracia es que ahora empieza a pasarme con éste, con Malcolm, también; igual va siendo hora de cambiar [risas].

La entrevista está hecha desde la periferia en Navarra a la periferia en Galicia. ¿Qué plan tienes para poder presentar esta grabación?

El plan, el único que conozco, lleva siendo el mismo toda mi vida; debería idear uno nuevo, éste ha demostrado, con creces, cierta ineficacia [risas]. Como todos los que nos dedicamos a esto, tras sacar un disco nuevo, intentamos hacérselo llegar a programadores, y digo intentamos porque no es fácil, nada fácil. La mayor parte de las veces nadie contesta a tu e-mail, un clásico; otro: “managers”, lo mismo; tengo la sospecha (avalada por los años) de que ni escuchan el material. Somos un país de —como muy bien dice el señor Segura— “amiguetes”; la calidad es lo de menos, el pago se hace en favores. Desde mi punto de vista, es idiosincrásico.

Por otra parte, tengo la impresión de que a pesar de que en Galicia hay una gran actividad Jazzística, no es muy fácil (salvo algunos casos puntuales), el veros actuar fuera de Galicia, salvo Madrid y algún otro caso puntual. ¿Cómo ves el panorama de clubes?

Aquí en Galicia, espero que sea lo mismo en otros lugares, cada vez hay más y mejores músicos de Jazz. Últimamente descubro chavales muy jóvenes, formados en el Seminario, en Oporto, Musikene… tocando muy bien. Me da pena que los clubes de Jazz están, poco a poco, desapareciendo. El año pasado cerró Dado Dada y con él se fue un sueño. Xancarajazz ya no existe, Filloa y Clavicémbalo aguantan el tirón como pueden, con mucho sacrificio, en fin, profesionalmente está difícil, muy difícil.

Respecto a tocar fuera, no será por no intentarlo; como he dicho anteriormente, los mails rara vez se ven respondidos, creo, sinceramente, que no existe un interés por parte del programador/ora o, al menos, esa es mi sensación, desde hace años.

Otro caso sangrante son los festivales de Jazz… pensando en concreto en propuestas como New One, con unos temas que yo calificaría como elegantes, muy bien ejecutados… ¿qué hay / qué tenéis que hacer para que los programadores (otra cuestión sería ver si existe esa figura realmente o si es un espejismo en nuestro país) tengan en cuenta las propuestas nacionales y os lleven a sus festivales?

Gracias. Yo creo que programadores en España no hay muchos. Hay, de alguna manera, directores artísticos, organizadores… no sabría cómo llamarlos. La mayor parte de las veces son músicos gestionando el cotarro y, si hay dinero, llaman a gente de fuera y, cuando no lo hay, pues tiran de (me repito) amiguetes. Intentar verlo de otra forma es absurdo y atenta contra la realidad. Los proyectos no son importantes para ellos, como he dicho antes, ni los escuchan. Ni te imaginas la de cosas absurdo-abstractas que he llegado a escuchar en boca de estos (entrecomillo) programadores. En fin, eso da para otro capítulo, comedia de la buena…

Texto: © Pachi Tapiz, 2020
Fotografías: © Rafa Pasadas, 2020

Y además… En https://www.tomajazz.com/web/?p=52540 hay una selección de imágenes de Rafa Pasadas tomadas en la grabación de New One.




Roots Magic: “Necesitamos un salario mínimo que garantice la supervivencia de los que solo viven de su arte” [Entrevista] Por Rudy de Juana

Roots Magic es sin lugar a duda, uno de los conjuntos de jazz más interesantes de la escena europea. El cuarteto italiano formado por Alberto Popolla (clarinete), Errico de Fabritiis (saxo tenor), Gianfranco Tedeschi (bajo) y Fabrizio Spera (percusión), han desarrollado a lo largo de su carrera una voz propia, en la que se entremezclan los orígenes del blues y de la música afroamericana, con el free jazz de los años ‘50 y ‘60. Su tercer álbum, Take Root Among The Stars, del que ya te hemos hablado en Tomajazz, es uno de esos discos que no nos cansamos de recomendarte este año.

En su charla con Rudy de Juana nos cuentan cómo el confinamiento ha impulsado nuevas formas de creatividad, pero también cómo la pandemia amenaza con romper con las “viejas reglas” del sector cultural, arrastrando a toda la escena musical a un estado de incertidumbre constante. También charlamos con ellos sobre el origen de su música, qué es lo que más les inspira y sus nuevos proyectos.

Fotografía © Alessandro Carpentieri

La música en directo, incluido el jazz, es una de las claras víctimas de la pandemia del COVID-19. ¿De qué forma os ha afectado? Y más allá de vuestra situación personal… ¿Qué impacto ha tenido en la escena musical italiana?

Entre marzo y mayo de 2020, durante la primera y por ahora mayor emergencia sanitaria, nos hemos visto obligados a aceptar un largo periodo de restricciones. En un clima de distancia física y de sobredosis de informática, hemos seguido trabajando por separado, en un silencio desconocido hasta ahora en el hogar, en el barrio.

En esta situación ha cambiado nuestra relación con el espacio, con el tiempo. En nuestros encuentros semanales vía Zoom, hemos hecho lo posible por mantener el trabajo en marcha, ocupándonos de aquellas actividades que generalmente son absorbidas por el ritmo frenético de la llamada “normalidad”.

Hemos escuchado y catalogado viejas grabaciones, hemos montado y publicado material en vídeo, mientras éramos testigos de cómo se desarrolla un escenario poco tranquilizador. Hemos visto cómo la irrupción de un agente desconocido, que se encuentra fuera del orden habitual de las ideas, puede perturbar todo un sistema. Hemos asistido a cómo esa irrupción ha acelerado el proceso de maduración de la crítica social, y cómo ha acabado por explotar a todos los niveles.

En resumen, no ha sido una experiencia menor. En esta situación, que aún perdura, no podemos hacer otra cosa que recoger las mejores experiencias, trasladarlas a nuestras vidas y posiblemente, aplicarlas a nuestro arte.

Con los clubs cerrados, la distancia de seguridad, las mascarillas… ¿qué futuro le espera al jazz durante los próximos años?

El futuro es imprevisible, como lo ha demostrado esta pandemia. El sector de la música, que ya estaba en crisis, corre el riesgo de quebrar. Nuestra música se expresa mejor cuando la tocamos en directo, frente a un público que escucha; ahora con las nuevas normas, es normal pensar que durante mucho tiempo esto nos va a perjudicar.

Es difícil saber si esta experiencia servirá para reconsiderar esquemas, esas rutinas que, ante esta crisis, se muestran ahora como mecanismos insanos. Resulta difícil saber si seremos capaces de redimensionar, al menos mínimamente, el extremo dinamismo global que había antes de la pandemia, para volver a situar el centro de atención sobre las distintas realidades de las comunidades locales.

En el ámbito institucional, ahora más que nunca, hace falta una intervención pública que apoye proyectos culturales, festivales, exposiciones, etc. Pero sobre todo, es necesario que se garantice un salario mínimo que permita sobrevivir a las personas que solo viven de su arte. ¿Será capaz de responder la Europa civilizada?

También hay que decir que aquí en Italia, a lo largo del verano,  gracias a la audacia de algunos productores, algo ha empezado a moverse de nuevo y también nosotros hemos conseguido volver a tocar en directo. Preocupa sin embargo el invierno y cómo determinadas actividades podrán ser gestionadas en espacios cerrados.

El de Roots Magic es un nombre realmente interesante. ¿Cómo surge la inspiración para bautizar de esta forma al grupo?

El nombre viene del descubrimiento en Internet de un libro que se titula Hoodoo Herbs and Root Magic, una especie de manual basado en la experiencia mágica y misteriosa propia de la tradición cultural afroamericana.

Es algo que, efectivamente, se encuentra alejado de nuestra propia realidad, pero precisamente por esto, está lleno de encanto y en estrecha correspondencia con ese mundo expresivo en el que nos inspiramos abiertamente.

¿Cómo surgió la idea de mezclar el deep blues de los años ‘20 y ‘30 con el free jazz?

Al principio no era algo que estuviera preestablecido. Fue algo que se desarrolló de forma espontánea cuando empezamos a poner en común nuestros intereses, lo que nos apasionaba, lo que hemos investigado.

Al principio tocábamos nuestra propia música hasta que un día decidimos componer hacer un arreglo sobre “The Hard Blues” de Julius Hemphill, una pieza y un compositor con el que teníamos una conexión muy particular. El placer que nos provocó tocar ese tema, nos empujó a continuar en esa dirección y así recorrer un nuevo camino inspirado por las raíces de blues.

La conexión entre el blues y los orígenes del jazz creativo se desarrolló para nosotros de forma natural, y no expresa otra cosa que nuestra pasión por esta música, algo que ya sentíamos mucho antes de que formásemos el grupo.

Fotografía © Peter Gannushkin

¿Cómo es ese proceso en el que las estructuras clásicas del Delta Blues se transforman en composiciones mucho más modernas?

El blues arcaico conforma un material muy potente, pero a la vez es muy maleable. Se presta a ser modificado, re-arreglado, y reescrito, manteniendo intacta su increíble fuerza comunicativa.

Normalmente, uno de nosotros se ocupa de la transcripción de la composición que nos interesa y propone un primer posible arreglo que, a su vez, se convertirá en objeto de discusión y de reelaboración colectiva.

En vuestro último álbum, Take Root Among the Stars, trabajáis con temas de Charley Patton, Phil Cohran, Skip James…para convertirlos en algo vuestro. ¿Qué otros nombres os inspiran de cara al futuro?

