image_pdfimage_print

The Falcon and the Snowman Passagio Per Il Paradiso A Map of the World

The Falcon and the Snowman (Pat Metheny Group – EMI Manhattan, 1984)

El hecho de que Pat Metheny se dedique de vez en cuando a componer bandas sonoras tiene bastante lógica, dadas las características coloristas y paisajísticas de sus composiciones y arreglos, habiendo sido su música para el Pat Metheny Group declarada por sus fans como “la banda sonora de sus vidas”. No obstante la creación para imagen es un trabajo agotador. La música ha de jugar un importantísimo rol funcional, no sólo representando paisajes sino los paisajes de la película en cuestión, todo ello en un margen de tiempo determinado y con fecha de entrega. El propio Metheny describió el desgaste que esta disciplina implica retratando a los compositores de bandas sonoras como “tipos que aparentan 10 años más de los que tienen”.

Pat ya había compuesto para el documental The Search for Solutions (Mike Jackson, 1979), pero el punto de inflexión vino en 1983, cuando grabó su guitarra acústica para la partitura que Jerry Goldsmith compuso sobre Bajo el Fuego (Under Fire, de Roger Spottiswoode, con Nick Nolte y Gene Hackman). Un año más tarde aceptó componer junto a su amigo Lyle Mays el score para The Falcon and the Snowman (conocida en España como El juego del halcón), una película de espionaje basada en hechos reales donde se cuestiona, entre otras cosas, el modus operandi de los gobiernos estadounidenses (Metheny ha demostrado en más de una ocasión un cierto compromiso político). Timothy Hutton y Sean Penn representaban los papeles principales y John Schlesinger se encargaba de la dirección. Para la ocasión Pat y Lyle contaron con el Group al completo (Pedro Aznar incluído), una orquesta (que dirigió el contrabajista Steve Rodby) y hasta un coro, el que interpretaba el salmo con que comienzan  disco y película, y que da paso al vuelo del halcón (Flight of the Falcon), una obra maestra de composición que describía a la perfección las imágenes a las que acompañaba. Para identificar al personaje de Timothy Hutton la dupla Metheny/Mays compuso Chris, pieza cuyo sonido cercano al pop fue aprovechado por el mismísimo David Bowie para añadirle una letra y convertirla en This Is Not America, canción de la película y éxito de ventas en la época.

No todo iba a ser tan fácil. El personaje de Sean Penn, Daulton Lee, también mereció una composición propia, y Pat relata la historia de este modo: “Lyle rápidamente apareció con este groove en 6/4 que parecía evocar todo sobre el caracter de Sean. Juntos lo acabamos en una tarde, pensando que era una de nuestras mejores canciones. Fue rápidamente rechazada por el director de la película. Entonces comenzamos alocadamente una semana en la que compusimos otras piezas, intentando conseguir el sabor que el director estaba buscando. (…) Todas rechazadas. Finalmente, desesperados (estábamos perdiendo un valioso tiempo), le pusimos la demo original de nuestro primer Daulton Lee otra vez – sin mencionarle que ya lo había oído una semana antes. Esta vez, casi diez días después, le encantó. Esto marcó nuestra introducción al mundo de la composición para películas”. No fue el único revés. Para la escena final Pat y Lyle volvieron a grabar el salmo anteriormente comentado, esta vez con teclados en vez de voces. Cuál sería su sorpresa cuando, al ver el pase previo de la película, descubrieron que Schlesinger había cambiado (sin avisarles) ese tema por The Bat – part II, grabado por el mismo Pat Metheny Group en su disco Offramp tres años antes.

A pesar del esfuerzo invertido, y de contar con excelentes composiciones como la mencionada Flight of the Falcon o “The Falcon” (donde la voz de Pedro Aznar resuena con enorme dulzura), The Falcon and the Snowman fue un curioso varapalo para unos jóvenes Pat Metheny y Lyle Mays adentrados en terreno escabroso.

