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Marco Mezquida es, tal vez, y con permiso de Agustí Fernández, el pianista más activo de todo el panorama nacional. Son prácticamente incontables los proyectos en los que participa y además, cada uno de ellos difiere sustancialmente de los otros. Tiene aquella difícil virtud de plasmar su personalidad en cada nota que ejecuta. En cada nota que acaricia… que sufre… que sonríe… escuchar a Marco Mezquida es someterse a su vida. Y a su vez, entender la nuestra. O al menos intentarlo.

El año 2014 está recién acabado. Hablamos de nada en general y de todo en concreto. De decisiones certeras (decisivas). Proyectos pasados y futuros. De enseñar a desaprender… o de aprender sin ser enseñado… de Menorca… incluso hablamos de su posible posesión (infernal o angelical).

Podría extenderme más en la presentación pero me parece mucho mejor que lean la entrevista para conocer un poco mejor (o conocerlo por primera vez) a este músico y compositor. Desde Tomajazz lo recomendamos y reivindicamos. Pasen y lean.

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Jesús Mateu: Al nacer en la isla de Menorca, imagino que el mar puede que sea una fuente de inspiración en tu música, también puede que el aislamiento y por lo tanto, la proximidad con los menorquines y la familia, sea algo que en un inicio moldeara de alguna forma tu manera de ver la música. Aunque actualmente resides en Barcelona ¿Cómo de importante es en tu vida y en tu música la isla de Menorca?

Marco Mezquida: Soy menorquín y creo que sí afecta o influye en la manera de ser el entorno en el que uno vive o ha vivido, y por lo tanto, también se refleja en el aspecto creativo. No es lo mismo nacer y vivir hasta los 18 años en una tranquila y bastante virgen isla del mediterráneo, que nacer y crecer en un barrio de Bogotá o de Tokio. Ya hace 9 años que salí de esa isla, y aunque a veces la he echado de menos, sé que era necesario salir de allí para crecer, y cuando vuelvo la valoro aún más y entiendo mejor a las personas. Menorca es un lugar privilegiado del planeta, una prisión maravillosa como decía mi profesor de órgano, pero me adapté muy rápidamente a la vida de ciudad. También siento que me influye mi otra mitad, que es aragonesa con toda su tradición: el Valle de Hecho de donde es nacida mi madre y donde realmente siento que desconecto más por no tener allí tanto vínculo familiar ni de amistades. El Valle de Hecho en los Pirineos es otro lugar de gran belleza y paz que me ha marcado y que posee dos cosas de las que carece Menorca: buena montaña y río. Tengo ganas de hacer algún día un proyecto que una esos dos folklores tan ricos como es el menorquín y el cheso, incluyendo a los cantantes y músicos más representativos de cada lugar.

Jesús Mateu: ¿Qué factor se produjo para que encaminaras tus estudios musicales hacia la música jazz y no hacia la música clásica? Tengo entendido que algunos profesores querían que siguieras los estudios clásicos.

Marco Mezquida: El factor decisivo fue la creatividad. Necesito poder aportar mi manera de ser y hacer en la música que hago. Para eso he estudiado tanto, para poder hacer lo mío y potenciar mi inventiva. No tengo tanta necesidad ni ilusión de pasarme tantas horas estudiando el repertorio clásico para tenerlo en dedos o ser concertista de eso. Lo admiro, escucho y nunca lo he abandonado, pues siempre intento estar en algún proyecto que bebe del formato concertístico clásico, como por ejemplo en este pasado 2014 que he interpretado y revisitado el “Rhapsody in Blue” de Gerswhin como pianista solista en la Orquesta de Vilafranca del Penedès. En este mes de enero de 2015 tocaré una pieza escrita para trío de jazz y Cobla de Lluís Vidal. Siempre me estimula seguir estudiando repertorio escrito, aunque lo dicho, en mi día a día ya sea en concierto o en casa invierto más tiempo en el aspecto creativo de la composición o improvisación.

Jesús Mateu: En tu primer disco a piano solo La Hora Fértil comentas que grabaste ocho horas de música en dos sesiones. ¿Piensas publicar más material fértil de aquellas sesiones?

Marco Mezquida: Por ahora no lo creo, aunque quizá dentro de unos años y abra el baúl… quién sabe… En el siguiente disco a piano solo seguramente retomaré algunas ideas o conceptos que se quedaron en el tintero durante esa grabación. No miro mucho lo que hice, si no lo que me apetece hacer ahora.

