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VII Festival de Jazz de Cádiz

  • Baluarte de la Candelaria, Cádiz
  • Viernes 1 de agosto de 2014, 22:30
  • Grupo:
    Ernesto Aurignac Quintet
    Ernesto Aurignac: saxo alto
    Jaume Llompart: guitarra eléctrica
    Marco Mezquida: piano
    Deejay Foster: contrabajo
    Ramón Prats: batería
    Músicos invitados:
    Julián Sánchez e Ivan González: trompetas
    Carlos Cortés: bongos y percusión

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Ernesto Aurignac, saxo alto

El saxofonista malagueño venía de Granada de presentar esta estimulante propuesta que estaba situada como cita destacada del programa. Ni más ni menos es posible que estuviéramos frente a los mejores músicos jóvenes en sus respectivos instrumentos de todo el panorama jazzístico nacional. Todos ellos grandes improvisadores curtidos en experiencias del mayor nivel y variedad estilística, de la vanguardia al jazz moderno: que no el lo mismo puesto que la “modernidad en el jazz” sigue constando en la bibliografía canónica desde el bebop.

Aurignac es andaluz, sin duda. Pero ha estado y se ha curtido en la escena barcelonesa, por eso el resto de sus acompañantes venía de allí. Digo que es andaluz por su desparpajo mezclado con fina ironía y un uso de las palabras que persiguen darle otro significado al combinarlas. Entre la imaginación y la tradición, entre lo que se quiere expresar y lo establecido, por mil veces haberse dicho. Esto resumiría un concierto del que se esperaba algo distinto de lo que sucedió. Digo se esperaba porque con estos grandes improvisadores, Mezquida y Prats tienen carreras en lo más avanzado del jazz, y teniendo en cuenta la filiación de Aurignac con Ornette Coleman, cabría esperar un argumento en el que la calidad del instrumentista impulsara la creación colectiva y la dimensión escrita de los temas.

Julián Sánchez y Ernesto Aurignac

El genio malagueño, inapeable en su discurso solista, entre bromas y juegos cómplices con un público que supo entender y disfrutar de sus “idas y sus vueltas” semánticas, gramaticales o desafinadas, ofreció un puzzle del las corrientes principales de los años 50. Y para ello puso de aval su trabajo más ambicioso hasta la fecha, “Uno”, monumental trabajo para gran formato, y variedad de secciones que incluyen cello, arpa o percusión, que ha adaptado a este nuevo grupo.

En realidad, Aurignac nos devuelve, inspirado por sus acompañantes y unos invitados que ya tempranamente subieron al escenario (devaluando el mensaje de un grupo que se está haciendo), los estilos canónicos del jazz mezclados con humor y solvencia virtuosística. Poco se reconoce en ellos la labor del creador y la escritura propia, mucho más la pertenencia a uno u otro género aunque eso sí, siempre destaque en un contexto acotado como fue la precisión y brillantez interpretativa.

Marco Mezquida, piano, y Julián Sánchez,trompeta

El saxofonista ama por igual a Parker como a Ornette Coleman, quizá más al primero. Ama los standars, ama el bolero, le gusta la melodía y volar sobre ella. Empieza con “Sophia” una balada-bolero, que, como el mismo músico anunció, llevaba “Ph neutro”…Le siguió “Esperma Lee” (sin más explicaciones salvo dar pistas sobre su origen parkeriano…), a nuestro entender la mejor pieza del concierto. Y decimos la mejor porque la rotación de solos en todo el quinteto fue extraordinaria, iniciada con la exposición vertiginosa del tema en los metales – compartida al unísono con Julián Sánchez a la trompeta- y trasladada después a sendos tríos de guitarra y piano, donde Mezquida y Prats brillaron especialmente.

Evidentemente, con un formato con guitarra y piano, la primera lleva un peso protagonista de difícil ubicación, muy originalmente resulta por el fraseo meticuloso y tímbrado de Llompart. Después de la balada “Starway to the stars”, de Dexter Gordon, de las que gusta al músico, Carlos Cortes se sube a los bongos en “Pericles”, un soberbio hardbop-latin original de Aurignac. Después más suavidades bossa con “Para machucar el meu coraçao”, o como me decía Mezquida esa tarde, “cuando escuchas una segunda disminuida en los primeros compases, ya sabes lo que viene…” Muy oportuno el pandero de Cortés en este tema.

Ernesto Aurignac

Ernesto Aurignac

Después seguimos exponiendo temas basados en estilos…Algo más interesante fue “Salida de Emergencia”: Aurignac y sus juegos semánticos…Un robusto y contagioso tema deudor de la mejor herencia Blue Note que sirvió de anticipo al regalo friki-pop con ingenio, que hizo reír y participar al auditorio: “Todos somos Monkies”, letra incluida que provenía de “una pesadilla porno marbellí”…O algo así, dijo Aurignac.

Genio y figura que hizo las delicias del público, y ya es algo tratándose de los tiempos que corren y el jazz, con virtuosismo y dotes de histrión… Pero…¿qué fue del quinteto?

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Texto: © Jesús Gonzalo, 2014
Fotos:  © Luis Alvarado Rodríguez, 2014