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El Jazz le sienta bien a Getxo. Getxo Jazz 2021 (30 de junio a 4 de julio de 2021) [Conciertos de jazz] Por Mario Benso, Pedro Urresti y Pachi Tapiz

44º Festival Getxo Jazz

  • Fecha: del 30 de junio al 4 de julio de 2021.
  • Lugar: Muxikebarri, Getxo (Vizcaya)

Javier Colina Quartet
Miércoles, 30 de junio

En un año, 2021, en el que a pesar de que parece que ya se vislumbra la luz sigue presentando una situación muy complicada a todos los niveles por culpa de la pandemia del COVID-19 y sus terribles variantes, el Festival de Jazz de Getxo ha retomado su actividad tras el parón obligado de 2020. Los conciertos principales (todos ellos a las 19:00 en la sala Ereaga de Muxikebarri de Getxo), comenzaron con la actuación de Javier Colina Quartet. El grupo no ha llegado a publicar ninguna grabación, y tampoco tiene intenciones de hacerlo según lo que comentó el contrabajista. Este lleva trabajando durante varios años con Ariel Brínguez (saxos tenor y soprano), Pablo Gutiérrez (piano), y Daniel García Bruno (contrabajo). Además de una enorme sabiduría instrumental, el líder del cuarteto muestra una fabulosa habilidad para armar su repertorio con una música que va del Norte al Sur, y de un lado a otro del Atlántico. De ese modo Monk sonó a modo de cumbia (fabulosa versión de “Epistrophy”); enlazó Cuba con África por medio de versiones de temas como “Belén” o “Novia Mía”. El concierto fue una fiesta en el que además de contar con un contrabajo que tuvo una increíble capacidad de cantar, también acudieron la versatilidad al saxo de Brínguez o las magníficas aportaciones de Gutiérrez y García Bruno, y en el que no faltaron los aplausos espontáneos de los asistentes, que como en el resto de conciertos de cada una de las tardes, agotaron las localidades.

Texto: © Pachi Tapiz, 2021
Fotografías: Pedro Urresti Barandiarán © Festival de Jazz de Getxo, 2021

The Cuban Jazz Syndicate
Jueves, 1 de julio

El baterista Michael Olivera lideró a su grupo The Cuban Jazz Syndicate. Un septeto que cuenta con unos músicos que cuentan con un enorme bagaje musical: repásense las trayectorias del líder, del pianista Pepe Rivero, de Ariel Brínguez o del trompetista Raynald Colom, que sustituyó al inicialmente anunciado Carlitos Sarduy. El sindicato del jazz de Cuba presentó su grabación Y llegó la luz planteando un repertorio compuesto por temas propios en el que más que luz hubo muchos, demasiados, fuegos artificiales, o como diría el clásico, mucho ruido y pocas nueces. La cantante Myriam Latrece llevó sus intervenciones vocales a un lugar con apariencia de contemporaneidad, pero en el que aparte de que no se le entendía lo que cantaba, había más vacío que contenido. El resto de compañeros nos obsequiaron con solos interminables al bajo eléctrico de cinco cuerdas, explosiones de los vientos, rápidas cabalgadas por las teclas del piano, y demostraciones percusivas en la batería. Como no podía ser de otra manera requirieron la participación del público con sus palmas y cantos. El resultado fue un concierto en el que se echó a faltar una mayor interacción entre los músicos, acorde con su potencial.

Texto: © Pachi Tapiz, 2021
Fotografías: Pedro Urresti Barandiarán © Festival de Jazz de Getxo, 2021

Maria João & Carlos Bica Quartet
Viernes, 2 de julio

La colaboración entre la cantante Maria João y el contrabajista Carlos Bica se remonta a un cuarto de siglo. Tras diez años con grabaciones y conciertos a lo largo de todo el Mundo, han retomado su actividad acompañados por los jóvenes André Santos (guitarra), y João Farinha (piano y teclados). La intensidad de la propuesta de João puede llegar a ser excesiva, no deja indiferente. En el concierto en Getxo la cantante mostró su enorme capacidad vocal, con un control al alcance de muy pocas. Es capaz de moverse por los terrenos de la improvisación libre, pero a su vez no tiene problemas para controlar la voz perfectamente por terrenos más ortodoxos. Su expresividad teatral sobre el escenario fue el complemento perfecto de su trabajo vocal y del de sus compañeros. Estos, aunque tuvieron sus momentos de lucimiento (fantásticos los aromas blueseros del guitarrista, la suavidad del contrabajista o los teclados que miraban hacia la música tradicional), estuvieron al servicio de la cantante. El repertorio, que finalizó con un “What A Wonderfurld World” lleno de retranca (no puede ser de otro modo a la vista de la que está cayendo), incluyó además de temas propios, revisiones de canciones como “Scarborough Fair”, “Woodstock” (la mítica composición de Joni Mitchell), The Doors, Robert Johnson o The Beatles.

Texto: © Pachi Tapiz, 2021
Fotografías: Pedro Urresti Barandiarán © Festival de Jazz de Getxo, 2021

Chano Domínguez & Martirio “A Bola de Nieve”
Sábado, 3 de julio

Maribel Quiñones, conocida artísticamente como Martirio, es un monstruo sobre el escenario. Chano Domínguez es uno de los pianistas más grandes en la escena jazzística española actual. Tras colaborar a partir de finales de los años 90 del pasado milenio en grabaciones míticas como Coplas de Madrugá y Acoplados, ambos músicos han vuelto a retomar su colaboración con A Bola de Nieve (2019). En Getxo presentaron este espectáculo. Tras el comienzo a piano solo por parte del pianista gaditano, Martirio hizo acto de presencia en el escenario para revisar el repertorio de la última grabación de este duo. A lo largo del concierto sonaron “Tu no sospechas”, “El manisero”, “La vie en Rose”, “Bito Manue”, “Drume negrita” y “Se equivocó la paloma”. Más allá del repertorio, el resultado son canciones de entrañas, sonidos de sentimientos. La capacidad de Martirio sobre el escenario no sólo se mostró en la manera de cantar, si no en las presentaciones, que con su nota de humor y también de cariño y admiración, sirvieron para poner en contexto los temas que fueron sonando en el concierto. Una mención especial para el técnico de luces, que con una precisión casi mágica, fue el complemento perfecto para el espectáculo.

