image_pdfimage_print

Adam Rogers ostenta una posición de privilegio en el difícil campo de la guitarra de jazz. El pasado 16 de noviembre de 2007 visitó Madrid con motivo de su actuación en el Festival de Jazz de Ciudad Lineal con Chris Potter Underground. Entre la prueba de sonido y el concierto Arturo Mora tuvo ocasión de hablar con él sobre su música, su último disco y sus guitarras, entre otras cosas.

Adam Rogers © Sergio Cabanillas, 2007

Adam Rogers
© Sergio Cabanillas, 2007

ARTURO MORA: Tu nuevo CD, Time And The Infinite, es tu primer disco en trío. ¿Por qué un disco en trío?

ADAM ROGERS: Me gusta tocar en trío, he tocado muchos años en trío en directo, y es una formación distinta para la guitarra que con saxo o piano, o con saxo y piano. Te da mucho espacio para crear música y también de otra forma, porque tan sólo está la guitarra, sabes, tocas todas las melodías, tienes mucho espacio para crear la textura, ya que eres el principal instrumento melódico, y tienes mucho espacio para trabajar.

    Y hay algo que quería hacer en la medida en que era un reto para mí, porque como guitarrista en un trío de guitarra tienes que tocar más que si estás tocando con saxo, piano o ambos. Yo me aburro muy rápidamente de las texturas, si me escucho tocando todo el rato quiero cambiar la textura, dar paso al saxo, o al piano, así que para mí es un reto escucharme durante todo el disco y decir: “Vale, ¿qué puedo hacer para que esto resulte más interesante?”. Tengo que cambiar, aunque sólo sea para mí. A lo mejor a un oyente le parece bien escuchar un disco mío tocando la guitarra, pero yo quiero cambiar cosas, así que para mí es un reto variar las texturas.

ARTURO MORA: Eso te ayudará a estructurar los solos, al ser más largos en este tipo de formación.

ADAM ROGERS: Sabes, no pienso en eso cuando estoy tocando, pero de algún modo ocurre, y cuando estoy viendo cómo va a ser el disco en su totalidad pienso en eso. A lo mejor cuando ya esté acabado y tengo quince temas de los que necesito extraer diez, elijo cosas que hagan la arquitectura del disco más interesante para mí, o quizás toque la guitarra acústica en un tema, o…

    Pero también creo que la historia de grandes grabaciones de trío de guitarra me ha hecho sentir que quería hacer un disco a trío.

ARTURO MORA: ¿Qué discos de trío de guitarra te han influenciado más?

ADAM ROGERS: Bueno, están los discos de trío con órgano de Wes [Montgomery], pero para mí los más influyentes han sido los de trío de piano, Bill Evans, Bud Powell, Wynton Kelly, Herbie [Hancock], incluso Herbie tocando como trío dentro del Miles Davis Quintet, eso me influyó mucho… los tríos de Keith Jarrett en los 70. En cuanto a guitarra, la gran influencia fue Wes, aunque como la mayoría eran tríos con órgano eran casi como un cuarteto.

Adam Rogers y Arturo Mora © Sergio Cabanillas, 2007

Adam Rogers y Arturo Mora
© Sergio Cabanillas, 2007

ARTURO MORA: Sólo hay un standard en tus tres primeros discos, “Long Ago And Far Away”, pero cinco de los nueve temas en tu nuevo CD son standards. ¿Por qué hiciste esa elección?

ADAM ROGERS: Inicialmente había pensado que todo fueran standards en este disco en trío, porque he tocado standards toda mi vida, y es una parte muy importante de mi historia como músico y como guitarrista, y cuando fue llegando el momento de hacer el disco me dí cuenta de que había un par de temas míos que quería tocar y escribí otros dos temas justo antes de grabar. Intenté que mis canciones no fueran similares a los standards que estábamos tocando, pero tampoco que fueran muy distintos. Un par de mis temas son antiguas canciones, hay una llamada “Esteban” que escribí a principios de los 90, así que es como un standard mío.

ARTURO MORA: En un contexto tradicional melodía-solos-melodía, ¿qué buscas cuando escribes un tema?

ADAM ROGERS: Material desde el que trazar una improvisación, y en la sección de solos, acordes que no sean fáciles de tocar, pero que tengan sentido y sobre los que apetezca tocar. A veces la gente trabaja en cambios de acordes muy duros y que no tienen sentido. Deben ser propicios a la improvisación. “Giant Steps” es un tema muy duro, pero te incita a tocar sobre esos acordes. A veces si alguien escribe armonías complejas que no tienen sentido, tocar sobre ellas es dificultad sin razón.

