Colina Miralta Sambeat CMS Trío: Danza Guaná (Karonte, 2015; CD)

cmsYa lo aviso de antemano. Ni quiero ni puedo ser imparcial. Hace ya años que el CMS Trío me ganó para su causa y ahora, haga lo que haga, ya es demasiado tarde para que abandone mi condición de adepto irreversible. Recalcar la capacidad creativa de Javier Colina, Marc Miralta y Perico Sambeat sería redundar en la evidencia. Las credenciales de los tres músicos hace ya tiempo que quedaron contrastadas. CMS Trío es uno de los proyectos más sólidos que anida en el jazz nacional, uno de los rasgos más distintivos en la trayectoria de cada uno de sus integrantes y, sin duda alguna, la cumbre exclusiva a la que ellos se encaraman para dar satisfacción a sus respectivos talentos. Colina, Miralta y Sambeat se conocen de sobra. Llevan estrechando lazos cómplices desde siempre y son numerosos los proyectos que han consumado en unión. Sin embargo, CMS Trío posee un aroma genuino, una seña de identidad propia, un ADN intercambiable, que, además de hacerlo irrefutable, sublima toda su acción. No voy a ser rácano en el uso del superlativo. Creo que este trío se confirma constantemente a sí mismo y ahí están los numerosos testimonios que lo avalan.

Los aficionados estábamos alerta desde hacía tiempo. Fue tal el impacto que provocaron las dos primeras grabaciones del CMS que era ansiedad y no otra cosa la que sufríamos ante la demora que imponían los tres músicos en su regreso a los estudios de grabación. Los dos primeros, CMS en 2007 y Andando dos años más tarde, guardaron una distancia prudente. Luego, la banda dejó que el silencio creciera y creciera (no sobre los escenarios y en vivo, afortunadamente), y sólo cinco años después volvió a reencontrarse con la industria discográfica a través de Danza Guaná, nueve temas en los que el jazz se desvela coqueto en su relación con paisajes latinos, africanos y, cómo no, flamencos. Dedicado a la memoria del malogrado Javier de Cambra, al que el jazz le hervía en la sangre y es imposible olvidar, el nuevo disco de CMS se distingue por la colección de colores sonoros que ostenta y por la incuestionable capacidad de la terna para el maridaje musical. La convención o la rutina son enemigos naturales de la formación y así lo manifiesta en cada uno de los rincones de una grabación que se nutre de seis temas de Perico, uno más de Miralta, un bolero de Miguel Matamoros (“Juramento”) y el estándar de Raye y De Paul “You Don’t Know What Love Is”.

Sólo cabe la reverencia ante las respectivas trayectorias de cada uno de los músicos de CMS Trío. Son privilegiados de la música y como tales se les distingue. Pero por encima del reconocimiento individual, que nadie puede discutirlo, se erige la capacidad que ostenta cada cual para la interrelación y la creatividad en el marco de un grupo, asistido por una idea firme y sin fisuras de colectividad, que destaca precisamente por su solvencia, su madurez y su coherencia. Las contribuciones de Colina, Miralta y Sambeat sirven exclusivamente para afianzar la singularidad de la banda y conferir el matiz adecuado en la caracterización plena y detallada de su propuesta. Que cada uno de ellos va a pasar a la historia de la música con letra gruesa es indiscutible. No es exagerado reconocerles un papel supremo en el devenir del jazz y son abundantes las referencias que lo acreditan. Uncidos bajo la denominación de CMS Trío, su reputación se multiplica por mil y su trabajo se reviste de merecimientos y hace acopio de toda clase de lujos y honores. Ellos rinden tributo a la invención y al hecho musical a través de las diferentes sendas que, tras trazarlas, apuran audaz e intrépidamente.