Texto: © Pachi Tapiz, 2021
Fotografías: Pedro Urresti Barandiarán © Festival de Jazz de Getxo, 2021

Jorge Pardo/Carles Benavent/Tino di Geraldo Trio + Niño Josele
Domingo, 4 de julio

Concluyó el Festival Internacional de Getxo su edición sin duda más compleja y singular por las circunstancias de todos conocidas, y lo hizo con una de esas formaciones que los aficionados conocen de memoria, como a las buenas delanteras de antes: Pardo, Benavent y Di Geraldo han pisado en varias ocasiones el escenario getxotarra, y siempre lo han hecho para disfrute del público local, agradecido y generoso como pocos. Nos comentaba Jorge Pardo que hay muchas ganas de subirse a los escenarios tras este año de pérdida, y los tres lo corroboraron dando lo mejor de sí mismos, que no es poca cosa si hablamos de talentos como los suyos. Para esta gira han invitado a la guitarra jonda y sabia de Niño Josele, que salío en solitario a lancear y deleitó en la suerte, para luego integrarse en el homenaje colectivo al compañero que se les fué, Chick Corea, cuyo “Spain”, como no podía ser de otra manera, puso fin a la celebración, vivida en el escenario a ritmo de fin de fiesta. Recuerdo sentido, de artistas que conocen muy bien las leyes no escritas de la música y saben arrimarse como pocos. Así puso el telón este festival amable, testigo además de que, ahora más que nunca, hay unas ganas locas de volver a distrutar de la magia de la música en vivo: escuchar, tocar, sentir emociones. La ecuación simple de las cosas grandes.

Texto: © Mario Benso, 2021
Fotografías: Pedro Urresti Barandiarán © Festival de Jazz de Getxo, 2021

Exposición No Silence, No End por Jorge López de Guereñu
28 de junio al 28 de julio

Como complemento al Festival, en la casa de cultura de Romo está expuesta No Silence, No End por Jorge López de Guereñu. En ella el artista revisa su visión del jazz representando a algunos de sus artistas más importantes en distintos formatos. La pieza central de la exposición, compuesta por 36 retratos de figuras esenciales de la AACM de Chicago, en un soporta totalmente insospechado, resulta irresistiblemente atractivo. Un pequeño reto a quien acuda a la exposición es que intente localizar a Monk, una figura esencial del jazz para López de Guereñu.

Texto y fotografías: © Pachi Tapiz, 2021




Michelangelo Scandroglio Quintet (44º Festival Getxo Jazz. 2021-07-04) [Concierto de jazz] Por Juan F. Trillo

44º Festival Getxo Jazz

  • Fecha: 4 de julio de 2021. 13:00
  • Lugar: Muxikebarri, Getxo (Vizcaya)
  • Grupo:
    Michelangelo Scandroglio Quintet
    Michelangelo Scandroglio, contrabajo.
    Paolo Petreca, trompeta.
    Nicola Caminiti, saxo alto.
    Emanuele Filippi, piano.
    Luca Caruso, batería.

El viejo dicho de “dejar lo mejor para el final”, se cumplió en el caso de este Concurso de Grupos del 44º Festival Internacional de Jazz de Getxo, aunque fuese de forma inintencionada, al ser su concierto el que cerraba el certamen. El quinteto liderado por el joven (veinticuatro años) italiano Scandroglio logró alzarse con un merecido Primer Premio, en dura competencia con la banda de Víctor Jiménez & Friends, que le disputaron hasta el último momento el galardón y que, curiosamente, fueron quienes abrieron el festival.

Por otro lado, esta no es la primera vez que el quinteto de Scandroglio resulta ganador de un concurso jazzístico, pues ya antes lo había logrado en el Jazz Bass de Riga, Letonia; en el Tomorrow’s Jazz, de Veneto, Italia; y en el Umbría Jazz. Todos ellos saben, por tanto, cómo afrontar un desafío de estas características y yo diría que su “arma secreta” es preparar cuidadosamente su actuación, medir cada tema y la intervención de cada miembro del grupo para que el resultado ofrezca un sólido espectáculo musical.

Se trata del viejo consejo —tantas veces olvidado— de gustarle al jurado y al público, en lugar de intentar “ser nosotros mismos”. En efecto, en su actuación de concurso hubo poco espacio para la improvisación, pero a cambio disfrutamos de unos temas bien estructurados, en los que cada músico sabía perfectamente cuándo tenía que entrar y cuándo salir.

La duración de los temas que interpretaron fue también muy adecuada, mostrando la suficiente variedad de contenido como para agradar a los oyentes, pero sin esos inacabables solos que pueden, en ocasiones, hacer que el público termine echando vistazos a hurtadillas al reloj.

Por supuesto todos ellos tuvieron su tiempo de “expresión personal”, pero en todos los casos fueron intervalos muy razonables, que encajaban bien dentro de la estructura del tema que estaban interpretando en ese momento. A destacar las conclusiones o cierres de las composiciones, para los que Scandroglio parece tener una sensibilidad especialmente acertada.

En el aspecto negativo, cabe mencionar que, en ciertos momentos, los músicos “ahogaban” a quien se suponía que debían apoyar, algo que le sucedió, por ejemplo, en más de una ocasión al saxo Nicola Caminiti.

Por otro lado, la sala Ereaga, del auditorio Musikene de Getxo, Bizkaia, tiene unas características muy concretas y, si bien la acústica es excelente, el espacio de que disponen los intérpretes no es demasiado amplio. Pero es que, para agravar las cosas, todos ellos —y esto fue algo común para todas las bandas del Festival— se agrupan en unos pocos metros, tal vez intentando que nadie destaque más que los demás, lo que provoca que los micrófonos de cada uno de ellos recojan el sonido de los instrumentos de quienes están a su lado. Resultado: una escalada de decibelios, en la que se mezclan a veces piano, batería y metales sin que el técnico de sonido pueda hacer nada para separarlos. El mejor ejemplo lo vimos en Luca Caruso, el percusionista, cuando se dejaba llevar por la emoción y tapaba a sus compañeros casi por completo, algo que por fortuna no sucedió más que ocasionalmente.

En resumen, una muy buena banda de muy buenos músicos jóvenes, que solo necesitan pulir un par de aspectos para subir a la categoría de las mejores formaciones europeas.

Texto: © Juan F. Trillo, 2021 / https://jantilkut.wordpress.com/https://www.facebook.com/jan.tilkut
Fotografías: Pedro Urresti Barandiarán © Festival de Jazz de Getxo, 2021

 




Emma Nagy Quintet. Tiempo para madurar (44º Festival Getxo Jazz. 2021-07-02) [Concierto de jazz] Por Juan F. Trillo

44º Festival Getxo Jazz

  • Fecha: 2 de julio de 2021. 13:00
  • Lugar: Muxikebarri, Getxo (Vizcaya)
  • Grupo:
    Emma Nagy Quintet
    Emma Nagy, voz.
    Peter Csech, guitarra.
    Aron Talas, piano.
    Abel Denes, contrabajo.
    Adam Klausz, batería.