    Pero en dos de los temas de este disco, “Elegy” y “Ides Of March”, las secciones de solo son completamente libres, así que lo que busco cuando escribo un tema, no sólo por razones del solo, es que tenga material fuerte, de modo que aunque estés tocando de forma completamente libre, puedas extraer cosas de la melodía cuando improvisas.

ARTURO MORA: …algún tipo de desarrollo motívico…

ADAM ROGERS: Sí, pero incluso no específicamente, tan sólo en términos de una especie de aroma de esa canción particular. No tienes que citar la melodía, pero puedes sumirte en una onda, en un humor en el que tocar, incluso si no estás usando motivos concretos de la melodía.

ARTURO MORA: ¿Qué buscas en una sección rítmica?

ADAM ROGERS: Muchas cosas distintas: gente que tenga un gran sentido del sonido, quienquiera que sea en cada instrumento. De un bajista espero un gran sonido, alguien que siempre esté escuchando, que sea un solista muy fuerte, un gran acompañante, alguien a quien no importe tocar ideas muy simples de apoyo a lo que tú estés tocando, alguien que no tenga nada que demostrar, como Scott Colley: él es en muchos sentidos el ejemplo perfecto de gran bajista.

Adam Rogers © Sergio Cabanillas, 2007

Adam Rogers
© Sergio Cabanillas, 2007

ARTURO MORA: Te iba a preguntar sobre él.

ADAM ROGERS: Toca en este disco, y toca redondas, y toca redondas con tanto peso como cuando está tocando el solo más concentrado, porque independientemente de lo que estés tocando, en música todo es importante.

    También busco a alguien que sea un gran virtuoso pero que no tenga que tocar siempre como un virtuoso, y cuyo concepto del sonido esté plenamente desarrollado. Y también en este contexto alguien que realmente tenga swing. Puedes tocar con simple pero con muchísimo swing, como Bill Stewart o Clarence Penn. Esos tipos son baterías muy distintos, pero cuando tocan con swing podrían parar un tren, tienen un gran sentido del ritmo.

ARTURO MORA: Has tocado en muchos estilos distintos, has tocado con John Zorn y con Randy Brecker, con Norah Jones y con Walter Becker. ¿Te es complejo cambiar de estilo?

ADAM ROGERS: No, no lo creo. En cualquier situación musical en la que esté intetno encontrarme dentro de ella, creo que porque escucho muchos estilos distintos intensamente. Sabes que empecé escuchando a Hendrix, soy un estudioso del funk y rhythm&blues, y estudié música clásica muy a fondo durante cuatro años. Creo que quizás en parte por haber estudiado música clásica, la música barroca la tocas distinto que la música del Romanticismo o que la música del siglo XX, así que creo que quizás el estudio de la guitarra clásica me ha enseñado a escuchar la música que me rodea cuando toco, y con mi instrumento eso supone utilizar distintas guitarras y distintos sonidos. Para mí eso es realmente interesante, me encanta ese reto de sacar mi personalidad en un contexto que siempre está cambiando, porque creo que si tienes una identidad fuerte, se hará notar sin importar lo que estés haciendo. Si no lo hace, entonces hay un problema.

ARTURO MORA: Aunque tocas estilos diferentes, para presentarte como líder escogiste el jazz. ¿Te consideras un músico de jazz?

ADAM ROGERS: Sobre todo me considero un músico improvisador. Me gusta tocar música en la que, sobre todo, pueda improvisar. Si toco lo mismo demasiadas veces empieza a cansarme, así que me gusta cambiar y reaccionar a las situaciones que me rodean. Pero también me gusta tocar un tema de la misma forma y tocar una parte de él que realmente me guste. Así que dado que la mayoría de la música que toco es jazz, creo que soy un músico de jazz, pero tan sólo soy un músico, me gusta pensar sobre mí de esa forma, aunque realmente no importa lo que piense sobre mí mismo [risas].

Adam Rogers © Sergio Cabanillas, 2007

Adam Rogers
© Sergio Cabanillas, 2007

ARTURO MORA: Hablemos un poco sobre tu equipo. ¿Cuántos amplificadores tienes?

ADAM ROGERS: Tengo un montón de amplis.