Passagio Per Il Paradiso (Geffen, 1996)

La época entre la gira mundial de We Live Here y la grabación de Imaginary Day fue próspera en la carrera de Pat Metheny. Además del experimental “Quartet” y bastantes colaboraciones como sideman, Pat asumió la banda sonora de la coproducción ítalo-franco-inglesa Passagio Per Il Paradiso (conocida en Estados Unidos como Gentle Into the Night). Dirigida por Antonio Baiocco, se trata de un drama romántico cuya acción sucede en la Toscana. Passagio fue un proyecto humilde y algo limitado, hasta el punto de que Pat no sólo compuso la banda sonora completa, sino que tuvo que interpretar él solo todos los instrumentos presentes en la grabación y cargar con la producción de la música sin la ayuda de su fiel escudero Steve Rodby.

En lo musical, es curiosa la presencia de teclados en detrimento de guitarra (acústica, cuando aparece). El disco se basa en tres temas a partir de los que surgen versiones y variaciones. Por un lado Theme From “Passagio Per Il Paradiso”  es una composición abierta y alegre, muy del estilo del PMG, encontrando una nueva dimensión con un desarrollo más largo en la versión Finale (It’s Always Worth the Trouble). Marta’s Theme es triste y melancólico, y en Renato’s Theme (Don’t Forget) encontramos, posiblemente, la mejor pieza del disco (Pat la recuperaría para su grabación a dúo con Jim Hall).

El film no disfrutó de una gran distribución, e incluso la banda sonora es difícil de encontrar en España hoy día. Sin tratarse de una grabación básica, Passagio Per Il Paradiso es una curiosa obra que nos da otra medida de la capacidad creativa de Pat Metheny.

A Map of the World (Warner Bros, 1999)

La hasta ahora última incursión del guitarrista del Medio Oeste en el mundo de las bandas sonoras fue, precisamente, en una película sobre el medio oeste. A Map of the World (Mi mapa del mundo, dirigida por Scott Elliott) es un profundo drama rural basado en una novela de Jane Hamilton que cuenta con unas excepcionales interpretaciones a cargo de Sigourney Weaver, Julianne Moore y David Strathairn. La música que aporta Metheny al film se encuentra entre lo mejorcito de su carrera, demostrando una gran madurez como compositor, además de un cierto atrevimiento, al girar la inmensa mayoría de la grabación en torno a su guitarra acústica y a una orquesta de cuerda dirigida por Gil Goldstein para la que el de Missouri realizó unos arreglos fabulosos. Arropado en esta ocasión por Steve Rodby en las tareas de producción, Pat investiga curiosas sonoridades con la guitarra soprano que le fabricara la luthier canadiense Linda Manzer, y también se atreve con el piano (como ya hiciera en Secret Story yPassagio Per Il Paradiso).

El tema que da título a la película es una historia en sí mismo. A Map of the World tiene una cadencia de guitarra acústica envolvente, casi hipnotizante, reforzada en su segunda parte por la orquesta. Family, música que abre la película, presenta un alegre espíritu marca de la casa, cercano a temas de épocas anteriores como Facing West. En Home encontramos elegancia y calidad a raudales, y Gone incluye una interpretación de guitarra arrastrada y agónica, expresividad en su máximo grado. La escena trágica de la película queda perfectamente reflejada en Fall From Grace, y el cambio de tono hacia un futuro esperanzador es evidente en Homecoming (single del disco, por cierto). El lento Holding Us fue escrito para los títulos de crédito finales, si bien no llegó a utilizarse en el montaje final. Junto a recapitulaciones y versiones a piano solo también hay nuevos tratamientos para esta música de A Map of the World que Metheny afrontó exclusivamente para el disco, una vez entregado el material para su definitivo montaje con las escenas de la película. Entre dicho material se encuentra la interesante Resolution.

Con independencia del resultado final del largometraje (algo discutible cuando menos), la banda sonora de A Map of the World es uno de los puntos álgidos en la carrera de Metheny, hasta el punto de haber influido en su posterior trabajo a trío, y de ser utilizada en los directos de la gira de Speaking of Now. Música dulce, melancólica e intensa, paisajes sonoros para disfrutar con las imágenes a las que acompaña o con las que uno quiera imaginar.

© Arturo Mora Rioja, 2005