Pronto empezaremos a trabajar con nuestro propio material original. Después de tres álbumes, sentimos la necesidad de restablecer el equilibrio entre el arreglo de composiciones de otros y trabajar sobre nuestro propio material…sin que esto interfiera sin embargo, con la inspiración y las referencias al origen de la música afroamericana que nos ha caracterizado hasta ahora.

En general, no nos importaría trabajar con la música de algunas de mujeres como Ma Rainey y Bessie Smith; en cuanto al repertorio más contemporáneo, el foco podría estar en figuras como Horace Tapscott y Wadada Leo Smith.

Una de las cosas que más me llama la atención de este álbum es cómo es capaz de conectar con el público, que no tiene por qué saber nada de blues o de jazz. Es algo que también conseguís en vuestros otros trabajos. ¿Pensáis que a veces el jazz peca de lo contrario? ¿No requiere a veces un ejercicio de “intelectualidad”?

Una de las cualidades de este grupo es efectivamente, la de conseguir reunir a un público amplio, transversal y no necesariamente experto.  Es la presencia del Blues y su vitalidad lo que ayuda a superar las dificultades que se asocian a un lenguaje más complejo y elaborado como el del jazz.

Sin embargo, hay que decir que frecuentemente el oyente corre el riesgo de ser víctima de sus propios prejuicios. A menudo tiende a poner una especie de barrera defensiva al renunciar con demasiada facilidad tanto al simple placer de escuchar como a la facultad de elaboración crítica. En resumen, creemos que en este punto, en la frontera entre estas dos tendencias, los músicos y el público, sin excluir a nadie, deben encontrar un equilibrio, un punto de encuentro.

¿Consideráis la posibilidad de un futuro álbum que parta de composiciones modernas en las que se aplique el filtro free que os caracteriza?

Como comentábamos antes, queremos comenzar a trabajar en materiales originales, aunque no renunciamos a incluir autores y composiciones cercanas a nuestra realidad.

Tendemos por nuestra naturaleza a un enfoque inclusivo, creemos en la fluidez entre las raíces de la música y su futuro. Esto ha caracterizado siempre a toda la música afroamericana. Una cualidad que a menudo contrasta con la tendencia europea a clasificar, no siempre con motivo, en categorías de género, estilo, o tiempo.

¿Qué otros grupos del panorama italiano o europeo os inspiran más? ¿Algún grupo o artista español os llama la atención?

En los últimos años la escena italiana ha crecido mucho. El número de músicos jóvenes, de buenos músicos que han aparecido es impresionante. De forma cíclica, en Europa asistimos a la explosión de algunos fenómenos, como la actual revelación, sobre todo mediática, de una nueva generación de ‘jazzistas’ británicos o el renovado florecimiento de la escena escandinava.

Sin dar nombres o clasificaciones, podemos ciertamente afirmar que la comunidad se encuentra en neta expansión y que Roots Magic está en buena compañía.

¿Cuáles son vuestros próximos objetivos?

Tocar en directo lo más posible, elaborar un nuevo repertorio para nuestro cuarto álbum, conseguir nuevas colaboraciones…pero hay tiempo para todo esto. ¡De momento, disfrutemos de Take Root Among the Stars!

Entrevista: © Rudy de Juana, 2020. http://www.caravanjazz.es/
Fotografías por Alessandro Carpentieri y Peter Gannushkin




K Quintet: Something Else; donde jazz y danza se fusionan. Por Juan F. Trillo [Entrevista de jazz]

Por Juan F. Trillo.

K Quintet, el grupo liderado por la pareja formada por Ksenia Parkhatskaya y David Duffy, lanza su primer disco, Something Else, un primer disco muy prometedor y que es de esperar les haga llegar a una audiencia cada vez más amplia. Parkhatskaya y Duffy ofrecen una música capaz de satisfacer a un amplio espectro de oyentes, compuesta por melodías clásicas que nos retrotraen a mediados del siglo pasado. Por otro lado, el grupo saca partido de toda la tecnología moderna a su disposición para conseguir “un sonido único y definido”, que evoca ese ambiente clásico del que hablábamos antes. Las sesiones de grabación se han realizado en Barcelona, en los estudios Vértigo, y resulta evidente que en ellas han puesto tanta energía como les ha sido posible.

K Quintet se formó en el verano pasado y el hecho de que ya tengan su primer álbum editado indica que van quemando etapas con rapidez, aunque sin duda a ello contribuye el que tanto Parkhatskaya como Duffy cuentan con una larga experiencia profesional. Es preciso mencionar, igualmente, que el grupo ofrece algo más que buena música jazz, algo inusual y que resulta ser una agradable sorpresa: la cantante es una excelente bailarina de danza moderna (profesional de la danza, en realidad) y el vídeo promocional deja constancia de ello. Para su producción Parkhatskaya ha recurrido al fotógrafo Marc Costa, quien ha elaborado una filmación minimalista en la que todo el protagonismo recae sobre las tres bailarinas (Aina Lanas, Marina Pravkina y la propia Parkhatskaya). No necesita más.

En la entrevista de Tomajazz, los líderes del grupo nos hablan sobre su trabajo y sobre su proceso de creación.

Tomajazz: Something Else, es un álbum que evidencia un trabajo meticuloso. Háblanos, por favor, del proceso de grabación.

Ksenia Parkhatskaya: Grabar la parte vocal fue una sorpresa emocionante para mí, porque era la primera vez que trabajaba en un estudio de grabación con músicos profesionales. Sé que para una cantante profesional no es nada especial, pero para mí fue algo muy emocionante, había mucha energía fluyendo y, por supuesto, una cierta presión sobre mí, pero me lo tomé como un juego, como una experiencia maravillosa.

La mayoría de los temas instrumentales fueron compuestos por David y algún otro los compusimos entre David y yo, en los que yo creaba algunos scats, frases y melodías que luego pudiera bailar. Es algo que hago a menudo. Cuando bailo, cuando estoy improvisando o cuando estoy dando clase puedo inventar en el momento líneas, riffs, frases… me encanta crearlas. Es algo que está muy relacionado con mi vida, con mi carrera de bailarina.

Así que, cuando grabábamos las partes instrumentales, era David quien realmente dirigía el proceso. Yo estaba en la cabina de grabación probando a bailar lo que escuchaba, porque en realidad la idea original al grabar este álbum era disponer de música para mis cursos de baile on-line. Una buena parte de mi enseñanza de baile y coreografía es a través de grabaciones de vídeo, pero hoy en día hay muchos problemas para hacerlo así debido a las restricciones de los derechos de autor. Si, por ejemplo, bailas algo con música de Oscar Peterson, van a bloquear tu vídeo en todas partes. Así que, ¿cómo se supone que una bailarina va a tener la oportunidad de crear coreografías?

Por eso me dije que ya era suficiente. Imparto muchas clases on-line de danza swing y de jazz y necesito una música con la cual me identifique, con que me sienta confortable, música que no sea bloqueada cuando la subo a internet. Ese fue el propósito inicial de estas grabaciones. David se ocupó de la composición, de dirigir a los músicos y del proceso de grabación. Yo me preocupaba de si funcionaba a la hora de bailarla y sugería cambios a partir de lo que sentía con mi propio cuerpo. De alguna manera estaba probando cómo respondía mi cuerpo a esta música.

Por supuesto, a los músicos les dimos indicaciones por adelantado, establecimos el ambiente que queríamos crear, les propusimos como referencias la música que habían hecho Ben Webster, Lester Young, Scott Peterson, Red Garland… Una playlist para que se hiciesen una idea de lo que estábamos buscando.

En cuanto a mí, por el momento, la danza es mi principal ocupación, pero mi actitud tanto hacia la danza como hacia la canción es de exploración y de experimentación. Yo diría que soy como una niña, con los ojos muy abiertos, que está descubriendo cosas y quiere probarlo todo.

Tomajazz: Resulta interesante que logre repartir sus energías creativas entre la canción y la danza, con tan buenos resultados en ambas, algo que desde luego no es frecuente. ¿Algún problema al cambiar de una a la otra?

Ksenia Parkhatskaya: Es una pregunta interesante y es cierto que es difícil dedicarse al cien por cien a dos actividades tan distintas como son bailar y cantar. Pero afortunadamente para mí, hago danza jazz y eso hace que no sean en realidad tan diferentes. Es cierto que paso la mayor parte del tiempo bailando, pero para ello tengo que aprenderme las canciones a base de repetirlas una y otra vez. Para coreografiar tengo que conocer a la perfección esas canciones y a menudo termino cantándolas, porque necesito conocer las frases y entender todo el proceso musical, de manera que pueda transformar todo eso en movimiento. Necesito atrapar los ritmos y las melodías y las estructuras y sentirlas con mi cuerpo, por eso cuando estoy bailando, suelo cantar, especialmente cuando estoy improvisando.

Así que, bueno, estoy dedicándome a estas dos actividades, a cantar y a bailar, y aunque todavía no tengo una agenda de conciertos, sí que participo cantando ocasionalmente en alguna jam session o tal vez en un festival de danza swing. A veces incluso combino canción y danza en un mismo tema, podría concluir que ambas disciplinas forman parte de mi vida y de mí misma, que juntas constituyen un todo.

© Nuria Aguade

Tomajazz: El vídeo “Something Else” destaca estéticamente y damos por supuesto que usted ha preparado la coreografía, ¿ha sido así? ¿Cómo fue la filmación?