ARTURO MORA: Lo sabemos [risas].

ADAM ROGERS: [Señalando las notas del entrevistador] Veo que has entrado en mi página web [risas]. Son veintitantos amplis. También tengo un montón de guitarras, me gustan sonidos distintos e instrumentos distintos, y también puedo usar todos esos sonidos porque he tocado en un montón de discos distintos, incluso cuando no toco necesariamente en lo mío, sino en otros discos intento usar distintos amplificadores, a veces incluso usaré un ampli que no haya tocado mucho, porque me gusta lo que hace que salga de mí como músico si escucho un sonido ligeramente distinto. Una de las cosas que me gusta sobre intentar usar instrumentos distintos y amplificadores distintos es que nunca te puedes relajar, no puedes llegar a una situación en la que estás cómodo, creo que una parte de mí intenta llevarme a situaciones exigentes, aunque sea por el sonido.

    Pero en cuanto a mis discos, volviendo a la pregunta que me hiciste antes, me gusta hacer discos que sean una unidad de principio a fin. Me gustan los discos así, especialmente los míos. Cuando hago mis discos no me gusta ir en plan: “ah, éste es un tema funk, éste es de clásica, …”. Haría otro tipo de disco que fuera todo eléctrico, o todo funk, o todo paisajes sonoros, o todo otra cosa. Me gustan los discos que tienen un concepto. Y no pensé mucho en esto en los cuatro discos que he grabado, es algo que ocurre de forma natural. Cuando estoy escribiendo para un disco pienso en el tipo de canciones que pueden entrar en un mismo tipo de categoría, y si quiero hacer otro disco lo hago.

    Y, volviendo al sonido, tengo veintitantos amplis, veintitantas guitarras…

ARTURO MORA: …y la mayoría de ellos son antiguos.

ADAM ROGERS: Sí, en los últimos diez años me he montado una colección de instrumentos antiguos, me gusta el sonido de esos instrumentos, la resonancia que tienen las guitarras y amplificadores tras años de haber sido tocados, incluso los instrumentos antiguos que no se han tocado tanto tienen ese sonido, especialmente las guitarras antiguas de Estados Unidos, que tienen una laca y un acabado con el que no las hacen ahora, esa especie de laca natural que hace que la madera respire a través de la laca con los años, como un contrabajo o un violín, de modo que el sonido del instrumento cambia. Las guitarras nuevas llevan poliuretano y no pueden respirar. Algunas de ellas suenan bien, pero… Sabes, antiguamente en Fender y Gibson había poca gente en la fábrica, todo el mundo estaba pendiente, … Aunque la guitarra que toco en mis discos es una Gibson ES-335 de 1999, una guitarra nueva. Gibson me la dio porque tengo un contrato publicitario, y resulta que es una buena guitarra y perfecta para lo que la uso. Esta Telecaster [la que tocó esa noche en el concierto de Underground] es del 67, la otra que toco es del 56, …

    Pero, sabes, también hay buenas cosas en las guitarras nuevas, están muy bien niveladas. Las guitarras antiguas a veces… sabes, parte del mástil está así [dobla su brazo en un sentido], la otra parte está así [dobla su brazo en el sentido contrario], tienen sus cosas, como una silla vieja, no están totalmente niveladas. Algunas de esas guitarras han sido retrasteadas y se ha tenido cuidado con ellas y parecen nuevas y… Mi Telecaster del 56 tiene un sonido muy interesante, pero no es fácil de tocar.

Adam Rogers © Sergio Cabanillas, 2007

Adam Rogers
© Sergio Cabanillas, 2007

ARTURO MORA: A muchos guitarristas les gusta el típico sonido Fender o el típico sonido Gibson, pero nunca ambos, como a ti.

ADAM ROGERS: Toco distintos tipos de música, o incluso en mi propia historia distintas canciones, … Gibson es para jazz, me gustan las Gibson porque son guitarras de cuerpo hueco, Fender no hace guitarras de cuerpo hueco –quiero decir, hicieron un par, pero no más– y las Fender tienen un sonido particular así que me gustan ambas. Empecé tocando Fender, porque era fanático de Hendrix.

ARTURO MORA: Ya lo he oído en la prueba de sonido.

ADAM ROGERS: Ah, sí [risas]. Así que depende de la música. Para funk y rhythm&blues a lo mejor la mayor parte del tiempo pienso en Fender, pero tengo una antigua [Gibson] SG que toco en sesiones de grabación.