Siempre es agradable encontrar un grupo de jóvenes prometedores al inicio de su carrera, como es el caso de Emma Nagy Quintet. Esa combinación de un potencial todavía por desarrollar y un futuro azaroso e incierto resulta, en mi opinión, irresistible. Todos los componentes de esta banda, segunda de los participantes en la Sección Concurso de Grupo del Getxo Jazz 2021, proceden del Conservatorio Bela Bartok de Budapest, Hungría, donde se conocieron y decidieron, hace tres años, empezar a navegar juntos por las procelosas aguas del jazz profesional. En este breve intervalo se han hecho ya con un par de premios en su país, lo que sugiere que van por el buen camino.

Tomajazz ha podido cambiar con ellos unas palabras antes de su concierto: “Estamos preparando el que será nuestro tercer disco, que esperamos tener listo para la primavera próxima”, dice Peter Csech, guitarra del grupo.  Emma Nagy, voz y líder de la formación: “Todos los temas del playlist de hoy son composiciones propias. De hecho, prácticamente todo nuestro repertorio está formado por temas nuestros”. Y añade: “No hay un único autor, pues todos colaboramos habitualmente en la composición”. Este es, en mi opinión, un detalle que revela la juventud de los miembros de la banda y que están todavía empezando su recorrido musical. Demasiadas manos en un mismo tema pueden dar como resultado composiciones en las que los músicos parecen haber intentado meter “demasiadas cosas demasiado diferentes”.

De hecho, esta podría ser la explicación de los abruptos cambios de estilo que percibimos de unos temas a otros e incluso, en ocasiones, dentro de un mismo tema. Con eso y todo tal vez lo más valioso del grupo aparece cuando el tempo disminuye y la voz de Nagy se vuelve más íntima, algo que nos gustaría escuchar más a menudo.

En otras ocasiones, en cambio, su fraseo se ve ahogado por los instrumentos de sus compañeros que suenan con un exceso de decibelios. Pero como decíamos antes, los cambios son abruptos y de repente volvemos a escucharlos trabajando al unísono, introduciendo buenas ideas y apoyando, como debe ser, al elemento principal de la banda: la cantante.

Es comprensible que cada uno de los componentes quiera tener su momento de lucimiento, pero estas intervenciones deben estar muy medidas para no relegar a un segundo plano a la voz.

En resumen y como decíamos al principio: una formación con un gran potencial y cuya falta de experiencia irá desapareciendo a medida que aumente su rodaje por los escenarios internacionales —“Esta es solo la segunda vez que actuamos fuera de nuestro país”, nos revelaba Nagy—. Y la primera que vienen por nuestras tierras. Será agradable volver a verlos y a escucharlos dentro de algún tiempo, apreciar su evolución y comprobar si van convirtiéndose en el gran grupo de jazz que pueden llegar a ser.

 

Texto: © Juan F. Trillo, 2021 / https://jantilkut.wordpress.com/https://www.facebook.com/jan.tilkut
Fotografías: Pedro Urresti Barandiarán © Festival de Jazz de Getxo, 2021

 




The Cuban Jazz Syndicate (44º Festival Getxo Jazz. 2021-07-01) [Concierto de jazz] Por Juan F. Trillo

44º Festival Getxo Jazz

  • Fecha: 1 de julio de 2021. 19:00
  • Lugar: Muxikebarri, Getxo (Vizcaya)
  • Grupo:
    The Cuban Jazz Syndicate
    Michael Olivera, batería y voz.
    Miryam Latrece, voz.
    Pepe Rivero, piano.
    Raynald Colom, trompeta.
    Ariel Brínguez, saxo.
    Yarel Hernández, bajo.

Buena parte del público que abarrotaba la Sala Ereaga, del Musikene de Getxo, Bizkaia, llegó al concierto de The Cuban Jazz Syndicate esperando encontrarse con un repertorio música rumbera tradicional; ya saben, algo de mambo, un poco de chachachá, otro poco de bolero, mucho son… Sin embargo, para desmayo de algunos, Cuban Jazz Syndicate son una banda jazzera donde las haya, de vanguardia incluso.

Los aires de la tradición se detectan aquí y allá, pero desde luego no constituyen más que la base sobre la que construyen todo su entramado musical. Michael Olivera lidera un sólido sexteto de músicos que saben lo que se traen entre manos. Con más de sesenta discos en su haber, Olivera aprovechó su participación en el reanudado festival Getxo Jazz para presentar su última grabación Y llegó la luz.

Como es fácil imaginar, no son unos neófitos sobre los escenarios, pues han pasado por algunos de los más prestigiosos, en Madrid, Barcelona, Montreal, Varsovia, Tokio o Viena. No es de extrañar, por lo tanto, la seguridad y tranquilidad con la que afrontaron el concierto, si bien tal vez les sorprendió un poco de la fría reacción del público ante sus intentos de enredarlo en coros y palmas, algo que parece consustancial a cualquier espectáculo musical procedente de la isla caribeña, pero que aquí no acabó de cuajar.

El problema es que, como decíamos más arriba, la suya no es una música que se preste especialmente a la participación popular, sino más bien a una degustación, digamos, intelectual. Las intervenciones de los metales —Raynald Colom en la trompeta y Ariel Brínguez en el saxo— estuvieron a la altura de los mejores intérpretes de jazz progresivo o de fusión. Si en algunos momentos las raíces latinas resultaban evidentes (“Bolero danzongo”), en otros, los metales citados y el bajo de Yarel Hernández generaban sonidos que bien podríamos llamar urbanos (“Para Tito”), y aún en otros, se detectaban influencias africanas (“Mozambique”). De su experimentación, fue buena muestra el quinto tema, “Mi ritmo”, inspirado en el conocido “Oye como va”, de Carlos Santana y Tito Puente, aunque Michael Olivera ya advirtió al público antes de empezar: “No se emocionen”, les dijo. Y con razón, pues el resultado es una muy interesante versión, si bien por completo irreconocible.

Dicho todo esto, hay que añadir que, dada la calidad de los músicos, la banda podría dar más de sí, si las composiciones estuviesen un poco más trabajadas. En ciertos momentos brillaban destellos de inspiración que deberían haber sido mejor aprovechados. La intervención de la vocalista tampoco fue todo lo satisfactoria que se podría desear: no se le entendía nada de lo que cantaba, salvo cuando en el tercer tema, “Ganas de vivir”, el resto de los músicos se lanzaron a corear el estribillo, con el apoyo del público. Una vocalista que no vocaliza, no tiene mucho sentido, la verdad.