Ksenia Parkhatskaya: Sí, soy la coreógrafa y es algo de lo que me siento muy orgullosa, me hace sonreír de felicidad, porque, como ya he dicho este es un álbum que grabamos para tener una música propia con la que poder bailar. Sin embargo, hay algo interesante y es que no toda la música que incluye me hace desear bailar simplemente; una parte de ella me estimula a crear coreografías. Y es curioso porque en algunos casos, no soy capaz de ver los movimientos en un primer momento y tengo que escuchar la canción una y otra vez, me lleva algún tiempo crear la acción, por así decirlo. Necesito escuchar repetidamente un tema e imaginar lo que sentía cada músico, meterme en su piel y sentir lo que ellos sentían.

Para este vídeo invité a dos fenomenales bailarinas, Aina Lanas, de Barcelona, que es realmente épica. Es especialista en danza contemporánea y urban dance. Luego está Marina Pravkina, una bailarina de origen ruso que se ha especializado en danza jazz y bebop. Las dos incluyen el jazz en su repertorio y eso hace que el resultado sea tan eficaz, en conjunto, somos tres personalidades muy fuertes sobre un escenario al mismo tiempo, dependiendo unas de otras. Todo el proceso de coreografiado me llevó algún tiempo, porque quería dejar espacio para que cada una de ellas pudiese improvisar un poco. Pero luego todo fue muy rápido y contábamos con el fantástico fotógrafo Marc Costa encargándose de la filmación. También tuvimos que combinar cuidadosamente la iluminación y el cambio de vestuario.

En conjunto, fueron momentos maravillosos, como un movimiento circular en el que la música y la danza se inspiraban mutuamente. Filmamos toda la coreografía en unas ocho horas ininterrumpidas, con casi setenta tomas, un trabajo realmente intenso y muy exigente físicamente. ¡Cuando terminamos, necesitamos dos días para recuperarnos! Es algo muy intenso emocionalmente, porque tienes que darlo todo ante la cámara, así que estoy muy orgullosa de este trabajo.

Quisiera añadir, que, de los temas incluidos en el álbum, la mitad son composiciones propias y la otra mitad arreglos de temas clásicos.

Tomajazz: ¿Cuáles son sus planes para el futuro? ¿Es K-Quintet un proyecto a largo plazo?

Ksenia Parkhatskaya: Puedo decir que el futuro de K Quintet está asegurado al cien por cien y que vamos a seguir creando. Mi intención es formar un dúo estable con mi esposo David y ofrecer actuaciones regularmente, aunque es posible que no siempre haya cinco músicos en el grupo. Los dos estamos enamorados del jazz y el jazz forma parte de nuestras vidas. Hemos querido que la “K” figure en el nombre del grupo, ya que es la inicial de mi propio nombre, y nos gustaría que el sonido de esta letra se asocie de manera inmediata a la música jazz, igual que cuando mencionas la palabra “café”, realmente puedes olerlo. David y yo somos almas creativas, es algo que nos viene espontáneamente y, de hecho, ya estamos trabajando en nuestra próxima grabación, que se publicará en unos dos o tres meses. Será un EP y llevará por nombre Colors. Será un poco diferente de Something Else, porque se alejará del jazz clásico. Los temas estarán compuestos por David y por mí y en él participarán algunos artistas audiovisuales, como animadores y dibujantes 3D. Será un álbum arriesgado, en que experimentaremos con la intención de crear algo nuevo y fresco, algo así como una explosión de colores.

Tomajazz: Háblenos del proceso de composición de los temas de este disco y de las influencias que consideras más relevantes.

David Duffy: Para mí, el proceso de composición es una exploración en la cual me siento al piano y empiezo a buscar, es siempre una búsqueda. Es cierto que en este proyecto había ciertos parámetros que estaban definidos previamente, pues queríamos hacer una música que se ajustase a las necesidades de los bailarines, lo que significa introducir unos tempos determinados. En cuanto al estilo destacaría la música de Oscar Peterson, Ben Webster o Duke Ellington. Todos ellos tienen excelentes secciones rítmicas y es una música de jazz estupenda para ser bailada.

Así que, yo sabía que las melodías y los arreglos tenían que servir para esta función, es decir, para bailar. Esto suponía una limitación considerable, pero me pareció estupendo, porque es algo que ayuda a un compositor, ya que, si tienes todas las opciones disponibles, a veces no sabes muy bien qué escribir.

Al mismo tiempo, he estado preparando una pieza para una película, así que ha sido un período en el que he estado bastante ocupado. Reservamos el estudio de grabación en agosto y en unos diez o doce días tenía listas la mayoría de las melodías. Solo hizo falta llevarlas al estudio y materializarlas con el resto de los músicos.

Tomajazz: A menudo se ha etiquetado la música de K Quintet como “bebop”, pero tal vez se aproxime más hacia el “cool”. ¿Cuál es su opinión?

David Duffy: No sé muy bien de dónde procede esa idea de que nuestra música es bebop o quién lo mencionó por primera vez. Yo no diría que es particularmente bebop y me parece que sí es cierto lo que mencionas, en términos de cool jazz. Ciertamente, buscábamos un sonido suave, especialmente en los que interviene la trompeta y aquí mencionaría a Harry Sweets Edison como referencia musical. Queríamos evitar sonidos estridentes y desgarrados y buscábamos algo más dulce en su lugar; ciertamente no bebop.

Dicho esto, por lo general no le doy mucha importancia a los estilos o géneros, aunque si a la gente le gusta hacerlo, no hay problema. Sin embargo, en cuanto a mí, como he dicho, me siento al piano y escribo melodías con las que disfruto, que me estimulan. Si luego las etiquetan de esta o aquella manera, por mí está bien.

© Miki Barlok

Tomajazz: Los temas vocales interpretados por Ksenia Parkhatskaya se ajustan muy bien a su voz. ¿Tienen pensado desarrollar su carrera como cantante o va a ser algo ocasional?

David Duffy: Estamos decididos a desarrollar su carrera como cantante. Cuando la conocí, su actividad principal era obviamente la danza y pensé que eso era todo, pero luego, en cierto momento, descubrí la voz tan maravillosa que tiene para el jazz y fue una auténtica sorpresa. Es algo que Ksenia lleva dentro y que siempre he querido que hiciésemos juntos, porque nos resulta muy fácil trabajar en equipo. Trabajar con tu pareja es muy agradable y hace que las cosas resulten más fáciles.

En un principio no teníamos pensado colaborar en la composición de los nuevos temas e iba a ser yo quien escribiese una música que se ajustase a los movimientos de la danza. Pero entonces llegó ella y empezó a improvisar a partir de lo que yo iba componiendo, a desarrollar su propia voz y ha sido maravilloso explorar más en esta línea. Es algo que vamos a seguir haciendo en el futuro, sin duda.

Tomajazz: ¿Cómo ve el futuro de K Quintet, a largo plazo?

David Duffy: Realmente tenemos intención de continuar haciendo música. Estamos preparando nuestro segundo álbum, que está casi terminado y que publicaremos hacia octubre, después de sacar algunos sencillos durante el verano. Estamos trabajando en la animación para el vídeo de uno de los temas, que debería estar listo para el mes de junio y, además, hay otra idea bastante importante para una canción llamada “Fear”, que tendrá una gran producción de vídeo. Esperamos poder materializar estos proyectos cuando la cuarentena termine y si todo va bien, estarán listos hacia septiembre u octubre, como he dicho.

Con todo esto en la mente, también miramos hacia la preparación de los directos, de los conciertos, que nos gustaría que fuesen una experiencia audiovisual, algo en lo que ya tengo una cierta experiencia. A medio plazo, nuestra intención es continuar produciendo música en la línea de Something Else, un jazz del tipo straight ahead, porque es algo que nos gusta. Pero, por otro lado, también haremos algo más expansivo, enfocado hacia el pop. Ksenia y yo esperamos seguir creando música juntos durante muchos años.

Texto: © Juan F. Trillo, 2020 / https://jantilkut.wordpress.com/https://www.facebook.com/jan.tilkut
Fotografías promocionales, salvo las indicadas en cada fotografía

Grupo: K Quintet
Título: Something Else.
Fecha de publición: 2020.
Grabado en: Vértigo Studios, Barcelona.
Voces: Ksenia Parkhatskaya.
Músicos: David Duffy, bajo; Gabriel Armagant, saxo tenor, Juna Mar Saque, trompeta, Carlos Sarduy Dimet, trompeta (1, 4, 7), Marc Martín Torrent, piano; Xavi Hinojosa, batería, Jake Klamburg, batería (1, 4, 7).
Bailarinas: Ksenia Parkhatskaya, Aina Lanas y Marina Pravkina.
Cámara y producción: Marc Costa.

 




Pepa Niebla: Renaissance por Enrique Farelo [Entrevista]

Por Enrique Farelo.

Pepa Niebla irrumpe con fuerza inusitada en el panorama del jazz nacional dispuesta a romper moldes y defender su condición de mujer músico que es apreciada por sus valores personales tanto como artísticos.

Una luchadora desde el sentimiento creativo de la palabra, un músico, una cantante que trasciende y va más allá en sus competencias, defensora de las mujeres y rebelde a su manera que lleva la voz cantante de los derechos de la vida y el renacer de una nueva mentalidad más natural y humana.

Renaissance de Pepa Niebla disipa tus dudas abriendo tu mente desde la elegancia de sus músicos y la calidez de voz.

Como bien señalas Renaissance se inspira en la canción del ex Genesis, Peter Gabriel, “In Your Eyes”. ¿Cuál es el nexo de unión que los une?

Pues realmente no ha sido Peter Gabriel el nexo de unión en este caso. No tuve la suerte de conocer este tema a través de su autor sino de la cantante de Jazz Dianne Reeves.

