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The Big Free Tongue es una formación surgida en Pamplona que en 2014 publicó Albura, su estreno discográfico, en la interesante Serie Vector del sello Clamshell Records. Unos meses después de su publicación el cuarteto formado por Iñaki Rodríguez (saxo), Jorge Abadías (guitarra), Luisa Brito (contrabajo) e Hilario Rodeiro (batería) presenta el disco en directo. No va a ser dentro de un concierto de una programación de jazz, sino en el ciclo Miradas de Música Contemporánea que organiza el Civivox de San Jorge de la capital del Viejo Reino. Hasta el momento, no ha sido habitual que los múltiples grupos y músicos que están formando la activa escena pamplonica hayan tenido una aproximación tan franca y directa a la improvisación. Pachi Tapiz entrevistó a los cuatro integrantes del grupo. Sera Martín fue la autora de las fotografías, tomadas en una soleada mañana de sábado de marzo en las calles del casco viejo de Pamplona y en La Guillotine. Un encuentro entre cafés con leche, infusiones y alguna caña, aderezado por reflexiones de todo tipo (musicales o no), incluso chistes de temática muy variada, pero especialmente en una muy agradable compañía.


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The Big Free Tongue en La Guillotina. De izquierda a derecha Jorge Abadías, Luisa Brito, Hilario Rodeiro e Iñaki Rodríguez. Al fondo, Pachi Tapiz

PACHI TAPIZ: En las enseñanzas regladas no es habitual que se estudien formalmente ni el free-jazz ni la libre improvisación. ¿Cuáles son vuestras aproximaciones a estos dos géneros? Nombres y grabaciones que os hayan llegado a influir de un modo especial.

HILARIO RODEIRO: En mis inicios, cuando me estaba formando como batería en Santiago, tuve como maestro a L.A.R. Legido. Él fue quién me mostró el camino a estos estilos y sobre todo, quién me enseñó a ver la música desde una perspectiva totalmente nueva. Poca gente me ha influido tanto y de una manera tan directa como él. Después, tirando del hilo van saliendo nombres en el camino; el trío de Paul Motian siempre ha sido una de mis referencias. Otros, como Paul Bley y Don Cherry, o Chris Speed y Augusto Piroda, te van aportando pequeñas ideas y fórmulas nuevas.

IÑAKI RODRÍGUEZ: En las enseñanzas regladas la inclusión del jazz y la música improvisada es relativamente reciente, sobre todo en el caso del jazz. De hecho se ha comenzado por establecer estas enseñanzas desde el tejado, es decir, comenzar por integrar unas enseñanzas superiores antes de implantar estas desde la base. Lo que esto está provocando es que las enseñanzas elementales y medias adolezcan de unos cauces o caminos adecuados para que las nuevas generaciones puedan acceder a estas enseñanzas superiores habiendo experimentado y conociendo diferentes momentos, estilos y formas de interpretar esta música. Por ello, en los cuatro años que duran las enseñanzas superiores de jazz hay que abordar tantos estilos dentro de esta música que es imposible profundizar bien en todos. El gusto personal lleva a cada músico a seguir indagando en el camino que considera. En mi caso desde la primera vez que escuché el disco Free Jazz de Ornette Coleman y su música traté de pensar cómo habían llegado a hacer esta música y por qué en ese momento no entendía nada de lo que allí pasaba; también me encantan Paul Bley, Paul Motian y también músicos más actuales como Chris Speed.

JORGE ABADÍAS: La única aproximación al free ha sido en jams en Zaragoza, cuando nos juntábamos en jams con los colegas y nos poníamos a tocar, y sálvese quien pueda. Más tarde aquí en pamplona con la Free Da Orkestra de Alejandro Mingot.

LUISA BRITO: Es verdad que en las enseñanzas regladas no se da mucha importancia a tocar de esta forma, pero yo creo que todos los músicos llevan eso dentro. Creo que incluso es más primario no tener que seguir patrones preestablecidos. Creo que sí que se tenía que hacer alguna asignatura para tocar más libremente.


