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En los últimos años, Marc Egea ha publicado dos discos en las netlabels catalana Costellam, en otoño de 2007, y norteamericana Lunar Flower, este otoño pasado. Se da la circunstancia de que dentro de la obra de Egea se trata de dos discos que presentan una continuidad, por más que su registro esté separado por cuatro años (la primavera de 2005, en el caso de Helionora, la del 2009 en el de Glimpse). Son trabajos grabados a zanfona solo, con el acompañamiento de algunas voces y de instrumentos de percusión que normalmente toca con los pies (cubo de madera y campanas indias de pie). No hay regrabación ni se vale de electrónica alguna, sin efectos o loops.

Esta circunstancia, el tiempo que separa las grabaciones, y las diferencias musicales que existen entre ambos nos permiten ver muy claramente la evolución que se ha ido operando en la música de Egea. Mientras Helionora era un trabajo muy anclado aún en la música tradicional, que él había dejado de practicar profesionalmente poco tiempo antes de la grabación; Glimpse recoge, sin borrar los rastros de tradicional y folk, distintas formas y modos de hacer en los que se ha ido involucrando cada vez más, desde la improvisación a la composición contemporánea.

Hay que ir con cuidado, de todos modos, con la audición de ambos, pues aunque las sonoridades y pequeñas formas son muy divergentes en un caso y otro, las grandes formas, las estructuras, la ordenación, tienen, al menos para mí, una gran unidad. Se adivina la misma mente organizadora detrás, con esas composiciones que son como relatos breves, presentando unos temas, tomando unos derroteros muy libres en las partes centrales, para acabar a veces en el tema inicial o bien muy lejos de él. Normalmente, escuchando la música de Egea uno detecta la idea que quiere exponer de un modo claro, hasta puro si me apuran. Sus desarrollos, por más que esté trabajando con sonidos, tonos y ritmos difíciles, como sería en algún caso Glimpse, están preñados de oralidad, algo nada raro viniendo de alguien que ha estado durante muchos años dentro de la música tradicional. Esa componente rapsódica es la razón por la que sus composiciones están tan moduladas, que discurran con tanta naturalidad, y nos lleguen de un modo tan directo a pesar de que con frecuencia no responden a la estructura de una canción convencional. En este aspecto, quizá las diferencias entre Helionora y Glimpse se encuentren en que en éste último Egea, además del sonido y los temas nuevos, trata de ocluir algo el sentido, la dirección de los temas, de volverlos más misteriosos, lo cuál trasluce ese interés suyo por la música de los compositores europeos del siglo XX que trabajaron también a partir de formas y ritmos folclóricos, integrándolos en su arte y sin perder nunca su voz personal.

Hay otro aspecto en el que podemos hallar también esa evolución, y es en la interpretación. Y nada mejor para verlo que valernos de las dos versiones del tema “Kaulakau” que contienen ambos discos, y que es el único tema viejo que hace en Glimpse. En ese aspecto, que no es nada accesorio sino fundamental, vemos como en esta última versión su toque se ha vuelto más sugerente y abierto, no tan preocupado por la dificultad técnica como por extraer de ella los recursos que le permitan dar a su música ese componente misterioso, entre lo viejo y lo nuevo, entre la confianza en el pasado y la promesa de futuro.

Helionora y Glimpse pueden descargarlos libremente, con el consentimiento del autor y sin la intervención torticera de SGAE alguna.

 

Jack Torrance

Composiciones: “Dramatícula”, “Clinamena”, “Sichler”, “Andar alla macchia”, “Glimpse#1”, “Enygma”, “Glimpse#3”, “Kaulakau”.

Todas las composiciones de Marc Egea.

Músicos: Marc Egea (zanfona, campanas de pie, voces).

Grabado en Sant Pol de Mar (Barcelona), en la primavera de 2009.
Lunar flower LF-22 (2009)

Descarga: http://www.archive.org/details/Lf-22Glimpse