La canción con el que da comiendo a su álbum Bridges; siendo éste uno de los discos que más me han influenciado e inspirado en mi viaje por la música hasta aquí, tanto en lo que a vocal se refiere como en lo musical. Los motivos son muchos y variados. Hoy por hoy es una foto más en toda esa colección de influencias que nos hacemos a través del tiempo, puesto que ha llovido mucho antes y después de ese álbum pero no podía dejar de hacer mi pequeño homenaje a ese tema y estar más de acuerdo con esa invitación a estar despiertos, a mirar bien, a disfrutar de las pequeñas cosas, a valorar lo que tenemos a nuestro alcance.

¿Quisiste decir Life en lugar de Renaissance?

Si entendemos el renacer como el significado amplio del sentirse vivo, entones quizás. No obstante, el título hace referencia a un nuevo comienzo, pero no un comienzo más, sino el verdadero comienzo. Lleva implícito una transformación, un mudar la piel. Una confirmación del ser. En definitiva, estar en paz con uno mismo.

Fotografía: © Armando Laranar

¿Eres rebelde como persona, como músico o cómo ambos con respecto al establishment?

Pues es curioso, yo no me siento ni me definiría rebelde como tal aunque seguramente lo soy. Más que invitar a la rebelión me gustaría sugerir al oyente, que se dé la oportunidad de buscar en uno mismo para poder vivir siendo quienes realmente somos, sin tantos filtros, sin tantos condicionantes para poder vivir haciendo lo que realmente amamos. Es cierto, y no voy a negarlo, que el establishment es el que es y es duro llevar una vida que no se ajuste a sus cánones. A todos los niveles. A nivel de género, a nivel de confort, a nivel social, familiar o económico. Pero no he encontrado compensación ni alegría mayor que la de encontrarme conmigo misma.

¿Existe un nuevo orden mundial creado por el poder en las sombras según apuntas en “Chains”?

No creo que haya un nuevo orden mundial creado por el Poder, es el mismo de siempre. La ley del que somete y del sometido. Las cadenas de las que hablo en ¨Chains¨ están en nuestra casa, en nuestro entorno, en muchas de nuestras parejas, en nuestros seres queridos. Es esa fuerza que nos rodea en lo cotidiano que condiciona nuestras decisiones, aquellas fuerzas que nos ponen en duda de si lo que deseamos es lo que realmente queremos, de si las decisiones que hemos tomado serán las mejores para nosotros. Personas que desde lo afectivo proyectan sus inseguridades en nombre del amor y la protección, terminando por convertirse en plomo sobre nuestros pies. Pero hay que seguir adelante, hay que seguir el camino sabiendo y entendiendo que nadie mejor que nosotros mismo sabemos lo que es mejor para nosotros pese a quien pese.

¿Es el hombre el responsable directo del cambio climático tal como insinúas en la canción de Toni Mora, “All About Dance”?

Desde mi punto de vista sí. No me cabe duda. ¡Pero ojo! Entiéndase que por un hombre deshumanizado y desnaturalizado en el modelo de producción que hemos creado y llevado a cabo en los últimos 100 años. El reconducir del cambio climático está fundamentalmente en manos de ese orden mundial del que hablábamos anteriormente, mientras que nosotros soportamos con culpa y miedo cristiano la responsabilidad de todo aquello que ocurre en nuestro planeta; como si, con tan sólo desearlo pudiésemos cambiar las cosas.

Como dijo el humorista Pablo Carbonell: “Solos no podemos con amigos sí”.

¿Cómo vislumbras el papel de la mujer en el jazz del siglo XXI?

El papel de la mujer por fin va evolucionando. ¡Qué ya es hora!

En los últimos años gracias a la concienciación del mundo femenino en primer lugar y al masculino en segundo, poco a poco va despertando y la presencia de la mujer en los escenarios y la escena jazzísitica es cada vez mayor y mejor.

Si hay algo que me molesta soberanamente es la existencia del instituto de la mujer. Que exista es símbolo de la tremenda desigualdad y, aunque agradezco contar con él me encantaría que dejase de tener sentido ya que reflejaría que hay igualdad de género o que la cuestión de género, ni siquiera fuese necesario planteársela.

¡Ojalá llegue el día en qué nos valoren por lo que hacemos y no por nuestro género!

Hay muchas conjeturas en la programación de los festivales, el mayor número de hombres músicos condiciona inconscientemente su contratación por encima de las mujeres, lo que incita a pensar que los grupos de jazz masculinos son mejores.

Si algo tengo claro es que la mujer se ve muy forzada culturalmente a elegir entre la música o jugar el papel social de la maternidad, el cuidado y la complacencia. Si eliges tu vida profesional la sociedad te castiga de un modo sutil, pero hostil. No hay conciliación posible en este sector como casi que no la hay en la inmensa mayoría de los sectores. El hecho de que no haya mayor número de mujeres sobre el escenario es consecuencia del modelo de sociedad patriarcal que tenemos. Y es una realidad que a la mujer se le educa para hacer cosas ¨de Mujeres¨.

¡Hablar en estos términos me “hierve la boca”!

La Música requiere muchas horas de trabajo y estudio. Requiere la priorización de uno mismo sobre lo demás. Y a una mujer se le da muy poco margen para que pueda, sin consecuencias morales y sociales, ser ella lo primero.

¿A qué mujeres destacarías del panorama nacional?

Pues mencionaré a Naíma Acuña quien es un ejemplo absoluto de excelencia en el mundo del Jazz de nuestro país y con quién tenía la ilusión tremenda de compartir escenario el próximo 17 Abril, fecha en la que íbamos a presentar el álbum Renaissance en el teatro de Monumental Madrid. Ahora toca esperar y hacer lo que se nos pide.

Y ya que me ofreces la ocasión de destacar a mujeres del panorama nacional, me gustaría hacer mención a algunas de la industria del Jazz que no se ven y que también han de trabajar a contra corriente para hacerse un hueco. Mujeres que trabajan detrás del escenario, que hacen posible un sin fin de milagros abriéndose paso casi a codazos en la industria. Para el desarrollo de Renaissance he tenido la fortuna de contar con un equipo femenino profesional de primera por el sosiego y por el confort aportado y experimentado.

Esas mujeres son: Isabel Cabello (Diseñadora y Branding), Angélica Roca (Técnico de Sonido), Amélie Berton (Fotografía) Ana Solinís (Videógrafa), Beatriz Ortega (Asesora y responsable de FeminaJazz), Nora Jorba (PR), Clara Ares (Social Media, Marina Fernández de Martinico o Luz Divina (Comunicación).

¿Cuál es la pregunta que nunca te han realizado y te gustaría que te hicieran?

Pues me gustaría que me preguntasen más por mi manera de trabajar, por las cosas que he aprendido que pueden ser de utilidad para otr@s aspirantes.

Fotografía: © Antonio Torres Olivera

Pues ya que lo señalas… ¿Tienes algún método o ritual cuando compones?

Pues no hay un método único. Hay muchas maneras de abordarlo. Lo mejor es fijarte bien en lo que te gusta. Analizar por qué te gusta, qué instrumentación vas a usar, cómo suena, cuánto espacio vas a dejar entre las partes y ver qué es lo primero de esas influencias que te llevan a gustarte tanto.

¿Es el aspecto melódico? ¿Es el groove? ¿Qué se repite y cuántas veces? Es importante contar algo. Tener cosas que decir en la vida y lo que quieres contar es otro factor fundamental tanto como vocalista como instrumentista o/y compositor. Unas veces el texto te visita antes que el aspecto sonoro o musical del mismo, otras es una palabra la que trae una melodía y viceversa.

Eres la autora de haber escrito las letras para seis composiciones de Renaissance. ¿Las letras son el fiel reflejo de tu prolongación como ser humano?

Las letras, la música, los andares, la postura y hasta la manera de respirar.

¿A qué se debe tu versatilidad de cantar en castellano, inglés y portugués?

Pues al amor por la riqueza lingüística y la musicalidad genuina que cada legua presenta en su fonética. Me parece un gesto amable cantar en otras lenguas, es como el esfuerzo que uno debe hacer cuando emigra. Hay que aprender la lengua del país al que vas, es lo mínimo que puedes hacer en pos de agradecer que te abran sus puertas y sus brazos. A la vez, es una manera de unificar la música a través del lenguaje. No hay una lengua que suene más a un estilo que a otro. Todas las lenguas pueden sonar al estilo de música que queramos. La música es exactamente un idioma más. Requiere las mismas habilidades, aprender a hablarlo, escribirlo, leerlo y pronunciarlo.

¿A qué vocalistas les debes más y quienes son las más admiradas por ti?

Todo se lo debo a la Música, en toda su magnitud. Me ha enseñado muchas cosas acompañándome en todo momento. Unas veces me ha dejado por un tiempo para recordar que he de volver a ella. En todo caso, si me preguntas por una cantante en concreto te diré que si le debo dar las gracias a alguien es a Celia Mur. Su travesía y su camino han sido motor, mapa y espejo en mi trayectoria. Entre las cantantes que más me han inspirado desde los inicios hasta ahora han sido Ella Fitzgerald y Sarah Vaughan como las primeras; pasando por un número interminable de ellas y también ellos.

A O´day, John Hendrix, C. McRae, J. Hartman, Chet Baker, Nancy Wilson, Betty Carter…etc. De entre las actuales, Dianne Reeves, Rachelle Ferrell, Leïla Martial, Gretchen Parlato o Esperanza Spalding.

¿Qué tipo de música escuchas habitualmente y cuáles son tus músicos favoritos?

