Muriel Grossmann: “El espíritu femenino del Jazz”Por Enrique Farelo [Entrevista]

Por Enrique Farelo.

Nacida en París, de joven se afincó en Austria para en el año 2002 trasladarse a Barcelona y asentarse definitivamente en Ibiza en el año 2004 lo cual marcó un antes y un después en su carrera como compositora, saxofonista y líder de sus propios grupos.

Desde el año 2007 son diez discos los firmados bajo su nombre desde Homecoming Reunion (Dreamland Records 2007) hasta el aclamado Golden Rule (Dreamland Records 2018), pasando por Here And Now (Dreamland Records 2008), Quartet (Dreamland Records 2008), Sudden Impact (Dreamland Records 2009), Birth Of The Mystery (Dreamland Records 2010), Awakening (Dreamland Records 2013), Earth Tones (Dreamland Records 2015), Natural Time (Dreamland Records 2016), y Momentum (Dreamland Records 2017).

Portadas de los discos de Muriel Grossmann

Todos sus discos han seguido una línea artística muy similar en cuanto al diseño de sus carátulas y ha contado con músicos solventes como la vienesa Gina Schwarz al contrabajo y el serbio Uros Stamenkovic a la batería en sus tres últimos trabajos; y sobre todo su fiel escudero también serbio, el guitarrista Radomir Milojkovic que casi nunca ha faltado a su cita acompañándola en la mayoría de sus trabajos.

Su solidez, su compromiso, su espiritualidad y su tener las ideas muy claras son una característica intrínseca a la hora de valorar su música.

© Laura G. Guerra

Enrique Farelo (E.F.) ¿Cuándo “nace” en Muriel Grossmann el deseo por la música y que personas influyeron o te motivaron?

Muriel Grossman (M.G.) La música ha sido siempre una parte muy importante de mi vida. Mis padres son muy aficionados al arte y en concreto mi padre ha coleccionado vinilos de música clásica durante toda su vida. A la edad de 5 años ellos me propusieron escoger un instrumento. Elegí la flauta. Y es entonces cuando comenzó mi carrera en la música clásica, etapa que ha durado 12 años. Recuerdo bien como desde temprana edad cogía la flauta cada día improvisando melodías; era una de las cosas que me aportaba mayor bienestar. Una gran motivación en esta etapa fue mi profesor de flauta, también escuchar a músicos como Jimi Hendrix y por supuesto esos amigos especiales aficionados a la música que me rodeaban.

E.F. Naces en París pero es en Viena donde resides hasta la juventud. ¿Te interesas en esa época por el jazz o por la música clásica teniendo en cuenta que la cercana Salzburgo es la patria chica de Wolfgang Amadeus Mozart?

M.G. Viena y Austria son la cuna de la música clásica. Toda la ciudad respira música y se siente también en su estilo imperial, sus bailes y sus tradiciones. Era un privilegio poder crecer en una ciudad donde se promueve tanto el arte y que destaca tanto por su amor a la cultura como a la música. Al principio tocaba solo la flauta y estudiaba música clásica, pero con 21 años empecé a tocar el saxofón alto y una cosa me llevó a la otra. De repente Charlie Parker pasó a ser más importante en mi vida que Mozart. Mi interés por el jazz y por el saxofón empezó a expandirse a la vez que escuchaba las novedades del momento e iba adquiriendo más experiencia con las bandas con las que tocaba.

E.F. Golden Rule: “Haz con los demás lo que quieras que te hagan a ti”. En éste tu último trabajo propones la regla de oro de la espiritualidad y que cualquier religión abrazaría sin dudarlo a través de este adagio. ¿Golden Rule es un homenaje a la religión (a cualquiera), a la espiritualidad o la filosofía?

M.G. He compuesto Golden Rule con la idea de acercar a la reflexión si en cada día y en cada situación nuestros pensamientos, palabras y acciones son consecuentes con esta “Regla de Oro”. Pienso que este concepto spiritual es la clave, la base y el acuerdo esencial para una humanidad que quiere vivir del modo que merece. ¡Porque nuestra naturaleza es humana!

E.F. “Recta acción sin esperanza de recompensa” es una frase extraída del libro sagrado hinduista Bhagavad-gītā (parte del texto épico Mahábhárata). ¿Podría ser esta frase otra regla de oro?

M.G. Necesitamos usar nuestra inteligencia para extender nuestra naturaleza compasiva. Únicamente el conocimiento intelectual no nos sirve de mucho si la mente no está disciplinada. Es por eso que el conocimiento de la mente, su naturaleza y las emociones debe enseñarse en la escuela, ser guiado por personas adecuadas y abordarse de una y diferentes maneras una y otra vez.

He podido ver el éxito y beneficio de usar la regla de oro en el centro educativo Universal Mandala. La practicamos diariamente con los niños. Con esta práctica constante se puede ver muy bien el éxito. Preguntamos a los niños si les gusta ser tratados amablemente y cómo es la escuela, su entorno y si desean venir cada día. Poco a poco a lo largo del año vamos elaborando una guía que les lleva a descubrir por sí mismos que compartir o hablar amablemente con sus compañeros es recompensa suficiente. Nosotros los llamamos “jardineros de la paz”. Lo que sembramos es lo que recogemos. De esta forma van entendiendo que significa “sembrar” con la palabra y la acción para recoger bienestar, felicidad y paz. Es un proceso que se integra muy naturalmente porque está centrado en el “yo”, es decir, en lo que quiero yo.

El altruismo es una actitud fantástica pero muchas veces lamentablemente se queda en el intelecto, porque es muy difícil de satisfacer nuestro gigantesco ego, que hemos nutrido durante siglos.

La regla de oro realmente no dice nada de recompensa, solo nos acerca al entendimiento de la empatía y al reconocimiento del potencial de bondad y sabiduría en los demás seres. Si pudiésemos relacionarnos y acercarnos a los demás con el pensamiento de que tenemos delante un ser con un ilimitado potencial de sabiduría y bondad con esto estaríamos actuando de una manera responsable. Es la base. La enseñanza “Recta acción sin esperanza de recompensa” lo veo más útil para gente ya avanzada en el camino del altruismo. Con una mente investigadora se puede ver fácilmente que estamos sí o sí recompensados por nuestras acciones rectas, todo efecto procede de una causa, todo viene de algo, así como nuestras acciones tienen un antes y un después. Con un poco de trabajo hacia la atención consciente se puede empezar a ver muy bien por qué nos pasan las cosas que nos pasan. Con el tiempo y la práctica nuestra vida diaria se haría más fácil y nuestra mente más clara.

© Christoph Schubert

E.F. ¿En qué momento sientes la llamada de lo espiritual? ¿Es influencia de tu admirado John Coltrane?

