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  • Fecha: sábado 19 de marzo de 2016.
  • Lugar: Bogui Jazz (Madrid).
  • Formación:
    Eric Revis Trio
    Kris Davis: piano
    Eric Revis: contrabajo
    John Betsch: batería

Eric Revis Trio © Sergio Cabanillas, 2016

Eric Revis Trio
© Sergio Cabanillas, 2016

Revis, Davis y Betsch no son los nombres de ninguna delantera de un equipo de fútbol famoso. No gozan de la popularidad que abruma a muchos artistas de cine. Nadie les reconoce por la calle. Ellos son músicos de jazz que trabajan y muy bien por cierto, para mostrarnos que el jazz sigue teniendo muchas aristas y que todavía se puede ser innovador en este campo de la música. Uno de los interrogantes más recurrentes en esto del jazz es cuál es su camino en pleno siglo XXI. Con tantos músicos, muchos se pierden en el trayecto y otros lo tienen claro. Entre ellos este trío liderado por Eric Revis, pero que a tenor del concierto, podía serlo perfectamente por cualquiera de los tres componentes.

Eric Revis © Sergio Cabanillas, 2016

Eric Revis
© Sergio Cabanillas, 2016

Revis es un contrabajista que se mueve a sus anchas tanto en el terreno del mainstream como en el más experimental y complejo. Sus colaboraciones con Jason Moran, Brandford Marsalis, Ken Vandermark, Peter Brötzmann, o el trio experimental Tarbaby, así lo atestiguan. La pianista y compositora canadiense Kris Davis es uno de los más llamativos talentos de la escena de Nueva York junto a un nutrido grupo de jóvenes músicos que apuestan por una nueva forma de desarrollar el jazz. El veterano batería John Betsch, con una selecta lista de colaboraciones a sus espaldas en el ámbito del bop y del avant-garde, demostró con su depurada técnica sus credenciales con un pulso y una presencia que tuvo una gran influencia en el resultado final del concierto.

Kris Davis © Sergio Cabanillas, 2016

Kris Davis
© Sergio Cabanillas, 2016

Espacios, silencios, tensión y contrastes se suceden en las aportaciones de la pianista y compositora Kris Davis, canadiense que reside en Nueva York. Davis ha conseguido un estilo en el que se aprecia una forma original de tocar, donde prima un cierto minimalismo cohesionado con formas más vanguardistas y ahí se pueden vislumbrar los ecos de gente como Andrew Hill, Cecil Taylor y sobre todo Paul Bley, de quien interpretaron una pieza.

Revis maneja el contrabajo con la elegancia que requieren los momentos más calmados y con la sabiduría suficiente para adentrarse por caminos de los que parece muy difícil salir, pero lo consigue. Con un recorrido centrado en seis temas, el trío mostró su gran capacidad para llenar de improvisaciones la hora que duró el concierto.

El trío representa la extensión lógica de los diálogos entre Revis y Davis que han trabajado juntos en el disco City of Asylum (Clean Feed), muy recomendable grabación recién editada del contrabajista.

John Betsch © Sergio Cabanillas, 2016

John Betsch
© Sergio Cabanillas, 2016

El trio parte de la complejidad desarrollando la música a modo de círculos concéntricos. Los solos de Eric Revis actúan como interludios y puntos de cohesión entre el piano y la batería. Kris Davis experimenta hasta el punto de atar con celo algunas de las cuerdas para extraer del piano nuevos sonidos, convirtiendo el piano en un instrumento de percusión. Junto a ambos, John Betsch se encarga de matizar y enfatizar con la clase que atesora en sus manos cualquier propuesta sonora del piano y el contrabajo. Kris Davis maneja el tempo del concierto mediante una digitación expansiva que va creando un ambiente in crescendo, con un equilibrio en la armonía sorprendente.

A una gran improvisación a solo del batería, le sigue la respuesta a dúo el contrabajista que no se queda atrás en ningún momento. Las improvisaciones tienen su culminación con la pianista rascando las cuerdas acompasadamente. Para terminar, el trío tocó al ritmo marcado por un sonido emitido por un móvil, en torno al cual el grupo dejó patente su claridad de ideas y su capacidad para ofrecer un jazz experimental fresco y con mucha creatividad en todo momento.

Texto: © Carlos Lara, 2016
Fotografías: © Sergio Cabanillas, 2016