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Harris Eisenstadt La RiberaEfectivamente: ¡te lo vas a perder! Y no es tu culpa, querido lector… bueno, quizás no seas el último responsable, pero a veces la respuesta por parte de los aficionados… Bien. Esta no es, al menos en esta ocasión, la cuestión. Este es el momento de hacer una reflexión inútil (seguramente) y en voz alta acerca de los programadores de jazz que nos toca sufrir en España. Lo que ha motivado esta protesta son los tres conciertos en España de Canada Day IV del baterista y compositor Harris Einsenstadt.

Lo primero que hay que indicar es que esta es una super formación de jazz contemporáneo, por mucho que tanto los términos “super formación” como “contemporáneo” hayan perdido su verdadero significado a base de manosearlos masiva e indiscriminadamente. Lo que sí evitaré es la palabra “vanguardia”, todavía más gastada que las anteriores cuando se refiere al jazz. De hecho, no son unos epítetos necesarios. Incluso aunque se obvien estas calificaciones, una formación en la que están el trompetista Nate Wooley (uno de los instrumentistas más interesantes de la última década), el contrabajista Eivind Opsvik, el saxofonista Matt Bauder, el propio Harris Eisenstadt (un excelente compositor y baterista) y el vibrafonista Chris Dingman merecería un mínimo de atención e interés, especialmente cuando como sucede en este caso, la música que desarrolla este grupo tiene una fuerte componente melódica y un preciso trabajo en el desarrollo de distintos ambientes.

Harris Eisenstadt Be BopDurante este mes de noviembre esta formación va a dar unos cuantos conciertos en Europa, tres de ellos en España. ¿Y en dónde serán esos conciertos? ¿En algunos de esos eventos que durante estos días tienen lugar en un buen número de lugares en España? Los típicos “Festival de Jazz de…” (añadase la correspondiente localidad), en el que en demasiadas ocasiones el jazz brilla por su ausencia. ¡No! Los tres conciertos van a tener lugar en el Be Bop de San Sebastián – Donosti (sábado 15), en La Ribera de Bilbao (un local abierto hace unos meses y que organiza conciertos puntualmente, el domingo 16), y en el festival que organiza por su cuenta y riesgo Jimmy Glass en Valencia (martes 18).

Sin estar directamente involucrado en lo relativo a la contratación (que Coltrane, Bird y Lady Day me libren de volver a intentar organizar ciclo alguno), he estado al tanto de las peripecias y tribulaciones para organizar estos tres conciertos, de la desesperante búsqueda de posibles locales para cerrar las fechas de las tres citas en nuestro país. Si uno observa los precios de las entradas (el concierto en San Sebastián será gratuito), no parece arriesgado pensar que el caché del grupo sea demasiado elevado como para que no se les hubiera podido encontrar un hueco en alguna otra ciudad, en alguno de los festivales otoñales. Llama la atención poderosamente que en esta minigira no estén incluidas ni Barcelona, ni Madrid.

Jimmy Glass 2014-11-18 Harris EisenstadtSi uno reflexiona acerca de los motivos que provocan la ausencia de determinados artistas en nuestros escenarios es como para echarse a temblar, o para pedir exilio en alguno de los países que nos rodean. Las ganas de huir aumentan si se tiene en cuenta que en esos festivales (públicos) se mueven unas cantidades de dinero que no son precisamente pequeñas, incluso con los recortes que ha traído la crisis. Si se investiga un poco (no demasiado), tanto acerca del propio grupo Canada Day (con varias grabaciones publicadas), como de sus integrantes, el número de estrellas que han obtenido sus grabaciones en las críticas publicadas en los medios especializados es abrumador. Esto lleva a las siguientes preguntas. ¿Es esta ausencia cuestión de ignorancia? ¿De apatía? ¿De desinterés? ¿De mantener unos intereses creados? ¿De mantener -no se sabe cuál- el status quo de esos festivales de jazz? Responder afirmativamente a cualquiera de estas preguntas es triste, muy triste. En tiempos de información a un solo click la ignorancia no debería estar permitida en los encargados en llevar adelante una programación de jazz. Tampoco son aceptables ni su desinterés, ni su apatía, ni el resto de consideraciones. Pensar en personas gestionando dinero público con indolencia, guiadas únicamente por los intereses personales, la ignorancia, la falta de curiosidad, o de otros intereses espúreos duele mucho.

Desafortunadamente el caso de Canada Day IV no es único. Son muchos los grupos que en sus giras otoñales y veraniegas por Europa no tienen una mísera parada en España. Y sí…  toda esa música tan interesante que tiene lugar en escenarios no tan alejados, ¿nos la vamos a perder?

© Pachi Tapiz, 2014

Canada Day Autumn 2014