M.G. Siento y pienso que he nacido, como todos, con un buen corazón. Pero a la tierna edad de 8 años viendo un documental en televisión, me di cuenta de las increíbles barbaridades que se cometían en la captura de delfines. Ahí, en ese momento, tomé la decisión no solo de ser vegetariana, sino también de hacer el menor daño posible al planeta; y es esto lo que he tratado de integrar en todas mis decisiones, ya sea en lo que trabajo o en donde pongo mi economía, o donde compro y lo que compro. Trato de vivir causando el menor impacto perjudicial posible tomando decisiones responsables para todo el planeta y ser un ejemplo para otros.

Escuchar y aprender de John Coltrane me ha aliviado y dado seguridad en mi camino. John Coltrane es para mí uno de los músicos más importantes que la humanidad ha podido conocer. Era un gran conciliador capaz de unir diferentes estilos, culturas y géneros reinventándose una y otra vez en cortos periodos de tiempo con gran consciencia política y profunda espiritualidad además de ser reconocido como un hombre excepcionalmente humilde, así como lo fueron Alice Coltrane o Pharoah Sanders.

E.F. ¿Nuestra civilización tal y como la entendemos está llegando al final de un ciclo por nuestro desprecio a la vida y nuestra falta de conciencia?

M.G. Hoy en día se ven las consecuencias de un largo periodo de tiempo de descuido de una población que supera los 7400 millones de habitantes.

Todo es un asunto de enfoque. Siendo bondadosos, responsables y compasivos, nos sentimos naturalmente bien y deseamos el bien para todos, pero sufrimos tremendamente cuando vemos que otros sufren.

Se han empezado a promocionar mucho los asuntos de medioambiente, el uso de energías renovables, la necesidad de reciclaje o la reducción del uso de plástico, entre otras iniciativas. Por fin parece que empezamos a concienciarnos. Pero la educación, el cuidado y conocimiento de la mente, es esencial. Aún estamos dando los primeros pasos en un mundo que aún nutre en exceso el mundo de los sentidos y la expansión externa olvidándose del mundo interior y la expansión interna. Si a esto le añadimos que en este avatar nos vemos dominados y manipulados por gigantes solo interesados en ganar riqueza, control y poder está claro que nuestro trabajo y práctica hacia la expansión de conciencia se duplica. Además, todos estamos en procesos de consciencia distintos y lamentablemente percibimos los hechos en una manera lineal, separados e independientes, sin llegar a entender totalmente que todo se puede cambiar con palabras y actos responsables si persistimos en ello.

© Christoph Schubert

E.F. Eres formadora musical en un centro educativo de Ibiza, Universal Mandala. ¿En qué consiste exactamente este centro y en qué medida influye en tu música?

M.G. Es un centro educativo para niños que considero está sentando las bases del nuevo paradigma de la educación. Un centro ejemplar. Cuando mis hijos estaban en la edad de ser escolarizados quería buscar una educación diferente para ellos, una educación que formara sus mentes para ser humanos cooperativos, reflexivos y empáticos. Seres preparados para usar su potencial para el bien de nuestro planeta y las especies que en él habitan preservando el bien de toda nuestra gran familia humana. Quería que pudiesen ser unos seres conscientes de sus responsabilidades. Todo esto lo he encontrado en Universal Mandala. Belen Köhler, su fundadora, es una visionaria excepcional. Al conocer a Belén y su proyecto educativo entendí enseguida que para que esta forma de educación llegue a más seres tenía que colaborar con ella en todas las formas posibles. Por tanto era natural el acercar la música y la comprensión y estudio de ésta a los niños de este centro desde los principios filosóficos y educativos de Universal Mandala. Las formaciones que ofrece Belen Köhler me abrieron al entendimiento de la interdependencia y la interconexión de todas las cosas y su procedencia, además de cómo vivir de una forma más beneficiosa para todos lo que ha hecho que con el tiempo me haya ido refinando más como ser humano.

E.F. El portal http://ukvibe.org/awards/best-jazz-albums-of-2018/) designa Golden Rule (RR GEMS Records 2018) como mejor disco del año 2018 en la versión vinilo. ¿Por qué elegiste el vinilo para su publicación en detrimento del formato digital? ¿Existen diferencias musicales con respecto a la posterior edición en CD?

M.G. Golden Rule es una continuación natural en la evolución musical y personal. Durante los años que Radomir Milojkovic y yo hemos trabajado juntos hemos notado una gran atracción hacia elementos musicales determinados y hemos filtrado y profundizado mucho en ellos. Era un regalo poder sacar el álbum en vinilo gracias a la propuesta de Valentine y Dimitri del sello discográfico RR Gems Records. Ellos han creído y apostado por el potencial de nuestra música y a través de su promoción tan efectivamente dirigida hemos entendido que efectivamente hay amantes de esta música. Les estamos verdaderamente agradecidos. Se ha formado una cooperación fina y de profunda de confianza entre nosotros, tanto es así que en otoño sacaremos un nuevo álbum de vinilo. Este nuevo álbum será una continuación en la evolución de Golden Rule, igual que éste era una evolución que empezó con la canción ‘Peaceful River’ (que se puede encontrar en el disco Awakening), pasando por los discos Earth Tones, Natural Time y Momentum.

E.F. Hablando de producto todos tus discos están editados por Dreamland Records Studios. ¿Qué importancia tiene tu figura en dicho sello discográfico?

M.G. Dreamland Records es nuestro sello discográfico, que hemos formado como vehículo para propulsar y promover nuestras visiones musicales. Queríamos máxima libertad musical y de diseño.

E.F. El diseño artístico de la portadas de los discos da carácter y personalidad a los disco haciéndolos un producto atractivo e indicador de lo que contienen. ¿Quién diseña las caratulas de tus discos?

M.G. Soy yo quien las diseña, usando las pinturas que hago en casa junto a mis hijos Ayelén y Iassù.

Pintar es una afición, un juego con colores y formas y siempre hemos pensado que reflejan bien nuestras obras sonoras.

© José Luis Luna Rocafort

E.F. Los últimos trabajos, Natural Time (2016), Momentum (2017) y Golden Rule (2018) conforman una trilogía formada por los mismos músicos a modo de formación estable. ¿Suponen un punto de inflexión en la música de Muriel Grossmann?

M.G. Pensamos que la música que tocamos se ha ido formando con la elaboración de cada álbum, por evolución, que hemos ido madurando a través de este profundo y continuado trabajo. Se puede decir que es la música de estos álbumes la que nos ha dado mayor satisfacción en cuanto a armonía, ritmo, melodía y mensaje subliminal.

E.F. En cuanto al grupo. ¿Podrías decirme cuando trabajo y esfuerzo (en lo que se refiere a ensayos, conciertos etc.) hay detrás del producto final que es el disco?

M.G. A Radomir y mi nos gusta ensayar, pero no estamos muy satisfechos con el hecho de tener a los miembros de la banda a tanta distancia.

Por supuesto somos muy afortunados de que al menos Uros esté con nosotros 3 meses al año y podamos durante este tiempo, cada fin de semana, crear un laboratorio musical donde elaboramos los temas, las estructuras y los ritmos. Pensamos que así se forma el sonido de la banda.