Pues procuro incluir un poco de todo. No dejar de indagar en lo que va saliendo y escuchar a las nuevas cabezas creadoras expresarse. Pero eso sí, sin dejar de lado el contacto con el origen. Últimamente he estado escuchando mucho a Pat Metheny, Kenny Dorhan, Kendrick Scott o Terence Blanchard. La música es siempre según el momento. Unas veces porque es lo que el cuerpo te pide y otras porque hay algo de lo que quieres aprender y te obliga a establecer una relación de trabajo con la ella. De entre mis músicos favoritos están Brian Blade and the Felowships, Bill Evans (piano), Carmen McRae, Gretchen Parlato y un innumerable sin fin…

¿Qué significa musicalmente Shai Maestro para Pepa Niebla?

Pues Shai Maestro significa palabras mayúsculas. Un genio del piano. Un profesional con los pies en la tierra, trabajador y sensato. Generoso y virtuoso del piano con una identidad más que definida. Tuve la suerte de conocerle en el 2010 cuando tocaba con Avishai Cohen y Mark Guiliana en su gira de Gently Disturbed. Época en la que trabaja para Avishai Cohen como parte de su equipo de management en Londres.

¿Qué cuidados necesita la voz y cuantas horas de trabajo precisa al día?

La voz es un instrumento perfecto… Reúne exactamente los mismos elementos que cualquier otro instrumento, con las limitaciones y particularidades propias que cada instrumento posee. Sin embargo, la voz es un instrumento irremplazable. No puedes comprar una nueva si la dañas. Puedes recuperarla, mantenerla en forma como cualquier otro instrumento demanda, repararla y mimarla. Pero irremplazable. Por lo que no se puede usar la voz de continuo 6 u 8 horas como otros instrumentos. Sin embargo, requiere de esas horas de trabajo en otros aspectos que hacen que tengas mejor técnica, interpretación, afinación y versatilidad musical que son los aspectos de la música en sí misma. Dedicarle mucho tiempo al entrenamiento auditivo, deporte, respiración, articulación y dicción, postura, relajación, pronunciación, ritmo, entonación a primera vista, repertorio, etc… y por supuesto dedicar tiempo a escuchar mucha música con atención, estudiar un instrumento o dos, comprender la armonía, indagar en la historia y evolución de la música que quieres interpretar… todo eso y mucho más, que no voy a mencionar porque no acabaría, van a modelar tu sonido, tus recursos interpretativos y el sonido final de tu instrumento que en este caso es el de la voz.

¿Y si hablamos de actuaciones, existe el miedo escénico?

El miedo escénico existe en cuanto te importa la opinión de los demás. Es obvio que un mal día lo tiene cualquiera y que ese día puedes estar siendo observado por muchas personas en un auditorio o en un club de Jazz. A una no le apetece que le recuerden por el mal día que tuviste. Producir un evento supone un esfuerzo y una inversión titánica para muchas personas. Y sobre todo para los músicos que al fin y al cabo hemos de justificar que toda esa inversión es merecida de cabo a rabo. Sin embargo, la satisfacción y la generosidad del público siempre suma porque ven la vulnerabilidad a la que nos exponemos y vivenciar ese respeto y ese afecto no tiene precio. No hay miedo escénico que lo pare.

Fotografía © Pepe Torres, 2020

¿En qué teatro no has actuado y te gustaría actuar?

Pues puestos a soñar digamos que en el Lincoln Center, El Blue Note de NY, Royal Albert Hall y por qué no, en el Palau de la Música de Barcelona. (Ya que me preguntas me pongo ambiciosa.)

¿Podrías realizar un breve repaso de los músicos que te acompañan en Renaissance?

Pues con gusto. Renaissance es desde luego un proyecto muy especial para mí. Es el resultado de un periodo de tiempo de mucha renuncia pero también de mucho afecto y compañerismo. El madrileño Toni Mora a la guitarra, Alex Gilson al contrabajo desde París, el bruselense Maxime Moyaerts al piano y el holandés Daniel Jonkers a la batería. Cuatro grandes músicos que me han acompañado en un viaje durante varios años de crecimiento compartido. Han apoyado mi música con un respeto admirable y una compañía como en pocos momentos se da. Gestionar al ser humano es una tarea complicada porque todos tenemos nuestra propia manera de entender la música y la vida misma. Y ellos han supuesto un engranaje de gourmet. Musicalmente sólo tienes que poner la oreja y ver el gusto y el nivel que tienen. He de destacar mi especial gratitud a Toni Mora, el que ha sido compañero de carretera y manta muchos años y con el que es un privilegio poder contar a todos los niveles en esta imagen del tiempo que es lo que es al fin y al cabo un álbum. Una foto de un momento compartido. Toni Mora ha aportado su indiscutible talento como guitarrista pero también como compositor y arreglista con un gran afecto y saber estar.

Dado que ser músico no es una profesión sino un modus vivendi. ¿Cómo concilias tu profesión con tu vida personal?

¿Qué es una profesión y qué no lo es? Ser músico es una profesión en toda regla. En España hacen todo lo posible para que no lo sea, pero lo es. Ser músico de Jazz también. La cuestión es qué motivos absurdos hay detrás para que un gobierno no cuide de sus hacedores de cultura. Es como la conciliación familiar que mencionaba anteriormente. Es de gran torpeza. No obstante, si en algo estoy de acuerdo es que además de ser una profesión es un modus vivendi. Absolutamente. Ser Músico de Jazz es además una filosofía. No te hace músico de Jazz saber mucho Jazz, ni tocarlo muy bien. Ser músico de Jazz implica ambas cosas y muchas más, pero sobretodo, no esperar del Jazz más que eso… Jazz. Para eso hay que estar muy en contacto con el lado más espiritual de uno mismo, de lo contrario se tornará una frustración constante. En mi caso como cantante y responsable de mi propio proyecto, hay que hacer malabares para salir adelante y ser fiel a ti mismo. La docencia es quizás el mejor aliado hoy día de los músicos de Jazz y me parece estupendo. Me encanta. A mí además de la docencia me acompaña la fotografía.

¿Tras Renaissance en qué proyectos estás trabajando a corto y medio plazo?

A corto y medio plazo lo único que deseo es poder tocar y llevar este proyecto por muchos países de este maravilloso planeta. Sólo tenemos que tener paciencia para que se recupere pronto la vida cotidiana, esa que tan poca importancia le dábamos. Aunque llámame loca… ya estoy pensando en mi próximo trabajo.

Vivimos tiempos difíciles para la humanidad. Hoy problemas como el coronavirus, COVID-19, que nos afecta de manera global. ¿Cómo los vive y siente un músico personal y profesionalmente?

Pues obviamente muy mal. Los músicos de jazz ya sabes lo difícil que lo tenemos para trabajar. Y según el instrumento que tocas, más difícil aún. En esta situación no te digo hasta qué punto. La mayoría de los músicos de Jazz no generan ingresos para poder tener una vida regulada laboralmente ni mucho menos ahorrar de ello por lo que en el momento que dejamos de tocar nada entra en el bolsillo. Yo diría que el 90% de músicos de Jazz están en esta situación ya que a ello hay que sumar que las clases de música se cancelan también en estos casos de escasez económica e imposibilidad de tener clases presenciales. No obstante, no hay mal que dure cien años. Esto pasará también y los músicos estaremos ahí con mucho que decir y que compartir. Esto sólo puede hacer que el ser humano se vuelva de nuevo, humano. Si es que en algún momento lo fuimos.

¿Cómo ha sido para ti la experiencia de auto producirte este álbum de principio a fin? ¿Qué le aconsejarías a aquel que esté pensando en hacerlo?

Pues no te voy a engañar. Ha sido una titulación más conseguida en mi carrera formativa. Tras años de formación musical sales del conservatorio como un recién operado de miopía. Está todo por redescubrir y te das cuenta que ahora viene el siguiente nivel, que no es otro que aprender un montón de oficios relacionados con la música que sumar al currículo. Producir es componer, arreglar, interpretar, dirigir, dudar, tomar decisiones, escuchar, decidir, ponerte en contra de muchas opiniones, asesoramiento, redactar, comunicarte, llamadas, y aceptar que te equivocarás en muchas ocasiones. Y todo eso sin dejar de disfrutar de cada momento, cada complejidad y cada obstáculo.

Lo recomiendo… no hay nada como creer que eres dueño de tu vida y de tu proyecto aunque tarde más en hacerse, aunque requiera mucha más paciencia e inversión.

¿Cuándo tendremos ocasión de poder escuchar y adquirir Renaissance?

Pues aunque ya hay algún single publicado en las plataformas digitales, esperamos poder lanzarlo el próximo 15 de Mayo y presentarlo cuando nos dejen en Madrid y Bruselas… si ningún virus lo impide.

Más información en www.pepaniebla.com

Tomajazz:
Entrevista: © Enrique Farelo, 2020
Fotografías (salvo las indicadas): © Amélie Berton, 2020




HDO 527. Blue Shots From Chicago: al habla (y en concierto) con… Juan Vinuesa [Podcast]

Por Pachi Tapiz.

Entre el 14 y el 23 de noviembre de 2019 el saxofonista Juan Vinuesa presentará en directo su nueva grabación Blue Shots From Chicago, publicada en el sello lituano NoBusiness Records especializado en propuestas de libre improvisación y free jazz, o tal y como lo define el propio Vinuesa, en jazz underground. Esta gira de siete conciertos la realizará junto a los músicos que realizaron la grabación, realizada en la estancia del músico en la ciudad de Chicago: Josh Berman, Jason Roebke y Michel Patrick Avery.

