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JazzFermín 2016

Lugar: Plaza Compañía, Pamplona (Navarra)

  • Fecha: 10 de julio de 2016. 21:00
    • Grupo:
      Andoni Arcilla Quarteto
      Andoni Arcilla: voz y piano
      Alejandro Mingot: guitarra
      Kike Arza: contrabajo
      Juanma Urriza: batería
  • Fecha: 10 de julio de 2016. 23:59
    • Grupo:
      Mikel Andueza Sexteto
      Mikel Andueza: saxos
      Chris Kase: trompeta
      Dani Pérez: guitarra
      Iñaki Salvador: piano
      Gonzalo Tejada: contrabajo y bajo
      Gonzalo del Val: batería

IMG_1152.JPG-Andoni Arcilla

El ruido…

IMG_1068.JPG- Andoni Arcilla

La segunda jornada de JazzFermín 2016 fue complicada por varias razones. En el concierto inicial, el pianista y cantante Andoni Arcilla presentó en formato de cuarteto (junto al baterista Juanma Urriza, el contrabajista Kike Arza y el guitarrista Alejandro Mingot) un repertorio compuesto por standards jazzísticos como “Lush Life”, “How Deep Is The Ocean?” (con el que abrió el concierto) o “Skylark”; acercamientos a The Beatles (algo que Arcilla ya realiza con la formación Jazzy Leap) o Antonio Carlos Jobim; a ello añadió temas de su grabación Hilkorra ez banintz, y su composición (letra y música) “Spinning My Heart”, lo más afortunado de la tarde – noche. Su propuesta, que se podría calificar como de jazz vocal de autor (en su grabación afrontó la difícil labor de poner música a poemas de autores como Ángel Erro, Itxaro Borda o Koldo Izagirre) tuvo que luchar contra los elementos.

IMG_1045.JPG- Andoni Arcilla

Y en San Fermín, en pleno casco viejo (aleatorio lugar de paso ineludible para las cuadrillas de componentes de las peñas de mozos que vuelven de la corrida de toros -charangas en ristre- a sus locales de reunión), a eso de las nueve y pico de la tarde, su actuación parece ser que ejerció de imán para atraer a varias de estas formaciones. Si el día anterior en plena actuación del Hutsun Txalaparta – Jaso – Escrich Trío fueron dos las charangas que hicieron acto de presencia en su paso por el lateral de la Plaza Compañía y una de ellas tuvo la deferencia de hacer un alto en la música mientras transitaba a la altura de los espectadores y el escenario (amabilidad entre músicos obliga), el Andoni Arcilla Quartet no tuvo tal fortuna y se vio interrumpido en varias ocasiones, incluido en el inicio del bis con el que cerraron el concierto. Tampoco tuvo fortuna el cuarteto con el sonido, cuyo volumen fue excesivo para una propuesta con un cierto carácter intimista. A pesar de ello el público quedó satisfecho, al igual que los músicos. Otro emplazamiento, o quizás otras circunstancias posiblemente hubieran permitido un mayor disfrute de la música del cuarteto.

… y la lluvia.

IMG_1319.JPG-Mikel Andueza Sexteto

Los elementos (y no hablamos de los eventuales visitantes de los conciertos que un tanto achispados se suelen acomodar ante el escenario en plenas actuaciones, sorprendidos, para hacer alguna gracieta o dar algún paso de baile que fruto del abuso etílico les suponga a sus protagonistas sus tres segundos de gloria), también se pusieron en contra del Mikel Andueza Sexteto en el concierto principal del día 10 de julio.

IMG_1358.JPG-Mikel Andueza Sexteto

El músico estellica presentaba en Pamplona su última grabación, el magnífico Cada Cinco Segundos, al frente del sexteto que grabó este CD. Unos meses antes, allá por octubre de 2015, Andueza ya había actuado en Pamplona en el ciclo Murajazz interpretando los temas de este CD en formato de cuarteto junto a Dani Pérez, Gonzalo Tejada y Gonzalo del Val. Para el concierto de JazzFermín (que desde sus inicios ha reservado el concierto principal de una de sus jornadas para que un músico local ponga de largo en Pamplona su correspondiente proyecto), el cuarteto se completó hasta sexteto con la incorporación de Iñaki Salvador y Chris Kase. De ese modo la fiesta que tuvo lugar en la presentación de Cada Cinco Segundos en cuarteto unos meses antes y en unas condiciones de un agradable recogimiento (la capacidad de la Sala de la Muralla de Baluarte es lo que tiene), se amplió al formato de sexteto por parte de los músicos, a los que se añadieron los más de 500 asistentes que prácticamente no dejaron un sitio libre en el inicio del concierto.