Es también una gran fortuna poder tocar junto a un gran músico como Gina Schwarz, que puede integrarse fácilmente en el conjunto y que además aporta ideas importantes para el sonido de la banda.

El trabajo de editar la música lo hacemos Radomir y yo. Somos el núcleo de esta banda. Trabajamos como una maquinaria fina con un buen engranaje. Pasamos horas y horas grabando los drones (instrumentos que sirven de fondo sonoro para la formación), toda una orquesta de instrumentos del mundo con los que la banda puede expresar el verdadero carácter de las composiciones.

Gina Schwarz. Foto: © Laura Gonzalez Guerra

E.F. Gina Schwarz, Uros Stamenkovic y sobre todo Radomir Milojkovic son los miembros de tu actual formación. ¿Podrías presentarnos a dichos compañeros de viaje y como los reclutaste para tu proyecto?

M.G. Con Radomir llevo trabajando desde hace mucho tiempo, nos entendemos profundamente en lo musical, reconocemos lo que nuestra música necesita ser y tener, desde las notas sobre el papel hasta el producto final. Nos encanta tocar juntos y descubrir los nuevos y antiguos senderos que hacen del jazz una música tan grandiosa. Siempre admiré su dedicación, su conocimiento y su arduo trabajo. Es un músico verdaderamente extraordinario con una extensa visión.

A Gina la conozco de mis días en Viena, es una música con carácter capaz de adaptarse a cualquier situación musical. Así que cuando llegó el momento de formar una nueva banda sabía bien a quién llamar.

Durante mucho tiempo he estado buscando un baterista para el nuevo viaje musical que quería comenzar, y lo encontré en Uros. El comprende la música y el papel que ésta música necesita.

Radomir Milojkovic. Foto: © Ferran Pereyra

E.F. Tu labor como saxofonista tiene un peso específico como instrumentista de valor incuestionable al igual que como compositora. ¿Cómo es el día a día en ambos campos?

M.G. Hay mucho campo a explorar en cada ámbito. Se necesita dedicación, tenacidad, persistencia y trabajo diario. Para componer me enfoco en el tema que quiero transmitir para que el mensaje se transporte a través de la música. Es así como lo hago cuando los nuevos temas o mensajes lo exigen.

E.F. ¿Qué tiempo dedicas al instrumento por día?

M.G. Quiero dedicar más tiempo a los instrumentos cada día, pues nunca me parece suficiente.

E.F. ¿Resulta dura la soledad como compositora?

M.G. ¡Para nada! ¡Disfruto este proceso de flujo de creatividad! Al igual que el tiempo practicando solo el instrumento, es un tiempo de introspección revelando los límites potenciales, un campo abierto a la creatividad.

Uros Stamenkovic. Foto: © Ferran Pereyra

E.F. ¿Influyen los sueños a la hora de crear tu música?

M.G. Es una pregunta muy interesante, la verdad. Mis sueños hasta ahora se manifiestan como una mezcla de situaciones del día a día y a menudo en forma de aventuras. Mis días están llenos de responsabilidades. En cuando pueda sacar algo de tiempo extra quisiera investigar en el yoga de sueño, para poder aprovechar estos más conscientemente.

E.F. Con la importancia que has ido adquiriendo a lo largo de tu carrera, ¿piensas que deberías tener in mayor reconocimiento?

M.G. Me gustaría que más gente pudiese disfrutar de mi música.

E.F. ¿En qué escenario o escenarios te hubiese gustado tocar y no lo has hecho?

M.G. En muchos, sobre todo escenarios de festivales de Jazz o en pequeños teatros. Me gustaría tocar en más países y continentes.

E.F. ¿Cuáles son los músicos qué más han marcado tu estilo?

M.G. John Coltrane, Ornette Coleman, Alice Coltrane…

E.F. ¿Cuáles han sido y son tus músicos favoritos dentro del jazz actual y del pasado?

M.G. Lester Young, Illinois Jacquet, Charlie Parker, Stanley Turrentine, Count Basie, Duke Ellington, Cannonball Adderley, Jimmy Smith, Lou Donaldson, Rusty Bryant, Julian Lee, Jazz at Lincoln Center Orchestra, Melissa Aldana, Joan Chamorro y sus proyectos con músicos emergentes, especialmente con Carla y Andrea Motis y Abril Sauri, Christian Lillinger, Robert Landfermann etc…

E.F. ¿Por qué músicas te has interesado al margen del jazz?

M.G. Música del mundo en general, Música tradicional de India, de África, de Tuvá, Soul, Jazz, Gospel, Blues, R&B……..

E.F. En otro orden de asuntos ¿Qué lecturas enriquecen tu labor como músico? ¿Estás interesada en el esoterismo, en el misterio o la parapsicología?

M.G. Lo que más me gusta profundizar es en los libros de budismo o libros de físicos como Stephen Hawking, Albert Einstein… Estoy leyendo continuamente. Ahora mismo estoy leyendo el libro Sleeping, dreaming and dying una exploración de la conciencia con su Santidad Dalai Lama.

E.F. Tu música es una búsqueda del compromiso y tiene cierto nivel de complejidad. ¿A quiénes crees que va dirigida?

M.G. Bueno, vemos a quién está llegando. A gente con amor a la música de John Coltrane y al Jazz espiritual, pero cuando tocamos en vivo es increíblemente bien recibido por todo el público. Ahora mismo lo veo más como un asunto de alcance.

La música que tocamos está dirigida a todo el público. A las personas les gustan las melodías bellas, les encanta un ritmo que les mueva y les ponga de buen humor. Pero la música también puede ser intelectual, compleja y con un ritmo que te mueva y te lleve hacia dentro, no solo hacia afuera.

E.F. Siguiendo por este camino y teniendo en cuenta que la sociedad va encaminada hacia la superficialidad, al dinero fácil, al producto mediático y a la inmediatez, ¿qué futuro le ves al jazz a nivel nacional e internacional?

© Peter Purgar

M.G. Pienso que se tendría que definir mejor la palabra jazz. Si hablamos de buena música o mala música, pienso que la buena es la que está y persiste en el tiempo, y esto no tiene límite geográfico. Si la educación musical, la introspección y el estudio profundo en la música se dieran tanto en casa como en la escuela esta música se podría mantener a un nivel más extendido.

Jazz es una palabra muy pequeña para una música tan amplia. Lo que puede ser jazz en estos días, podría ser engañoso para algunas personas. Por otra parte, cuando no etiquetas algo, es difícil decir lo que es.

Todo en este mundo tiene una palabra que lo define y con el Jazz no es diferente. Si dices que quieres un té verde y te traen un café, si no importase cómo se llama, te traerían cualquier líquido.

Algo que es tantas cosas es difícil de explicar y al Jazz se le considera muchas cosas. Esto puede confundir a las personas que lo escuchan; pero estos son los hechos.

E.F. ¿Eres de las que piensas que hoy día existen una cantidad importante de músicos de jazz y escasos oídos para apreciarlos?

