image_pdfimage_print

Edward Kennedy Ellington and His OrchestraThe DukeUna vez finalizado el verano, por fin puedo revelar la tarea que el insigne y enigmático Adolphus van Tenzing (autor de la sin igual sección “Tomajazz recomienda…”) me dejó para el verano, quizás por no haberme portado todo lo jazzísticamente bien que debería durante el pasado curso.

El encargo para el verano de 2014 fue la escucha atenta, anotada y de principio a fin de un enorme trozo de historia del jazz, de uno de esos artefactos sonoros que hace unos años se podían adquirir por una cantidad ridícula de dinero. La cifra absoluta no era muy elevada, teniendo en cuenta que eran 40 CD con música de Duke Ellington desde principios de la década de los veinte del pasado siglo, hasta 1947 con un concierto en el neoyorkino Carnegie Hall. Si la memoria no falla, cada CD costaba a menos de 50 cents de euro. En cualquier caso, era una parte ínfima de lo que algunos de los monumentos discográficos publicados coincidiendo con su centenario pueden llegar a costar.

El contenido sonoro de este cofre del tesoro no incluye todo lo grabado, sino que sería algo así como las tomas maestras de cada uno de los temas que Duke y sus muchachos grabaron durante todos esos años. Los libretos para cada CD incluyen la fecha, lugar y personal para cada grabación, aunque no siempre son todo lo exactos que se podría desear, ni indican el nombre exacto de la formación. Sin embargo la elevada ratio calidad – precio hacen que estos sean unos detalles insignificantes que tienen un fácil remedio: una buena selección bibliográfica, así como acudir a las grabaciones completas de las etapas más interesantes según el criterio del oyente (la década de los cuarenta para un servidor, según fui comentando en el trabajo que hace unos días entregué a don Adolphus), son tanto el complemento a este festín sonoro, como el siguiente paso que dar en un descubrimiento musical sin fin.

Lo importante, por lo que parece, es que he superado el curso -décimo cuarto de ilusionarse con lo que uno hace día a día-, algo que un servidor agradece. Esta tarea no sólo ha sido sumamente agradable y aconsejable, sino que tengo intención de repetirla en algún momento del futuro. Que ustedes lo disfruten… si se atreven. ¡Yo ya lo he hecho y espero volver a hacerlo!

Texto y fotografía: © Pachi Tapiz, 2014