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Introducción…

Ya lo decían Fugazi: no es tan importante lo que te venden, sino lo que uno termina comprando. Hablando en plata: si resulta que la programación de los festivales que tenemos por España no satisface las expectativas de algunos aficionados acerca de qué es lo que debiera programarse en un festival de jazz, es poco menos que absurdo que las quejas se queden en el ámbito de lo particular, para que finalmente los quejosos terminemos acudiendo a los mismos sitios de todos los años. A veces la cuestión es tan simple como moverse un poco a la búsqueda de otras propuestas. Está bien y es aconsejable desde siempre el estar indignado, pero es mucho más eficaz hacer algo al respecto.

… y presentación

Para ello una buena opción es el festival Jazz A Luz, que en 2011 ha llegado a su vigésimo primera edición. Un encuentro celebrado en Luz-Saint-Sauveur. Un pequeño pueblo situado en plenos Pirineos al pie de alguno de los puertos míticos del Tour de Francia como Luz Ardiden o el Tourmalet. Por ponerlo en situación está a unos doscientos kilómetros de San Sebastián, al lado de Lourdes y a menos de una hora en coche de la ciudad francesa de Pau.

 Karaboudjan Cargo Fanfare
© Sera Martín, 2011

 

Este festival es diferente a los que se celebran por tierras españolas, pero no únicamente por sus propuestas musicales. Allí, por ejemplo, es más que habitual que los músicos franceses ocupen los escenarios principales y que su presencia sea algo más que una cuestión de puro maquillaje o de cubrir unos porcentajes. Otra diferencia es que los niños menores de quince años tienen acceso libre a todos los conciertos y espectáculos, mientras que los que superan esa edad pero no llegan a los dieciocho pagan una entrada reducida: ¿acaso no es una magnífica forma de ir creando un nicho de futuros aficionados? Otra costumbre, extraña en nuestro país y habitual por allí, es encargar creaciones artísticas a distintos músicos. Finalmente, pero no menos importante, quien quiera colaborar económicamente con el festival tendrá una reducción del 66% en la aportación de sus impuestos. Como decía no recuerdo muy bien quién: “lo ‘mismito’ que en España”…

De contrabajos y contrabajistas

El contrabajo y los contrabajistas tuvieron un papel muy importante en la edición de este año. Bruno Chevillon en solitario y el proyecto Syringe con Clayton Thomas y Werner Dafeldecker se centraron en ese instrumento.
Bruno Chevillon
© Sera Martín, 2011

 

Bruno Chevillon
© Sera Martín, 2011

Chevillon exploró sus posibilidades sonoras de múltiples maneras, tantas como uno se pueda llegar a imaginar. Para ello utilizó multitud de barras metálicas, mazos y baquetas, y hasta dos arcos, empleándolos en la totalidad de su instrumento para producir distintos sonidos. Sus manos, los arcos y todos esos artilugios repasaron el cordal, las llaves, el clavijero, el puente, el cable, la pica… incluso las cuerdas. También se acompañó por un buen número de pedales y samplers: sobre el escenario había hasta quince, utilizando para ellos ambos pies. Sin embargo y a pesar de tal cantidad de medios el resultado fue un tanto frío. La exploración tuvo algunos momentos interesantes, aunque fueron tantos los caminos abiertos y apenas transitados, que el resultado final resultó un tanto deslavazado.

Clayton Thomas y Werner Dafeldecker optaron por un concierto dividido en cuatro partes, aunque en su caso prescindieron del aderezo de la electrónica. Su trabajo se centró en la obtención de sonidos con distintas texturas, favorecido por la interacción entre los dos músicos. La brevedad del concierto (poco más de cuarenta minutos), y la concreción en su búsqueda favorecieron el resultado final.

De baterías y bateristas

Drums Noïse Poetry Rencontre Vladimir Tarasov
© Sera Martín, 2011
Otro formación no habitual fue la integrada por los bateristas y percusionistas Vladimir Tarasov, Didier Lasserre, Edward Perraud y Mathias Pontévia. Los cuatro se colocaron en un pequeño escenario situado en el centro del improvisado patio de butacas del Chapiteau rodeados por el público. Sus improvisaciones crearon una música en la que el equilibrio fue la nota dominante. Los cuatro intérpretes fueron dialogando entre sí, dirigidos por el veterano jazzman ruso Vladimir Tarasov. Para ello fueron cediéndose el papel de líder, guardando silencio por momentos, pero sobre todo estuvieron atentos a las intervenciones de sus compañeros. Además de las cajas y los platos, todos ellos utilizaron distintos elementos adicionales: cuencos tibetanos, arcos, triángulos, campanillas…
Drums Noïse Poetry Rencontre Vladimir Tarasov
© Sera Martín, 2011