IMG_1345.JPG-Mikel Andueza Sexteto

El concierto comenzó con el sexteto magníficamente conjuntado sobre el escenario, mostrando todo el potencial de las composiciones de Andueza tanto en los arreglos como en los solos. A la intensidad y conjunción de “Mr. M.B.” (dedicada a Michael Brecker), siguió la emotiva “Zortziko para Mauro”. Este es un tema que Mikel Andueza compuso en homenaje a su primo y compañero musical Mauro Urriza. Una personalidad muy importante en la escena del jazz en Navarra que nos dejó de un modo totalmente inesperado hace un par de veranos. Tras el inicio del tema por parte del sexteto, Mikel Andueza realizó un solo (sensu stricto) emotivo hasta las lágrimas. Posiblemente desde la poesía se podría hacer una referencia a la lluvia que comenzó a caer en Pamplona en plena interpretación de este tema. Un servidor, bastante más prosaico (uno es de ciencias, ¡qué se le va a hacer!), y menos dado a las florituras, sabe bien que en Pamplona –incluso en pleno julio-, el tiempo climatológico es como es (el cronológico en plenas fiestas también tiene su aquél, aunque esta no es la ocasión), y que tras un día con más de treinta grados y por tanto con un calor notable, el viento (da lo mismo que venga del Norte o del Sur), puede hacer que en poco tiempo la temperatura baje unos cuantos grados (transformando el calor en el arquetípico “fresco” que en otros lugares, ¿quién sabe por qué?, llaman frío), y que además la lluvia haga acto de presencia (¿verano en julio?: perdonen ustedes, pero Pamplona es Mordor, tal y como dicen por algunos mentideros). Y esto es justo lo que ocurrió. De ese modo, un concierto que en apenas veinte minutos ya había logrado enganchar la atención de los espectadores consiguiendo un respetuoso y atento silencio ante el tremendo despliegue musical, se transformó en un salir pitando a la búsqueda de un lugar de refugio en los laterales de los edificios y al pie del escenario. Por suerte la lluvia cesó en apenas unos minutos, y aunque algunos espectadores volvimos a ocupar las sillas, esa magia que se había producido con la comunión entre público y artistas en los dos primeros temas se vio rota. A esto se se unió que una parte de los espectadores ya había abandonado el concierto ante el temor de que lo que vendría a continuación sería el aperitivo del preludio del comienzo del inicio del diluvio Universal en diferido: se equivocaron de cabo a rabo. No obstante, ese punto de magia que tan difícil es de definir y tan especial de vivir, se había roto.

Continuó el concierto con la interpretación de la práctica totalidad de los temas de Cada cinco segundos. Gonzalo Tejada volvió a disfrutar bailando con su contrabajo. Gonzalo del Val acompañó como tan bien sabe a los mandos de su batería, potente cuando la ocasión lo requiere, y en esta ocasión dejándonos un soberbio solo en la parte final del concierto. A Iñaki Salvador se le ve muy cómodo con la música tradicional, y para ello qué mejor que un repertorio con aires a zortziko o con un tema popular como “Axuri Beltza”. Chris Kase estuvo soberbio tanto a la trompeta, como especialmente al fiscornio. En cuanto a Mikel Andueza, sus solos fueron potentes y muy resolutivos. No sólo destacaron las actuaciones individuales de los seis músicos. El grupo sonó muy bien conjuntado, y resultaron muy vistosos los encuentros musicales dos a dos, con sonrisas y guiños cómplices entre todos los integrantes del sexteto.

IMG_1443_1.JPG-Mikel Andueza Sexteto

Los enrevesados (cada uno por un motivo diferente) “Cada cinco segundos” y “Ponle letra” fueron los temas que finalizaron el concierto (el primero el bloque principal, el segundo como un más que merecido bis), dejando una magnífica sensación entre los espectadores que se sobrepusieron a la lluvia, y acreditando una vez más la enorme calidad de las propuestas de Mikel Andueza.

Texto: © Pachi Tapiz, 2016
Fotografías: © Sera Martín, 2016