El cuarteto actuará en Albacete (Teatro Circo, 14), Guadalajara (Teatro Moderno, 15), Casas Ibáñez (Teatro Municipal, 16), Granada (Espacio V Centenaio, 20), Villarrobledo (Gran Teatro, 21), Almansa (Teatro Principal, 22), y Madrid (Metropol Studios, 23).

En HDO 527 escuchamos las reflexiones del saxofonista acerca de esta grabación, así como una selección de temas incluidos en esta obra.

Tomajazz: © Pachi Tapiz, 2019

HDO 527 te gustara… si te gusta el jazz… si te gusta el jazz libre… si te gustan las propuestas de NoBusiness Records… si te gusta la escena jazzística de Chicago…

HDO es un podcast de jazz e improvisación (libre en mayor o menor grado) que está editado, presentado y producido por Pachi Tapiz.

Para quejas, sugerencias, protestas, peticiones, presentaciones y/u opiniones envíanos un correo a hdo@tomajazz.com.




HDO 521. Homenaje a Bogui Jazz: escuchando a Dick Angstadt [Podcast]

Por Pachi Tapiz.

 

Dick Angstadt, presentando a The Fringe, el grupo de George Garzone en Bogui, 12/05/2008 © Sergio Cabanillas, 2008

Dick Angstadt, presentando a The Fringe, el grupo de George Garzone en Bogui, 12/05/2008
© Sergio Cabanillas, 2008

El pasado 31 de agosto de 2019 Bogui Jazz cesó su programación. Desde hace meses se sabía que este templo del jazz en directo en Madrid dirigido por el venerable Dick Angstadt cesaría su actividad, pero no por advertidos los aficionados al jazz de todo España ya lo estamos lamentando y echando de menos.

Desde Tomajazz agradecemos a todo el equipo de Bogui las facilidades que desde el primer día nos han dado para poder plasmar en letras e imágenes el jazz que sucedía encima de su escenario. Por ese motivo la primera entrevista de la nueva temporada de Tomajazz y de la sexta del podcast HDO está dedicada a Bogui Jazz. Recuperamos parte de una entrevista telefónica inédita de Dick Angstadt con Pachi Tapiz que tuvo lugar en mayo de 2018 en la que entre otras cosas Dick relataba la historia de Bogui y también rememoraba algunas de las mejores actuaciones en este santuario del jazz, además de recordar a algunos buenos amigos.

Complementan sus palabras el arte musical de algunos de los músicos que aparecían en la conversación (que en algún caso no aparecen en los cortes de la charla seleccionados): Barry Harris, The Fringe de George Garzone, MAP, Jorge Pardo junto a Gary Bartz y Jeanne Lee, Zenhya Strigalev y Michael Olivera.

Como añadido a la entrevista en audio se recomienda encarecidamente la lectura de Dick Angstadt y Bogui Jazz: Diez años en pie (disponible en https://www.tomajazz.com/web/?p=20632) de Sergio Cabanillas y Enrique Farelo.

Tomajazz: Texto y podcast HDO: © Pachi Tapiz, 2019
Fotografía: © Sergio Cabanillas, 2015

HDO 521 te gustara… si te gusta el jazz… si ya estás echando en falta Bogui Jazz…

HDO es un podcast de jazz e improvisación (libre en mayor o menor grado) que está editado, presentado y producido por Pachi Tapiz.

Para quejas, sugerencias, protestas, peticiones, presentaciones y/u opiniones envíanos un correo a hdo@tomajazz.com.




Muriel Grossmann: “El espíritu femenino del Jazz”. Por Enrique Farelo [Entrevista]

Por Enrique Farelo.

Nacida en París, de joven se afincó en Austria para en el año 2002 trasladarse a Barcelona y asentarse definitivamente en Ibiza en el año 2004 lo cual marcó un antes y un después en su carrera como compositora, saxofonista y líder de sus propios grupos.

Desde el año 2007 son diez discos los firmados bajo su nombre desde Homecoming Reunion (Dreamland Records 2007) hasta el aclamado Golden Rule (Dreamland Records 2018), pasando por Here And Now (Dreamland Records 2008), Quartet (Dreamland Records 2008), Sudden Impact (Dreamland Records 2009), Birth Of The Mystery (Dreamland Records 2010), Awakening (Dreamland Records 2013), Earth Tones (Dreamland Records 2015), Natural Time (Dreamland Records 2016), y Momentum (Dreamland Records 2017).

Portadas de los discos de Muriel Grossmann

Todos sus discos han seguido una línea artística muy similar en cuanto al diseño de sus carátulas y ha contado con músicos solventes como la vienesa Gina Schwarz al contrabajo y el serbio Uros Stamenkovic a la batería en sus tres últimos trabajos; y sobre todo su fiel escudero también serbio, el guitarrista Radomir Milojkovic que casi nunca ha faltado a su cita acompañándola en la mayoría de sus trabajos.

Su solidez, su compromiso, su espiritualidad y su tener las ideas muy claras son una característica intrínseca a la hora de valorar su música.

© Laura G. Guerra

Enrique Farelo (E.F.) ¿Cuándo “nace” en Muriel Grossmann el deseo por la música y que personas influyeron o te motivaron?

Muriel Grossman (M.G.) La música ha sido siempre una parte muy importante de mi vida. Mis padres son muy aficionados al arte y en concreto mi padre ha coleccionado vinilos de música clásica durante toda su vida. A la edad de 5 años ellos me propusieron escoger un instrumento. Elegí la flauta. Y es entonces cuando comenzó mi carrera en la música clásica, etapa que ha durado 12 años. Recuerdo bien como desde temprana edad cogía la flauta cada día improvisando melodías; era una de las cosas que me aportaba mayor bienestar. Una gran motivación en esta etapa fue mi profesor de flauta, también escuchar a músicos como Jimi Hendrix y por supuesto esos amigos especiales aficionados a la música que me rodeaban.

E.F. Naces en París pero es en Viena donde resides hasta la juventud. ¿Te interesas en esa época por el jazz o por la música clásica teniendo en cuenta que la cercana Salzburgo es la patria chica de Wolfgang Amadeus Mozart?

M.G. Viena y Austria son la cuna de la música clásica. Toda la ciudad respira música y se siente también en su estilo imperial, sus bailes y sus tradiciones. Era un privilegio poder crecer en una ciudad donde se promueve tanto el arte y que destaca tanto por su amor a la cultura como a la música. Al principio tocaba solo la flauta y estudiaba música clásica, pero con 21 años empecé a tocar el saxofón alto y una cosa me llevó a la otra. De repente Charlie Parker pasó a ser más importante en mi vida que Mozart. Mi interés por el jazz y por el saxofón empezó a expandirse a la vez que escuchaba las novedades del momento e iba adquiriendo más experiencia con las bandas con las que tocaba.

E.F. Golden Rule: “Haz con los demás lo que quieras que te hagan a ti”. En éste tu último trabajo propones la regla de oro de la espiritualidad y que cualquier religión abrazaría sin dudarlo a través de este adagio. ¿Golden Rule es un homenaje a la religión (a cualquiera), a la espiritualidad o la filosofía?

M.G. He compuesto Golden Rule con la idea de acercar a la reflexión si en cada día y en cada situación nuestros pensamientos, palabras y acciones son consecuentes con esta “Regla de Oro”. Pienso que este concepto spiritual es la clave, la base y el acuerdo esencial para una humanidad que quiere vivir del modo que merece. ¡Porque nuestra naturaleza es humana!

E.F. “Recta acción sin esperanza de recompensa” es una frase extraída del libro sagrado hinduista Bhagavad-gītā (parte del texto épico Mahábhárata). ¿Podría ser esta frase otra regla de oro?

M.G. Necesitamos usar nuestra inteligencia para extender nuestra naturaleza compasiva. Únicamente el conocimiento intelectual no nos sirve de mucho si la mente no está disciplinada. Es por eso que el conocimiento de la mente, su naturaleza y las emociones debe enseñarse en la escuela, ser guiado por personas adecuadas y abordarse de una y diferentes maneras una y otra vez.

He podido ver el éxito y beneficio de usar la regla de oro en el centro educativo Universal Mandala. La practicamos diariamente con los niños. Con esta práctica constante se puede ver muy bien el éxito. Preguntamos a los niños si les gusta ser tratados amablemente y cómo es la escuela, su entorno y si desean venir cada día. Poco a poco a lo largo del año vamos elaborando una guía que les lleva a descubrir por sí mismos que compartir o hablar amablemente con sus compañeros es recompensa suficiente. Nosotros los llamamos “jardineros de la paz”. Lo que sembramos es lo que recogemos. De esta forma van entendiendo que significa “sembrar” con la palabra y la acción para recoger bienestar, felicidad y paz. Es un proceso que se integra muy naturalmente porque está centrado en el “yo”, es decir, en lo que quiero yo.

El altruismo es una actitud fantástica pero muchas veces lamentablemente se queda en el intelecto, porque es muy difícil de satisfacer nuestro gigantesco ego, que hemos nutrido durante siglos.

La regla de oro realmente no dice nada de recompensa, solo nos acerca al entendimiento de la empatía y al reconocimiento del potencial de bondad y sabiduría en los demás seres. Si pudiésemos relacionarnos y acercarnos a los demás con el pensamiento de que tenemos delante un ser con un ilimitado potencial de sabiduría y bondad con esto estaríamos actuando de una manera responsable. Es la base. La enseñanza “Recta acción sin esperanza de recompensa” lo veo más útil para gente ya avanzada en el camino del altruismo. Con una mente investigadora se puede ver fácilmente que estamos sí o sí recompensados por nuestras acciones rectas, todo efecto procede de una causa, todo viene de algo, así como nuestras acciones tienen un antes y un después. Con un poco de trabajo hacia la atención consciente se puede empezar a ver muy bien por qué nos pasan las cosas que nos pasan. Con el tiempo y la práctica nuestra vida diaria se haría más fácil y nuestra mente más clara.