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Jesús Mateu: Tu trío como líder formado por Carlos Falanga y Marko Lohikari hace ya unos cinco años que funciona. En el año 2013 sacasteis el disco My Friend Marko que se ha recibido muy bien ganando algunos premios. Cuéntanos como habéis evolucionado desde que empezasteis y que planes hay.

Marco Mezquida: Toco con mucha gente más mayor que yo, y esto nunca ha sido un inconveniente, ¡todo lo contrario! Muchos de ellos ya son verdaderos amigos y nos entendemos a la perfección, pero Marko y Carlos son mis verdaderos primeros amigos músicos de jazz con los que decidí emprender algo propio. Por eso quería grabar con ellos y por eso me reafirmo en que es muy importante emprender algo propio con gente con la que hay una buena afinidad e ilusión para crear un proyecto y un sonido de grupo que se irá creando con los años. Estoy feliz de haber encontrado tantos conciertos en los últimos dos años a raíz de este My friend Marko independientemente de que haya ido tocando paralelamente en más de 4 tríos más. Cada grupo es un mundo y tiene una dinámica muy diferente, y me siento camaleónico en el sentido de que me adapto muy bien y me siento cómodo conversando musicalmente en muchos registros diferentes. Es algo realmente estimulante que me ha dado tablas.

Jesús Mateu: Hace poco le preguntaba a Ramón Prats por el formato por excelencia a la hora de escuchar música. El vinilo. En una entrevista decías que últimamente escuchas discos en este formato y que no descartas hacer ediciones limitadas en próximas referencias, excusa perfecta para hablar de proyectos que estén próximos a ser publicados. Por lo tanto. ¿Qué discos, en los que participes, van a publicarse de manera inminente? ¿Alguno de ellos en este formato imprescindible?

Marco Mezquida: No descarto hacer alguna edición limitada en vinilo para los amantes de este formato. Total, el CD está de capa caída. Me encanta e ilusiona el vinilo aunque no crecí con este formato, pero sobretodo disfruto con los discos que se hicieron para este formato. A día de hoy, en la era digital, grabar en un vinilo es como escribir en el ordenador con un formato de letra que imite la caligrafía manual. No es lo mismo.

En 2015 aparecerán varios discos de mi cosecha y otros en los que seré sideman. Este 2015 será quizá el más fructífero de mi carrera si todo sale como tengo previsto. Aparecerá mi segundo y tercer disco a piano solo: el primero es un directo en el Festival de Jazz de Terrassa de 2014, y el segundo lo formarán las nuevas composiciones e improvisaciones después de lo vivido con La hora Fértil. También saldrá a la luz el segundo disco a dúo con la cantante Celeste Alías, con la que hemos trabajado un repertorio fabuloso de canciones ajenas con la Luna como elemento vertebrador. Con ella trabajamos mucho un tipo de lied contemporáneo personal con destellos de jazz y música clásica. Otro dúo más jazzístico con Manel Fortià al contrabajo saldrá en breve también. Después espero que salga el segundo disco con mi trío, My Friend Marko II, con también nuevos temas propios y algún standard. Estoy escribiendo para un nuevo trío con Ramon Prats y Masa Kamaguchi que será mucho más free y virulento que My friend Marko. Con Ramón Prats tengo un cuarteto de free muy intenso junto con Tom Chant al saxo y Johannes Nästesjö y también con esta formación saldrá un disco de música totalmente improvisada próximamente. Con el trío de Giulia Valle junto a David Xirgu grabaremos un disco en directo en el Festival de Jazz de San Francisco este próximo junio; saldrá en breve el disco de Gabriel Amargant Quintet, acaba de salir publicado en Discordian Records un disco de free titulado Memoria Uno -Crisis donde 40 improvisadores de todos los instrumentos: grabamos 3 improvisaciones muy potentes bajo la conducción de Iván González y Albert Cirera. En 2015 aparecerá el tercer disco que he grabado con Juan Pablo Balcázar, esta vez a cuarteto. También grabaré el segundo disco a trío con Gonzalo del Val y David Mengual y otro disco con el quinteto de Luis Verde, con unos músicos cubanos de Madrid estupendos. ¿Quieres que siga o ya te has dormido?

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Jesús Mateu: ZZzzzzZZzzzZZZZzz ¡Eh! ¿Decías? ¡Solo estaba descansando la vista!… Viendo la cantidad de proyectos que nombras o simplemente mirando tu web oficial, donde se puede observar que actúas muchísimos días cada mes, ¿has sentido (o sientes) vértigo al tener que afrontarte cada día a una agenda tan compleja?