Por otro lado, los músicos deberían replantearse la duración tanto de las intervenciones solistas, como de los temas en sí mismos. Un solo debe ser algo más que una exhibición de destreza instrumental; el músico debe tener algo que decir. Y otro tanto vale para las composiciones de la banda, en general. Como ejemplo el excelente tema final, a cargo de ese gran pianista que es Pepe Rivero, “Para Bebo” —en homenaje a Bebo Valdés—, que hubiese sido perfecto de haber recortado los últimos minutos. Una vez has alcanzado el clímax de tu “mensaje musical”, concluye lo antes posible y dedícate a escuchar los aplausos.

Texto: © Juan F. Trillo, 2021 / https://jantilkut.wordpress.com/https://www.facebook.com/jan.tilkut
Fotografías: Pedro Urresti Barandiarán © Festival de Jazz de Getxo, 2021

 




Colina encumbra la buena música. Javier Colina Cuarteto (44º Festival Getxo Jazz. 2021-06-30) [Concierto de jazz] Por Pablo Sanz

44º Festival Getxo Jazz

  • Fecha: 30 de junio de 2021. 19:00
  • Lugar: Muxikebarri, Getxo (Vizcaya)
  • Grupo:
    Javier Colina Cuarteto
    Javier Colina: contrabajo
    Ariel Brínguez: saxos tenor y soprano
    Pablo Gutiérrez: piano
    Daniel García Bruno: batería

No es lo que sabe ni lo que conoce, ni lo que hace y cómo lo hace: el éxito de Javier Colina es pensar y sentir la música piel adentro, dejando fuera todo tipo de convencionalismos o exigencias. Él vive para la música, y ya lo dijo en la jornada inaugural del 44º Festival Getxo Jazz, “la música no es nada si no se comparte”. Se notaban ganas de música en directo en el escenario, sí, pero muchas también en la platea. Si algo bueno ha tenido esto del bicho, ha sido la visibilización de héroes anónimos como los músicos, a los que se les ha echado de menos, por una mera cuestión de egoísmo propio: nos dan felicidad y sentido a nuestra existencia.

El titular de esta crónica no incluye la palabra jazz, y es que a la música sublimada que el contrabajista navarro nos regaló la palabra se le queda pequeña. Su propuesta evidentemente está impulsada y atravesada por el lenguaje jazzístico, pero al final de la escucha uno constata que lo suyo tiene que ver más con la vida que con la música. Como intérprete, Colina es un océano instrumentista, un contrabajista con las cuerdas de Alex Blake, Ron Carter o Cachao, por poner varios contrabajistas maestros sobre el papel, pero, sobre todo-sobre todo, luce por la emoción que trasmite su pulsación, que en muchas ocasiones es más propia de un guitarrista.

Técnicamente es un jazzista sin fisuras, perfecto, como instrumentista no encuentra confines a las músicas que trabaja y como creador, como creador es único, indivisible, generando una literatura musical propia, que tan pronto nace en La Habana como viaja a Jerez, pasando por Nueva York. Es imaginativo como pocos en el vuelo libre y garantía de emoción plena cuando ataca la melodía. Firmó solos de con gran autoridad y mandó en plaza con mucha libertad, a sabiendas de que le escoltaban músicos que en realidad son familia. El cuarteto que capitanea lleva años funcionando, pero no tienen disco; Colina lo explica: “seguro que si sacamos uno la gente nos deja de llamar, así siempre estamos en el camino”.

La versatilidad rítmica de Daniel García Bruno ya no sorprende, pues son muchas las plazas en las que ha demostrado ser un orfebre de los ritmos, parches y baquetas. Nunca llega tarde, no da una nota gratuita, siempre abriga y da calor. Pablo Gutiérrez es uno de los grandes hallazgos del contrabajista navarro, un pianista de mil recursos atravesados por el blues, que ya lo decía Tete: “el blues lo es todo”. Y Ariel Brínguez… lo de Ariel igualmente se escapan a todas las etiquetas, contando con un soplo altamente personal, muy espiritual, muy elevado, tanto con el soprano como con el tenor. Atacaron clásicos como el “Epistrophy” de Monk, en inmensa versión, y piezas cubanas que en realidad eran del mundo entero, desde la balada “Novia mía”, “Belén”, “Drume negrita” o “Tu sonrisa”. Y con la sonrisa nos quedamos.

Texto: © Pablo Sanz, 2021
Fotografías: Pedro Urresti Barandiarán © Festival de Jazz de Getxo, 2021




Pablo Martín Caminero Quintet (Murcia Jazz Festival 2021) [Concierto de jazz] Por José Antonio García López y Rafa Márquez

Murcia Jazz Festival 2021

  • Fecha: 18 de marzo de 2021
  • Lugar: TCM – Teatro Circo de Murcia
  • Grupo:
    Pablo Martín Caminero Quintet
    Pablo Martín Caminero: contrabajo
    Ariel Brínguez: saxo tenor
    Carlos Martín: trombón
    Moisés Sánchez: piano
    Michael Olivera: batería

El cambio del grupo Eli Degibri Quartet, sustituido por Pablo Martín Caminero Quintet, en la programación del festival, a pocos días de la cita, tuvo una extraordinaria acogida por parte de los aficionados. Caminero presentó ante la audiencia un repertorio de temas originales de su último álbum llamado Bost (Camaleón Music Studio, 2020), basado en dos líneas genéricas de creación: el jazz y el flamenco.

El líder de la formación hizo gala de su buen humor, y simpatizó con los asistentes desde el primer momento de la actuación, que iniciaron con el tema “Bost”, pieza homónima que también encabeza el disco. La enérgica entrada de la composición, basada en el palo flamenco de la granaína, comenzó a dar una buena idea de lo que iba a ser el desarrollo posterior de la sesión. Tras la exposición del tema, fue Caminero el que inició la rueda de improvisaciones, seguido del pianista Sánchez, que aportó una buena dosis de intensidad con sus ágiles y flexibles fraseos. Brínguez y Martín alargaron el final de la pieza, alternando sus diálogos para acabar de forma apoteósica. “Blues para Gerardo Nuñez”, dedicado al gran guitarrista, fue el segundo tema del repertorio. Una soleá por bulerías, con una extensa y colorida exposición que dejó paso a los solos del contrabajo con arco, el trombón, el saxo tenor, y una contundente muestra del baterista Olivera. El contrabajista anunció el siguiente tema como una pieza conceptual de un minuto de duración llamada “Tema para Instagram”, para continuar con “Variaciones Instagram”, en la que Brínguez, Martín y Sánchez, ejercieron su labor como protagonistas principales, con solos de una gran consistencia. En “Manoli”, tema inspirado en uno de los personajes imaginarios de la película El Plan (2019) basada en un guión de Polo Menárguez e Ignasi Vidal, se adentraron en un paisaje sonoro onírico y sutil, de gran belleza, dejando en un estado de éxtasis a los oyentes que se encontraban en el teatro.

