image_pdfimage_print

Estimado aficionado al jazz ¿Os han tocado alguna vez la gaita? O mejor dicho ¿Habéis escuchado alguna vez a un gaitero tocar jazz? Pues hoy estamos dispuestos a tocárosla con una revisión de la vida del tipo que inventó el concepto. El tío no era gallego, tampoco escocés, ni siquiera egipcio y ni mucho menos babilónico. Era norteamericano, de Carolina del Norte. Era negro, con ascendencia cherokee y africana, y como no podía ser de otra manera, le gustaba el jazz. Me refiero a Rufus Harley Jr. , pionero de la «gaita jazz» y verdadero adaptador del mencionado instrumento a la esfera jazz y funk en su época.

 Rufus Harley Scotch and Soul

La historia de Harley es una historia de superación en todos los sentidos. Nació en Raleigh, capital de North Carolina, en 1936, pero muy pronto se trasladó a Filadelfia, donde tuvo su primer contacto con la música por medio de bandas escolares. El saxo era el instrumento estrella del momento, así que trabajó duro repartiendo periódicos para comprarse uno. Sin embargo, con 16 años abandonó los estudios y pasó a trabajar para colaborar económicamente con su extensa familia de diez hermanos. Aun así, Rufus nunca dejó de pensar en la música, y cuando tuvo tiempo y dinero no dudó en contratar un profesor. Durante seis años estuvo bajo la tutela musical del guitarrista, y gran docente, Dennis Sandoley (también Sandole o Sandoli), que tuvo el honor de acoger bajo su regazo pedagógico al gran John Coltrane en el año 46, el mismo Coltrane que tiempo después llamaría a Harley a las 2 de la mañana para que le aconsejase sobre cúal de los muchos tipos de gaitas comprar. Pero la caída del caballo, cual Saulo de Tarso, llegó en 1963 cuando, por desgracia, escuchó algo que le cautivó. Ese algo era, ni más ni menos, que el sonido de unas gaitas dentro del cortejo fúnebre del presidente Kennedy. El timbre tan peculiar de la gaita le siguió resonando durante varios días en la cabeza, e incluso intentó reproducir el sonido que había escuchado con su saxo tenor, sin ningún resultado. Lo que sí consiguió fue comprar una gaita usada a un buen precio y practicar todo el tiempo que pudo.

 Rufus Harley re-creation of gods

Tras cuatro meses, Harley tocaba como un profesional y así nacía el primer gaitero jazz de la historia. Ahora se encontrará con otro escollo que superar, en forma de incredulidad de los directivos de discográfica, dueños de clubes y demás mandamases, que no creían que la gaita podría llegar a ser un instrumento adecuado para tocar jazz, y mucho menos algo comercial. Pero había algo más profundo en la elección de la gaita. Harley era un activista defensor de los derechos civiles de los negros norteamericanos. Esta opción, digamos política, había llevado a muchos músicos a protestar con lo que mejor sabían hacer: su música, trasgrediendo así la norma, lo establecido, lo políticamente correcto, lo mainstream, todo ello con un sentido de disconfomidad con lo que estaba aconteciendo en la época. Ahí están como ejemplo el free jazz y otras vanguardias, o simplemente la conversión de muchos negros norteamericanos al islam, la religión africana por antonomasia o por lo menos, la que ellos creían más afín a su origen. Rufus Harley encontró la manera de protestar tan sólo cambiando de instrumento, un instrumento con verdaderas raíces africanas (parece que la cuna del invento está en Egipto y en Babilonia). Esta fue realmente su protesta de base: hacer música negra con un instrumento negro. ¿Existe algo más reivindicativo? Otro músicos, en los 50 y los 60, innovaron tocando instrumentos inusuales para el jazz. Tenemos a Illinois Jacquet usando el fagot, a Yusef Lateef con el oboe, a Rahsaan Roland soplando el manzello o la reinvención del clarinete bajo por parte de Eric Dolphy; todos instrumentos con raiz europea. Pero ¿la gaita? ¿A quién se le iba a ocurrir? Impacta ver tocar a Harley ataviado con un dashiki y un kufi africanos a juego con el kilt típico escocés. Esta inmersión en la cultura africana, a través de su instrumento, lo condujo también a un cambio en lo personal. Se volvió vegetariano, se ejercitaba físicamente todos los días, dejó de fumar y dejó de beber. El viaje cultural se volvió además viaje físico y psicológico/filosófico. “Mi cuerpo es mi templo”, se le solía escuchar decir frecuentemente. Y en otras declaraciones aseguraba que; “La gaita es un dron no tripulado que utiliza las antiguas vibraciones del universo. Representan el último sonido de la filosofía, el por qué de la sustancia”.