Marco Mezquida: Cuando miro todo lo que tengo que hacer en el mes sí que a veces trago saliva un poco acongojado, pero a medida que van pasando los eventos, ya no siento vértigo porque hacer conciertos aquí y allá es lo que más me gusta y aunque suponga una inversión de energía física y psíquica grande por el tipo de implicación que tengo en cada concierto y con cada grupo, me he acostumbrado a este ritmo frenético de unos 160 conciertos al año en más de 25 proyectos muy diversos. Esa diversidad me aporta mucha vida y muchas alegrías. Y vivo de ello. Eso era lo que deseaba de joven y por lo tanto me siento dichoso y agradecido a la vida y a la gente que cuenta conmigo.

Jesús Mateu: Da la impresión de que solo en Madrid y Barcelona (con el permiso de Valencia) hay un movimiento potente de música jazz en directo y a diario. Después, en los meses de verano, ya sabemos que hay muchísimos festivales por toda la geografía española que apuestan (con menor o mayor acierto) por la música jazz. En definitiva, en tu opinión ¿Cómo está la escena jazzística en España?

Marco Mezquida: Bueno, aunque no es fácil llegar a la programación de ciertos festivales veraniegos, la escena jazzística en España cada vez es mejor y más interesante aunque cueste dar continuidad a los proyectos, por culpa de un generalizado y progresivo desinterés hacia la cultura y a la música en vivo. A pesar de eso, la música que se hace es en muchos casos estupenda ya sea en Málaga, en Madrid, en Barcelona, en Valencia… Los músicos y las instituciones deberíamos potenciar la conexión entre las ciudades porque suele haber poco contacto con la escena de otras ciudades españolas y europeas. Querría potenciar en un futuro próximo el hecho de crear más vínculos con músicos de otros países y conocer lo que se cuece por allí.

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Jesús Mateu: Hace unos meses escribí esto sobre ti después de verte en una sesión improvisada “Marco Mezquida parece completamente poseído por alguna fuerza demoníaca… o angelical, según se mire” “Cada pulsación sobre la tecla produce algo en él. Es como si sintiera dolor con cada nota, pero un dolor placentero” Ahora enserio, ¿Estás poseído?

Marco Mezquida: La música tiene un poder en el ser humano en general, pero mi cerebro ha ido madurando y se ha ido moldeando con la música. Desde los cinco años he tenido música en mis venas, o incluso antes. Mis primeros cassettes son de cuando mi madre me grababa cuando tenía cuatro años y yo me pasaba horas cantando mientras tocaba ritmos con un tambor, con un estilo como de procesión. Según ella entraba en un estado de evasión como lo produce el juego. Estas navidades he esuchado algunos de esos cassettes y la verdad es que me sorprendí: no recordaba que con cuatro años cantaba, tocaba percusiones e improvisaba durante muchos ratos cuando estaba contento, y era una música minimal pero intensa algo parecida a la música de las procesiones. Con la batería de juguete me evadía, después con el casiotone y después con el piano a partir de los siete ya fue el no-va-más en el sentido de que el tiempo se me pasaba volando.

Pasé una época a los trece en la que no quería ir a clases de música ni que me obligasen a estudiar, pero gracias a la insistencia paternal superé esa fase y de nuevo volví a motivarme y tener la música como pasión, juego, necesidad y vía de escape para desfogarme. Era, a la vez, una manera de transformar ciertos estados de ánimo como la tristeza o la soledad a sentimientos más positivos y purificadores. Con diecisiete años cada viernes por la tarde fumábamos con mis amigos algún canuto para liberarnos un rato del bachillerato y de toda la semana, y nos íbamos al aula de piano de cola del conservatorio de Mahón cuando se vaciaba. Ellos se ponían a mi alrededor y yo empezaba a improvisar canciones largas. En esa época había descubierto con devoción los conciertos de piano solo de Jarrett y su idea de viaje musical orgánico con pasión me fascinaron. Yo quería ser como Jarrett, hacer que el piano fuese tan potente como una banda de rock. En estas sesiones un tanto alucinógenas con mis amigos ellos flipaban, y yo también. Yo cerraba los ojos y nos dejábamos llevar. Esa idea de viaje, y el poder del sonido en el aquí y ahora, ha sido el motor que años más tarde me ha impulsado a grabar discos en solitario y realizar conciertos con esa necesidad de volar e intentar hacer volar a los que me rodean. ¡Para mí eso es un verdadero sueño hecho realidad!