El diálogo que el elenco entabla a lo largo del disco se eleva como principal merecimiento. No es el único, por supuesto, pero sí probablemente el más sugerente. Los tres músicos recrean una atmósfera cómplice que hace de Danza Guaná una propuesta sacudida por la virtud que huye del encosertamiento o el adocenamiento y se rebela continuamente contra el apriorismo. Hay mucha vida en esta grabación y así queda evidenciado en una sucesión de sonidos a los que mece la variedad y que se dejan guiar por el talento de sus promotores y también por las numerosas referencias a las que estos acuden. Desde luego, el danzón en “Camino de Baney”, el flamenco en “Dos mundos” o “Una cana al aire”, el aroma latino en “You Don’t Know What Love Is” o el bolero en “Juramento” son puntos de arranque, la primera de las muchas capas que ostentan, para que el tema emprenda un viaje insospechado hacia toda clase de paisajes y deje a sus protagonistas aventurarse en el universo del imprevisto y el matiz. El saxo (Perico se reserva la flauta en “Dos mundos”) destaca por las características propias del instrumento y por el ejercicio prodigioso que el valenciano hace de este. A nadie le puede pillar por sorpresa. Es uno de los mejores músicos del que puede alardear ahora mismo el jazz internacional. A cada bifurcación que se le presenta en todos los recorridos que emprende le da una solución idónea y elude el acartonamiento o la rutina con la facilidad que le proporciona su magisterio. Javier Colina, por su parte, es un contrabajista que hace tiempo huyó de la mera servidumbre rítmica. Su lenguaje es simplemente singular, único, distinto, inconfundible. Miralta es tan autosuficiente como sus compañeros, con capacidad suficiente para encauzar cualquier sonido y situarlo en el contexto propicio. Hay solos, claro que sí, pero sobre todo lo que sublima la condición suprema del disco es la relación entre todos ellos, ese tejido íntimo y sin fisuras de las diferentes texturas seleccionadas que ofrece suficiencia a una grabación que guarda instantes realmente sobresalientes (yo siento una especial predilección por las dos baladas, “Camino del Batey” y “Juramento”, y ese invento de Marc Colina titulado “Mirakasambolina”, donde la influencia se multiplica), e incluso inéditos, como el uso de la kalimba por parte de Perico en ‘Kalimba’, el tema que evoca horizontes africanos en este imprescindible ‘Danza Guaná’.

L. Castellanos, 2015

Colina Miralta Sambeat CMS Trío: Danza Guaná

Javier Colina (contrabajo), Marc Miralta (batería), Perico Sambeat (saxo alto, flauta)
“Kalimba”, “Camino del Batey”, “Una cana al aire”, “You Don’t Know What Love Is”, “Mirasambolina”, “Juramento”, “Danza Guaná”, “Dos mundos”, “Apocalypso”

Publicado en 2015 por Karonte. Grabado el 30 de septiembre y el 1 de octubre de 2014 en los estudios Medusa de Barcelona.




Fred Hersch Trio: Floating (Palmetto Records, 2014)

Fred Hersch Trio FloatingFred Hersch estuvo en coma durante dos meses y luego, ya resuelto este estado, vivió sometido a un estado de demencia que le tuvo doblegado y que hacía realmente imprevisible cualquiera de sus actividades más básicas. Cuando ingresó en el hospital en 2008 para vadear la muerte, a la que parecía estar abocado entonces, ya era un músico de prestigio. Sin embargo, el mal le alejaba del piano y eran escasas las esperanzas no ya de que volviera a situarse frente al teclado y la partitura sino de que recuperase alguna de sus facultades elementales. Sin embargo, el milagro se fue obrando y Hersch se desembarazó de aquel mal hado y retornó al ejercicio creativo imbuido de un talento que le ha asegurado, sin duda alguna, la exquisitez y la exclusividad dentro del jazz contemporáneo. Floating, su nuevo disco, le devuelve al estudio de grabación tras varias experiencias en vivo (Free Flying, junto a Julian Lage; Alive at The Vanguard y Alone at the Vanguard, donde encuentra aposento en el Village Vanguard, club que le permitió en 2006 convertirse en el primer pianista que actuaba en solitario en su escenario durante su ya dilatada historia) y apuntala a John Hébert y Eric McPherson como compañeros de aventura idóneos en la caracterización de una formación que se desenvuelve en el formato solventemente, con complicidad y naturalidad y sin sobresaltos. El trío arrancó a la salida de la convalencencia de Hersch, con la grabación de Whirl, y alcanza este momento actual pletórico, perfectamente ensamblado y dominado por su especial capacidad para la interacción y la construcción permanente de universos singulares que van engradeciéndose a medida que estos pasan por sus manos.

Floating, nueva presencia de Hersch en su sello de cabecera, Palmetto Records, aprisiona sin contemplaciones el imaginario personal de su actor principal. El pianista de Cincinnati, reconvertido en neoyorquino, eleva a su música a cumbres incuestionables y la agita en un marco amplio de sensibilidades. Hersch domina como nadie el tempo y se aplica con rigor en su cuidado en cada uno de sus productos. Personalmente, me interesa su especial habilidad para la balada, para multiplicar la expresión y el matiz en ambientes de calma, para acentuar la proximidad con la audiencia, para precisar los estados de ánimo gracias al detalle y la delicadeza. Floating asiste al talento de Hersch sin estridencias y elude la posible amenaza del fuego artificial gracias a una propuesta que suma sinceridad y clarividencia creativa. Es uno de esos discos que arranca reacciones y alienta la capacidad para la emoción de cada cual, que no precisamente levita sobre el vacío y que deposita parte de su mérito en la relación íntima que se establece entre sus tres protagonistas y que obliga al oyente a movilizarse y a transitar por senderos que se precipitan sobre el pormenor y el esmero.

