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  • Fecha: 4 de junio de 2016
  • Lugar: Centro Cultural Conde Duque (Madrid).
  • Componentes:
    Stefano Bollani: piano y teclados

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Según ha reconocido en algunas ocasiones, desde muy joven el sueño de Stefano Bollani era convertirse en un cantante tipo Adriano Celentano, el gran emblema de la canzoni rock italiana. Amante del pop, del rock, de la bossa nova o de la clásica, para este milanés de 44 años no existen las fronteras musicales. Antes de inclinarse definitivamente por el jazz, y de consolidarse como uno de los mejores pianistas y compositores europeos, Bollani siempre ha tenido muy claro que el jazz debe tender a mezclarse con otros géneros musicales. Y así ha ido labrando su carrera. Nombres como Frank Zappa, Renato Carosone, George Gersh­win, Kurt Weill, Chick Corea, Caetano Veloso, Antonio Carlos Jobim o Maurice Ravel forman parte del cuadro de honor de su trayectoria. Puede decirse, por tanto, que existen tantos Bollanis como músicas que le han influido y así queda patente en los diferentes proyectos que mantiene.

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Como pianista en solitario hemos tenido oportunidad de disfrutarle en varias ocasiones. Esta vez lo hacía para presentar su nuevo trabajo, Napoli Trip, un homenaje a la canción napolitana y a sus sonidos más tradicionales, fusionando la tradición y el swing.

“Cuando interpretas en vivo, interpretas para el público, es por eso que el que está sentado en la sala debe ­sentirse protagonista de la velada, tiene derecho a sentirse implicado y así poder después emocionarse”, ha manifestado en ocasiones sobre las relaciones entre el músico y el auditorio. Sin esta complicidad, un concierto de Bollani no sería fiel a sí mismo. Estamos acostumbrados a que el público se mueva de sus asientos y se implique con el músico, tirando de ironía y provocaciones empáticas que hace que los aficionados se sientan confortables con su presencia.

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Fiel a estas premisas Bollani ofreció un concierto ciertamente previsible, pero no exento de sus mejores cualidades. Oscilando desde un pianismo intenso a veces, un tanto naif en otras y con momentos más atonales, el milanés realizó un repaso a su fiel y coherente manera de concebir el jazz. “Vicoli” y la tradional canzone “O sole mio” fueron los temas que dieron inicio al concierto. Casi sin solución de continuidad, se sucedieron piezas como “Reginella”, una vieja canción napolitana, interpretada con finura y delicadeza, a otras cantadas en plan balada con acompañamiento de piano eléctrico, pinceladas soul como I Got You (I Feel Good)” de James Brown o “El amor brujo” de Manuel de Falla, o como la que ofreció para despedirse, una versión del clásico brasileño “Tico Tico”. Como tampoco podía faltar su ritual de solicitar al público una especie de “peticiones del oyente” con el pianista interpretando las diez canciones solicitadas por el respetable. Entre ellas, “Bésame mucho”, “El domador de pulgas”, “Perfidia”, “Maruzzella”, “Satisfaction”, o “Sapore di Sale”, demostraron una vez más que, aparte de su gran sabiduría musical y que es un extraordinario improvisador, un concierto de Bollani puede ser de todo menos aburrido.

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 Texto: © Carlos Lara, 2016
Fotografías: © Carlos Lara, 2016