Jesús Mateu: Una de las frases célebres del programa La Bola de Cristal era “Enseñar a desaprender como se deshacen las cosas” ¿es imprescindible aprender música con los métodos académicos para después desaprenderlos o es factible ser autodidacta desde un inicio?

Marco Mezquida: Yo no quiero ser tan categórico, pues hay muchos tipos de músicos y yo no puedo hablar del proceso de cada uno. Están los más académicos y están los más autodidactas en los extremos, pero yo me siento en el centro. Unos habrán hecho pocas clases y se habrán perfeccionado de forma autodidacta y otros músicos que querrán seguir recibiendo clases y sentirse como eternos alumnos, cosa que no tiene por qué ser una cuestión académica, si no por el afán de seguir aprendiendo o escuchando. Ambas tienen su qué. Yo soy músico porque de pequeño ya jugaba y experimentaba con ritmos, melodías y armonías. Esa exploración era autodidacta, sacaba canciones de oído y tocaba encima de discos. Y en la escuela tuve buenos profesores, gente motivadora y con una filosofía musical sana. A varios de ellos los considero verdaderos amigos. No estoy reñido con ninguna de las dos maneras de educarse y por el momento no siento que deba desaprender porque no sé mucho y así seguiré explorando.

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Jesús Mateu: Leí hace poco una entrevista al contrabajista Avishai Cohen. En una de sus respuestas decía “nadie quiere escuchar algo que ya ha escuchado antes” y precisamente esto es lo que creo que falla en la educación cultural. A mí me da la impresión que el global de la gente, solo busca escuchar cosas que conoce a la perfección para poder, o bien cantar o bien tararear sin más esfuerzo. De ahí las tremendas repeticiones en algunas radios. No hay un interés por conocer algo nuevo y por esto puede que a la gente le cueste tanto apreciar el jazz o las músicas improvisadas. No sé qué opinión puedes tener al respecto.

Marco Mezquida: Tienes razón en lo de que la gente en general solo escucha cosas que conoce, porque el sistema nos lo mete por todos los agujeros posibles, y eso es para mí una triste patología resultado del mundo occidental empobrecido y superficial en el que vivimos. ¡Estoy bastante harto de los hilos musicales, de verdad! Si por mí fuera ordenaría que desapareciesen todos: en los aviones, en los bares, en las tiendas, en los supermercados, en los autobuses, en el médico, en los restaurantes… Por todo hay ruido-hilo musical. Es un horror porque además en la mayoría de casos está fuerte, es una música totalmente pasada de moda y descontextualizada, pues en la mayoría de casos, estas canciones están hechas para bailar a todo volumen ya sea en discotecas o donde sea, pero no están hechas para ser machacadas mil veces en penosos y automáticos hilos musicales a un volumen pseudo-flojito pero que te hacen estar en una continua pseudo-discoteca a cualquier hora del día. Eso anula el criterio, el espíritu de búsqueda y el refinamiento de los gustos individuales. Por eso la gente dice “yo escucho de todo”. Pero no, solo escucha lo que le ponen hasta en la sopa, y al final eso es lo que les gusta y es lo único que conocen. Detesto los hilos musicales de veras, y no soy una persona nada maniática, pero me afecta a mí e inconscientemente a toda la gente que se lo come sin preguntarse si le gusta esa música impuesta o si está fuera de contexto. Parece que se ha convertido en algo normal e incuestionable rellenar el “incómodo” silencio o ruido ambiental con un random musical. Y lo que más aborrezco es que encima la radio o el hilo musical esté mal sintonizado y distorsione, y nadie se dé cuenta… El mundo pierde mucha sensibilidad con esto, y obviamente la música pierde valor porque ¡está demasiado presente en todos lados!

Jesús Mateu: A raíz de tu respuesta, tengo que decirlo. En el mes de agosto publiqué el siguiente tweet en mi cuenta personal: ¿Os gusta realmente la música que escucháis? Yo creo que muchos estáis profundamente manipulados. No dejéis que os digan que escuchar. Por lo tanto estoy de acuerdo en lo que dices. Y para seguir metiendo el dedo en la llaga. ¿Qué remedio podemos aplicar para que las futuras generaciones no reciban la manipulación desde que nacen? Te lo digo porque soy padre de dos niños y lo veo una tarea casi imposible. Cualquiera viene con un Smartphone y enseña un videoclip ultra comercial a tus hijos y ya los tienes enganchados.

