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Olvidamos hasta las melodías de los árboles

Gollum. El señor de los Anillos. J. R. R. Tolkien

Recientemente publicamos aquí un artículo crítico sobre la obra de Anthony Braxton y su nada disimulada tendencia por hacer de su obra un compendio entre intelectualidad y abstracción que, ciertamente, le ha reportado más prestigio que influencia (si no contamos a los fieles adeptos a su escuela). El autor formó parte de la AACM de Chicago, que justo este año celebra su 50 aniversario. Estos dos trabajos aparecidos con escasos meses de diferencia, uno en directo y otro en estudio, vienen a subrayar lo noticiable y forzado de estas históricas convocatorias. En resumen, publicar hoy algo reuniendo estos nombres suscita interés informativo y también invita a un balance retrospectivo.

Una primera cuestión confirmaría la determinante influencia y el empuje en el avance del jazz que los fundadores de este colectivo, adoptando vías de expresión diferenciadas, han posibilitado. La segunda, ceñida a la oportunidad de su regreso, viene a poner de relieve que su discurso se ha distanciado de la verosimilitud y energía colectiva respecto de su origen, dando como resultado una decepcionante amalgama, aislada y sin continuidad, en el presente, incluso de la escena de Chicago.

La AACM fue un movimiento que canalizaba memoria y modernidad vinculando al blues con la música contemporánea europea, como señales de identidad de una nueva clase de músicos que reivindicaban su pertenencia a la “Blues people” (LeRoi Jones/Amiri Baraka) pero también a las clases ilustradas de una sociedad que ya no permitiría la segregación en la Universidad y en las escuelas. Para hacerse más fuerte se estructuró como referente colectivo con varias cabezas visibles (las aquí reunidas y citadas,  y también las del cronista y teórico George Lewis ), según una experiencia artística que provenía del free jazz y, claro está, de toda la convulsa era político-social  por la lucha de la igualdad de derechos civiles en esa década de 1960. Su argumento intelectual se resumía en el lema “ancient to the future”, es decir, avance desde la tradición y la modernidad, posicionándose como vanguardia desde su ciudad natal.

“Hecho en Chicago”…

Jack DeJohnette_Made In Chicago_ECM_2015Toparse con el Art Ensemble of Chicago  (AEOC) en el catálogo de ECM, más aún cuando lo editaban y enviaban impreso, nunca dejó de causar extrañeza. Identificada con un sonido más europeo y académico, la personalidad del sello parecía la opuesta a una aguerrida declaración de intenciones basada en la esencia racial del jazz. Algo así como debió suponer el choque visual de encontrarse con los miembros de la AEOC (imaginamos que incluso sin las pinturas de guerra) por el centro de la Alemania más conservadora de Ludwidsburg mientras grababan Nice Guys en 1978…

Lo cierto es que mirando un poco con lupa, esta creación que parte del legado de Ornette Coleman, John Coltrane, Albert Ayler, Don Cherry, la New Thing, el free jazz y la primera improvisación libre, ya había aterrizado o lo haría cuando Jack DeJohnnette publica en los años 80 con su grupo Special Edition, tras participar en New Directions… En esa frontera diferenciada en esta discográfica entre jazz y música contemporánea, tradición negra y blanca, confluyen los títulos puntuales de Marion Brown, Wadada Leo Smith, el cuarteto Circle de Anthony Braxton, Sam Rivers y las más visitadas de Roscoe Mitchell-Lester Bowie, con las de Paul Bley, Jimmy Giuffre, Evan Parker o Joe Maneri.