Albura - The Big Free Tongue

PACHI TAPIZ: En vuestros currículum como músicos, el free jazz y la libre improvisación son unos géneros en el que hasta este momento no habíais tenido ninguna incursión, al menos que hubiera sido registrada formalmente. ¿Cómo surge el grupo Big Free Tongue y la grabación Albura?

HILARIO RODEIRO: En mi caso, si bien es cierto que hasta la fecha no había grabado un disco completamente “free”, siempre ha sido una forma de expresarme en mis composiciones y en mis proyectos personales. Si no registramos grabaciones y no se nos ve habitualmente en directo interpretando en el estilo, es en gran parte por la casi nula acogida que suele tener en locales y festivales de la zona. La situación actual no ayuda a que este tipo de propuestas salgan bien paradas.

IÑAKI RODRÍGUEZ: Jorge, Luisa y yo formamos parte de un proyecto llamado Saltas Por Algo donde la libertad tenía un peso importante y con el que actuamos por durante bastante tiempo. De aquel proyecto surgió el disco Quédate a gusto para el sello Nada Producciones con composiciones de Jorge Abadías, así que ya habíamos experimentado con la libre improvisación. Hilario también ha participado en proyectos de libre improvisación en Galicia, así que cuando Ana Maestrojuán me propuso musicar su obra de teatro titulada Tres Árboles de Piedra tuve muy claro a qué músicos quería llamar para hacerlo. Tras varias charlas con Ana surgió un tema al que llamé “En el limbo”, que resultó ser el hilo conductor del disco y de la obra de teatro. La obra tiene varios momentos donde esta forma libre de interpretar la música permite dar rienda suelta a las emociones y conseguir impactar emocionalmente en el público. Por eso decidimos grabar los textos de la obra en el ensayo, llevarlos al estudio y tocar sobre lo que los mismos nos sugiriesen. Así lo hicimos. Fredi Peláez nos puso por los cascos estos momentos de la obra. El resultado inicial fue muy interesante, pero Ana sabiamente decidió que como el tema “En el limbo” cerraba la obra, tratásemos de improvisar libremente pero tomando como hilo conductor la melodía del mismo. Así lo hicimos y de repente surgió la magia. Y lo que iban a ser unas tomas para la obra, se convirtió en un disco. La conexión entre los cuatro era tan fuerte que decidimos dejar el micro abierto y desnudarnos musicalmente dejándonos llevar por la música. Hubo tomas de hasta 35 minutos de las que salimos extenuados y sudando como pollos. Pero estábamos conectados. Tras escucharlo unas semanas después cada uno en su casa, nos dimos cuenta de que cada momento de la grabación se conectaba con el siguiente y de que debíamos mostrar este trabajo a la gente. Así que contacté con El Pricto de Discordian Records y le mostré en trabajo. Le gustó y aunque no encajaba en este sello, que está centrado en lo que sucede en Barcelona, me dijo que podría encajar muy bien en el Sello Clamshell Records de Pablo Correa. Me pasó su contacto y le envié la grabación. Me pareció una persona que ama esta música y conectamos desde el minuto uno. Le encantó y decidió incluirla en la serie Vector, así que todo fue sobre ruedas.

El nombre albura surgió porque evoca la parte viva del árbol y esta música está muy viva. Hilario es un enamorado de la botánica y nos pareció interesante asociar cada momento sonoro a las características de cada árbol. Por tanto Hilario podrá explicarte mejor este asunto.

JORGE ABADÍAS: El grupo lo armó Iñaki para la grabación de unos cortes para una obra de teatro. Al final de esa sesión dejamos el micro abierto y… sálvese quien pueda.

