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46 Voll-Damm Festival Internacional de Jazz de Barcelona.

  • Día: 14 de noviembre de 2014.
  • Lugar: Palau de la Música Catalana (Barcelona).
  • Componentes:
    Eirik Hegdal: dirección, saxos y composición
    Joshua Redman: saxos tenor y soprano
    Trine Knutsen: flautas
    Stig Førde Aarskog: clarinetes
    Eivind Lønning: trompeta
    Stein Villanger: trompa
    Erik Johannessen: trombón
    Ola Kvernberg: violín
    Marianne Baudouin Lie: violonchelo
    Øyvind F. Engen: violonchelo
    Nils Olav Johansen: guitarra y banjo.
    Ole Morten Vågan: contrabajo
    Tor Haugerud: batería

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La sorpresa es una de las esencias del jazz. No, no es que un servidor dude de la inteligencia de ustedes, queridos lectores de Tomajazz, ni que esté descubriendo algo que es de Perogrullo, sino que a veces vale la pena vindicar lo obvio, y más cuando uno de los saxofonistas más populares de los últimos veinte años, Joshua Redman, ejerce de centrocampista en la muy heterodoxa Trondheim Jazz Orchestra. Y recalco lo de muy heterodoxa porque esta formación surgida en Trondheim (Noruega) no es una orquesta de vanguardia estilo AACM, ni una big band de las de toda la vida, ni una pequeña orquesta de música contemporánea. Es a lo sumo una mezcla de todas y cada una de esas formas, una orquestina que no sigue la corriente lánguida de ciertos jazzman escandinavos, ni la de la furia libertaria de otros próceres del jazz polar. Tal es la plasticidad de esta formación, que en su prolífica carrera ha contando con colaboradores tan dispares como Chick Corea o Stian Westerhus.

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Joshua Redman ya lleva un lustro colaborando con la Trondheim. Un CD de 2010, Triads and More (MNJ Records), da muestras de lo fructífero de esta comandita. En esta ocasión venían con un nuevo proyecto bajo el brazo —aún por lo visto sin publicar— que además contemplaba el estreno mundial en Barcelona de varias piezas. Desde el arranque del recital sorprendió la puesta en escena del artista de Berkeley. Si alguien esperaba escuchar al Joshua Redman más musculoso se llevó un fiasco. Redman racionó su tanda de solos y se integró en la formación noruega como un miembro más. No en vano, y por más bueno que sea —que lo es—, no era mejor músico que el banjo y guitarra Nils Olav Johansen, el violinista Ola Kvernberg o el trompetista Eivind Lønning. En todo caso, fue el director y compositor de las piezas, Eirik Hegdal, el que se llevó —y perdonen la expresión— el gato al agua.

Arrancó el concierto con una pieza titulada “Marching Throug Europe”, antesala de lo que iba a ser la tónica del concierto: una combinación de formas alambicadas con otras más melódicas; de fragmentos típicos del llamado jazz de vanguardia —giros bruscos, notas disonantes o efectos aconvencionales— con pasajes casi sinfónicos. Alegres marchas junto a momentos de libre exploración rayana con el lenguaje tradicional del free-jazz, además de un fino sentido del humor. También destacó el tratamiento tímbrico, impecable y con un instrumentación poco convencional: trompa, violonchelo, batería con elementos de percusión clásica, banjo y clarinetes, entre otros elementos, lo que convierten a la Trondheim en una suerte de banda municipal, a veces; en un ensamble clásico, otras, y hasta en un combo de jazz tradicional. En ocasiones, y por la tónica de determinados pasajes, tenía incluso visos de ser un grupo para hacer música para cine de autor.

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Hubo homenajes al gran Eric Dolphy —“Arround Noon”— y a Marc Johnson —“Re-Marc I Made”—. Además de las intervenciones de Joshua Redman, destacaron los solos del guitarrista Johansen, en la pieza “Mekatoniana Radioheads”, del trombonista Erik Johannessen, en “Strange March”, del violinista Kvernberg y, ya en las postrimerías del concierto, del baterista y percusionista Tor Haugerud y del propio Eirik Hegdal al saxo soprano. El broche de oro de la sesión fue la interpretación de un “Adagio” de Johan Sebastian Bach en el bis, casi a modo de contrapunto.

Hablando de contrapuntos, que un saxofonista del, digamos, mainstream jazzístico actual encaje como pez en el agua en un proyecto tan alejado de la “tradición” jazzística es, permítanme, un aviso a navegantes —a la deriva o no, tanto da—. Ni el jazz es menos jazz porque se lleve por los derroteros que aborrecen los amigos de ortodoxia, ni la “vanguardia” es menos “vanguardia” porque se lleve por la senda del libre eclecticismo y cuente con la participación de “intrusos” de la categoría del gran Joshua Redman. La Trondheim Jazz Orchestra es sin duda una de los big ensambles más sugerentes del jazz europeo.

Texto: © Martí Farré, 2014
Fotografías: Joan Cortès, 2014