Uno de los platos fuertes -en palabras de Caminero-, fue “FKOTR” (Fucking Kings Of The Road ) dedicado a su amigo, el baterista Shayan Fathi. Creada sobre la base rítmica de la seguiriya, la dinámica composición incluyó la voz sampleada del cantaor Enrique Ortega, hijo de Manolo Caracol, destacando las imponentes y brillantes improvisaciones de Brínguez, Sánchez, y Martín, que elevaron con gran maestría el profundo contenido musical de la pieza. Quiero mencionar la excelente labor del baterista Olivera en este tema, y a lo largo de toda la sesión, entregado en cuerpo y alma en su papel, como esencial componente en el proyecto. El penúltimo tema de la actuación fue “El tema raro del disco”, basado en el palo del fandango, una partitura lenta en la que se barajaron diversas intervenciones de todos los músicos. El concierto, llegó a su final con unas palabras de agradecimiento a la organización del festival, y una pieza por bulerías titulada “La propina”, un tema ligero y desenfadado, con incursiones de piano, trombón y saxo tenor. Aplaudidos generosamente por la audiencia, y apremiados por el toque de queda, repitieron el minuto de “Tema para Instagram”. Caminero, nos mostró su gran faceta compositiva, adentrándonos en una música fruto de la fusión entre dos grandes géneros, con atributos distintos, pero compartidos en un contexto común.

En la memoria de todos, y en el presente, queda la figura del gran trombonista valenciano Toni Belenguer, una reciente y triste perdida, importante pilar del proyecto de Caminero.

Enhorabuena a Jota Baeza (director artístico del festival), y a los responsables del Teatro Circo de Murcia, por la buena labor y organización, teniendo en cuenta los tiempos tan difíciles por los que estamos atravesando.

Texto: © José Antonio García López, 2021
Fotografías: © Rafa Márquez – Murcia Jazz Festival, 2021




Patxi Valverde Quartet (Murcia Jazz Festival 2021) [Concierto de jazz] Por José Antonio García López y Rafa Márquez

Murcia Jazz Festival 2021

  • Fecha: 7 de marzo de 2021
  • Lugar: Auditorio Municipal de La Alberca – Murcia
  • Grupo:
    Patxi Valverde Quartet
    Patxi Valverde: saxo tenor
    Enrique Simón: piano
    Antonio Peñalver: contrabajo
    Quique Ramírez: batería.

La red de auditorios del extrarradio de la ciudad de Murcia, fueron los escenarios elegidos para acoger a varios de los grupos integrados en la programación de Murcia Jazz Festival 2021, en un acercamiento de la música de jazz a los aficionados de la región. El cuarteto del compositor y saxofonista Patxi Valverde, formado por el pianista Enrique Simón, Antonio Peñalver al contrabajo, y Quique Ramírez en la batería, abrió la serie de conciertos. Valverde escogió un repertorio con temas de su álbum Looking Forward (Ammus Records, 2012), así como otras piezas de diferentes compositores, y nuevas composiciones propias.

El cuarteto comenzó la sesión con “Three Years Ago”, una pieza a ritmo de slow swing, desenvuelta con improvisaciones de piano, saxo tenor y contrabajo, sobre las diversas modulaciones que contiene la partitura. Uno de los temas más dinámicos fue “The Last Call”, tema original de Valverde, iniciado con una enérgica y larga introducción de la sección rítmica, para dejar paso a la exposición melódica con el saxo tenor, y la posterior improvisación a un tempo rápido, apoyado por el resto de compañeros. Simón, participó aquí con un elocuente solo de piano, ágil y bien articulado. El baterista Ramírez, tuvo también su parte protagonista durante el dilatado final de la pieza. Otro de los temas más destacados fue “Song For Mauricio”, un sugestivo medio latin, dedicado a un amigo, en el que Valverde y Simón realizaron, respectivamente, brillantes y enérgicos solos. La introducción del pianista condujo a una singular atmósfera con “Benito`s Five”, una partitura a un tempo de 5/4, que mostró el gran lenguaje musical con el que se expresa Valverde. El contrabajista Peñalver, realizó la primera incursión en la rueda de solos, elegante y preciso en sus fraseos. El tema alcanzó su máxima intensidad en un final compartido con el baterista Rámirez, arropado por un background del saxo y el piano.

En el ecuador del concierto, el líder presentó otra nueva composición llamada “You Came At Midnight”, una preciosa balada dedicada a su hija, emocionante y delicada partitura adornada por sutiles arreglos de piano, y desarrollada con improvisaciones de saxo tenor y contrabajo. “A Hundred Miles”, composición del pianista (Lucentum, Youkali Music, 2020) fue otro de los temas incluidos. Una pieza vigorosa, con matices flamencos, en la que lucieron los solos de Simón y Valverde, sobre la contundente base rítmica. En “Lupo’s House”, alternaron los ritmos de bossa y el swing, dando forma a una pieza muy dinámica. Tras la vitalista introducción, compartieron improvisaciones de saxofón y contrabajo, y un final del tema, mano a mano, entre los dos principales solistas, Valverde y Simón, sobre la estructura armónica. Basada en una transcripción de Valverde del standard “My Shining Hour”, de Harold Arlen / Johnny Mercer, y tocado a un tempo alto, dieron rienda a sendas improvisaciones de saxofón y piano, además del baterista, que realizó un solo escueto e incisivo. El grupo despidió su concierto con un bis, “One For Amos”, incluido en su primer disco Looking Forward, otro tema rápido que dejó encantados a los asistentes.

La música del saxofonista Patxi Valverde sigue evolucionando con el tiempo, dejándonos sobre el papel sus nuevas creaciones, que formarán parte de un próximo álbum, muy esperado por sus seguidores.

Texto: © José Antonio García López, 2021
Fotografías: © Rafa Márquez – Murcia Jazz Festival, 2021




Shai Maestro: Human. El acierto de añadir una gran trompeta (ECM Records, 2021) [Grabación de jazz] Por Juan F. Trillo

Hay que felicitar a Shai Maestro por su acertadísima decisión de incluir en su banda al trompetista norteamericano Philip Dizack, convirtiendo un buen trío en un cuarteto sobresaliente. Y no es que al equipo formado por el batería israelí Nehemya, el bajo peruano Jorge Roeder y su propio piano le fuese mal, ni mucho menos. Todo lo contrario; sus anteriores cinco discos, en especial el último álbum, The Dream Thief (2018), suenan mejor que bien.