Marco Mezquida: Creo que es muy importante potenciar la educación y no olvidar eso en todas las etapas de la vida ya sea de los chavales o de los adultos, porque esto que comentas no es nada de lo que debamos culpar a los pequeños. La tecnología o esta cultura ultra comercial como dices que nos meten hasta en la sopa no tiene por qué hacernos peores personas ni más insensibles a priori, pero creo que es importante que la gente, repito, mayores y niños, sepamos salir de la alienación que estas máquinas provocan en nuestro mundo occidental y tengamos ganas de explorar, ser curiosos, cultivarnos, conocer la historia del ser humano. Pero claro, es más fácil encender la tele o hacer el vago en internet y así no tener que pensar demasiado…

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Jesús Mateu: En la entrevista de Avishai Cohen que comentaba antes decía: “el jazz abarca la mayoría de los lenguajes, más que cualquier otro género, ha llegado adonde no estaba y eso es genial, y también paradójico porque hay tradición jazzística pero la tradición del jazz es no permanecer en la tradición, como una lucha interna, es muy interesante”. ¿Sientes que eres un músico de jazz?

Marco Mezquida: Yo soy músico, y aunque transite más por los caminos del jazz (por la improvisación) y el juego en la conversación entre músicos, la verdad es que me querría considerar un músico creativo e improvisador libre de una etiqueta estilística, porque la idea que tenemos, o al menos tengo yo de músico de jazz de antaño, no se corresponde con la idea de músico de jazz actual, que tiene otro bagaje y otra dinámica y estilo de vida. No sé, creo que me identifico con el jazz porque hasta ahora, ese océano me ha permitido explorar la creatividad y compartir con muchos músicos afines maneras de componer, improvisar o interpretar, cada uno a su manera, por supuesto. Pero aunque haya sido así hasta ahora, muchas veces siento que mi interés no está tan centrado en el jazz sino en artistas concretos cuya música tiene un valor profundo y me entra por la vena ya sean cantautores, compositores de todas las épocas, grandes intérpretes o improvisadores de vanguardia. Habría una buena lista de músicas variadas y dispares que forman mis influencias, desde la música de la mal denominada “alta cultura” con madrigales de Gesualdo Ockeghem, hasta el más chabacano y penoso tema del Cuarteto Obrero. En otra entrevista te lo cuento.

Jesús Mateu: Aunque nos desviemos un poco de la lógica de la entrevista, me parece importante saber tu opinión en el siguiente aspecto. En estos tiempos tan convulsos en los que la política entiende la cultura como algo sin importancia. En la que no tiene reparos en criticar a autores (por ejemplo las críticas de Montoro a los cineastas españoles), utilizar fondos públicos para promover actos sin valor cultural real o subir el IVA cultural hasta el aberrante 21%, ¿debe ser la música un conducto para protestar ante esta situación?

Marco Mezquida: La música y el arte en general pueden ser y son una herramienta reivindicativa. Soy consciente de todas las adversidades que nos toca sufrir y lo reivindico con palabras más que con canciones, aunque obviamente en ellas se reflejan cosas de lo que pienso también.

Yo, como músico, quiero compartir lo que hago y que salga de mis entrañas para dar algo de alegría o energía al espíritu de los presentes independientemente de si gobiernan teletubbies o pokemons. Esa es mi reivindicación, intentar que los que vengan a mis conciertos piensen que con IVA o sin IVA ha merecido la pena salir de casa. Y después fuera de allí, yo reivindicaré como ciudadano y músico una mayor ayuda e implicación para con la cultura y la gente que trabaja en ella.

Jesús Mateu: Cómo si se tratara de una sesión de libre improvisación en Robadors 23, te dejo espacio en blanco para que improvises si así lo crees conveniente. En todo caso, muchas gracias por concedernos esta entrevista y deseamos que tengas un feliz año 2015.

Marco Mezquida: Quiero saludar a mi tía Herminia que me estará leyendo, a mi primo Hermenegildo que tan mal me cae y a Prudencio el portero, que más vale tarde que nunca. ¡Un saludo a todos y feliz 2015 para ti también!

 

Texto:  © Jesús Mateu Rosselló, 2014
Fotografías: © José Luis Luna Rocafort, 2014