Son diez los temas que formalizan el nuevo disco de Fred Hersch, con el que su prestigio sigue ensanchándose. Sólo tres no llevan la firma del pianista estadounidense, las versiones sobre las que se abalanza de “You & The Night & The Music”, “If Ever I Would Leave You” y “Let’s Cool One”. Esta última cumple el protocolo oficioso que se ha impuesto Hersch de rendir tributo a Monk en sus trabajos y le permite rematar el disco con una pizca más de la mucha pasión que se reparte en cada uno de sus rincones. Fred Hersch se maneja con mucha eficacia en el ‘directo’ y Floating, aunque ha sido capturado en el estudio, no descuida ese calor que confiere el escenario para adular cada detalle (y son muchos los que dan nutriente a una obra que se abre con un jovial “You & The Night & The Music” y que no excluye la influencia y el homenaje personal a cada paso que va dando) y dar continuidad a un viaje que queda incoado bajo el efecto de la sutileza.

© L. Castellanos, 2014

Fred Hersch Trio: Floating

Músicos: Fred Hersch (piano), John Hébert (bajo) y Eric McPherson (batería)

Temas: “You & The Night & The Music”; “Floating”; “West Virginia Rose (For Florette & Roslyn)”; “Home Fries (For John Hébert)”; “Far Away (For Shimrit)”; “Arcata (For Esperanza)”; “A Speech to the Sea (For Maaria)”; “Autumn Haze (For Kevin Hays)”; “If Ever I Would Leave You”; “Let’s Cool One”.

Publicado en 2014 por Palmetto Records.




Villamajazz 2014: un año el jazz manouche y Villamañán. Por L. Castellanos

Villamañán (León) reverencia un año más al jazz manouche

El Villamajazz alcanza este año su novena edición, dura tres días (del 5 al 7 de septiembre) y cuenta con trece conciertos

cartel Villamajazz 2014

Joaquín Tejedor, un abogado leonés que huye del estrés propio de su oficio gracias a su afección a la guitarra, se acabó convirtiendo a la causa de Django Reinhardt y el manouche tras su paso por la Escuela Municipal de Música de León. Fue allí, bajo su amparo, donde nació el grupo en el que acabó integrándose, Swing Combo, y al que hoy sigue dedicándole muchos de sus desvelos y fue allí también donde ratificó su definitiva consagración al ritual del swing. Tejedor procede de un pueblo, Villamañán, de apenas mil habitantes. Lo siente con especial hondura y alardea continuamente de él. Era cuestión de tiempo que sus dos grandes pasiones, su tierra y el manouche, acabarán estrechando particulares lazos. Fue hace nueve años cuando decidió abrir los rincones de Villamañán a la música de sus sueños y lo que entonces parecía un simple capricho ahora mismo es ya un festival con todas las de ley que pone su subrayado principal al jazz manouche sin renunciar por ello a otras texturas sonoras de raíz fundamentalmente jazzística.

 


Tributo Grappelli

Tributo Grappelli



 

Pero que nadie se espere un festival al uso, dominado por las solemnidades habituales y esas celebraciones que tantas distancias marcan. En Villamañán se vive el jazz al pie de calle, con los músicos tocando en las aceras y a un palmo del público y siempre bajo el dominio de un contexto, los rincones del pueblo, que concede a todo el conjunto una aureola singular. El Festival de Jazz se entrelaza con las habituales celebraciones de La Virgen de la Zarza y se integra en la realidad cotidiana del público con absoluta naturalidad. Joaquín Tejedor se encarga, año tras año, de labrar programaciones que abunden en el interés de la gente y fomenten la vocación participativa y abierta de una muestra que echa de la imaginación para caracterizarse y cuadrar sus cuentas. Aunque el Ayuntamiento de Villamañán y la Diputación de León hacen sus respectivas aportaciones, es el propio festival el que asume la mayor parte del presupuesto con la comercialización de su ‘merchandising’, camisetas y chapas que la gente de Villamañán luce con orgullo hasta la conclusión de la programación, lo que concede una nota de color al ambiente que allí se respira. La liebre que sirve de icono a la muestra se multiplica en estos días colgada de los pechos de una audiencia que con el paso de los años ha ido multiplicándose. Cada edición se ha identificado con un color. La de este año corresponde al azul y este será mayoritario en este tiempo de fiesta en Villamañán por el efecto de su festival de jazz. La acción imprevista de los músicos participantes, esas jam sessions que se prolongan durante la noche y hasta el clarear el día, es otra de las señas de identidad de un festival que se alarga durante todo un fin de semana (el de este año se inicia el 5 y concluye el 7 de septiembre), que hace una apuesta sin ambages por lo cultural sin renunciar a su aroma más festivo y que reivindica de manera permanente el marco popular que lo alberga. El festival lo organiza Joaquín Tejedor sin personalismos y este se expone como resultado de un empeño común y solidario en el que todo el mundo acaba implicado.