LUISA BRITO: Fue muy espontáneo todo. Estuvimos a la mañana en el estudio grabando para la obra de teatro. Sabíamos lo que íbamos a hacer. Como nos sobró tiempo, después de comer volvimos al estudio y dijimos: ” ¿ahora qué? Pues vamos a tocar algo, lo que nos salga”. Y la verdad es que lo pasamos tan bien que dijimos, bueno, pues nos gusta lo que hemos hecho aquí, vamos a editarlo. Y la verdad es que estamos muy contentos porque para mí es una experiencia nueva y voy descubriendo cosas, como músico a la hora de tocar de esta manera. El disco está editado siguiendo el orden de lo que grabamos. Hicimos algunos cortes para que se pueda pasar de una pista a otra, pero tal y como está es tal y como fue grabado.


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PACHI TAPIZ: ¿Cuál va a ser vuestro enfoque a la hora de presentar este trabajo en directo? Si no estoy equivocado, el germen de todo está en una grabación para una obra de teatro. ¿Son los árboles, la naturaleza el leit-motiv que va a servir de inspiración para la propuesta del grupo?

HILARIO RODEIRO: A mi modo de ver, imposible saberlo. En la grabación se trabajó un fragmento de un tema de Iñaki como idea recurrente que se desarrolla a lo largo de todo el disco. Es probable que el diseño del disco y el concepto de los árboles funcionando como títulos de los temas del disco también nos puedan influir de alguna manera, pero al margen de todo esto, la música siempre se desarrollará de una forma totalmente espontánea.

IÑAKI RODRÍGUEZ: El leitmotiv es la interpretación libre de la melodía “En el limbo”. Tras reflexionar sobre como mostrar este proyecto en directo, nos dimos cuenta de que la música que emana de cada uno de nosotros al tocar de esta manera tan libre tenía mucho que ver con los árboles, la paz que transmiten, toda la historia que esconden, los sonidos, olores del bosque, el ruido del viento sobre ellos… Por todo esto preparamos unas proyecciones con bosques, árboles creciendo, y nos lanzamos a mostrarlo y experimentarlo en un concierto en la sala de conferencias de la librería Katakrak de Pamplona. Decidimos no interactuar con las imágenes sino que apoyasen la puesta en escena y así tratar de que el proyecto reflejara lo más fielmente posible aquel momento en los estudios Potokko de Beasáin, donde lo más importante era la melodía y la conexión mutua para tratar de expresarnos a través de la música.

Intentamos buscar algunos puntos de apoyo sobre los que sustentar la puesta en escena del disco de manera que el resultado sea un viaje de 50 minutos de música ininterrumpida. Vamos experimentando con nuevas propuestas de expresión cuando nos juntamos e intentamos que todo sea lo más parecido a esa sensación primigenia que nos unió e hizo surgir este proyecto, esa sensación de libertad, de no saber qué va a suceder, el gusto por la melodía y su deconstrucción, por la consonancia y la disonancia, el buscarse, encontrarse y volver a escapar para encontrarse de nuevo, el salto al vacío y el sentir que hay alguien abajo que te va a rescatar para volver a saltar juntos de nuevo…

En los directos la música fluye naturalmente, sube y baja de intensidad; es más o menos melódica, y siempre está presente en nuestra cabeza la melodía “En el limbo”; en definitiva, es un viaje de aproximadamente 50 minutos donde el espectador puede disfrutar de un momento único que no se volverá a repetir de la misma manera.

JORGE ABADÍAS: Escuchar, escuchar, escuchar y escuchar y puede que tomar alguna iniciativa.

LUISA BRITO: Lo primero es intentar seguir la onda que tenemos en el disco. Yo lo que veo es que hay determinados momentos en que coincidimos todos de una manera que se forma como un… cómo decirte… un punto de agarre muy fuerte. Y entonces eso al final se te queda en la cabeza y lo puedes utilizar a la hora de tocar en directo. No va a ser igual, porque no puede serlo, pero sí que hay una base. Y luego se pueden aportar ideas. Me acuerdo que Hilario en un ensayo nos propuso hacer como una especie de canon. O sea, uno comienza con una idea, y cuando se cambia de idea, el siguiente coge la idea anterior y así sucesivamente… no va a ser un canon como los de Bach (risas). Pero esa es la idea: se pueden hacer muchas cosas.