DeJohnette ha visto como su carrera ha estado bastante condicionada -al menos en lo que a ECM se refiere- por las publicaciones del trío de Keith Jarrett. Al margen de esto, ha entregado caprichos de fusión algo extravagantes. Con Wadada Leo Smith, que lo tenemos más abajo, hizo algunos trabajos incluso a dúo. Pero encontrar aquí Threadgill, acaso el compositor más personal de todos ellos, capaz de construir un lenguaje propio con sus grupos Very Very Circus, Make a move y Zooid, supone la presencia más llamativa de estas dos publicaciones. Por su parte, Roscoe Mitchell también puso una nota muy alta en ECM con su banda Note Factory en su memorable Nine to get ready, donde planteaba un novedoso discurso entre generaciones que ahí quedó.

Made in Chicago es una suerte de “marca de la casa”, un eslogan, una llamada que suena a fiesta de despedida, a un encuentro parcial en la cumbre de unas ideas que han sido desarrolladas por separado. Es un ejercicio en directo que manifiesta un nada disimulado cansancio de ideas, de gestos especulativos rendidos al tópico, de motivos personales intransferibles en un contexto que invita a una escucha parcial antes que orgánica.

La excepción, la pieza “Museum Of Time” firmada por DeJohnette, el menos “músico AACM” de todos, aunque aquí, sin embargo, hace que suene como a Roscoe Mitchell.

TUM Wadada The Great Lakes Suites CoverLa demora de esta reseña no ha podido revelarse como más oportuna. El hecho de unirla al título que comentamos más arriba resulta, como poco, curioso. Una coincidencia en la que pese a darse un elemento compositivo unificador por el sello  que pone Smith, se define de manera igual de frustrante antes las altas expectativas que esta nómina de músicos conlleva. Vayan por delante, al igual sucede en el mencionado trabajo del baterista, que también aquí se ofrece una prolija información que no da más fundamento al encuentro (salvo por las documentadas biografías) que el de avalar el histórico encuentro.

Desde el gran lago Michigan llegan los -fríos- vientos que dan apellido a la ciudad de Chicago. Son pequeños mares en cuyas orillas hay belleza por la exuberancia que dan los bosques de coníferas, y también de polución por las grandes industrias contaminantes asentadas en su extensa periferia. Y son 6 los que forman esa frontera geográfica natural con Canadá. Lagos que son personalidades. El séptimo renombrado está dedicado a otro “gran lago”, Oliver Lake.

Es una cita muy distinta a la anterior, ciertamente. Hay una mayor uniformidad ya que las composiciones llevan una sola firma. No obstante, en esa escritura de amplias lecturas y a la vez concisa en extensión se dan espacios individuales y desarrollos de conjunto sin espíritu común. Smith sigue entregando trabajos de hondo calado, sobre todo tras el celebrado documento memorístico de Ten Freedom Summers. En éste hay otra recreación visual y emocional apoyada en los cuadros del pintor Markus Konttinen.

Dos discos dan para mucho. El problema, pese a ese elemento que implica una inspiración concreta, es el mismo que el anterior disco de DeJohnette: el gesto forzado del encuentro, la idea preconcebida de reproducir algo que ya no forma parte de la modernidad.

Sopla viento frío en Chicago.

© Jesús Gonzalo, 2015

Wadada Leo Smith: The Great Lake Suites
Músicos: Wadada Leo Smith (trompeta), Henry Threadgill (saxo alto, flauta y flauta baja), John Lindberg (contrabajo), Jack DeJohnette (batería)
Composiciones:
CD-1 “Lake Michigan”, “Lake Ontario”, “Lake Superior”
CD-2 “Lake Huron”, “Lake Erie”, “Lake St. Clair”
Todas las composiciones por Wadada Leo Smith
Tum Records. TUM CD 041-2, 2014

Jack DeJohnette: Made In Chicago
Músicos: Henry Threadgill (saxo alto, flauta bajoa), Roscoe Mitchell (saxos alto, soprano y sopranino, flauta barroca), Muhal Richard Abrams (piano), Larry Gray (contrabajo, violonchelo), Jack DeJohnette (batería)
Composiciones:”Chant”, “Jack 5”, “This”, “Museum of time”, “Don`t leave away again”, “Announcement”, “Ten minutes”
ECM, 2015