M.G. Yo pienso que hoy en día por las posibilidades de YouTube y la velocidad de información, la música puede llegar a muchos oídos. Veo también que hay una gran cantidad de gente muy agradecida de poder disfrutarla. Pero una cosa importante para el jazz es conocer lo que era e ir más allá para saber lo que es hoy. Esto es difícil, pues parece que las dos vías están en conflicto constante.

La gente quiere oír algo nuevo y para eso se necesita de mucha experimentación y de muchas pruebas, lo que quizás haga que las personas se pongan impacientes y pierdan el enfoque. Por otra parte, la audiencia también quiere escuchar una hermosa melodía bien realizada. La música de Bach tiene aproximadamente unos 300 años, pero todavía se toca hoy y sin muchos cambios, lo mismo debiera ser con Louis Armstrong, por ejemplo. La vida y la música están siempre en movimiento y se mueven porque vienen de algo, porque algo ha habido antes, como muestra claramente la historia.

E.F. La música de Bach tiene 300 años, pero todavía se toca hoy y sin muchos cambios. ¿Esta frase tuya apunta a una objetividad de la Música o en realidad ésta no existe, sino que lo que realmente existe es el valor que el tiempo y el entendimiento humano le confiere?

M.G. Bach estableció los estándares de la música clásica hace poco más de 300 años. Lo mismo hizo Louis Armstrong. Estableció los estándares para el jazz como el swing, o el blues… y todos los innovadores que vinieron después como Charlie Parker, John Coltrane u Ornette Coleman profundizaron éstos. Lo mismo sucedió con los músicos que vinieron después de Bach. Ellos continuaron y profundizaron en su visión y en los estándares de la música clásica.

Si sitúas la música en el contexto del momento en que se creó y le das la perspectiva histórica de hoy, es lo más cercano a un punto de vista objetivo.

No he escuchado a Louis Armstrong en persona, pero he escuchado muchas grabaciones. De Bach tenemos las notas, pero la interpretación es contemporánea. La comprensión humana y el paso del tiempo a veces generalizan y estandarizan las cosas e incluso, en algún caso, las simplifican. Siempre tendemos a mirar los íconos sin prestar atención a otros grandes músicos en la sombra. Todo está ahí y mucho más, solo detrás, oculto.

Por tanto, la música tiene que ver más con la imaginación y la narrativa y siempre en torno a ese marco final. Para los músicos es importante cómo se hace, pero para los oyentes importa más cómo se presenta, cómo suena, cómo les hace moverse. Realmente la música es un complejo lenguaje capaz de transmitir mucho más que una frase con palabras habladas. No debemos además olvidar que la intención oculta tiene siempre un efecto fundamental.

E.F. ¿Qué proyectos tienes en mente de cara a un futuro cercano?

M.G. Ahora mismo estoy muy cerca de comenzar ya a mezclar el próximo álbum que saldrá como vinilo y CD en otoño. Durante el verano nos pondremos a grabar un nuevo álbum para 2020 mientras tocamos aquí en la isla de Ibiza inmersos en una temporada llena de conciertos locales y festivales fuera de la Isla como: el Vijazz en Villafranca e Inca Jazz Festival en Mallorca y el jazz club Porgy & Bess en Viena en otoño. En marzo tenemos planeado un estupendo concierto con renombrados músicos de Estados unidos, del que pronto sabréis más.

Gracias por tu apoyo y estas preguntas maravillosas.

Entrevista y texto: © Enrique Farelo, 2019
Fotografías: copyright en el pie de cada fotografía

Para saber más sobre Muriel Grossmann consulta: www.murielgrossmann.comhttps://murielgrossmann.bandcamp.com/




¿Por qué un Dia Internacional del Jazz? Por Mariche Huertas de la Cámara

Por Mariche Huertas de la Cámara. Publicado originalmente en su blog De Arte, Música y otras cosas.

¿Por qué un Dia Internacional del Jazz?
El jazz es el género musical que mejor representa la libertad, seguramente porque nació de la ausencia de ella; su origen es tan poderoso que aun ejerce sus efectos. Se germinó siendo la banda sonora de la esclavitud: porque expresaba una emoción compartida que aliviaba el desquiciamiento que suponía el racismo y la explotación del ser humano, porque sus notas iluminaban y, probablemente porque, a fin de cuentas, la música no entendía de pigmentación.

Cantar era una forma de comunicación, los esclavos variaban intencionadamente la fonética de las palabras para que el amo blanco no pudiera entender la lírica de sus cantos. El analfabetismo y el desconocimiento de partituras no era obstáculo para crear música, sino una oportunidad para que la improvisación aportara mayor riqueza.

El hombre negro en su recién estrenada libertad necesita conocer otros lugares, ya no tiene que trabajar en los campos de algodón y puede gozar, aunque aún no plena, de mayor libertad que la mujer negra. En sus desplazamientos, muchos de ellos sin rumbo, eligen instrumentos fáciles de trasportar como la armónica o la guitarra y en sus canciones de blues aparecen con frecuencia, además de la palabra “libre”; “tren” o “camino”, porque lo que más desea, es viajar.

Para la mujer negra, sin embargo, abandonar sus hogares era una posibilidad casi utópica, no le queda otra que viajar con la imaginación a través de la música. Sus opciones eran muy limitadas: la procreacion y el cuidado de la familia, trabajar como criadas, comerciar con su cuerpo o ser artistas.
Ese fue el camino elegido por Ma Rainey o Bessie Smith que trabajaron muy duro para que se las tomaran en serio, se hicieron empresarias y retaron a la mismísima T.O.B.A. (1) usando su música como vehículo de expresión de liberación e independencia cuyas composiciones expresaban una convencida y libre sexualidad.


La historia del jazz está llena de contrastes tal vez por eso, sea tan rica en matices. Influido por las leyes Jim Crow (2) y el Ku KLux Klan pero también por la Civil Rights Act (3). Difundido por el cine mudo pero aún más por la radio y el cine sonoro. Inmutable a la Volstead Act (4) -la ley seca – aunque afectado por el auge de las mafias que la prohibición trajo consigo, difundido en infinidad de cabarets y garitos urbanos. Rebelde a la Women’s Christian Temperance o a la prohibición de la venta de anticonceptivos, pero pletórico con la aprobación de la enmienda 19 en la que otorgaba el derecho al voto a la mujer el 18 de agosto de 1920 y promotor de que muchas vidas de mujeres jóvenes aliviaran su discriminación alentando un nuevo estilo de vida que, a través de la moda, (que se hacía más cómoda) y la música tan poco convencional para esa época como era el blues, el charleston y jazz. Porque el jazz, fue en cierta medida, germen de un feminismo incipiente uno de cuyos exponentes fueron esas mujeres de color o las valientes Flappers(3). El blues y el jazz le debe mucho a la Mujer y la Mujer (y el feminismo) encontró en esas músicas la mejor forma de expresión de independencia del hombre.
El jazz va más allá de ser un género musical. Representa no solo la libertad sino también la democracia, la individualidad, el respeto por las diferencias y la capacidad de absorber todo aquello que pueda enriquecer y sumar; porque siempre ha sido esplendido, abierto a otros lenguajes y acogedor, mostrando a lo largo de los años una cambiante fisonomía sin haber perdido su esencia. Su eclecticismo no lo ha hecho menos erudito.
Posee unos valores muy hermosos no solo musicales: enseña a ser valientes, a crear, a dar oportunidad a todo el mundo. Escuchar jazz estimula la mente y los sentidos: (quienes escuchan jazz hacen mejor test de razonamiento) y hace que pienses y que incrementes tu sensibilidad.
Es género liberador de la esclavitud emocional, rechaza la opresión, la prohibición injustificada, y se eleva por encima de cualquier ideología, religión, color o incluso bandera. Porque el jazz ha sobrepasado fronteras y se ha hecho universal.