Sin embargo, la trompeta de Dizack eleva la música del grupo a otro nivel. No sería justo decir que se hace con el protagonismo de los temas en los que interviene, porque los intérpretes funcionan todos en conjunto como una máquina armónica —lírica, a menudo— muy bien engrasada. Pero lo cierto es que la presencia de la trompeta de Dizack destaca inevitablemente, proporcionando a las composiciones una energía que realza el resultado final. Así que, de nuevo, es preciso reconocerle a Maestro el mérito que le corresponde como líder de la formación, al permitirle al trompetista que haga lo que tan bien sabe hacer.

El resto de los intérpretes tienen, incluso, su oportunidad de brillar con sus propios instrumentos, como el propio Maestro en “Prayer”, en el que combina el virtuosismo y la emoción, Mehemya en “Mystery and Illusions”, donde muestra la capacidad de sus baquetas y escobillas para crear ambiente o el bajista Roeder en “The Thief’s Dream”, un poético guiño al anterior álbum de Shai Maestro Trio.

Shai Maestro (1987- ), Israel, fue “descubierto” por el contrabajista y compositor Avishai Cohen, quien le reclamó para formar parte de su trío (junto con el batería Mark Guiliana) en 2008, lo que le permitió acumular una considerable y valiosa experiencia en los escenarios internacionales, que compartió con nombres como Chick Corea, Tigran Hamasyan o Diana Krall durante casi tres años.

Sin embargo, como les ha sucedido a tantos otros, una vez alcanzada la madurez musical, sintió la necesidad de expresar su propia identidad y para ello formó Shai Maestro Trio en 2011. En 2018, tuvo lugar otro momento importante en su carrera profesional, cuando firmó con ECM y este que hoy presentamos en Tomajazz, es precisamente el segundo álbum que graba con la discográfica alemana.

Human, reúne once temas, diez de Maestro y uno de Duke Ellington, en el que reinterpreta de forma muy personal el clásico “In a Sentimental Mood”. De entre el resto, podemos destacar “Time”, que abre el disco con fuerza, sugiriendo una cierta improvisación que impregna igualmente los que vendrán a continuación, y “Hank and Charlie”, un homenaje a Hank Jones y a Charlie Haden. En cuanto a mis favoritos, son sin duda alguna “Compassion” e “Ima”. En el primero el piano de Maestro desgrana unos acordes impregnados de melancolía, mientras que en el segundo la combinación de esa misma emoción con el aporte rítmico de Roeder lo convierten en el cierre perfecto para un álbum de los que se escuchan con agrado una y otra vez.

Texto: © Juan F. Trillo, 2021 / https://jantilkut.wordpress.com/https://www.facebook.com/jan.tilkut

Shai Maestro: Human
Shai Maestro, piano.
Ofri Nehemya, percusión.
Jorge Roeder, bajo.
Philip Dizack, trompeta.

Estudios de grabación: Studios La Buissonne, Francia.
Fecha de grabación: febrero de 2020.
Publicado en 2021 por ECM.
Producido por Manfred Eicher.




Raynald Colom Quartet (Murcia Jazz Festival 2021) [Concierto de jazz] Por José Antonio García López y Rafa Márquez

Murcia Jazz Festival 2021

  • Fecha: 5 de marzo de 2021
  • Lugar: TCM – Teatro Circo de Murcia
  • Grupo:
    Raynald Colom Quartet
    Raynald Colom: trompeta
    Tony Tixier: piano y teclados
    Joe Sanders: contrabajo
    Francesco Ciniglio: batería

Tras la inevitable cancelación de la primera edición del festival, debido a la pandemia mundial que se inició en marzo de 2020, este año ha vuelto Murcia Jazz Festival con renovadas expectativas y una programación variada, en cuanto a estilos jazzísticos y actividades. La apertura del festival corrió a cargo del trompetista francés, afincado en Barcelona, Raynald Colom, acompañado por el pianista Tony Tixier, Joe Sanders al contrabajo, y Francesco Ciniglio en la batería. El trompetista, está recorriendo varias ciudades europeas para presentar su nuevo disco que saldrá a la luz en abril de este año, con el nombre de A Million Dreams, su sexto álbum como líder.

Colom interpretó varios temas de su próximo disco y de anteriores trabajos discográficos. Ante un aforo casi completo, por las limitaciones que exigen los espectáculos en estos días, el grupo, salió a escena para tocar el primer tema titulado “When Logan Meets Miro”, una pieza extensa, elocuente y llena de ensueño, de las que calan hondo en el oyente. “Sketches Set Seven – Segment One Revisited” de Edward Bland, incluido en el álbum de Colom, The Barcelona Session (Fresh Sound New Talent, 2019) fue el siguiente tema, sutilmente enlazado con el anterior. Una pieza muy dinámica, intensa y vigorosa, en la que Colom y Tixier compartieron protagonismo en las improvisaciones, arropados por el meticuloso contrabajo de Sanders y la sensacional contundencia de la batería de Ciniglio. La introducción del trompetista, en solitario, dio paso a la melodía de la sugestiva y nostálgica balada “You’re My Everything” (Harry Warren / Mort Dixon / Joe Young) a la que se fue sumando el resto del cuarteto, para establecer un clima sosegado que cambió, por el momento, el animado inicio del concierto. La sesión continuó con el standard “Evidence” de Thelonious Monk, y la intervención de Ciniglio, al principio del tema, que lució un expresivo solo de batería. Colom y Tixier improvisaron sobre velocidades de vértigo, creando momentos de gran intensidad. El líder anunció la siguiente pieza llamada “La Muse Ménagère Op.245”- My Own” de Darius Milhaud, The Barcelona Session, que inició Sanders con el contrabajo. La cita fue llegando a su final con “Powder Keg” de Wayne Shorter, una enérgica partitura estilo bebop que desarrollaron con extensos solos de trompeta y teclados. El grupo despidió su concierto con un blues “Misterioso” de Thelonious Monk, entre grandes aplausos y vítores del público.

Buen comienzo del festival para los aficionados al jazz, deseosos de volver a escuchar la música de este género en directo.