El momento más espectacular del concierto llegó en el bis, que fue reclamado con insistencia. Los cuatro músicos optaron por tomar un perfil de bateristas más clásico en un juego de llamadas y respuestas utilizando únicamente los platos y los parches. Las sonrisas al finalizar el concierto no fueron exclusivas de los rostros de los músicos.

Gerry Hemingway
© Sera Martín, 2011

El baterista Gerry Hemingway, la pianista Christine Woodrascka (de quien se recomienda repasar sus dos discos en dúo con Ramón López en Leo Records) y el trompetista Jean-Luc Cappozzo se estrenaron como trío en el festival. Los tres explotaron en sus improvisaciones tanto su lado más libre, como su vena más melódica. Woodrascka recorrió el teclado de arriba abajo. Capozzo realizó un recorrido de un lado a otro, aunque en su caso fue el fondo del escenario mientras soplaba unas pequeñas trompas metálicas que complementaron su empleo de trompeta y fiscornio, reclamos para pájaros o distintos instrumentos tradicionales de viento. Hemingway demostró que es un camaleón para quien no hay terreno en el jazz que se le resista, tal y como ha demostrado con creces a lo largo de su carrera.

El batería Edward Perraud, participante en el concierto para cuatro bateristas, también participó en sendos conciertos como integrante del trío Das Kapital. El segundo de ellos se trasladó de los escenarios habituales a la central hidroeléctrica de Esterre. Allí el trío improvisó poniendo la banda sonora a una proyección de imágenes cuyo leitmotiv fue la generación de la energía eléctrica. Por fortuna tanto las imágenes como la música evitaron centrarse en el aspecto puramente industrial. El paisaje con sus detalles a pequeña escala; las instalaciones y sus usuarios los trabajadores, así como su entorno, fueron los protagonistas del documental sin palabras. La música, improvisada toda ella, se ajustó perfectamente tanto a las imágenes, como sobre todo al espíritu de los fotogramas.

La veteranía es un grado

Freenology
© Sera Martín, 2011

El veterano Sonny Simmons participó al frente de su proyecto Freenology. Simmons, nacido en 1933, sigue en activo y en buena forma. En la batería le acompañó el alemán Paul Lovens, una de las instituciones del jazz en Europa con más de treinta participaciones en discos del sello FMP. El resto de los integrantes del cuarteto fueron el trompetista Guy Bettini y el ya mencionado Clayton Thomas.

Freenology
© Sera Martín, 2011

El concierto que ofrecieron fue música de una pieza, free lleno de composiciones y melodías, un primer bis en solitario de Simmons y un bis final al corno inglés (instrumento de lengüeta de la familia del oboe). A los cuatro músicos se les vio tocar a placer, aunque quien más sorprendió por su actitud fue Simmons. Sus años aconsejaron la presencia de una silla en escena, aunque a lo largo del concierto no dejó de levantarse para intervenir junto a sus compañeros.

Jazz y rock, rock y jazz

Los conciertos del trío formado por William Parker, Hamid Drake y Raoul Bjorkenheim, y del trío Zu con el añadido de Mats Gustafsson llevaron el festival a los terrenos del rock.
Raoul Bjorkenheim, William Parker, Hamid Drake
© Sera Martín, 2011

El primero de ellos fue un paradigma tanto de lo que no tienen que ser, como de lo que deben ser un grupo y un concierto de jazz. El guitarrista finlandés inició su participación en el concierto como un émulo de Hendrix sobreacelerado, como un guitar-hero pasado de revoluciones. En los primeros compases de nada sirvieron el magnífico groove que le regalaron William Parker y especialmente Hamid Drake. Su concierto, que no el del trío, parecía más bien una competición llena de un exhibicionismo hueco y un tanto onanista. Por fortuna no pasó demasiado tiempo hasta que el guitarrista se fue acoplando al ritmo marcado por sus compañeros, gracias a lo cual el concierto llegó a un nuevo estadio en el que el grupo y la música funcionaron como una maquinaria engrasada a la perfección.