 

El jazz se ha convertido en la banda sonora de la conciliación, del respeto por la diversidad; tal vez por eso a Herbie Hancock, nombrado Embajador de Buena Voluntad de Naciones Unidas, no le costó mucho esfuerzo convencer a la Alta Institución para que, en noviembre de 2011, se declarara el 30 de Abril como el Día Internacional al Jazz. Nueva Orleans fue la primera ciudad después le han sucedido Nueva York, Paris (2012), Estanbul (2013), Osaka (2014), Paris (2015), Washington (2016), La Habana( 2017), San Petersburgo( 2018) y Melbourne (2019).

Ojalá este Dia Internacional sirva para dar mayor visibilidad a un género aún desconocido, ojalá Granada tome conciencia de que es una ciudad privilegiada por haber acogido en sus escenarios a maestros imposibles, a la aristocracia del jazz, a su historia viva impensable para una ciudad pequeña, ojalá sepa de una vez que tiene dos de los Festivales de Jazz más bonitos del mundo!

© Mariche Huertas de la Cámara, 2019

(1) T.O.B.A. Theater Owners Booking Association, era una asociación de empresarios blancos que controlaba un circuito de vodeville de artistas negros durante los años 20 y 30. Más conocida coloquialmente como Tough on Black Artist (Mano dura con los músicos negros) o como decía Ma Rainey Tough on Black Asses (mano dura con los culos negros) porque pagaban míseros salarios y las condiciones de trabajo eran a menudo, degradantes. A pesar de todo ello, la TOBA influyó enormemente, en la difusión del blues y del jazz
(2) Las leyes de Jim Crow fueron un conjunto de leyes promulgadas en los Estados Unidos, entre 1876 y 1965, que normalizaban tipificando la segregación racial en todas las instalaciones públicas por mandato de iure bajo el lema “separados pero iguales”. Se aplicaban a los de raza negra y a otros grupos étnicos no blancos en los Estados Unidos. Fueron, en muchos aspectos, una inspiración para las Leyes de Nuremberg de la legislación alemana contra los judíos, que se adoptaron en el Congreso del partido nazi 1935.
(3) El presidente Johnson en 1965 acabó legalmente con el segregacionismo aboliendo las leyes JIm Crow
(4) Roosevelt firmó en 1933 el Acta Cullen-Harrison derogando la ley Volstead .
(5) La expresión Flapper es un anglicismo que apareció inicialmente en Gran Bretaña y fue introducida en Estados Unidos por autores como F. Scott Fitzgerald en “La Generación Perdida”.




HDO 502. Al habla con… Mariola Membrives y Lorca Spanish Songs (feat. Marc Ribot) [Podcast]

Por Pachi Tapiz.


La cantante Mariola Membrives ha publicado el CD Lorca Spanish Songs (Karonte), que recrea las canciones que en 1931 grabó Federico García Lorca junto a La Argentinita. Para tal empresa ha contado con la colaboración de Marc Ribot, más el aporte puntual de Daniel García Diego, que es a su vez el encargado de la producción artística de la obra.

En HDO 502 se puede escuchar la charla con la cantante, actriz y creadora, así como gran parte de los temas de una grabación que ya despunta como una de las mejores obras de 2019.

Tomajazz:
Entrevista y programa HDO: © Pachi Tapiz, 2019
Fotografías: © David Ruano, 2019

HDO 502 te gustará… si te gusta el jazz… si te gusta Marc Ribot… si te gusta la fusión (que no amalgama o confusión) de la música tradicional español con la creatividad del jazz…

HDO es un podcast de jazz e improvisación (libre en mayor o menor grado) que está editado, presentado y producido por Pachi Tapiz.

Para quejas, sugerencias, protestas, peticiones, presentaciones y/u opiniones envíanos un correo a hdo@tomajazz.com




HDO 497. Al habla (y en concierto) con Danilo Pérez [Podcast]

Por Pachi Tapiz.

Fotografía © Anna Webber

Una de las citas imprescindibles del 38 Festival de Jazz de Terrassa 2019 es el concierto del trío formado por el pianista Danilo Pérez, el bajista John Patitucci y la baterista Terri Lyne Carrington, que toma el nombre Children Of The Light: una formación que viene y que apunta a que llegará muy lejos en el tiempo. En HDO 497 se pueden escuchar dos temas de la grabación del mismo título, y una charla telefónica con el pianista panameño acerca de esta formación y sus próximos proyectos, los próximos pasos en la carrera de Danilo Pérez, y también acerca de ese gigante del jazz de nombre Wayne Shorter, germen creativo imprescindible en la génesis y evolución del proyecto del grupo.

Tomajazz: © Pachi Tapiz, 2019

HDO 497 te gustará… si te gusta el jazz… si te gusta la improvisación… si te gustan las entrevistas que se parecen a lo que sucede en las entrevistas en realidad…

HDO es un podcast de jazz e improvisación (libre en mayor o menor grado) que está editado, presentado y producido por Pachi Tapiz.

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HDO 493. Black&Tan. Entrevista con Miguel Calero y Neus Caamaño [Podcast]

Por Pachi Tapiz.

Miguel Calero (textos) y Neus Caamaño (ilustraciones), han publicado el libro ilustrado para adultos Black&Tan. Un viaje ilustrado a los orígenes del jazz (Avenauta, 2018), en el que repasan los orígenes del jazz.

En HDO 493 Pachi Tapiz charla con los dos creadores acerca de esta magnífica obra. Además de la conversación se pueden escuchar algunos de los temas que sirven, en el libro, como complemento a las ilustraciones y palabras. En concreto suena Duke Ellington (“Black and Tan Fantasy”), Charley Patton (“High Water Everywhere”), Louis Armstrong (“I’ll be glad when you’re dead) You Rascal You”), Scott Joplin (“Maple Leaf Rag”), Ma Rainey (“See See Rider”), Jelly Roll Morton (“I Thought I Heard Buddy Bolden Said”), “West End Blues” y Original Dixieland Jass Band (“Dixie Jass Band One Step”). Como complemento a la charla, las músicas, y especialmente el libro, se recomienda la visita a la web https://blackandtanbook.wordpress.com/ en la que está recopilado parte del material que ha servido para ir dando forma al libro.