ARTURO MORA: Sobre tu postura, el mástil de tu guitarra está casi completamente horizontal y no sujetas la púa como la mayoría de los guitarristas, sino más como George Benson. ¿Por qué escogiste esta técnica?

ADAM ROGERS: No tengo ni idea, no recuerdo dónde ocurrió eso, cómo surgió. Creo que colocar mi mano así me permite más precisión comparado con tocar así [imita la postura tradicional de sujetar la púa], que no me permite llegar a los detalles pequeños, porque yo no toco con el brazo, sino con esta zona [muestra su pulgar y dedo índice moviéndose como si estuviera tocando], pero aun así realmente no recuerdo cómo ocurrió. Era muy aficionado a Benson cuando era pequeño pero no estoy seguro de que fuera por eso.

    Tan solo es algo que viene de la idea que yo tenía de cómo quería tocar, porque siempre he emulado a saxofonistas como [John] Coltrane y Sonny Rollins y quería ser capaz de tocar rápido como lo hace un saxofonista sin mucho esfuerzo, e imaginé que tocar así me permitía una cierta economía de movimientos, así que no me muevo mucho para conseguir el resultado. Pero nunca he pensado en ello.

ARTURO MORA: Has tocado en muchos contextos con piano, otro instrumento harmónico, como aquí con Craig Taborn o en tus discos anteriores con Edward Simon. ¿Cómo intercambias la armonía con un pianista?

ADAM ROGERS: Tan solo escuchando. Éste [Underground] es un grupo inusual porque no tiene bajo así que tan solo tocamos juntos y escuchamos, y en mis grupos Edward y yo estamos más pendientes de si él está tocando yo le dejo acompañar al solista y luego cambiamos, o si ambos tocamos a la vez nos escuchamos, así que si él está tocando cosas rítmicas yo tocaré más textura si es posible. Todo está en escuchar.

Adam Rogers © Sergio Cabanillas, 2007

Adam Rogers
© Sergio Cabanillas, 2007

ARTURO MORA: ¿Qué nos puedes contar sobre la experiencia de tocar con el recientemente fallecido Michael Brecker? ¿Qué aprendiste de él?

ADAM ROGERS: Cielos, eso daría para otra entrevista [risas]. Un montón de cosas. Quizás en principio que cuando tocas tienes que dar el 250 000 % cada vez que coges tu instrumento. Mike tocaba con tanta intensidad y dedicación que me hacía sentir que estaba recibiendo una gran lección cada vez que cogía el saxo. Y durante los cinco o seis años que estuve con él ocasionalmente, cada noche que tocaba, aprendí, sabes, a… Dios, quiero decir… un montón de pequeñas cosas, pero probablemente sobre todo esto, porque tenía tanta fuerza y tanto vigor como improvisador, como saxofonista, su sonido, sabes, cada vez que tocaba era como ¡bam! sabes, era tan fuerte. Y por supuesto en eso había 200 000 pequeñas lecciones, pero era como que cuando tocas no debe ser: [con voz de niño] “Bueno, voy a tocar algo”, sino tocar con toda la fuerza de tu ser y tu humanidad cada vez que haces un solo, y no puedo pensar en una lección más valiosa. No es que tengas éxito haciendo esto cada vez que lo intentas, pero es una gran aspiración, creo.

    Y muchas otras cosas, era realmente un ser humano fantástico, y aprendí mucho sobre ser mejor persona estando cerca de Michael.

ARTURO MORA: Para acabar, ¿cuáles son tus próximos proyectos?

ADAM ROGERS: Estoy haciendo otro disco, estoy trabajando en la idea de hacer un disco en directo con un grupo similar al que hizo Allegory y Apparitions, pero eso se está planificando ahora mismo, así que será para la próxima primavera o… Y luego me gustaría hacer algo quizás más relacionado con texturas eléctricas. No tengo claro si lo sacaré yo mismo o si lo haré con el sello. Tuve una banda llamada Lost Tribe durante muchos años, y era un proyecto muy eléctrico. Hacer estos cuatro discos de jazz acústico ha sido algo muy importante para mí, y seguiré haciéndo ese tipo de cosas, porque es una gran parte de lo que soy, y sacaré otras cosas que quiero grabar. Así que estoy pensando en todo esto.

Texto © 2007-2008 Arturo Mora Rioja
Fotografías © 2007 Sergio Cabanillas