 


3 Gatos Swing



 

La edición de este año, la novena, vivirá una programación más copiosa que nunca. Trece conciertos la pueblan. Por supuesto, el manouche constituye su soporte principal pero a su alrededor brotan otras propuestas (y hasta una rareza, un concierto de rockabilly a cargo de un grupo local, The Kickers) que le sirven de complemento nutriente. Algunos grupos repiten. Forman parte del paisaje de este festival. Su presencia resulta innegociable. Es el caso de bandas leonesas como 3 Gatos Swing, suma de manouche, vals mussette y canción popular francesa, y Tri Ful Jazz, trío entregado a un jazz que rinde tributo sobre todo al bop y el hard y que este año someterá sus claves a un puñado de las canciones más emblemáticas de la historia del pop-rock provincial. No puede faltar tampoco a su cita con el Villamajazz Aguardiente Swing, ese grupo alicantino al que en Villamañán se le reverencia y cuyos conciertos se sumergen en toda clase de alicientes y a los que la gente acude, parte disfrazada, con ánimo de saborearlo al máximo. Su actuación de este año cuenta con un añadido especial, la participación del clarinetista Chema Peñalver, quien, no cabe duda, conferirá un color especial al tradicional sonido manouche de la formación levantina.

 


Ildefonso Rodríguez

Ildefonso Rodríguez


La cosa arranca el 5 de septiembre en la Plaza Mayor. Allí Ildefonso Rodríguez, nombre de referencia del jazz leonés, pronunciará la charla de inauguración para un rato más tarde armarse de su saxo e integrarse en la actuación del Quinteto Cova Villegas, veterana formación leonesa con más de dos décadas de trayectoria que se maneja en los territorios del post-bop, el free y las vanguardias y que encuentra en la voz de Cova Villegas una de sus grandes referencias. Su último disco, Free Space, grabado en un antiguo pajar, dará sustento y contenido a su concierto. También se aleja de la órbita ‘gypsy’ The Smart Set Trio, cuyos componentes (el pianista Javier Bermejo, el contrabajista Andrés Lizón y el contrabajista Curro García) serán también protagonistas de un concierto de jazz para niños.

 


Vippers Quintet

Vippers Quintet



 

Swing habrá en ese espectáculo de danza que ha organizado la versátil artista leonesa Rosario Granell, ‘Las chicas de la danza’, y swing también encerrará la música de Rädio Lulú (el encuentro de los talentos del guitarrista Emilio Saiz y la cantante Leticia Robles), en este caso en contacto con otros estilos. Swing le sobra al grupo vallisoletano Le Soir o al trío Tributo Grappelli, proyecto del violinista Raúl Márquez.

El programa se completa con los concursos del David Regueiro Swingtet, banda del guitarrista gallego David Regueiro que presentará en Villamañán su disco …On Stage, y Viper’s Quintet, acompañado por la cantante Carol Dubois.

© L. Castellanos, 2014

IX Festival de Jazz de Villamañán. “Villamajazz 2014” (Swing Festival)

Viernes 5 de septiembre de 2014

  • 20:15: Charla de Inauguración a cargo de Ildefonso Rodríguez en la Plaza Mayor.
  • 20:30:Concierto del Grupo Quinteto Cova Villegas en la Plaza Mayor.
  • 23:30: Concierto de los Grupos Rädio Lulú y Le Soir en la Plaza La Leña.

Sábado 6 de septiembre de 2014

  • 14:00: Concierto de 3 Gatos Swing la Plaza La Leña.
  • A partir de las 16:00: Espectáculo Djs French Connection junto con Las Chicas de la Danza.
  • 18:30: Concierto ‘Jazz para niños’ en la Plaza La Leña.
  • 20:00:Concierto de Viper’s Quintet & Carol Dubois en la Plaza Mayor.
  • 22:30: Concierto de The Kickers en la Calle Nueva (frente a las escuelas de Villamañán).
  • 24:00 (Después de los fuegos artificiales):Concierto de los Grupos ‘Aguardiente Swing’ y Tributo Grappelli en la Confluencia de la Calle Mayor con la Calle La Amargura.

Domingo 7 de septiembre de 2014

  • 12:30: VI Master Class de Batería a cargo de Ángel González en la Plaza La Leña.
  • 14:00:Concierto simultáneo de Tri Full Jazz y The Smart Set Trio en la Plaza Mayor.
  • 20:00:Concierto de David Regueiro Swingtet en la Plaza Mayor.