Tomajazz: © Pachi Tapiz, 2019

HDO 493 te gustará… si te gusta el jazz… si te gusta el blues… si te gusta el jazz primigenio…

HDO es un podcast de jazz e improvisación (libre en mayor o menor grado) que está editado, presentado y producido por Pachi Tapiz.

Para quejas, sugerencias, protestas, peticiones, presentaciones y/u opiniones envíanos un correo a hdo@tomajazz.com




Chet Baker por Nora Elguezábal [Vídeo]

 

© Nora Elguezábal, 2019




Nota de prensa: Jazz en español, derivas hispanoamericanas (Coordina Julián Ruesga Bono) [Noticias]

Nota de prensa

Jazz en español, derivas hispanoamericanas

Coordinación y prólogo: Julián Ruesga Bono

¿Cómo debemos pensar críticamente productos artísticos y códigos estéticos que, aunque tengan una genealogía que es posible rastrear hasta una ubicación específica, han cambiado bien con el paso del tiempo, bien a raíz de su desplazamiento, corrimiento o difusión a través de redes de comunicación e intercambio cultural?

Paul Gilroy, Atlántico Negro. Modernidad y doble conciencia.

Posiblemente, el jazz, haya creado el espacio musical que mejor refleja la transformación de la cultura occidental a lo largo del siglo XX. Su nacimiento fue paralelo al de los sistemas de comunicación modernos y a la constitución de la cultura de masas. Su periodo formativo coincidió con el primer desarrollo de las tecnologías de grabación y reproducción del sonido, y su catalogación como género es indisociable de la aparición de la industria discográfica, la radio y las industrias del entretenimiento modernas que le dieron nombre, a la vez que favorecieron su pronta difusión y circulación pública por casi todo el mundo urbano. A través de estos medios llegó a audiencias situadas mucho más allá de su localización de origen, lo que hizo que toda su historia, como género musical, haya estado llena de cruces y encuentros con otras músicas y músicos –y que desde ese mismo momento inicial haya estado marcado por la hibridación y el mestizaje entre las sonoridades y músicas más heterogéneas. La música de jazz fue la primera en viajar a la velocidad que la modernidad alcanzaba, adquiriendo un sentido evolutivo y heterodoxo que ha sido su seña de identidad durante todo el siglo XX. De identificarse como una música afronorteamericana derivó a ser un campo de creación musical transnacional con aportaciones de músicos repartidos por todo el planeta.

Este libro, Jazz en español, derivas hispanoamericanas, presenta un extenso mapeado del jazz que se hace en los países castellanohablantes. Los diferentes capítulos del libro ponen en valor la presencia de los músicos hispanos en la aparición y desarrollo del jazz, a la vez que narra cómo llegó y se difundió en cada país, presentando las diferentes escenas nacionales. Cada capítulo se ocupa de un país, y está escrito por un especialista de ese país. El libro, en su conjunto, narra los desarrollos que han generado y conformado la diversidad formal que caracteriza al jazz hecho en Latinoamérica y España y las distintas maneras de pensar y entender la creación musical en, y desde, nuestros países.

La imagen con la que siempre se explicó la historia del jazz y su desarrollo –de Nueva Orleans al jazz-rock– hoy resulta insuficiente y reduccionista para entender los últimos cincuenta años de su historia, aproximadamente la mitad de sus poco más de cien años de existencia. “La narrativa historicista que nos permite entender la evolución del jazz hasta los años 70 del siglo pasado resulta insuficiente para trazar una morfología de estos últimos tiempos. El jazz se expandió horizontalmente y su dispersión geográfica, a modo de paradoja estética de la globalización, produjo algo más que réplicas de un modelo dominante”, escribe Sergio Pujol en el libro. El jazz no fue inventado y después exportado, fue creado en el transcurso de su difusión geográfica y cultural; pasó de ser una música de moda y baile –que dio nombre a la década de 1920: “la era del jazz”- a una música autorreflexiva, exploratoria de nuevas sonoridades y formas de hacer, que bebe tanto de las músicas populares como de la tradición académica y sus vanguardias.

Precisamente, Jazz en español, derivas hispanoamericanas, muestra esto: como músicos y audiencias de diferentes lugares han hecho del jazz lo que es, a lo largo de casi un siglo, y como ha pasado a formar parte de la cultura musical contemporánea de los diferentes países hispanos. El jazz es una música globalizada llena de miradas, acentos y entendimientos locales; lejos de representar una supuesta homogenización cultural, es un espacio creativo que ha permitido a los músicos justo lo contrario: tomar y mostrar lo que realmente les parece relevante y les interesa desarrollándolo en su música –tanto de la cultura musical mundializada como de las músicas locales próximas o que circulan en los medios audiovisuales de comunicación. El jazz, hoy, en la cultura occidental, es la música de una clase media urbana, culta, progresista y, aún, algo bohemia.

El ámbito profesional de cada uno de los autores de los diferentes capítulos es muy diverso. Algunos son académicos, otros periodistas, otros son músicos, musicólogos o historiadores, y en muchos casos se desempeñan en varias categorías simultáneamente. Esto proporciona al libro una diversidad y variedad de miradas que redunda en reflexiones y narraciones muy diferentes, cada una de ellas subrayando las singularidades y confluencias en el desarrollo histórico y el significado actual del jazz de cada país. Un libro de largo y amplio recorrido, que informa y debate el jazz que habla español, con el objetivo básico de facilitar el conocimiento mutuo entre las diferentes escenas nacionales de jazz –y con ello generar lazos que amplíen y fomenten, a medio plazo, el campo de acción y colaboración de las personas e instituciones involucradas en la construcción diaria del jazz en nuestros países.

Julián Ruesga Bono (Presentación), Sergio Pujol (Argentina), Sergio Calero (Bolivia), Darío Tejada (Caribe insular), Luis Monge (Centroamérica), Álvaro Menanteau (Chile), Juan Carlos Franco (Colombia), Joaquín Borges-Triana (Cuba), Juan Mullo Sandoval (Ecuador), Iván Iglesias (España), Alain Derbez (México), Germán Lema (Paraguay), José Ignacio López Ramírez-Gastón (Perú), Luis Ferreira y Berenice Cortí (Uruguay) y Dimitar Correa Voutchkova (Venezuela).

Hasta ahora, Jazz en español, derivas hispanoamericanas, tiene cuatro ediciones. La primera de 2014, fue publicada por la editorial de la Universidad Veracruzana de Xalapa, México, ISBN: 978-607-502-272-7; la segunda es española, realizada por CulturArts-Música, Generalitat Valenciana, en colaboración con la Fundación SGAE, en 2015, ISBN: 978-84-482-6015-6; la tercera ha sido publicada en Perú por el Instituto de Etnomusicología de la Universidad Católica de Lima, en 2016, ISBN: 978-612-45070-2-1; y la cuarta edición es la realizada en Cuba por el Fondo Editorial de Casa de las Américas, en 2017, ISBN.: 978-959-260-506-0.