Rufus Harley Courage

Finalmente ficha por el sello Atlantic, grabando grandes álbumes junto a su sempiterna sección rítmica: Oliver Collins al piano, Bill Abner a la batería y Joe Kearney al contrabajo. Entre los discos que destacaría están Bagpipe Blues de 1965; Scotch and Soul de 1966; A Tribute To Courage, un tributo que Harley hace a las personalidades que le han influido, verbigracia, Malcolm X, Coltrane, JFK o Muhammad Ali, grabado en el año1968; King and Queen en el 70 o alguna que otra colaboración, como la que realiza con Sonny Stitt y Sonny Rollins, entre otros.

Rufus Harley BagPipe Blues

También participará en festivales norteamericanos y girará por toda Europa. Francia o Berlín son algunas de las capitales europeas que lo verán tocar. Cual hombre del Renacimiento, participó en la película de Francis Ford Coppola: You Are A Big Boy Now (Ya Eres Un Gran Chico), intervino en varios programas de radio y televisión, como por ejemplo The Cosby Show, y dio clases de gaita al mismo Cassius Clay, perdón, Muhammad Ali.

 Sonny Stitt Deuces Wild

Durante los 70 trabajó mucho como sideman junto a Sonny Rollins, John Coltrane, Herbie Mann, etc, y los 80 y 90 fueron realmente fructíferos para él, experimentalmente hablando, ya que se adentró en otros estilos como el funk, el soul e incluso el reggae, sin faltar un viaje a la electrificación de su instrumento. También siguió trabajando en pos de los derechos civiles apoyando a una asociación en contra de los desahucios y haciendo fuerza para que la ley de tenencia de armas norteamericana se endureciera.

Finalmente, Rufus Harley muere de un cáncer de próstata en Filadelfia el 1 de agosto de 2006, el único obstáculo de su vida que no pudo sobrepasar, aunque si se mira desde otro punto de vista, sí que lo consiguió, ya que su legado no ha muerto con él. Uno de sus ¡16 hijos!, Messiah Patton Harley, ha conservado el testigo de su padre y toca la trompeta jazz. Pero su influencia va más allá. Cabe preguntarse, ¿qué hubiera pasado si Rufus Harley no hubiera existido? ¿Existirían músicos como Duke Payne, Honey Blo o Gunhild Carling? ¿Se hubiera considerado a la gaita como un instrumento solista y comercial y existirían artistas tradicionalistas como Jimi “The Piper” o Gordon Duncan? Nunca se sabrá. Pero lo que sí es indiscutibles es que Harley ayudó a ello.

Rufus Harley Pipes Of Peace

En 2008, dos años después de su muerte, ha visto la luz un documental de 53 minutos sobre la vida y la obra de este gran músico. El título: Pipes Of Peace, le viene a medida a un artista cuya talla personal sobrepasaba a la musical, y eso es decir mucho. Dirigido por George Manney, el documental cuenta con vídeos y declaraciones de Harley inéditas hasta la fecha. También participa su amplia familia y numerosos amigos, destacando entre todos a su hijo Messiah.

 

En fin, espero no haber tocado mucho la gaita al buen lector. Bagpipe power!

Texto: © Juanma Castro Medina, 2015