Jazz Nadal (Jamboree, Barcelona, 4-I-2013)

  • Fecha: 4 de enero de 2013.
  • Lugar: Jamboree (Barcelona).
  • Componentes:
    Manel Camp: piano y arreglos
    Mireia Farrés: trompeta
    Llibert Fortuny: saxo tenor, ewi, ordenador, pedales y arreglos
  • Comentario:

    Un buen caldo de navidad, a base de jazz, calipsos, blues, funk y villancicos no cantados, salpimentado con otras sustancias puntuales. Producto estacional de proximidad. Una propuesta para una abanico bien amplio de público, de la abuela al nieto, pasando por los padres, tíos, y muy especialmente para las “tietas” (tías). Si tomáramos como referente la novela Incerta glòria  (Incierta gloria) de Joan Sales -del que en 2012 se celebró el centenario de su nacimiento-, de “tietas” hay unas cuantas, peculiares, solteras, matronas de mucho cuidado y acaudaladas, pero me da la sensación que estas se han reducido muy considerablemente y en todo caso estarían más acorde con la canción homónima de Joan Manuel Serrat.

    La propuesta se denomina “Jazz Nadal” (Jazz Navidad), que suena sin ningún esfuerzo a “Ya es Navidad”. Resulta perfecta para acomodarla en distintos espacios, desde un Auditorio hasta un teatro-restaurante, pasando por una jazzcava, un centro parroquial o incluso en una ermita. Propuesta que también tendría cabida en un programa de televisión en “prime time”, si más no en TV3 (canal autonómico catalán).

    Tres son los responsables del evento. El pausado, tranquilo y pensativo –¿qué me hacen hacer estos dos canallas?- Manel Camp al piano, que imprime el aire más jazzístico de corte clásico. Mireia Farrés, trompeta solista de la “Orquestra Simfònica de Barcelona i Nacional de Catalunya”, de sonido preciso, limpio y sobrecogedor, que lo envuelve todo con una pátina de seriedad y formalidad, proporcionando un mayor empaque.  Llibert Fortuny, saxo tenor, ewi, ordenador y pedales, un saco de nervios de ondulación casi constante, ejerce de músico y en menor medida también de showman, con su  característico friquismo, que tanto le gusta y que sabe administrar en las dosis oportunas. Los responsables de los arreglos son Camp y Fortuny.

    Las “Nadales” (villancicos), son ocho en total, cuatro populares catalanes, “El noi de la mare”, “El desembre congelat”, “El cant dels ocells” y “Les dotze van tocant”, más tres internacionales, “Santa nit” (Noche de paz),  “Escolteu, els ángels cantan” (Escuchad, los ángeles cantan) de F. Mendelsson y “Adeste Fideles”.  El octavo tema es un popurrí, de relaciones navideñas, a partir del villancico catalán, seguramente el más popular, “Fum, fum, fum”. En este último tema, Llibert dejó fluir su friquismo,  invito a un espectador a subir al escenario para cantar un hipotético gordo de Navidad, al modo de los niños de San Ildefonso, después lo pasó distorsionado al tono del pato Donald y con el coro de los asistentes, previamente grabado, con el consabido “Fum, fum, fum” a modo de riffs, los tres solistas moldearon el fin de fiesta.

    Quizás algunos de estos villancicos no hubieran sido del agrado de Joan Sales, especialmente en los pasajes más gamberros-friquis-anarquistas (por su manifiesto y maniqueo desprecio hacia estos últimos), o quizás si, por la proximidad al comportamiento de su personaje más célebre y celebrado, el alocado y siempre a la contra, Juli Soleràs.

    El resultado final del primer pase de la segunda noche, fue el de un público alegre, contento, satisfecho y de aire navideño, con una buena parte del mismo adquiriendo el pack-regalo, consistente en una bola  transparente con un USB conteniendo los ocho villancicos más un librito explicativo, todo bien envuelto en celofán, que hace más autorregalo.

     

    Texto y fotografías: © 2012 Joan Cortès

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