Albert Vila New Quartet (Jazzazza, Aljezares, Murcia, 15-XII-2012)

  • Fecha: 15 de diciembre de 2012.
  • Lugar: Jazzazza, Aljezares, Murcia.
  • Componentes:
    Albert Vila: guitarra eléctrica.
    Gilles Estoppey: piano.
    Marko Lohikari: contrabajo.
    David Xirgu: batería.

    Comentario:

    Fue una jornada de jazz completa y provechosa la que protagonizó el joven guitarrista catalán Albert Vila y su nueva formación a cuarteto, el pasado sábado 15 de diciembre en el Jazzazza Jazz Club. Por la mañana unamaster class impartida por Vila en el mencionado club, que reunió a más de una docena de guitarristas procedentes de varios puntos de la provincia. La faceta didáctica de Albert Vila es ciertamente conocida, junto a su labor de compositor y propulsor de la guitarra de jazz en nuestro país. Formado en el Taller de Músic de Barcelona y posteriormente en el Conservatorio de Ámsterdam, tras pasar por la acreditada Manhattan School of Music de Nueva York, inicia su carrera en solitario liderando varios proyectos que van a dar como resultado varios trabajos discográficos:  Foreground Music (Fresh Sound New Talent, 2007) su primer disco, Tactile (Fresh Sound New Talent, 2011) y el reciente álbum editado llamado Standards (Quadrant Records, 2012), una recopilación de temas standards del jazz americano, en el que colaboran dos excelentes músicos: el contrabajista Reinier Elizarde y el baterista Jorge Rossi.

    El nuevo cuarteto de Vila está integrado por el pianista Marco Mezquida, el contrabajista sueco Marko Lohikari y el baterista David Xirgu. El primero de ellos fue sustituido por el joven pianista suizo Gilles Estoppey a causa de un percance de salud, afortunadamente no grave, que le ha impedido asistir a la gira que el cuarteto está realizando. El líder presentó a la formación y anunció su repertorio basado en temas originales compuestos por él, la mayoría de ellos aún inéditos, que formarán parte de un posible nuevo trabajo discográfico, y algunos temas de proyectos anteriores, lo cual le dio al concierto un motivo añadido de interés para los aficionados que asistieron a escucharles.

    “The Bean”, “New Deal”, “Minor Tragedy” y “Denial”, fueron los temas que conformaron el primer pase de la sesión. La música de Albert Vila no necesita etiquetas para definirla en un estilo u otro, quizá sea más conveniente hablar de sus ideas creativas y las influencias musicales que aporta cada uno de los componentes del grupo, influjos que se enmarcan entre el carácter caliente mediterráneo y el frío carácter nórdico europeo. Un perfecto juego de melodías, armonías y ritmos, a veces quebrados  y muy dinámicos (7/4, 5/4) que sus ejecutantes llevan hasta la máxima expresión en las improvisaciones, con plena libertad y buena interacción entre sí. La brillantez y elegancia en la ejecución de Vila en la guitarra son destacables. Su fluidez y limpieza digital dan su fruto en elocuentes y vibrantes improvisaciones que calan profundo en el oyente, y si a ello le sumamos una sección rítmica contundente y bien calibrada, el efecto que provoca es arrollador, en el mejor de los sentidos.

    En la segunda parte del concierto la entrega por parte de los músicos  fue cada vez a más. Con el tema, “Blue”, incluido en su segundo disco, y el enigmático “Six”, dieron rienda suelta a extensos solos del pianista y del guitarrista, arropados por un Marko Lohikari audaz e incisivo en los momentos de improvisación y en las tensiones, pero también sutil y sugerente en los espacios musicales más relajados. Xirgu, por su parte, llevó con cautela y atención los diferentes desarrollos de las composiciones, destacando, a veces, con alguna improvisación y efectuando, sobre todo, una inmejorable labor de apoyo y un colchón rítmico exquisito, exhaustivo, alegre y bien medido. La balada llamada “Three Days After” fue otra de las numerosas ocasiones en las que el pianista Gilles Estoppey, demostró sus buenas habilidades con el instrumento, haciendo gala de su talento, conocimiento y excelente manejo del lenguaje.  El líder del grupo agradeció la complicidad del público y continuaron con una última pieza llamada “Gym-Jam”, incluida en su primer disco. Los aficionados querían más y el grupo subió al escenario para tocar un bis, “One Hundred Years Of Solitude”, dedicado al libro del escritor Gabriel García Márquez, un tema que podemos encontrar en su reciente y último trabajo discográfico.

    La música de Albert Vila ha encontrado su lugar entre los mejores trabajos jazzísticos que se realizan fuera y dentro de nuestro país. Esperemos que continúe con esa buena racha creativa que está demostrando, un regalo para los aficionados que saben apreciar la labor cuidadosa y esmerada de este formidable guitarrista.

    Salud y Jazz.

    Texto: © 2012 José Antonio García López
    Fotografías: © 2012 Rafa Márquez