 




Jimmy Cobb: The Original Mob (Smoke Sessions Records, 2014)

cobbCuando surge el nombre de Jimmy Cobb enseguida se deja sentir el eco amplificado de Kind of Blue, como si tan descomunal obra hubiera sido el único mérito contraído por el baterista norteamericano. Él participó en su grabación, y a gala ha de tenerlo tanto él como el buen aficionado, pero no por ello su dilatadísima trayectoria merece quedar desdibujada frente al imperio ejercido por tamaña obra y la alargadísima sombra de sus compañeros de aventura. Cobb suma ya ochenta y cinco años y muchas horas de escenario. Antes y después de Kind of Blue ha sido reclamado por la excelencia de la profesión jazzística y su solvencia resulta indiscutible. Desde luego no ha sido un revolucionario de la batería ni el mejor músico que han visto los tiempos pero sí un devoto de su oficio y un músico propicio para el proceso creativo, sobre todo en la interacción con otros músicos y en el establecimiento de toda clase de complicidades. También ha evidenciado un ojo excelente para la detección de talentos. Desde luego, se merece sin discusión alguna ese calificativo con el que es reconocido: leyenda.

Uno de sus proyectos, Jimmy Cobb’s Mob, ha servido siempre de amparo a algunos de esos músicos que ya acaparan interés y protagonismo en el jazz actual. Brad Mehldau, John Webber y Peter Bernstein encontraron hace dos décadas en Cobb un vehículo idóneo para abrirse en el cosmos musical. Él los tuteló sin ninguna clase de cautela y ahora, ya instruidos en la experiencia y el prestigio, no olvidan al maestro y le rinden la reverencia que se merece. Así lo demuestran participando en el nuevo disco de Jimmy Cobb, una grabación auspiciada por el sello Smoke Sessions Records e incorporada a la serie Smoke Sessions, que acoge ya en su seno a nombres como Louis Hayes o Harold Mabern, entre otros. La de Cobb se hizo también en el Smoke Jazz Club de Nueva York, aunque sin la presencia de público (rememorando, como reconoce Cobb, las viejas grabaciones en casa de Rudy Van Gelder). De esta manera, el registro disfruta de un acabado esencialmente orgánico y su entronización se manifiesta de manera plena gracias a las respectivas y solidarias contribuciones de los músicos protagonistas, de las que queda ausente el ejercicio del ego. Y precisamente ahí, en la interactuación de la que se jacta cada instante del disco, reside la mayor virtud de una propuesta alimentada por diez temas, dos de ellos (“Composition 101”, “Remembering U”) con firma de Cobb y tres más sometidos a la autoría de los demás componentes del elenco (“Unrequited”, de Brad Mehldau; “Minor Blues”, de Peter Bernstein; y “Lickety Split”, de John Webber). Los cinco restantes son standards recreados con evidente suficiencia y aportaciones riquísimas en matices, como todo el disco.

The Original Mob está brillantemente ejecutado, a la altura de sus protagonistas. Atrapa a la audiencia y la inunda de una suerte amplia de contentos. Cada uno de los músicos es, ahora mismo, un auténtico líder, una referencia del jazz contemporáneo. Sin embargo, no hay personalismos que oscurezcan el conjunto y sí aportaciones continuas que lo enriquecen. No cabe duda de que The Original Mob supone una aproximación al jazz de siempre, a su identidad, a su esencia, a través de la brillantez de sus ejecutantes, al talante creativo en que se empecinan y que da lustre a un disco en el que no podía faltar, en forma de solos, el subrayado de quien le pone nombre, de un Jimmy Cobb muy cómodo en compañía de músicos que insisten en poner acento a sus muchas cualidades.

No tiene desperdicio el disco desde una concepción global. Pero desmenuzado resulta mucho más apetitoso. Los músicos estrechan numerosos lazos a lo largo de toda la propuesta bien en conjunto (sirva “Lickety Split” como ejemplo aunque haya muchos más) bien de manera íntima (como la conversación entre piano y guitarra de “Composition 101” a la que luego se une Cobb o la exquisitez de “Unrequited” en forma de bossa que permite a piano, batería y bajo fundir sonidos) y siempre con el propósito de la satisfacción.

© L. Castellanos, 2014

Jimmy Cobb: The Original Mob

Músicos: Jimmy Cobb (batería), Peter Bernstein (guitarra) (excepto en el tema ‘Unrequited’), Brad Mehldau (piano), John Webber (bajo)

Temas: “Old Devil Moon”,”Amsterdam After Dark”, “Sunday in New York”, “Stranger in Paradise”, “Unrequited”, “Composition 101”, “Remembering U”, “Nobody Else but Me”, ‘Minor Blues”, Lickety Split”




Sonny Rollins: Road Shows. Volume 3 ( Doxy Records, 2014)