Texto: © José Antonio García López, 2021
Fotografías: © Rafa Márquez – Murcia Jazz Festival, 2021




Urtarrijazz’21 – Un enero de jazz local (Civivox San Jorge, Pamplona, Navarra. 8 al 30 de enero de 2021) [Conciertos de jazz] Por Sera Martín y Pachi Tapiz

Urtarrijazz’21 – Un enero de jazz local 2021

  • Fecha: del 8 al 30 de enero de 2020
  • Lugar: Civivox San Jorge, Pamplona (Navarra)
  • Grupos:
    • 8 de enero. Zugardi Rag Band: Maite Iriarte (voz), Alejandro Arbea (flautas); Uxue Roncal (clarinete); Helia Úriz e Iñaki Jiménez, (trompetas); Fefa González y Martín Alain De Goñi (saxos altos), Carlos Beloki (saxos tenor); Peio Sagaseta y Héctor Pérez (trombones); Natxo Otaola (banjo y guitarra); Xabi Valencia y Daniel Marín (batería y percusión), Ignacio Fernández Galindo “Dallas” (tuba y dirección artística)
    • 15 de enero. Juanma Urriza Laukotea: Juanma Urriza (batería), Satxa Soriazu (piano), Kike Arza (contrabajo), Alberto Arteta (saxo).
    • 22 de enero. Javier López Jaso y Mikel Andueza: Javier López Jaso (acordeón), Mikel Andueza (saxos)
    • 29 de enero. Miguel “Pintxo” Villar Cuarteto Apátrida: Miguel “Pintxo” Villar (saxos y voz), Toni Saigi (piano), Marc Cuevas (contrabajo), Oriol Roca (batería)
    • 30 de enero. Josetxo Goia-Aribe Sarasateando. Josetxo Goia-Aribe (saxo), Javier Olabarrieta (piano), Josemi Garzón (contrabajo), Gonzalo del Val (batería)

Enorme éxito el de Urtarrijazz en su cuarta edición, la de 2021. Es este un ciclo afortunado, que comenzó con esa supuesta humildad que supone apostar únicamente por lo local, y que sin embargo se ha asentado de un modo incontestable entre las propuestas culturales de Pamplona. Cumpliendo las obligaciones de limitación de aforos (en su caso al 50%), y teniendo un exquisito cuidado en lo relativo a la acumulación de público en las entradas y salidas, ha logrado ese gran éxito que todo ciclo o festival (sea de jazz o no), ansía, que es el conseguir un lleno completo en todos y cada uno de los cinco conciertos y en las actividades paralelas. De ese modo, quien no estuvo atento, se encontró con que al intentar registrarse para estas actividades, las invitaciones o entradas ya se habían agotado y la única esperanza era pasar a una lista de espera. En apenas cuatro años Urtarrijazz se ha erigido en un magnífico ejemplo de cómo un festival de jazz no tiene por qué estar lleno de figuras internacionales para atraer el interés del público. Un logro enorme en un terreno en el que algunos parecen empeñados en hacernos creer a los aficionados que la calidad de lo local y lo nacional está a enorme distancia de lo extranjero.

En cuanto a lo puramente musical, Urtarrijazz’21 comenzó con la actuación de Zugardi Rag Band. Esta formación de catorce músicos tiene entre sus objetivos el difundir clásicos del jazz y del swing, sin perder de vista a otros géneros como el blues, la samba o incluso el pop. Su repertorio abarca desde los inicios del Siglo XX hasta los años 60 del siglo pasado. El concierto en Civivox San Jorge comenzó con “The Entertainer” de Scott Joplin, e incluyó algunos otros clásicos intemporales como el magnífico “Jumpin’ at the Woodside” de Count Basie, “Topsy” o “Route 66 “de Bobby Troup.

A lo largo del concierto el tubista Ignacio Fernández Galindo fue, aparte de presentando a los distintos músicos, realizando una serie de comentarios acerca de los distintos temas, estilos y compositores que integraron el repertorio. Sin ser en principio un concierto didáctico, incluyó una serie de explicaciones muy interesantes. Sin ser tampoco un concierto – recorrido por la historia del jazz, la Zugardi Rag Band fue recorriendo distintas corrientes y estilos: blues, rag, swing, bossa… Ayudó a todo ello el trabajo de los catorce músicos en escena, y especialmente el papel de la cantante Maite Iriarte. Moviéndose sin parar, el escenario se le quedó muy pequeño. El resto del grupo cumplió a la perfección, realizando unas interpretaciones que sirvieron para recuperar el lustre de los temas incluidos en el repertorio: ayudaron a ello los arreglos para las distintas secciones, los detalles que aportaron el banjo de Natxo Otaola, o la ausencia de contrabajo que el mencionado Fernández Galindo suplió con su bajo de viento. El ciclo no pudo tener un mejor inicio.

La segunda cita corrió a cargo del baterista Juanma Urriza. Este músico es especialmente activo en la escena pamplonesa. Tras haber participado en algunos de los conciertos previos de Urtarrijazz, por fin pudo presentarse como líder con motivo de Mamel (Moskito Rekords), grabación que ha publicado al frente su proyecto Laukotea, tras ganar el premio “Impulso” en los IX Premios BBK Jazz en noviembre de 2018. En este proyecto están tres de los músicos más notables de la escena local como lo son el saxofonista Alberto Arteta, el contrabajisa Kike Arza y el pianista Satxa Soriazu.

En Mamel Urriza alterna sus composiciones con algunas versiones y temas tradicionales / locales. En el concierto de San Jorge interpretó sendas versiones de Fletwood Mac (“Go Your Own Way”), y Herzainak (“564”), el tradicional “Santa Agueda”, y el muy local “Txolin”. Su música está inspirada por distintas referencias personales y locales, y eso se transmite de alguna manera en una música bonita, dotada de una belleza que, si bien es en general tranquila, no excluye algunos momentos de una cierta intensidad. Es lo que sucedió en “Leisterka”, que comenzando de un modo suave y tras unos magníficos solos por parte de los músicos, fue creciendo y logró arrancar los aplauso espontáneos del público.

El concierto de Javier López Jaso y Mikel Andueza sirvió para poner en escena un proyecto arriesgado. El acordeón no es muy habitual en el jazz. Este dúo de acordeón – saxo posiblemente no sea algo inaudito en toda la historia del jazz, pero sí una muy rara avis. López Jaso y Andueza tienen unas trayectorias más que consolidadas no sólo en la escena local, y su reunión en este proyecto no puede sino calificarse como un acierto.

En el repertorio interpretado aparecieron algunas de las referencias habituales en los proyectos de López Jaso como lo son la música de Piazzolla (“Libertango”), Richard Galliano (el tema propio “Onaillag”), las referencias sudamericanas (“La foule / Que nadie sepa mi sufrir” o sendas versiones de Egberto Gismonti y Hermeto Pascoal), y la música local (“Txoria – Txori”), además de algún tema propio como el fantástico “Vals 2016”. También hubo una mirada a ese fenómeno del saxo que fue Charlie Parker, con la interpretación del clásico “Donna Lee” a toda velocidad. Transcurridos más de 75 años desde su creación, este tema sigue siendo todo un reto para cualquier músico que ose acercarse a su intrincada estructura. En la interpretación del bis del concierto hubo espacio para la reivindicación, ya que como bien expresó López Jaso, “A veces traen músicos de muy lejos y muy famosos, pero también nosotros queremos tocar”. No hay mejor lugar que Urtarrijazz para expresar esos anhelos/agradecimientos.