HDO 487. En concierto con… Alberto Arteta – Laurok presenta “Behar Bizia” en Urtarrijazz [Podcast]

Por Pachi Tapiz.

La nueva grabación del saxofonista Alberto Arteta tiene por título Behar Bizia y aparece publicada a nombre del grupo Laurok. Una formación en la que sus composiciones son interpretadas por él mismo, el fliscornista Chris Kase, el guitarrista Alejandro Mingot, el contrabajista Kike Arza y el baterista Daniel Lizarraga. El grupo presentará el disco el 25 de enero en el tercer concierto del ciclo Urtarrijazz – Un enero de jazz local, que está teniendo lugar en Civivox San Jorge de Pamplona a lo largo del mes de enero de 2019.

En HDO 487 tenemos el enorme placer de estrenar esta magnífica grabación y de contar con la participación de Alberto Arteta que presenta Behar Bizia y a sus compañeros en Laurok, así como algunos de los temas que forman parte de esta más que recomendable grabación. En el programa suenan el breve “Hasteko modu bat”, “Elur bustia”, la magnífica versión de “Show Type Tune” (Bill Evans), “Aritz” (una delicatessen), y para terminar el potente “Mahai eta lau aulki”.

Tomajazz: © Pachi Tapiz, 2019

HDO 487 te gustará… si te gusta el jazz… si te gustan las melodías… si te gusta estar al tanto de la escena del jazz en Pamplona… ¡Que lo disfrutes!

HDO es un podcast de jazz e improvisación (libre en mayor o menor grado) que está editado, presentado y producido por Pachi Tapiz.

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Diversidad y calidad en Jazz Plaza 2019. Por José Dos Santos [Artículo]

Por José Dos Santos.

La gran expectativa que me creó conocer, a inicios de diciembre, los participantes previsibles en el 34 Festival Internacional Jazz Plaza, decayó al pasar de los días ante ausencias de las que supe de forma fortuita, pero de fuentes confiables. Por suerte, por esa misma vía, supe de otros excelentes músicos que llegarían a la ya tradicional cita cubana.

Es de lamentar que figuras de relieve mundial como el saxofonista Branford Marsalis y el flautista Hubert Laws–por segunda ocasión anunciadas su asistencia a un Jazz Plaza y luego no concretadas—o el cubano Hilario Durán, multipremiado en Canadá pero con mucha historia entre nosotros, no concurrieran al jolgorio que está a punto de comenzar en La Habana y Santiago de Cuba.

Conocí las razones de algunas de esas ausencias, como las de músicos cuyas invitaciones formales no llegaron a tiempo para gestionar patrocinadores que les permitieran concurrir a esta fiesta musical, en la cual sus asistentes corren con sus gastos y no reciben remuneración por sus presentaciones.

En este acto de suprema solidaridad artística aún fallan mecanismos organizativos, imprescindibles en un entorno de por sí difícil, como es la propaganda anticubana que mella el ánimo en algunos, las limitaciones que impone el bloqueo estadounidense –recrudecido en los últimos tiempos—y la falta de estímulo económico que resulta decisivo para otros.

De todas formas, más allá de los ausentes, los concurrentes rebasan las ganas de satisfacer el gusto por el jazz del creciente auditorio cubano y sus visitantes, por su diversidad, calidad y número de escenarios.

Pocos lugares en el mundo, salvando los gigantescos North Sea Jazz Festival y otros similares, se pueden dar el lujo de ofrecer tantos escenarios simultáneos y durante tantos días como el Jazz Plaza 2019.

No voy a relacionarlos ni reproducir el programa que ya puse en el sitio de Cubarte www.decubajazz.cult.cu, que refleja también el simultáneo XIV Coloquio Internacional de Jazz, encabezado por la musicóloga Neris González Bello y que comienza el próximo lunes 14 en Santiago de Cuba.

Pero si es obligatorio mencionar que dentro de la abrumadora cantidad de concurrentes, más de 100 del extranjero, según mi cuenta, procedentes de Estados Unidos, España, Argentina, Italia, Colombia, Uruguay, Brasil, Alemania, Noruega, Austria, Canadá, Ecuador, Australia, Gran Bretaña, Suecia, Puerto rico, Mali y Bélgica. A ellos se suma una pléyade de residentes en la Mayor Isla del Caribe. Entre ellos hay estrellas que ellas solas hacen cabeza de festivales en cualquier lugar.

Desde el baterista Dave Weckl, el bajista Jeff Berlin, el flautista Néstor Torres, el pianista Arturo O´Farrill,  el baterista Dennis Chambers y la cantante Joss Stone al saxofonista Víctor Goines, la cantante Patricia Kraus (hija del famoso tenor), la guitarrista Leny Stern, los pianistas Jordi Sabatés y Adrián Iaes (también director del festival de jazz de Buenos Aires), y la Preservation Hall Jazz Band son atracciones de punta en el mundo del jazz.

A ellos se le añaden cubanos residentes en el extranjero, cuyas carreras se iniciaron en su terruño, como Dafnis Prieto, Román Filiú, Yosvani Terry, Felipe Cabrera, Julio Montalvo y otros más que cada año incrementan su número.

Y no por último menos importantes los radicados en Cuba, capaces de hacer por ellos mismos un Festival, en mayúscula, e imposibles de relacionar ante el temor de omitir a un valor esencial del jazz cubano. No por ello puede dejarse de mencionar al fundador del Jazz Plaza y Premio Nacional de la Música, el multinstrumentista Bobby Carcassés, y a quien ha asumido la dirección artística de este festival, el pianista Roberto Fonseca.

Hasta aquí llego en una rápida panorámica de la próxima máxima cita del jazz en Cuba, que no excluye que por estos días se realicen encuentros de este género musical en Camagüey y que haya otras plazas, como la propia Santiago de Cuba, en las que el jazz es materia cultural efervescente que merita atención y estímulo.

Entre las cosas que me preocupan en este campo es la falta de articulación de nuestro movimiento jazzístico con otros entornos. Eso explicaría que el Jazz Plaza coincida con el que desarrolla en Panamá el pianista Danilo Pérez, una gloria mundial del jazz hecho por latinos.

Hubo momentos que nos visitaron organizadores del anual que se realiza en República Dominicana con el propósito de trabajar en pro de una Circuito del Jazz del Caribe, que vincularía al de ellos con el de La Habana, el de Cancún (México) y el de Isla Margarita (Venezuela) que estimulara la creación de cruceros especializados, que ya por entonces comenzaban a surcar las aguas de nuestra región. Ese es un expediente pendiente.

Toca a quienes se preocupan y ocupan de esta materia –en tanto no hay nada institucional en Cuba que articule el movimiento jazzístico en un cuerpo único—seguir trabajando porque el jazz y su imbricación cultural, como fenómeno creciente y de amplia aceptación entre la joven generación de creadores, siga cosechando éxitos y los amplíe.