Sonny Rollins Road Shows Vol 3‘Doxy’ vivió su primera grabación en junio de 1954, en el transcurso de una gloriosa sesión que acabaría traducida en un célebre disco de Miles Davis, Bag’s Groove, y durante la cual su propio autor, Sonny Rollins, la interpretaría codo a codo con el genial trompetista y con los no menos imprescindibles Horace Silver, Percy Heath y Kenny Clarke. Aquel disco albergaría otras dos composiciones más de Rollins, ‘Airegin’ y ‘Oleo’, a las que la eternidad ya ha hecho también un hueco en su seno. ‘Doxy’ ha amasado  condición de clásico con el tiempo y ha sido objeto de atención por parte de músicos de todos los tiempos. Rollins ha echado mano del nombre para bautizar también su propio sello bajo cuyo auspicio ha grabado Sonny, Please (2006), su último álbum de estudio, y la serie ‘Road Shows’. Esta última, suma de música en directo, abarca ya tres entregas, la primera de las cuales data de 2008 y hace acopio de actuaciones de Rollins a lo largo de las tres últimas décadas y la segunda quedó fechada en 2011 y nutrida por algunos de los momentos de los conciertos del ‘colossus’ en 2010, sobre todo del que llevó a cabo en el Beacon Theatre de Nueva York en mayo de aquel año y en el que participaron nombres de la entidad de Ornette Coleman (absolutamente inolvidable el tema que comparten juntos los dos mitos, ‘Sonnymoon for two’, junto a Christian McBride y Roy Haynes), Jim Hall o Roy Hargrove, entre otros. El tercer capítulo de la saga acaba de aparecer, incluye seis temas, registrados en Japón, en las localidades francesas de Toulouse, Marsella y Marciac y también en St. Louis  entre 2001 y 2012, y sigue haciendo hincapié, como en el resto de la serie, en la facilidad del maestro para el directo, en su indiscutible capacidad, cuando se ausenta del estudio, para la extracción del matiz, en su magistral convicción durante el ejercicio de la improvisación.

Sonny Rollins anda ahora mismo por los 84 años. Lleva oficiando su magisterio desde hace seis décadas y media y ratificando continuamente su condición de leyenda. Su estilo, sometido al virtuosismo del que siempre ha hecho gala, destaca por su calidad como improvisador, por conferir a su música una personalidad propia que huye del resquicio o la duda, por hacer de la libertad creativa su principal seña de identidad. Es un especialista en riesgos, en caminar sobre el alambre sin red, en descifrar las claves que le desvelen la salida de los laberintos en los que voluntariamente se cuela. Su pericia es objeto de demostración permanente  en los seis temas del tercer volumen de ‘Road Shows’. Resultan incuestionables las facultades de Sonny Rollins en la travesía emprendida por él y de la que da testimonio esta grabación. No es fácil buscarle cosquillas a un álbum que abunda en la solvencia y que queda encarado hacia la eficacia gracias a la autoridad de un Sonny Rollins incontestable y a la interacción estrecha que sostiene con el resto de los músicos. También, resulta realmente destacable la participación de Bob Cranshaw. No hay intérprete que conozca mejor al ‘colossus’. No en vano, se juraron fidelidad hace ya cincuenta años y a ella se han entregado con devoción. El contrabajista, también octogenario y al que alimenta una trayectoria de auténtico privilegio, ha sido el compañero de faenas ideal del saxofonista nortemaricano y el guía que ha sublimado el talento de este. En este disco participa en la media docena de temas. Con rigor, con suficiencia. Constituye otro de los grandes alicientes de un álbum realmente atractivo que incluye una composición inédita, ‘Patanjali’, dedicada a un maestro yoga, disciplina que cultiva Rollins, quien, por supuesto y en este disco, asume de manera rotunda su condición de líder y maestro de ceremonias a lo largo y ancho de una propuesta que le rinde constante reverencia. Quizás el momento más impactante de todo el disco lo constituya ‘Why Was I Born?’, adaptación de una reputadísima composición de Kern y Hammerstein II que supera los veinte minutos. La conoce de sobra y al detalle. Otra versión de este aplaudido tema, incluida en su disco en vivo (un género que domina como nadie y del que es maestro y señor) Without a Song: The 9/11 Concert, le hizo merecedor en 2006 de un Grammy. El contagioso entusiasmo impuesto a la canción se convierte en sostén fundamental de un trabajo muy bien armado en el que destacan, sobre todo, el guitarrista Bobby Broom, el baterista Steve Jordan y, por supuesto, el saxo tenor de Sonny Rollins. También hay mucha energía y chispa en ‘Don’t Stop The Carnival’, que, con aroma de calypso (otro género que Rollins ha glorificado), ya ha devenido en tradición en el repertorio del saxofonista. Atractivos también son el poso funk de ‘Biji’ o las facultades de Rollins para atrapar toda clase de emociones en ‘Someday I’Fill Find You’ con la complicidad de las percusiones de Kimati Dinizulu. El título del tercer tema del álbum, ‘Solo Sonny’, es realmente expresivo. Rollins se pone manos a la obra y se arranca con un larguísimo solo (otra de sus grandes virtudes) de ocho minutos que da satisfacción a sus seguidores y engrandece su leyenda. Sonny Rollins está en el disco, en cada uno de sus rincones, en cada uno de los instantes que guarda. Y eso ya es motivo suficiente para no perderlo de vista y tenerlo siempre a mano.