El último concierto gratuito del ciclo corrió a cargo del Miguel “Pintxo” Villar Cuarteto. El saxofonista presentó Apátrida (Fresh Sound New Talent). Le acompañan en esta aventura tres músicos que, pese a su relativa juventud, se han establecido como tres pesos pesados de la escena barcelonesa: el inmenso baterista Oriol Roca, el gran pianista Toni Saigi y el contrabajista Marc Cuevas. Si en Apátrida las referencias a Monk son, directa o indirectamente, una constante inconstante, en el concierto de Urtarrijazz por momentos se hizo presente el espíritu del mismísimo Coltrane.

El cuarteto repasó la mayor parte de los temas de la grabación que presentaban. El tranquilo “Antenas” dio inicio al concierto, y sonaron además el espiritual “Ruman Rock Mistery”, el juguetón “Miau”, el cantable “Ara te Joes, Kantu”, o “Pophorn”. Presentó también algunos temas nuevos: “Per Jordi Mestres”, una preciosa balada que según comentó en el concierto tenía unos pocos días de vida; el potente “Comino’s” que ya está tardando en ser grabado; sorprendió también la versión de “Ligia” de A.C. Jobim, en el que Villar demostró que el cantar no se le da nada mal. La intensidad tanto al saxo tenor como al soprano de Villar, la versatilidad de Oriol Roca a la batería, las magníficas formas con las teclas de Saigi, y el soporte de Cuevas a todo el entramado sonoro, incluyendo un buen número de solos más que destacables, hicieron de la de Urtarrijazz una gran cita. Un concierto del que uno sale (al menos quien esto escribe), con una sonrisa en los labios y con las pilas cargadas.

El ciclo terminó por todo lo alto con el proyecto Sarasateando de Josetxo Goia-Aribe. A lo largo de toda su carrera el saxofonista se ha empeñado en llevar la música de raíz y popular que ha escuchado desde chaval a los terrenos del jazz. Es algo palpable a lo largo de toda su obra grabada, bien sea en formatos más libres (los más recientes), bien sea en otros más “ortodoxos”. Su nuevo proyecto, que homenajea a Pablo Sarasate, ha conseguido ir un paso más adelante que el resto de sus propuestas. Por una parte, aquí no hay referencias más o menos puntuales a esas músicas de carácter popular, sino que es un proyecto temático. Por otra parte, tiene un gran mérito homenajear al violinista y compositor sin agarrarse a la excusa de algún centenario o fecha señalada. Esto no es necesario, ya que Sarasate es un músico que está presente en la cultura popular (o en el inconsciente colectivo que diría aquél) de Pamplona, y unas cuantas de sus melodías son más que reconocibles para los habitantes de la Vieja Iruña. El gran mérito de Goia–Aribe es que ha logrado que cada uno de los temas que integran este proyecto, al menos los interpretados en Urtarrijazz, tengan un carácter propio y diferenciado del resto. Al contrario de lo que ha ocurrido en otros intentos de llevar la música clásica a los terrenos del jazz, Goia-Aribe no ha necesitado forzar los temas originales para que este repertorio que está entroncado con el romanticismo (incluyendo las referencias nacionales), encaje con la creatividad improvisada del jazz.

Ayudaron a que Sarasateando llegase a tan buen puerto los compañeros que Josetxo Goia-Aribe ha elegido para esta travesía creadora: el pianista Javier Olabarrieta es un músico con el que lleva colaborando desde hace más de diez años a lo largo de distintos proyectos. El baterista Gonzalo del Val no necesita presentación, pues es uno de los bateristas punteros de nuestro país, y se encuentra en un gran momento creativo. Josetxo Goia-Aribe ha contado con la participación de contrabajistas de primer nivel en sus proyectos, y en el caso de Josemi Garzón, no se queda atrás. Los cuatro comenzaron la fiesta con el carácter alegre de “Aires gitanos / Balcánico. “Miramar”, precioso en su suavidad, incluyó un potente solo de Gonzalo del Val en el que Goia-Aribe intervino creando un sonido percusivo con las llaves de su saxo tenor con el que dialogó con del Val. Continuaron “Jota Navarra”, “Les adieux” cercano a la música pop, “Peteneras” con un potente solo de Josemi Garzón al que Josetxo Goia-Aribe respondió con un solo a la altura de la intervención del contrabajista. En “Rêve” Gonzalo del Val comenzó el tema emulando al celebérrimo “Bolero” de Ravel, en un tema en el que el saxo fue cantando, glorioso, la melodía. En “Romanza Española” Olabarrieta dejó constancia, una vez más, de las múltiples facetas que esconde su forma de tocar el piano. Previo al bis, el concierto finalizó para el cuarteto con un enrevesado “Zapateado” que los cuatro músicos simplemente bordaron. Tras saludar una y otra vez, Goia Aribe interpretó mano a mano con el pianista su creación “Lamento foral”, una obra que es una pura referencia melódica.

Al finalizar el concierto, flotaban en mi mente dos preguntas. La primera es, dada la variedad en el acercamiento al legado de Sarasate, ¿cuántas horas ha estado pensando y sintiendo Josetxo cómo afrontar este repertorio? La segunda es: ¿cuánto tardará este proyecto en pasar por el estudio de grabación, para quedar registrado como merece?

Como complemento a los conciertos, también tuvieron lugar dos charlas que impartió quien escribe estas líneas. La primera, de título Big Bands y grandes formaciones: el jazz en gran formato, recorrió a lo largo de algo más de veinte nombres, algunas de las figuras más destacadas en el terreno de las Big Band, llegando hasta la actualidad. La segunda, Charlie Parker: un pájaro que voló muy alto, sirvió para homenajear a ese genio virtuoso del saxo que falleció demasiado pronto, dejando un legado imbatible.

Después de esta edición sobresaliente de Urtarrijazz – Un enero de jazz local, los aficionados al jazz de Pamplona y su Comarca, ya estamos esperando la edición de 2022. Conociendo la inquietud del equipo que organiza este ciclo, sin duda nos encontraremos con alguna novedad interesante. Tiempo al tiempo.

Fotografías: © Sera Martín, 2021
Texto: © Pachi Tapiz, 2021