© Christoph Schubert

E.F. ¿En qué momento sientes la llamada de lo espiritual? ¿Es influencia de tu admirado John Coltrane?

M.G. Siento y pienso que he nacido, como todos, con un buen corazón. Pero a la tierna edad de 8 años viendo un documental en televisión, me di cuenta de las increíbles barbaridades que se cometían en la captura de delfines. Ahí, en ese momento, tomé la decisión no solo de ser vegetariana, sino también de hacer el menor daño posible al planeta; y es esto lo que he tratado de integrar en todas mis decisiones, ya sea en lo que trabajo o en donde pongo mi economía, o donde compro y lo que compro. Trato de vivir causando el menor impacto perjudicial posible tomando decisiones responsables para todo el planeta y ser un ejemplo para otros.

Escuchar y aprender de John Coltrane me ha aliviado y dado seguridad en mi camino. John Coltrane es para mí uno de los músicos más importantes que la humanidad ha podido conocer. Era un gran conciliador capaz de unir diferentes estilos, culturas y géneros reinventándose una y otra vez en cortos periodos de tiempo con gran consciencia política y profunda espiritualidad además de ser reconocido como un hombre excepcionalmente humilde, así como lo fueron Alice Coltrane o Pharoah Sanders.

E.F. ¿Nuestra civilización tal y como la entendemos está llegando al final de un ciclo por nuestro desprecio a la vida y nuestra falta de conciencia?

M.G. Hoy en día se ven las consecuencias de un largo periodo de tiempo de descuido de una población que supera los 7400 millones de habitantes.

Todo es un asunto de enfoque. Siendo bondadosos, responsables y compasivos, nos sentimos naturalmente bien y deseamos el bien para todos, pero sufrimos tremendamente cuando vemos que otros sufren.

Se han empezado a promocionar mucho los asuntos de medioambiente, el uso de energías renovables, la necesidad de reciclaje o la reducción del uso de plástico, entre otras iniciativas. Por fin parece que empezamos a concienciarnos. Pero la educación, el cuidado y conocimiento de la mente, es esencial. Aún estamos dando los primeros pasos en un mundo que aún nutre en exceso el mundo de los sentidos y la expansión externa olvidándose del mundo interior y la expansión interna. Si a esto le añadimos que en este avatar nos vemos dominados y manipulados por gigantes solo interesados en ganar riqueza, control y poder está claro que nuestro trabajo y práctica hacia la expansión de conciencia se duplica. Además, todos estamos en procesos de consciencia distintos y lamentablemente percibimos los hechos en una manera lineal, separados e independientes, sin llegar a entender totalmente que todo se puede cambiar con palabras y actos responsables si persistimos en ello.

© Christoph Schubert

E.F. Eres formadora musical en un centro educativo de Ibiza, Universal Mandala. ¿En qué consiste exactamente este centro y en qué medida influye en tu música?

M.G. Es un centro educativo para niños que considero está sentando las bases del nuevo paradigma de la educación. Un centro ejemplar. Cuando mis hijos estaban en la edad de ser escolarizados quería buscar una educación diferente para ellos, una educación que formara sus mentes para ser humanos cooperativos, reflexivos y empáticos. Seres preparados para usar su potencial para el bien de nuestro planeta y las especies que en él habitan preservando el bien de toda nuestra gran familia humana. Quería que pudiesen ser unos seres conscientes de sus responsabilidades. Todo esto lo he encontrado en Universal Mandala. Belen Köhler, su fundadora, es una visionaria excepcional. Al conocer a Belén y su proyecto educativo entendí enseguida que para que esta forma de educación llegue a más seres tenía que colaborar con ella en todas las formas posibles. Por tanto era natural el acercar la música y la comprensión y estudio de ésta a los niños de este centro desde los principios filosóficos y educativos de Universal Mandala. Las formaciones que ofrece Belen Köhler me abrieron al entendimiento de la interdependencia y la interconexión de todas las cosas y su procedencia, además de cómo vivir de una forma más beneficiosa para todos lo que ha hecho que con el tiempo me haya ido refinando más como ser humano.

E.F. El portal http://ukvibe.org/awards/best-jazz-albums-of-2018/) designa Golden Rule (RR GEMS Records 2018) como mejor disco del año 2018 en la versión vinilo. ¿Por qué elegiste el vinilo para su publicación en detrimento del formato digital? ¿Existen diferencias musicales con respecto a la posterior edición en CD?

M.G. Golden Rule es una continuación natural en la evolución musical y personal. Durante los años que Radomir Milojkovic y yo hemos trabajado juntos hemos notado una gran atracción hacia elementos musicales determinados y hemos filtrado y profundizado mucho en ellos. Era un regalo poder sacar el álbum en vinilo gracias a la propuesta de Valentine y Dimitri del sello discográfico RR Gems Records. Ellos han creído y apostado por el potencial de nuestra música y a través de su promoción tan efectivamente dirigida hemos entendido que efectivamente hay amantes de esta música. Les estamos verdaderamente agradecidos. Se ha formado una cooperación fina y de profunda de confianza entre nosotros, tanto es así que en otoño sacaremos un nuevo álbum de vinilo. Este nuevo álbum será una continuación en la evolución de Golden Rule, igual que éste era una evolución que empezó con la canción ‘Peaceful River’ (que se puede encontrar en el disco Awakening), pasando por los discos Earth Tones, Natural Time y Momentum.

E.F. Hablando de producto todos tus discos están editados por Dreamland Records Studios. ¿Qué importancia tiene tu figura en dicho sello discográfico?

M.G. Dreamland Records es nuestro sello discográfico, que hemos formado como vehículo para propulsar y promover nuestras visiones musicales. Queríamos máxima libertad musical y de diseño.

E.F. El diseño artístico de la portadas de los discos da carácter y personalidad a los disco haciéndolos un producto atractivo e indicador de lo que contienen. ¿Quién diseña las caratulas de tus discos?

M.G. Soy yo quien las diseña, usando las pinturas que hago en casa junto a mis hijos Ayelén y Iassù.

Pintar es una afición, un juego con colores y formas y siempre hemos pensado que reflejan bien nuestras obras sonoras.

© José Luis Luna Rocafort

E.F. Los últimos trabajos, Natural Time (2016), Momentum (2017) y Golden Rule (2018) conforman una trilogía formada por los mismos músicos a modo de formación estable. ¿Suponen un punto de inflexión en la música de Muriel Grossmann?

M.G. Pensamos que la música que tocamos se ha ido formando con la elaboración de cada álbum, por evolución, que hemos ido madurando a través de este profundo y continuado trabajo. Se puede decir que es la música de estos álbumes la que nos ha dado mayor satisfacción en cuanto a armonía, ritmo, melodía y mensaje subliminal.

E.F. En cuanto al grupo. ¿Podrías decirme cuando trabajo y esfuerzo (en lo que se refiere a ensayos, conciertos etc.) hay detrás del producto final que es el disco?

M.G. A Radomir y mi nos gusta ensayar, pero no estamos muy satisfechos con el hecho de tener a los miembros de la banda a tanta distancia.

Por supuesto somos muy afortunados de que al menos Uros esté con nosotros 3 meses al año y podamos durante este tiempo, cada fin de semana, crear un laboratorio musical donde elaboramos los temas, las estructuras y los ritmos. Pensamos que así se forma el sonido de la banda.

Es también una gran fortuna poder tocar junto a un gran músico como Gina Schwarz, que puede integrarse fácilmente en el conjunto y que además aporta ideas importantes para el sonido de la banda.

El trabajo de editar la música lo hacemos Radomir y yo. Somos el núcleo de esta banda. Trabajamos como una maquinaria fina con un buen engranaje. Pasamos horas y horas grabando los drones (instrumentos que sirven de fondo sonoro para la formación), toda una orquesta de instrumentos del mundo con los que la banda puede expresar el verdadero carácter de las composiciones.

Gina Schwarz. Foto: © Laura Gonzalez Guerra

E.F. Gina Schwarz, Uros Stamenkovic y sobre todo Radomir Milojkovic son los miembros de tu actual formación. ¿Podrías presentarnos a dichos compañeros de viaje y como los reclutaste para tu proyecto?

M.G. Con Radomir llevo trabajando desde hace mucho tiempo, nos entendemos profundamente en lo musical, reconocemos lo que nuestra música necesita ser y tener, desde las notas sobre el papel hasta el producto final. Nos encanta tocar juntos y descubrir los nuevos y antiguos senderos que hacen del jazz una música tan grandiosa. Siempre admiré su dedicación, su conocimiento y su arduo trabajo. Es un músico verdaderamente extraordinario con una extensa visión.

A Gina la conozco de mis días en Viena, es una música con carácter capaz de adaptarse a cualquier situación musical. Así que cuando llegó el momento de formar una nueva banda sabía bien a quién llamar.

Durante mucho tiempo he estado buscando un baterista para el nuevo viaje musical que quería comenzar, y lo encontré en Uros. El comprende la música y el papel que ésta música necesita.

Radomir Milojkovic. Foto: © Ferran Pereyra

E.F. Tu labor como saxofonista tiene un peso específico como instrumentista de valor incuestionable al igual que como compositora. ¿Cómo es el día a día en ambos campos?

M.G. Hay mucho campo a explorar en cada ámbito. Se necesita dedicación, tenacidad, persistencia y trabajo diario. Para componer me enfoco en el tema que quiero transmitir para que el mensaje se transporte a través de la música. Es así como lo hago cuando los nuevos temas o mensajes lo exigen.