© L. Castellanos, 2014

 

Sonny Rollins: Road Shows. Volume 3

Músicos: Sonny Rollins: saxo tenor; Bob Cranshaw, bajo; Clifton Anderson, trombón; Stephen Scott, piano (1); Bobby Broom, guitarra (2, 4, 5), Peter Bernstein, guitarra (3,6); Perry Wilson, batería (1); Victor Lewis, batería (2); Kobie Watkins, batería (3, 4, 6); Steve Jordan, batería (5); Kimati Dinizulu, percusión (1,2,5); Sammy Figueroa, percusión (3, 4, 6)

Temas: “Biji”; “Someday I’ll Find You”; “Patanjali”; “Solo Sonny”; “Why Was I Born?”; “Don’t Stop The Carnival”

Publicado en 2014 por Doxy Records.




Michael Bates-Samuel Blaser Quintet: One From None (Fresh Sound Records, 2013)

Samuel Blaser One From NoneOne Fron None huye de la audiencia pasiva. Necesita de un oyente que se movilice, que se implique, que abrace cada uno de sus rincones, que se mida a su contenido liberado de cualquier prejuicio o condicionante. No se trata de un disco complaciente y acomodadizo sino especialmente exigente. Al eludir  el universo del confort y la conveniencia, obliga a una lectura amplia, minuciosa, detallada.

Michael Bates y Samuel Blaser son músicos  de contrastada solvencia dominados por una necesidad creativa que les hace exclusivos y, al mismo tiempo, esquivos con la rutina y la convención. Llevaban tiempo intentando cuadrar agendas para consumar una grabación a través de la cual surcar una identidad creativa común. Y sólo a finales de 2011 pudieron finalmente conciliar sus compromisos y hacer uso de un estudio del que no salieron hasta formalizar la grabación de los ocho temas que finalmente han acabado integrado One From None y a cuya caracterización ha contribuido de manera decisiva un grupo de músicos indiscutiblemente cómplices con los postulados estilísticos de Bates y Glaser, el primero autor de cinco composiciones y el segundo de las tres restantes. Ellos dos no ejercen como líderes al uso y se ausentan del ejercicio ególatra. No hay interés por su parte en hacer girar toda la propuesta en torno a sus respectivos talentos. Y ahí es precisamente donde reside la gran virtud del disco. La interacción supone uno de sus principales rasgos y la fórmula con la que finalmente queda engrandecido todo el conjunto. Porque este es un disco superlativo, absorbente, de lo mejor que se ha publicado este año. De un aire orgánico y una vocación contemporánea indiscutibles. Devoto de la improvisación como fuente de creación.

Los músicos que participaron en esta grabación se conocen de sobra. Han compartido numerosos proyectos y ello favorece el resultado. Desde luego, la presencia del rhodes de Russ Losing , donde queda enredado el resto de aportaciones, confiere al conjunto un aire singular. No hay que obviar ese saxo, muy coltraniano, de Michael Blake que subraya aquellos momentos en los que participa o la constancia de una batería casi permanente, la de Jeff Davis, realmente productiva y referencial. Hay temas donde la banda expulsa todo su potencial y otros donde los diálogos íntimos entre instrumentos dan enormes satisfacciones. El bajo de Bates construye una atmósfera cautivadora, llena de sugerencias y matices, sobre la que se va construyendo una oferta musical que confirma a Samuel Blaser como uno de los trombonistas más aplicados y personales del momento.

© L. Castellanos

Michael Bates-Samuel Blaser Quintet: One From None

Michael Blake (saxo), Samuel Blaser (trombón), Russ Lossing (piano, Fender Rhodes), Michael Bates (bajo) y  Jeff Davis (batería)

1.- One From None (Bates); 2.-  Van Gogh (Bates); 3.- Dogfish (Bates); 4.- Recurring Dream (Blaser); 5.-  Balance (Bates);  6.- Uncertain Salvo (Bates); 7.- Rising Moon (Blaser); 8.- It Began to Get Dark (Blaser)

Grabado en Tedesco Studios (Paramus, New Jersey) por Tom Tedesco el 11 de diciembre de 2011.Publicado en 2013 por Fresh Sound Records




Albert Vila: Standards (Quadrant Records, 2012)

