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  • Fecha: 21 de octubre de 2016
  • Lugar: Bogui Jazz (Madrid)
  • Grupo:
    Gonzalo del Val Trío
    Marco Mezquida (piano)
    David Mengual (contrabajo)
    Gonzalo del Val (batería)

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La palabra “koiné” se refiere literalmente en griego antiguo a la lengua común que hablaban los pueblos helénicos. Desde un punto de vista más moderno el término ha pasado a ser la definición de un conjunto de elementos que caracterizan una corriente filosófica llamada hermenéutica, según acuñó el gran filósofo italiano Gianni Vattimo. Por tanto, la palabra define el marco en torno al cual se pueden compartir lenguajes comunes alrededor de las artes creativas, como por ejemplo en la música.

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Aterrizando en el campo que nos ocupa, tras esta vuelta por las esencias filosóficas, los componentes del trío de Gonzalo del Val comparten muchos lenguajes jazzísticos que le convierten en un grupo muy interesante en el panorama nacional, ya que han alcanzado a unos niveles de gran altura.

Para seguir con la línea argumental, asistimos a la presentación del segundo disco del trío, llamado precisamente Koiné (Fresh Sound New Talent, 2016), en el que los tres componentes muestran su propia personalidad en aras de un lenguaje común. Son tres grandes músicos al servicio de un proyecto que da como resultado un cuarto elemento.

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Y ese cuarto elemento común consta de temas como “Cantabile”, una composición de Marco Mezquida, que abrió el concierto. Es pieza de carácter muy lírico, que va creando una atmósfera envolvente con mucha intensidad a cargo de los tres músicos. Mezquida se comporta como un baladista clásico, que encadena momentos de mucho swing, donde el pianista menorquín muestra lo gran improvisador que es. Si a ello se unen los matices y acentuaciones de Gonzalo del Val y de David Mengual, los dos veteranos del trío, ya tenemos un equilibrio difícil de sostener, pero por ello el resultado consigue tener más mérito.

Un standard como “I Got Plenty O´Nuttin” de George Gershwin, reconocible en su comienzo, pero que poco a poco va cogiendo mayor velocidad a trío, llevó el concierto a frecuentes secuencias en las improvisaciones vuelven a imponerse claramente. Un tema en el que se abarcan momentos de mucha intensidad.

Los tres músicos son magníficos. Marco Mezquida se muestra en algunos tiempos lirico, con un jazz reposado que se va cocinando a fuego lento, al se van añadiendo ingredientes, detalles, adornos que configuran una música muy bella.

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El trío suena muy limpio y muy definido, con Mezquida imprimiendo muy buenos cambios de ritmo. A su lado, tanto David Mengual como Gonzalo del Val son una estructura rocosa que nunca flaquea.

Para el que suscribe la mejor pieza de la noche fue “Paradox”, compuesta por Keith Jarrett que, en manos del trío, se convirtió en una auténtica lección de sabiduría jazzística e improvisación dotada de elementos con un resultado brillante. Otro de los destacados fue “Balada para Mauro” en el que entraron en juego recursos de percusión para crear ambiente, con David Mengual marcando la dirección. El piano hipnótico de Marco Mezquida es tan persuasivo que es difícil dejar de prestarle atención. Siempre acertando con la solución adecuada en cada pieza, sin ni una tecla de más. David Mengual al contrabajo y Gonzalo del Val son la elegancia personificada

El concierto tuvo su broche de oro con una composición de Ornette Coleman, “Latin Genetics”, en el que la percusión y los aires de calypso libre alcanzaron un extraordinario nivel. A la altura de un gran concierto en el que los músicos transmitieron calidad, alegría y complicidad a lo largo de toda la actuación.

Texto: © Carlos Lara, 2016
Fotografías: © Enrique Farelo, 2016