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PACHI TAPIZ: ¿Qué supone para un músico la posibilidad de trabajar dentro del free-jazz o la libre improvisación? ¿La libertad de lo que está por ser creado?… ¿El miedo por no saber qué es lo que vendrá, lo que se puede definir como el vértigo del folio en blanco?

HILARIO RODEIRO: Expectación. Sorprenderse a uno mismo. Emocionar y ser emocionado. Felicidad a partir de la primera nota y hasta el último silencio.

IÑAKI RODRÍGUEZ: Después de esta grabación y pese a haber experimentado antes con el free y la libre improvisación me di cuenta de que de esta forma de expresarme me permitía conectar con mis amigos y compañeros de viaje de una manera distinta a la que acostumbro. Podía dejar de un lado la forma para centrarme en la melodía y una escucha mucho más atenta de lo que sucedía a mi alrededor; por tanto sentía una forma de hacer música muy honesta. Me sentía muy “yo mismo” haciéndolo, es como desnudarse y dar lo más profundo de ti a la gente, pero compartiéndolo a la vez con otras tres personas con las que estás dialogando desde lo más profundo de tu ser. Te están escuchando, tú les escuchas, tienes todos los sentidos a flor de piel e intentas que entre todos la música llegue al espectador y pueda sentir lo que tu estás viviendo. La mejor manera de que la gente entienda de lo que hablo es que venga al concierto, y trate que esta emoción y el respeto absoluto que nos profesamos cada uno de los integrantes de este proyecto llegue a ellos, lo sientan, y olviden sus problemas cotidianos por un momento. En estos 50 minutos de viaje puedes dejar el estrés en la puerta, apagar el móvil y dejarte llevar por el sonido, las melodías, la comunicación… Solos tú y la música.

JORGE ABADÍAS: Es una necesidad, una reproducción de actos cotidianos como conversar, escuchar un disco, ver una película, discutir contigo mismo, una extensión de nuestra realidad que no es otra que la constante necesidad de sentirnos bien, formando parte del maravilloso cosmos, aunque uno sea una infinitésima parte de fragmento del mismo. Estás engranado en él y ahí disertas.

LUISA BRITO: Sí, pero yo creo que en este caso una está tocando con gente que ya conoce, que me aporta muchas cosas, y con la que tengo muy buena conexión a nivel personal y emocional. Creo que es muy difícil que ocurra lo del vértigo del folio en blanco. Yo lo que te puedo decir es que mientras estoy tocando hay momentos en que arranco con una idea, y otros momentos en que no me queda otra que cesar mi intervención y dejar espacio a los demás. Entonces ahí es cuando podría eventualmente pasar lo del momento en blanco, pero no llega a pasar porque alguien viene siempre con alguna otra idea y tu lo sigues. Es muy orgánico todo. Yo creo que lo de quedar en blanco es muy difícil que pase. Aunque a ver si luego me va a pasar (risas)… No es fácil encontrar el equilibrio de cuánto tocar y cuánto no tocar. Por ejemplo, después de haber grabado observo que hay momentos en que yo estoy mucho rato sin tocar. Me acuerdo de que estaba escuchando a los tres y me pareció que estaba bien así, que no hacía falta el contrabajo. Además, cuando estás tocando no tienes noción de si está pasando mucho tiempo o no. Después de escuchar la grabación, te dices que igual tenía que haber entrado antes… Pero cuando estás ahí, estás escuchando, ves que está bien lo que están tocando tus compañeros y te dejas llevar por eso. Cuando estás tocando esta música tienes que estar pendiente para lograr ese equilibrio.


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PACHI TAPIZ: Pamplona está en los últimos años teniendo una eclosión jazzística muy interesante. Hay proyectos de brass-bands, jazz que se podría denominar mainstream, propuestas que se centran en la música tradicional local, y en los últimos meses aproximaciones al free y a la improvisación libre. Vosotros estáis en medio de esa ola, ya que tocáis distintos grupos que se mueven por esas corrientes estilísticas. Desde fuera resulta como mínimo sorprendente, así que me gustaría que explicaseis qué es lo que ha ayudado a que esto esté sucediendo.