© José Dos Santos / 11.01.2019




Rizoma Records: Proyectando el jazz andaluz. Por Julián Ruesga Bono [Artículo]

Por Julián Ruesga Bono

 

Rizoma Records es una asociación sin ánimo de lucro, con sede en Algeciras, dedicada a la promoción del jazz. Cuenta con una discográfica y una distribuidora de discos, dirigidas por Juan Luís Valle, a través de las cuales pretenden visibilizar el jazz hecho en Andalucía. Desde su fundación han editado trabajos de músicos afincados en distintos puntos de la comunidad –músicos que trabajan en comunicación y se interrelacionan entre ellos en los múltiples proyectos que llevan a cabo. Rizoma Records, también organiza conciertos y colabora en la organización de diferentes eventos relacionados con el jazz. Como otros muchos proyectos nacidos en torno a la música de jazz, Rizoma Records, nace a partir de la iniciativa de un grupo de aficionados en colaboración con los músicos.

Juan Luis Valle, director de la discográfica y presidente de la asociación nos presenta la propuesta:

La asociación nació de la necesidad de apoyar y difundir la música de jazz en nuestro entorno y también por el deseo de participar en todo lo que estaba pasando alrededor del jazz en Andalucía. Vimos como se estaba formando un tejido asociativo en torno al jazz por todo el territorio andaluz, pero el Campo de Gibraltar, que es una zona muy especial, carecía de ello. Así que creamos Rizoma Records en 2014. 

Una de las primeras cosas que hicimos fue un stand discográfico donde exponer la producción andaluza de grabaciones de jazz que había, que era muy extensa. Después pasamos a organizar conciertos y ya llevamos cuatro años organizando conciertos ininterrumpidamente. Finalmente montamos en sello discográfico y una distribuidora de discos a través de la cual pretendemos visibilizar los proyectos creados en Andalucía. A la vez, realizamos labores de asesoría legal para músicos. También queremos desarrollar proyectos en común con otras comunidades autónomas y con otros países. Nos gustaría ser un punto de referencia y contribuir a que este tipo de trabajos artísticos e interrelaciones entre artistas de diferentes lugares siga desarrollándose y enriqueciendo todo el ecosistema musical de nuestro entorno.

 

De cara al público además de los conciertos, hacemos actividades formativas, sobre todo para la infancia. También hacemos reediciones de discos agotados que, a día de hoy, no pueden encontrarse a la venta aun existiendo una demanda real para dichas obras. Por ejemplo hemos reeditado, Es Hora de Caminar, de Guillermo McGill, un álbum importante que estaba agotado. En la actualidad, además de la distribuidora, estamos organizando conciertos y colaborando en la organización de diferentes eventos relacionados con el Jazz y sus derivaciones. El pasado 26 de Septiembre, pre-estrenamos el espectáculo, Flamenco-Trane, un tributo a John Coltrane realizado por Guillermo McGill, en el Teatro Juan Luis Galiardo de San Roque, con Marco Mezquida, Perico Sambeat, Reinier Elizarde, Juan Diego Mateos, y Belén Maya y Ana Salazar al cante y baile.

Pertenecemos a la Federación Andaluza de Asociaciones de Jazz, Andajazz, de la que somos socios fundadores. Como te decía, el panorama del jazz de los últimos años en Andalucía ha cambiado mucho y el peso de la actividad jazzística recae sobre un buen número de asociaciones culturales, autogestionadas por los socios, músicos y aficionados, repartidas por las ocho provincias andaluzas. Estas asociaciones se han convertido en las protagonistas y responsables de la escena jazz de Andalucía y se conectan y coordinan entre ellas a través de Andajazz. Una de las actividades de Andajazz es la organización del “Circuito andaluz de jazz”, una formula que facilita que músicos andaluces puedan tocar en las diferentes ciudades andaluzas durante la temporada de conciertos.

Entre los CDs publicados por Rizoma Records destacamos siete:

 

Tumbando a Monk – Abriendo el Thelonius. 2015. Un sexteto de jazz latino formado en Cádiz homenajeando a Thelonious Monk: Julián Sánchez (trompeta, fliscorno y percusiones menores), Javier Galiana (piano), Malick Mbengue (congas y cajón), Javier Bermúdez (bajo eléctrico), Juan Sainz (batería) y Pedro Cortejosa (saxo tenor y percusiones menores).

 

 

Paul Stocker – Skylark. 2016. Disco recopilatorio que reúne diversas grabaciones realizadas a lo largo de su vida por Paul Stocker y seleccionadas para el álbum por el mismo músico. Un músico californiano muy vinculado a diferentes generaciones de músicos de jazz andaluces. Canciones populares africanas y portuguesas, arreglos de clásicos y temas propios componen a una colección antológica, reflejo de toda una vida en el jazz.

 

 

Hakos Trios – Hakos Trios. 2017. Dos tríos diferentes. La misma sección rítmica, formada por el contrabajista búlgaro Vasil Hadjigrudev y el batería serbio Lav Kovač, con diferentes vientos: la trompeta de Julián Sánchez y el saxo tenor de Enrique Oliver. Música sencilla y primordial en su estructura de ritmos repetitivos y contundentes en su sonoridad.

 

 

Javier Delgado / Arturo Serra – Vision Tales. 2017. Javier Delgado (bajo), Arturo Serra (vibráfono), Álvaro Vieito (guitarra), Juan Galiardo (teclados) y Martin Andersen (batería). Una colección de nueve temas de música atmosférica y reposada, donde sobresale el tranquilo dialogo del vibráfono de Serra con la guitarra de Vieito. Un compenetrado quinteto muy bien ensamblado.

 

 

Javier Ortí – Enki. 2017. Julián Sánchez (trompeta), Javier Ortí (saxo), Alvaro Vieito (guitarra), Javier Galiana (piano), Javier Delgado (contrabajo) y Nacho Megina (batería). Un grupo de amigos músicos bajo la dirección de Javier Ortí, haciendo un álbum dedicado al dios de la música en el antiguo Oriente. Eclecticismo sonoro de gran variedad de registros y texturas. Todos los temas compuestos por Ortí, excepto “Tranquila pequeña” que está firmado por Julián Sánchez.

 

 

Andalucía Big Band – Suite Trafalgar. 2017. Composición del pianista Javier Galiana y primera grabación discográfica de la banda. Música colorista, sugerente y evocadora de gran belleza, donde el mar y la costa gaditana son las constantes temáticas. Manuel de Falla, Stravinsky, jazz y flamenco, desde la complejidad estructural y sonora de una big band.

 

 

Lara Vizuete – Alba. 2018. Primer trabajo discográfico de la cantante que además compone y se ocupa de los arreglos. Una voz serena y calida que consigue crear una atmosfera intimista y sutil. Ocho temas de composiciones propias y arreglos de canciones de otros. Músicalidad latina arropada por un magnífico cuarteto compuesto por Carlos Gutiérrez: guitarra, Juan Sebastián Vázquez: piano, Ernesto Larcher: contrabajo, y Daniel García Bruno: batería.

Tomajazz: © Julián Ruesga Bono, 2019