Albert Vila StandardsEl título del disco es lo suficientemente explícito para poner alerta al oyente. El standard no es un género sencillo para quien lo aborda. Son temas tan acuñados en la certeza y la memoria de cualquier aficionado que no resulta suficiente para el músico medirse a ellos desde la mera convención. Su ejecución multiplica las exigencias. Albert Vila es un guitarrista excelente. Es algo indiscutible. Sus dos anteriores grabaciones, Foreground Music (Fresh Sound New Talent, 2007) y Tactile (Fresh Sound New Talent, 2011), habían quedado consumadas con un ramillete de composiciones propias y al frente de un quinteto. Standards, por su parte, le obliga a medirse a una selección de temas que llevan la firma de compositores tan ilustres como Cole Porter, Bill Evans, John Coltrane o Mal Waldron (sólo queda incorporado al disco un tema suyo, además del prólogo de “Summer Night”), entre otros, pasando a un formato de trío en el que quedan incluidos dos excelentes y experimentados intérpretes:  el contrabajista cubano Reinier Elizarde “El Negrón” y el baterista Jorge Rossy, quien toma así el relevo al que había sido el habitual acompañante del guitarrista catalán, Marc Ayza. Las contribuciones de ambos participan de manera solvente en la caracterización de unos temas a los que Vila aplica su cuidada técnica y donde no faltan mimo y esmero.

Pemítaseme la primera persona en este momento. Sería una memez por mi parte cuestionar la labor como guitarrista de Albert Vila. Es un músico poblado de virtudes. Sin embargo, a pesar de ello y del cuidado con que ha sido tratado Standards, el disco me deja frío, no me atrapa, no ejerce sobre mí una seducción definitiva. Se escucha con agrado, sí, pero sin superar esa barrera que separa lo correcto de lo fascinante. A la grabación le falta ese paso adelante que la aliente como exclusiva, ese poso que acabe haciéndola singular.

© L. Castellanos, 2013

Albert Vila: Standards

Albert Vila (guitarras eléctrica y barítono acústica en 7 y 9), Reinier Elizarde (bajo) y Jorge Rossy (batería)

1. “East Of The Sun”; 2. “Very Early”; 3. “Soul Eyes”; 4. “It’s Alright With Me”; 5. “Summer Night (Intro)”; 6. “Summer Night”; 7. “26-2”; 8. “You’re My Everything”; 9. “One Hundred Years Of Solitude (Intro)”; 10. “One Hundred Years Of Solitude”.

Grabado los días 15 y 16 de agosto de 2011 en Room Producciones Musicales (Barcelona). Publicado en 2013 por Quadrant Records.




Pablo Ablanedo Octet (o): ReContraDoble (Creative Nation Music, 2013)

Ablanedo-discoNo cabe duda de que la raíz argentina de Pablo Ablanedo asoma en muchos de los rincones de su nuevo álbum, ReContraDoble, algo que lo enriquece sobremanera y sublima el carácter orgánico de una propuesta que se enreda en la riqueza jazzística, que sublima la condición como compositor de su principal promotor y que insiste en las posibilidades sonoras sobre las que se abalanza con solvencia un grupo tan inusual como este, atrapado, bajo la eficacia de la dirección que le proporciona Ablanedo, en la necesidad de indagar en las posibilidades del hecho creativo. Ese maridaje entre el jazz y el matiz argentino confiere seña de identidad a un repertorio que se extiende compacto gracias a la íntima y constante interacción de los músicos y donde la irrupción continua del solo (no como ejercicio vanidoso sino como complemento privilegiado) y la aplicación de la improvisación avalan el carácter vitalista de todo el disco.

De los once temas que articulan ReContraDoble, nueve llevan la firma de Pablo Ablanedo y los otros dos corresponden a las versiones que el pianista afronta del  “Silence” de Charlie Haden y el “Nowergian Wood” de The Beatles, construidos también bajo el particular sello “argentino” que propugna todo el disco. Sólo un pequeño pero: la parte vocal de ‘Almita’ (de poco más de dos minutos de duración), interpretada por Katie Viqueira, que, a pesar de la calidad de la cantante, quiebra la unidad del conjunto y desata cierto desconcierto.

© L. Castellanos, 2013

Pablo Ablanedo Octet (o): ReContraDoble
Fernando Brandao (flautas alta y baja), Phil Grenadier (trompeta), Daniel Ian Smith (saxos tenor y soprano), Kelly Roberge (saxo tenor y clarinete), Eric Hofbauer (guitarra), Pablo Ablanedo (piano y composición), Fernando Huergo (bajo), Franco Pinna (batería), Bertram Lehmann (percusión), Greg Hopkins (trompeta en 1, 2, 4, 5 y 7) y Katie Viqueira (voz en 8).

1. “Mirando al cielo”; 2. “Silence”; 3. “Departido”; 4. “Antiphona”; 5. “ReContraDoble”; 6. “Como te quiero”; 7. “Norwegian Wood”; 8. “Almita” (vocal); 9. “Almita”; 10. “La Vaga”; 11. “Las Buenas Nuevas”

Grabado los días 16 y 17 de junio de 2012 en Rotary Records, West Springfield, Massachusetts, Estados Unidos. Publicado en 2013 por Creative Nation Music