HILARIO RODEIRO: Desde luego, el que los músicos nos animemos a sacar del local de ensayo a este tipo de formaciones es fundamental. Casi todos los improvisadores y fanáticos del free siempre nos dedicamos a tocar todo tipo de estilos, más o menos conservadores, pero pocas veces tenemos oportunidad de llevar esto a un escenario. Sobran ideas pero faltan cauces para poder darles salida. No creo que haya aumentado la escena de free jazz. Sencillamente, no había ningún sitio donde poder mostrarlo. Como ejemplo, la librería Katakrak ha concentrado en poco tiempo muchos conciertos de estos estilos, nos cede un espacio para que puedan suceder este tipo de propuestas, gracias a su buena disposición y a su mente abierta. Al público que se le da este tipo de oportunidades se le sorprende de verdad, no se lo espera; pero se va contento.

IÑAKI RODRÍGUEZ: La verdad es que en los últimos años cada vez más músicos hemos decidido echar raíces en nuestra tierra y apostar por desarrollarnos aquí como músicos. Muchos de nosotros hemos estudiado en Conservatorios Superiores esta música y ahora impartimos clases. La realidad es que en la mayoría de los casos compaginamos la docencia con nuestra faceta artística. Si no tienes lo primero es difícil vivir de tocar al no existir circuitos estables. Algunos compañeros han tenido tristemente que emigrar y buscar trabajo fuera de su tierra ante la imposibilidad de encontrar un trabajo en lo docente que le permita desarrollarse profesionalmente y le dé esa base económica para poder desarrollar su faceta artística cada día peor retribuida y con menos circuito. Queda mucho trabajo por hacer en la cultura en este país tristemente.

Es cierto que en escuelas y Conservatorios Superiores gran peso del estudio de centra en el bebop y el hard bop. Para mí no tienen suficiente peso la tradición, la música de New Orleans, es decir, la esencia de esta música llamada jazz. En seguida se pasa a Charlie Parker sin haber interiorizado antes la esencia. Saltamos varias décadas en el estudio y conocimiento de esta música. Por otro lado, no se profundiza en otros muchos estilos y no demasiado en la libre improvisación, que evidentemente no es únicamente la música de Ornette Coleman (pieza clave y fundamental en la eclosión de este lenguaje), ni en buscar medios de expresión donde cada uno pueda ser más el mismo y sentirse libre. Con esto no quiero decir que un músico que toca música tradicional, bebop… no pueda sonar a él mismo o sentirse libre, sino que es bueno conocer estos modos de expresión, experimentar con ellos y luego decidir de qué manera te sientes más cómodo o realizado cuando interpretas música. Si te paras a pensarlo, es difícil abordar un siglo de música y estilos en cuatro años, ¿no? Por eso es complicada la enseñanza de esta música y debería trabajarse en desarrollar adecuadamente la enseñanza de la misma desde la base, desde las escuelas de música, enseñanzas profesionales, pudiendo así abarcar un abanico más grande de formas de expresión.

Por otro lado la libre improvisación no goza de la popularidad de otras músicas, y aquí entraríamos en el debate de por qué esto es así, el papel de la educación en esto, si es una música para músicos o no… Lo que está claro es que dentro de la música, la que tiene la improvisación como base, quizás no es la que más público arrastra.

En Pamplona muchos de los músicos que actualmente grabamos discos nos gusta la tradición, el swing, el bebop, el hard bop, el jazz contemporáneo, el free... En definitiva nos gusta el jazz, nos gusta la música al margen de todas las etiquetas que les queramos poner, y nos gusta tocar.

Por todo esto surgen proyectos como por ejemplo la Broken Brothers Brass Band, con la cual podemos interpretar temas de New Orleans con influencias de grupos como la Rebirth Brass Band, Dirty Dozen Brass Band, o experimentar en este formato con la libre improvisación, mixturada con temas de Monk, rap, samplers… El amar la tradición de esta música e interpretarla en absoluto está reñido con la libre expresión.