Raoul Bjorkenheim, William Parker, Hamid Drake
© Sera Martín, 2011

 

A partir de allí las improvisaciones nos trasladaron a Chicago, al Caribe y también a África, especialmente cuando William Parker cambió el contrabajo por el gembri. Tras hora y media el concierto se había convertido en algo radicalmente distinto a lo escuchado en sus inicios. El final con William Parker al shenai y la voz, Hamid Drake al frame-drum (lástima que no cantó), y Bjorkenheim a la guitarra alcanzó un nivel de espiritualidad al alcance de pocos grupos.
Zu + Mats Gustafsson
© Sera Martín, 2011
El fin de fiesta con sorpresa incluida llegó con el concierto de Zu y Mats Gustafsson. Todo comenzó cuando sobre el escenario apareció la silueta de Paal Nilssen-Love, integrante de Atomic y compañero de Mats Gustafsson en mil aventuras, como por ejemplo en los imprescindibles The Thing. Gabe Serbian, integrante del trío italiano, no pudo participar en el concierto. Su puesto fue suplido con creces por uno de los mejores bateristas en la actualidad.
Zu + Mats Gustafsson
© Sera Martín, 2011

Tras ocupar sus sitios en el escenario, Massimo Pupilo conectó su bajo eléctrico. El zumbido estático que surgió del amplificador sirvió para confirmar la advertencia de los organizadores a los padres desprevenidos de alejar a los niños de las primeras filas debido al volumen de la descarga que se avecinaba y que no paró durante más de noventa minutos.

Zu + Mats Gustafsson
© Sera Martín, 2011

 

Gustafsson demostró una vez más el porqué de su medalla como campeón al barítono, que intercambió puntualmente con el flutófono, aunque Luca T. Mai (al barítono también), no quedase atrás. Massimo Pupilo fue el encargado de marcar la base con un bajo que en todo momento parecía que iba reventar el amplificador (y algún tímpano), mientras que Nilssen-Love se convirtió en una perfecta caja de ritmos.
Zu + Mats Gustafsson
© Sera Martín, 2011

 

Los temas de Zu, aderezados y enriquecios por las improvisaciones sin límites de los cuatro músicos (la primera parada fue tras una hora), así como por las versiones de Albert Ayler y Coltrane (la improvisación de Gustafsson en “India” fue un momento especialmente glorioso), dejaron sin resuello tanto a los músicos como a los espectadores. No pudo ser un mejor final para la edición de 2011 de Jazz a Luz.

Texto: © Pachi Tapiz, 2011
Fotografías: © Sera Martín, 2011

Freenology / Bruno Chevillon / Das Kapital – New Film Project / Drums Noïse Poetry Rencontre Vladimir Tarasov / William Parker, Hamid Drake and Raoul Bjorkenheim / Christine Wodrascka, Jean-Luc Cappozzo and Gerry Hemingway / Syringe / Zu and Mats Gustafsson

Jazz A Luz. 21ème Festival D’Altitude. Hautes Pyrénées.

7 al 10 de julio de 2011.
Luz-Saint-Sauveur (Francia)

Freenology
Sonny Simmons: saxofón y corno inglés
Guy Bettini: trompeta
Clayton Thomas: contrabajo
Paul Lovens: batería

Bruno Chevillon
Bruno Chevillon: contrabajo y electrónica

Das Kapital New Film Project
Daniel Erdmann: saxo tenor
Hasse Poulsen: guitarra
Edward Perraud: batería

Drums Noïse Poetry Rencontre Vladimir Tarasov
Didier Lasserre: batería y percusión
Edward Perraud: batería y percusión
Mathias Pontévia: batería horizontal y percusión
Vladimir Tarasov: batería y percusión

William Parker, Hamid Drake, Raoul Bjorkenheim
William Parker: shenai, contrabajo, gembri y voz
Hamid Drake: batería y frame-drum
Raoul Björkenheim: guitarra

Christine Wodrascka, Jean-Luc Cappozzo, Gerry Hemingway
Christine Wodrascka: Piano
Jean-Luc Cappozzo: trompeta, fiscornio, trompas, reclamos
Gerry Hemingway: batería y percusión

Syringe
Clayton Thomas: contrabajo
Werner Dafeldecker: contrabajo

Zu + Mats Gustafsson
Paal Nilssen-Love: batería
Massimo Pupillo: bajo eléctrico
Luca T Mai: saxo barítono
Mats Gustafsson: saxo barítono y flutófono