E.F. ¿Qué tiempo dedicas al instrumento por día?

M.G. Quiero dedicar más tiempo a los instrumentos cada día, pues nunca me parece suficiente.

E.F. ¿Resulta dura la soledad como compositora?

M.G. ¡Para nada! ¡Disfruto este proceso de flujo de creatividad! Al igual que el tiempo practicando solo el instrumento, es un tiempo de introspección revelando los límites potenciales, un campo abierto a la creatividad.

Uros Stamenkovic. Foto: © Ferran Pereyra

E.F. ¿Influyen los sueños a la hora de crear tu música?

M.G. Es una pregunta muy interesante, la verdad. Mis sueños hasta ahora se manifiestan como una mezcla de situaciones del día a día y a menudo en forma de aventuras. Mis días están llenos de responsabilidades. En cuando pueda sacar algo de tiempo extra quisiera investigar en el yoga de sueño, para poder aprovechar estos más conscientemente.

E.F. Con la importancia que has ido adquiriendo a lo largo de tu carrera, ¿piensas que deberías tener in mayor reconocimiento?

M.G. Me gustaría que más gente pudiese disfrutar de mi música.

E.F. ¿En qué escenario o escenarios te hubiese gustado tocar y no lo has hecho?

M.G. En muchos, sobre todo escenarios de festivales de Jazz o en pequeños teatros. Me gustaría tocar en más países y continentes.

E.F. ¿Cuáles son los músicos qué más han marcado tu estilo?

M.G. John Coltrane, Ornette Coleman, Alice Coltrane…

E.F. ¿Cuáles han sido y son tus músicos favoritos dentro del jazz actual y del pasado?

M.G. Lester Young, Illinois Jacquet, Charlie Parker, Stanley Turrentine, Count Basie, Duke Ellington, Cannonball Adderley, Jimmy Smith, Lou Donaldson, Rusty Bryant, Julian Lee, Jazz at Lincoln Center Orchestra, Melissa Aldana, Joan Chamorro y sus proyectos con músicos emergentes, especialmente con Carla y Andrea Motis y Abril Sauri, Christian Lillinger, Robert Landfermann etc…

E.F. ¿Por qué músicas te has interesado al margen del jazz?

M.G. Música del mundo en general, Música tradicional de India, de África, de Tuvá, Soul, Jazz, Gospel, Blues, R&B……..

E.F. En otro orden de asuntos ¿Qué lecturas enriquecen tu labor como músico? ¿Estás interesada en el esoterismo, en el misterio o la parapsicología?

M.G. Lo que más me gusta profundizar es en los libros de budismo o libros de físicos como Stephen Hawking, Albert Einstein… Estoy leyendo continuamente. Ahora mismo estoy leyendo el libro Sleeping, dreaming and dying una exploración de la conciencia con su Santidad Dalai Lama.

E.F. Tu música es una búsqueda del compromiso y tiene cierto nivel de complejidad. ¿A quiénes crees que va dirigida?

M.G. Bueno, vemos a quién está llegando. A gente con amor a la música de John Coltrane y al Jazz espiritual, pero cuando tocamos en vivo es increíblemente bien recibido por todo el público. Ahora mismo lo veo más como un asunto de alcance.

La música que tocamos está dirigida a todo el público. A las personas les gustan las melodías bellas, les encanta un ritmo que les mueva y les ponga de buen humor. Pero la música también puede ser intelectual, compleja y con un ritmo que te mueva y te lleve hacia dentro, no solo hacia afuera.

E.F. Siguiendo por este camino y teniendo en cuenta que la sociedad va encaminada hacia la superficialidad, al dinero fácil, al producto mediático y a la inmediatez, ¿qué futuro le ves al jazz a nivel nacional e internacional?

© Peter Purgar

M.G. Pienso que se tendría que definir mejor la palabra jazz. Si hablamos de buena música o mala música, pienso que la buena es la que está y persiste en el tiempo, y esto no tiene límite geográfico. Si la educación musical, la introspección y el estudio profundo en la música se dieran tanto en casa como en la escuela esta música se podría mantener a un nivel más extendido.

Jazz es una palabra muy pequeña para una música tan amplia. Lo que puede ser jazz en estos días, podría ser engañoso para algunas personas. Por otra parte, cuando no etiquetas algo, es difícil decir lo que es.

Todo en este mundo tiene una palabra que lo define y con el Jazz no es diferente. Si dices que quieres un té verde y te traen un café, si no importase cómo se llama, te traerían cualquier líquido.

Algo que es tantas cosas es difícil de explicar y al Jazz se le considera muchas cosas. Esto puede confundir a las personas que lo escuchan; pero estos son los hechos.

E.F. ¿Eres de las que piensas que hoy día existen una cantidad importante de músicos de jazz y escasos oídos para apreciarlos?

M.G. Yo pienso que hoy en día por las posibilidades de YouTube y la velocidad de información, la música puede llegar a muchos oídos. Veo también que hay una gran cantidad de gente muy agradecida de poder disfrutarla. Pero una cosa importante para el jazz es conocer lo que era e ir más allá para saber lo que es hoy. Esto es difícil, pues parece que las dos vías están en conflicto constante.

La gente quiere oír algo nuevo y para eso se necesita de mucha experimentación y de muchas pruebas, lo que quizás haga que las personas se pongan impacientes y pierdan el enfoque. Por otra parte, la audiencia también quiere escuchar una hermosa melodía bien realizada. La música de Bach tiene aproximadamente unos 300 años, pero todavía se toca hoy y sin muchos cambios, lo mismo debiera ser con Louis Armstrong, por ejemplo. La vida y la música están siempre en movimiento y se mueven porque vienen de algo, porque algo ha habido antes, como muestra claramente la historia.

E.F. La música de Bach tiene 300 años, pero todavía se toca hoy y sin muchos cambios. ¿Esta frase tuya apunta a una objetividad de la Música o en realidad ésta no existe, sino que lo que realmente existe es el valor que el tiempo y el entendimiento humano le confiere?

M.G. Bach estableció los estándares de la música clásica hace poco más de 300 años. Lo mismo hizo Louis Armstrong. Estableció los estándares para el jazz como el swing, o el blues… y todos los innovadores que vinieron después como Charlie Parker, John Coltrane u Ornette Coleman profundizaron éstos. Lo mismo sucedió con los músicos que vinieron después de Bach. Ellos continuaron y profundizaron en su visión y en los estándares de la música clásica.

Si sitúas la música en el contexto del momento en que se creó y le das la perspectiva histórica de hoy, es lo más cercano a un punto de vista objetivo.

No he escuchado a Louis Armstrong en persona, pero he escuchado muchas grabaciones. De Bach tenemos las notas, pero la interpretación es contemporánea. La comprensión humana y el paso del tiempo a veces generalizan y estandarizan las cosas e incluso, en algún caso, las simplifican. Siempre tendemos a mirar los íconos sin prestar atención a otros grandes músicos en la sombra. Todo está ahí y mucho más, solo detrás, oculto.

Por tanto, la música tiene que ver más con la imaginación y la narrativa y siempre en torno a ese marco final. Para los músicos es importante cómo se hace, pero para los oyentes importa más cómo se presenta, cómo suena, cómo les hace moverse. Realmente la música es un complejo lenguaje capaz de transmitir mucho más que una frase con palabras habladas. No debemos además olvidar que la intención oculta tiene siempre un efecto fundamental.

E.F. ¿Qué proyectos tienes en mente de cara a un futuro cercano?

M.G. Ahora mismo estoy muy cerca de comenzar ya a mezclar el próximo álbum que saldrá como vinilo y CD en otoño. Durante el verano nos pondremos a grabar un nuevo álbum para 2020 mientras tocamos aquí en la isla de Ibiza inmersos en una temporada llena de conciertos locales y festivales fuera de la Isla como: el Vijazz en Villafranca e Inca Jazz Festival en Mallorca y el jazz club Porgy & Bess en Viena en otoño. En marzo tenemos planeado un estupendo concierto con renombrados músicos de Estados unidos, del que pronto sabréis más.

Gracias por tu apoyo y estas preguntas maravillosas.

Entrevista y texto: © Enrique Farelo, 2019
Fotografías: copyright en el pie de cada fotografía

Para saber más sobre Muriel Grossmann consulta: www.murielgrossmann.comhttps://murielgrossmann.bandcamp.com/




HDO 502. Al habla con… Mariola Membrives y Lorca Spanish Songs (feat. Marc Ribot) [Podcast]

Por Pachi Tapiz.


La cantante Mariola Membrives ha publicado el CD Lorca Spanish Songs (Karonte), que recrea las canciones que en 1931 grabó Federico García Lorca junto a La Argentinita. Para tal empresa ha contado con la colaboración de Marc Ribot, más el aporte puntual de Daniel García Diego, que es a su vez el encargado de la producción artística de la obra.

En HDO 502 se puede escuchar la charla con la cantante, actriz y creadora, así como gran parte de los temas de una grabación que ya despunta como una de las mejores obras de 2019.

Tomajazz:
Entrevista y programa HDO: © Pachi Tapiz, 2019
Fotografías: © David Ruano, 2019

HDO 502 te gustará… si te gusta el jazz… si te gusta Marc Ribot… si te gusta la fusión (que no amalgama o confusión) de la música tradicional español con la creatividad del jazz…

HDO es un podcast de jazz e improvisación (libre en mayor o menor grado) que está editado, presentado y producido por Pachi Tapiz.

Para quejas, sugerencias, protestas, peticiones, presentaciones y/u opiniones envíanos un correo a hdo@tomajazz.com