Por otra parte, Alejandro Mingot ha puesto en funcionamiento un Colectivo de Libre Improvisación llamado Free Da Orkestra con el que asiduamente nos juntamos para trabajar y donde mediante la libre improvisación tratamos de llegar al público a la vez que experimentamos y tratamos de expresarnos. Esto no ha surgido de la nada, sino de la inquietud de muchos de nosotros desde hace muchos años por esta y otras formas de expresión.

Otros músicos como el tristemente fallecido Mauro Urriza también han experimentado con la libre improvisación, y no precisamente hace unos meses sino que ese trabajo llevaba tiempo gestándose, al igual que muchas otras propuestas que por circunstancias no tienen gran repercusión mediática o en salas o festivales.

En realidad, los conciertos, jam sesions, ensayos con amigos, y las distintas formas de ver la música de cada persona hacen que surjan proyectos interesantes. Es una pena que no existan circuitos estables donde poder mostrar nuestros proyectos y poder desarrollarlos mejor, aunque siempre buscamos un camino para mostrarlo a la gente y reinventarnos cada día.

Por otro lado el hándicap sobre todo en Navarra de la libre improvisación es la dificultad para encontrar circuitos que apuesten por esta forma de expresión. En breve, el día 23 de Marzo presentaremos el disco Albura en el Ciclo Miradas de Música Contemporánea que organiza el Civivox de San Jorge, a quienes agradecemos el haber apostado por este proyecto; pero salvo este, no tenemos nada cerrado a la vista pese a haber llamado a muchos festivales especializados en libre improvisación o no.

En Navarra actualmente hay una gran actividad jazzística, y fruto de ella están surgiendo grabaciones y proyectos de gran nivel. Eso sí, no hemos de olvidar que la gran mayoría de los casos esas grabaciones son costeadas por los propios músicos, que hacen un gran esfuerzo para registrar sus obras sin más pretensión que seguir creando y evolucionar, a la espera de que alguien apueste por ellos. Sí es cierto que existen en Pamplona algunos Ciclos anuales que apuestan por el jazz, pero ante esta eclosión de buenas propuestas deberían abrirse circuitos para mostrar los proyectos por nuestra tierra. El jazz cuando se programa gusta, y la gente acude a las citas. Tenemos una infraestructura enorme en Navarra de Casas de Cultura y auditorios donde esta música apenas tiene cabida.

JORGE ABADÍAS: Gracias a la hermandad entre los músicos. Hay un ambiente brutal de gente con grandes ideas, y si le sumas esa fraternidad, el resultado es inevitablemente proyectos diversos y una gran escena creativa.

LUISA BRITO: Yo no soy de aquí. Llevo en Pamplona unos seis o siete años… No recuerdo exactamente. Cuando llegué ya noté que en comparación con otras ciudades había un movimiento que estaba comenzando. Yo creo que el hecho de que haya un Grado Superior de jazz aquí, y otro en Donosti, que está a una hora de aquí, ha ayudado mucho. También está la asignatura Introducción al jazz en el Grado Medio. Todo eso ha ayudado a este movimiento de músicos que dices, que se mueven por varios estilos. Es una pena que a nivel de apoyos no existan más oportunidades. Otro factor que nos impide hacer más cosas es que cuando se graba un disco, a menos que se haya ganado un premio, los músicos lo tenemos que financiar todo. Es difícil. Por eso digo lo de los apoyos en este sentido… y en el otro. Debería haber más ciclos de jazz y de otras músicas también. Al final parece que la gente acaba por hacer las cosas en familia. Nos echamos un cable unos a otros, pero desde arriba no hay mucho apoyo. A ver cómo sigue Pamplona en los próximos años, porque yo creo que se está haciendo una tarta de música muy interesante, con muchos colores.

Entrevista: © Pachi Tapiz, 2015
Fotografías: © Sera Martín, 2015
Agradecimiento a La Guillotine