image_pdfimage_print
  • Fecha: 12 de noviembre de 2016
  • Lugar: Fernán Gómez Centro Cultural de la Villa (Madrid)
  • Grupo:
    Dhafer Youssef 4Tet
    Dhafer Youssef (Laúd y voz)
    Ben Williams (Contrabajo)
    Justin Faulkner (Batería)
    Aaron Parks (Piano)

Dhafer Youssef 4Tet ©Sergio Cabanillas, 2016

Dhafer Youssef 4Tet
©Sergio Cabanillas, 2016

Comentario: Dhafer Youssef se presentó en Madrid dentro del marco del festival de jazz 2016 con el firme propósito de agradar al numeroso público de llenaba la sala Guirau del Centro Cultural de la Villa, Fernán Gómez.

Dhafer Youssef es uno de los tres grandes intérpretes del laúd árabe (oud) junto al también tunecino Anouar Brahem y al libanés Rabih Abou-Khalil, y su presencia en Madrid se vio reforzada con la presentación de su último trabajo de estudio: Diwan of Beauty and Odd (Okeh Records, 2016). Con respecto al disco el trompetista Ambrose Akinmusire y el batería Mark Guiliana no se presentaron, uno por ausencia y el otro por sustitución por el también baterista Justin Faulkner.

Justin Faulkner ©Sergio Cabanillas, 2016

Justin Faulkner
©Sergio Cabanillas, 2016

Desde el primer momento vimos un público entregado y entusiasmado con la música de Dhafer Youssef y éste ejerció de maestro sufí a través de su voz, rezumando un discurso recitativo y espiritual de gran fuerza y cuyos ecos dolientes convirtieron la sala en un lugar sagrado, cuya magia solo fue rota por la entrada en escena del resto de instrumentistas que componían el cuarteto.

Los delicados diálogos de Aaron Parks y el laúd de Dhafer Youssef insinuaban aires flamencos y brisas mediterráneas y en “17th Flyways” la combinación se acentúa en forma de afinación inteligente donde aparentemente piano y laúd suenan como un único instrumento solo detectado por una escucha atenta en su justa división.

Aaron Parks ©Sergio Cabanillas, 2016

Aaron Parks
©Sergio Cabanillas, 2016

El cuarteto en ausencia de Dhafer Youssef adquiere características propias del hard bop, sonido swinguante que sirve de excusa para que Aaron Parks desarrolle su máxima fluidez acompañado por el golpeo seco y duro hasta la extenuación del batería Justin Faulkner y con el apoyo del bajista Ben Williams siempre presto a servir de nexo de unión entre ambos.

La verdad es que Justin Faulkner se significó como un espectáculo en sí mismo por su contundencia y precisión que le convierten en un batería de mucho fuste capaz de hacer saltar por los aires pequeños fragmentos de sus baquetas en el interminable golpeo de parches y platillos.

Ben Williams ©Sergio Cabanillas, 2016

Ben Williams
©Sergio Cabanillas, 2016

Aaron Parks, por el contrario es la poesía, el lirismo, la calma y la reflexión, no en vano posee un registro a su nombre en el sello alemán ECM Records, Arborescence (2013) a piano solo. Ben Williams se mostró como un disciplinado y convincente bajista siempre atento a las necesidades del grupo.

De Dhafer Youssef podemos contar sus innumerables problemas de afinación de un difícil de afinar oud y de un sonido no del todo convincente con respecto al cuarteto: quizás no se escuchó con la claridad suficiente y no tuvo el protagonismo que debió tener.

Dhafer Youssef ©Sergio Cabanillas, 2016

Dhafer Youssef
©Sergio Cabanillas, 2016

Lo cierto es que el cómputo total del concierto me deja un poso un tanto contradictorio. Quizás esperaba más a tenor de lo visto y disfrutado en anteriores ocasiones. Si por un lado podemos señalar la espiritualidad en forma de cantos inspirados en la tradición sufí, la mezcla lírica y la intensidad, (casi de rock) con el jazz y la World Music de la música tradicional de Túnez y los sonidos mediterráneos, por otro pienso que sobró cierto protagonismo mediático y casi mesiánico por parte de Dhafer Youssef que en ocasiones, especialmente en los últimos compases del concierto y en los bis, invitó a todos los asistentes a participar de una fiesta más propia de una sala de fiestas que de un concierto serio. Todos en pie dispuestos a seguir el ritmo con las palmas y quién sabe si a danzar una música más bien afín al Son cubano, tan impropia de lo que en principio entendíamos que se iba a escuchar. Este es mi sentir, aunque soy consciente de lo impopular de esta opinión, pues a la vista estuvo lo gozoso y placentero que supuso todas estas manifestaciones entre el entregado aficionado.

En definitiva “demasiado ruido y pocas nueces”.

Texto: ©, Enrique Farelo 2016
Fotografías: © Sergio Cabanillas, 2016